Misiones y sus armas en la guerra contra la inflación: fortalecer la chacra y cuidar el bolsillo

El 4,7 por ciento de inflación es una marca más en el desquicio en el que se convirtió la suba de precios. Lo peor es que no es un número que no se pueda superar en marzo, amanecido con incrementos de entre el 9 y el 11 por ciento en los combustibles de la petrolera estatal, lo que seguramente empujará otras subas. Aunque la inflación es un fenómeno multicausal que depende de las políticas nacionales y de la relación con los , su impacto es dispar en las regiones del país. En el caso del NEA fue la segunda región más castigada en febrero, con una inflación del 5 por ciento y un acumulado interanual superior al 50 por ciento. 

Ese 50 por ciento es el número más doloroso, porque desgasta bolsillos, empresas y actividad económica. 

La retórica belicosa del presidente Alberto Fernández tampoco sirve para traer calma. Ir a la guerra no es la mejor metáfora elegida, no sólo por el contexto geopolítico. En la guerra el derrotado muere o es expoliado

La pregunta es ¿se puede combatir la inflación desde Misiones? La contienda es muy desigual, pero hay herramientas para mitigar algunas subas. Sin ellas, queda a la vista, el resultado podría ser peor.

El precio de los alimentos resulta determinante en la canasta de la inflación, ya que incide directamente en la pobreza: a menores ingresos, más se destina a comprar alimentos. La parábola es que quienes menos ganan, pagan más para comprarlos. Por eso es clave aumentar la oferta de alimentos a precios accesibles y allí Misiones vuelca muchos recursos y esfuerzos desde hace años, con varias medidas, leyes y organismos trabajando en conjunto para fortalecer la producción frutihortícola y ganadera y cuidar el bolsillo con una especie de ahorro hormiga que al final puede significar un buen alivio en el poder adquisitivo.

Si la mesa es fundamental, volver a las fuentes. Como hacían los abuelos, comer lo que da la tierra. Y hacer que dé más para que alcance para todos. La soberanía alimentaria es una meta, pero al mismo tiempo, exhibe resultados. 

En el caso de las verduras, en los mercados concentradores se pueden encontrar diferencias altísimas a favor del comprador: el mazo de acelga está a 70 pesos, mientras que en los supermercados -un promedio de seis de la provincia-, el precio está en 230 pesos, una diferencia de 229 por ciento

En otros productos hay diferencias similares. El kilo de queso en barra cuesta 565 en los mercados concentradores, mientras que en el supermercado no se consigue por menos de 1.500, una diferencia de 167%.

Con la carne, un commodity con una enorme presión por la demanda externa, es mucho más difícil modificar los precios, pero Misiones apuesta a fortalecer la ganadería local y aumentar el consumo interno logrando así precios más accesibles y una menor dependencia de agentes exógenos. Falta mucho, pero hay algunas zonas de la provincia que se autoabastecen de carne, como Andresito, que además provee carne a municipios aledaños, lo mismo que hacienda en pie, explicó Darío Bruera, presidente de la Cooperativa Productora de Carne.  Sin embargo, allí también el precio es determinado por el promedio externo: si el productor no recibe lo que paga un frigorífico de afuera, simplemente no vende o vende en otra ciudad. 

En esa línea, el Gobierno misionero busca potenciar las cadenas productivas con un alto componente financiero. 

El ministerio del Agro y la Producción, junto a otras instituciones brinda apoyo económico a las diferentes cadenas productivas con el fin de aumentar su participación en los mercados locales, nacionales e internacionales. 

Para impulsar la horticultura comercial se han realizado aportes por 13 millones en 2021, en entrega de plantines, semillas, insumos e infraestructura. Este aporte significa un ahorro en la estructura de gastos y una mejora en la ganancia del productor. A su vez, impacta en un mejor precio para los consumidores misioneros.

En la industria láctea se hicieron aportes por 50 millones de pesos, lo que genera aumento de la capacidad productiva, mejores precios y calidad de los productos.

En el sector ganadero, de bovinos, ovinos y caprinos el Estado misionero impulsa fuertemente la cadena comercial. En 2021 se hicieron aportes por 20 millones de pesos para impulsar los remates. Esto aumenta la producción local de carne. 

A su vez se acompañó con más de 800 millones de pesos en créditos a tasa subsidiada a diferentes agroindustrias.

De esta manera, acompañando a la producción con aportes fuertes (y acompañamiento constante), se impulsa la rentabilidad de los productores y la industria en origen; lo que repercute en precios más bajos para los consumidores. 

La cadena se cierra con los mercados concentradores y ferias que tienen costo cero para los productores, que cada vez son más, pero que también enfrentan enormes desafíos: los más chicos dejan algunas producciones de lado por el alto costo de insumos y alimentos, que, nuevamente, están atados a los precios externos e influenciados por coyunturas como la guerra entre Rusia y Ucrania. La bolsa de alimentos para gallinas subió 25 por ciento en un par de días. Costaba 1.600 y ahora cotiza a 2000. 

Los mercados concentradores juegan un rol clave en la mesa de miles de compradores y cientos de productores. Por mes, más de 35 mil personas compran en los tres mercados que tiene Misiones. Se abrirá uno más en San Pedro. En los mercados concentradores, según datos oficiales del Instituto de Fomento Agro Industrial, se comercializan por mes 14 millones en productos frutihortícolas y 30 millones en carne y lácteos.

En los dos últimos años se ha observado un incremento de los compradores de los Mercados Concentradores y se han duplicado las ventas en la mayoría de los productores. Pero también se da un fenómeno que reconocen los mismos productores-vendedores: los clientes caminan, buscan precios, comparan y acuden al que mejores ofertas tiene. Algunos vendedores aceptan dinero y vales. Son los más atractivos. 

En el MCZ de Posadas ingresan más de 20.000 compradores en promedio por mes. En el de Oberá, que cumple dos años, por mes ingresan más de 5.000 compradores. En el de Eldorado, que abastece a un mercado potencial de cien mil personas, hay más de 6.500 compradores al mes. 

Las familias de colonos y emprendedores misioneros de la Zona del Alto Paraná que abastecen el centro comercial dieron ejemplos de sus productos y los valores con los que los ofrecen al consumidor, en una relación directa de la chacra a la mesa de las familias misioneras.
Tal es el caso de Teresa Gamarra, productora hortícola, de Fabián Verón, carnicero, con una amplia variedad de cortes de carne y hasta un 20% menos que en las carnicerías más económicas y de Ramón Alvez, colono frutihortícola.

El consumo de la chacra crece de la mano de estos incentivos y lleva un poco de ahorro a la mesa de miles de familias. El volumen debe aumentar para que haya una competencia más fuerte, sobre todo en las grandes ciudades, dominadas por los supermercados tradicionales, que para garantizar rentabilidad, deben remarcar precios que ya vienen altos desde los grandes centros de producción, pero donde también juega mucho el marketing de las marcas, que aumenta artificialmente los valores. El producto de la chacra no necesita marketing. 

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La otra gran herramienta para aliviar el bolsillo es en Misiones el programa Ahora y todas sus variantes. Es un ejemplo de una política pública que se diseñó cuando la inflación asomaba como un problema: en 2018 nació como un plan para frenar el inminente aumento del pan, que en ese momento se congeló en 50 pesos. La bolsa de harina había aumentado de 300 a 900 pesos y eso iba a impactar en toda la cadena. Lo mismo que ahora, con la guerra entre Rusia y Ucrania y la disparada del precio del trigo. Por eso ahora se acordó un nuevo valor del Ahora Pan, en 190 pesos para el kilo de pan francés, cuando en otras provincias el promedio es de 250 pesos o más.

Después vinieron los demás Ahoras. El Ahora Mámá, el Ahora Niño, el Ahora Papá. El Ahora Escolar, Ahora Turismo y Ahora Bienes Durables, entre otros. Cada uno con un componente de doble beneficio, para el comprador y para el vendedor, en momentos en los que el consumo cayó estrepitosamente a fines del gobierno de Cambiemos. En Misiones, por el contrario, el consumo se mantuvo estable y creció (IMPUESTOS) Hoy, la combinación de todos los Ahora permite un ahorro promedio de diez mil pesos, con un porcentaje de ahorro promedio de 19 por ciento.

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