Las pérdidas económicas ocasionadas por los incendios forestales ascienden a un total de $ 3,850 billones, de acuerdo con estimaciones de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima).
“Las pérdidas por los incendios forestales que afectan a buena parte del país ya ascienden a 3.500 millones de pesos por cada 1.000 hectáreas de bosques implantados”, informó la federación mediante un comunicado.
De esta manera, y debido a que sólo en el año 2020 “se quemaron en la Argentina 1.100.000 hectáreas de bosques, el monto de las pérdidas por incendios forestales asciende a 3,850 billones de pesos”, lo que representa “más de tres veces la recaudación de la AFIP de diciembre 2021 y equivale a los recursos que el Gobierno Nacional coparticipó a las 24 jurisdicciones el año pasado”, resaltaron.
El coordinador del departamento de Bosques Nativos de Faima, Daniel Loutaif, llamó a “sentarnos juntos, sector público y privado, a trabajar incansablemente en la prevención, donde seamos capaces de provocar un cambio cultural en la población para que todos cuidemos los bosques”, y dijo que “Argentina cuenta con un millón trescientas mil hectáreas de bosques implantados y 55 millones de hectáreas de bosques nativos”.
En ese sentido, Loutaif sostuvo que “debe haber una política de Estado que trascienda los distintos gobiernos”, para “no desfinanciar las leyes que regulan tanto los bosques nativos como los bosques implantados”.
Además, explicó que “se sufren daños más difíciles de cuantificar, entre ellos: biodiversidad, servicios ecosistémicos, escorrentía del suelo, GEI, impactos ecológicos”.
“Se necesita de un trabajo en conjunto entre el gobierno, las empresas y la sociedad, y políticas públicas que desde el Estado generen herramientas sostenibles en el tiempo, y el financiamiento y los recursos necesarios para poder llevar adelante los planes de acción”, concluyó.
Asimismo, la federación que aglutina a 28 cámaras empresarias en todo el territorio nacional, difundió que “de acuerdo al Global Forest Watch, sólo en el último mes (24/12/2021 al 24/01/2022) se registraron 7.849 alertas de incendios en Argentina, y el 95% de los incendios forestales son producidos por intervenciones humanas, según el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF)”.
El Servicio Nacional de Manejo del Fuego informó que los focos de otras seis provincias fueron controlados y otros contenidos o extinguidos.
Las provincias de Corrientes, Córdoba, Misiones y Río Negro registraban este miércoles incendios forestales activos, mientras los focos de seis provincias fueron controlados y otros contenidos o extinguidos, según informó el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF).
De acuerdo con el reporte diario del organismo, el incendio del departamento de Ituzaingó, en Corrientes, permanecía activo, mientras fue controlado el de Santo Tomé I y contenido el de Santo Tomé II.
También continuaban activos los focos ubicados en la localidad de Aristóbulo del Valle (Misiones); en el Complejo Lago Martín de Bariloche -iniciado el 7 de diciembre a causa de la caída de un rayo- (Río Negro) y en el departamento de Independencia en Córdoba.
En tanto, el organismo informó quefueron “contenidos” los incendios en la localidad de Ledesma, en Jujuy; Anta, en Salta; Aluminé, en Neuquén; y Junín en San Luis.
Mientras, en Tolhuin, ubicado en la provincia de Tierra del Fuego; Pilcomayo en Formosa; Valle Viejo en Catamarca; Belgrano y Pueyrredón en San Luis; y Sobremonte en Córdoba, los focos de incendio fueron controlados.
Asimismo, personal especializado logró extinguir el fuego en el departamento de Punilla, en Córdoba; Tapenagá, en Chaco; Chacabuco, Dupuy I y II, Coronel Pringles y San Martín en San Luis; y Ambato y San Fernando del Valle de Catamarca en al provincia de Catamarca.
Tras varios días de trabajo mancomunado en terreno en los que más de 30 focos de incendios estuvieron activos en la provincia, algunas lluvias aisladas trajeron un alivio pasajero a la provincia. Economis conversó con los referentes de la Secretaría de Ordenamiento Territorial y el Plan del Manejo del Fuego, para evaluar cómo sigue el panorama.
“Lo que llovió no es suficiente para bajar los índices de peligrosidad”, así comienza el Subsecretario de Ordenamiento Territorial una explicación técnica que necesariamente deviene en un llamado a la acción hacia la comunidad para extremar cuidados. “Había zonas, como Wanda y Andresito, donde los focos se mantuvieron activos. Se controlaron y se volvieron a generar, ya que no se consiguió la humedad necesaria en el suelo para mitigar totalmente los focos”.
Con respecto a la Emergencia ígnea, el subsecretario de Ordenamiento Territorial del Ministerio de Ecología, Martín Recaman, recordó que la misma estará vigente por 180 días, y que básicamente consiste en convocar y establecer qué organismos deben abordar la situación de los incendios y ponerla como actividad central en su agenda. En el caso de Ecología, ese trabajo se realiza de forma permanente, a través de la Subsecretaría de Ordenamiento Territorial y puntualmente mediante el Plan del Manejo del Fuego, con estrategias de monitoreo y control, la alerta temprana y la prevención de incendios a través de los índices de peligrosidad.
Durante la última semana, 250 Bomberos de la Policía de Misiones y 1.200 Bomberos Voluntarios, sumados a los Brigadistas y Guardaparques provinciales, hicieron frente a los focos en diversos extremos de la provincia. Recaman resaltó el rol, compromiso y esfuerzo de todos los brigadistas, bomberos y otros actores claves que “trabajaron incansablemente en fechas muy importantes y de comunión familiar, estando al frente del combate de incendios”.
El funcionario llamó a utilizar el sentido común y la observación para evaluar cuando las condiciones no son buenas. Por ejemplo, “cuando ves el pasto seco, plantaciones secas, un arroyo está seco o escuchás que el pozo de agua está seco… Las personas hemos perdido el sentido, muchas veces por efecto de la tecnología, querer estar informados y esperar a que nos digan científicamente las cosas”.
“Estos fenómenos llegaron para quedarse. El cambio climático tiene variaciones en el clima y tiene que ver con la cantidad de grados que ha aumentado la temperatura global. Habrán situaciones extremas, entre ellas altas temperaturas con sequía y momentos de grandes inundaciones”, detalló.
Una cuestión de recursos. “Nación tiene muchos fondos del presupuesto nacional apuntados al Plan de Manejo del Fuego. Nosotros estamos esperando que lleguen parte de esos fondos”, indicó Recaman.
Respecto del avión hidrante enviado por la Nación, que fue la novedad de los últimos días y que ayudó a mitigar los incendios en la zona norte de la provincia, detalló que el mismo se encuentra en el hangar de la base de Apóstoles. Mientras que el índice de peligrosidad sea alto, el avión estaría en Misiones y continuaría trabajando en sincronía con el personal en tierra que aporta la información precisa para hacer efectivas las descargas de agua.
Índice de peligrosidad. Lisandro Nahirñak, técnico del Plan Provincial del Plan del Manejo del Fuego, se refirió a la importancia de socializar, conocer y acatar la información brindada por los índices de peligrosidad que comunica constantemente el Ministerio.
Explicó que desde el 2.003 venimos obteniendo datos a través de un sistema canadiense adaptado a la provincia de Misiones, que otorga diversos valores cuantitativos que permiten esbozar “un panorama de dónde estamos parados en cuanto al comportamiento del fuego”, hecho que a su vez permite alertar y prevenir riesgos de incendio.
“En el caso del mes de diciembre por ejemplo, el mapa se mantuvo en extremo, aunque ahora con las lluvias, cambió un poco. Prevemos que volverá a estar en extremo, ya que no hubo lluvias suficientes”, contó.
Según el técnico, los territorios de la provincia más propensos a tener focos de incendios están ubicados en la zona sur, caracterizada por los pastizales, por ejemplo la Reserva Campo San Juan.
Actualmente la comunicación del índice se realiza a través de la página web y las redes sociales del Ministerio de Ecología, así como también a través de grupos de WhatsApp de Alerta Temprana, así como también vía publicaciones en medios de comunicación digitales y radiales.
El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, y su par de Defensa, Jorge Taiana, anunciaron esta tarde en la Base Naval Fluvial de Zárate la creación de la unidad de coordinación interministerial para el manejo de fuego, con el objetivo de capacitar a efectivos de las Fuerzas Armadas como brigadistas forestales. Además, ambos funcionarios inauguraron formalmente el curso para brigadistas junto al personal que integró la primera cohorte. Cabandié adelantó que se firmará un acuerdo entre los ministerios de Ambiente y Defensa “para la formación de los integrantes de las distintas Fuerzas Armadas”, sobre el que aseguró que “es sustancial porque de forma conjunta se podrá dar combate a los incendios forestales” y también que permitirá “incrementar la cantidad de brigadistas que den respuesta a los focos ígneos”. El ministro de Ambiente también afirmó: “Trabajamos con las distintas provincias para que conformen sus áreas para el combate de los incendios forestales”, y precisó que se continúan sumando recursos porque “Estamos en una etapa en donde el calentamiento global incrementa los eventos climáticos y hace que la vida sea cada vez más compleja”, lo que motiva que “las condiciones sean lamentablemente propicias para los incendios forestales”. “El desafío que tenemos por delante es proteger nuestros bienes naturales”, finalizó. Por su parte, Taiana remarcó: “Desde el Ministerio de Defensa junto al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible estamos lanzando un acuerdo para iniciar una tarea en forma conjunta con las Fuerzas Armadas de formación de brigadistas contra el fuego, pertenecientes a las distintas Armas que sean capaces de transmitir al conjunto de la sociedad civil los elementos básicos para el manejo del fuego”. “Vamos a poner en marcha esta Unidad que busca la sinergia, la necesidad de juntar los esfuerzos, primero del Estado, en este caso del Ministerio de Defensa, el de Ambiente y Desarrollo Sostenible, con la participación de las Fuerzas Armadas en una tarea en defensa de los recursos naturales”, afirmó Taiana tras agregar que “no hay que olvidarse que esos recursos son un bien estratégico de nuestra sociedad”. Las carteras de Ambiente y Desarrollo Sostenible, mediante el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), y de Defensa, a través de la Secretaría de Coordinación Militar en Emergencias, trabajan para que esta unidad interministerial pueda abordar integralmente cada aspecto de la prevención, respuesta y rehabilitación ante emergencias y desastres causados por el fuego. En ese marco, inició el Curso Básico de Brigadistas Forestales dictado por el SNMF, iniciativa que fortalece las capacidades de respuesta a la problemática de incendios forestales e interfase en nuestro país. El personal capacitado para el apoyo en el combate contra incendios forestales se encontrará registrado, habilitado y equipado por el Sistema Federal de Manejo del Fuego para apoyar en tareas de cortafuego, guarda de cenizas y apoyo a las y los brigadistas forestales. Se prevé que para fines de este año se capacite a más de 400 hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas con formación práctica en las unidades y contenido teórico de forma virtual. Esta coordinación va a ampliar y volver más eficientes las acciones que ya se desarrollan desde el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas a requerimientos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Entre esas tareas se destacan, además del control del fuego, guardia de cenizas, cortafuegos, líneas de ensanche, traslado de brigadistas con medios terrestres y aéreos desde y hacia las zonas afectadas, traslado de equipamiento para su uso en el combate de incendios forestales o de interfase, apoyo logístico y de racionamiento al personal que trabaja en el combate de los incendios, como así también a los evacuados, apoyo con técnicas de comando y control y establecimiento de centros operativos de emergencias (COE), manejo de los sistemas de gestión de información para monitoreo sobre mapas de riesgo y focos de calor, y proyección de escenarios y mapeo de medios disponibles desplegados en el territorio nacional. También estuvieron presentes en el acto el director nacional del SNMF, Alberto Seufferheld, y la secretaria de Coordinación Militar en Emergencias, Inés Barboza Belistri.
El fuego, implacable, arrasa con todo a su paso. Destruye en minutos años de esfuerzo en una plantación o invaluables riquezas de la biodiversidad que tardarán mucho más en recuperarse. Se asiste a su hipnótico avance y, casi siempre, se reacciona en consecuencia, cuando el daño ya está hecho. En lo que va del año en la Argentina se quemaron 1.080.846,98 hectáreas, el equivalente a un tercio de la provincia de Misiones. Hasta esta semana aciaga, la tierra colorada, con todos sus montes, se mantenía casi indemne. Ahora acumula 1.731,75 hectáreas quemadas en el año, según el reporte nacional. Poco en el contexto, mucho para la biodiversidad. Córdoba lidera el ranking negro con 326.800,22 hectáreas arrasadas y Entre Ríos suma otras 309.460 hectáreas quemadas.
Durante esta semana caliente, hubo 1005 focos de incendios en Misiones, la mayoría concentrada en el departamento San Ignacio -249 focos- y en San Pedro -159 focos-, donde la reserva de la Biósfera de Yabotí y el famoso lote 8 fueron alcanzados por llamas descontroladas. Hasta el jueves por la tarde guardaparques realizaron procedimientos en distintos puntos de la provincia para sofocar los últimos puntos de fuego que resistieron a la bendita lluvia. En Andresito hubo multas y se secuestraron motosierras y herramientas usadas en los rozados prohibidos.
El Instituto Misionero de la Biodiversidad advirtió que estuvieron -están- en riesgo de desaparecer 25 especies en peligro de extinción por los fuegos que se desataron en la reserva de Yabotí.
Al fuego, en algún momento, se lo apaga, pero poco y nada se hace para que no se prenda. Y las sequías seguirán con igual o mayor intensidad al ritmo del cambio climático.
La reacción y la indignación aparecen recién cuando se ven las imágenes de las llamas. Entre 2019 y este interminable 2020, incendios en Australia, incendios en California, incendios en Amazonas. Incendios en la Argentina.
El fuego en el pulmón verde del mundo representó el primer chispazo entre el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden y el desbocado capitán Jair Bolsonaro, que amenazó a duelo a la potencia militar del norte: “Cuando acabar a saliva tem que ter pólvora”, disparó el brasileño ante la advertencia de sanciones económicas si no protegía el Amazonas.
En el Brasil de Bolsonaro este año aumentó 85 por ciento la deforestación, el equivalente a 9.166 kilómetros cuadrados, siempre para expandir las fronteras agrarias hasta más allá de los límites imaginables. Desde su llegada al poder, Bolsonaro desmanteló organismos de protección ambiental y redujo las multas al mínimo.
A mil kilómetros del monte misionero, pero casi sin prensa ni ninguna condena mundial, el Pantanal del Mato Grosso nunca se quemó tanto.
Según el Instituto Brasileño de Investigaciones Espaciales, 32.910 kilómetros cuadrados fueron afectados por el fuego, lo que equivale al 22 por ciento del famoso Pantanal que se extiende hasta Bolivia y Paraguay. Los 32.910 kilómetros cuadrados son una superficie superior a la de toda Misiones.
Allá, como acá, el fuego se inicia generalmente por “causas antrópicas”: negligencia, fogón mal apagado o fuegos intencionales para deforestar. Allá como acá, hay escasas sanciones reales que eviten los fuegos o tengan un efecto disuasivo a los infractores.
Misiones es vanguardia en leyes y organismos ambientales. Sumó este año al único ministerio de Cambio Climático de América Latina. Pero, como todo el país, carece de herramientas severas para combatir el daño ambiental. Argentina, desde María Julia en adelante, nunca se tomó demasiado en serio la protección y los recursos siempre son escasos en proporción a la demanda.
Las experiencias de preservación y recreación de la naturaleza son, esencialmente privadas y cuentan con poco y nada de recursos estatales. Conservation Land Trust en Corrientes, el Impenetrable chaqueño y la Patagonia y un puñado de chacras en Misiones, como Rubichana y San Sebastián de la Selva, son algunos casos de éxito. El rewilding va desde la reintroducción de especies animales como el yaguareté en Corrientes a la reforestación de bosques nativos en Misiones.
El peso de la ley
“Vamos a ser inflexibles”, repitió el gobernador Oscar Herrera Ahuad en relación con los dos responsables identificados de los focos de incendios que serán acusados por el delito de estragos, que tiene como castigo la pena de prisión de uno a cuatro años. El Gobernador estuvo a la cabeza de los operativos de lucha contra el fuego, junto al ministro de Gobierno, Marcelo Pérez, el de Ecología, Mario Vialey y el de Salud, Oscar Alarcón.
Dos hombres, de 31 y 19 años, ambos indocumentados y residentes de Colonia Pepirí de El Soberbio, fueron identificados por la policía como los presuntos responsables del inicio del incendio en la reserva.
Fotos de portada e internas, Damián Cardozo.
Dos hombres. Mil focos. A los responsables, identificados y denunciados, les caben “sumarios y multas”, señaló el ministro de Ecología, Mario Vialey.
Pero las multas son mínimas en comparación con el daño causado y generalmente, los que se identifican como causantes no son siquiera dueños de la tierra.
“Hoy estos incendios en Yabotí se sospecha que fueron intencionales y todo el mundo apunta a dos personas que ocuparon las tierras ilegalmente y en su momento estuvieron respaldadas políticamente”, explicó a Economis, Silvio Contreras, abogado de Juan Alberto S.A, que representa a la familia Harriet.
“Al parecer los que comenzaron el incendio serían dos ocupantes del predio que habrían querido hacer un rozado con fuego. Son los que habían sido desalojados del lugar con un operativo policial meses atrás”, incluso “les habían encontrado armas de fuego”, precisó Contreras.
Las multas, según la ley de Manejo del Fuego a la que adhirió Misiones, van de uno a 50 sueldos básicos de la categoría inicial de la administración pública nacional, clausura de establecimientos, pérdida de concesiones, privilegios, regímenes impositivos o crediticios. Un sueldo básico para la administración nacional está entre 45 y 55 mil pesos, según el convenio colectivo. La máxima sanción sería de 2.250.000 pesos.
La ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para control de actividades de quema es un poco más severa: las multas van de 50 a diez mil sueldos básicos de la categoría inicial de la administración pública nacional. La sanción máxima sería de más de 500.000.000 de pesos.
Para avanzar un poco más allá hacen falta reformas en el Código Penal que desde hace años se discuten pero no se tratan.
Hasta ahora se aplica la ley de áreas naturales protegidas y la ley de ordenamiento de bosques nativos y eventualmente se puede aplicar la ley general de Ambiente, pero depende de la interpretación del momento, señaló Verónica Derna, abogada y ex ministra de Ecología de Misiones.
La actual funcionaria de la Nación admite la necesidad de contar con normas específicas para combatir los delitos ambientales dentro del Código Penal. Misiones logró que se incorpore la tala de bosque nativo como delito en una condena pero nunca avanzó la reforma en el Congreso. Este año el ministerio de Ambiente que conduce Juan Cabandié, pidió el proyecto para reflotarlo. Ante el vacío, Misiones planteaba la tala como robo para que sea un delito penal. Para el fuego no hay normativa específica.
“Todo daño genera dos respuestas. Una es la civil y ambiental y la otra la penal y ambiental. La respuesta penal puede ser un delito si hay víctimas u otro si es estrago. Pero son mínimos, no son importantes”, explica Leonardo Villafañe, doctor en Derecho y Magister en Administración de Justicia.
“Acá lo importante es la recomposición del ambiente desde la perspectiva del daño ambiental, desde lo civil, que está en el Código Civil, la Constitución y la ley de Ambiente: el responsable deberá hacerse cargo de la recomposición del ambiente dañado, es decir volver las cosas al estado anterior. Cuando no puede volver las cosas al estado anterior, como en el caso del bosque nativo, debe reparar en especies y eventualmente en dinero. Esto es lo que correspondería. La sanción penal está muy verde, si se me permite el término, no avanza, no prevé sanciones fuertes. Un Código Penal en materia ambiental debe contener sanciones fuertes, porque eso es lo que asusta al que tiene dinero, le asusta ir a la cárcel, la plata no le asusta. Lo mismo pasa con el que atropella un animal en la ruta, no hay que mirar sólo desde el punto de vista penal, sino desde la perspectiva civil, pero nadie lo mira desde ahí”, explicó.
En otras palabras, nadie va preso.
El uso del suelo
El Senado se apresta a aprobar una ley clave para la protección ambiental. Se trata de una norma que prohíbe la modificación del uso del suelo de una zona incendiada, así sea de modo accidental o deliberada. La ley, firmada por el misionero Ricardo Wellbach, entre otros, prohíbe por 60 años realizar modificaciones en el uso y destino que las superficies poseían con anterioridad al incendio. También se frena la división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento y venta, de tierras particulares.
En la misma línea, prohíbe la venta, concesión, división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento, de tierras fiscales; y cualquier actividad agrícola que sea distinta al uso y destino que la superficie tuviera al momento del incendio.
La iniciativa, muy similar a la de otros país que buscaron proteger sus ecosistemas, establece que la prohibición podrá ser extendida si así lo indicase el Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos de la jurisdicción correspondiente.
Asimismo, marca que en caso de incendios, provocados o accidentales, que quemen vegetación viva o muerta, en zonas agrícolas, praderas, pastizales, matorrales y en áreas donde las estructuras edilicias se entremezclan con la vegetación fuera del ambiente estrictamente urbano o estructural, a fin de garantizar las condiciones para la restauración de las superficies incendiadas, se prohíbe por 30 años la realización de emprendimientos inmobiliarios y cualquier actividad agrícola que sea distinta al uso y destino que la superficie tuviera como habitual al momento del incendio.
También frena la modificación de uso de una superficie con el fin de desarrollar prácticas de agricultura intensiva, excepto en los casos que dichas prácticas antecedan al evento. Pero nuevamente, aunque revolucionaria, el proyecto que tiene media sanción de Diputados, actúa sobre las consecuencias y no sobre la prevención, aunque se desaliente la especulación inmobiliaria. Sigue faltando una legislación que sancione al responsable.