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De enero a noviembre de 2018, el turismo no residente aumentó a un ritmo de 4,6% interanual

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Un estudio de la Fundación Mediterránea -IERAL a cargo de Vanessa Toselli y Lucía Iglesias muestra como evolucionó la llegada de turistas al país y cuales regiones son las más beneficiadas.
• Aunque con menor ponderación en el total, se destaca el aumento del flujo de turistas extranjeros a Córdoba (30,6% interanual), Buenos Aires (15,0%) y Cuyo (14,6%)
• En las regiones con mayor ponderación, la variación fue del 5% interanual en el caso de ciudad de Buenos Aires y del 3,2% para la Patagonia
• Considerando el fluyo de turista a través de los aeropuertos, se tiene que, hasta noviembre, el 2018 mostró un ingreso de 2.345.100 personas al país (10,4% más que igual período de 2017) y una salida de 3.380.500 personas (- 2,7% interanual)
En el mes de noviembre de 2018, se observó una reducción superior al 6% en el total de viajeros hospedados en nuestro país, con respecto a igual mes de 2017, de acuerdo a los datos relevados por la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH) de INDEC. Por su parte, el total de turistas no residentes de noviembre mostró un incremento del 6,3% interanual, pero éstos representan sólo alrededor del 20% del total.
Durante el los primeros once meses del año 2018, fueron 18.990.716 las personas, residentes (15.199.189) y no residentes  (3.845.038), que se movilizaron por el país, apenas inferior a igual período de 2017 (-0,7%). Los turistas residentes (81% del total) obtuvieron una variación interanual del -1,6%, mientras que los no residentes (19% del total) aumentaron más del 4% con respecto al año 2017.
Considerando únicamente al turismo receptivo no residente (extranjero), se destacan entre las regiones que mostraron las mayores variaciones interanuales: la provincia de Córdoba (+30,6%), Buenos Aires (+15,0%), Cuyo (+14,6%). Además, la CABA (+5,0%) y la Patagonia (+3,2%) también obtuvieron un buen desempeño aunque en menor magnitud. No se puede decir lo mismo para el Litoral y el Norte, donde se observaron reducciones del 4,4% y 2% interanual, respectivamente.

Otra parte del análisis se centra en contabilizar el flujo de turistas que entran y salen del país, por vías aéreas, contabilizando el total de los aeropuertos. Con datos provistos por la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) de INDEC, se compara el acumulado a  noviembre 2018 con igual período del año 2017.
Chile, Estados Unidos y Canadá, Brasil, y Paraguay son los países de origen de turistas que más eligieron Argentina como lugar de visita: +27,4%, +11,1%, +10,5% y +5,5% interanual, respectivamente; mientras que Uruguay y Bolivia redujeron sus viajes a Argentina: -6,4% y -3,5% interanual, respectivamente. El resto de América mostró un aumento del 12,0% interanual, en el acumulado a noviembre 2018.
En Europa y el resto del mundo también se alcanzaron variaciones positivas en los primeros once meses del año: +5,4% y +11,3% interanual, respectivamente.

En suma, el total de turistas extranjeros que ingresaron, en el acumulado enero-noviembre, por vías aéreas, alcanzó los 2.345.100 personas, +10,4% interanual, lo cual, frente a la salida de 3.380.500 personas del país, -2,7% interanual, da como resultado un saldo negativo en el flujo de turistas de -1.035.400 personas.

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El transporte fue lo que más aumentó en el 2018 con un incremento del 66,8%

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Un informe de la Fundación Mediterranea a cargo de Guadalupe Gonzalez muestra la gran disparidad entre rubros y porque el  Indice de Precios al Consumidor aumentó un 47,6% en 2018
• En Diciembre, la variación mensual de los precios al consumidor fue de 2,6% para la cobertura nacional, desacelerando su trayectoria respecto de los últimos meses 
• En 2018, la inflación acumuló una suba de 47,6% anual, con variaciones de precios que van del 66,8% para el rubro de Transporte en un extremo y Bebidas alcohólicas y tabaco con 28,3%, en el otro
• La inflación núcleo fue de 2,7% y el promedio móvil de tres meses anualizado arroja un guarismo de 51,6%, que compara con una tasa de interés de política monetaria de 59,35% 
En Diciembre, el Índice de Precios al Consumidor registró una variación de 2,6% mensual, según los datos relevados por el INDEC para el promedio nacional. Si bien la inflación de Diciembre es todavía elevada, los últimos meses marcan una desaceleración  respecto del pico de Septiembre (6,5% mensual).

Los rubros que más subieron en 2018 fueron: transporte (66,8%), comunicaciones (55,3%), bienes y servicios varios (53,2%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (51,2%). En el otro extremo, los rubros que aumentaron sus precios por debajo del promedio general fueron: bebidas alcohólicas y tabaco (28,3%), Educación (32,1%), Prendas de vestir y calzado (33,1%), Restaurants y hoteles (39%), Recreación y Cultura (43,4%) y Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (45,7%).

Al interior del país se observan comportamientos dispares si se toma en cuenta la variación general de precios por región. Mientras que en la región Patagónica los precios aumentaron en promedio un 50,6% anual en 2018, en GBA lo hicieron un 47,1%. Otras regiones como la Pampeana, NOA y NEA incrementaron sus precios en línea con lo ocurrido a nivel nacional (47,6% en región Pampeana, 47,8% en NOA y NEA).

La inflación núcleo, aquella que no tiene en cuenta lo que ocurre con los bienes y servicios estacionales y/o regulados, marcó una variación mensual de 2,7% en Diciembre y el promedio móvil de los últimos tres meses anualizado arroja un guarismo de 51,6%. Esta cifra compara con la tasa de política monetaria promedio del mes, de 59,4%, marcando una diferencia de 7,76 puntos porcentuales.

 

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La década diferenciada de América Latina

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Los años ´80 pasaron a la historia como la “década perdida de América latina”, por la falta de crecimiento de la mayoría de los países de la región, una crisis detonada a partir de la abrupta suba de las tasas de interés de los Estados Unidos. Más acá en el tiempo, el 2011 marcó otro punto de inflexión, porque luego de tocar valores records, los precios de las commodities comenzaron a bajar, para estacionarse en un andarivel intermedio. A diferencia de lo sucedido en los ’80, esta vez hay contrastes entre los distintos países de la región, por la forma en que transitan el nuevo escenario. Focalizando en Argentina y Brasil por un lado, y Chile y Perú por el otro, se observa una bifurcación de caminos que tiene que ver tanto con el modo con el que los gobiernos se apropiaron de los beneficios del boom que llegó hasta 2011, como con el tipo de políticas económicas con las que se enfrentó la etapa posterior, de precios internacionales más moderados. Este conjunto de factores explica por qué entre 2011 y 2018, Brasil y la Argentina tuvieron crecimiento cero, mientras el PIB de Perú se expandía un 31,6 % y el de Chile lo hacía un 21,9 %.
Los años ´80 pasaron a la historia como la “década perdida de América latina”, por la falta de crecimiento de la mayoría de los países de la región, una crisis detonada a partir de la abrupta suba de las tasas de interés de los Estados Unidos. Más acá en el tiempo, el 2011 marcó otro punto de inflexión, porque luego de tocar valores records, los precios de las commodities comenzaron a bajar, para estacionarse en un andarivel intermedio. A diferencia de lo sucedido en los ’80, esta vez hay contrastes entre los distintos países de la región, por la forma en que transitan el nuevo escenario. Focalizando en Argentina y Brasil por un lado, y Chile y Perú por el otro, se observa una bifurcación de caminos que tiene que ver tanto con el modo con el que los gobiernos se apropiaron de los beneficios del boom que llegó hasta 2011, como con el tipo de políticas económicas con las que se enfrentó la etapa posterior, de precios internacionales más moderados. Este conjunto de factores explica por qué entre 2011 y 2018, Brasil y la Argentina tuvieron crecimiento cero, mientras el PIB de Perú se expandía un 31,6 % y el de Chile lo hacía un 21,9 %.

No se puede entender el ciclo de stop and go que se inicia en 2011, que origina el estancamiento de los últimos siete años, sin considerar el contexto. La historia arranca con la suba sostenida de los precios de las materias primas a partir de 2003 en adelante, hasta llegar a niveles records, que provocó un beneficio inédito en la región, pero un aprovechamiento cortoplacista en la Argentina y otros países, caso de Brasil, que terminó dañando los cimientos de estas economías, haciendo mucho más difícil la etapa posterior.

Con pocos datos se ilustra este punto: las exportaciones de la Argentina, que en 2003 capturaban 0,43 dólar de cada 100 dólares de las exportaciones mundiales, pasaron en 2011 a 0,46 dólar de cada 100, un magro incremento de 6,9%, pese al boom de la soja y demás productos. Esto compara con un aumento de 35,2 % obtenido por Brasil (de 1,05 a 1,42 dólares cada 100) en igual período, el 45,0 % de Chile (de 0,31 a 0,45) y el 100 % de Perú (de 0,13 a 0,26). La escasez de dólares genuinos en el presente de la Argentina no se explica sin repasar esta parte cercana de la historia.

Ahora bien, cuando el precio internacional de las materias primas comienza a hacer su recorrido inverso, para quedar en un nivel intermedio, Brasil y la Argentina ensayan políticas económicas que, en lugar de recortar la brecha con Chile y Perú, la profundizan.
El común denominador que se observa para Argentina y Brasil a partir de 2011, es el intento de compensar la merma del impulso externo con políticas contracíclicas, activando el gasto público y los subsidios (a las tarifas en nuestro país, a los créditos, en el vecino). Más allá del mayor gasto público, debe tenerse en cuenta la calidad del mismo. Por ejemplo, un informe publicado por el Centro de Estudios de la Educación Argentina de la Universidad Belgrano sostiene que entre los años 2003 y 2015 las escuelas públicas primarias perdieron 12% de alumnos pero los cargos docentes aumentaron 19%. En el mismo período, las escuelas privadas ganaron 27% de alumnos y subieron los docentes en un 23%.
Pero esa reacción agravó los desequilibrios fiscales sin conseguir éxito en términos de nivel de actividad (se entró en el ciclo del stop and go), al costo de daños adicionales en la competitividad y deterioro incremental del sector externo. El “cepo cambiario” fue, de todos modos, una peculiaridad de la Argentina, acentuando el sesgo antiexportador. Y, dado que el sector externo es un espejo de los desequilibrios internos, en este punto debe subrayarse otra excentricidad argentina: el gasto consolidado del sector público, que en 2003 se ubicaba en 22,7 % del PIB, ya había trepado a 34,9 % en 2011, para coronar un 41,4 % en 2015. En tanto, de 2003 a 2015 el gasto público en Chile pasó de 22,5 % a 24,9 % del PIB y en Perú de 20,0% a 22,4 %.

La política fiscal desaprensiva provocó un efecto negativo de “segunda ronda” sobre el sector externo, potenciando el primer impacto de los menores precios internacionales, ya que alimentó la “inflación en dólares” al interior de las economías, más intensa todavía en el caso de la Argentina. Así, entre Noviembre 2010 y Noviembre 2015, el peso argentino se apreció en términos reales un 41,8% contra el peso chileno, quitando competitividad cuando más se la necesitaba.

Hubo, además, un impacto de “tercera ronda”, ya que la inversión privada fue desplazada por la pública, mucho más cara y menos productiva, como muestran el “Lava Jato” y los “Cuadernos” en Brasil y la Argentina.
Está claro que, a partir de 2011, había que adaptarse al escenario internacional dando prioridad a las políticas del lado de la oferta, con desregulación, recorte de impuestos distorsivos, menos burocracia, precios relativos locales alineados con los internacionales, mejor logística e infraestructura. Sin embargo, aun cuando los gobiernos de la Argentina y de Brasil hubieran tenido el diagnóstico correcto (que no lo tuvieron) había una pesada inercia que complicaba ese giro, por la falta de acuerdos comerciales con el resto del mundo, con impuestos (incluido el inflacionario) cubriendo un gasto público fuera de escala, con un sector productivo debilitado por la falta de estímulos y la pérdida de transparencia de esos años, como lo ilustra el recorrido de YPF en el período.
Hay una conclusión, y es que se necesita avanzar hacia un modelo de crecimiento apoyado en exportaciones e inversión, agotada la vía del gasto público y los subsidios.
Brasil y la Argentina enfrentan el mismo tipo de problemas, pero Brasil sufrió una brutal recesión entre 2015 y 2016, fenómeno que fue determinante para ordenar su agenda, a 180° de lo que había sido la política económica del gobierno de Dilma.
En cambio, la nitidez de esa agenda es menor en la Argentina. Si bien nuestro país comparte con Brasil el estigma del crecimiento cero entre 2011 y 2018, las causas del estancamiento enfrentan mayor controversia de este lado de la frontera. Sin embargo, si la dirigencia política reparara en los factores que explican la diferencia entre nuestro país y la performance de Chile y Perú en los últimos años, la discusión podría focalizarse en los hechos relevantes.

Obsérvese que, de acuerdo a las notas de competitividad del World Economic Forum, la puntuación de Argentina (4,0) es la menor de los cuatro países bajo análisis. Para Brasil esa puntuación es de 4,10, para Perú de 4,20 y para Chile de 4,70.
El ranking de las diferencias entre la puntuación de Chile y Argentina es encabezado por el ítem “estabilidad macroeconómica”, en el que nuestro país debería pasar de 3,40 a 5,40 para igualar la medición correspondiente al país trasandino.
Pero para lograr crecimiento sostenido, ese salto en la nota de estabilidad macroeconómica es sólo una condición necesaria, no suficiente. Obsérvese que los ítems vinculados a la forma en que se asignan los recursos en cada país también muestran una brecha considerable. Las notas de Chile en la eficiencia con la que funcionan el mercado de bienes y de trabajo, las asignadas a infraestructura e instituciones, son referencias claras respecto de las reformas que aún necesita encarar la Argentina en función de la recuperación de la capacidad de crecer, única forma en que los ratios vinculados a la sustentabilidad de la deuda pública puedan converger a niveles manejables.

De este modo, lo ocurrido entre 2016 y principios de 2019 puede verse como una transición, costosa pero transición al fin, en la construcción de los cimientos para encarar los desafíos señalados. Por caso, la tarea de estabilizar la economía necesitaba previamente alinear el set de precios relativos del mercado local con los internacionales, un requisito que estará cerca de ser cumplido hacia fin de 2019. Esta forma de reorganizar la economía es la única consistente con el florecimiento de incentivos para la inversión y el empleo productivo. En cambio, la estabilidad basada en la represión de precios claves, tipo de cambio, tarifas y demás, es la receta indicada para prolongar el escenario de estancamiento.
 

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La recesión en la industria de máquinas agrícolas presenta impacto leve en el empleo

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Un informe de la Fundación Mediterranea – IERAL a cargo de Marcos Cohen Arazi y Fernando Kühn, muestra como impacta la caía de ventas de la maquinaria agrícola en el sector industrial nacional.
El IERAL, con el apoyo de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (AFAMAC), el  Gobierno de la Provincia de Córdoba y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), desarrolla un seguimiento propio de este sector, que permite complementar las cifras que releva INDEC.
A partir del examen de la información recabada se destacan: a) la profunda caída en el nivel de ventas que se experimentó en 2018 y el menor nivel de utilización de capacidad instalada reflejan la fuerte retracción en el sector; sin embargo, aún con dicha merma terminará con un mejor desempeño que en el año 2015; b) el impacto leve que esta situación ha implicado en el nivel de empleo en las firmas líderes, hasta el momento, ratifica la importancia del sector como soporte de la ocupación industrial de provincias como Córdoba y Santa Fe, y en menor medida Buenos Aires; c) existen expectativas favorables para 2019, asentadas en una posible buena cosecha y una valorización que permitiría un repunte de las ventas de máquinas.
Ventas del Sector de Maquinaria Agrícola y Agropartes a nivel nacional
Sobre la base de datos que INDEC ha publicado sobre el nivel de actividad de maquinarias agrícolas para el tercer trimestre de 2018, se contempla que el sector consolidó la caída en sus niveles de ventas, situación que experimentaba desde el comienzo del año.
El mayor declive del nivel de unidades vendidas con respecto al tercer trimestre del año 2017 ha ocurrido en el segmento de  cosechadoras, con un derrumbe del 65%.
Otro rubro que vio desplomarse sus ventas fue el de tractores con un 54%. Luego le siguen con caídas menores, pero de magnitudes igualmente considerables, los implementos y sembradoras, con declives de sus niveles de ventas de 35% y 19%, respectivamente.
La sequía que afectó los rendimientos de la cosecha de la actividad agrícola desde el comienzo de año se combinó con otros factores:  incertidumbre macro originada en la crisis cambiaria, reintroducción de retenciones, reducción de la disponibilidad de crédito, alto costo financiero, por citar algunos. Con ese mix, resulta sencillo de entender el magro desempeño del sector en lo que va del año.
Con el objetivo de analizar la situación del sector fabril más en detalle, se analiza un indicador elaborado a partir de la información oficial, en el que se busca reflejar el movimiento en el nivel de unidades vendidas, a partir de un indicador de ventas a precios constantes. La información se encuentra diferenciada en dos grupos de máquinas: cosechadoras y tractores, y sembradoras e  implementos.
Con los datos del tercer trimestre, para lo que va de 2018 se verifica una caída de 35% en el volumen de ventas de cosechadoras y tractores y de 24% en el caso de sembradoras de implementos. De mantenerse esta performance en el cuarto trimestre (aún no existe información oficial), en el primer grupo las ventas del año se ubicarían 25% por encima de las de 2015; mientras que en el segundo grupo de máquinas la mejora sería de 23%. De esta forma, la floja performance de 2018 no revertiría los dos años favorables que tuvo el sector en 2016-2017.

Maquinaria Agrícola y Agropartes producidas en la Provincia de Córdoba
Contando con el apoyo de la Asociación de Fabricantes de Maquinarias Agrícolas y Agrocomponentes de Córdoba (AFAMAC) y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el IERAL viene llevando adelante un relevamiento de carácter trimestral en el cual se realizan consultas a firmas líderes radicadas en la provincia de Córdoba con el objetivo de tener una visión complementaria sobre la actividad del sector.
De esta manera, se construyen diversos indicadores para reflejar la situación económica del sector, colocando el foco en variables  claves como el nivel de ventas, utilización de la capacidad instalada y empleo. En estas mediciones se incluye medición del  desempeño de 15 grupos de máquinas agrícolas y agropartes de la provincia de Córdoba, lo que nos permite realizar un análisis alternativo al que realiza el INDEC.
En primer lugar, el Indicador de Ventas de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (IVEMAC) muestra una caída estimada del 25% para este año, con base en datos de los primeros nueve meses del año. Esto revierte la tendencia observada durante el período 2015-2017, cuando las ventas acumularan un incremento del 56%.
De mantenerse la performance experimentada en los primeros tres trimestres, el 2018 terminaría con un nivel de ventas 17% superior al de 2015, lo que resulta similar a la dinámica observada en las estadísticas nacionales.

Al observar la evolución trimestral del indicador de ventas de las firmas líderes, se pueden evidenciar otros detalles que nos permiten obtener conclusiones adicionales.
En ese sentido, el trimestre con mayor caída interanual de las ventas fue el primero, con un 38%, para luego continuar presentando disminuciones en los trimestres subsiguientes, pero en torno al 20%. De esta manera, se percibe al menos un aminoramiento de la caída, que podría continuar en el último trimestre del año, según indicadores preliminares.
Un segundo indicador que surge del relevamiento es el de Utilización de Capacidad Instalada en firmas líderes de Maquinarias Agrícolas y Agropartes de Córdoba (UCIMAC).
Entre 2015 y 2017, el nivel de utilización se había incrementado en 19 p.p., en línea con lo que ocurrió con las ventas, llegando al nivel de 77%, máximo nivel de ocupación desde 2012 a esta parte.
En el caso del 2018, con los datos disponibles hasta el tercer trimestre, se presenta una disminución de 8 p.p.; presentando un nivel de utilización de capacidad superior al del trienio 2014-2016. Que este guarismo no se reduzca en mayores proporciones permite conjeturar una expectativa de rápida recuperación.

Examinando el indicador en forma trimestral, la utilización de capacidad instalada se incrementó recurrentemente luego del piso verificado en el primer trimestre de 2016, cuando fue de 51%, luego del cambio del contexto y las perspectivas económicas que implicó el cambio de gestión a nivel nacional.
El mayor nivel de utilización se alcanzó en el segundo trimestre de 2017 cuando alcanzó el 79%. Luego, sobrevino una fuerte modificación del contexto económico (especialmente por el desempeño agrícola al comienzo y luego por los problemas macreoconómicos) se hizo notar desde el comienzo de 2018 (en las ventas ya se percibía una retracción en el último trimestre de 2017). No obstante, el nivel de ocupación del tercer trimestre de 2018 se ubica entre los más altos del último lustro, por debajo de la performance de 2017 solamente.

Finalmente, en el relevamiento de firmas líderes de Córdoba también se incluye el indicador de Empleo en firmas líderes de Maquinarias Agrícolas y Agropartes de Córdoba (EMAC). A través de este indicador es posible advertir una mayor estabilidad en materia de empleo, en comparación con lo que ocurre con el nivel de ventas y utilización de capacidad instalada. Esta mayor estabilidad puede explicarse por varios factores, entre ellos el fuerte arraigo local de las firmas del sector y la alta calificación de la plantilla de personal, que desalientan su reducción en el marco de caídas coyunturales en el nivel de actividad.
En este sentido, mientras que las ventas evidenciaron un desplome del casi 50% entre 2011 y 2015, el empleo en el sector solo se contrajo un 13%. Más aún, la recuperación desde el año 2016 llevó a que en el año 2017 se llegaran a niveles de empleo similares de 2011, cuando se dio el máximo nivel de empleo del período relevado.
En el año 2018, de acuerdo con las cifras relevadas hasta el tercer trimestre, se estima un descenso de 2%, luego de fuertes  incrementos en los dos años previos. De estas observaciones se puede concluir que por el momento el sector se encuentra lejos de presentar una fuerte contracción del nivel de empleo. No obstante, las empresas en muchos casos están aplicando en mayor cuantía medidas como reducción de la jornada laboral, suspensiones o vacaciones anticipadas para hacer frente a la coyuntura actual.

Expectativas de la campaña agrícola 2018/2019
Finalmente, a futuro las expectativas favorables en la próxima cosecha hasta el momento son positivas, y le permitirían al sector de maquinaria agrícola y agropartes recuperar parte del terreno perdido durante 2018.
Según fuentes oficiales, se estima un incremento del 5% de la producción de trigo, mientras que conforme a estimaciones preliminares de la Bolsa de Comercio de Rosario se espera un fuerte repunte de la producción de maíz y especialmente la de soja, ambos cultivos muy afectados por la sequía en la pasada campaña.
Este incremento esperado en los principales productos agrícolas en conjunto con precios internacionales próximos a los de la campaña anterior y la importante mejora en la competitividad cambiaria del año pasado debido a la devaluación (compensada parcialmente por la reintroducción de retenciones), generan un marco favorable para el sector agrícola que tiene mayor incidencia en las ventas de máquinas. Las cifras preliminares, en conjunto, permiten prever un repunte en el valor de la producción agropecuaria de los principales cultivos, de modo que se incrementaría el valor bruto producido en US$ y fuertemente en pesos, en ambos casos de forma muy significativa respecto de los años previos.
En periodos recientes, se manifestó una fuerte correlación entre estas mediciones y el número de unidades vendidas de maquinarias, razón por la cual es posible avizorar un repunte de la industria de máquinas agrácolas y agropartes en 2019.
Las estimaciones de producción agrícola consideradas se basan en un escenario base en el cual las condiciones climáticas permanecen estables y podrían modificarse si las lluvias de los últimos días agravan el escenario hídrico. Adicionalmente, hay otros factores a considerar, como las elevadas tasas de interés que se prevé que se mantengan la mayor parte de este año, como también la menor  disponibilidad de financiamiento a tasas de promoción y los riesgos macroeconómicos que aún existen.
Estos factores obligan a considerar estas expectativas de repunte con moderación, sin dejar de ser expectativas favorables luego del magro desempeño de 2018.

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La balanza comercial aun presenta un déficit acumulado anual

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Un informe a cargo de Agustin Shehadi de la Fundación Mediterranea – IERAL muestra que la balanza comercial cambió de signo en octubre, con un superávit de 277 millones de U$S, que contrasta con un déficit mensual de 618 millones en el acumulado del año
• El efecto de la sequía comienza a diluirse: las exportaciones Manufacturas de Origen Agropecuario subieron 5% interanual mientras que las de Productos Primarios, que caían a un ritmo de 25,0% interanual en el tercer trimestre, moderaron el rojo a sólo 2,6%
• Del lado de las importaciones, contrasta la fuerte caída en el rubro Vehículos Automotores (-48,2% interanual) y Bienes de Capital (-36,6%) con el aumento verificado en las compras al exterior de Bienes Intermedios (+11,6%) 
• La balanza comercial energética pasó en octubre a terreno positivo (11 millones de U$S) pese a una marcada desaceleración en las exportaciones, que subieron al 113,4% en el tercer trimestre y lo hicieron un 37,5% el último mes. Esto ocurrió porque las importaciones, que se incrementaron un 41,3% interanual en el tercer trimestre, se contrajeron un 15,2% en octubre
Según datos del Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicados por el INDEC, en octubre las exportaciones retoman el campo positivo respecto al año pasado, reflejando una variación interanual del orden de +1,4%. Este guarismo se ubica 6,2 puntos porcentuales por encima del dato de septiembre (-4,8% a/a), y 2,9pp por encima del tercer trimestre (-1,5% a/a).
Este cambio de tendencia tiene que ver con el hecho que las exportaciones de Bienes Primarios que caían al 25,0% interanual en el tercer trimestre pasaron a hacerlo solo un 2,6% en octubre. Por su parte, las importaciones que habían caído un 21,2% interanual en septiembre pasaron a hacerlo un 18,2% en octubre, una desaceleración explicada por el cambio de signo en el rubro Bienes Intermedios: de una caída de 0,3% en septiembre, las importaciones de este segmento subieron 11,6% en octubre.

Por la convergencia de estos factores, octubre termino siendo el segundo mes del año con superávit en la balanza comercial. El saldo positivo de 277 millones de U$S compara con un déficit promedio de 618 millones de U$S por mes para el periodo enero-octubre

Comercio sin combustible
En octubre, las ventas al exterior (sin combustibles) cayeron 0,6% interanual, recortando en 9,3 puntos porcentuales el descenso de septiembre (-9,9%). Este fenómeno se explica por el aumento de las exportaciones de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), de 5,0% respecto a igual periodo de 2017, y también por el hecho que las exportaciones de Productos Primarios registraron una variación interanual de -2,6%, que compara con el -25,0% del tercer trimestre

En tanto, las importaciones (sin combustibles) acentuaron en octubre la caída del tercer trimestre, desde un -16,3% al -18,4% del último dato. El ranking de contracción de importaciones de octubre fue liderado por el rubro Vehículos Automotores (-48,2% interanual), seguido por Bienes de Capital (-36,6%), Piezas y accesorios de bienes de capital (-27,2%) y Bienes de Consumo (-16,2%).

Balanza comercial energética
En octubre, la balanza energética retorna, con 11 millones de U$S, a un simbólico terreno positivo, que compara con el rojo de US$ 163 millones de igual mes de 2017. En los últimos doce meses, el saldo energético se ubicó en torno de los –US$ 2,84 mil millones, que compara con un máximo de –US$ 6,56 mil millones registrados a principios de 2015.
Si bien en octubre el aumento de las exportaciones de combustibles y energía (37,5%) mostró una marcada desaceleración respecto del tercer trimestre (113,4%), esto fue compensado por el hecho que las importaciones, que subían al 41,3% en el tercer trimestre, pasaron a caer 15,2% en el ultimo dato.

 

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