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La UDPM denunció en CGE a docentes que se resguardan en sindicatos para conseguir réditos propios

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La Unión de Docentes  de la Provincia de Misiones (UDPM) presentó una nota al Consejo General de Educación (CGE), a fin  de denunciar a docentes, que resguardados en un pseudo sindicato, peticionan licencias que no les corresponden, cobran incentivo docente completo, artículo 9, zona (los que tienen) y presentismo y no se encuentran frente al alumno.

 

En la presentación realizada por la UDPM se hace saber que estos docentes utilizan la  bandera del sindicalismo, con el único afán de obtener réditos propios en perjuicio de los derechos del docente.

 

Ilegalidad manifiesta y absurda que aparece con la simple lectura de la norma, que reconoce la licencia  en cuestión  única  y exclusivamente a aquellos representantes de sindicatos con personería gremial.

 

Así lo establece el Decreto 542, art. 32, que expresamente dice: “EJERCICIO DE CARGO DE REPRESENTACIÓN GREMIAL. Cuando el docente fuera designado o elegido para desempeñar cargo de representación gremial en asociaciones profesionales que nuclea el personal  docente con personería gremial reconocida, tendrá derecho a licencia con goce de haberes por el término que dure su mandato.…” .

Personajes que conforman un grupo que se autoproclama gremio y abusan inescrupulosamente  de la legislación vigente en materia de licencias extraordinarias previstas por la norma mencionada.

 

Hechos estos comprobados con documental, como ser nota del MPL, presentada ante el CGE “comunicando quiénes harán uso de la licencia Gremial en el año 2017” con planilla adjunta, además de documentación que obra en las  escuelas donde  deberían asistir estos docentes  en cuestión.

 

Un claro ejemplo de estos  detestables hechos constituye el caso del docente Oscar Castro con cargo en  doble turno en la Escuela 778, conforme surge del libro de firma de la mencionada institución, donde aparecen sus  firmas por la sencilla razón de que no asiste a la institución.

 

Pero, si cobra todo doble hasta incentivo doble y nunca se presentó a trabajar en la escuela este año. Y son los denunciólogos supuestamente justicieros.

No tienen autoridad moral para pretender seguir recortando salarios de los trabajadores para lucirse con el jefe nacional Macri.

 

Le cuidan los recursos al gobierno nacional para reventar los recursos de los misioneros

Los padres de la Esc. 778 quieren tomar la escuela porque sus hijos no tuvieron clase nunca y no pueden nombrar suplentes porque no hay instrumento legal que justifique que ese docente no cumpla con su trabajo.

Situaciones que se replican en otras escuelas  donde están estos personajes que nunca se presentaron hasta hoy.

 

Esa desigualdad de derechos viven los alumnos (algunos de primaria otros de secundaria) porque no tienen clases respectos de los otros que si tienen siempre clases.

 

A la nota presentada a CGE se adjuntaron las pruebas que sustentan la denuncia de la UDPM con:

–           Copia de nota dirigida al CGE, con fecha  de ingreso el 18/12/2016.

–           Copia de nomina  de docentes quienes  hacen uso de la licencia gremial.

–           Copia de Libro de Asistencia  de la Esc. 778.

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Campaña de largada

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Envalentonado por el apoyo de la marcha en defensa del Gobierno que se hizo el 1 de abril, el presidente Mauricio Macri decidió redoblar la apuesta a la polarización en la carrera hacia las elecciones legislativas que se harán el 22 de octubre.

La movilización no fue masiva y quedó pequeña en comparación con las marchas previas en contra de las políticas económicas actuales. Sin embargo, le dio al Gobierno la certeza de que hay un nucleo duro que se mantiene leal e inconmovible. Y que pide más. Concentrado en Capital Federal y el centro del país, ese respaldo le dio aires a Macri para enfrentar el primer paro nacional de su gestión.

El paro, que fue casi total por la adhesión de los gremios del transporte y camioneros, le dio una excusa perfecta para fortalecerse en ese nucleo duro.

Por eso, Macri no se amilanó ante la huelga ni los piquetes. Y desafió al anquilosado sindicalismo. “Siento que no paró el país, al contrario, diría yo que fue un activador del cambio, porque vimos una toma de conciencia, una profundización del debate de qué es lo que sirve para construir futuro. Los que pararon, los que no pararon, todos queremos una Argentina con más oportunidades. ¿Y dónde vamos a dirimir las cosas en las que sigamos teniendo diferencias? En la elecciones de octubre. Y creo que cada vez más se ve con claridad quienes queremos construir un futuro y quienes se aferran a un pasado que no nos dio respuestas ni a la pobreza, ni al desarrollo, ni a la mejora de la calidad de la educación pública. Entonces ratifico que creo en lo que estamos haciendo”, dijo, palabras más, palabras menos, el Presidente. Algo así como “armen un partido” y ganen las elecciones.

Son “ellos o nosotros”. “O los mafiosos van presos o nos voltean”, dice que les dijo a sus ministros. La amenaza latente de que la ex presidenta Cristina Fernández vaya presa, encaja perfectamente en la estrategia. Esa dicotomía le sirve para hacer política.

Una apuesta tan alta conlleva el riesgo de perder todo. Pero Macri acostumbra a plantear metas demasiado elevadas aunque después terminen siendo un boomerang.

Ellos o nosotros es yo o el abismo. Ese abismo puede ser perder las elecciones, un escenario que el mismo Presidente define como “un fracaso”, aunque al mismo tiempo espera que aumente la presencia de Cambiemos en el Congreso en 20 por ciento.

Por eso admite que “no hay plan B” para la economía. Su fortaleza está en sostener el rumbo para retener al votante que lo eligió convencido. Con el radicalismo sumiso y el peronismo desperdigado, la opción no es mala. Puede quedarse con un tercio de los espacios de poder en juego. 

Ningún análisis puede caer en la ingenuidad de pretender que el Presidente “no ve la realidad”. La ve, la interpreta y toma posición. Hace política, algo que muchos le endilgan no conocer.

El nucleo duro no quiere torcer el rumbo ni se siente demasiado afectado por la recesión que no cede, los tarifazos ni la inflación. Es el sector más bajo de la pirámide social el que sufre los embates del ajuste. Y es éste el que sale a la calle y el que nutrió el paro de la CGT. Pero ya no lo había votado –mayoritariamente- en 2015. ¿Por qué lo haría ahora? Macri ganó pese a la “calle ganada” del kirchnerismo, que ahora, además, está fragmentado y es mala palabra para algunos sectores.

Como hace dos años, Macri debe convencer de que el camino es el correcto para que lleguen “inversiones” y se produzca algún derrame. Los dos primeros semestres de su gestión pasaron sin grandes novedades.

El Foro Económico Mundial sobre América Latina que se realizó en Buenos Aires, sirvió para repetir el ruego de que los grandes grupos económicos miren a la Argentina como destino de sus dólares. Aunque sean efímeros. “Para aquellos que vengan a invertir en nuestro país, sepan que se pueden llevar el dinero cuando lo decidan, confiando todos los argentinos en que vamos a crecer tanto y durante tantos años, que siempre van a continuar reinvirtiendo”, aseguró Macri. Una confianza demasiado excesiva a la luz de la experiencia. Capitales golondrina y un alto nivel de endeudamiento no suelen ser una buena combinación.

Pero Macri tiene los elogios que busca. David Lipton, subdirector del Fondo Monetario Internacional, consideró que “ya hay indicios de que las políticas están siendo eficaces”.

“Para este año y el próximo prevemos un repunte de la economía, y que la inflación continúe disminuyendo”, aseguró Lipton en sus referencias a la situación económica en el país.

El elogio endulza los oídos del Gobierno, pero contrasta con los propios análisis del FMI. El organismo financiero en enero había pronosticado que el PBI del país crecerá este año 2,2% en lugar de 2,7% como había previsto en octubre último y bastante abajo del 3,5% que planteó el Gobierno en el Presupuesto 2017.

También adelantó que la inflación terminará por encima de la meta del Banco Central y que la recesión fue más grave a lo previsto.

Hace apenas unos días, el director del FMI para occidente, Alejandro Wernes dijo que creía que el Gobierno fue “muy optimista” en cuanto a la velocidad de reacción de los inversores. El funcionario celebró el gradualismo, pero pidió “acelerar el ritmo antes de un eventual cambio en las condiciones financieras internacionales”. No habrá muchas mejoras, pero el FMI aplaude.

La Fundación Mediterránea advierte que “alcanzar la meta de déficit fiscal de 2017 exigirá una importante moderación en el gasto en lo que resta del año”.

Si el ajuste no llega antes de las elecciones, para no dañar las chances electorales del oficialismo, llegará apenas después.

El Gobierno viene fallando con sus propias metas. En 2016, se cumplió la meta de déficit primario de 4,6 % del PIB, pero fueron determinantes los ingresos extraordinarios del último trimestre, originados en el Sinceramiento Fiscal. Sin ese aporte, el déficit se habría ubicado en torno a 5,8 % del PIB. En el primer trimestre de 2017, los ingresos fiscales subieron 36,9 % interanual, pero sin computar las multas del blanqueo, el aumento habría sido de 27,3 % interanual. Mientras tanto, el gasto primario subió en enero-febrero a un ritmo interanual de 38,5 por ciento.

El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, ratificó que “bajar el déficit fiscal” no es negociable. Así que en algún momento se profundizará el ajuste. Probablemente sea después de las elecciones.

Sin embargo, las cuentas públicas registraron en febrero un déficit presupuestario primario sin rentas financieras de 26.747 millones de pesos, lo que muestra un incremento del 60,7% en comparación con igual mes de 2016.

El blanqueo disimula un poco el rojo. Pero el récord alcanzado no se traduce en un impacto directo en la economía real ni en las inversiones. Los analistas anticipan que se moverán los mercados inmobiliarios y de automóviles, pero no mucho más en inversión directa. Es que buena parte de los 116 mil millones sigue en el exterior. Peor aún, para la economía misionera, los dólares que ingresen no harán más que fortalecer el tipo de cambio, lo que significará extender las asimetrías en el tiempo.

El resultado del blanqueo representa casi exactamente la mitad de los u$s 232.411 millones que los argentinos tienen en el exterior como dinero no declarado, según informó el Indec el año pasado.

Mientras tanto, la economía real tambalea. Los brotes verdes celebrados no son demasiados. Y los datos que empiezan a aparecer de Macri versus Macri, son desalentadores. La industria cayó  6 por ciento en febrero y la construcción bajó 3,4 por ciento. Y, según el Indec, el uso de la capacidad instalada de la industria se contrajo al nivel más bajo en los últimos catorce años al retroceder al 60 por ciento.  El sector automotriz fue el peor posicionado con 31,5% en el uso de sus posibilidades de producción, seguido por el de la metalmecánica (excepto automotores), con un 42,1%.

El indicador de la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria había alcanzado el 60,6% en enero pasado, y el 64,2% en febrero de 2016. El declive sigue.

Este es el escenario en el que transcurrirá el tiempo de ir a las urnas. Seguramente se moverá más la obra pública, lo que sería una bendición para las provincias, pero no habrá muchos cambios sustanciales.

El Gobierno de Cambiemos se pondrá a prueba con sus propias recetas, aquellas que se sabía antes, iba a aplicar, pero de las que renegaba en público como una supuesta “campaña del miedo”. Deberá, sin embargo, conquistar a sus propios desencantados, que van apareciendo tímidamente y ordenar una tropa política que, salvo el circulo más cercano, pelea sus propias batallas por espacios de poder. La renuncia del embajador de Estados Unidos, Martín Lousteau abre un interrogante sobre el resultado en la Capital Federal, donde el enrulado según algunas encuestas, tiene una imagen positiva superior al 60 por ciento, incluso superando a Elisa Carrió, la carta “ganadora” de Cambiemos para el distrito gobernado por Horacio Rodríguez Larreta. Lousteau estuvo a punto de derrotar a Rodríguez Larreta en las elecciones pasadas, lo que podría haber desmoronado todo el armado PRO. ¿Podrá ahora? ¿Irá por afuera o planteará internas?

Del otro lado hay una mayor fragmentación que en 2015 y eso puede jugarle a favor al Gobierno. El kirchnerismo, enredado en inncontables causas judiciales, tiene a su favor la “mística”, pero cada vez menos dirigentes se animan a describirse como tales.  

Sergio Massa está desaparecido de la acción política desde hace más de un mes y parece haber perdido el crédito como “sucesor”. La irrupción de Florencio Randazzo puede volver a modificar el escenario peronista, donde también pretenden competir Daniel Scioli y posiblemente Cristina Fernández.

En esa lógica, el misionerismo se consolida como opción política que no dependa de las decisiones tomadas en un sillón de Buenos Aires. El gobernador Hugo Passalacqua ratificó que en el tiempo electoral se marcarán las diferencias con el Gobierno nacional, disimuladas hasta ahora en pos de la gobernabilidad. Pero lo cierto es que hasta ahora no hubo demasiados beneficios por sostener el acompañamiento.

La estrategia de la Renovación será sostener el modelo con un mensaje claro que ya bajó a las primeras y segundas líneas: lo importante es el equipo y el rumbo. Aparecerán caras nuevas en la oferta electoral legislativa, matizadas con la experiencia de quienes ya tienen carrera hecha. Pero los nombres más firmes se conocerán más o menos en un mes. El oficialismo tiene el mérito de la gestión y por eso puede esconder sus cartas hasta último momento.

“No es momento de vanidades. La gente está en serias dificultades y hay que estar cerca de la gente. Hay dificultades para llenar la olla y para recaudar. Y así y todo estamos haciendo obras, con acuerdos de gobernabilidad con la Nación, con Paraguay, con Brasil”, explicó Passalacqua.

El mandatario sostuvo que Misiones seguirá dando gobernabilidad al Gobierno nacional aunque en tiempos electorales marcarán las diferencias. “No somos del mismo color político y cuando vengan las elecciones en octubre, iremos con nuestras listas. Pero queremos dar gobernabilidad”, afirmó el mandatario.

Passalacqua aseguró que pese a la crisis por la que atraviesa el país, “el error que nunca voy a cometer es alejarme de la gente”.

En la oposición, en cambio, ya aparecen algunas definiciones. La alianza Cambiemos ofrecerá a Humberto Schiavoni como candidato a senador y buscará la ratificación de Luis Pastori como diputado nacional.

El problema está en el deseo de un sector del radicalismo de pelear cargos en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Gustavo González es uno de los que quiere dar el salto al Congreso nacional y los jóvenes que terminan sus mandatos en el Concejo Deliberante posadeño, quieren convertirse por lo menos en diputados provinciales.

Si la UCR obliga a unas internas, en el PRO no disimularán su fastidio. El macrismo quiere marcar el territorio y fortalecer a los propios. Alex Ziegler, quien también tenía aspiraciones de repetir en su banca, está con un pie afuera de Cambiemos y para seguir perteneciendo deberá conformarse con apenas una banca como diputado provincial. Lo más probable es que protagonice una nueva ruptura, como la que lo alejó de la Renovación. El vicepresidente del partido del Colorado, Libertad; Valores y Cambio, Sergio Peñalva, salió con los tapones de punta contra Schiavoni. “El marketing electoral, no nos interesa; nosotros somos verdaderamente el cambio y continuamos representando la voluntad del electorado misionero. Seremos una alternativa electoral en las próximas elecciones”, disparó. 

En la Legislatura misionera está puesta la gran atención de los otros partidos locales. El partido Agrario confirmó que teje una alianza con el massismo y los radicales de Vanguardia. Si se concreta y los votos acompañan, el objetivo es transformarse en la segunda fuerza parlamentaria, desplazando a la suma del PRO  y la UCR.

En cambio, el peronismo y el Frente Grande ratificaron su integración al Frente Renovador de la Concordia, con un mensaje claro: las políticas que hay que enfrentar son las que bajan de la Nación.

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Habría descuentos a docentes que hacen paro en Misiones

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El Consejo General de Educación comenzó a revisar las listas de asistencia en las escuelas para determinar si se realizan descuentos por los días de paro que realizan algunos grupos sindicalistas. Según trascendió, con las planillas del sueldo de marzo, en paralelo al aumento acordado con los gremios, los ausentes recibirían los descuentos pertinentes. 

El sábado el Gobierno provincial cerró un acuerdo salarial con los docentes que significará un 18 por ciento de aumento de bolsillo en el mes de marzo, con un incremento en el básico que se elevará a 4100, con una suba del 21,7 por ciento.

Después de varias horas de debate en la mañana del sábado, el acuerdo se firmó a las 14. El principal avance es que todos los aumentos serán en blanco y se mejorará la antigüedad con un adicional remunerativo y bonificable.

El nuevo acuerdo implica una erogación extra del Estado provincial que rozará los cien millones de pesos mensuales. Además, el Gobierno se compromete a adelantar con recursos propios el Fondo Nacional del Incentivo Docente y el adicional compensador, que generalmente vienen con retraso de la Nación.

Según el titular del Consejo de Educación, el aumento promedio es de 1.900 pesos de bolsillo para el cargo testigo. El adicional por antigüedad en el primer tramo aportará volumen salarial a los que menos ganan. Aumentará al 24 por ciento en el primer tramo, de 13 a 19 por ciento en el segundo y será de 18 por ciento en el tercer tramo. 

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Agitar fantasmas

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El grito atronador en la Plaza de Mayo visibilizó el malestar de la clase trabajadora con la política económica del Gobierno y con la pasividad condescendiente de la conducción de la Confederación General del Trabajo. Los líderes sindicales, incluido el poderoso camionero Pablo Moyano, tuvieron que huir a las corridas repudiados por sus bases que pedían ponerle fecha a un paro nacional. La combativa conducción que hizo paros nacionales por el reducido grupo de trabajadores que pagan el Impuesto a las Ganancias, prefirió quedarse en la amenaza de una medida de fuerza ante la ola de despidos y suspensiones que ya llegan a los 250 mil desde que asumió Mauricio Macri. El paro nacional tiene fecha difusa, pero los trabajadores dieron su veredicto más allá de sus “líderes” que terminaron escondidos y abucheados.

Extrañamente, sindicalistas y el Gobierno nacional atribuyeron el ardor de la protesta a una jugada del kirchnerismo, fantasma que agitan de vez en cuando, aunque intentan convencer –se- de que está bien muerto y enterrado.

Esa lectura apurada revela un interrogante. ¿Si tanto poder de fuego tiene el kirchnerismo, no deberían ponerse en alerta ante la inminencia de las elecciones? ¿La Cámpora copó el escenario de la CGT? ¿Los miles que pedían fecha de paro son todos amigos del niño Máximo? Si fuera cierto que le coparon el palco a los “gordos” de la CGT, sería una señal del fin del sindicalismo tradicional.

Echarle la culpa al otro tiene un práctico sentido de autodefensa. Si hay infiltrados que  utilizan la protesta, se atenúa la responsabilidad propia. Si es sólo como argumento ante las cámaras, no sería más que una táctica de evasión utilizada hasta el hartazgo. El riesgo está en creérselo.

La CGT y el macrismo juraron que la marcha fue fogoneada por el kirchnerismo que empuja a un paro que los sindicalistas rechazan. ¿Quiénes son esos sindicalistas? El timorato triunvirato está conformado por Héctor Daer, un menemista reciclado en massista y Carlos Acuña, diputado provincial en Buenos Aires, socio de Luis Barrionuevo, uno de los padrinos políticos de Massa. El tercer cabecilla de la CGT es Pablo Moyano, el hijo del eterno Hugo y hermano de Facundo, diputado massista. Entonces ¿está mal que haya un sector que politice la crisis, pero está bien que otro sector juegue decididamente como socio del Gobierno?

Desconocer los despidos que no cesan, las fábricas que van cayendo de a una, el impacto de los tarifazos y la inflación en la economía familiar, puede ser una bomba de tiempo. Como el exponencial crecimiento de la pobreza desde que asumió Macri. La Universidad Católica Argentina, a la que no se le puede atribuir tener una pizca de sangre kirchnerista y a la que todos creían cuando estaban en la otra vereda, reveló en su último informe que la pobreza subió y alcanza al 32,9 por ciento de la población. Desde diciembre de 2015, se sumaron 1,5 millones de personas a la pobreza y la indigencia pasó del 5,3% al 6,9% y alcanzó a 2,7 millones de argentinos. Para la UCA, la pobreza creció aceleradamente en los primeros meses de 2016. Y sostiene que los nuevos pobres son “atribuidos al shock inflacionario y recesivo del primer semestre, más que al segundo”.

Macri buscó sacarle el costado positivo a los datos: “Hemos dejado de ocultar los problemas, como el alto nivel de pobreza”. El problema no es que sea transparente. El problema es la pobreza. Y contentarse con dejar de ocultarla, en apenas un año y tres meses. La promesa, grandilocuente, era cero.

Minimizar los problemas, desdeñarlos, o, en última instancia, atribuírselos al otro, es válido como herramienta de la política, pero a la larga, puede tratarse únicamente de autoconvencerse ante el espejo. Macri le habla a sus seguidores y le echa la culpa a la pesada herencia. Cristina hacía lo mismo durante las arengas a su público. Y también obviaba las críticas de quienes no la toleraban.

Macri niega el malestar e insiste en que “el país está creciendo”, aunque el único que está celebrando es el campo, beneficiado por quita de retenciones y otros beneficios. Se venden más Hillux, pero hay despidos en las automotrices. La balanza está desequilibrada. Pocos ganan y muchos están perdiendo. Ahora.

El Gobierno promete para adelante y asegura que la crisis es la culpa del otro que ya no está. O de un futuro aún más dramático si no fuera este presente. Difícil de comprobar. Pero mientras tanto, las facturas se acumulan sin pagar.

Es llamativa la facilidad con la que los funcionarios nacionales se deshacen de sus responsabilidades. Lo vivieron en carne propia los productores yerbateros que la semana pasada coparon la Plaza de Mayo con un yerbatazo que obligó a Agricultura a, por lo menos, recibirlos. El Momo Venegas, titular de la Uatre y recién llegado de la gira con Macri por el Reino de España, donde lució a la altura con un frack impecable, juntó a los productores y los llevó a las oficinas de Ricardo Negri, uno de los subsecretarios del área. Les dijo a los yerbateros que por orden del propio Presidente, la Nación iba a liberar 1.500 millones de pesos para financiar la cosecha garantizando el precio mínimo por el kilo de hoja verde. La promesa sorprendió porque hace pocos días, el mismo ministerio había rechazado una propuesta por un monto menor para comprar canchada excedente.

Pero los yerbateros sintieron que habían logrado hacerse escuchar y volvieron satisfechos.

Después de las fotos de rigor, el Momo mostró su verdadera opinión del reclamo. “El otro día vinieron carapintadas a la Plaza de Mayo”, aseveró comparando a los productores con los militares que intentaron un golpe de Estado contra los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem. El titular de la Uatre, integrante de la alianza Cambiemos, se desentendió del principal problema de la cadena productiva que es el incumplimiento de precios que afecta a productores, pero esencialmente a los tareferos que debe representar. “Les pagan 300 pesos la tonelada cuando deben pagarles 500”, se quejó, sin advertir que la Uatre debe velar por las condiciones de trabajo de los tareferos. “Yo soy un trabajador”, se atajó cuando le recordaron su condición de gremialista. Finalmente, en el epílogo del programa Intratables, reiteró una teoría acuñada por el PRO y repetida hasta el cansancio por la oposición al kirchnerismo, incluso por empresarios como Enrique Pescarmona: “Embarazan a criaturas de 10 y 11 años para cobrar la asignación por nacimiento”, tiró el Momo sin sonrojarse.

El viernes, apenas una semana después de la reunión del Momo con Negri y los productores, la promesa se transformó en la nada misma. Vinieron a Misiones Santiago Hardie y Luis María Urriza, otros funcionarios de peso de Agricultura y revelaron que en realidad, los 1.500 millones son de un programa para asistir a catorce economías regionales y que una parte podría llegar a venir a Misiones, al margen de que hay muchas dudas, incluso en el banco Nación, a través de dónde se harían las operaciones, sobre la funcionalidad de la propuesta. ¿Cómo se paga un cheque yerbatero? ¿Se lo identifica por la cara? ¿Por el sombrero? El Instituto Nacional de la Yerba Mate ni siquiera pudo terminar un censo que certifique la cantidad de productores. El Fondart –donde supuestamente están los 1.500 millones-, no está implementado en la práctica.

Los yerbateros salieron enfurecidos del encuentro con Hardie y Urriza. “Nos volvieron a mentir”, se quejaron. Pero lo que más molesto fue el desconocimiento que ambos mostraron de las problemáticas del sector. “No pueden decir que trabajando juntos se soluciona todo. El problema de la yerba es la puja de intereses. El industrial nunca va a trabajar por el productor o el tarefero”, cuestionó un veterano dirigente conocido al calor del Tractorazo de 2001.

Hardie no se hizo cargo de los cuestionamientos y hasta les reprochó a los productores haber ido a protestar a la Plaza de Mayo, porque “fueron usados políticamente” en una semana compleja para el Gobierno.

“El problema no es nuestro. Es de todos. Debemos incorporar a la industria, potenciar el INYM que es el encargado”, intentó explicar Hardie cuando ya los ánimos estaban caldeados. “Vamos a mejorar el control y los registros. Pero no esperen que todas las soluciones las pongamos nosotros porque no las tenemos”, confesó el joven funcionario, ex gerente de la fundación Pensar, la usina de ideas del PRO.

Será nuevamente el Gobierno provincial el que se haga cargo de la coyuntura. La zafra empezará de apuro por presión de los productores y habrá un aporte con recursos extra para que las cooperativas cumplan con el precio oficial a la espera de que se defina el laudo de Nación. También se darán recursos para los tareferos, que son los que más sufren la desigualdad en la cadena productiva.  El gobernador Hugo Passalacqua ordenó a sus ministros poner todo lo que esté al alcance para cuidar a los más desprotegidos.

En la práctica, el Gobierno provincial se viene arreglando con recursos propios en un escenario en el que los recursos cada vez son más escasos. Es una de las pocas provincias donde el inicio del ciclo lectivo estuvo garantizado. Cerró y ratificó un acuerdo con los docentes, que significará un incremento del 18 por ciento de bolsillo, en blanco y con adicionales remunerativos. Por mes, le acuerdo con los gremios educadores implica una erogación cercana a los cien millones de pesos. También se hará cargo de anticipar con recursos propios el Fondo Nacional del Incentivo Docente y el recortado –no para el bolsillo- adicional compensador.

El modelo puesto en marcha en 2003, sigue mostrando sus frutos: la escuela de Robótica inaugurada hace unos pocos días, es el corolario de un proceso de transformación que se inició hace catorce años. El costumbrismo político aceptaba el destino ineludible de ser el tercer mundo del tercer mundo, con indicadores sociales y educativos por el piso, producto de una década neoliberal que hizo su estallido en 2001. Era utópico pensar en que se podía algo distinto. Muchos de los cambios logrados fueron vilipendiados por oposiciones rastreras y miradas cortoplacistas. Son los mismos que hoy son parte de la alianza gobernante en la Nación.

El cambio se logró con una férrea política fiscal que convirtió a Misiones en una de las pocas provincias que cuenta con recursos propios para tomar decisiones, pese a ser una de las menos beneficiadas en el reparto de la coparticipación federal.

El presidente de la Legislatura, Carlos Rovira ratificó ese modelo y mandó una clara señal a la Nación, que presiona con un modelo fiscal más laxo para “atraer inversiones”.

Rovira marcó distancias apenas unas horas después de que el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, dejara trascender la idea de eliminar Ingresos Brutos a cambio de aumentar unos puntos de IVA para repartir entre las provincias. Rovira, al igual que el Gobernador, sostuvo que Misiones va a defender el esquema tributario provincial “que es de vanguardia en materia económica”.

“Nada reemplaza los impuestos, más aún en época de vacas flacas. El Boleto Estudiantil Gratuito de Misiones es el principal sostén del presentismo del alumno y significa más del 30 por ciento de los recursos de una familia humilde, que los provee el Estado provincial”, consideró el ex gobernador.

No fue el único mensaje. Fiel a su pensamiento, Rovira cuestionó severamente el endeudamiento como forma de financiamiento. 

  “Celebro la defensa de Pasasalacqua de los recursos provinciales, que lo hace con uñas y dientes, sin gritar. En el pensamiento liberal, es incómodo algunas realidades provincials. Pero en economìa, se hace frente con recursos propios o te endeudás, que es inmensamente peor. Cubrir las necesidades del Estado tomando plata prestada, es de muy corto plazo y un problema grave. Aparte es indebido, porque el verdadero progreso es con recursos propios. El esfuerzo fiscal de Misiones es para cumplir con esto”, aseveró.

Rovira se permitió soñar. Dijo que anhela que Misiones reciba el doble de coparticipación federal para compensar a la provincia que cuida su medioambiente, que tiene un mayor crecimiento de población que todo el NEA y asimetrías fronterizas que atentan contra el crecimiento. No será una tarea sencilla pelear por esa reivindicación. El objetivo de mínima es recuperar el 30 por ciento resignado en los últimos 30 años. Lo que queda claro es que Misiones no está dispuesta a entregar la autonomía que está construyendo.

Sería bueno que la demanda sea asumida por tirios y troyanos ante la inminencia de las elecciones que se avecinan y que, como anticipó Economis, se harán en la misma fecha de octubre. La Renovación ya marcó su postura.

La alianza Cambiemos todavía está enmarañada en su futuro electoral, con los PRO puros preparados para asumir los liderazgos en las listas y el radicalismo esperanzado en colarse en los primeros lugares. Alex Ziegler admitió que está “batallando” para colocar –se- y a algunos de sus seguidores, en las nóminas.

Del otro lado, el massismo apuesta a dar una sorpresa en Misiones: está conformando un frente político que incluye a los radicales de Vanguardia y sectores alineados con Héctor “Cacho” Bárbaro. De conformarse, asegura Alejandro Velázquez, el referente local de Sergio Massa, desplazaría a Cambiemos como segunda fuerza en la Legislatura.  

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La negación como estrategia

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¿Qué trajo la desubicada esta?, preguntó, sonriente, Mauricio Macri en medio de los aplausos del final.

“Es de Misiones. Yerba”. Contestó Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados sin saber que el micrófono estaba prendido.  

Sobre el final, un pequeño desliz durante la Asamblea Legislativa, se convirtió en un dato político. La desubicada es la diputada misionera Cristina Britez y lo que le entregó al Presidente fue un paquete de medio kilo de yerba, como el que afuera regalaban los productores misioneros para hacer visible su protesta por los bajos precios que reciben.

Macri no pareció estar enterado del reclamo y exhibió el paquete como un trofeo para las fotos. No era un regalo. Era una señal de protesta.  Pero el discurso estuvo blindado a cualquier mención de reclamos o alertas por los daños colaterales de un modelo económico que fue ratificado insistentemente.

El Presidente volvió a usar la retórica electoral para sostener sus acciones de Gobierno. Puso en evidencia que en las urnas se pone en juego la continuidad del cambio o el regreso del pasado. Es él o Cristina. Una polarización sin matices y que en esa lectura, no admite jugadores intermedios.

El problema es que se trató ya del segundo discurso ante la Asamblea –el tercero sumando el día de su asunción- y todavía no pudo exhibir señales de un cambio positivo. La mayoría de los indicadores sociales y económicos retrocedieron sensiblemente, en forma inversamente proporcional a los “errores” del Gobierno.  Abundaron, sin embargo, las menciones optimistas. A futuro. En potencial. Ya vamos a llegar.

Menciones de datos sueltos para graficar un todo que no es –nunca lo es- lineal. “Con las obras que hicimos en el aeropuerto de Tucumán la exportación de arándanos creció un 58 por ciento”, leyó, exultante, el Presidente. El l Comité Argentino de Arándanos puso un poco de claridad.  Ese 58 por ciento no es representativo de lo que sucede en el sector. Entre 2015 y 2016 hubo un incremento del 15 por ciento en los volúmenes exportados, pero fue el peor año del producto por los precios en destino y la disparada de los costos de producción.

En realidad, aunque fue una promesa de campaña, no hay economía regional a la que le esté yendo particularmente bien. La combinación de dólar bajo y suba de tarifas ha socavado la posibilidad de competir en el exterior y el consumo interno sigue estando en terapia intensiva, aunque en febrero haya mostrado que mantiene signos vitales. La recaudación del IVA creció por encima de la inflación.

La economía regional misionera, por caso, está en problemas. La yerba mate padece de bajos precios y caída del consumo. La forestoindustria no puede exportar y teme el impacto de una mayor apertura de las importaciones.

En Corrientes, una textil adelanta las vacaciones de enero de 2018 y ya advirtió a sus empleados que no habrá aumentos de salarios. Congelados. La Federación Económica de la Ciudad de Buenos Aires (Feciba), en base a datos oficiales, se perdieron en el sector un total de 151.433 puesto de trabajo durante el primer bimestre de este año.

Mientras el país no puede exportar, crece el déficit de balanza comercial por los productos que ingresan de otros países. Como sostiene el ministro de Producción Francisco Cabrera, no se trata de una “avalancha” de importados. Pero la balanza está muy inclinada.

La dinámica del comercio bilateral confirmó las dos tendencias claras de los últimos meses: un aumento interanual en el comercio bilateral, con incrementos tanto de las exportaciones como de las importaciones, y un creciente déficit bilateral.

Así, el comercio bilateral sumó USD 1.908 millones, un 12,8% más que durante el mismo mes del año pasado y el mayor registro para un mes de febrero desde Feb-2014. De esta manera, el comercio bilateral marcó el cuarto mes consecutivo de aumentos interanuales, con el agregado de que el alza se dio tanto en las exportaciones argentinas a Brasil como en las importaciones de Argentina desde Brasil.

Por su parte, las importaciones argentinas desde Brasil crecieron 18,3% durante febrero con respecto al mismo mes de 2016, alcanzando un valor de compras de USD 1.271 millones. En base a estos resultados, el saldo comercial volvió a reflejar un aumento del déficit bilateral, alcanzando USD 634 millones en el mes; el mayor déficit en un mes de febrero desde Feb-2012 

Macri y su equipo económico tienen para celebrar sí una caída en el ritmo de la inflación. Pero esa meta, que este año es aún más ambiciosa, choca con las propias acciones del Gobierno. Los tarifazos conspiran contra los precios bajos y la apuesta al consumo en un año electoral, empujará los precios hacia arriba. Una encrucijada difícil de resolver.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, mira el vaso medio lleno y asegura que la recesión ha terminado. “Hay que tener una mirada amplia sobre la competitividad y, en ese contexto, la foto que tenemos hoy es mucho mejor que la que teníamos hace un año y medio atrás”, señaló desde Mendoza. Pero al mismo tiempo prometió un mayor ajuste en las cuentas públicas como herramienta para bajar la inflación. “Ustedes saben que las provincias están alcanzadas por una ley de responsabilidad fiscal que fue sancionada hace muchísimos años, estaba suspendida y cobró vigencia de nuevo en el presupuesto del año 2017, pero es una ley  que a nosotros no nos deja conforme porque tiene techos al crecimiento del gasto demasiado elevados y permite que el gasto vaya con el PBI nominal, con lo cual no baja nunca en términos de producto y entonces no se pueden bajar impuestos, no se puede bajar la presión impositiva”, sostuvo.

Además, agregó que están trabajando en el Consejo de Responsabilidad Fiscal junto con el Ministerio del Interior, Rogelio Frigerio, y los ministros de Hacienda provinciales para adaptar esa ley a criterios más restrictivos en los cuales el gasto corriente pueda mantenerse en términos reales; y crecer el gasto de capital. 

Por eso se entiende el choque con los gremios estatales que reclaman subas salariales que permitan recuperar el poder adquisitivo del año pasado, cuando la inflación fue superior al 40 por ciento. El Gobierno se ajusta a una pauta inflacionaria para este año, estimada en 17 por ciento, pero de muy difícil cumplimiento según la mirada de analistas privados y de diverso color político.

“No obstante, la “sensación térmica” de la reactivación puede no coincidir con los datos objetivos, debido a que este rebote convive con los cambios estructurales que intenta el gobierno, por los cuales se retiran subsidios de las tarifas, se sincera el costo del dinero y se admite algo más de competencia en los mercados. El problema está en que, sin esos “ruidos” que alteran el corto plazo, quedaría trunca la transición hacia un crecimiento sustentable más adelante”, asegura Jorge Vasconcelos, uno de los economistas estrella de la Fundación Mediterránea a la que no se puede acusar de opositora y que incluso ha colocado a varios de sus hombres en las filas del Gobierno.

Ajuste con necesidades electorales. Un contraste a la vista. Por eso, la apelación de nosotros o el pasado, no es casual.

Es el llamado al núcleo duro de los simpatizantes del Gobierno a sostener el rumbo. Es la convocatoria a “voluntarios” para que cubran las vacantes de los docentes en huelga. Es la demonización de los dirigentes que convocan al paro desde la CGT.

Sin embargo, el tiempo de romance parece haberse terminado. El propio Presidente tocó la campana de largada del tiempo político electoral. Los aliados circunstanciales comienzan a ver ahora sus propias necesidades y advierten que seguir siendo laderos puede generar daños permanentes en sus propias ambiciones.

Las elecciones ya están a la vuelta de la esquina. El conflicto no es buen compañero para el último tramo hacia las urnas.

Macri parece no poder evitar el choque con docentes y la CGT. En las provincias, los gobernadores buscan desactivar conflictos antes de que estallen.

El mandatario de San Luis, Alberto Rodríguez Saá rompió el esquema con aumentos salariales que van del 40 al 60 por ciento de acuerdo a las categorías. Lo hace para diferenciarse, pero también porque puede. Es una provincia relativamente chica con buena coparticipación y regalías por la minería. Cuenta con recursos suficientes y evidentemente, una buena administración.

En Misiones, la oferta salarial está adecuada al contexto. Pese a ser una de las provincias menos beneficiadas en el reparto de coparticipación, el Gobierno acordó una suba salarial del 18 por ciento en blanco –al básico y con adicionales remunerativos-. Los principales gremios aceptaron la oferta y con los docentes, el jueves seguirán las negociaciones, atadas a lo que suceda en el ámbito nacional.

En Misiones la mesa paritaria sigue abierta con el compromiso de revisar los acuerdos en noviembre, dependiendo de lo que suceda con la inflación.

De este modo, aunque todavía quedan algunos gremios por formalizar, la masa salarial del Estado aumentará en más de 150 millones de pesos por mes. El incremento a los docentes significará una erogación mensual de más de 66 millones de pesos más, mientras que el resto de los estatales demandará otros 85 millones de pesos.

Hay responsabilidad en la oferta y en la actitud de los gremialistas. La buena salud de las cuentas públicas es primordial para preservar la economía y la acción del Estado.

Cuando la desmesura se apodera del Estado, las consecuencias son peligrosas. El paro de los municipales de Posadas es un dato de esa realidad. Los sindicalistas arrancaron con un pedido de aumento del 60 por ciento y obviamente rechazaron la oferta del 15 por ciento. La basura se acumuló por varias horas en la ciudad, con olores nauseabundos y la negativa del sindicato a negociar.

La demanda salarial puede ser legítima. Pero debe tener en cuenta el escenario. Posadas es la capital de Provincia con menos coparticipación por habitante del país. En general, en el resto de las ciudades la coparticipación forma parte del 60 por ciento de los ingresos del municipio. En la capital misionera es solamente del 35 por ciento.

Las cuentas de la Municipalidad de Posadas están agotadas, por una combinación de recesión y asimetrías con Paraguay. El presupuesto está casi destinado a pagar sueldos y el Concejo Deliberante demanda una enorme e injustificada cantidad de recursos. El promedio del gasto en el Concejo Deliberante en cualquier ciudad de Argentina es de aproximadamente el  3 por ciento.

“Acá en Posadas este cuerpo le demanda al municipio un 27 por ciento, es decir, está casi diez veces por encima del promedio de todo el país. Para que tomen dimensión de lo que hablo, este Concejo gasta más que los de Corrientes, Paraná y Santa Fe juntos, con una población inferior”, reveló el intendente Joaquín Losada en la apertura de sesiones del Concejo.

Entre el 2015 y el 2016, el legislativo incrementó sus gastos en un 50 por ciento mientras que el municipio, con los servicios que brinda, lo hizo en un 22 por ciento. Del presupuesto total de la ciudad  un 80 por ciento  está destinado a salarios, y el Concejo gasta un tercio del total de dicha masa salarial. Está claro que si no se corrige esta situación, cualquier demanda salarial será inviable.  Si no hay reactivación económica, no habrá recurso que alcance. Pero cuando lo haya, habrá que pensar con racionalidad.

La premisa del Gobierno sigue siendo fortalecer el misionerismo. El gobernador Hugo Passalacqua dio una señal clara en medio del conflicto yerbatero por los bajos precios. Tomó la idea del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, y sugirió que el precio de la hoja verde sea fijado en 50 centavos de dólar. No es apenas elevar el precio, como reclaman los productores, sino generar un enorme efecto derrame en la economía de Misiones. Si se toman los kilos de cosecha a diciembre del año pasado, los productores podrían recibir en forma directa 1.959 millones de pesos más, pasando de 3.607.063.036,2 pesos a  5.566.193.351,94  pesos.

Claro, no es la solución definitiva para la problemática yerbatera, que necesita reformas de fondo en las que debe incidir mucho más fuerte la opinión de los misioneros, donde se produce el 90 por ciento de la yerba mate de la Argentina. Pero un volumen de dinero semejante, aparejado a la pulseada por recibir mayores recursos de coparticipación, pueden tener un enorme efecto dinamizador en la economía de Misiones.

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