HIDROVIA

La bajante del río Paraná generó pérdidas por 280 millones de dólares en los últimos cinco meses

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La bajante del río Paraná se mantiene desde hace tres años y el impacto en el sector agroexportador no fue menor. En los últimos cinco meses, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) informó que el complejo perdió 280 millones de dólares.

En enero de este llegó a estar casi 50 centímetros por debajo del nivel cero, pero la tendencia se revirtió y hoy el nivel es cercano a dos metros. Cabe destacar que un menor calado obliga al sector a pagar sobrecostos por la logística.

Desde la BCR señalaron que estos costos no son afrontados solamente por el sector exportador, sino que son trasladados a toda la cadena productiva y comercial de la agroindustria nacional. Además, agregaron que afecta a la rentabilidad y la competitividad.

Falso flete, costo por completar el barco en otro puerto y la prima del precio FOB son los principales factores que debe afrontar el sector exportador. Según las estimaciones de la BCR, el complejo agroindustrial-exportador asumió pérdidas por US$ 138.247.708 debido al falso flete producido por la bajante.

El tramo navegable que va desde San Lorenzo hacia el Océano Atlántico operó con un calado de navegación promedio de 8,5 metros durante enero. En este periodo, los barcos navegaron con un calado dos metros por debajo de lo que se considera un “calado normal” en el tramo.

“Desde abril del año pasado que el nivel del río no superaba esta marca, y son buenas noticias de cara a la campaña comercial de maíz y soja 2021/22 que acaba de comenzar”, señalaron desde la BCR. Los técnicos del Instituto Nacional del Agua (INA) prevén mayo que la altura en Rosario se mantenga por encima de los dos metros en el escenario más optimista, mientras que el más pesimista se mantiene algo por debajo del metro y medio.

“Sin embargo, la perspectiva climática de cara a los próximos meses sigue siendo desfavorable, con precipitaciones por debajo de los promedios históricos en las zonas que tributan al caudal del Paraná, y con posibilidad de que vuelva a darse una condición de escasez de agua”, concluyó la BCR.

Fuente: News Agrofy

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Consejo Federal de Hidrovía: Capitanich pidió la reformulación del tratado

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La reunión del Consejo Federal Hidrovía (CFH) logró avanzar en los lineamientos del Consejo Directivo del Ente Nacional de Control y Gestión que llevará adelante el proceso licitatorio de la Vía Navegable Paraná- Paraguay.

La vía navegable troncal es una ruta fluvial de 1.635 km que permite la salida hacia el océano a distintos tipos de embarcaciones de carga. Su traza se encuentra expresada parcialmente en los ríos Paraná, Paraná de las Palmas, y Río de la Plata, constituyendo un cauce de salida de aproximadamente del 80% de la exportación nacional.

Asimismo, el Ente de Control y Gestión tiene como principal objetivo llevar adelante el proceso licitatorio nacional e internacional para la adjudicación de las obras, diseñando un proceso que garantice integridad y transparencia, promueva la participación de la ciudadanía, garantice del derecho de acceso a la información pública y fomente la rendición de cuentas como ejes fundamentales para democratizar la ejecución de las obras públicas.

En este marco, el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, presentó una serie de propuestas para su tratamiento en las próximas reuniones, propuso la reformulación del tratado de la hidrovía y solicitó que se incluya al puerto Las Palmas en el proyecto general, extendiendo el trazado troncal de la vía navegable y sumando también a Formosa.

Como primera iniciativa, Capitanich propuso reformular el tratado de la hidrovía Paraná-Paraguay. En segundo lugar y siguiendo con la línea de formular el tratado, el mandatario propuso potenciar los incentivos económicos necesarios para el desarrollo de las embarcaciones, como así también analizar las normas laborales, tributarias, previsionales e impositivas. Como tercer punto planteó revisar las normas aduaneras y de embarque en los puertos de cada país, privilegiando la regulación de carácter obligatorio por los bienes transportados por las provincias signatarias. En cuarto lugar insistió en integrar el sistema de transporte multimodal.

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Portuarios inician paro por varias demandas y en rechazo a “demoras” en la licitación de la Hidrovía

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La Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval (Fempinra), que agrupa a casi dos decenas de gremios y lidera Juan Carlos Schmid, iniciará esta medianoche un paro nacional de 24 horas en las terminales portuarias y el corredor fluvial y marítimo de exportación en rechazo de “las demoras en las licitaciones”.

Schmid, integrante del consejo directivo de la CGT, confirmó esta tarde a Télam la medida de fuerza y anunció que el paro se complementará, a partir de las 10 de mañana, con “una masiva movilización hacia la Cancillería por parte de los trabajadores nucleados en el Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento”.

En la protesta, tras una concentración previa en la Plaza San Martín, los gremios del sector transmitirán “los reclamos de la actividad” que incluyen críticas a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), que funciona en la sede de Cancillería, a la que reprochan una presunta falta de resolución que afecta el balizamiento (señalización) de los canales fluviales.

Las organizaciones que integran Fempinra iniciarán el paro a la 0 de este miércoles en todas las terminales portuarias del país y también en la Hidrovía Paraná-Paraguay en demanda de “políticas concretas para la actividad y el cese definitivo de la inacción”.

Al anunciar el paro, Schmid reclamó “políticas concretas por parte de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables (Sspyvn) y el respaldo y el aporte de recursos de la cartera de Transporte”, y alertó respecto del peligro que supone “el inminente hundimiento de la flota estatal, con más de 78 mil toneladas de material flotante, lo que implica grandes riesgos de contaminación y peligros para los tripulantes”.

El gremialista aseguró que “la falta de motivación del personal embarcado estatal se asienta en la ausencia de políticas concretas, como la realidad por la que atraviesa el balizador 562 B, que desde octubre está amarrado en Concepción del Uruguay y aguarda la firma de un convenio para balizar el Río Uruguay”.

“Esa tarea hace a la soberanía nacional. A todo esto se suman los magros salarios, que en promedio no superan los 70 mil pesos para cubrir la canasta básica. Además, es preciso resolver la concesión del dragado de la vía navegable troncal del río Paraná-Paraguay, perdida en un laberinto sin salida, y el dragado del Canal Magdalena, lo que beneficiará a la sociedad”, enfatizó.

Schmid rechazó “las demoras y procedimientos burocráticos respecto de las licitaciones del puerto metropolitano y el sistema de navegación troncal”, y sostuvo que “en abril de 2021 finalizó la concesión a cargo de Hidrovía S.A., pero se fueron adoptando decisiones que crearon un verdadero pantano en la adjudicación de la principal ruta de navegación”, según un comunicado.

También reclamó la derogación del decreto 870/18 y el traspaso de todos los trabajadores a las futuras empresas, estén o no en planta permanente.

Schmid ratificó la necesidad de crear una flota para la marina mercante, promover la industria naval y construir el Canal Magdalena, y asimismo denunció que “la armadora UABL-ATRIA cerró el astillero en Punta Alvear, Santa Fe, y también hubo cese de bandera, lo que provocó el consecuente despido de tripulantes”.

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Hidrovía Paraná-Paraguay: autovía para commodities o un río para la soberanía alimentaria

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Escribe Álvaro Álvarez – Privatizada en la década del 90, la principal vía fluvial de exportación está momentáneamente en manos estatales. El debate pendiente sobre quién debe controlar y proteger el río, el papel de las exportadoras de granos, la necesaria participación social y los impactos ambientales. El desmonte, la sequías y los incendios.

La expansión de un modelo extractivista necesita de una infraestructura que permita la circulación de los recursos, que son considerados estratégicos, hacia los principales centros de consumo. El crecimiento de la superficie cultivada en el litoral argentino –sobre todo de soja y monocultivos forestales– ha ido de la mano de la optimización comercial de las vías navegables, proceso que se inició a mediados de los años noventa. Por un lado, con la privatización de las tareas operativas del río Paraná, que quedaron en manos del consorcio Hidrovía Sociedad Anónima., integrado por la empresa nacional Emepa y la dragadora belga Jan de Nul. Por otro lado, con la privatización y extranjerización de los principales puertos del Paraná medio e inferior que hoy se encuentran en manos de corporaciones norteamericanas, europeas y chinas.

Desde ese ciclo privatizador, y en clara vinculación con proyectos de escala regional como la Iniciativa para la Integración en Infraestructura Regional Suramericana (Iirsa), el propósito de las grandes corporaciones del agronegocio fue garantizar la navegación continua del Paraná y posibilitar la circulación ininterrumpida de buques de gran porte, sobre todo desde la ciudad de Santa Fe hasta el océano.

De esta manera, material y simbólicamente, se fue construyendo la idea de que los ríos Paraná y Paraguay, en sus 3400 kilómetros de extensión compartida –entre Puerto Cáceres en el Mato Grosso y Nueva Palmira en el Uruguay– se deberían transformar en una autopista fluvial que contribuya a disminuir los costos de circulación de commodities posibilitando la expansión de la “frontera” de los agronegocios.

La denominada “Hidrovía Paraná-Paraguay” se transformó así en un ambicioso proyecto para la ampliación y profundización de la vía navegable troncal de los ríos Paraná y Paraguay, que cuenta con casi 200 puertos en cinco países: Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia. En el tramo argentino circula casi el 80 por ciento de las exportaciones nacionales, sobre todo de cargas granarias y derivados industriales procesados en el polo del Gran Rosario, lo que lo transforma en un punto estratégico del modelo de inserción comercial del país en el mercado internacional.

Las penas y las vaquitas se van por la misma senda

En 25 años de concesión, desregulación e intervenciones técnicas, el río Paraná en el tramo argentino soportó la circulación de casi 5000 embarcaciones por año que transportan en total entre 120 y 150 millones de toneladas. De esta manera, la transformación del río Paraná en una hidrovía se retroalimentó con la expansión de la superficie agrícola cultivada, que pasó de 16 millones de hectáreas en los años noventa a 40 millones de hectáreas aproximadamente en la actualidad, fenómeno que –sumado al auge de la megaminería metalífera a cielo abierto en Argentina, Bolivia y Brasil– ha generado alteraciones nodales en términos ecosistémicos en la cuenca.

Los números son contundentes: hasta 1995 la profundidad de las vías navegables desde puerto Gral. San Martín al océano era de 26 pies, y en ocasiones podía ser menor a 22 pies. Luego de una década de concesión se llevó el calado a 34 pies, lo que obliga a un dragado anual permanente, en promedio, de 30 millones de metros cúbicos de sedimentos.

Sin embargo, en la actualidad la situación de la hidrovía es crítica. La bajante del Paraná impulsó políticas de sobredragado de la ruta troncal, lo que implica una remoción mayor de los bancos de arena y una canalización profunda del fondo del río, proceso que genera múltiples impactos sobre la fauna, la flora y la calidad del agua.

Como sostienen organizaciones como Taller Ecologista o la Asociación de Abogados Ambientalistas, un sobredragado como el que requiere la hidrovía en las actuales condiciones tiende a secar aun más los humedales porque el agua se profundiza en la ruta troncal y desnuda el valle de inundación, generando transformaciones en las islas e impactos ecosistémicos profundos en lagunas, arroyos y ríos.

El poder de cinco grandes cerealeras

El comercio internacional, en un contexto de incremento de los precios y de la demanda de los productos primarios, estimula la hiper-especialización de los países periféricos y determina la inserción de las economías nacionales en la economía internacional generando una fuerte presión sobre los bienes comunes. En este contexto, de venta de productos con escaso valor agregado, el abaratar los costos de circulación es un objetivo fundamental y la Hidrovía Paraguay- Paraná tiene un rol clave.

Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, en el 2021 fue Cargill –que opera en los puertos de Gral. San Martín,Villa Gobernador Gálvez y Punta Alvear, en Santa Fe, y Diamante en Entre Ríos– quien se posicionó como el principal exportador de granos de Argentina, declarando 15,1 millones de toneladas exportadas (granos, legumbres y aceites vegetales), el 12,9 por ciento de las exportaciones totales del sector.

La estatal china Cofco –que opera en los puertos de Gral. San Martín y Timbúes en Santa Fe– ocupó el segundo lugar con 14,4 millones de toneladas (12,3 por ciento del total). En el tercer puesto se encuentra Viterra, que exportó 14,35 millones de toneladas (12,3 por ciento).

Bunge –que opera en el puerto Gral. San Martín y el puerto de Rosario– y ADM –opera en el puerto de Gral. San Martín– completan las cinco principales exportadoras. Bunge con 12,7 millones de toneladas es decir el 10,8 por ciento de las ventas totales y ADM con 11,6 millones de toneladas, el 9,9 por ciento de las ventas totales.

Las cinco principales compañías exportadoras del país concentran el 58 por ciento de las agroexportaciones, todas controladas por capitales extranjeros.

Al impacto social y ambiental de un modelo híperconcentrado hay que sumarle el perjuicio de la evasión. Según un informe del Instituto Argentino para el Desarrollo Económico, pese a este gran desarrollo del comercio agroexportador en los últimos años, un porcentaje no desdeñable de lo que se exporta en la Argentina no se declara: “Sólo en 2020 la diferencia total entre el valor declarado a la salida de las aduanas argentinas y el declarado al ingreso de las aduanas de destino suma 896 millones de dólares”.

Gestión estatal y participativa, con mirada social y ambiental

La decisión del Estado argentino, luego de vencerse la concesión de la empresa Hidrovía S. A., de otorgarle a la Administración General de Puertos la responsabilidad del dragado, balizamiento y cobro del peaje durante un año le permitiría mejorar el control sobre los ingresos y egresos de mercancías por el río Paraná, por ende, sobre el comercio exterior argentino.

El informe de la Administradora General de Puertos del primer semestre de gestión estatal demuestra que se acumularon ingresos por 89,6 millones de dólares y existieron erogaciones en dragado, balizamiento y gastos administrativos por 73,6 millones. Redundó en una ganancia para el Estado de unos 16 millones de dólares. Sin embargo, el camino seguido por el gobierno de Alberto Fernández parece retomar la senda privatizadora con la apertura de una nueva licitación que beneficiará a los mismos actores que décadas pasadas.

El debate en torno a la soberanía comercial de las vías navegables es una dimensión central de la agenda pública por ser una de las vías fundamentales por dónde ingresan divisas al país. Sin embargo, un sistema como la Cuenca del Plata requiere una mirada compleja y transversal, donde la dimensión social y ambiental de las problemáticas ocupe un lugar preponderante, asumiendo que las políticas de privatización y desregulación de la circulación en el río Paraná son una de las causas centrales de la crisis actual.

Al menos tres políticas cobran vigencia en los debates actuales y son demandas urgentes de los movimientos sociales en relación a la cuenca. En primer lugar, promover una ley de humedales para establecer los presupuestos mínimos para la conservación, uso racional y sostenible de los mismos, en un contexto dónde sólo en el 2020 se arrasaron cerca de 350.000 hectáreas de humedales como consecuencia de los incendios que afectaron a más de un millón de hectáreas en todo el país.

Otra política urgente para frenar la crisis ambiental imperante en la región es garantizar el efectivo cumplimiento de la Ley de Bosques, tras 15 años de su sanción, en un contexto dónde un porcentaje importante de las talas realizadas se llevan adelante en bosques en zonas rojas y amarillas (de alta protección), lo que evidencia la insuficiencia de controles y sanciones.

Por último, se exige construir un espacio de participación efectivamente multisectorial para la discusión de las políticas sobre el río Paraná, que garantice la participación real de las comunidades, instituciones y movimientos, y que sea superador del fallido Consejo Federal creado en el año 2020.

Se requiere generar políticas concretas en la construcción de espacios de decisión, que habiliten una participación real de las comunidades frente a la omnipresencia de las corporaciones en las políticas públicas. Se trata de un paso imprescindible en el camino de recuperar el río Paraná y la Cuenca del Plata como un territorio para la vida y no como un autopista fluvial al servicio de los ecocidas.

Un contexto de sequía, incendios y crisis climática

Los primeros meses del 2022 confirmaron un escenario ambiental crítico para la región en general y en particular para la Cuenca del Plata, un territorio que abarca aproximadamente el 20 por ciento de América del Sur, que contiene ecosistemas diversos, y uno de los sistemas fluviales más importantes del mundo integrado por los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay.

Un reflejo de este escenario de crisis en la cuenca se dio en la provincia de Corrientes, dónde el once por ciento el territorio fue arrasado por el fuego entre los meses de enero y marzo, según un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), acumulando 934.000 hectáreas quemadas. La superficie vegetal más afectada fueron los esteros y bañados, que sumaron 275 mil hectáreas incendiadas. Los pastizales del nordeste fueron casi arrasados y el área comprometida allí llegó a aproximadamente 40.000 hectáreas.

Los reiterados incendios en diferentes territorios de la cuenca comprometen un espacio estratégico en la captura de carbono y el combate al calentamiento global.

Al atravesar Corrientes se observaba una postal del modelo ecocida: el humo espeso se entreveraba con los monocultivos forestales generando una cortina impenetrable, animales sueltos o quemados, un sol rojizo y casi imperceptible. A este grave panorama se le sumó la poca infraestructura y equipamiento del que dispone –o pone a disposición– el Estado para frenar los incendios a tiempo y dar respuesta a la demanda de las comunidades. Es allí, en el entramado territorial, donde lo que emergió fue la solidaridad, ya sea apagando el fuego con un cuero de oveja húmedo en algún campo de una familia campesina o asistiendo con alimentos para que los animales sobrevivan, como lo hicieron la Federación Campesina Guaraní de Corrientes y otras organizaciones provinciales.

La violenta modificación del territorio como consecuencia del desmonte, las quemas de pasturas para ganadería intensiva y la gran cantidad de plantaciones exóticas disminuyen las posibilidades de extinguir el fuego en un contexto de crisis hídrica inédita en la región. En Misiones, una de las provincias más lluviosas del país, un informe del INTA indica que en diciembre de 2021 se evidenció el registro más bajo para ese mes en los últimos 55 años, con apenas 29 milímetros de lluvia.

En los Esteros del Iberá, donde predominan los pastizales subtropicales y bosques húmedos, la situación fue similar. En enero y febrero sólo llovió el diez por ciento de lo que suele llover en esos meses. Según los pobladores de la Colonia Carlos Pellegrini, la Laguna Iberá está aproximadamente dos metros y medio más baja en las zonas profundas y los márgenes están en proceso de desecamiento afectando el equilibrio del ecosistema.

El río Paraná, y todo el sistema fluvial de la Cuenca del Plata, atraviesa una ruptura del ciclo hidrológico que se manifiesta en una de las bajantes más prolongadas del último siglo. La escasez de agua afecta a la fauna íctica al disecar el valle de inundación donde los peces se reproducen y crecen, esto atenta contra la pesca de subsistencia, produce inconvenientes en el riego de cultivos y en el abastecimiento industrial.

La falta de agua incrementa los problemas de incendios en las islas y vulnera a los humedales. Grandes urbes como Rosario y Paraná experimentan desde mediados del 2021 problemas con el suministro de agua potable para sus poblaciones.

Hay que remontarse a 1944 para tener un registro tan bajo del nivel del río. Sin embargo, la salud del Paraná hoy no es la de mediados del siglo pasado dado que la deforestación, los incendios, los monocultivos (con todo el paquete asociado de agrotóxicos) y las intervenciones técnicas para garantizar la navegación afectaron profundamente la capacidad de recuperación y reproducción ecosistémica.

La ecuación es imple: sin bosques no hay lluvias y sin lluvias no hay bosques, ni ríos y mucho menos una hidrovía.

Fuente Agencia Tierra Viva

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Hidrovía: impugnaciones y sospechas entre los contrincantes en la licitación para dragar el Paraná

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Al menos dos consorcios que quedaron afuera porque no les aprobaron la propuesta técnica buscan anular el proceso; como una sola fue calificada, no habrá competencia por precios.

Había cuatro propuestas para ganar el atractivo contrato para dragar el Paraná presentado por las principales operadoras del planeta. Pero sucedió algo que levantó sospechas entre los contrincantes: tres fueron descalificadas por no cumplir con los requisitos técnicos. La consecuencia de esta decisión, que dejó una sola en carrera, es concreta: si no se pasa el sobre técnico, pues no se abre el sobre económico. Dicho de otra manera, no habrá competencia por precio.

La adjudicación por parte de la Administración General de Puertos (AGP) de este contrato corto parece un hecho. Sin embargo, hoy vence el plazo para hacer las impugnaciones administrativas y al menos dos empresas, una ya lo hizo, están decididas a presentar su oposición al proceso. El punto es simple: se trata de las cinco principales operadoras del mundo consolidadas en cuatro consorcios. Todas tienen experiencia, capacidad y conocimiento específico del dragado. Están dispuestas a ganar o perder por precio, pero no les resulta claro cómo es que no calificaron en la propuesta técnica. Las sospechas de favoritismo se propagaron rápido.

De acuerdo a lo que se ha decidido hasta ahora, el balizamiento del río lo va a realizar un consorcio liderado por la empresa argentina Emepa y el dragado por Jan de Nul, una compañía belga. El punto es que ahora irán separadas -dicen que por estar peleadas- y que hasta el momento en que se terminó la concesión y regresó a manos del Estado eran las socias de Hidrovía Sociedad Anónima, la firma que explotó el negocio durante 26 años.

En la licitación participan las cinco empresas más importantes del mundo en el sector a través de diferentes consorcios. Todas ellas tienen en varios países proyectos de gestión y administración de redes navegables mucho más grandes que lo que se licita en la Argentina. Jan de Nul se presentó a través de la Compañía Sudamericana de Dragado, el operador actual; la segunda propuesta está conformada por una Unión Transitoria de Empresas (UTE), con la belga Dredging International, la compañía china CCCC Shanghai Dredging y la argentina Servimagnus; la tercera es la holandesa Boskalis; y, por último, la unión entre la dinamarquesa Rhode Nielsen y Emepa, una firma relacionada con la Causa de los Cuadernos.

Hace una semana se conoció que cuatro de las cinco empresas -o tres de las cuatro propuestas- fueron descalificadas y, de esta manera, no se abrirá nunca el sobre con las propuestas económicas de cada uno. La decisión de la AGP, hay que reconocerlo, no entregó argumentos ni precisiones sobre la que se apoya la decisión.

Sin las otras en la competencia, Compañía Sudamericana de Dragados, filial de Jan de Nul, es la única que participará en la parte económica. Pero claro, sin despejar esas duda de los precios que ofrecen, se instalaron las sospechas. En varios de los consorcios dicen que sus precios están por debajo. Uno de ellos, se arriesga a decir que 40%. Dicen que Compañía Sudamérica incluyó en la propuesta técnica algunos valores de inversión y costos similares a los actuales. “Como ejemplo se puede decir que la última renovación fue por US$76 millones por un contrato de meses, mientras que otro de los consorcios ofreció el mismo servicio de manera pública [en ese momento no había licitación] por US$108 millones por un año”, explican.

Esta licitación es una suerte de ensayo para afilar las propuestas para la licitación larga, ya que hay un fuerte interés de todas la compañías por el trabajo de dragado de la Hidrovía. Tienen alrededor de un año para recalcular los detalles de sus presentaciones y evitar la barrera técnica para llegar a la definición por precio. El Paraná es la vía por la que sale cerca del 80% de las exportaciones agrícolas del país, proveedor mundial clave de alimentos, desde el cordón agroportuario de Rosario y sus alrededores.

Pero ese es uno de los temas que llaman la atención de la licitación. Como se dijo y se repitió, ambas eran socias de Hidrovía, una firma conducida por el empresario Gabriel Romero, dueño también de la concesionaria de trenes Ferrovías.

El consorcio integrado por la belga Dredging International, la compañía china CCCC Shanghai Dredging y la argentina Servimagnus ya impugnaron el proceso.

Fuente La Nación

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