GEOPOLITICA

Declaración del Llamamiento: El avance global de las derechas y las elecciones en Argentina

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En todo Occidente soplan vientos de derecha. No se trata de un fenómeno aislado ni con intenciones pasajeras: desde Europa hasta América Latina, las fuerzas conservadoras, liberales y abiertamente reaccionarias del atlantismo están imponiendo gobiernos, instalando sentido común y desplazando los límites del debate político.
Argentina no escapa a esa tendencia. Las últimas elecciones confirmaron una reconfiguración profunda del mapa político, con la posibilidad de que Javier Milei consolide un proyecto de ultraderecha que se alimenta del malestar, de la decepción, de la rabia que busca su objeto, de la desconfianza hacia la política tradicional y del discurso de odio instalado.

Un fenómeno global

El crecimiento de las derechas —en sus distintas versiones— atraviesa a las democracias occidentales. En Europa, los partidos de extrema derecha ganan terreno en Francia, Italia, Alemania y España. En Estados Unidos, el trumpismo conserva un poder real que serpentea en estamentos que existen más allá del gobierno y que buscaron desplazar a los gobiernos progresistas de América Latina que marcaron el ciclo anterior, como así también a los elegidos actualmente en México, Brasil, Colombia, Chile y Uruguay, que tanto en producción interna como en población y territorio, son más de las dos terceras partes del continente y se esfuerzan por apartarse de esa tendencia. Lula, AMLO, Scheinbaum, Boric y ahora Jara, Orsi y Petro son un referente para contemplar cómo pueden alcanzarse otras estrategias.
Los factores son múltiples: el desgaste de las dirigencias tradicionales, la crisis económica global, la inseguridad, el miedo, la desinformación digital y la manipulación del descontento popular. Pero hay algo más profundo: una disputa cultural donde las derechas se apropian del lenguaje del cambio, de la rebeldía y de la antipolítica, mientras las fuerzas populares deben defender conquistas básicas que hasta hace poco parecían indiscutibles.

Argentina, espejo y laboratorio

La Argentina de Milei condensa esas tensiones. La irrupción de La Libertad Avanza no se explica sólo por su discurso libertario ni por su personaje mediático. Expresa el abandono en que la actual filosofía de Occidente deja a la mitad de la población de la región, lo que provoca, en un importante sector de la sociedad, una sensación de impotencia, percepción que esa misma filosofía deriva, a través de las diferentes ofertas de las redes y los medios de comunicación, hacia la búsqueda y la aceptación de una nueva manera de comportamiento, de elección de figuras representativas y de proyección o deserción del futuro y que los medio hegemónicos pretenden materializar como hartazgo social profundo frente a años de crisis, inflación y promesas incumplidas con el propósito de que Milei capitalice ese descontento con una narrativa simplificadora: la casta, el gasto público, el Estado que oprime. Su victoria legislativa en octubre, con más del 40 % de los votos, confirmó que el experimento no fue una anomalía sino un proyecto político en expansión.
Sin embargo, la ola neoliberal-libertaria muestra sus límites. En la provincia de Buenos Aires así como en otras provincias, el peronismo volvió a imponerse -obteniendo a nivel país el 35% de los votos. Lo mismo ocurrió con la izquierda, que a pesar de ser una fuerza minoritaria obtuvo un resultado que se ha de considerar positivo. Porque sigue habiendo una reserva popular dispuesta a resistir el ajuste y la desintegración del Estado. Esa contradicción —entre una sociedad golpeada y un pueblo que todavía cree en la justicia social— define hoy la disputa central de la política argentina.

El desafío para los proyectos populares

El avance de las derechas no se detiene solo denunciándolo. Impone a las fuerzas nacionales, populares y progresistas un desafío de fondo: reconstruir esperanza en medio del desencanto. Las nuevas derechas no ofrecen futuro. Y cuando la política no puede organizar el futuro, el miedo y la desesperanza ocupan su lugar.
Frente a eso, los movimientos populares tienen que volver a hacer lo que mejor saben: organizar, explicar, cuidar y volver a enamorar. No desde la nostalgia de los hechos y las victorias del pasado, sino desde la convicción de que hay otro mundo posible.
Porque si el mundo se derechiza, no es por destino: es por falta de disputa. Y ahí, en esa batalla por el sentido, es donde vuelve a escribirse la historia.

Desde el Llamamiento Argentino Judío

Desde el Llamamiento Argentino Judío decimos con claridad: no hay democracia posible con odio, exclusión y negacionismo. Las nuevas derechas —en Argentina y en el mundo— no son una simple reacción al malestar social, sino una ofensiva ideológica contra los derechos conquistados y la memoria de los pueblos.
Por eso, frente al avance libertario y el discurso del ajuste, el Llamamiento se pone del lado de quienes resisten, del lado del pueblo, de la memoria y de la justicia social.
Porque “Nunca Más” también es hoy y cada retroceso en derechos es un ataque directo a los valores más profundos de nuestra historia colectiva.

Elina Malamud – Presidenta
Marcelo Horestein – Secretario General

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Aberraciones geopolíticas de Libertarios y afines

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Las medidas de política exterior, y del accionar económico y social que, con total desprecio por los Altos Intereses Nacionales, está perpetrando, con toda intencionalidad, el gobierno libertario, deben ser definidas categóricamente como un compendio del accionar anti geopolítico.

O en castizo simple, vergonzoso pisoteo de nuestra soberanía, posicionándonos como lacayos dóciles de las Potencias Atlantistas y sus Estados y poderes vinculados, empujándonos a una violenta involución, o peor aún, a la disolución nacional.

Son acciones de sobrada negatividad, que en un contexto de un Poder Judicial correctamente apegado a Derecho, seguramente serían más que suficientes para implementar un procesamiento por traición a la Patria, dada la sumatoria de negatividades de los actuales gobernantes; entre ellas la patológica sumisión total a las citadas potencias y factores del Poder Real vinculados a ellas; las groseras falsedades dichas en campaña y luego en ejercicio del alto cargo; las que se deben agregar al claro menosprecio al Poder Legislativo, repetidamente insultado con gruesos epítetos; así como los claros desprecios a los dos Estados principales socios comerciales nuestros; y otros exabruptos vertidos por el verborrágico presidente de marcada incontinencia verbal.

También, en campaña trató de asesina de niños a quien después instaló como ministra de seguridad; y nombró ministro de economía al endeudador serial a quien había denostado por las medidas implementadas en el macrismo, prácticamente calcadas ahora.

Tampoco cabe olvidar que, entre muchas expresiones rápidamente desmentidas por sus hechos, con total desparpajo dijo, palabras más o menos, que los trabajadores argentinos “podrán elegir entre el salario que les ofrezcan o morirse de hambre”, lo cual es un compendio de crueldad y de aporofobia exacerbada, con claro desprecio a los compatriotas empujados a la pobreza y a la miseria espantosa, que sus medidas económicas fuertemente destructivas hacen aumentar mes a mes, con claro pronóstico de agravamiento, constatable eso por los desastrosos resultados de medidas similares implementadas en el “proceso”, profundizadas en el menemato y el delarruato, para calcarse casi idénticas en el período macrista.

La sola confesión pública, expresada a una periodista y ampliamente difundida por TV, en la cual dijo ser el topo infiltrado para destruir al Estado, es de una gravedad monstruosa, pues sin Estado no hay Nación, y sin Nación no hay Patria. 

Pocos compatriotas parecen haber tomado conciencia de semejante aberración antinacional, y menos aún la mayoría de los uniformados, quienes en lo formal se dicen “muy patriotas”, pero no lo ponen en práctica, empantanados en gruesas confusiones conceptuales, agravadas por serias carencias de formación, con serios o totales desconocimientos en Geopolítica, Historia y Economía. Solo practican el hueco patrioterismo de bandera. Hay excepciones, muy pocas.

Analicemos las más notorias de las múltiples acciones claramente reñidas contra las prioridades geopolíticas. las que como nación, pretendidamente soberana, deberíamos sostener e impulsar.

Implicarnos en conflictos y guerras, en las que no somos parte, como las de Ucrania (en rigor, de Rusia contra la OTAN, con el sufrido pueblo ucraniano como carne de cañón), y las casi crónicas violencias en Medio Oriente; realmente implica “comprarnos” problemas potenciales muy serios, sin ninguna lógica, desechando además el accionar diplomático pacifista que caracterizó a Argentina, a excepción de períodos de gobiernos claramente serviles a la OTAN y el Bloque Atlantista, con posturas y acciones antinacionales, como en el menemato (involucrándonos en la destructiva invasión a Iraq), el macrismo y el actual libertario, subordinado explícitamente a las Potencias Atlantistas, incluso accionando contra nuestra soberanía, respaldando la postura colonialista del Reino Unido en el sensible tema de Malvinas; y promoviendo el despoblamiento de Tierra Del Fuego, mediante dogmáticas medidas económicas ultra liberales destructoras de la industria electrónica montada en nuestra austral provincia.

Históricamente hubo un claro posicionamiento de Argentina, en Política Exterior, no inmiscuyéndonos en conflictos diplomáticos y menos aún en guerras de terceros países, habiendo sido una constante -con muy pocas deplorables excepciones-, a lo largo de la historia, en particular en el siglo XX y lo que va del XXI.

Notable fue el gobierno de Yrigoyen, que no cedió a las presiones de los anglosajones, que querían nuestros aportes de carne de cañón para la guerra que ellos y sus aliados libraban contra las llamadas Potencias Centrales, en la primera guerra mundial.

Algo similar al estallar la segunda guerra mundial, en la cual solo al final, y como formalidad ante las presiones de los que fueron vencedores, nuestro país se posicionó mediante el formalismo de una declaración, sin envío de tropas.Tampoco nos inmiscuimos en la guerra de Corea ni en otros conflictos posteriores. Y en el complejo contexto de enfrentamientos en el Medio Oriente, nuestra postura fue básicamente neutral y buscadora de la paz.

Es de recordar que al final de la Segunda Guerra Mundial, Argentina recibió a un barco que transportaba personas de origen hebreo, que no habían sido aceptadas por otros países, y que habían sufrido los rigores de ese conflicto, los que se incorporaron e integraron a la población argentina.

Respecto a ese tema, no es un dato menor, que en nuestro país convivimos pacíficamente argentinos de diversas etnias y credos, incluyendo población de orígenes arábigos y hebreos, practicantes o no de las dos religiones monoteístas del islam y el judaísmo, respetados en el contexto general de mayoría de población practicante o culturalmente cristiana, esta última como parte importante de la rica herencia hispana y latina que forman nuestro acervo cultural.

Las vergonzosas excepciones a nuestra postura pacifista y no intervencionista se perpetraron en gobiernos liberales (o sea antinacionales), como el menemato, y que ahora replica exacerbadamente el “libertarismo”.

Es de una irracionalidad total, involucrarnos en enfrentamientos de profundas y viejas datas como los de Medio Oriente, y mucho más, “sin tener arte ni parte”, en la peligrosa escalada bélica entre Israel e Irán, más aún con la absurda sobreactuación de querer llevar la embajada a Jerusalén, malquistándonos innecesariamente con las muchas naciones mayoritariamente musulmanas, para quienes esa histórica ciudad tiene profundo valor religioso.

También el verborrágico presidente evidencia desconocer o no importarle que Israel vota reiteradamente contra Argentina en el tema de Malvinas, alineado con EEUU y el Reino Unido.

Por otra parte, ha sido una Causa Nacional, que incluso consiguió algunos notables éxitos diplomáticos, el reclamo internacional ante la vetusta política colonialista que con total desparpajo a los Derechos Históricos Argentinos, y las generalizadas acciones de descolonización, que pese a ser prácticamente una constante mundial después de la Segunda Guerra Mundial, son practicadas por el Reino Unido, en los archipiélagos de Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.  

Pero el histriónico presidente evidencia poco o ningún apego a nuestros Intereses Nacionales…por algo admira a Tatcher.

Fue una muy negativa acción de anti geopolítica, haber cortado abruptamente relaciones con el crecientemente importante grupo BRICS, el cual además de ser muy importante en lo económico para nuestro país, ha sido un fuerte respaldo en el persistente conflicto diplomático por Malvinas y la soberanía en el Atlántico Sur. Esa decisión irracional, claramente formó parte de la política de “alineamiento total” con EEUU, el RU y sus aliados, con un comportamiento de sumisión total como si fuésemos una declarada colonia subordinada a esas potencias y al Poder Financiero Transnacional.

Precisamente, el descomunal endeudamiento externo adicional, que incluso sigue aumentando sin visos de detenerse, con el cual se mantiene artificialmente una negativa sobrevaluación de nuestra moneda, es en los hechos, una muy negativa herramienta de sometimiento a las presiones y dictados imperiales del Bloque Atlantista y de sus organismos financieros transnacionales, como el FMI, el cual siempre impone recetas negativas que implican más recesión y empujarnos al subdesarrollo crónico, tal como ya la sufrimos en nuestra historia, desde la “revolución fusiladora” en adelante, en todos los gobiernos de orientación liberal, o sea antinacionales por definición.

La desindustrialización forzosa a la cual nos someten, tiene plena complicidad de dirigencias empresarias, como la “Unión Industricida Argentina” (tal debería redenominarse, habida cuenta de su postura real), que solo parecen interesadas en fugar divisas y llevar los salarios a niveles de pobreza general; lo que es en sí misma una aberrante implementación de anti geopolítica activa, para obligarnos a una forzosa involución al hoy inviable contexto de economía exclusivamente primaria, en el cual “sobramos” más de la mitad de nuestra población.

Lo mismo cabe decir de las políticas de destrucción, perpetradas con alevosía y desprecio por el desarrollo nacional, contra todos los entes tecnológicos, incluyendo en ellos no por casualidad a las prestigiosas Universidades Nacionales, las que son referentes a niveles regional e incluso mundial.

El enfermizo desprecio por la propia población, con elevadas cuotas de goce perverso que parece regodearse con los daños perpetrados, se constata en las acciones muy activas para desarticular y destruir el buen sistema sanitario nacional; además de condenar a muertes seguras en el corto plazo a diversos compatriotas a quienes se les cortó el suministro de costosos tratamientos oncológicos y otros. 

Similar desprecio a nuestra gente, se advierte en las agresivas políticas de despidos masivos, de las que impiadosamente se regodean, con la excusa muchas veces falaz de “personal sobrante” o similares.

La saña y desprecio por los jubilados, obreros, universitarios y personal de la salud (entre otros), que protestan por sus magros haberes, inculcadas a las fuerzas de “seguridad” por la ministra de la represión, con las complicidades de legisladores tránsfugas (los que cambian de posturas políticas para las que fueron electos), evidencian que el esquema neoliberal libertario solo se sostiene en base a la violencia represiva, profundizando odios internos que nos debilitan como nación.

Mientras el presidente y su séquito, siguen viajando por el mundo, con elevados gastos y dudosos justificativos, sin haber inducido ninguna inversión productiva para Argentina, evidencian la falsedad del argumento que “no hay plata”.

En el colmo de la incoherencia, se acuerda financiar a los pobladores israelíes que quieran radicarse en Argentina, mientras se niega todo tipo de coberturas sociales a nuestra propia población, a la que con soberbia se desprecia. Tal uno de los acuerdos que, con poca difusión, habría rubricado nuestro presidente, sin aval alguno del Poder Legislativo.

Tampoco hay ayuda alguna del Estado Nacional, para ciudades y regiones muy afectadas por inundaciones u otras graves contingencias. Solo desprecio total para nuestros compatriotas.

También omitió al Poder Legislativo, en el pretendido involucramiento activo en las guerras en las que irracionalmente tomó partido, teniendo igual proceder autocrático, para el brutal y creciente endeudamiento externo, prácticamente impagable, con ominosas consecuencias negativas muy previsibles.

Todo forma un contexto de sumisión explícita a poderes extranjeros, que configura una muy preocupante línea de acción totalmente contraria al necesario accionar geopolítico de defensa de nuestra hoy pisoteada soberanía.

El abrupto y total cese de toda imprescindible inversión en mantenimiento de todo tipo de infraestructura, daña gravemente la imprescindible integración nacional y condiciona negativamente el mantenimiento de servicios públicos esenciales, siendo claramente una muestra de desprecio por nuestra patria, además de ser causante de desgracias en varios casos mortales, por los accidentes que son consecuencia de ese aquelarre malsanamente irracional. 

Ahora buscan poner bandera de remate, seguramente al como sea, a diversos bienes y entes, de grandes importancias estratégicas, todo en el marco de destrucción general perpetrada con aviesa intencionalidad.

Toda esa acentuada irracionalidad, solo se sostiene con violencia represiva, con carpetazos y con ensobramientos que acallan al parecer casi toda resistencia.

Dolorosa y preocupante realidad, de la cual muchos aun parecen no haber tomado conciencia.

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¿Fuerzas de Defensa o tropas de ocupación al servicio extranjero? 

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     Conceptos introductorios. 

 Los militares que demostraron clara adhesión a los patrióticos postulados del Pensamiento Nacional, merecen todo el respeto, y por cierto hubo muchos y varios de ellos muy destacados, de los cuales cabe citar al General Ingeniero Savio (siderurgia), a los Generales Ingenieros Mosconi y Baldrich (YPF), al Brigadier San Martín (complejo industrial aéreo y automotriz estatal en Córdoba), al General Ingeniero Juan Pistarini (ejecutor del vasto plan de obras de Perón), el General Pujato (gran impulsor de la soberanía argentina en la Antártida), y el listado sigue, por cierto en las antípodas de los que de hecho fueron cómplices activos o pasivos de destructivas políticas económicas y sociales liberales, o sea antinacionales. 

      No puedo dejar de citar a mis dos grandes maestros de Geopolítica, el Coronel Jorge Luis Rodríguez Zía, y el General Juan Enrique Guglialmelli, así como a los activos muy patriotas del Instituto Combate de Mbororé, el cual implementó la Diplomatura en Geopolítica, de la cual tuve el honor de ser cursante y a la vez activo disertante. 

   Este no es el típico escrito de fobia anti militar, pero tampoco es cómodamente cómplice ante actitudes prescindentes cuando no claramente antinacionales de los que cabe definir como milicos de mentes proceseras. 

   Tema complicado, conocido o intuido por muchos argentinos, tanto como obviado u ocultado o intencionalmente eludido también por muchos, que se dicen argentinos, pero son cipayos en grados superlativos, entre ellos, los vociferantes patrioteros de bandera, cuyos “patriotismos” se agotan en el himno y la bandera, y prácticamente en todo lo demás, operan como marionetas al servicio de la antipatria, subordinados gustosos del neocolonialismo del siglo XXI y de los sectores socio económicos internos más recalcitrantemente antinacionales, clasistas e incluso racistas. 

   Esos patrioteros de bandera, pasan a ser dóciles marionetas de mandantes apátridas, careciendo de todo sentido de patriotismo concreto, pues no entienden, e incluso se burlan, de toda acción de protección social, de defensa y fomento de los Entes Tecnológicos y de las Universidades Nacionales, de la industria, y no tienen ni idea de que es tener concretos objetivos geopolíticos con visión de grandeza nacional. 

   Son ignorantes en grado total, o casi total, en temas básicos que deberían conocer, en particular Geopolítica, Economía e Historia, asignaturas que dictan poco o nada, o muy sesgadas y distorsionadas desde 1955, en los institutos militares. No toman conciencia que la consigna que gritan a voz en cuello, en verdad es “subordinación y valor, para VENDER a la Patria”. Así lo hicieron y lo siguen haciendo, con muy pocas honrosas excepciones, desde hace más de medio siglo… concretamente, desde 1955. 

   Tan extenso es el período de tiempo en el que les limaron las neuronas al ras, transformándolos en cipayos asumidos, practicantes de un falso y hueco “patriotismo”, puramente declamativo. 

   Sumando confusiones, intencionalidades sesgadas, cerrazones mentales en grados muy acentuados o totales, y prejuicios muy negativos cargados de odios irracionales, todo intento de diálogo constructivo al respecto se torna muy dificultoso, cuando no directamente conflictivo, sobre todo porque quienes lo niegan se basan por lo general en viejas y acendradas falsedades conceptuales, las que a su vez abonan odios muy profundos y por lo general totalmente irreflexivos e irracionales, instalados como “pensamiento único correcto” en determinados sectores de nuestra población, en particular entre los uniformados, y entre otros sectores sociales odiadores crónicos carentes de razonamientos propios, como los oligarcas y los “proto oligarcas” (frustrados aspirantes crónicos a ser oligarcas). 

   Breve reseña histórica. 

   Basándonos en la Historia de las FFAA de Argentina, y partiendo desde la modernización ordenada por Julio Argentino Roca, en su segunda presidencia, cabe un mérito enorme al General Riccheri, con cuya fructífera y patriótica gestión, se pasó de aquel anterior esquema, que con pocas excepciones (sobre todo la de San Martin y su famoso regimiento, disuelto por Rivadavia en 1826, refundado en 1903 por J.A.Roca), se basaba poco más que en el voluntarismo, la leva obligatoria, y algunas cuantas capacidades innatas que suplían carencias formativas; dándose un punto de acentuada inflexión, con metódica formación y con equipamiento muy moderno y amplio, para esa época, desde esa reestructuración que fue mérito de Roca y Riccheri, principalmente. 

   El patriotismo, como valor principalísimo, pero en buena medida abstracto, era inculcado a los uniformados argentinos, en el contexto de la formación rígidamente prusiana, como era la caracterización de la mayoría de los ejércitos del mundo, mientras que la por entonces muy poderosa Royal Navy, del Reino Unido, era el espejo el cual se tomaba como ejemplo a seguir, por la mayoría sino todas las flotas de guerra del mundo, todo eso a principios del siglo XX. 

   Pero las fuertes influencias y presiones de los poderosos sectores oligárquicos, que desde la presidencia de Mitre en adelante, manejaban directa o indirectamente los hilos del poder en nuestro país, implícita y gustosamente subordinados a los dictados del Reino Unido, inculcaron incluso a las FFAA que el “pensamiento económico correcto” debía ser totalmente acorde a los preceptos y supuestas “leyes económicas” del liberalismo económico, tal como lo habían prescripto Adam Smith y sus sucesores, los cuales en rigor de verdad fueron operadores intelectuales al servicio de “su graciosa majestad”, y con ello, de los intereses imperiales. 

   Esas poderosas oligarquías locales, se sentían muy a gusto, en el contexto de subordinación implícita pero muy clara (en muchos casos explícita), a los mandatos del Reino Unido. Esas minorías, muy ricas, contrastaban con el contexto de estrecheces económicas, cuando no de tremenda pobreza, de las grandes mayorías de nuestra población, muy descuidada por los poderosos locales, a los que parecían importarles más las vacas que los compatriotas, en muchos casos sumidos estos en la miseria más abyecta. 

   El servicio militar obligatorio permitió tener un pantallazo general acerca de la salud y las condiciones de vida de la población. Muchos convocados a prestar servicio, tenían serios problemas de salud, y en casos muy frecuentes, las tallas y el escaso desarrollo físico, mostraban en forma fehaciente los serios problemas de alimentación y las carencias sanitarias muy acentuadas, que aquejaban a vastos sectores de nuestra población, todo lo cual fue despertando algunas conciencias acerca de la realidad nacional, muy lejos de la supuesta “grandeza del Centenario”, concepto groseramente falso que aun hoy se sigue enseñando en los institutos militares y en otros círculos ultra conservadores. 

   Incluso eso fue una de las mentiras más groseras, dichas por el actual presidente argentino, el mismo que intencionalmente está destruyendo al Estado, con él a Nuestra Patria, el mismo involucrado en impresentables y muy posiblemente dolosas maniobras con cripto monedas y temas vinculados. 

   En la prolongada serie de gobiernos que eran partes de la “oligarquía vacuna” (concepto acuñado por historiadores del revisionismo histórico) dominante por más de medio siglo, las únicas excepciones al ultra conservadurismo político y ultra liberalismo económico, de esos largos 64 años del unitarismo mitrista, parecerían haber sido los gobiernos del “Gringo” Carlos Pellegrini (creador del Banco Nación, e impulsor de cierto grado de diversificación productiva), y del “Zorro” J. A. Roca, decidido defensor de la soberanía y de la integridad territorial, además de la modernización del Estado y fuerte impulsor de la alfabetización, con su Ministro de Instrucción Pública Osvaldo Magnasco. 

   Tomar conciencia del deplorable estado de salud, a consecuencia de la miseria estructural existente, y poco después entender las limitaciones al accionar de las FFAA, ante el poder y la soberbia de las dos petroleras anglosajonas que tenían el duopolio del abastecimiento de combustibles, con lo que podían condicionar las maniobras militares, fueron las motivaciones principales que permitieron asumir Conciencia Nacional a los uniformados, comenzando a despejar las marañas de falsedades conceptuales y datos tergiversados, en los que se basa el liberalismo económico y político. 

   Después de duras luchas políticas y levantamientos populares revolucionarios, el establishment oligárquico debió admitir el voto secreto y obligatorio, en cuyo contexto Yrigoyen llegó a la presidencia en 1916, y en ese gobierno se creó YPF, primera petrolera estatal del mundo. Dos Generales e Ingenieros, de irreprochable patriotismo, Mosconi y Baldrich, fueron los que condujeron y engrandecieron a la petrolera estatal, desde su creación (1922), hasta el “golpe de Estado con olor a petróleo” (1930), en el cual con ferocidad persiguieron a ambos militares patriotas, padeciendo cárcel Baldrich, al igual que el anciano Yrigoyen. 

   Las oligarquías y las presiones de las petroleras extranjeras, parecieron instigar al ideológicamente confuso General Uriburu, a asaltar el poder, perpetrando el primero de una larga serie de similares levantamientos pretorianos contra el poder constitucional. De todos ellos, solo el de 1943, terminando con la vergonzosa década infame (1932-1943) no fue instigado ni avalado por el establishment ultra conservador. 

   En esa década infame, comenzó a hacerse patente que en las FFAA iban definiéndose dos sectores diferenciados y paulatinamente contrapuestos: los liberales, afines al establishment ultra conservador, y los “nacionales”, también con muchos oficiales indefinidos en esa puja ideológica, bajo el concepto de excluyente profesionalismo, que podrían definirse como “institucionalistas”. El General Agustín Pedro Justo, de orientación ultra liberal y por ende muy afín con el establishment apátrida ultra conservador, llegó a la presidencia en el marco de elecciones amañadas (con maniobras dolosas y violencias institucionalizadas, que los conservadores calificaron como “fraudes patrióticos”) y luego mantuvo su rol preeminente, afín a la oligarquía y permisivo con los alevosos negociados durante la década infame.

   Ya por entonces estaban definiéndose dos sectores ideológicos contrapuestos, en las FFAA: liberales, con libretos de vieja data algo reacomodados; y los Nacionales (por no decir “nacionalistas”, pues algunos comentarios maliciosos le añadían la zeta). 

   El sector Nacional de la FFAA incorporó crecientes basamentos aportados por historiadores revisionistas y otros analistas de nuestra realidad, entre ellos las descollantes figuras de Raúl Scalabrini Ortiz, y Arturo Martín Jauretche; además del accionar del perseverante y valiente accionar del grupo FORJA, núcleo de Pensadores Nacionales, con preponderante rol de esclarecimiento. También fue muy valioso el rol de los historiadores revisionistas, siendo de estricta justicia citar al gran escritor y notable polemista, el Dr. José María Rosa. 

   El disruptivo surgimiento del peronismo. 

   A partir del golpe de Estado de claro tinte nacionalista, de 1943, fue tomando preponderancia el hasta entonces ignoto Coronel Juan D. Perón, con su múltiple accionar desde sus cargos de Vicepresidente, Ministro de Guerra y titular de la Secretaría de Trabajo. Implementó diversas medidas que implicaron fuertes avances a favor de los asalariados y de los sectores menos favorecidos en general, además de impulsar la Tercera Posición en política exterior, y el desarrollo, lo cual le valió el fuerte respaldo que, en forma creciente, y desde entonces, le manifestaron los trabajadores y los hasta entonces desposeídos, en general. 

   En 1945 ya era un claro aspirante a la presidencia, para las elecciones que se avecinaban. En la campaña previa, muy por fuera del rol de diplomático, el verborrágico embajador norteamericano Spruille Braden, convocó a actos y marchas contra Perón, en los que todo el arco político conservador y otros sectores minoritarios (como el socialismo y el partido comunista), se sumaron. Eso dio lugar a la breve y contundente frase de campaña del peronismo: “Braden o Perón”. 

   Al momento de ganar Perón las elecciones, dentro de las FFAA estaban claramente diferenciados el sector de ideas liberales en lo económico y conservadores en lo político – social, y el sector nacionalista, existiendo además un tercer grupo, caracterizados por ser afines a la institucionalidad, si bien de última estos coincidían por alguno de los otros dos sectores, en particular con los conservadores.

   Los profundos cambios sociales, económicos, tecnológicos y de posicionamiento geopolítico, que realizó el peronismo, significaron una transformación general, muy bien recibida por los sectores populares (que tuvieron notables mejoras económicas y de posicionamiento social), así como de sectores nacionalistas, siendo evidente que a niveles de suboficiales de las FFAA y FFSS, era mayoritario el posicionamiento favorable a la disruptiva nueva doctrina, que significaba el peronismo. 

   También adhirieron muchos de las oficialidades, si bien en ese sector castrense perduraron los afines al establishment ultra conservador. Estos últimos, después de intentonas previas, como el levantamiento de 1952 y el cruel bombardeo a civiles en Plaza de Mayo, en 1955, tomaron el poder formal, cargados de vengatividad contra todo lo Nacional y Popular, así como buscando recrear las anacrónicas y vetustas condiciones socio económicas, de la hoy inviable Argentina semi feudal, desindustrializada y socialmente excluyente del largo medio siglo mitrista (1862-1916). 

   Desde 1955 predominaron los gobiernos de orientación liberal, o sea antinacionales en los hechos, y desde ese año se instigó en las FFAA y FFSS una serie de prejuicios, de visceral e irreflexivo odio antiperonista, además de inculcarse prejuicios con los cuales “ven” supuestos “zurdos” hasta en la sopa. 

   Desde el golpe de Estado de 1962, acorde a los mandatos semi encubiertos de la Escuela de las Américas (formateando mentes cipayas entre los uniformados), se cambiaron drásticamente las prioridades de la Defensa, priorizándose la “Defensa del Sistema”, suplantando de hecho a la Defensa de la Patria, como principio básico a sustentar. Tan profundo fue el cambio de prioridades inculcado a las FFAA y FFSS, que en los hechos, es bastante frecuente leer o escuchar desaprensivos comentarios de uniformados, que se reconocen “pro yanquis hasta la muerte”, aberración conceptual que implícitamente es apoyada incluso por algunos altos oficiales, que no se molestan por esas desatinadas expresiones, que no son corregidas ni severamente contestadas, como deberían hacerlo sinceros patriotas. 

   Al irrumpir con total violencia desaprensiva e incluso sádica, el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), las FFAA y FFSS fueron usadas (y se prestaron gustosas a ello), a apoyar con sus bayonetas, el conjunto de medidas apátridas que implica el neoliberalismo, doctrina político – económica que nos endeudó fuerte e irracionalmente; que implementó una apertura total de nuestra economía, con lo que se atacó al Sector Industrial; se afectó seriamente el funcionamiento de los muchos Entes Estatales Tecnológicos lo que intencionalmente afectó y destruyó desde adentro a las muchas Empresas y Entes del Estado, preparando el camino para los cierres o privatizaciones a precios viles, perpetrados años después por el también neoliberal menemato y el delarruato; además de promover una brutal concentración de la riqueza, atacando principalmente a la clase media. 

   Todo ese enorme daño generalizado, fue perpetrado por personeros de intereses extranjeros, pero con el feroz respaldo de los uniformados, que no tuvieron ni aun tienen ni idea de cuanta maldad socio económica se perpetró con el aval y apoyo cargado de violencia, de las FFAA transformadas en tropas de ocupación al servicio extranjero y de las minorías apátridas locales. 

   Algunas consecuencias de 70 años de excluyentes doctrinas antinacionales. 

   El siniestro y apátrida “proceso”, al cual adhieren fervorosa e irracionalmente las mayorías de uniformados, fue ideado como continuador del también muy apátrida Proceso de Organización Nacional, período en el cual se consolidó el poder unitario y crudamente liberal del mitrismo, subordinado explícitamente al Reino Unido, en el cual se consolidó la mega oligarquía terrateniente, con exclusión de las grandes mayorías de población, y entre otras acciones muy negativas, se fogoneó la guerra de exterminio contra Paraguay (aliado histórico nuestro), cuyo desarrollo social e industrial resultaba “un mal ejemplo regional” para el Imperio Británico. 

   Como confeso continuador de ese período histórico unitario, liberal y marcadamente anti industrial, el gobierno de Videla y sus secuaces fue llamado Proceso de Reorganización Nacional. Muy pocos advierten esas nefastas continuidades históricas. 

   Evidenciando los escasos o nulos conocimientos de los uniformados, el escritor canadiense – británico Harry S. Ferns, es desconocido para la mayoría (¿o casi todos?) los milicos de mentes proceseras. 

   Ese autor dijo, claramente, que la única forma de destruir los notables avances que Argentina logró con el peronismo, sería con una guerra civil. Para ello, el sutil accionar del RU parece haber operado en ambos sectores, en todo lo acaecido y sus nefastas cargas de odios, de los deplorables hechos de violencia desatados en Argentina, principalmente en los años ’70, pero cuyas secuelas siguen lamentablemente vigentes. 

   Vinculado con lo precedente y con los casi nulos conocimientos en Geopolítica, Economía e Historia, que se imparten en los institutos de formación de militares y fuerzas de seguridad de Argentina, se inculcaron odios a todo lo Nacional y Popular. 

  Consecuencias de ello, son los apoyos masivos de los uniformados a gobiernos claramente apátridas e incluso que desprecian explícitamente a la Soberanía Nacional, no pareciendo importarles tampoco las feroces acciones anti industriales y anti tecnológicas, de los gobiernos cargados de cipayismo explícito, con los que se identifican las mayorías de casi todos los uniformados. 

   Parecería que solo les importa odiar visceralmente al peronismo y a todo lo Nacional y Popular, y suponen “ver” supuestos subversivos en todas partes. En política exterior, los milicos de mentes proceseras son fervorosos adherentes a la subordinación total al Atlantismo, y al rechazo muy irracional al crecientemente importante grupo de los BRICS, el cual apoyó los reclamos de soberanía de Argentina, entre otras acciones positivas para nuestros Intereses Nacionales.

   Preocupante realidad, expuesta claramente y sin tapujos. 

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BRICS es el nuevo “nombre del desarrollo”, afirman en Brasil

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Lo asegura el asesor presidencial de Brasil Celso Amorim. El grupo BRICS es el nuevo “nombre del desarrollo”, afirmó el asesor de la Presidencia en Asuntos Internacionales de Brasil, Celso Amorim, al destacar su importancia en el escenario global, así como su papel en la promoción del desarrollo y la paz. “BRICS es un grupo de países en desarrollo que quiere la prosperidad, pero quiere la paz también. Y yo creo que la búsqueda principal en el mundo en que estamos viviendo hoy es la búsqueda de la paz, una paz que sea dinámica, que ya no es una novedad”, aseguró Amorim, quien es exministro de Relaciones Exteriores del país.

En declaraciones difundidas por la Presidencia brasileña, Amorim recordó que la nación sudamericana defiende la multipolaridad y la cooperación entre los países del Sur Global desde los primeros gobiernos del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. “Nosotros, digamos así, ya creíamos en una multipolaridad, ya creíamos en un Sur Global, antes de que los nombres hubieran sido elaborados y discutidos”, señaló.

Amorim subrayó que la primera Cumbre del grupo BRICS realizada en la ciudad rusa de Ekaterimburgo en 2009 fue clave para su consolidación. El excanciller brasileño recordó que en aquel momento el grupo se constituyó con Brasil, China, India y Rusia, pero en 2011 se sumó Sudáfrica.

En la actualidad, el grupo BRICS cuenta con 11 miembros: Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán e Indonesia. Los países asociados a su vez son Bielorrusia, Bolivia, Kazajistán, Cuba, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda y Uzbekistán.

La República Argentina tenía acordado su ingreso cuando Sergio Massa era ministro de Economía, pero la Presidencia de Javier Milei dio por tierra con la posibilidad.

Amorim sostuvo que el grupo fortaleció así las relaciones entre sus miembros y con otros países importantes, al señalar que un mayor conocimiento recíproco entre los países “facilita mucho el comercio que ha crecido enormemente con casi todos los países”. Consideró que la existencia del grupo BRICS ayuda también a balancear otras asociaciones, además del hecho de que su existencia contribuye también a reforzar las relaciones bilaterales entre estos países, de acuerdo con un informe de la agencia de noticias Xinhua.

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Aberraciones geopolíticas de anarco libertarios

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Dogmatismo anarco libertario, reñido con todo atisbo de patriotismo. El patriotismo concreto, -no el meramente declamativo, como el practicado por los patrioteros de bandera-, defiende al Estado, el cual es la base sobre la que se sustenta La Patria. 

Por definición y por cerrados dogmatismos, los anarquistas son los doctrinarios del anti Estado, al cual odian y pretenden destruir. 

Así lo expresó el actual presidente de Argentina, en un sincericidio brutal, que no tuvo las reacciones esperables ante tamaña negativa confesión. Escasas o inexistentes fueron las expresiones de repudio, y acciones concretas ante el serio riesgo al que se expone la Nación Argentina, con esa confesión de intencional y alevosa agresión a La Patria (de la cual es Estado es el imprescindible sustento), por parte de legisladores, del Poder Judicial, dirigentes y referentes políticos, sindicales, de intelectuales, de uniformados, de periodistas y otros comunicadores; así como de analistas geopolíticos, y otros autodefinidos como “patriotas”, cuyos silencios no lo demuestran. 

Es muy claro que más que declamar, el patriotismo se demuestra en los hechos. 

Destrucción socio económica intencionalmente perpetrada, en camino al subdesarrollo crónico. 

Las muy destructivas medidas económicas y sociales, perpetradas en este medio año de gobierno libertario, demuestran palmariamente que no se trata de una simple bravuconada, sino que estamos ante un plan sistemático de aniquilamiento de Argentina, de lo cual pocos parecen haber tomado conciencia. 

Como violentos e irreflexivos que son los dogmáticos anarquistas, nunca analizan el contexto de caos generalizado que esa ideología, de llevarse a la práctica, significará al implementar la ley de la selva, en la cual la mayoría pobre y excluida no tendrá posibilidad alguna de salir de la trampa de miseria abyecta y pisoteo de sus más elementales derechos humanos, a la que esa mayoría es y será empujada despiadadamente. 

Los Estados que acepten pasivamente esa destrucción socio económica, serán llevados al desguace total, con una rápida involución a convertirse en caóticas factorías, manejadas por potencias neocolonialistas, o por grandes corporaciones transnacionales, las que, ante el caos anárquico, podrán saquear fácilmente todas sus riquezas, mientras que el pueblo empobrecido y embrutecido, puede llegar a perder todo atisbo de conciencia, frente al maremágnum al cual será empujado. 

Eso es, claramente, lo que se busca perpetrar con el RIGI (Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones), que más bien es un incentivo para el saqueo total de nuestras riquezas. 

Más allá de las destrucciones generalizadas intencionalmente perpetradas de la economía argentina, y del brutal empobrecimiento al cual están empujando a la mayoría de nuestra población, el propio presidente, con acentuada gestualidad (que deja fuertes dudas acerca de su estabilidad psíquica), en un contundente sincericidio, afirmó odiar al Estado -al cual preside, nada menos-, buscando destruirlo desde adentro. 

Semejante afirmación debería ser más que suficiente, para instrumentar un rápido accionar neutralizante, que evite males mayores, ante la más que evidente traición a la Patria Argentina, de quien pretende destruir al Estado, y de sus colaboradores. Recordemos que el Estado es la argamasa sobre la cual se sustenta la propia Patria. 

Tan importante y delicado tema, debería ser prontamente analizado y actuado, por Constitucionalistas de relieve y por dirigencias que acorde a las circunstancias, prioricen los Intereses Nacionales. Volviendo al análisis central acá expuesto, solo desde esas dos premisas claramente puestas de manifiesto (odio visceral al Estado Argentino, sumado a la muy dudosa estabilidad emocional del presidente), se puede entender la sumatoria de torpezas y gruesos errores del accionar geopolítico del actual gobierno argentino. 

Las agresivas afirmaciones, con la acentuada gestualidad que evidencian los desbordes emocionales presidenciales, causaron absurdos e incoherentes cortocircuitos en las relaciones exteriores, con naciones a las que nos unen sólidos lazos culturales, e importantes asociaciones económicas. 

Eso provocó acciones diplomáticas de la dudosamente eficiente Canciller (que tuvo impresentables expresiones reñidas totalmente con las formalidades respetuosas de la diplomacia), para intentar enmendar, en varios casos, las serias desavenencias fogoneadas por los verborrágicos exabruptos presidenciales. 

De la histórica línea de paz, neutralidad en conflictos ajenos, y de clara oposición a operaciones intervencionistas, con accionar diplomático en general muy cuidadoso; que casi como constante fueron las características de la política exterior de Argentina; se pasó abruptamente a una clara subordinación total y explícita de los mandatos del Bloque de Poder Atlantista, a lo que se agregan los exabruptos presidenciales vertidos contra otros países y/o sus mandatarios, totalmente reñidos con la mesura que debe caracterizar al accionar diplomático. 

Además de toda esa sumatoria de incoherencias muy burdas en el desmanejo de las muy importantes Relaciones Exteriores, se le agregan las gruesas falsedades conceptuales, casi siempre proferidas en tonos admonitorios, por el presidente o sus cercanos colaboradores. 

El odio anti Estado, manifiestamente dicho y corroborado en múltiples medidas muy negativas, también se expresó en el cerrado y falaz dogmatismo, al suponer que los respectivos Estados nacionales no intervienen ni deben intervenir -hipotéticamente- en el comercio exterior; área supuestamente reservada excluyentemente a “los mercados”, eufemismo que en realidad debe leerse como “las grandes corporaciones”. 

Dentro de esas aberraciones conceptuales, en forma totalmente innecesaria y burda, agredió a Brasil y China (y a sus autoridades), ¡justamente los dos principales socios comerciales nuestros! Y como las mentiras tienen patas cortas, poco después, debió de apuro pedir al Estado de Brasil que nos suministre gas natural, ante la total impericia en el manejo energético de los improvisados libertarios y sus socios neoliberales, que como tales frenaron una obra que habría ampliado la capacidad del Gasoducto Néstor Kirchner, y con eso se hubiera podido abastecer el previsible aumento de la demanda en meses fríos. 

En la misma línea de cosechar los amargos frutos de la incoherencia y desmedida verborragia, el gobierno libertario, luego de denostar a China, debió suplicar la ampliación de las facilidades financieras del SWAP en su momento acordado. ¡Pero para eso, Milei deberá ir a China, y previsiblemente, deberá rendir honores a Mao, tragándose sus insultos y agresiones previas! 

Poco o nulo efecto positivo parecen haber cosechado las previas gestiones al respecto, de su Canciller Diana Mondino, la cual además incurrió en la grosería inadmisible, de una frase con claros tintes raciales anti chinos, que solo la milenaria sabiduría de ese país pudo tener la templanza como para evitar transformar esa gruesa torpeza, en otro serio altercado diplomático…que hubiera tenido muy serias consecuencias para nuestro país. 

Listado de acciones de anti geopolítica nacional. 

• Rechazo a la preacordada admisión al grupo BRICS, en el cual no solo están nuestros dos principales socios comerciales, sino que desde el cual se obtuvieron apoyos financieros y técnicos para concretar grandes obras energéticas (paralizadas absurdamente por el énfasis destructivo libertario), sino que además hubo claros respaldos a posturas geopolíticas claves para nuestro país, en el tema Malvinas y otros vinculados a la soberanía. Además, hubo ofertas concretas para reequipar la Fuerza Aérea, con aviones nuevos, totalmente equipados, y de tecnologías actuales; por fuera de las presiones negativas del Reino Unido. 

• Acciones para integrarnos a la OTAN, agresiva alianza militar del Atlantismo, la cual es fuertemente influenciada por las dos mega potencias anglosajonas, las que apoyan al colonialismo del Reino Unido en Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, así como el pretendido expansionismo de dicha potencia en el Atlántico Sur y la Antártida, todo ello en desmedro de las fundadas pretensiones de soberanía de Argentina. Subordinarnos a la OTAN y despreciar al BRICS, son burdas aberraciones geopolíticas vinculadas entre sí, en desmedro nuestro. 

• Adquisición de aviones cazas, de segunda mano (y por ello, acotadas vidas útiles), posiblemente con escasas provisiones de armamentos, por las imposiciones del Reino Unido contra el reequipamiento de nuestra Fuerza Aérea. Las ofertas en firme de Rusia, China, y de India-Paquistán, eran de cazas nuevos, totalmente equipados con todas sus gamas de armamentos, y muy posiblemente con mejores alternativas de financiación. Eso, además de no depender del “tutelaje” británico, para los armamentos, sin los cuales los aviones comprados, son simples elementos decorativos. 

• Pérdida explícita de soberanía, al aceptar una base de EEUU en Tierra Del Fuego, además del “tutelaje” de esa potencia en la Cuenca Del Plata. 

• Incoherente viaje del presidente Milei, disfrazado de militar, para ir al sur a entrevistarse con la Generala Richardson, siendo que, por lógica de protocolo, debió comisionar a esa misión a un par de la militar norteamericana, quien no es “jefa de Estado”. Muestra explícita de sumisión, por parte del presidente libertario. 

• Absurdos involucramientos en los conflictos armados del polvorín de Medio Oriente y de Ucrania, subordinándonos a los mandatos del Atlantismo, pisoteando las posturas no intervencionistas y pacifistas, que caracterizaron a nuestra Política Exterior. 

• Según trascendidos, hubo (o hay) intenciones de derivar las muchas toneladas de alimentos, absurdamente retenidos, hacia Ucrania, en desmedro de su necesaria utilización para paliar el hambre en nuestro país. 

• Desaire presidencial, al no concurrir a una reunión con miembros de las comunidades árabes y/o musulmanas, que forman parte de la población de Argentina. Lo lógico es facilitar la pacífica y respetuosa convivencia, con pobladores de distintos orígenes y credos; lo contrario al “realineamiento” subordinado al Atlantismo, que practican libertarios y sus socios políticos. 

• Anunciada y promocionada intención de proveer armas a Ucrania, que posiblemente se iba a concretar donando los cinco aviones Super Etendard que en forma irracional compró Macri, sin asesorarse debidamente, que no se pudo poner en servicio, pues tienen componentes británicos, que el Reino Unido se niega a facilitar, en sus operaciones de embargos de armas en contra nuestra. Ese suministro de armas hubiera significado involucrarnos en una guerra que no es nuestra, operando además contra Rusia, que tuvo acciones y posturas claramente amigables hacia nuestro país, y que apoyó la Causa Malvinas, muy cara para nuestros patrióticos intereses. Como explícitamente el embajador ruso en Argentina, hizo saber que ese pretendido envío de armas a Ucrania, significaría un acto hostil (y total incoherencia geopolítica de nuestro actual gobierno), el presidente Milei dio marcha atrás con esa peregrina y negativa iniciativa. 

• Insistiendo en el desatino de querer involucrarnos en la guerra de la OTAN contra Rusia, librada en suelo de Ucrania, existen ahora fundadas preocupaciones de haberse hecho acuerdos con la República Checa, para producir armamentos, los que se tendría intención de derivarlos a ese conflicto. 

 • En la misma línea de “meternos de prepo” en guerras ajenas, y pese a que es una decisión conflictiva, que debería ser aprobada por el Poder Legislativo, trascendió que se insiste en trasladar la embajada en Israel, a Jerusalén, lo cual sería una gruesa torpeza diplomática más, que absurdamente nos malquistaría con Palestina y otros pueblos árabes y/o musulmanes, dejando de lado el accionar mesurado que en ese tema también caracterizó a nuestra diplomacia. • Caputo y Bullrich, en campaña, fueron durante la campaña presidencial, muy mal calificados por Milei; uno por muy deficiente ¿o culposa? gestión económica, y la otra acusada de asesina. A los pocos días, ya siendo presidente, en un rápido “cambio de enfoques” los incorporó al gabinete. Caputo, el gran endeudador durante el macrismo, sigue aumentando nuestra descomunal deuda externa, la cual opera como un fuerte condicionante geopolítico, además de haber vuelto a poner a Argentina bajo la tutela del FMI, lo cual implica claro desmedro de la soberanía, o sea una acción de evidente desmedro de nuestros intereses geopolíticos. 

• El listado no se agota. 

Mientras el presidente sigue de costosas giras no oficiales de autopromoción, el desbarranque generalizado se acentúa. 
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ 
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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