Ieral

Presupuesto: Un 80% del ajuste fiscal previsto, es explicado por suba de impuestos o recorte de inversión pública

Compartí esta noticia !

Para llegar al objetivo de un déficit primario cero el año próximo, el sector público nacional necesita lograr ahorros equivalentes a 2,6% del PIB. Entre derechos de exportación y la suspensión de la baja de contribuciones patronales, aportarían 1,3% del PIB, mientras que el recorte en la inversión pública sería de 0,56% del PIB por el lado de Nación, y una fracción adicional del lado de provincias. Es clave que estas medidas resulten transitorias, aplicables a la emergencia
La presión tributaria nacional, que había iniciado un ciclo descendente de 2015 a 2017, subiría de 24,4% del PIB el año pasado a  25,2% en 2018 y 26,2% en 2019. De todos modos, el gasto primario habrá descendido cerca de 4 puntos del PIB entre 2015 y 2019, aunque todavía 5 puntos por encima del nivel de 2007. Las erogaciones en subsidios económicos se habrán achicado de 4,9% del PIB en 2014 a 1,7% en 2019, mientras que este año se está produciendo un importante ajuste del gasto salarial del sector público nacional, del orden de los 0,3 puntos del PIB
De acuerdo al nuevo esquema fiscal, las necesidades de financiamiento de 2019 quedarían plenamente cubiertas con desembolsos del FMI del orden de los 20 mil millones de dólares, percepción que ha contribuido en los últimos días a un significativo descenso de la tasa de riesgo país
El informe de la Fundación Mediterranea realizado por Marcelo Capello, Vanessa Toselli, Agustín Cugno analiza el Presupuesto 2019 y plantea que el el déficit cero se logrará con mayor presión impositiva y recortes a la inversión pública.
La economía argentina ha mostrado algunas buenas noticias en los últimos días, como la caída del riesgo país y la contención del valor del dólar en el mercado de cambios, en una semana en que el BCRA decidió no renovar $150 mil millones de vencimientos en LEBAC, con el riesgo que dichos recursos fueran canalizados a la compra de dólares.
No obstante, aun subsisten factores que generan desconfianza, algunos de los cuales no dependen de Argentina (factores externos, como la política monetaria y comercial de USA y la situación en Brasil), otros son de plena responsabilidad local (equilibrar  el  presupuesto, lograr un acuerdo satisfactorio con los gobernadores) y alguno resulta en un mix, como la posibilidad de modificar  algunas condiciones del último acuerdo con el FMI, para acelerar y/o ampliar el préstamo del organismo internacional al país.

Entre los factores internos, uno de ellos comenzó a despejarse esta semana, con la presentación al Congreso del Proyecto de  Presupuesto Nacional para 2019. Como se esperaba, dicho proyecto plantea alcanzar el equilibrio fiscal primario el próximo año, con una redefinición de las metas fiscales que las vuelve más parecidas a las planteadas al comienzo de la Administración Macri, cuando el ex ministro Prat Gay anunció, al comienzo de la Gestión, que en 2019 el sector público nacional se acercaría al equilibrio fiscal primario. Luego de un período de dos años en que dichas metas iniciales se relajaron, se vuelve a plantear ahora algo similar a aquel  objetivo inicial, que inclusive prevé un superávit primario del 1% para el año 2020.

El Proyecto de Presupuesto Nacional para 2019
En el proyecto de presupuesto se prevé que el PIB tenga una caída del 2,4% en 2018 y del 0,5% en 2019, para crecer desde 2020 alrededor del 3%. El consumo privado sería el más castigado en 2018 (‐3,4%), mientras que lo sería la inversión en 2019 (‐9,7%).  Desde 2020, se espera un modelo con alto crecimiento de la inversión y las exportaciones. El consumo público, en cambio, decrecería hasta 2020, y desde entonces se mostraría sin crecimiento. La inflación (promedio anual), resultaría del 34,8% en 2019 (23% si se la mide punta a punta en diciembre), y bajaría a 18% en 2020, y alcanzaría un dígito recién en 2022. El tipo de cambio resultaría de $40,1 por dólar en 2019, y $44,3 en 2020.

El equilibrio fiscal primario en 2019
El ajuste fiscal, equivalente a 2,6 puntos del PIB, para llegar a un equilibrio primario en 2019, se basa en mayor medida en una suba de tributos (explica 50% del ajuste), luego en una caída del gasto de capital nacional (23%), en el traspaso de gastos en subsidios a las provincias (15%), en menor gasto de capital en provincias (8%), y finalmente en un menor gasto corriente nacional (4%).


Así, se tiene que después de tres años de reducción en la presión tributaria nacional, en 2019 se producirá un cambio de tendencia, y se tendrá la mayor presión tributaria de los últimos años. Claramente deberá tratarse de una situación transitoria, diseñada para una  emergencia, y luego deberán reemplazarse los nuevos tributos distorsivos que se implementan o aumentan en 2019, por ejemplo los  Derechos de Exportación.

Los principales cambios tributarios anunciados y/o que actualmente se discuten, son los siguientes:
• Eliminación de exenciones impositivas: se eliminarán las exenciones que existían en el impuesto a las Ganancias para empleados públicos de algunas provincias y para algunos regímenes especiales, como el de los petroleros. No está previsto que este cambio incluya a los judiciales. También comenzarán a tributar Ganancias las mutuales y las cooperativas de préstamos y seguros.
• Impuesto al cheque (débitos y créditos bancarios): Podría quedar en suspenso el aumento del pago a cuenta de Ganancias. Actualmente las empresas pueden tomar un 34% del tributo en ese concepto, pero el año que viene debía aumentar hasta el 50% para llegar gradualmente al 100%, según estaba previsto en la reforma tributaria.
• Sellos: la reducción que las provincias debían aplicar a partir del año que viene también queda suspendida (implicaba pasar de una alícuota del 0,75% al 0,5%). Así fue ratificado en la última reunión con gobernadores. No figura nada de esto en el proyecto de Presupuesto 2019 porque se trata de un tema estrictamente de índole provincial, pero es una concesión otorgada por el Gobierno, sin que implique un incumplimiento del Pacto Fiscal.
• Ajuste por inflación: se dará marcha atrás con la decisión de permitirles a las empresas actualizar sus balances por inflación para reducir el pago de Ganancias
• Bienes Personales: si bien el proyecto de Presupuesto 2019 no dice nada sobre una eventual modificación de este gravamen, podrían producirse modificaciones. Lo que se implementaría sería gravar con una alícuota del 1% anual a quienes poseen bienes (ya sea cuentas o inmuebles) en el exterior. Para el resto del patrimonio se mantendría la alícuota del 0,25% anual.
• Ingresos Brutos: se mantendría la rebaja de Ingresos Brutos en las provincias que se había comprometido el año pasado para aplicar en 2019, además de lo ya ocurrido en 2018.
• Contribuciones patronales: Se discutió si el año entrante seguiría adelante la suba del mínimo no imponible para las contribuciones patronales.
• Impuesto a las Ganancias. Se mantiene la disminución ya vigente este año de una alícuota del 35% al 30% para las personas jurídicas, siempre y cuando las utilidades sean reinvertidas.
• Retenciones, seguirá vigente el esquema de rebaja de la alícuota para la soja, pero a su vez se impone una retención adicional equivalente a $4 por dólar para las exportaciones de productos primarios y los servicios y de $3 por dólar para el resto de las exportaciones. Además, el proyecto de Presupuesto deja abierta la puerta para que el Poder Ejecutivo aumente los derechos de exportación hasta el 33% si fuese necesario.
Si observamos los números fiscales anunciados para 2019 con una visión de más largo plazo, pueden extraerse conclusiones interesantes:
• En 2019 podrá recuperarse un resultado corriente positivo, luego de 5 años en que dicho guarismo resultaba negativo (nos endeudábamos para pagar gasto corriente).
• En 2019 los Derechos de Exportación, netos de reintegros, volverán a los niveles de 2007 o 2012 (alrededor de 2,1% del PIB).
• El gasto primario habrá descendido cerca de 4 pp del PIB entre 2015 y 2019, pero aún se ubicaría 5 pp del PIB arriba del nivel que mostraba en 2007.
• Cerca de la mitad del ahorro fiscal que se produciría en 2019, se trata de menor gasto de capital. Este último se trata de otro factor de ajuste que deberá resultar transitorio, justificado sólo en la emergencia.
• El gasto en subsidios económicos (especialmente en energía y transporte) habrá pasado de 4,9% del PIB en 2014 a 1,7% en 2019.
• Si bien no cambiará, en el Sector Público Nacional, el peso del gasto salarial entre 2018 y 2019, sí se está produciendo una importante caída en dicha partida en 2018, equivalente a 0,3% del PIB. Esto muestra que, si bien la discusión por el ajuste fiscal se ha concentrado especialmente en el presupuesto para 2019, se está produciendo en 2018 un ajuste en el gasto corriente, menos debatido, especialmente en materia salarial (algo similar ocurre este año en la mayoría de las provincias).



Con respecto a las necesidades de financiamiento para 2019, según los números del gobierno, en caso de que se logre adelantar para 2019 un ingreso de fondos del FMI del orden de los 20 mil millones de dólares, se habrán cerrado definitivamente las necesidades de financiamiento del Tesoro, sin necesidad de nuevas emisiones ni refinanciación de vencimientos el año entrante.


 
 

Compartí esta noticia !

Con dólar alto y restricciones presupuestarias, ¿qué ocurrirá con el empleo en la construcción?

Compartí esta noticia !

Un informe de la Fundación Mediterranea a cargo de Jorge Day muestra como la devaluación afecta al empleo del sector de la construcción
La referencia de la devaluación de 2016 muestra una caída (desestacionalizada) de 13 % en dos trimestres. En 2018, la devaluación es más fuerte y, de cara a 2019, mayores las restricciones presupuestarias
La participación del sector construcción en la masa salarial privada es del orden del 5 % en las provincias de economías más diversificadas, caso de Buenos Aires, Santa Fé y Córdoba, pero se acerca al 10 % en provincias patagónicas y alcanza picos de entre 11 y 16 % en los casos de Chaco, Santiago del Estero, San Juan y Formosa
La actividad de la construcción es más sensible al gasto en obra pública en el NEA y en NOA que en el resto de las regiones. En la zona Pampeana, Cuyo y la Patagonia el sector es menos sensible al gasto en obra pública, pero en éstas regiones la recesión tiene un efecto potenciado sobre la actividad de la construcción
El dólar sigue trepando y está en búsqueda de su techo, lo que define un panorama complejo para el sector construcción, clave en materia de empleos para la economía nacional.
La construcción tiene dos ramas. Una privada y otra pública. Desde una mirada privada, la suba permanente del dólar está generando una caída en los ingresos de la población, y siendo la vivienda un bien de inversión, en las épocas malas este gasto cae más fuertemente (muy procíclico). También afecta como alternativa de ahorro, porque con un dólar alto y elevadas tasas de interés, la opción ladrillo se vuelve menos accesible.
Por la parte pública, se espera una reducción en los montos para obra pública. Estamos en un periodo con finanzas gubernamentales deficitarias (con pocas excepciones provinciales). Aunque hayan mejorado en el primer semestre, es posible que en la segunda mitad de este año se compliquen las finanzas gubernamentales, porque la recesión afectará la recaudación de impuestos, y luego de una contención del gasto público especialmente en la parte salarial, es posible prever un incremento de estos gastos.
Además, en este difícil contexto, los acreedores están menos dispuestos a prestar al gobierno argentino, y por ende, a los provinciales. El acuerdo con el FMI explicita la reducción en obras públicas. Y no estamos en periodo electoral, por lo cual disminuye la presión política por obras.
Pensando en proyecciones, es interesante mostrar lo ocurrido en las dos últimas devaluaciones (inicio 2014 y fines 2015).  Llamativamente la caída fue leve en la de 2014. Pero fue abrupta en la siguiente, con una caída (sin estacionalidad) del 13% en
dos trimestres.

Lo preocupante para 2018 es que el efecto devaluatorio es mucho más significativo, lo cual impactará más fuertemente sobre los ingresos de la población. Y se agrega el menor financiamiento a gobiernos, especialmente para obras públicas (el acuerdo con el FMI deja en claro esa reducción). Por lo cual, es posible esperar que el impacto negativo sobre la construcción sea mayor.
Panorama regional
El panorama constructor no es alentador para este segunda parte del año, y la pregunta es a qué regiones terminará impactando más. Por ello, lo primero es conocer en qué provincias este sector es más relevante.
Un indicador pertinente es la participación del sector en la masa salarial privada. Aunque en las provincias grandes es donde más cemento se utiliza (CABA y la región Pampeana consumen dos tercios de todo el cemento utilizado en el país), en las mismas la construcción tiene menor participación (5% de la masa salarial privada), razonable porque sus economías son más diversificadas.

Lo contrario para provincias pequeñas. Las provincias norteñas tienen un promedio del 7%, y la más dependiente es Formosa (16%). No sólo son economías pequeñas con baja diversificación, sino que además reciben proporcionalmente más fondos nacionales, lo cual a veces le da más posibilidades para realizar obras.
Hay excepciones. San Luis y San Juan realizan más obra pública (per cápita), al contar con finanzas superavitarias. Lo contrario a Santa Cruz. Las provincias grandes reciben menos fondos per cápita, y eso se traduce en obra pública, salvo en Córdoba.

Sabiendo que los ingresos de la población, la rentabilidad de construir y el gasto en obras públicas influyen sobre los indicadores de construcción, se puede estimar cuán sensible es la actividad constructora en las regiones ante cambios en aquellos indicadores.
Acorde a nuestras estimaciones, las regiones norteñas son muy sensibles al gasto en obra pública (y por ende a la recepción de fondos nacionales). Por ejemplo, si el gasto público (neto de inflación) cae un 1%, en el NOA el indicador de construcción caen en 0,6%. En cambio, para esas mismas provincias norteñas es relativamente baja esa sensibilidad en cuanto a la actividad económica.
Pensando en 2018, es probable que la actividad económica terminé cayendo al menos 1%. Y por el lado de la obra pública, el gasto de capital a nivel nacional, neto de inflación, ha caído un 40% inter-anual en los primeros cinco meses del año. Dentro de esos gastos, están las transferencias de capital a provincias, que son los fondos para obra pública, que vienen cayendo al 50%. Es decir, un indicio  que las provincias norteñas padecerán más la caída.

En realidad, parece claro que las provincias pequeñas son más dependientes de la obra pública, pero lamentablemente no se dispone de información para desagregar el sector por ramas (pública y privada) a nivel regional. A esta situación recurrimos a indicios brindados por el sector.
El siguiente gráfico vincula el uso de cemento (como indicador global de construcción) y el gasto en obra pública per cápita (como indicador de la rama pública). Para resolver el tema de las diferencias de tamaño de las economías provinciales, se expresarán los datos per cápita.
Lo esperable es que mientras más obra pública, mayor uso de cemento. Eso se observa al agrupar las provincias en dos grupos. Con un mismo nivel de gasto público en obras, es mayor el indicador de construcción (global) para provincias medianas y grandes, señal de mayor presencia de la rama privada del sector. Un caso más llamativo es el de las provincias patagónicas, donde prevalece la rama  privada, en especial la parte petrolera del sector

Para concluir, la segunda mitad de 2018 se presenta desfavorable para el sector de la Construcción, y por sus dos ramas (privada y pública). La suba abrupta del dólar reduce el poder adquisitivo de la población, y además, junto con las altas tasas, desalienta la opción de ahorrar en “ladrillos”. Las necesidades financieras de los gobiernos nacional y provinciales posiblemente se complicarán en el segundo semestre, por lo cual la obra pública perderá fuerza.
A nivel regional, en las provincias grandes es donde se destinan mayores a la construcción (dos tercios del cemento se consume en CABA y en la región Pampeana). Pero en términos relativos, la construcción pesa más en economías pequeñas, en especial en el Norte, principalmente porque sus economías son menos diversificadas y reciben más fondos nacionales proporcionalmente. Posiblemente, estas economías sean las que más se resientan.
También son dependientes San Juan (minera y con finanzas superavitarias) y las patagónicas, con parte de la construcción vinculada al petróleo. Un mayor precio del crudo con un dólar más caro podría brindar un empuje al sector constructor de esa región.
 
 

Compartí esta noticia !

Misiones en el pequeño lote de provincias a salvo de las turbulencias cambiarias

Compartí esta noticia !

El principal efecto de las turbulencias cambiarias sobre las finanzas de las provincias se sentirá sobre el acceso al financiamiento (que resultará menor al esperado), mientras que Chubut, Salta y Buenos Aires aparecen como los distritos más afectados en términos del lugar que ocupa el pago de los servicios de deuda nominados en moneda extranjera en los ingresos corrientes netos. El escenario -tras la escalada del dólar- es descripto en un informe del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea, que sostiene además que, “por ende, la expansión de la obra pública provincial se verá muy probablemente afectada”. 
“También puede preverse que la ralentización del nivel de actividad recortará la suba de los recursos provinciales”, agrega.
En lo que respecta al “efecto importante” derivado del aumento del tipo de cambio y su impacto sobre los servicios de la deuda de las provincias, el Ieral sostiene que “las más afectadas serán aquellas con servicios de deuda más significativos y nominados en moneda extranjera”. 
En ese escenario, se destaca la fortaleza de Misiones por no haber tomado deudas en los últimos 18 años y haber cambiado la exposición en dólares que tenían los pasivos hasta el año 2000. Hoy Misiones tiene menos del diez por ciento de la deuda en dólares, mientras que las provincias que tomaron deuda a un dólar de 17 se encontraron que su deuda y los servicios de la deuda aumentaron 47 por ciento.
 
Grilla
Entre ellas -reseña- se encuentran Chubut -distrito que gobierna Mariano Arcioni, y en el que los servicios de la deuda superan el 20% de sus ingresos corrientes (netos de coparticipación a municipios)-, Salta (del peronista Juan Manuel Urtubey, con el 15%), Buenos Aires (de la macrista María Eugenia Vidal, con el 13,5%), Mendoza (del radical Alfredo Cornejo, con el 11,7%) y Río Negro (de Alberto Weretilneck, con el 11,2%). 
En cambio, en el otro extremo del ránking de “servicios de deuda en términos de ingresos corrientes netos” se encuentran San Luis (0%), La Pampa (0,6%), Tucumán (0,7%) y Santiago del Estero (0,9%).
Pero además, en provincias como Buenos Aires y Chubut, entre 33% y 43% de los vencimientos -sostienen- corresponden a moneda extranjera.
Asimismo, si la lupa se dirige a la proporción de servicios de la deuda expresados en dólares, el listado es encabezado por La Rioja (62,6%), Santa Fe (58,8%) y San Juan (52,7%).
En la otro punta, en tanto, se acomodan San Luis (0%), Santa Cruz (1,5%), La Pampa (6,9%), Misiones (7,8%) y Catamarca (9,7%).
En paralelo, el informe sostiene que “en 2018 todo indica que las provincias mejor posicionadas son aquellas en las que el sector exportador tiene una ponderación significativa, que tengan una canasta diversificada de productos con ese destino, y que no estén complicadas en sus finanzas gubernamentales”.
Entre las jurisdicciones que reúnen esas tres características -remarcan- se encuentran Córdoba y Santa Fe, aunque las cuestiones climáticas no las favorecen. 
“San Juan podría estar en este grupo, pero es demasiado dependiente de un sólo producto de exportación (el oro), con precios internacionales estabilizados. Y Buenos Aires estaría en una situación intermedia”, agregan.
En el cuadrante opuesto -destaca el Ieral- se encuentran provincias con actividades demasiado dependientes del mercado interno, como Tierra del Fuego y La Rioja, a las que suman jurisdicciones con poca actividad exportadora, como Chaco y Misiones. 
En tanto, de tres provincias con importante ponderación de petróleo y gas, Neuquén es la que podría aprovechar mejor el nuevo escenario, dado que no presenta problemas fiscales tan serios como las restantes (Santa Cruz y Chubut). Las variaciones del dólar y la crisis financiera obligaron a varios distritos a anunciar la postergación de la emisión de nuevas deudas en divisa.
 

Compartí esta noticia !

Misiones fue la provincia del NEA con mayor crecimiento en el turismo en los primeros meses del año

Compartí esta noticia !

Un informe de coyuntura regional de la Fundación Mediterranea muestra como evolucionó el promedio de estadía en los primeros meses del año. Puerto Iguazú, Corrientes y Posadas son las ciudades con las mejores variaciones positivas.
La estadía promedio de los turistas durante enero y febrero de 2018, registró una variación positiva para la ciudad de Puerto Iguazú del 18% en relación al mismo periodo del año 2017, mientras que en Posadas dicha variación fue del 3% y en Corrientes del 10%. Sin embargo, dichas variaciones fueron de -4% para Resistencia y Formosa.
En cuanto al Porcentaje de Plazas Ocupadas, el promedio de ene-febrero de 2018 fue 58,70% en Puerto Iguazú, 50,75% para Corrientes, 42,75% en Resistencia, 38,45% en Posadas y 38% en Formosa.
La cantidad acumulada de pasajeros durante el período enero-marzo de 2018 respecto al mismo periodo del año 2017, aumentó en la ciudad de Posadas un 29%, mientras que en Resistencia la variación fue del 19%, en Puerto Iguazú el 11% y en Formosa 1%, siendo Corrientes la ciudad donde disminuyó 20% la cantidad de pasajeros.

Compartí esta noticia !

Misiones registró una suba real de depósitos del 27,1% durante 2017

Compartí esta noticia !

A nivel nacional, durante el año 2017, el stock de créditos al sector privado no financiero alcanzó a $5.394,4 mil millones de pesos, un 45% superior al año 2016 en términos nominales y 21,6% interanual en términos reales. A su vez, el stock de depósitos del sector privado no financiero subió 35,2%, con respecto al año 2016 (13,9% en moneda constante), señala un estudio de la Fundación Mediterránea.
Parte de ese crecimiento crediticio puede volcarse a obras de inversión, como así también al consumo de bienes durables. Para el último caso, se observa que la producción de bienes de consumo durable presentado por FIEL, retoma el crecimiento en el mes de junio de 2017 pero finaliza el año con una reducción del 6% interanual.
Continuando con el rubro préstamos, se observa que todas las regiones argentinas crecen en términos reales (y por lo tanto, también lo hacen en términos nominales), algunas de ellas superando al crecimiento observado a nivel nacional (+21,6%), como es el caso de la región Noroeste (+24,4%) y la región Noreste (+24,0%), y otras acercándose a éste, como la región Pampeana (+21,5%) y la región Patagónica (+21,2%). La región de Cuyo, fue la de menor aumento interanual (+18,7%), aunque igualmente con buen desempeño durante el año 2017.

Entre las provincias destacadas se encuentra Córdoba (+30%), Corrientes (+29,9%), Neuquén (+29,8%) y Río Negro (29,7%), con un aumentos interanuales real de gran magnitud, (+54,8% nominal promedio). Por otro lado, las provincias que obtuvieron los menores aumentos, en términos reales, con respecto al año 2016, fueron: San Juan (10,6%), Santa Cruz (11,0%), San Luis (11,2%) y Chubut (12,3%). En el resto de las provincias sin mencionar, se observó un buen desempeño, con variaciones reales positivas entre un mínimo de 15,3% (Jujuy) y un máximo de 27,4% (Santa Fe).
Como puede observarse, durante el año 2017, el norte argentino fue el de mejor performance (+24,3% en términos reales). Sin embargo, representa aproximadamente un 9% del total de préstamos a nivel nacional.
En el caso de los depósitos tomados, nuevamente se observan variaciones reales positivas en todas las regiones argentinas, aunque de menor magnitud que en el análisis previo. Es así que, el total de aquellos tomados por el país fueron un 35,2% mayor que los depósitos tomados en el año 2016, en términos nominales, y un 13,3% superior en términos reales.
Nuevamente, la región Noreste y Noroeste del país fueron las de mayor crecimiento tanto en términos nominales (+43,4% promedio) como en términos reales (+20,9% promedio).
El resto de las regiones no se encuentran muy alejadas al promedio nacional, creciendo en términos reales un 13,1% promedio (+34,1% nominal promedio), 0,8pp menos que el crecimiento observado por el total país.

En este análisis, las provincias destacadas son: Misiones con una suba real de depósitos del 27,1% (+50,6% nominal); Corrientes (+47,4% nominal y +24,2% real) y Tucumán (+44,9% nominal y +22,3% real). En el extremo opuesto, se encuentra la provincia de San Luis – única provincia con variación interanual negativa – con una reducción, en términos reales, del 5,7% en el total de depósitos del sector privado no financiero, con respecto al año 2016. El resto de las provincias sin mencionar, logró un buen desempeño con aumentos interanuales reales, que varían entre un mínimo de 6% (Tierra del Fuego) y un máximo de 20% (Salta).

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin