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El FMI mantuvo su pronóstico para la Argentina, pero alertó que la guerra en Medio Oriente enfría la economía mundial

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo sin cambios su proyección de crecimiento para la economía argentina en la actualización de julio de las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO). El organismo prevé que el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá 3,5% durante 2026 y acelerará hasta el 4% en 2027, en una señal de continuidad respecto del escenario planteado en la revisión anterior.

La decisión marca un cambio respecto de la actualización previa, cuando el organismo había reducido sus expectativas para el país por el impacto inicial del conflicto en Medio Oriente. En esta oportunidad, el FMI consideró que la economía argentina mantiene una trayectoria estable, aunque aclaró que el contexto internacional continúa mostrando elevados niveles de incertidumbre.

El panorama mundial, en cambio, exhibe un deterioro moderado. El FMI redujo levemente su previsión de crecimiento global y estimó que la economía mundial avanzará 3% este año y 3,4% en 2027, por debajo del promedio registrado en los dos años anteriores. La revisión responde principalmente al impacto económico derivado de la guerra en Medio Oriente, que elevó los costos energéticos, incrementó la volatilidad financiera y volvió a tensionar las cadenas globales de suministro.

El organismo explicó que el efecto negativo del conflicto fue parcialmente compensado por el fuerte dinamismo asociado a la inteligencia artificial, cuya rápida adopción continúa impulsando inversiones, productividad y actividad en varias economías tecnológicas. Sin embargo, advirtió que los beneficios no son homogéneos y dependen tanto de la inserción de cada país en las cadenas de valor como de su exposición a la crisis energética.

En ese escenario, los exportadores de energía ubicados fuera de la región en conflicto resultaron favorecidos por mejores términos de intercambio, mientras que economías con fuerte participación en la industria tecnológica, como Corea del Sur, Taiwán, Malasia y Tailandia, lograron un desempeño superior al esperado gracias al auge de la inteligencia artificial.

Inflación, petróleo y riesgos financieros

Uno de los principales focos de preocupación del informe es la inflación global. El FMI sostuvo que el proceso de desinflación observado desde 2024 se interrumpió por el aumento de los precios de la energía y de los alimentos. En ese contexto, proyectó un incremento de la inflación mundial y estimó un precio promedio del petróleo cercano a los 89 dólares por barril, aproximadamente un 9% superior al previsto en abril.

Además del conflicto bélico, el organismo identificó varios riesgos que podrían deteriorar aún más la actividad económica. Entre ellos mencionó una eventual profundización de la guerra en Medio Oriente, un recrudecimiento de las tensiones comerciales, mayores restricciones al comercio internacional y una posible corrección abrupta en las valuaciones bursátiles de las empresas vinculadas con la inteligencia artificial.

El informe advierte que una caída significativa en las expectativas de rentabilidad del sector tecnológico podría generar un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, afectar el consumo privado por efecto riqueza y extender la desaceleración hacia otras economías mediante los flujos comerciales y financieros.

Recomendaciones para la política económica

El FMI sostuvo que los bancos centrales deberán mantener el foco en la estabilidad de precios y preservar su independencia frente a presiones políticas, especialmente en un contexto donde la inflación podría volver a acelerarse por factores externos. También recomendó reconstruir el espacio fiscal mediante una mayor eficiencia del gasto público, fortalecimiento de la administración tributaria y una mejor focalización de las políticas sociales.

En paralelo, el organismo planteó que las reformas estructurales orientadas a mejorar la productividad, ampliar la infraestructura energética y acelerar la incorporación de tecnologías digitales serán determinantes para sostener el crecimiento en los próximos años. También insistió en la necesidad de preservar reglas comerciales previsibles y fortalecer la cooperación internacional para reducir los efectos de la fragmentación económica y las interrupciones en las cadenas de suministro.

Para la Argentina, la ratificación de las proyecciones representa una señal de estabilidad dentro de un contexto internacional considerablemente más complejo. Sin embargo, el propio FMI advierte que la evolución del conflicto geopolítico, la volatilidad financiera y la persistencia de presiones inflacionarias seguirán condicionando el desempeño de las economías emergentes durante los próximos trimestres.

Actualización perspectivas economía mundial FMI by CristianMilciades

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Una economista argentina llegará a la cúpula del FMI: Silvana Tenreyro será la nueva economista jefe del organismo

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció la designación de la economista argentina Silvana Tenreyro como nueva Consejera Económica y Directora del Departamento de Investigación, el cargo técnico de mayor relevancia dentro del organismo multilateral. Asumirá funciones el 10 de agosto, en reemplazo del economista francés Pierre-Olivier Gourinchas, quien regresará a la actividad académica.

La designación ubica a Tenreyro entre las figuras más influyentes de la economía mundial y representa un reconocimiento a una carrera que combina investigación académica de primer nivel con experiencia en la formulación de políticas monetarias.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, destacó que la economista argentina llega al organismo en un momento de fuertes desafíos para la economía global.

“Silvana es una economista de reconocido prestigio internacional que combina una destacada trayectoria académica con una amplia experiencia en la formulación de políticas y una estrecha colaboración con las principales instituciones internacionales”, sostuvo Georgieva.

La titular del Fondo agregó que “la combinación de liderazgo intelectual y experiencia en políticas contribuirá a garantizar que el trabajo analítico del FMI y su asesoramiento económico se mantengan a la vanguardia para apoyar a sus países miembros”.

Una carrera entre la academia y los bancos centrales

Nacida en Argentina, Silvana Tenreyro se graduó de economista en la Universidad Nacional de Tucumán y luego obtuvo una maestría y un doctorado en Economía en Harvard University.

Hasta su designación se desempeñaba como profesora en la London School of Economics, una de las instituciones académicas más prestigiosas del mundo.

Su reconocimiento internacional se consolidó durante su paso por el Bank of England, donde integró el Comité de Política Monetaria entre 2017 y 2023, participando en decisiones clave durante el Brexit, la pandemia y el posterior ciclo inflacionario.

También trabajó en el Federal Reserve Bank of Boston, integró el Comité de Política Monetaria del Banco de Mauricio y recientemente formó parte del Grupo Asesor Externo de la directora gerente del FMI.

Entre sus reconocimientos figuran el Premio Yrjö Jahnsson, el Premio Bernhard Harms y el Premio Birgit Grodal. Además, es miembro de la Academia Británica, de la Sociedad Econométrica, de la Real Sociedad Económica y fue presidenta de la Asociación Económica Europea.

Una especialista en política monetaria

Buena parte de la producción académica de Tenreyro se concentra en el estudio de la transmisión de la política monetaria hacia la economía real.

Sus investigaciones analizaron cómo las decisiones de los bancos centrales sobre las tasas de interés impactan sobre variables como el empleo, la producción y los salarios.

Uno de sus principales aportes consistió en demostrar que la política monetaria resulta significativamente más efectiva cuando los salarios presentan rigideces, una evidencia que fortaleció postulados clásicos de la teoría keynesiana y sigue siendo una referencia para numerosos bancos centrales.

Otra línea de investigación desarrollada por la economista argentina se centra en la relación entre apertura comercial, innovación tecnológica y estabilidad macroeconómica.

Junto a otros investigadores mostró que las economías más abiertas al comercio internacional tienden a diversificar mejor los riesgos internos, reduciendo la volatilidad económica.

Según sus trabajos, el acceso a múltiples mercados, proveedores y tecnologías permite amortiguar shocks domésticos y explica parte de la mayor estabilidad observada en los países desarrollados.

Brexit, pandemia y los nuevos desafíos

Durante su paso por el Banco de Inglaterra, Tenreyro debió participar en decisiones adoptadas en algunos de los momentos más complejos para la economía británica.

En distintas intervenciones públicas sostuvo que tanto el Brexit como la pandemia implicaron cambios estructurales en el funcionamiento de la economía, modificando los patrones de consumo, el mercado laboral y la organización del trabajo.

Su experiencia en ese contexto es uno de los atributos que el FMI valoró especialmente para conducir su principal departamento de análisis económico.

Además de la relevancia técnica del cargo, la designación fortalece la presencia de economistas argentinos en organismos multilaterales de máxima influencia.

Tenreyro posee nacionalidad argentina, británica e italiana y será, desde agosto, una de las principales voces del FMI en la elaboración de las perspectivas económicas globales y en la definición de recomendaciones de política económica para los países miembros.

Su perfil combina una sólida producción académica, experiencia en bancos centrales y una reconocida capacidad para traducir debates económicos complejos en recomendaciones de política pública, una combinación que el organismo considera estratégica frente a un escenario internacional marcado por elevada incertidumbre, tensiones comerciales y desafíos para la estabilidad financiera.

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Caputo presentó el Programa Financiero 2026-2027

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El Gobierno nacional presentó este lunes el Programa Financiero 2026-2027, una hoja de ruta con la que busca consolidar el proceso de estabilización macroeconómica, sostener la reducción del riesgo país y garantizar el cumplimiento de los compromisos de deuda sin depender, al menos en el corto plazo, de emisiones en los mercados internacionales.

La presentación estuvo encabezada por el ministro de Economía, Luis Caputo, junto al viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, quienes expusieron una estrategia basada en tres pilares: mantener el superávit fiscal, preservar una trayectoria descendente de la relación deuda/PBI y maximizar la flexibilidad financiera mediante fuentes de financiamiento de menor costo.

El dato central del programa es que para 2026 el Gobierno proyecta necesidades financieras por US$ 19.200 millones frente a fuentes estimadas por US$ 22.900 millones, lo que generaría un excedente de financiamiento de aproximadamente US$ 3.700 millones. Ese colchón sería utilizado para afrontar parte de los vencimientos de 2027, reduciendo las necesidades de financiamiento del próximo año.

Según explicó Furiase, el objetivo consiste en que las nuevas fuentes de financiamiento se utilicen exclusivamente para refinanciar vencimientos de capital, mientras que los intereses continúen siendo afrontados con el superávit primario. Esa lógica, sostuvo, permite mantener una trayectoria de deuda sostenible sin incrementar el endeudamiento neto del Estado.

Uno de los conceptos más repetidos durante la presentación fue el de “opcionalidad”. Tanto Caputo como Daza remarcaron que el programa fue diseñado con distintas alternativas de financiamiento disponibles para minimizar costos y evitar decisiones forzadas en función de la volatilidad internacional. Daza sostuvo que la flexibilidad constituye un activo económico en escenarios de incertidumbre y que la estrategia financiera fue concebida para preservar esa capacidad de maniobra.

Menos deuda y objetivo de grado de inversión

El equipo económico insistió en que la estrategia no apunta únicamente a refinanciar vencimientos sino también a continuar reduciendo el peso de la deuda pública sobre la economía.

Furiase aseguró que la deuda pública con privados y organismos internacionales —incluyendo los pasivos remunerados del Banco Central— pasó de representar cerca del 99% del Producto Bruto en diciembre de 2023 a 39,7% en la actualidad. Bajo supuestos considerados conservadores, la proyección oficial prevé que ese indicador continúe descendiendo hasta ubicarse cerca de 37,3% del PBI en los próximos cinco años.

En esa línea, Daza planteó que el objetivo estratégico del Gobierno es alcanzar antes de 2031 las métricas compatibles con el grado de inversión, condición que Argentina nunca logró mantener de manera sostenida. Aclaró, sin embargo, que ello dependerá también de las evaluaciones de las calificadoras internacionales y no constituye una promesa oficial.

Otro de los ejes centrales consiste en privilegiar préstamos garantizados por organismos multilaterales antes que emisiones tradicionales de deuda en los mercados internacionales.

Dentro del programa se prevén alrededor de US$ 4.000 millones mediante líneas con garantía de organismos internacionales. Entre ellas figura un préstamo respaldado por el Banco Mundial por aproximadamente US$ 2.000 millones, otro esquema con garantía del BID por US$ 1.200 millones y una línea adicional cercana a US$ 1.000 millones aún en desarrollo. Según el Ministerio de Economía, estos instrumentos ofrecen plazos más extensos y costos financieros considerablemente inferiores a los que implicaría una emisión soberana tradicional.

El esquema también contempla desembolsos del Fondo Monetario Internacional por US$ 1.900 millones, de los cuales US$ 1.000 millones serán destinados a continuar el proceso de recapitalización del Banco Central mediante la recompra de Letras Intransferibles.

Superávit, reservas y riesgo país

Durante la exposición, Caputo sostuvo que el programa financiero sólo resulta posible gracias al equilibrio fiscal alcanzado desde el inicio de la gestión y a la recomposición de reservas del Banco Central.

El ministro afirmó que el Tesoro ya adquirió al Banco Central cerca de US$ 6.700 millones durante el año y remarcó que la estrategia busca continuar saneando el balance de la autoridad monetaria, reducir la deuda intra sector público y fortalecer la estabilidad macroeconómica.

Furiase agregó que el riesgo país cayó desde niveles cercanos a los 2.700 puntos básicos al inicio de la administración hasta aproximadamente 414 puntos, indicador que considera determinante para reducir el costo del crédito para empresas y familias y favorecer las inversiones privadas.

Caputo evitó anticipar cómo reaccionarán los mercados tras la presentación del programa, aunque sostuvo que el Gobierno continuará brindando previsibilidad mediante disciplina fiscal y monetaria para seguir reduciendo el riesgo soberano. También confirmó que el próximo pago de bonos en dólares será afrontado con recursos ya disponibles en la cuenta del Tesoro y con ingresos adicionales provenientes de garantías, asegurando que existirán reservas suficientes para cumplir con los vencimientos.

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El FMI prevé que la tokenización transformará la infraestructura financiera sin reemplazar a las instituciones tradicionales

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La tokenización de activos avanza como uno de los procesos con mayor potencial para redefinir la arquitectura del sistema financiero global. Sin embargo, lejos de anticipar un escenario de desintermediación total, un nuevo documento de trabajo del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluye que la evolución tecnológica dará lugar a un modelo híbrido, donde la automatización convivirá con instituciones tradicionales responsables de garantizar la estabilidad del mercado.

El trabajo, titulado Financial Market Infrastructures Evolution in a Tokenized Economy y elaborado por Yaiza Cabedo, Tommaso Mancini-Griffoli, Fabian Schär y Nicolas Zhang, analiza cómo las infraestructuras de mercado financiero (FMIs) podrían evolucionar a partir de la tokenización de activos y el uso de tecnología de registros distribuidos (DLT).

La principal conclusión del estudio es que muchas de las funciones hoy desempeñadas por los depósitos centrales de valores, las cámaras compensadoras y los repositorios de operaciones podrán ser ejecutadas mediante contratos inteligentes (smart contracts), aunque las tareas que requieren criterios jurídicos, gobernanza institucional y capacidad de decisión seguirán dependiendo de entidades responsables y reguladas.

El informe sostiene que actividades como el registro de activos, la liquidación de operaciones, la administración de garantías y buena parte de los procesos de reporte regulatorio pueden migrar progresivamente hacia plataformas blockchain, reduciendo tiempos operativos, costos de intermediación y riesgos derivados de procesos manuales.

No obstante, los investigadores remarcan que funciones críticas vinculadas con la resolución de conflictos, la aplicación de normas, la administración de incumplimientos, la supervisión prudencial y la responsabilidad legal no pueden ser sustituidas completamente por código informático.

Una nueva generación de infraestructura financiera

El documento describe tres posibles modelos de evolución tecnológica.

El primero consiste en una infraestructura completamente integrada sobre una única blockchain, donde emisión, negociación, compensación y liquidación ocurren sobre el mismo registro distribuido.

El segundo plantea una arquitectura basada en un libro común (common ledger), que permite compartir información y coordinar operaciones entre distintos participantes, aunque manteniendo ciertos activos en registros separados.

El tercero contempla un esquema de múltiples blockchains compatibles, conectadas mediante protocolos de interoperabilidad, una alternativa considerada más realista para la transición desde las infraestructuras actuales.

Según el FMI, el escenario más probable será precisamente este último: una convivencia entre nuevas tecnologías y las instituciones financieras existentes.

Liquidaciones instantáneas y automatización

Uno de los principales beneficios identificados es la posibilidad de realizar liquidaciones prácticamente instantáneas mediante contratos inteligentes.

En plataformas completamente integradas, los activos y los pagos podrían intercambiarse de manera simultánea y automática, eliminando buena parte del riesgo de contraparte que actualmente existe entre la negociación y la liquidación.

Asimismo, la automatización permitiría ejecutar llamadas de margen, administrar garantías y realizar compensaciones multilaterales de manera mucho más eficiente, siempre que los activos y el dinero tokenizado se encuentren registrados en la misma infraestructura tecnológica.

Sin embargo, el propio informe aclara que estas ventajas disminuyen cuando las operaciones involucran distintas plataformas o requieren información proveniente del mundo físico, donde siguen siendo necesarias verificaciones externas.

Más transparencia, pero también nuevos riesgos

El FMI también identifica mejoras significativas para las tareas de supervisión.

Al registrar todas las operaciones sobre blockchain, los reguladores podrían acceder prácticamente en tiempo real a información estandarizada, facilitando el monitoreo del mercado y reduciendo costos de reporte. La propia blockchain podría convertirse en una fuente única de información para autoridades regulatorias y organismos de control.

No obstante, la tokenización también introduce nuevos desafíos.

Entre los principales riesgos aparecen errores de programación en contratos inteligentes, vulnerabilidades informáticas, problemas de gobernanza sobre quién controla la emisión de activos digitales, incertidumbre jurídica frente a bifurcaciones (forks) de blockchain y una creciente concentración tecnológica alrededor de determinados protocolos o emisores de activos digitales.

Los autores advierten además que la custodia de activos tokenizados respaldados por bienes físicos —como inmuebles, bonos o materias primas— requiere marcos legales sólidos que aseguren que el token represente efectivamente un derecho ejecutable sobre el activo subyacente.

La confianza seguirá siendo institucional

Uno de los mensajes centrales del documento es que la confianza del sistema financiero continuará dependiendo tanto de la tecnología como de las instituciones.

Aunque blockchain reduce la necesidad de intermediación en numerosos procesos operativos, aspectos como la resolución de controversias, la responsabilidad jurídica, la supervisión prudencial y la administración de crisis financieras requieren organismos con legitimidad institucional y capacidad de intervención.

Por ello, el FMI concluye que la tokenización no implica la desaparición de las infraestructuras tradicionales del mercado financiero, sino una profunda reconfiguración de sus funciones.

En lugar de reemplazar a las instituciones, la tecnología permitirá automatizar procesos repetitivos y mejorar la eficiencia operativa, mientras los organismos reguladores y las infraestructuras financieras evolucionarán hacia un rol más enfocado en la gobernanza, la supervisión y la preservación de la estabilidad sistémica.

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El FMI advierte a Paraguay por la transparencia fiscal y pone el foco en un activo clave: la credibilidad del grado de inversión

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) dejó un mensaje que trasciende la discusión sobre el déficit fiscal de Paraguay y apunta a uno de los principales activos construidos por el país durante las últimas décadas: la credibilidad de su política económica. En la declaración preliminar de la misión del Artículo IV correspondiente a 2026, el organismo valoró la fortaleza macroeconómica paraguaya, pero advirtió que la transparencia en las cuentas públicas será determinante para sostener la confianza de los mercados y preservar el reciente doble grado de inversión.

El informe reconoce que Paraguay mantiene una de las economías más estables de América Latina. El FMI proyecta un crecimiento del 4,4% para este año, destaca la fortaleza del régimen de metas de inflación, el tipo de cambio flexible, el elevado nivel de reservas internacionales y el avance de reformas estructurales orientadas a mejorar la competitividad, la inversión privada y la productividad. Sin embargo, identifica un punto de vulnerabilidad que considera prioritario: la forma en que el Estado registra sus compromisos fiscales.

Actualmente, el Gobierno informa un déficit equivalente al 2,2% del Producto Interno Bruto, alrededor de US$1.300 millones sobre una economía cercana a los US$59.000 millones. No obstante, el FMI sostiene que esa cifra no refleja completamente la posición fiscal porque existen obligaciones acumuladas con proveedores —principalmente de Salud y Obras Públicas— que todavía no están plenamente incorporadas a las estadísticas oficiales. Esas deudas rondan los US$1.100 millones.

Si esos compromisos fueran registrados íntegramente bajo criterios contables más estrictos, el desequilibrio fiscal se acercaría al 4,1% del PIB, muy por encima del límite de 1,5% establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal paraguaya. La observación del organismo no cuestiona únicamente el tamaño del déficit, sino la necesidad de que las cuentas públicas representen fielmente todas las obligaciones asumidas por el Estado.

En ese sentido, el FMI recomendó avanzar hacia un sistema de contabilidad basado en el principio de devengado, mediante el cual el gasto se registra cuando nace la obligación de pago y no cuando efectivamente se desembolsa el dinero. Para el organismo, este cambio mejoraría significativamente la transparencia fiscal y reduciría las diferencias entre la ejecución presupuestaria y la realidad financiera del sector público.

La misión también instó al Ministerio de Economía y Finanzas a fortalecer la coordinación entre el presupuesto, la planificación financiera y el flujo de caja, además de profundizar los controles sobre la ejecución del gasto. Entre las recomendaciones figura completar la implementación del Sistema Integrado de Gestión de Bienes y Servicios (SIGEBYS), garantizar su interoperabilidad con los sistemas de planificación de los distintos organismos públicos y evitar que las instituciones asuman compromisos sin respaldo presupuestario.

El propio Gobierno de Santiago Peña había identificado este problema al asumir la administración, cuando denunció el elevado volumen de obligaciones impagas heredadas y recurrió a emisiones de bonos soberanos para cancelar parte de esos compromisos. Durante los últimos meses se abonaron alrededor de US$330 millones a proveedores de Salud y Obras Públicas. Sin embargo, el FMI considera que aún persiste un importante stock de obligaciones que debe incorporarse plenamente a las estadísticas fiscales para fortalecer la credibilidad del esquema presupuestario.

El organismo incluso ofreció asistencia técnica para acompañar la implementación de estas mejoras, mediante capacitación a los equipos del Ministerio de Economía y Finanzas y apoyo en la transición hacia estándares internacionales de administración financiera.

Más allá del aspecto técnico, la advertencia tiene una dimensión estratégica. Paraguay consiguió durante años posicionarse como una de las economías más previsibles de la región gracias a una combinación de disciplina fiscal, estabilidad monetaria y reglas macroeconómicas consistentes. Ese recorrido permitió alcanzar el doble grado de inversión otorgado por dos de las principales agencias calificadoras internacionales, un hito que redujo el costo del financiamiento soberano y amplió el interés de los inversores extranjeros.

Precisamente por ese motivo, el FMI subraya que la consolidación fiscal no debe medirse únicamente por el cumplimiento de una meta numérica, sino también por la calidad institucional de la información que presentan las cuentas públicas. La confianza de los mercados depende tanto de la solvencia financiera como de la transparencia con la que los gobiernos informan sus obligaciones.

El informe también plantea que Paraguay deberá continuar el proceso de consolidación fiscal hasta converger nuevamente al límite de 1,5% del PIB previsto en la Ley de Responsabilidad Fiscal para 2028, aunque aclara que el reconocimiento de los atrasos acumulados implicará un incremento transitorio del déficit durante este año.

Al mismo tiempo, el Fondo recomendó ampliar la base tributaria mediante una mayor formalización de la economía, fortalecer la administración impositiva, revisar beneficios fiscales y mejorar la eficiencia del gasto público para generar espacio fiscal destinado a infraestructura y desarrollo sin comprometer la estabilidad macroeconómica.

El mensaje del organismo llega en un momento especialmente sensible para Paraguay. Con el grado de inversión recientemente consolidado y una creciente llegada de capitales atraídos por sectores como energía renovable, agronegocios, infraestructura e inteligencia artificial, cualquier señal que afecte la percepción sobre la transparencia fiscal podría ser observada con atención por las agencias calificadoras y los mercados internacionales.

En ese contexto, la advertencia del FMI funciona más como un llamado preventivo que como una señal de alarma inmediata. El desafío para la administración de Santiago Peña será demostrar que puede preservar el principal activo económico construido durante más de una década: una reputación internacional basada en disciplina fiscal, previsibilidad institucional y credibilidad frente a los inversores.

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