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Crearán en Misiones el primer instituto de formación profesional en turismo comunitario indígena

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Directivos del Instituto Superior Indígena “Raúl Karai Correa”, de la ciudad misionera de Puerto Iguazú, anunciaron en Buenos Aires la creación del primer instituto de formación profesional en turismo comunitario indígena, en Misiones.

El anuncio fue formulado durante una charla de miembros del instituto en las instalaciones de la Fundación Servicio Paz y Justicia, en el barrio de San Telmo, donde dijeron que la nueva entidad comenzará a funcionar el año próximo en el aula Adolfo Pérez Esquivel del viejo hotel Cataratas del Parque Nacional Iguazú.

La nueva institución de carácter intercultural-bilingüe, que estará destinada a la población mbyá-guaraní y a quienes manejen esa lengua, es el resultado de un trabajo impulsado por las comunidades y coordinado por la docente y rectora Viviana Bacigalupo y Claudio Salvador desde el proyecto Modelo Argentino de Trabajo y Empleo (Mate), acompañados por el Ministerio de Turismo provincial.

En la presentación también estuvieron el coordinador estudiantil Vera Miri Fernando Villalba; el secretario académico Karai Ñechyroa Benítez, y el premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel.

El nuevo instituto dictará una tecnicatura de tres años, con títulos intermedios de Guía Intérprete del Patrimonio Natural y Cultural, al cabo del primer año, y de Gestor de Turismo Comunitario Indígena, al finalizar el segundo año.

La carrera “pretende fortalecer la inserción de los mbyá guaraní dentro del turismo comunitario.va a tener alcance nacional” aseguró la rectora.

Bacigalujpo dijo que veían que los jóvenes “no tenían donde seguir sus estudios en una institución que contemple su lengua, su cosmovisión y su ritmo de vida”, por lo que se impulsó “la creación de este instituto que brindará la carrera de Técnico Superior en Turismo con orientación en Turismo Comunitario Indígena”.

“El primer instituto indígena de Misiones busca ser una herramienta de desarrollo del turismo de gestión de las comunidades mbyá guaraní, desde la educación intercultural bilingüe”, explicó.

En 2005, “a partir de un acuerdo entre el Gobierno de Canadá y el Gobierno provincial para hacer intercambio tecnológico, se inició el proceso Mate, con dos áreas de acción dedicada a la formación de jóvenes de barrios en situación de pobreza y a integrantes de pueblos originarios”, precisó.

“En ese momento se consultó a la comunidad Yriapu, de Puerto Iguazú, sobre que tipo de actividad querían llevar a delante, ellos propusieron trabajar sobre el turismo y partir de ahí comenzó el proceso que deriva en lo que hoy conocemos como la escuela Clemencia González, también conocida como ´escuelita de la selva´”, detalló la docente.

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Llega el primer Festival de Arte Sonoro Indígena a Puerto Iguazú

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Más de 70 artistas solistas, agrupaciones musicales y coros de pueblos originarios participarán del primer Festival de Arte Sonoro Indígena, que se llevará a cabo entre mañana, el domingo y el lunes en la localidad misionera de Puerto Iguazú, con el objetivo de visibilizar la pluriculturalidad y la convivencia de las diversas identidades del país.

Organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación y el Instituto Nacional de la Música (Inamu), junto al Ministerio de Cultura de la Provincia de Misiones y la Municipalidad de Puerto Iguazú, el festival contará además con tres largometrajes de temática musical indígena que darán inicio a cada una de las jornadas y desfiles de moda de dos diseñadoras oriundas de las provincias de Misiones y Corrientes, con sus actividades performáticas y colecciones propias.

La actividad “pone foco en la música indígena del territorio argentino, propiciando el encuentro entre sus hacedores a lo largo y ancho de nuestro país” con el fin de “visibilizar, fortalecer y establecer vínculos entre los artistas y la comunidad toda, sensibilizando sobre la importancia de salvaguardar el Patrimonio Cultural Inmaterial de nuestros pueblos originarios”, anunció el Inamu, que este año incorporó un sector indígena a su organigrama.

Tras la asunción en mayo pasado de Buco Cantlón y Charo Bogarín, presidente y vicepresidenta respectivamente, y la posterior aprobación en su Asamblea Federal, quedó formalizado el sector Pueblos Originarios, que “brinda la posibilidad a las y los músicos de indicar su pertenencia al pueblo indígena que lo identifica”, señaló a Télam Eliseo Álvarez Prado, designado al frente de este sector.

Álvarez Prado es un músico kolla, integrante de la comunidad Los Airampos, intérprete del charango y docente de música y miembro del Consejo Indio de Sudamérica (CISA) “con estatus consultivo en la Naciones Unidas”: “Este novedoso espacio que está en construcción es algo único en el mundo, no conozco ninguna institución que reconozca en este nivel de representatividad a los músicos indígenas, y es la culminación de un proceso de años”, indicó.

“Este festival es un inicio de espacios de difusión de nuestros cantares en nuestros idiomas, nuestras lenguas y nuestra pluralidad de culturas, expresado dentro de una actualidad donde entendemos que, más allá de que tenemos un origen y una identidad, también convivimos en las urbanidades con hermanos de otros lares, de otros pensamientos y otros sentires, lo que nos lleva a ´aggiornar´ nuestras músicas y a compartir otras sonoridades”, señaló.

A su vez, explicó: “Nuestro arte es funcional e integral con respecto al accionar de nuestras comunidades; construimos colectivamente con respecto a los procesos que tenemos a lo largo del año, referido a la cosmogonía de cada uno de los pueblos y naciones, y es ahí donde también están nuestros sentires, danzas, canciones, alegrías y penas; y esta construcción colectiva tiene una cosmovisión completamente distinta a la occidental”.

Álvarez Prado integra la Orquesta Argentina de Charangos, es profesor de instrumentos autóctonos y de charango en el Instituto Municipal de Folklore y Artesanías Argentinas (Imfaa), de la localidad bonaerense de Avellaneda, además de tocar con distintos solistas jujeños, y también integra el grupo Pacha Runa, que va a cerrar la segunda jornada del Festival de Arte Sonoro Indígena con su último disco, “Llajtamasi”, que en runasimi (lengua quechua) significa “paisano”.

“Me dedico a la música desde pequeño, junto a mi hermano, mi familia y la comunidad kolla Los Airampos, que es en donde me formé artísticamente, iniciándome en la danza porque mi madre era la directora y coreógrafa del grupo de danzas de la comunidad”, relató, y agregó: “Mi papá nos compró a mi hermano y a mi el charango y desde que lo agarré a los nueve años no lo solté más”.

También durante la misma jornada subirá al escenario “Ha’e Kuera Ñande Kuera”, que en lengua guaraní quiere decir “ellos y nosotros”, un grupo pluricultural que fusiona ritmos como el reggae, cumbia, rap y hip hop con la tradición musical mbya guaraní: “Somos una banda de rap conformada por siete personas; dos cantantes mbya guaraní de la tekoá (que quiere decir ‘el lugar donde somos lo que somos’ y es comúnmente traducido al castellano como comunidad) ‘Mbororé’ y otros cinco integrantes mas”, detalló Luis Mbareté, uno de los jóvenes que ponen voz a esta agrupación.

Luis señaló además que “formar parte de este festival sonoro indígena es una oportunidad para seguir abriendo camino a las nuevas experiencias musicales que vienen creando las y los jóvenes mbya guaraní”.

Las y los integrantes del grupo coinciden en señalar que sus letras cuentan lo que viven en las tekoá: “Pasan muchas cosas que desde afuera no se ven y a través de la música queremos mostrar un poco la realidad de lo que estamos pasando y viviendo”.

Berenice Teixeira Villalba, de raíces brasileñas y correntinas, que se encarga de los coros, la quena y el charango, integra la banda que se conformó junto a los dos raperos indígenas hace unos ocho años en Puerto Iguazú, y que se completa con Litto Dartois en batería, Walter Duarte en bajo, y Sergio Roberti y Nahuel Castillo, ambos guitarristas, productores musicales y realizadores audiovisuales.

“Misiones es una provincia donde está súper marcada la invisibilidad hacia el pueblo guaraní, a diferencia de otras como Jujuy y Salta donde la gente comparte la cultura que está mucho más presente”, opinó Teixeira Villalba y planteó: “Acá están dentro de las tekoá y solamente son usados para el turismo”.

“Queremos hacer visibles las demandas por los derechos humanos que no se cumplen con la nación guaraní, las demandas por el territorio, porque a partir de ahí se cultiva y se conserva la cultura”, indicó la música.

Por su parte, el otro cantante, Rekové Rap, apoyó: “Queremos que nos escuchen y que nos valoren; que los chicos de otras comunidades digan ´nosotros podemos también hacer música´ y que no piensen que el mbya no puede sino todo lo contrario; el mbya puede mucho más, siempre”.

Otra de las artistas que participará del festival es Carina Carriqueo, cantora y kultrunera mapuche tehuelche, oriunda de Bariloche, quien indicó a esta agencia: “Canto lo que siento y a lo que nos rodea, a la historia de mis ancestros y a ese mañana que nos tiene que encontrar fortalecidos”.

“Además recopilo lo que cantaron mis antiguos, soy escritora y me dedico a resguardar y transmitir todo lo que respecta a nuestra cultura a modo de dejar una mano tendida para las generaciones que vienen”, amplió.

“Hago lo que me nace de muy adentro y en mi canto hay una visión circular de la vida como lo es nuestra cosmovisión, donde a partir de ahí aflora la lucha, el dolor, la persistencia y el amor. Somos movimiento circular como el ´rupu antü´ (el camino del sol, en lengua mapuche), a quien le agradezco nacer cada día y le pido protección y fuerza a ´küyeṉ´ (luna)”, añadió.

Carriqueo dijo que a través de su arte busca “mostrar lo bueno y lo malo que nos toca vivir, manifestarlo, reclamar por nuestros derechos, exigir leyes que nos amparen y reclamar una reparación histórica”.

La artista mapuche tehuelche, también autora del libro de cuentos titulado “Cuando el lago esté quieto”, editado por la editorial independiente Carmina Lucy, consideró que “el primer festival de arte sonora indígena es muy significativo porque es la oportunidad de alzar nuestra voz desde uno de los lugares emblemáticos del mundo recordando el paso de los antiguos por ese territorio, con muchísimo respeto”.

“Vamos a vestir nuestras prendas típicas, vamos a ejecutar nuestros instrumentos que provienen de distintas regiones, va a ver variedad de maderas, tejidos y creo que va a ser un orgullo para todos nosotros mostrar quiénes somos; pisando fuerte nuestro territorio y bregando para que sean muchas las personas que nos vayan a oír”, concluyó.

Por otro lado, el Inamu abrió la posibilidad de que las personas músicas puedan registrarse señalando su pertenencia al pueblo indígena que los identifica, a través del enlace https://musicos.autogestion.musica.ar/registration.html. La inscripción permite participar de las convocatorias que realiza el Inamu y acceder a beneficios, como el 40% de descuento en pasajes en micro y descuentos en instrumentos y accesorios musicales.

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Impulsan una reforma constitucional para reconocer derechos guaraníes

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El diputado Ariel Pianesi propuso discutir una reforma constitucional para reconocer derechos preexistentes de las comunidades guaraníes en Misiones. Se trata del artículo 9 de la Constitución provincial, al que el diputado de la alianza Cambiemos pretende incorporar un reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural del pueblo indígena Mbya Guaraní, “garantizando el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural, a ser impartida, preferentemente, por docentes y auxiliares indígenas”. 

El artículo 9 reconoce que los habitantes en Misiones tienen idéntica dignidad social y son iguales ante la ley, la que deberá tener acción y fuerza uniformes para todos y asegurar igualdad de oportunidades. También señala que cada habitante tiene el deber de contribuir de acuerdo a sus posibilidades al bienestar común y el correlativo derecho de participar de sus beneficios. 

En el proyecto de reforma, se propone una ampliación que “reconoce y garantiza la personería jurídica de comunidades y organizaciones guaraníes” y, asimismo, “el derecho de participación plena, a través de sus representantes, en la gestión de sus recursos naturales; el derecho a usar, mantener, desarrollar y administrar servicios propios de salud y demás intereses que los afecten”. 

También reconoce la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan y regula la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano. “Ninguna de ellas será enajenable, transmisible, prescriptible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asimismo, asegura su patrimonio cultural y propiedad intelectual”, señala el texto. 

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“La semilla no es un negocio: la semilla es vida y necesita ser cuidada”

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Por Mariángeles Guerrero, Agencia Tierra Viva. La Feria de Semillas Nativas y Criollas de Misiones cumple 25 años. Desde el sábado 9 de julio hasta el 18 de agosto se realizan encuentros de intercambios de semillas entre familias campesinas, además de capacitaciones y actividades culturales, en las localidades misioneras de Aristóbulo del Valle, Campo Grande, Campo Ramón, Oberá, San Pedro, El Soberbio, Puerto Iguazú, Montecarlo, entre otras. “Esta experiencia muestra la soberanía alimentaria en su abundancia”, sostienen los impulsores de la feria de semillas provincial tras un cuarto de siglo de sostener esta forma de compartir saberes y fortalecer la soberanía alimentaria.

Gerardo Segovia es trabajador social y presidente de la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (RAOM) e integra la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Agroecología. Fue partícipe de la primera feria donde se intercambiaron semillas nativas, que se realizó un año después de la aprobación del primer evento transgénico en nuestro país, la soja RR, en 1996. Segovia relata que el movimiento por las semillas nativas de Misiones surgió al ver la importancia de la semilla como elemento central en la vida campesina. Y agrega: “Para nosotros la semilla es la germinación de la vida en todas sus manifestaciones. Es central y estratégica para el campesino pero también para el mundo que está tan saqueado en este momento”.

Explica que la semilla significa la abundancia del autoconsumo en la mesa de los agricultores y es uno de los elementos vitales de la biodiversidad. Señala que fueron las mujeres las que iniciaron los primeros encuentros durante la década del 90. “En ese período tan nefasto para la historia argentina ellas notaron la pérdida de las semillas nativas. Por eso impulsaron un encuentro entre varios actores para generar el movimiento”, recuerda Segovia. 

Cuenta, además, que en la feria de semillas se despliega una “increíble lógica campesina en medio de este saqueo”. Y añade: “El mayor atentado a este modelo capitalista y depredador es que la mejor semilla, guardada con pasión y seleccionada amorosamente, va a ser compartida gratuitamente con otros. O sea: lo mejor que tengo lo comparto con otros. No solo las semillas, sino los saberes que tras 12.000 años de agricultura fueron viajando de generación en generación”. Segovia define el intercambio como “un modelo educativo diferente”.

Beatriz Zemunich, productora misionera y guardiana de semillas, agrega que lo más lindo de la feria es el reencuentro con todos: “Somos una gran familia. Cuando nos encontramos es como si nos conociéramos de toda la vida. No hay mezquindades, no hay competencia. Al contrario, hay una abundancia y una amorosidad increíble. Es un intercambio de saberes, de sabores y de mucho afecto“.

Las expectativas sobre el encuentro aumentan tras dos años de pandemia, cuando en lugar de las ferias se implementaron las canastas viajeras de semillas. “La semilla se siguió moviendo solo que nosotros no nos encontrábamos, ahora es el gran reencuentro. Habrá mucho disfrute”, dice la agricultora.

Misiones celebra los 25 años de su primera feria de semillas nativas y criollas
Foto: Red de Agricultura Orgánica de Misiones

Celebrar las semillas

En el marco de la celebración por los 25 años de ferias habrá exposición de semillas, plantines, alimentos de la agricultura familiar y productos medicinales; también muestras artísticas, de artes visuales, literatura y danza. Además se realizarán paneles de debate con referentes provinciales e internacionales. Los objetivos de estas actividades son recuperar el patrimonio cultural que son las semillas nativas y criollas, el intercambio gratuito, la formación, tejer redes regionales y nacionales y demandar al Estado provincial mayores políticas públicas y presupuesto para proteger a las semillas criollas.

El 26 de julio es el comienzo de la siembra en varias regiones del continente y también la época de la multiplicación de la vida. El 1 de agosto muchos pueblos celebran a la Pachamama, la Madre Tierra, dueña de las cosechas y de la vida. Uniendo estas dos celebraciones, el Movimiento Agroecológico de Latinoamérica (Maela) impulsa desde hace años la Semana Continental de las Semillas Nativas y Criollas, con el objetivo de valorizar las prácticas campesinas e indígenas de obtención, conservación y multiplicación de las semillas nativas en tanto primer eslabón de la soberanía alimentaria.

De las celebraciones participarán pequeños productores de la agricultura familiar, comunidades indígenas, habitantes de barrios urbanos, diversas organizaciones socioambientales, gremiales, iglesias, trabajadores de la salud, sectores de la educación y del agro. También se sumarán delegaciones de países vecinos como Chile, Paraguay, Brasil y de otras provincias argentinas.

La Feria de Semillas Nativas y Criollas de Misiones cumple 25 años
Foto: Fundación Rosa Luxemburgo

El primer eslabón de la soberanía alimentaria

Segovia relata que tuvo el privilegio de estar en la primera feria, en 1997. En ese entonces trabajaba en la Pastoral Social del obispo Joaquín Piña, quien además de oponerse al menemismo durante los años 90 realizó una labor social muy importante con campesinos e indígenas en la recuperación de tierras y en la valorización del trabajo campesino. “Con la primera feria se inaugura el pasaje de la chacra a la feria, del campo a la ciudad. Acá las mujeres cuando vieron que desaparecían las semillas fueron al espacio de lo público a recuperar lo perdido”, afirma.

Aquella primera feria surgió como iniciativa de distintos actores como el Movimiento Agrario de Misiones (MAM), la Pastoral Social y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Fue un hito histórico para la agroecología del país. Se compartieron más de 500 variedades de semillas. “Fue un espacio de reciprocidad y de mostrar que se puede tener la semilla si hay un espacio público o de los movimientos sociales. Para nosotros en esa fiesta de los campesinos, que es la feria, se produce el milagro de la vida y de la abundancia”, afirma Segovia.

Las ferias encarnan un modelo económico donde todos ganan. “Acá se comparte y se multiplica la vida, no como en el modelo de las transnacionales que ofrecen semillas pero para patentarlas, expulsar a los campesinos y apropiarse de sus saberes”, compara el integrante de la RAOM. Hay agricultores que asisten a la feria con doce clases de semillas y se llevan 24. Entre las especies socializadas se encuentran diversas clases de maíz, mandioca, porotos, arvejas, arroz, soja, tubérculos, plantas silvestres y frutales. En el último tiempo, también se incorporaron productos de la economía social con su producción.

Misiones celebra los 25 años de su primera feria de semillas nativas y criollas
Foto: Marcela Bobatto

Guardianas de semillas

Beatriz Zemunich forma parte del movimiento semillero desde hace 15 años. Hoy es guardiana y su hogar es “casa de semillas”. Esto significa que, donde ella vive, se puede acudir en busca de semillas para los campesinos de la zona. Su hogar está en la localidad de Puerto Wanda y su chacra se llama “Biodiversidad”. Hace más de 20 años que hace producción agroecológica. Señala que, junto con sus vecinos, está preocupada por el daño producido por las semillas transgénicas: “El cultivo ‘convencional’ viene provocando cambios climáticos muy grandes y también la contaminación del agua y de los suelos, además de perjudicar a nuestras semillas por la polinización. Este modelo nos ha dañado bastante, no tiene sustento y está acabando con el planeta”.

La agricultora también es promotora del Prohuerta hace más de 15 años y participa del grupo Consumidores y Campesinos Misioneros Organizados y del Sistema Único de Certificación Participativa Teoká Porá, establecido por la Ley Provincial de Fomento a la Agroecología. “Me sumé a este movimiento porque me interesa cuidar el medioambiente y a mi familia. La idea es enriquecer el plato de la mesa familiar. Cuanta más variedad tenés, más salud hay en la casa“, explicita. En su hogar guarda, por ejemplo, cinco variedades de porotos, siete de batata y nueve de mandioca. “Pareciera sencillo pero cuando empezás a enumerar la cantidad, es bastante. Esa es la diversidad agroecológica“, dice la productora.

Recuerda que en sus primeros años como agricultora producía de manera convencional. “La diferencia con las semillas genéticamente modificadas es que se compran, se siembran y después esa semilla no produce otras; entonces siempre estás dependiendo”, compara. Las semillas nativas se siembran, se cultivan y se guardan para la temporada siguiente. “Nos aseguramos la alimentación y al excedente lo compartimos”, dice Zemunich.

¿Por qué son importantes las semillas criollas?

—Por el valor nutricional y por la facilidad del cultivo. No gastás para producir. La mayoría de los productores tienen ingresos bajos por lo tanto tienen dificultades para comprar insumos. Si comprás transgénicos tenés que comprar el paquete completo. En cambio con las semillas nativas al abono lo hacemos nosotros, combatimos las plagas con purines. Es un modo de cuidarnos a nosotros y al ambiente.

—¿Qué significa ser guardiana de semillas?

—Es cuidar la vida, mantener la genética viva al plantarlas y multiplicar los saberes al intercambiarlas. Para nosotros la semilla no es un negocio: la semilla es vida y necesita ser cuidada.

—¿Cómo se aprende a cuidar las semillas?

—Para poder tener semillas nativas y criollas en su estado óptimo hay que cultivarlas todos los años protegiendo el suelo. Por eso se siembra en forma agroecológica, es decir que no usamos venenos ni alteramos la genética de las semillas ni del ambiente donde vive. Uno viene heredando eso de la familia, soy hija de productores pero también están las capacitaciones del ProHuerta y el acompañamiento del movimiento semillero. En los encuentros del movimiento se comparten saberes pero también se pregunta a otros campesinos. De mi familia aprendí las formas de cultivo, las formas de siembra, el trasplante, cómo se guardan las semillas. Guardarlas requiere de un cuidado necesario para que no entren bichitos o se descomponga la semilla. También aprendí qué semillas guardar y cuáles no. En esto tiene que ver lo ancestral, tanto de los originarios como de nuestros abuelos. Hay semillas que vienen de generación en generación y eso también se comparte en las ferias. Todo eso vale mucho.

Saqueo de alimentos y saberes

“El año 1492 fue el inicio del saqueo para el Abya Yala (América). No solo se llevaron los bienes comunes, sino también los saberes ancestrales. Esto lo comprobamos cada vez más en los encuentros con los pueblos originarios”, dice Segovia. Explica que a lo largo de 12.000 años los agricultores, y especialmente las agricultoras, fueron trabajando todo el tema de domesticación de las semillas y produciendo cruzamientos. Pero desde la llamada “Revolución Verde” —que impulsó el modelo agroquímico y de semillas transgénicas— hasta ahora “no solo muchos agricultores fueron expulsados de sus tierras sino también de esos saberes que circulaban en la comunidad”. 

La introducción de esa semillas los híbridos con la Revolución Verde, de la mano de las empresas y de los Estados, horadó las tradiciones de cuidado de las semillas nativas. Las plantas híbridas resultan del cruce de dos plantas de distinta especie. Este proceso puede darse por intervención humana o de forma espontánea por la naturaleza, a través de polinizadores. Pero estas semillas no pueden dar plantas de segunda generación. Al igual que ocurre con las semillas transgénicas, la segunda generación resultante de los híbridos son estériles.

Misiones celebra los 25 años de su primera feria de semillas nativas y criollas
Foto: Red de Agricultura Orgánica de Misiones

Segovia puntualiza que con la incorporación de los híbridos primero y de las transgénicas después comenzó el círculo vicioso de la dependencia. Estos productos rompieron el circuito ancestral de plantar año a año la semilla que habían dejado tíos, padres o abuelos y que posteriormente eran entregada a los nietos. Segovia afirma que, sin embargo, “hay una infinidad de conocimientos que están en manos de los campesinos gracias a que están todos los días con los cultivos”.

Misiones padece en la actualidad el impacto del monocultivo de árboles, que expulsa poblaciones, fumiga con agrotóxicos y atenta contra la biodiversidad. Para Segovia, el tema de los químicos está para algunos como naturalizado, “como ‘un mal necesario'”, como si no se pudiera producir de otra manera. Por eso lo plantea como parte de una batalla cultural: “Las corporaciones no solo se apropiaron de las semillas y de los medicamentos sino que además son los mayores aportantes de los grandes medios de comunicación, que difunden las bondades de la agricultura industrial que implica el saqueo y la muerte de los bienes comunes”.

Segovia añade que “en este mundo de la abundancia y de la vida donde hay comida para 12.000 millones de personas es un escándalo que casi la mitad de la población mundial con ‘inseguridad alimentaria’. Hay que cambiar de paradigma: las comunidades campesinas e indígenas deben unirse lo más posible para enfrentar este modelo”.

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Histórico: comunidades mbya guaraní lograron que la Policía expida las notificaciones en castellano y guaraní

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Las comunidades guaraníes de Misiones recibieron una reivindicación histórica. Por una resolución del ministerio de Gobierno, de ahora en más, la Jefatura de Policía deberá emitir en forma escrita en los idiomas castellano y guaraní cualquier notificación a las comunidades Mbyá guaraní sobre cualquier hecho investigado y, de ser necesario, se dispondrá de intérpretes.

Esta decisión se tomó luego de una reunión en Tekoa Pindo Poty entre miembros de diferentes Comunidades, el ministro de Gobierno Marcelo Pérez y el Jefe de la Policía, Carlos Merlo.

Como ejemplo de ello, se adjuntó un modelo de notificación policial, que deberá ser enviada por la Policía previamente a cualquier visita. Además, según consta en el acta de dicho encuentro, los comisarios recibirán capacitaciones sobre el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) por parte del Equipo Misiones de Pastoral Aborigen (EMiPA).

Según lo establecido y lo que indica la Constitución Nacional, quedó determinado de esta manera y de esta forma se garantiza el respeto a las comunidades indígenas en términos de procedimientos legales.

Los Mbyá guaraní, que vienen desde hace tiempo reclamando respeto a sus derechos, fundamentalmente al territorio, se vienen reuniendo desde hace más de 20 años en la organización tradicional Aty Ñeychyró, que de esa manera han logrado muchas mejoras en sus existencias como comunidades.

Ricardo Benítez, mburuvicha de Tuna’í, e integrante del espacio Aty Ñeychyrõ, se encargó de explicar esta medida: “Ahora tenemos un camino conjunto entre la justicia blanca y los indígenas, a partir de ahora el personal policial no va a poder entrar al mundo indígena y hacer lo que ellos quieren, primero tendrán que respetar a los caciques y dueños de las casas, que antes no se hacía”.

La resolución, vigente desde hace una semana, fue celebrada por las comunidades. “Escuchamos sus problemáticas y nos comprometimos a trabajar con la autoridad policial respetando la diferencia cultural”, aseguró el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez, quien estuvo reunido con caciques de toda la Provincia en la aldea Pindó Poty de El Soberbio.

Alejandro Benítez, mburuvicha (cacique) de la Comunidad Pindo Poty, es uno de los referentes de esta lucha. “Nos sentimos mejor, es un logro muy importante para todo el Pueblo, para nuestros hijos y nietos, que ante cualquier problema, si hay una denuncia, nos tengan que consultar, venir y ver si está el cacique en la Comunidad”.

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