GUSTAVO CETRÁNGOLO

Faima ve “señales de estabilización” en el mercado de la madera

Compartí esta noticia !

En un escenario económico aún complejo para la actividad industrial y la construcción, el sector de la madera comienza a mostrar signos de estabilización, con una leve recuperación respecto a los meses previos y oportunidades concretas vinculadas al comercio exterior, de acuerdo con el último informe elaborado por el asesor de mercado de FAIMA, Gustavo Cetrángolo.

“Durante noviembre y lo que va de diciembre observamos una continuidad en los niveles de actividad registrados en octubre, mes en el que se había dado una pequeña recuperación. Si bien el contexto sigue siendo desafiante, algunos indicadores permiten pensar en una etapa de transición hacia un escenario más previsible”, explicó Cetrángolo.

Según el análisis, las altas tasas de interés, la restricción del consumo y la caída de la obra pública continúan condicionando el desempeño del mercado interno. Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin variaciones desde hace más de un año, con un fuerte nivel de competencia comercial que impacta en los márgenes de rentabilidad de las empresas, especialmente en las pymes.

No obstante, el informe destaca que la industria viene mostrando una capacidad de adaptación significativa, adecuando los niveles de producción a la demanda y explorando nuevos canales comerciales. En ese sentido, las exportaciones de madera aserrada de pino crecieron un 30,7% en los primeros once meses de 2025, impulsadas principalmente por la demanda de mercados asiáticos.

“Frente a la debilidad del mercado interno, la exportación se consolida como una herramienta clave para sostener la actividad, reducir costos fijos, asegurar cobranzas y preservar el empleo, aun cuando los márgenes sean ajustados”, señaló el consultor de FAIMA. Este proceso, que históricamente estuvo concentrado en grandes empresas, comienza a incorporar a un mayor número de aserraderos pymes.

El reporte también subraya que la actividad vinculada a la construcción continúa en una ‘meseta baja’, aunque algunos indicadores muestran leves mejoras intermensuales. En paralelo, las expectativas empresarias comenzaron a mejorar hacia el cierre del año, en línea con un escenario financiero algo más estable y una moderación en las tasas de interés.

“Estamos atravesando un punto de inflexión para el sector foresto-industrial. La competitividad sigue siendo un desafío central, especialmente por el fuerte aumento de los costos estructurales, pero también hay oportunidades si se avanza en una agenda que mejore las condiciones macroeconómicas, el acceso al financiamiento y la previsibilidad”, sostuvo Cetrángolo.

Desde FAIMA remarcan que el sector de la madera mantiene un rol estratégico en la industria nacional, con capacidad de generar empleo, valor agregado y divisas, y que será clave acompañar esta etapa con políticas que fortalezcan la competitividad y promuevan la inversión productiva.

“El desafío es grande, pero el sector ha demostrado históricamente una enorme resiliencia. Con reglas claras y una macroeconomía más estable, la industria de la madera tiene condiciones para recuperar dinamismo y proyectarse a largo plazo”, concluyó el especialista.

Variables que condicionan

La industria foresto-industrial argentina, y en particular el complejo maderero, llega al cierre de 2025 en una situación de extrema fragilidad. Tras una leve mejora técnica en octubre, noviembre y lo que va de diciembre consolidaron una “meseta baja” de actividad: se vende algo más que en el peor momento de la recesión, pero no lo suficiente como para recomponer rentabilidad ni aliviar la asfixia financiera que atraviesan los aserraderos y fabricantes.

El principal problema no es la falta total de operaciones, sino su calidad económica. Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin cambios desde hace más de un año, pero en un contexto de costos que no dejaron de subir. Para cerrar ventas, muchas empresas se ven obligadas a aplicar descuentos sobre listas, extender plazos de pago y, en algunos casos, recurrir a esquemas informales. El resultado es una competencia feroz por colocar stock, con márgenes mínimos o directamente negativos.

La sobreoferta es otro rasgo del momento. Numerosos aserraderos arrastran altos inventarios de madera, lo que acelera la presión vendedora y empuja aún más los precios a la baja. El único segmento con algo más de dinamismo es el de pallets, aunque con pedidos de muy corto plazo, lo que vuelve al mercado extremadamente volátil e imprevisible.

Este deterioro ya se refleja en la cadena de pagos. En las últimas semanas comenzó a observarse un aumento en los cheques rechazados dentro del sector, una señal temprana de estrés financiero. Aunque todavía no se trata de una crisis generalizada, complica el acceso al crédito en un contexto en el que financiarse es caro y escaso.

La raíz del problema es estructural. En los últimos dos años, los ingresos del sector crecieron con fuerza en dólares, pero los costos lo hicieron mucho más rápido. La energía eléctrica —clave para aserraderos y secaderos— registró aumentos desproporcionados, al igual que los insumos, la logística y los costos laborales. La ecuación es simple y brutal: aun vendiendo más, muchas empresas ganan menos o directamente pierden dinero.

A este cuadro se le suma el calendario financiero de fin de año. El pago de paritarias, aguinaldos y vacaciones llega en el peor momento de liquidez, lo que vuelve especialmente delicada la situación de muchas pymes foresto-industriales.

La construcción, principal demandante de madera, tampoco ofrece un piso firme. Los despachos de cemento y otros indicadores del sector muestran una actividad deprimida, con leves oscilaciones mensuales que no alcanzan para revertir el estancamiento. La obra pública sigue prácticamente paralizada y la inversión privada no logra despegar en un contexto de crédito caro y consumo débil.

En ese escenario, la exportación se convirtió en la principal válvula de escape. Las ventas externas de madera aserrada de pino crecieron con fuerza en 2025, impulsadas por grandes jugadores y, cada vez más, por aserraderos pymes que encontraron en los mercados externos una forma de sostener producción, empleo y flujo de caja. Asia es hoy el gran destino, con precios estables pero bajos, que obligan a resignar margen a cambio de asegurar cobranzas.

Estados Unidos, en cambio, sigue sin traccionar. La débil recuperación de su mercado inmobiliario limita la demanda de productos de mayor valor agregado, como las molduras de pino, cuyas exportaciones continúan en caída. El sector apuesta a una reactivación en 2026, pero por ahora no hay señales claras.

El resultado es un modelo de supervivencia: se exporta para no cerrar, se vende barato para no acumular stock, se ajusta producción y horas trabajadas para no profundizar pérdidas. La industria comenzó a adaptarse a esta nueva normalidad reduciendo turnos y reestructurando plantas, un proceso que probablemente se intensifique el año próximo.

Para provincias como Misiones, donde la foresto-industria es un pilar del empleo, las exportaciones y la inversión, el momento es crítico. La combinación de costos desbordados, demanda interna débil y mercados externos que compran pero no convalidan mejores precios deja al sector en una posición frágil. El 2026 aparece, así, más como un año de resistencia y reorganización que de verdadera recuperación.

Compartí esta noticia !

Industria papelera con empresarios locales: cómo conseguir u$s 1000 millones y desarrollar un negocio con mirada nacional

Compartí esta noticia !

Gustavo Cetrángolo es empresario forestal y presidente de Ysyry Cuatiá, el ambicioso proyecto integrado por empresarios pyme misioneros y correntinos para construir una moderna industria papelera y pastera en la localidad de Ituzaingó. A pedido de Economis, escribió un artículo donde explica cómo empresarios pymes locales pueden tomar un negocio que hasta ahora se considera posible únicamente para grandes multinacionales o fondos del exterior.

Desarrollo de la industria papelera con empresarios locales: Cómo conseguir u$s 1000 millones y desarrollar un negocio con mirada nacional

Por Gustavo Cetrángolo *
¿Puede una empresa pyme en la Argentina crecer y convertirse en grande? ¿Cuáles son las dificultades y desafíos? ¿Pueden empresarios chicos y medianos conseguir grandes sumas de capital con el apoyo de gobiernos provinciales y realizar una mega-inversión reservada en la Argentina solo a los grandes grupos multinacionales del extranjero?
En diciembre de 2015 se instala un Gobierno con una orientación económica supuestamente amigable con el mercado, esto generó una gran expectativa en cuanto a la llegada de inversiones. Pero las lluvia de inversiones nunca llegó.
Solo se concretaron inversiones en infraestructura, energía y en aquellas actividades donde el Estado Nacional actuaba de garante de las mismas, ya sea con garantías o con regulaciones de tarifa y subsidios.
El resto de las inversiones fueron realizadas por PYMES agropecuarias e industriales nacionales en la medida de sus disponibilidades de capital y/o acceso al mercado financiero.
Lo que no sucede desde hace muchos años en la Argentina es que una empresa mediana, pueda crecer y hacerse grande, gracias al acceso a fuentes de capital que le permitan hacerse cargo de grandes proyectos.
En la Argentina, las salvo media docena de empresas locales (YPF, PanAmerican, Arcor, Telecom, Techint o el Grupo Clarín) es imposible que una compañía pueda concretar un proyecto nuevo que insuma inversiones de 1.000 millones de dólares.
Esto deja afuera de los negocios y proyectos importantes a muchos empresarios argentinos que viven y trabajan en este país, que tienen hijos y nietos y que van a reinvertir en en lugar donde viven. Todo queda reservado a los grandes grupos multinacionales, que además pueden no venir, como sucede ahora. O si vienen, tienen una mirada de desarrollo mucho menos comprometida con el medio en el que operan, que un empresario local.
Pero no siempre fue así en nuestro país. Hasta mediados de los años 70, había modelos de inversión en el que los estados (Nacional y provincial) se comprometían a apuntalar al empresariado argentino para crecer y poder tener un desarrollo en industria pesada: acero, aluminio o pasta celulósica.
Como es de público conocimiento, desde hace un buen tiempo venimos trabajando con un grupo de empresarios de Misiones y Corrientes en un gran proyecto para instalar una planta de celulosa y papel kraft.
Se trata de una industria altamente capital intensiva. Se requieren inversiones mínimas de 1000 millones de dólares.
Salvo el capital, la Argentina tiene todo lo demás. Los empresarios que conocen el negocio y el territorio, el know-how, los recursos humanos y los árboles.
Eso es Ysyry Cuatiá (nombre en guaraní que significa ríos de papel), un intento por cambiar la historia de las inversiones en nuesetro país. Argentina para los argentinos. Queremos hacer un proyecto en nuestra tierra, con nuestra gente, y no dejar que esas posibilidades de desarrollo sean tomadas únicamente por una gran multinacional del exterior, por el simple hecho de que hay que realizar una inversión de gran magnitud.
Pensamos que, al igual que sucedió hasta los años 80, el Estado nacional y los estados provinciales pueden involucrarse y participar, aunque de una manera algo distinta.
Un Co-operador local y un CEO argentino
Veamos el caso de las negociaciones por Ysyry Cuatiá.
Una vez elaborado el proyecto por una consultora de nivel internacional, reconocida por todos los bancos de inversión de mundo, se comenzaron negociaciones con inversores sectoriales extranjeros. Todos han reconocido que el proyecto es “Sólido, oportuno y con buena infraestructura”. Pero a la hora de arriesgar el dinero, se detienen. Sobre todo en la Argentina de la corrida bancaria, la fuga de capitales y el doble salvataje del FMI.
Pero la historia nos dice que hay otros caminos.
 ¿Qué nos dice la historia?
La verdad es que en la Argentina en todos los grandes proyectos celulósico-papeleros participó el Estado Nacional activamente. Y es natural, porque ningún privado puede tener acceso a semejante suma de capital.
Tomemos solamente el caso de Alto Paraná SA hoy llamada Arauco Argentina y controlada por ese grupo de origen chileno.
En la década del 70 un grupo de empresas papeleras que eran importadoras de celulosa como materia prima, lideradas por Celulosa Argentina SA constituye una sociedad compuesta por participación de empresas PYMES en función de su historial de importación de pasta. Por una ley de promoción sectorial, aprobada por el Congreso de la Nación se les concedió una serie de beneficios para ejecutar el proyecto. El decreto 1177/74 detalla los mismos:

  • Diferimiento del IVA ventas de las empresas socias del proyecto que iban a la inversión
  • Diferimiento del IVA ventas de Alto Paraná una vez que entrara en producción.
  • Avales del ex Banco Nacional de Desarrollo para las compras de equipos al proyecto.
  • Exención del impuesto a los sellos
  • Tratamiento especial para los inversionistas del Impuesto a las Ganancias
  • Créditos a mediano y largo plazo a tasas promociónales con garantías supletorias
  • Reducción del Impuesto a las Ganancias

Este esquema fue derogado en 1977. Alto Paraná comenzó a operar en 1984 y en 1996 fue vendida al grupo chileno Arauco. Después de esto nunca más se construyó una fábrica de celulosa en la Argentina. Pero si florecieron en los países que nos rodean: Chile, Brasil y Uruguay.
Hoy la Argentina tiene el potencial y la materia prima para levantar 2 o 3 plantas como Alto Paraná (en rigor, con el triple de capacidad). ¿Por qué resignarse a que estos negocios sólo pueden ser ejecutados por capitales extranjeros cuando lo pueden hacer empresarios locales? Sea el proyecto de Ysyry Cuatiá, o sea otro proyecto impulsado por hombres de negocios argentinos, con familias y descendientes en esta tierra. Con amigos y parientes. Con una mirada mucho más comprometida por lo nuestro.
¿Qué camino podemos seguir?
Visto que los inversores internacionales no llegan para realizar con financiamiento corporativo el 100% del proyecto, solo queda desarrollar un proyecto nacional, con la participación de un operador extranjero bajo un sistema distinto de financiación. En ese caso los empresarios locales seríamos los facilitadores y también co-operadores de la futura industria. Pensamos incluso que el CEO podría ser también un argentino que podría salir del grupo de empresarios locales o ser designado por estos.
El denominado sistema de “Financiamiento de Proyectos” permite crear una entidad independiente que sería financiada mediante contribuciones de distintos orígenes.
Por ejemplo, Japón a través de su agencia de ayuda  JICA propuso para Uruguay el siguiente esquema:
      30% Capital Propio compuesto de la siguiente manera:

  • 10% el Estado Uruguayo
  • 10% Socio/s Nacional/es
  • 10% Socio operador extranjero
  • 70% Financiamiento compuesto de la siguiente manera:
  • 35% por un Organismo Multilateral de Crédito (Banco Mundial, BID, CAF , etc)
  • 17,5 % Bancos privados sindicados por el Organismo Multilateral.
  • 17,5% Por un organismo financiero del Estado uruguayo.

Durante la ejecución del proyecto (de 2 a 3 años) el Estado Nacional debería generar garantías y avales para los créditos que se han tomado. Después de ese período el propio proyecto pasa a ser la garantía liberando al Estado Nacional de las mismas.
Como vemos, aquí, la participación del Estado Nacional es clave, no como empresario, sino como facilitador del desarrollo y de la inversión en aquellas áreas donde la financiación privada y de largo plazo no existe, es un típico caso de los que se denomina Subsidariedad del Estado en una Economia de Mercado.
Este desarrollo implica un fuerte compromiso de muchos actores. En primer lugar los empresarios, líderes en llevar a cabo un proyecto industrial en un ambiente de negocios no tan amigable. Pero también el Estado Provincial y el Nacional.
Debemos entender que a través de este sistema se crea una empresa de raíces nacionales y locales donde el flujo de las ganancias del proyecto vuelve al lugar, contribuyendo en forma importante al desarrollo local.
Se trata de pensar en el desarrollo industrial de la Argentina, sin dejar afuera a los empresarios argentinos.
*Gustavo Cetrángolo es ingeniero forestal, empresario y presidente de Ysyry Cuatiá, el ambicioso proyecto integrado por empresarios pyme misioneros y correntinos para construir una moderna industria papelera y pastera en la localidad de Ituzaingó. A pedido de Economis, escribió un artículo donde explica cómo empresarios pymes locales pueden tomar un negocio que hasta ahora se considera posible únicamente para grandes multinacionales o fondos del exterior. Es consultor de empresas forestales, conferencista y fue ejecutivo en grandes compañías, como Pecom Forestal. 
 
 

Compartí esta noticia !

¿Qué me pareció la Feria Forestal? Un experto hace un balance para Economis de la 13º edición

Compartí esta noticia !

Economis le pidió al reconocido ingeniero forestal y consultor de empresas Gustavo Cetrángolo, que realice un balance de la 13º edición de la Feria Forestal que hoy concluye en el Parque del Conocimiento.

Una de cal y otra de arena

Por Gustavo Cetrángolo*

¿Qué me pareció esta nueva edición de la Feria Forestal Argentina?

El evento es muy importante para todos los que integramos este sector y siempre se pueden sacar algunas conclusiones e indicios de cómo están los forestales.

En este sentido, podemos decir que hubo algunas cosas para el debe y otras para el haber. Una de cal y una de arena, como se suele decir. A saber:

¿Flojas ventas?

En esta edición de la Feria Forestal no estuvieron presentes empresas líderes en maquinaria de cosecha forestal como John Deere, Ponsse (que estuvieron ambas el año pasado) y Caterpilar.

John Deere (a través de Palmero, su distibuidor oficial) ha vendido equipos durante el último año y tenía algunos en su concesionaria en Posadas. Fue una baja importante.

Esta vez no hubo un pabellón exclusivo dedicado a máquinas para la industria forestal (razón principal de la existencia de esta feria) y las empresas que vienen habitualmente contaban con espacios mucho más pequeños que la edición anterior. Esto es síntoma que tenían bajas expectativas de  venta.

Biomasa: ¿Se viene otro proyecto Renovar de una empresa misionera?

En lo que hace al espacio de debate en esta Feria, la conferencia organizada por Oscar Gauto sobre biomasa fue muy concurrida y con panelistas muy interesantes. El sector ve como una alternativa importante el uso de la biomasa para generación de energía eléctrica y térmica. También hubo algunos expositores brasileños con stand sobre el tema biomasa. Es probable que algún aserradero de la zona Norte siga el camino de Pindó y Don Guillermo en instalar una central termoeléctrica.

La licitación del Renovar 3 (el Ministerio de Energía otorga contratos en dólares a 20 años con precios atractivos para inyectar energía a la red interconectada) crea buenas espectativas.

El dólar a $40 genera expectativas de volver a exportar

Conversando con colegas, se ve claramente que están con más deseos de exportar un número mayor de aserrarderos, consideran que el mercado internacional está bueno, que los números cierran y están a la espera de más ordenes de compra. Debemos recordar que, de unos 40 aserraderos que exportaban,  hoy sólo lo hacen unos 8. Por lo tanto hay posibilidades de expansión. Siempre la logística es un tema crítico.

Respecto al mercado doméstico los aserraderos dedicados a la producción de madera para pallets están entre los más dinámicos.

Las casas de madera también pueden ser para el segmento abc1

Viviendas de madera: Este es otro tema que estuvo presenta tanto con exposición de vivienda social como de destinada al público en general. Se observa un cambio en girar de una producción casi exclusiva destinada vivienda social (ante la caída de la obra pública) a  intentar atraer al comprador privado. Se ve un esfuerzo en esa dirección.

¿No es un evento para hacer cada dos años?

Si bien hay que destacar el enorme esfuerzo de los organizadores por hacer una muestra de semejante envergadura cada año, hay otra cuestión a considerar con la frecuencia con la que se realiza la Feria Forestal.

De la misma manera que realizar un Mundial de Fútbol todos los años, o cada dos años, no sería conveniente para la calidad del evento, este tipo de feria se hace muy seguido a mi entender. Hacerla anualmente hace que la calidad de la misma fluctúe mucho.

En resúmen, fue una Feria Forestal con algunas de cal y otras de arena.

Gustavo Cetrángolo es ingeniero forestal, consultor, socio de Agroforestal Oberá y ex ejecutivo de PECOM Forestal y otras empresas importantes del rubro.

Compartí esta noticia !

Ysyry Cuatiá, la fábrica de pasta celulósica de empresarios misioneros y correntinos, avanza en negociaciones con inversores de Estados Unidos y Europa

Compartí esta noticia !

En la Argentina, cuando se habla de una inversión de 1.000 millones de dólares de capitales locales para instalar una moderna fábrica  sólo cabe pensar en menos de una decena de grupos empresarios: YPF, Arcor, Techint, Pan American Energy, Grupo Pampa y quizás algún nombre más.
Pero la historia de Ysyry Cuatiá -el proyecto para instalar una planta de pasta celulósica y papel kraft en Ituzaingó-, puede romper esa lógica y devolverle a la Argentina la capacidad de que sus empresarios puedan crecer y soñar en grande, con una mirada puesta en el desarrollo local que siempre será distinta al de un grupo multinacional.
Ysyry Cuatiá es el proyecto que nació de un grupo de seis empresarios misioneros y correntinos y en los últimos dos meses avanzó mucho en las negociaciones con dos grupos de inversores de Estados Unidos y Europa.
El proyecto para instalar una planta con capacidad para producir 500.000 toneladas al año de pasta celulósica de pino y/o papel kraftilner (el marrón que recubre el corrugado para hacer cajas de embalaje) requiere de una inversión de entre 800 y 1.000 millones de dólares. Semejante inversión en un país como la Argentina solo está al alcance de las multinacionales o esa pequeña elite de grupos empresarios locales mencionados más arriba.
Para hacer una comparación, Arauco Argentina, la pastera más grande del país, tiene capacidad para 350.000 toneladas al año. Ysyry Cuatiá (“río de papel” en guaraní) es una de las mayores inversiones industriales proyectadas en la era de Mauricio Macri, ya que demandaría un desembolso de entre 800 y 1.000 millones de dólares.
“El monto final depende de la configuración final de la planta, explicó, Gustavo Cetrángolo, el ideólogo y principal impulsor, quien visitó la redacción de Economis para relatar la evolución de este proyecto.
Este consultor forestal logró reunir en 2011 a un heterogéneo grupo de empresarios y profesionales que se entusiasmaron, vieron el potencial y aportaron trabajo y capital para contratar a la finlandesa Pöyry, la consultora forestal más grande del mundo, que terminó avalando el plan tras un exhaustivo estudio.
Acá hay una posibilidad de negocio, hay materia prima, hay mercado y los números del negocio cierran: concluyó la consultora finlandesa. Si lo dice Pöyry, los inversores empiezan a sacar cuentas y a interesarse en el negocio.
“Los proyectos avalados por Pöyry son lo que en la jerga se denomina bankable, es decir, son sujetos de crédito para organismos financieros multilaterales como el Banco Mundial o el BID, este es un aval importante”, explicó Cetrángolo.
El grupo de seis socios-fundadores o impulsores de la idea lo completan Ralf Frank y Mario Plotz, médico obereño. Ambos son socios de Cetrángolo en Agroforestal Oberá, una pequeña planta que exporta resina de pino. Cuenta también con dos empresarios importantes en sus sectores: Stuart Navajas y Marcos Pereda, del Grupo Bermejo (ganadería) y Potrero San Lorenzo (forestaciones en Entre Rios). Completa el sexteto, el abogado Marcelo Subizar, quien se encarga del armado legal de la inversión.
Vinieron los inversores
“Hace unas semanas estuvo de visita uno de los tres grupos interesados en asociarse, de origen norteamericano y del sector celulósico y papelero, los recibimos el supermartes de las Lebacs”, comentó. “Obviamente miran con atención las turbulencias financieras, aunque esta es una inversión a largo plazo”, agregó.
El segundo grupo interesado lo forman dos firmas de origen europeo. “La que lleva la voz cantante en ese segundo grupo produce cajas y papel para cajas, el otro es del sector celulósico”, dijo Cetrángolo. Los europeos ya hicieron pruebas satisfactorias de la calidad de la madera.
El rol del Estado en una inversión de envergadura
“Tenemos en claro que cualquiera de esas fórmulas nos dejaría con una minoría accionaria, pero aún así queremos avanzar, las papeleras y las fábricas de pasta se hicieron en los 70 y 80 con aportes de los estados nacionales y provinciales en la Argentina y la participación de empresarios más chicos. Papel Prensa se hizo con el entusiasmo emprendedor de Roberto Civita, fundador de editorial Abril, que tampoco tenía el capital, pero tenía la idea”, explicó Cetrángolo.
“Civita se asoció con el Estado, ninguno de estos proyectos se hacen sin que el Estado participe de alguna manera”, comentó Cetrángolo, quien se reunió varias veces con gobernadores, funcionarios de todo tipo.
La última fábrica de pasta celulósica que se inauguró en la Argentina fue Alto Paraná en 1983 y se realizó con aportes del estado nacional. “Todas las plantas de papel o pasta se hicieron en los 70 u 80 con un fuerte impulso del Estado, el Estado en proyectos de semejante envergadura tiene un rol fundamental”, explicó el consultor forestal y ex ejecutivo de Pérez Companc.
Cetrángolo no pide que el Estado aporte capital, necesariamente. Sino que contemple alternativas, como créditos a largo plazo o avales para presentar ante bancos privados. Hasta los 80, el Estado tenía al desaparecido BANADE (Banco Nacional de Desarrollo) que cumplía este rol. Como los brasileños tiene al poderoso BNDES, que sigue cumpliendo un rol primordial para apuntalar los grandes proyectos industriales de capitales brasileños.
En Corrientes y Misiones hay 1,2 millón de hectáraes de bosques listos para ser cultivados. La demanda actual no alcanza a absorber semejante oferta. “Hay un excedente de 5 millones de toneladas al año en Misiones y unos 7 u 8 millones más en Corrientes”, calcula Juan Gauto, subsecretario de desarrollo forestal de Misiones.
“A veces en algunos reuniones que tenemos con funcionarios nacionales parecería que a esta administración no le hace mucha diferencia que seamos un grupo de empresarios locales o un grupo multinacional, se focaliza en que se concrete la inversión, aspiramos a que en algún momento vean la diferencia”, dijo Cetrángolo.
“Pero para nosotros sí, tenemos un compromiso distinto con la comunidad donde vivimos y trabajamos, y estamos todos los días”, consideró el principal gestor e impulsor de este “Río de papel”.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin