geopolítica

Milei se mostró ante la élite financiera en Davos y ratificó que Argentina “comerciará con todo el mundo”

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El presidente Javier Milei mantuvo en Davos una agenda intensa de encuentros con CEOs de bancos y firmas financieras globales, en el marco del Foro Económico Mundial. Ante ejecutivos de primera línea y líderes internacionales, el mandatario ratificó el rumbo económico de su gobierno, el alineamiento estratégico con Estados Unidos y una política exterior orientada a la apertura comercial irrestricta, con el objetivo de reposicionar a la Argentina en los mercados globales.

El jefe de Estado participó este miércoles del Foro Económico Mundial que se desarrolla en Davos, Suiza, entre el 19 y el 23 de enero, bajo el lema “El espíritu del diálogo”, en una edición atravesada por fuertes debates geopolíticos y comerciales. En ese contexto, Milei fue protagonista de reuniones a puertas cerradas con empresarios y autoridades del sistema financiero internacional, donde realizó un balance de su programa económico y adelantó lineamientos de su gestión.

Señales al mercado y respaldo de los grandes jugadores financieros

Uno de los encuentros centrales de la agenda presidencial fue la reunión con CEOs de bancos y firmas financieras globales, de la que participaron la Directora Ejecutiva de Citigroup, Jane Fraser; la Presidente y CEO de Franklin Resources, Jenny Johnson; el Presidente de BTG Pactual, André Esteves; el CEO de Lord Abbett, Doug Sieg; la Directora Internacional de BlackRock, Rachel Lord; la Presidente y CEO de TIAA, Thasunda Brown Duckett; y el Presidente del BBVA, Carlos Torres Vila.

Durante ese cónclave, Milei estuvo acompañado por el Ministro de Economía, Luis Caputo; el Canciller, Pablo Quirno; y el Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, en una señal política destinada a mostrar cohesión del equipo económico y claridad en la hoja de ruta.

En paralelo, el Presidente disertó en el “Country Strategy Dialogue on Argentina”, un encuentro reservado ante ejecutivos globales, donde expuso los ejes de su programa. Según trascendió, la presentación fue bien recibida por los asistentes. “Excelente, fue impresionante”, aseguró uno de los empresarios presentes al ser consultado sobre la exposición del mandatario.

En ese ámbito, Milei enfatizó que su administración “comerciará con todo el mundo” y subrayó que los productos argentinos deben ingresar a todos los mercados, “desde América Latina hasta China”, ratificando una visión de inserción internacional basada en la apertura, la competitividad y la reducción de trabas regulatorias.

Davos, geopolítica y alineamientos estratégicos

La participación de Milei en Davos se da en un contexto internacional complejo, marcado por la tensión entre Washington y Europa y por la expectativa en torno a la intervención de Donald Trump, cuya presencia volvió a colocar en el centro del debate su propuesta de anexar Groenlandia a los Estados Unidos. Esa iniciativa reavivó discusiones sobre soberanía, seguridad y el futuro del orden multilateral, temas que atravesaron buena parte de los intercambios del Foro.

En ese escenario, el Presidente argentino volvió a dejar en claro el alineamiento estratégico de la Argentina con Estados Unidos, una definición que busca consolidar vínculos políticos y económicos con la principal potencia global, en momentos de redefinición de alianzas internacionales.

La agenda oficial incluyó además la firma del acta fundacional del Consejo de la Paz, impulsado por el propio Trump, prevista para el jueves a las 10.30. Se trata de un organismo orientado a bregar por la paz en el mundo, con especial foco en la Franja de Gaza. Desde la Casa Rosada destacaron que la Argentina fue uno de los primeros países invitados a integrar esta iniciativa, cuya convocatoria se extendió incluso a China y Rusia, reforzando su carácter global.

Exposición global y cierre de la gira presidencial

La actividad central del viaje estaba prevista para este miércoles a las 11.45 (hora argentina), cuando Milei pronunció su discurso en el plenario del Foro Económico Mundial. En el entorno presidencial reconocen que Davos ofrece una vidriera de alcance global, por lo que buscan amplificar el mensaje del mandatario ante inversores, líderes políticos y formadores de opinión.

Como parte final de la agenda, el Presidente concederá una serie de entrevistas a medios internacionales, comenzando con la agencia Bloomberg y luego con The Economist, ante su editora en jefe, Zanny Minton Beddoes, instancias clave para reforzar el posicionamiento internacional del programa económico argentino.

El regreso de la comitiva está previsto para este jueves a las 18 (14 en la Argentina), con arribo al país el viernes 23 de enero a las 6, tras una gira que el Gobierno considera estratégica para consolidar confianza, atraer inversiones y reforzar el mensaje de apertura económica y reformas estructurales.

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La OTAN enfría la tensión por Groenlandia con diplomacia silenciosa y refuerza el eje Ártico-Atlántico

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El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, confirmó que la Alianza trabaja “entre bastidores” para rebajar la tensión con Estados Unidos en torno a Groenlandia, a través de una “diplomacia reflexiva” y sin declaraciones públicas. La definición, formulada este miércoles en el Foro Económico Mundial de Davos, busca contener un foco de fricción entre aliados en un momento de máxima sensibilidad geopolítica, mientras la organización redobla su mensaje sobre la centralidad del Ártico, el Atlántico y Europa para la seguridad estadounidense y refuerza el compromiso con el gasto en defensa.

Rutte evitó pronunciarse de manera directa sobre Groenlandia y subrayó que “la única forma de abordar esta cuestión es mediante una diplomacia reflexiva”, una estrategia que, explicó, requiere discreción para preservar la capacidad de mediación. “No voy a comentar eso (Groenlandia)”, insistió, al recordar antecedentes de tensiones internas entre aliados —como las registradas entre Grecia y Turquía— en las que la conducción de la OTAN optó por no intervenir públicamente.

Diplomacia “entre bastidores” y control de daños entre aliados

El jefe de la Alianza Atlántica fue explícito respecto de los límites de su rol en el plano público: “Eso es imposible. ¿Por qué es imposible? Porque en cuanto lo haga, ya no podré ayudar de alguna manera (…) a otros líderes a rebajar la tensión”, afirmó. Y reforzó la idea: “Pueden estar seguros de que estoy trabajando en este tema entre bastidores, pero no puedo hacerlo en público”.

La postura quedó en evidencia luego de que el presidente de Estados Unidos publicara una captura de pantalla de un intercambio privado con Rutte, en el que el secretario general expresó su disposición a encontrar una salida consensuada: “Estoy deseando verte. Tuyo, Mark”, se lee en el mensaje difundido por Donald Trump. En paralelo, Rutte insistió en que el diferendo debe resolverse “de forma amistosa” y advirtió que “no es el problema principal”, en referencia a la guerra en Ucrania, por lo que manifestó su preocupación por un eventual desvío de la atención estratégica.

Groenlandia, el Ártico y la seguridad de Estados Unidos

Sin ingresar en definiciones políticas, Rutte encuadró el debate en términos de arquitectura de seguridad. Remarcó que la OTAN es “crucial” no solo para la defensa de Europa, sino también para la defensa de Estados Unidos, y sintetizó el enfoque geoestratégico de la Alianza: “Para que EE.UU. permanezca seguro, se necesita un Ártico seguro, un Atlántico seguro y una Europa segura”.

La referencia al Ártico coloca a Groenlandia en el centro de un tablero más amplio, donde la estabilidad regional y la coordinación entre aliados resultan claves para el control de rutas, la disuasión y la proyección defensiva. En ese marco, la diplomacia silenciosa aparece como un instrumento de gestión de riesgos para evitar escaladas innecesarias entre socios estratégicos.

Gasto en defensa, artículo 5 y presencia militar en Europa

En Davos, Rutte también abordó el debate sobre el gasto en defensa y el compromiso colectivo. Aseguró no tener “ninguna duda” de que, si se invoca el artículo 5 del Tratado de Washington sobre defensa mutua, Estados Unidos acudiría al rescate, al igual que el resto de los aliados, y subrayó que todos están “completamente integrados”.

El secretario general destacó un cambio de tendencia atribuido al actual contexto político: señaló que ocho grandes economías europeas —entre ellas España, Italia y Bélgica— y Canadá alcanzarán en 2025 el 2 % del PIB en gasto en defensa, cuando a principios de año estaban en torno al 1,5 %. “Ahora no soy muy popular entre ustedes porque defiendo a Donald Trump, pero realmente creo que pueden alegrarse de que él esté ahí, porque nos ha obligado a los europeos a dar un paso al frente”, sostuvo ante la audiencia.

Rutte añadió que Estados Unidos mantiene más de 80.000 soldados en Europa, pese a orientar crecientemente su defensa hacia Asia, y consideró “lógico” que Washington espere un mayor esfuerzo europeo. “Seguiremos teniendo una fuerte presencia convencional de EE. UU. en Europa también en el futuro. Y, por supuesto, el paraguas nuclear como nuestro máximo garante”, concluyó.

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Carney en Davos: “El mundo está en medio de una ruptura, no de una transición”

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En un discurso de fuerte tono geopolítico en el Foro Económico Mundial de Davos 2026, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que el orden mundial vigente “no volverá” y llamó a las potencias medianas a coordinarse frente al uso creciente de la coerción económica por parte de las grandes potencias. El mensaje, pronunciado en Suiza, puso en primer plano el impacto político, económico e institucional de un escenario internacional marcado por aranceles, presión sobre cadenas de suministro y disputas por territorios estratégicos como Groenlandia.

Las potencias medianas deben actuar conjuntamente porque si no estamos en la mesa de negociaciones, seremos el plato principal”, afirmó Carney, en una frase que sintetizó la gravedad del diagnóstico. El primer ministro canadiense sostuvo que el sistema internacional atraviesa una ruptura estructural, y no una transición ordenada, y que los países que no se adapten quedarán expuestos a decisiones unilaterales de actores con mayor poder económico y militar.

Un orden basado en normas que dejó de funcionar

Carney evitó mencionar de manera explícita al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aunque varias de sus afirmaciones fueron interpretadas como una respuesta directa a las amenazas arancelarias dirigidas a aliados europeos y al Reino Unido, condicionadas a la cesión de Groenlandia a Washington. En ese contexto, el premier canadiense cuestionó el uso de la integración económica como herramienta de presión.

Las grandes potencias han comenzado a utilizar la integración económica como arma, los aranceles como herramienta de presión, la infraestructura financiera como medio de coerción y las cadenas de suministro como vulnerabilidades que deben explotarse”, sostuvo. Según Carney, el llamado “orden basado en normas” ya presentaba inconsistencias desde hace años:
Sabíamos que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor según la identidad del acusado y la víctima”, afirmó, al tiempo que reconoció que esa “ficción” resultó funcional mientras la hegemonía de Estados Unidos garantizaba beneficios económicos y estabilidad relativa.

Sin embargo, el primer ministro fue categórico al señalar el quiebre del esquema vigente:
Este acuerdo ya no funciona. Permítanme ser directo. Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”.
En esa línea, advirtió que no es posible sostener la narrativa del beneficio mutuo cuando la integración económica se transforma en un mecanismo de subordinación.

Canadá, Groenlandia y la OTAN en el centro de la tensión

El discurso incluyó una reafirmación explícita del respaldo de Canadá a Groenlandia, Dinamarca y la OTAN, lo que generó aplausos entre los asistentes. Como miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Carney subrayó que su país respalda “el derecho exclusivo a determinar el futuro de Groenlandia” y ratificó el compromiso con el Artículo V del tratado, que establece que un ataque contra un Estado miembro se considera un ataque contra todos.

Nuestro compromiso con el Artículo V es inquebrantable”, afirmó. La declaración se produjo en un contexto de creciente tensión, luego de que Trump intensificara su ofensiva retórica sobre Groenlandia e incluyera a Canadá en ese esquema, llegando incluso a referirse al país como el “estado número 51” y a sugerir una eventual integración mediante la “fuerza económica”.

Según se informó en medios canadienses, Ottawa analiza la posibilidad de enviar un pequeño contingente de tropas a Groenlandia para participar en ejercicios militares junto a fuerzas danesas y de otros países europeos. Consultada al respecto en Davos, la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Anita Anand, señaló que el país participa regularmente en ejercicios de la OTAN y que las decisiones sobre futuros despliegues corresponden al ministro de Defensa Nacional y al jefe del Estado Mayor de la Defensa.

Potencias medianas, alianzas flexibles y consecuencias económicas

Carney definió a Canadá como una potencia mediana, categoría que comparten países como Australia, Argentina, Corea del Sur y Brasil, naciones con influencia política relevante pero economías más pequeñas que las de las grandes potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. En ese marco, propuso una estrategia basada en coaliciones flexibles, adaptadas a cada tema y sustentadas en valores e intereses comunes.

Canadá fue uno de los primeros en darse cuenta de que la geografía y las alianzas históricas ya no garantizan seguridad ni prosperidad”, afirmó. Por eso, explicó que su país se presenta ahora como un socio “estable y confiable”, con una agenda activa de acuerdos comerciales, de inversión y de defensa, orientada a diversificar vínculos y reducir vulnerabilidades.

El mensaje tiene implicancias económicas directas. La utilización de aranceles como herramienta de presión, la fragmentación de cadenas de suministro y la militarización de la política comercial introducen mayores costos, incertidumbre y riesgos sistémicos para el comercio global. En ese escenario, las potencias medianas enfrentan el desafío de preservar su autonomía sin quedar atrapadas en disputas entre superpotencias.

Una advertencia con alcance global

El discurso de Carney se inscribió entre las intervenciones más contundentes del Foro Económico Mundial, que se desarrolla del 19 al 23 de enero en Davos-Klosters, Suiza. La advertencia del primer ministro canadiense apuntó tanto a líderes políticos como a decisores económicos, al señalar que la falta de coordinación entre países de peso intermedio puede derivar en una pérdida de capacidad de negociación frente a actores dominantes.

En un contexto de creciente confrontación comercial y geopolítica, el mensaje dejó una conclusión clara: el mundo ya no se encamina gradualmente hacia un nuevo equilibrio, sino que atraviesa una ruptura profunda, con efectos duraderos sobre la arquitectura institucional, la seguridad internacional y la economía global.

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Rebote del S&P Merval y desempeño dispar de las acciones

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En la Bolsa de Buenos Aires, el S&P Merval rebotó con fuerza y registró su mayor suba diaria desde el 8 de enero. El índice avanzó 1%, hasta los 2.942.091,46 puntos, mientras que medido en dólares saltó 2,9%, para ubicarse en 1.982,49 unidades.

Entre las acciones líderes, se destacaron los papeles del sector financiero y energético. Banco Macro encabezó las alzas con un +2,6%, seguido por Pampa Energía (+2,5%) y BBVA (+2,3%). En contraste, las bajas fueron lideradas por Ternium (-1,6%), Sociedad Comercial del Plata (-0,8%) y Banco de Valores (-0,7%).

En Wall Street, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York mostraron mayoría de caídas, reflejando el sesgo negativo del mercado estadounidense. Las pérdidas más pronunciadas fueron para Globant (-7,9%), IRSA (-3%) y Banco Supervielle (-2,2%). Del lado positivo, sobresalieron Edenor (+2,5%), Ternium (+1,6%) y Tenaris (+1,3%).

Bonos en baja y suba del riesgo país

La renta fija argentina operó en terreno negativo, afectada por el deterioro del clima financiero internacional. Los bonos soberanos en dólares que cotizan en Wall Street cerraron con descensos de hasta 0,7%, encabezados por el Global 2046, seguido por el Global 2035 y el Global 2041, que también retrocedieron 0,7%.

Entre los títulos emitidos bajo legislación local, la caída más pronunciada fue la del Bonar AL41, que bajó 0,5%. Este movimiento impactó directamente en el indicador de riesgo país: el índice que elabora J.P. Morgan subió 0,7% (+4 puntos) y se ubicó en 570 unidades.

El repunte del riesgo país refleja la mayor aversión al riesgo hacia los activos emergentes en un escenario de mayor incertidumbre global, con especial impacto sobre economías con alta dependencia del financiamiento externo.

El factor Trump y la tensión por Groenlandia

Operadores del mercado señalaron que una de las principales fuentes de zozobra fue la escalada discursiva del presidente Donald Trump, quien volvió a insistir en el reclamo de derechos soberanos de Estados Unidos sobre Groenlandia y vinculó esa disputa con nuevas amenazas comerciales contra Europa.

Trump anunció la imposición de aranceles del 10% a partir del 1 de febrero, con la posibilidad de una suba al 25% desde junio, condicionando esa escalada a que Estados Unidos pueda adquirir Groenlandia. Estas declaraciones generaron un clima negativo de negocios y presionaron a los mercados internacionales, particularmente en Wall Street, arrastrando a los bonos argentinos.

En este marco, la volatilidad externa volvió a mostrar su impacto directo sobre los activos locales, con una clara divergencia entre el desempeño de las acciones domésticas y la debilidad persistente de la deuda soberana en dólares.

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Con Trump, Milei y China en escena, Davos 2026 debate el futuro de la economía global

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Con una agenda marcada por la fragmentación geoeconómica, el avance acelerado de la inteligencia artificial y la crisis climática, el Foro Económico Mundial (WEF) 2026 inicia este lunes en Davos en un contexto definido como el más complejo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Bajo el lema “Un espíritu de diálogo”, la 56.ª reunión anual convoca durante cinco días a unos 3.000 líderes políticos, empresariales y sociales, con una cifra récord de 64 jefes de Estado y de Gobierno confirmados.

El encuentro se desarrolla en un escenario global atravesado por tensiones entre potencias, desaceleración económica y un debilitamiento del sistema multilateral. En ese marco, el presidente del FEM, Borge Brende, planteó que el foro de este año no representa un ejercicio retórico, sino una instancia de articulación imprescindible frente a un mundo crecientemente fragmentado.

Un foro atravesado por la rivalidad entre potencias

La edición 2026 de Davos se inaugura con una fuerte impronta geopolítica. Entre los principales protagonistas figura el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien asiste con la mayor delegación estadounidense de su historia, en un contexto de renovadas amenazas arancelarias y disputas comerciales, incluida la controversia por Groenlandia que sobrevuela los pasillos del foro.

También participa el presidente argentino Javier Milei, que llega a Davos con el objetivo de consolidar su agenda liberal tras los acuerdos alcanzados con Washington, buscando respaldo político y financiero en un contexto internacional volátil.

En paralelo, China envió una delegación de alto nivel encabezada por el viceprimer ministro He Lifeng, con la intención de posicionarse como “defensor de la globalización” frente al avance del proteccionismo estadounidense. Esta narrativa contrasta con la creciente confrontación geoeconómica que domina el debate global.

En el campo europeo, líderes como Emmanuel Macron (Francia), Pedro Sánchez (España) y Ursula von der Leyen (Unión Europea) llegan con un discurso enfocado en la defensa del multilateralismo y la cooperación internacional, en un intento por preservar reglas comunes en un sistema bajo presión.

Los cinco ejes que estructuran la agenda de Davos

La agenda oficial del Foro Económico Mundial 2026 se articula en torno a cinco desafíos estratégicos, formulados como preguntas que atraviesan todas las sesiones:

  • Cooperación en un mundo en disputa: cómo evitar que la rivalidad geoeconómica bloquee las soluciones colectivas.
  • Nuevas fuentes de crecimiento: cómo revitalizar la economía global frente a una deuda récord y la desaceleración.
  • Inversión en las personas: cómo recualificar a la fuerza laboral ante el avance de la automatización.
  • Innovación responsable: cómo desplegar la inteligencia artificial sin perder control ni confianza humana.
  • Prosperidad planetaria: cómo crecer económicamente sin exceder los límites ecológicos del planeta.

Estos ejes reflejan una preocupación transversal: la tensión entre crecimiento, tecnología y sostenibilidad en un entorno de alta incertidumbre política y económica.

Riesgos globales y controversias en una cumbre bajo presión

En la antesala del foro, el FEM publicó el Informe de Riesgos Globales 2026, que advierte que la confrontación geoeconómica se convirtió en el riesgo más urgente a corto plazo, desplazando por primera vez en años a las amenazas ambientales como principal preocupación global.

El informe refuerza el diagnóstico de un mundo más fragmentado, con cadenas de suministro tensionadas, disputas comerciales recurrentes y menor capacidad de coordinación internacional.

La cumbre tampoco está exenta de controversias. La invitación al canciller de Irán generó protestas de organizaciones de derechos humanos, sumando un nuevo foco de tensión a un evento ya cargado de frentes abiertos. Este episodio se agrega a un clima general de polarización que condiciona los debates y los márgenes de consenso.

En palabras de Borge Brende, Davos 2026 se desarrolla en un contexto en el que el diálogo dejó de ser un gesto simbólico para convertirse en una “necesidad existencial”, en un sistema internacional donde los mecanismos tradicionales de cooperación muestran signos de agotamiento.

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