El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, volvió a hacer un llamamiento público a su par ruso, Vladimir Putin, para que acepte un diálogo cara a cara que incluya todos los temas que sean necesarios para alcanzar al menos el fin parcial de la guerra.
Zelenski reconoció a periodistas ucranianos en una entrevista publicada ayer por la Compañía Nacional de Radiodifusión Pública de Ucrania, también conocida como Suspilne, que las negociaciones han tenido pocos avances, por lo que urgió a Putin a celebrar una charla cara a cara abierta a todos los temas.
A horas de que la invasión rusa entrara hoy en la jornada vigésimo séptima, el líder ucaniano insistió en que una reunión con Putin, “en cualquier formato”, es crucial para terminar con la guerra.
“Si tengo esta oportunidad y Rusia tiene el deseo, podríamos abordar todas las cuestiones”, dijo Zelenski, de acuerdo con la agencia de noticias AFP.
“¿Resolveríamos todo allí? No, pero existe la posibilidad de que podamos parcialmente al menos detener la guerra”, agregó.
Zelenski dijo que estaría dispuesto a discutir sobre la península de Crimea, ocupada por Rusia, y las provincias separatistas rusoparlantes de la región del Donbass (Donetsk y Lugansk, limítrofes con Rusia), aunque insistió en que deben ser devueltas a Ucrania.
“En el primer encuentro con el presidente de Rusia, estoy listo para abordar estos temas”, declaró, tras indicar que cualquier acuerdo sobre cambios “históricos” serían sometidos a un referendo nacional.
“Esta es una historia muy difícil para todos (…) y para encontrar una salida debemos tomar este primer paso sobre el cual hablé: garantías de seguridad, el fin de la guerra”, puntualizó.
Insistió en que Ucrania “ya entendió” que no puede unirse a la OTAN, pero agregó que sus compatriotas no pueden simplemente “entregar” la capital o las ciudades de Jarkov y Mariupol, un puerto fuertemente bombardeado.
Ucrania rechazó hoy el ultimátum ruso para entregar la asediada ciudad portuaria de Mariupol, informaron las autoridades.
La viceprimera ministra ucraniana, Irina Vereshchuk, rechazó el ultimátum ruso y exigió a Moscú abrir corredores humanitarios para facilitar la salida de unas 350.000 personas atrapadas en la devastada ciudad, donde hay marcada escasez de alimentos y medicamentos.
“No se puede hablar de entregar armas. Ya informamos de esto a la parte rusa”, declaró Vereshchuk al diario Ukrainska Pravda, reportó la agencia de noticias AFP.
“Es una manipulación deliberada y una auténtica toma de rehenes”, añadió.
El alcalde de Mariupol, Piotr Andryushchenko, también rechazó la oferta en una publicación de Facebook, según la agencia de noticias Interfax Ucrania.
El Ministerio de Defensa ruso dijo que las autoridades de Mariupol podrían enfrentarse a un tribunal militar si se ponen del lado de lo que describió como “bandidos” y “nacionalistas”, informó la agencia de noticias estatal rusa RIA Novosti.
Los intentos anteriores de evacuar a los residentes civiles de Mariupol y otras ciudades ucranianas han fracasado o solo han tenido éxito en parte, y los bombardeos continúan mientras los civiles intentan huir.
Antes de la última oferta, un ataque aéreo ruso golpeó la escuela donde se habían refugiado unos 400 civiles y no estaba claro cuántas víctimas hubo, dijo el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en un discurso en video este lunes a primera hora.
“Están bajo los escombros y no sabemos cuántos de ellos han sobrevivido”, dijo.
Rusia dio anoche un ultimátum a las autoridades ucranianas para que las fuerzas de Mariupol se rindieran antes de las 5 (la medianoche en la Argentina).
“Llamamos a las unidades de las fuerzas armadas de Ucrania, batallones de defensa territorial y mercenarios extranjeros a detener las hostilidades, deponer sus armas”, dijo Mijail Mizintsev, jefe del Centro Nacional de Control de Defensa de Rusia.
Mariupol, un puerto estratégico en el sureste, ha sido uno de los principales blancos de los ataques rusos. La ciudad es una conexión entre las fuerzas rusas en la península de Crimea y los territorios bajo control ruso en el norte y este de Ucrania.
Mariupol ha sufrido intensos bombardeos rusos desde el inicio de la invasión, hace 26 días.
Sin embargo, desde la vecina provincia de Donetsk, de comunidad rusoparlante que se declaró república independiente de Ucrania con apoyo del Kremlin y desde la invasión está prácticamente en todo su territorio en manos de las fuerzas rusas, se informó que en las últimas 24 horas un total de 466 personas, incluidos 89 niños, fueron evacuadas de Mariupol a su localidad de Bezimennoe.
“En las últimas 24 horas, desde las 8 del 20 de marzo hasta las 8 del 21 de marzo, 466 personas, incluidos 89 niños, fueron evacuadas de Mariupol a Bezimennoe del distrito de Novoazov”, en Donetsk, comunicaron autoridades locales en su canal de Telegram, según recogió la agencia de noticias rusa Sputnik, que denomina a esta provincia como República Popular de Donetsk (RPD) luego de que el presidente Vladimir Putin así la declarara por ley.
En principio los evacuados fueron trasladados a un centro de asistencia instalado por el Ministerio de Situaciones de Emergencia de la provincia, añadió el reporte.
El autodenominado líder de la RPD, Denís Pushilin, confirmó hoy por la mañana que la evacuación de la población continúa.
“Los militares, voluntarios, ayudan a los civiles a llegar a los puestos adicionales, de los que las personas pueden trasladarse a un lugar seguro”, dijo Pushilin.
Alrededor de 3,4 millones de ucranianos buscaron refugio en los países vecinos, a lo que se suman unos 6,5 millones de desplazados dentro de Ucrania.
El 24 de febrero último Rusia lanzó una invasión militar a Ucrania bajo la justificación de que el gobierno de Zelenski venía cometiendo crímenes en Donetsk y en Lugansk, la otra provincia rusoparlante que se autoproclamó independiente, emplazadas en la región del Donbass .
Ambas venían sosteniendo un conflicto armado con las autoridades ucranianas a partir de que el gobierno de Kiev incumplió con los acuerdos firmados en Minsk, Bielorrusia, en 2014 y 2015, según los cuales debía garantizarles autonomía regional y el aprendizaje escolar del idioma ruso, entre otras cuestiones.
Desde 2015 a fines de 2021 la ONU tenía registrados unos 14.000 muertos a causa de este conflicto.
Ucrania, en cambio, adjudica la invasión a la intención de Rusia de querer aniquilar su identidad cultural y destituir a Zelenski para promover en su lugar a un dirigente cercano a Moscú.
La central nuclear de Chernobil inició su primera rotación de personal desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, hace 26 días, anunció hoy el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
“Ucrania informó al OIEA que alrededor de la mitad del personal finalmente pudo regresar a casa después de trabajar en el sitio controlado por Rusia durante casi cuatro semanas”, anunció anoche el director general del organismo, el argentino Rafael Grossi, en un comunicado.
Las fuerzas rusas tomaron control de la central el 24 de febrero, y más de un centenar de técnicos ucranianos que terminaban su servicio nocturno continuaron realizando operaciones cotidianas en el sitio, que guarda desechos radiactivos desde la catástrofe nuclear de 1986, la peor de la historia, reseñó la agencia de noticias AFP.
Antes de la rotación, el mismo equipo de trabajo estuvo en la central desde la víspera de la entrada de tropas rusas a la zona, lo cual “pone en peligro” uno de los “pilares” de la seguridad nuclear, a saber, que el personal pueda tomar decisiones sin presión externa.
El OIEA aún no recibe la transmisión de datos a distancia de su sistema de vigilancia de Chernobil, aunque tales datos sí le son transferidos desde otras centrales nucleares de Ucrania.
La retórica belicosa del Presidente no ayuda en momentos de tanta fragilidad económica y debilidad de su propia gestión. Basta decir que para conseguir su mejor arma, tuvo que recurrir al respaldo de la oposición, porque soldados propios huyeron para otras batallas.
Alimentar expectativas que después se diluyen en un discurso sin medidas concretas, termina por minar la confianza en que se pueda ganar siquiera alguna batalla. Si el comandante titubea y no hay un rumbo claro a seguir, la moral de la tropa cae en picada. Y lo que necesita hoy el país, más que nunca es certidumbre. Certidumbre para trabajar, para invertir y para creer. Ya hay demasiado estrés acumulado. “Previsibilidad”, prefiere decir el gobernador Oscar Herrera Ahuad, palabra que repitió en varias oportunidades mientras se negociaba el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno nacional andaba a la caza de respaldos.
La previsibilidad finalmente la aportaron los gobernadores y los legisladores de la oposición, que en un alarde de cinismo, se ufanan de su “responsabilidad” a la hora de aportar votos, eludiendo el pequeño detalle: si hubieran tenido esa misma responsabilidad cuando estaban en el Gobierno, la Argentina no tendría hoy que renegociar una deuda de casi 50 mil millones de dólares, cuyos vencimientos maniataban al país por casi una década.
No deja de sorprender la acumulación de errores no forzados en la comunicación, pero solo se trata de reflejos de un estado de situación. En lugar de capitalizar la aprobación del acuerdo con el FMI con el respaldo de la oposición, Alberto Fernández dilapidó su efecto en juegos de guerra para los que el país no está preparado.
Que el Jefe de Estado prometa que “el viernes” iba a comenzar la guerra, lleva implícito que durante casi dos años se hizo poco y nada. Ponerle fecha de inicio no es, tampoco, un mérito. El reloj es inclemente. Vale decir que en la guerra, el derrotado termina muerto o expoliado.
Mientras se escribe esta columna pasó más de un día de la hora cero y apenas hubo un par de declaraciones políticamente correctas -”tenemos que acumular reservas” y “vamos a aplicar la ley de abastecimiento si fuera necesario“- y un par de medidas de resultado incierto: la creación de un fideicomiso cuya finalidad será estabilizar el precio del cereal en niveles prebélicos, al mismo tiempo que se fijó un nuevo esquema de derechos de exportación para subproductos de la soja para poder financiarlo.
Parece poco para contener el avance de una inflación que marcó 4,7 por ciento en febrero y que lleva un acumulado de más de 50 por ciento en los últimos doce meses. Suena escaso para frenar el avance de los aumentos en marzo, que comenzó con aumentos en los combustibles de entre 9 y 11 por ciento e incluso más en las provincias más alejadas de la Capital Federal, como Misiones, donde ahora está la nafta más cara del país.
Ahí radica otro motivo de impaciencia. El Presidente que prometió ser el más federal de los porteños, no deja de repetir lógicas del centralismo. Misiones es la provincia más castigada por la suba de las naftas, con precios enormes en comparación con la Capital subsidiada y pletórica de infraestructura: la diferencia es de hasta 27 pesos por un litro de nafta premium entre la ciudad de las Cataratas y el centro porteño.
No sorprendió la reacción de Herrera Ahuad, quien llamó al CEO de YPF, Gustavo López, para quejarse de la “discriminación” en contra de Misiones. El funcionario nacional quiso exhibir documentos para justificar los aumentos asimétricos, pero el mandatario misionero insistió en el daño al bolsillo de miles de misioneros que no tienen porqué pagar el costo de los balances que tienen que cerrar. Este lunes se verán cara a cara para trabajar en algún tipo de compensación o precio diferencial.
Claro que hay pujas por la distribución de los ingresos. Pero el Estado debe velar por que la balanza se equilibre y no al revés. En Misiones por estas horas se vive una fuerte puja por la renta agraria. El Gobierno misionero hace años definió su posición: del lado del sector productivo no sólo para defender un valor alto de la yerba mate -(“Yo estoy soñando con 60 centavos de dólares, porque hay inflación en dólares, pero siempre a favor de nuestra economía”, marcó el conductor de la Renovación, Carlos Rovira).
La posición misionera es permanente y contrasta con otros modelos productivos. Mientras los productores pedían 65 pesos por el kilo de hoja verde, con el respaldo del Gobierno, el representante correntino en el Instituto Nacional de la Yerba Mate, evitó pronunciarse por algún número, mientras que la industria ofreció 52 pesos, lo mismo que pedía la producción, pero… en diciembre. El mismo precio que “defendió” el gobernador correntino Gustavo Valdés cuando fracasó la concertación y después de que su representante jugara callado.
La jugada se repite ahora con idéntico resultado: siete votos a favor de la posición misionera, pero el fracaso del acuerdo de precios, lo que deriva en un nuevo laudo de la Nación, que, previsiblemente, fijará un valor inferior en medio de la “guerra” contra la inflación. Falaz argumento que se repite desde hace años: a la luz de los resultados, la yerba sigue a “precios bajos”, pero la suba de precios es récord.
Misiones también tomó posición en una batalla clave en la que está en juego el modelo productivo. Nuevamente, enfrente está Corrientes.
El INYM sacó el año pasado la resolución 170, que limitaba a cinco hectáreas por productor las nuevas plantaciones. Había un alerta de sobreproducción que podía hacer peligrar los precios. Ahora se confirmó que hay 209 mil hectáreas plantadas, muchas más de las que estaban declaradas, de las cuáles 187.060 ya están en producción y 22.216 estarán disponibles en futuras zafras en uno, dos, tres o cuatro años. Ahí radica el desequilibrio. Con la producción actual se alcanzaron 882 millones de kilos de hoja verde, suficiente para atender el mercado interno y externo. Con las nuevas plantaciones proyectadas, se agregarían 220 millones de kilos más, lo que elevaría la producción en 2026 a 1.102 millones de kilos de materia prima, bastante por encima del consumo interno, que no crece al mismo ritmo, y los envíos al exterior.
El relevamiento también refleja el desatino que significa que las políticas productivas no se resuelvan en el seno del INYM y terminen dependiendo del humor de la Nación o la voluntad de un juez de Corrientes: en Misiones se concentran 181.890,02 hectáreas de yerba, contra solo 27.386,86 de la vecina provincia, en los departamentos de Santo Tomé e Ituzaingó.
Sin embargo, el Poder Judicial correntino metió la cola, primero a pedido de La Cachuera y ahora a favor de la Asociación de Molineros de Corrientes, integrada por Las Marías, Playadito y Navar, que produce la yerba Primicia. Gustavo del Corazón Fresneda, el juez colombista de Paso de los Libres -bastante lejos de la zona productora- otorgó sendos amparos y anuló la resolución a favor de los demandantes. La Cachuera tenía intenciones de plantar mil hectáreas, Las Marías blanqueó que quiere plantar cinco mil y Navar reniega de comprar yerba en Misiones “con los costos que esto implica” estimados en “60 millones anuales”.
Si el fallo del juez correntino prospera -hay una cuestión de competencia con Posadas que todavía no fue resuelta por la Corte-, se anulará la razón de ser del INYM: proteger el equilibrio de la cadena productiva. Sin esa herramienta, las grandes industrias podrán profundizar su política de autoabastecimiento, fijar precios y dejar en el camino a miles de productores pequeños. La misma crisis de concentración que ocurrió después de la supresión de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate durante el reinado de Domingo Cavallo en los 90, que terminó en un caos de precios bajos y vales de alimentos a cambio del viejo oro verde. La misma concentración que hoy permite que cuatro o cinco empresas dominen el precio de los alimentos en la Argentina.
“Los misioneros no nos podemos dar el lujo de otra crisis como la de 2001”, enfatizó Ricardo Maciel, el representante de Misiones en el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
Ese fantasma es recurrente. Durante su paso por el gobierno, Mauricio Macri pretendió imponer la desregulación del mercado. Hace pocos meses, en campaña el entonces candidato a diputado nacional del radicalismo, Martín Arjol, hizo campaña con el gobernador correntino Gustavo Valdés, quien impulsó la movida judicial en contra de la regulación del INYM. Su ministro de Producción, Claudio Anselmo era el CEO de las Marías.
El radicalismo misionero cuenta con la bendición de Valdés para pelear cargos en 2023. No será tarea sencilla, porque primero debe dirimir sus disputas internas, que abundan antes de cada elección. Es la misma búsqueda que las otras oposiciones. El ¿ex? Frente de Todos está en plena ebullición. La diputada nacional Cristina Britez fue una de las que votó en contra del acuerdo del Gobierno con el FMI.
En la Renovación miran esas disputas de lejos, con la gestión como premisa. Esta semana se cerraron acuerdos salariales con el UPCN y ATE, que se sumaron a los de la Policía y docentes. El acuerdo con los estatales busca que el impacto sea mayor para los empleados y empleadas de menores ingresos: las categorías 1 a 11 recibirán un aumento del 21% en el básico, con un adicional fijo de 5 mil pesos para las categorías hasta 21, y aquellos entre las categorías 22 y 24 un monto de 2.500, para que no se pierda poder adquisitivo.El mandato del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, de “apurar el tranco” para respaldar la gestión del Gobernador, cuya imagen está entre las mejor valoradas de la Argentina. “No hacer es imperdonable en estos tiempos”, definió el conductor renovador.
El 4,7 por ciento de inflación es una marca más en el desquicio en el que se convirtió la suba de precios. Lo peor es que no es un número que no se pueda superar en marzo, amanecido con incrementos de entre el 9 y el 11 por ciento en los combustibles de la petrolera estatal, lo que seguramente empujará otras subas. Aunque la inflación es un fenómeno multicausal que depende de las políticas nacionales y de la relación con los , su impacto es dispar en las regiones del país. En el caso del NEA fue la segunda región más castigada en febrero, con una inflación del 5 por ciento y un acumulado interanual superior al 50 por ciento.
Ese 50 por ciento es el número más doloroso, porque desgasta bolsillos, empresas y actividad económica.
La retórica belicosa del presidente Alberto Fernández tampoco sirve para traer calma. Ir a la guerra no es la mejor metáfora elegida, no sólo por el contexto geopolítico. En la guerra el derrotado muere o es expoliado.
La pregunta es ¿se puede combatir la inflación desde Misiones? La contienda es muy desigual, pero hay herramientas para mitigar algunas subas. Sin ellas, queda a la vista, el resultado podría ser peor.
El precio de los alimentos resulta determinante en la canasta de la inflación, ya que incide directamente en la pobreza: a menores ingresos, más se destina a comprar alimentos. La parábola es que quienes menos ganan, pagan más para comprarlos. Por eso es clave aumentar la oferta de alimentos a precios accesibles y allí Misiones vuelca muchos recursos y esfuerzos desde hace años, con varias medidas, leyes y organismos trabajando en conjunto para fortalecer la producción frutihortícola y ganadera y cuidar el bolsillo con una especie de ahorro hormiga que al final puede significar un buen alivio en el poder adquisitivo.
Si la mesa es fundamental, volver a las fuentes. Como hacían los abuelos, comer lo que da la tierra. Y hacer que dé más para que alcance para todos. La soberanía alimentaria es una meta, pero al mismo tiempo, exhibe resultados.
En el caso de las verduras, en los mercados concentradores se pueden encontrar diferencias altísimas a favor del comprador: el mazo de acelga está a 70 pesos, mientras que en los supermercados -un promedio de seis de la provincia-, el precio está en 230 pesos, una diferencia de 229 por ciento.
En otros productos hay diferencias similares. El kilo de queso en barra cuesta 565 en los mercados concentradores, mientras que en el supermercado no se consigue por menos de 1.500, una diferencia de 167%.
Con la carne, un commodity con una enorme presión por la demanda externa, es mucho más difícil modificar los precios, pero Misiones apuesta a fortalecer la ganadería local y aumentar el consumo interno logrando así precios más accesibles y una menor dependencia de agentes exógenos. Falta mucho, pero hay algunas zonas de la provincia que se autoabastecen de carne, como Andresito, que además provee carne a municipios aledaños, lo mismo que hacienda en pie, explicó Darío Bruera, presidente de la Cooperativa Productora de Carne. Sin embargo, allí también el precio es determinado por el promedio externo: si el productor no recibe lo que paga un frigorífico de afuera, simplemente no vende o vende en otra ciudad.
En esa línea, el Gobierno misionero busca potenciar las cadenas productivas con un alto componente financiero.
El ministerio del Agro y la Producción, junto a otras instituciones brinda apoyo económico a las diferentes cadenas productivas con el fin de aumentar su participación en los mercados locales, nacionales e internacionales.
Para impulsar la horticultura comercial se han realizado aportes por 13 millones en 2021, en entrega de plantines, semillas, insumos e infraestructura. Este aporte significa un ahorro en la estructura de gastos y una mejora en la ganancia del productor. A su vez, impacta en un mejor precio para los consumidores misioneros.
En la industria láctea se hicieron aportes por 50 millones de pesos, lo que genera aumento de la capacidad productiva, mejores precios y calidad de los productos.
En el sector ganadero, de bovinos, ovinos y caprinos el Estado misionero impulsa fuertemente la cadena comercial. En 2021 se hicieron aportes por 20 millones de pesos para impulsar los remates. Esto aumenta la producción local de carne.
A su vez se acompañó con más de 800 millones de pesos en créditos a tasa subsidiada a diferentes agroindustrias.
De esta manera, acompañando a la producción con aportes fuertes (y acompañamiento constante), se impulsa la rentabilidad de los productores y la industria en origen; lo que repercute en precios más bajos para los consumidores.
La cadena se cierra con los mercados concentradores y ferias que tienen costo cero para los productores, que cada vez son más, pero que también enfrentan enormes desafíos: los más chicos dejan algunas producciones de lado por el alto costo de insumos y alimentos, que, nuevamente, están atados a los precios externos e influenciados por coyunturas como la guerra entre Rusia y Ucrania. La bolsa de alimentos para gallinas subió 25 por ciento en un par de días. Costaba 1.600 y ahora cotiza a 2000.
Los mercados concentradores juegan un rol clave en la mesa de miles de compradores y cientos de productores. Por mes, más de 35 mil personas compran en los tres mercados que tiene Misiones. Se abrirá uno más en San Pedro. En los mercados concentradores, según datos oficiales del Instituto de Fomento Agro Industrial, se comercializan por mes 14 millones en productos frutihortícolas y 30 millones en carne y lácteos.
En los dos últimos años se ha observado un incremento de los compradores de los Mercados Concentradores y se han duplicado las ventas en la mayoría de los productores. Pero también se da un fenómeno que reconocen los mismos productores-vendedores: los clientes caminan, buscan precios, comparan y acuden al que mejores ofertas tiene. Algunos vendedores aceptan dinero y vales. Son los más atractivos.
En el MCZ de Posadas ingresan más de 20.000 compradores en promedio por mes. En el de Oberá, que cumple dos años, por mes ingresan más de 5.000 compradores. En el de Eldorado, que abastece a un mercado potencial de cien mil personas, hay más de 6.500 compradores al mes.
Las familias de colonos y emprendedores misioneros de la Zona del Alto Paraná que abastecen el centro comercial dieron ejemplos de sus productos y los valores con los que los ofrecen al consumidor, en una relación directa de la chacra a la mesa de las familias misioneras. Tal es el caso de Teresa Gamarra, productora hortícola, de Fabián Verón, carnicero, con una amplia variedad de cortes de carne y hasta un 20% menos que en las carnicerías más económicas y de Ramón Alvez, colono frutihortícola.
El consumo de la chacra crece de la mano de estos incentivos y lleva un poco de ahorro a la mesa de miles de familias. El volumen debe aumentar para que haya una competencia más fuerte, sobre todo en las grandes ciudades, dominadas por los supermercados tradicionales, que para garantizar rentabilidad, deben remarcar precios que ya vienen altos desde los grandes centros de producción, pero donde también juega mucho el marketing de las marcas, que aumenta artificialmente los valores. El producto de la chacra no necesita marketing.
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La otra gran herramienta para aliviar el bolsillo es en Misiones el programa Ahora y todas sus variantes. Es un ejemplo de una política pública que se diseñó cuando la inflación asomaba como un problema: en 2018 nació como un plan para frenar el inminente aumento del pan, que en ese momento se congeló en 50 pesos. La bolsa de harina había aumentado de 300 a 900 pesos y eso iba a impactar en toda la cadena. Lo mismo que ahora, con la guerra entre Rusia y Ucrania y la disparada del precio del trigo. Por eso ahora se acordó un nuevo valor del Ahora Pan, en 190 pesos para el kilo de pan francés, cuando en otras provincias el promedio es de 250 pesos o más.
Después vinieron los demás Ahoras. El Ahora Mámá, el Ahora Niño, el Ahora Papá. El Ahora Escolar, Ahora Turismo y Ahora Bienes Durables, entre otros. Cada uno con un componente de doble beneficio, para el comprador y para el vendedor, en momentos en los que el consumo cayó estrepitosamente a fines del gobierno de Cambiemos. En Misiones, por el contrario, el consumo se mantuvo estable y creció (IMPUESTOS) Hoy, la combinación de todos los Ahora permite un ahorro promedio de diez mil pesos, con un porcentaje de ahorro promedio de 19 por ciento.