Agitar fantasmas

El grito atronador en la Plaza de Mayo visibilizó el malestar de la clase trabajadora con la política económica del Gobierno y con la pasividad condescendiente de la conducción de la Confederación General del Trabajo. Los líderes sindicales, incluido el poderoso camionero Pablo Moyano, tuvieron que huir a las corridas repudiados por sus bases que pedían ponerle fecha a un paro nacional. La combativa conducción que hizo paros nacionales por el reducido grupo de trabajadores que pagan el Impuesto a las Ganancias, prefirió quedarse en la amenaza de una medida de fuerza ante la ola de despidos y suspensiones que ya llegan a los 250 mil desde que asumió Mauricio Macri. El paro nacional tiene fecha difusa, pero los trabajadores dieron su veredicto más allá de sus “líderes” que terminaron escondidos y abucheados.

Extrañamente, sindicalistas y el Gobierno nacional atribuyeron el ardor de la protesta a una jugada del kirchnerismo, fantasma que agitan de vez en cuando, aunque intentan convencer –se- de que está bien muerto y enterrado.

Esa lectura apurada revela un interrogante. ¿Si tanto poder de fuego tiene el kirchnerismo, no deberían ponerse en alerta ante la inminencia de las elecciones? ¿La Cámpora copó el escenario de la CGT? ¿Los miles que pedían fecha de paro son todos amigos del niño Máximo? Si fuera cierto que le coparon el palco a los “gordos” de la CGT, sería una señal del fin del sindicalismo tradicional.

Echarle la culpa al otro tiene un práctico sentido de autodefensa. Si hay infiltrados que  utilizan la protesta, se atenúa la responsabilidad propia. Si es sólo como argumento ante las cámaras, no sería más que una táctica de evasión utilizada hasta el hartazgo. El riesgo está en creérselo.

La CGT y el macrismo juraron que la marcha fue fogoneada por el kirchnerismo que empuja a un paro que los sindicalistas rechazan. ¿Quiénes son esos sindicalistas? El timorato triunvirato está conformado por Héctor Daer, un menemista reciclado en massista y Carlos Acuña, diputado provincial en Buenos Aires, socio de Luis Barrionuevo, uno de los padrinos políticos de Massa. El tercer cabecilla de la CGT es Pablo Moyano, el hijo del eterno Hugo y hermano de Facundo, diputado massista. Entonces ¿está mal que haya un sector que politice la crisis, pero está bien que otro sector juegue decididamente como socio del Gobierno?

Desconocer los despidos que no cesan, las fábricas que van cayendo de a una, el impacto de los tarifazos y la inflación en la economía familiar, puede ser una bomba de tiempo. Como el exponencial crecimiento de la pobreza desde que asumió Macri. La Universidad Católica Argentina, a la que no se le puede atribuir tener una pizca de sangre kirchnerista y a la que todos creían cuando estaban en la otra vereda, reveló en su último informe que la pobreza subió y alcanza al 32,9 por ciento de la población. Desde diciembre de 2015, se sumaron 1,5 millones de personas a la pobreza y la indigencia pasó del 5,3% al 6,9% y alcanzó a 2,7 millones de argentinos. Para la UCA, la pobreza creció aceleradamente en los primeros meses de 2016. Y sostiene que los nuevos pobres son “atribuidos al shock inflacionario y recesivo del primer semestre, más que al segundo”.

Macri buscó sacarle el costado positivo a los datos: “Hemos dejado de ocultar los problemas, como el alto nivel de pobreza”. El problema no es que sea transparente. El problema es la pobreza. Y contentarse con dejar de ocultarla, en apenas un año y tres meses. La promesa, grandilocuente, era cero.

Minimizar los problemas, desdeñarlos, o, en última instancia, atribuírselos al otro, es válido como herramienta de la política, pero a la larga, puede tratarse únicamente de autoconvencerse ante el espejo. Macri le habla a sus seguidores y le echa la culpa a la pesada herencia. Cristina hacía lo mismo durante las arengas a su público. Y también obviaba las críticas de quienes no la toleraban.

Macri niega el malestar e insiste en que “el país está creciendo”, aunque el único que está celebrando es el campo, beneficiado por quita de retenciones y otros beneficios. Se venden más Hillux, pero hay despidos en las automotrices. La balanza está desequilibrada. Pocos ganan y muchos están perdiendo. Ahora.

El Gobierno promete para adelante y asegura que la crisis es la culpa del otro que ya no está. O de un futuro aún más dramático si no fuera este presente. Difícil de comprobar. Pero mientras tanto, las facturas se acumulan sin pagar.

Es llamativa la facilidad con la que los funcionarios nacionales se deshacen de sus responsabilidades. Lo vivieron en carne propia los productores yerbateros que la semana pasada coparon la Plaza de Mayo con un yerbatazo que obligó a Agricultura a, por lo menos, recibirlos. El Momo Venegas, titular de la Uatre y recién llegado de la gira con Macri por el Reino de España, donde lució a la altura con un frack impecable, juntó a los productores y los llevó a las oficinas de Ricardo Negri, uno de los subsecretarios del área. Les dijo a los yerbateros que por orden del propio Presidente, la Nación iba a liberar 1.500 millones de pesos para financiar la cosecha garantizando el precio mínimo por el kilo de hoja verde. La promesa sorprendió porque hace pocos días, el mismo ministerio había rechazado una propuesta por un monto menor para comprar canchada excedente.

Pero los yerbateros sintieron que habían logrado hacerse escuchar y volvieron satisfechos.

Después de las fotos de rigor, el Momo mostró su verdadera opinión del reclamo. “El otro día vinieron carapintadas a la Plaza de Mayo”, aseveró comparando a los productores con los militares que intentaron un golpe de Estado contra los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem. El titular de la Uatre, integrante de la alianza Cambiemos, se desentendió del principal problema de la cadena productiva que es el incumplimiento de precios que afecta a productores, pero esencialmente a los tareferos que debe representar. “Les pagan 300 pesos la tonelada cuando deben pagarles 500”, se quejó, sin advertir que la Uatre debe velar por las condiciones de trabajo de los tareferos. “Yo soy un trabajador”, se atajó cuando le recordaron su condición de gremialista. Finalmente, en el epílogo del programa Intratables, reiteró una teoría acuñada por el PRO y repetida hasta el cansancio por la oposición al kirchnerismo, incluso por empresarios como Enrique Pescarmona: “Embarazan a criaturas de 10 y 11 años para cobrar la asignación por nacimiento”, tiró el Momo sin sonrojarse.

El viernes, apenas una semana después de la reunión del Momo con Negri y los productores, la promesa se transformó en la nada misma. Vinieron a Misiones Santiago Hardie y Luis María Urriza, otros funcionarios de peso de Agricultura y revelaron que en realidad, los 1.500 millones son de un programa para asistir a catorce economías regionales y que una parte podría llegar a venir a Misiones, al margen de que hay muchas dudas, incluso en el banco Nación, a través de dónde se harían las operaciones, sobre la funcionalidad de la propuesta. ¿Cómo se paga un cheque yerbatero? ¿Se lo identifica por la cara? ¿Por el sombrero? El Instituto Nacional de la Yerba Mate ni siquiera pudo terminar un censo que certifique la cantidad de productores. El Fondart –donde supuestamente están los 1.500 millones-, no está implementado en la práctica.

Los yerbateros salieron enfurecidos del encuentro con Hardie y Urriza. “Nos volvieron a mentir”, se quejaron. Pero lo que más molesto fue el desconocimiento que ambos mostraron de las problemáticas del sector. “No pueden decir que trabajando juntos se soluciona todo. El problema de la yerba es la puja de intereses. El industrial nunca va a trabajar por el productor o el tarefero”, cuestionó un veterano dirigente conocido al calor del Tractorazo de 2001.

Hardie no se hizo cargo de los cuestionamientos y hasta les reprochó a los productores haber ido a protestar a la Plaza de Mayo, porque “fueron usados políticamente” en una semana compleja para el Gobierno.

“El problema no es nuestro. Es de todos. Debemos incorporar a la industria, potenciar el INYM que es el encargado”, intentó explicar Hardie cuando ya los ánimos estaban caldeados. “Vamos a mejorar el control y los registros. Pero no esperen que todas las soluciones las pongamos nosotros porque no las tenemos”, confesó el joven funcionario, ex gerente de la fundación Pensar, la usina de ideas del PRO.

Será nuevamente el Gobierno provincial el que se haga cargo de la coyuntura. La zafra empezará de apuro por presión de los productores y habrá un aporte con recursos extra para que las cooperativas cumplan con el precio oficial a la espera de que se defina el laudo de Nación. También se darán recursos para los tareferos, que son los que más sufren la desigualdad en la cadena productiva.  El gobernador Hugo Passalacqua ordenó a sus ministros poner todo lo que esté al alcance para cuidar a los más desprotegidos.

En la práctica, el Gobierno provincial se viene arreglando con recursos propios en un escenario en el que los recursos cada vez son más escasos. Es una de las pocas provincias donde el inicio del ciclo lectivo estuvo garantizado. Cerró y ratificó un acuerdo con los docentes, que significará un incremento del 18 por ciento de bolsillo, en blanco y con adicionales remunerativos. Por mes, le acuerdo con los gremios educadores implica una erogación cercana a los cien millones de pesos. También se hará cargo de anticipar con recursos propios el Fondo Nacional del Incentivo Docente y el recortado –no para el bolsillo- adicional compensador.

El modelo puesto en marcha en 2003, sigue mostrando sus frutos: la escuela de Robótica inaugurada hace unos pocos días, es el corolario de un proceso de transformación que se inició hace catorce años. El costumbrismo político aceptaba el destino ineludible de ser el tercer mundo del tercer mundo, con indicadores sociales y educativos por el piso, producto de una década neoliberal que hizo su estallido en 2001. Era utópico pensar en que se podía algo distinto. Muchos de los cambios logrados fueron vilipendiados por oposiciones rastreras y miradas cortoplacistas. Son los mismos que hoy son parte de la alianza gobernante en la Nación.

El cambio se logró con una férrea política fiscal que convirtió a Misiones en una de las pocas provincias que cuenta con recursos propios para tomar decisiones, pese a ser una de las menos beneficiadas en el reparto de la coparticipación federal.

El presidente de la Legislatura, Carlos Rovira ratificó ese modelo y mandó una clara señal a la Nación, que presiona con un modelo fiscal más laxo para “atraer inversiones”.

Rovira marcó distancias apenas unas horas después de que el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, dejara trascender la idea de eliminar Ingresos Brutos a cambio de aumentar unos puntos de IVA para repartir entre las provincias. Rovira, al igual que el Gobernador, sostuvo que Misiones va a defender el esquema tributario provincial “que es de vanguardia en materia económica”.

“Nada reemplaza los impuestos, más aún en época de vacas flacas. El Boleto Estudiantil Gratuito de Misiones es el principal sostén del presentismo del alumno y significa más del 30 por ciento de los recursos de una familia humilde, que los provee el Estado provincial”, consideró el ex gobernador.

No fue el único mensaje. Fiel a su pensamiento, Rovira cuestionó severamente el endeudamiento como forma de financiamiento. 

  “Celebro la defensa de Pasasalacqua de los recursos provinciales, que lo hace con uñas y dientes, sin gritar. En el pensamiento liberal, es incómodo algunas realidades provincials. Pero en economìa, se hace frente con recursos propios o te endeudás, que es inmensamente peor. Cubrir las necesidades del Estado tomando plata prestada, es de muy corto plazo y un problema grave. Aparte es indebido, porque el verdadero progreso es con recursos propios. El esfuerzo fiscal de Misiones es para cumplir con esto”, aseveró.

Rovira se permitió soñar. Dijo que anhela que Misiones reciba el doble de coparticipación federal para compensar a la provincia que cuida su medioambiente, que tiene un mayor crecimiento de población que todo el NEA y asimetrías fronterizas que atentan contra el crecimiento. No será una tarea sencilla pelear por esa reivindicación. El objetivo de mínima es recuperar el 30 por ciento resignado en los últimos 30 años. Lo que queda claro es que Misiones no está dispuesta a entregar la autonomía que está construyendo.

Sería bueno que la demanda sea asumida por tirios y troyanos ante la inminencia de las elecciones que se avecinan y que, como anticipó Economis, se harán en la misma fecha de octubre. La Renovación ya marcó su postura.

La alianza Cambiemos todavía está enmarañada en su futuro electoral, con los PRO puros preparados para asumir los liderazgos en las listas y el radicalismo esperanzado en colarse en los primeros lugares. Alex Ziegler admitió que está “batallando” para colocar –se- y a algunos de sus seguidores, en las nóminas.

Del otro lado, el massismo apuesta a dar una sorpresa en Misiones: está conformando un frente político que incluye a los radicales de Vanguardia y sectores alineados con Héctor “Cacho” Bárbaro. De conformarse, asegura Alejandro Velázquez, el referente local de Sergio Massa, desplazaría a Cambiemos como segunda fuerza en la Legislatura.  

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