importaciones

Otra caída de las exportaciones ¿cómo le fue a los productos misioneros?

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Los datos publicados por el INDEC a través del informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) dibujan una imagen temprana pero bastante certera de lo que será el resto del año en materia de comercio exterior. En junio, las exportaciones siguieron en línea con la dinámica a pocas luces que vinieron mostrando en 2018, cayendo 1,4% interanual en el mes y acumulando una suba de apenas 5,5% en el primer semestre. La novedad se presenta en la dinámica importadora, que vio su primera retracción en 18 meses, cayendo 7,5% interanual, aunque aún 13% por encima de 2017 al comparar los primeros semestres de cada año. El rojo así se ubicó en USD 382 millones, prácticamente la mitad del resultante en junio de 2017.  La continuación de esta tendencia irá haciendo converger al rojo comercial cada vez más hacia el registro del año pasado, si bien todavía prácticamente lo dobla (5.101 vs 2.616 millones de dólares).
 
En medio de la caída general de las exportaciones, los productos misioneros tuvieron un comportamiento dispar. Según el Indec, la yerba mate acumuló ventas en el exterior por 43 millones de dólares, contra 40 del primer semestre del año pasado. El tabaco se exportó por 132 millones de dólares, contra 105 del primer semestre de 2017. 
En tanto, la pasta de madera, el carbón y papel, acumuló ventas por 35 millones de dólares, pero importaciones por 92 millones con un saldo negativo en dólares de 58 por ciento. 
 

Las exportaciones han ido consecutivamente recortando la “ventaja” contra 2017. Basta ver que el primer trimestre se ubicaba en términos de valor exportado 13% por encima en perspectiva interanual. Este declive, anticipado en parte por la existencia de menores saldos exportables producto de la sequía, ha sido en gran parte morigerado por un efecto precio: en 6 meses, las cantidades exportadas han caído 2,7%, si bien el valor exportado permanece por encima de 2017 gracias a una mejora de 8,3% en los precios de exportación. Esto no sucede con las importaciones: 80% del incremento en el valor importado en el primer semestre se explica por una suba de las cantidades importadas, en tanto los precios han subido apenas 2,4%.

 

En el uno por uno de las exportaciones, se ve en junio la continuación del declive de las exportaciones de productos primarios (-25,7%), explicado principalmente por un cambio de signo en la dinámica de las exportaciones de Cereales (caen 3% en el puntual, mientras venían creciendo al 21% los primeros cinco meses), un fenómeno anticipado por el hecho de que estamos en los meses en los que se verá el grueso del efecto sequía en las ventas externas de trigo y maíz. El derrumbe de las ventas de oleaginosos (el poroto de soja fue el producto de toda la canasta exportada con mayor caída interanual) no sufrió reversiones, llegando a 60% de pérdidas en 6 meses, mientras las ventas externas de pescados y mariscos retomaron en parte el buen comportamiento de 2017 y crecieron 32% en el mes.

 

Las ventas de MOA (+3,0% en junio; +0,7% en el primer semestre) siguieron en línea con lo que se venía observando: grasas y aceites sigue muy por debajo de 2017 (solo aceite de soja registro en 6 meses 375 millones de dólares menos que un año atrás), compensado por los buenos rendimientos de los rubros Carnes y sus preparados (+30.9%) y por el mejor desempeño de las ventas de residuos de la industria alimenticia (harina de soja), que crece 9,4%, en parte por mejores precios de exportación. Vale recordar que las MOA son el principal rubro de exportación del país, representando en el primer semestre más de 37% de las ventas externas totales. El mal año de las MOA es hasta ahora compensado por un buen comportamiento de los precios, que con una suba 11,4% en el primer semestre más que contrapesan la caída de 9,5% en las cantidades

Las exportaciones de manufacturas industriales (MOI) son ajenas a este comportamiento, ya que la suba de los precios (+5,1%) es menor al incremento en las cantidades exportadas (+7,0%), haciendo ascender a 12,5% el incremento del valor exportado en 6 meses, mientras que el guarismo fue un tanto menor (de 10,4%) si se considera únicamente el mes de junio. Esta dinámica se explica básicamente por la suba de 25,6% en las ventas de material de transporte terrestre, que explican más de 1/3 de las exportaciones del rubro. Las mismas desaceleraron ligeramente al 23,1% en el mes, una dinámica que seguirá acentuándose en el resto del año, habida cuenta de mayores bases de comparación y la desaceleración de la economía brasileña. Los otros “grandes” de la categoría, químicos y metales preciosos, tuvieron malos desempeños: los primeros cayeron 2,6%, recortando la suba a 4,9% en el acumulado de 6 meses, y los segundos contuvieron su buen rendimiento (+3,5% en junio contra +19,5% en los 5 meses precedentes).

 

Por el lado de las importaciones, el grueso de la caída esta explicado por la retracción en las compras de bienes de capital, que caen en junio cerca de 17% (si neteamos los equipos de transporte industrial la baja es apenas de 5,2%). Esto parcialmente tiene un correlato con menores precios de importación (los de esta categoría son los únicos en caer, al 6,2%), aunque las cantidades caen también con fuerza: 11,5%. Esta no es la caída más fuerte en términos de volumen: vehículos automotores retroceden 20,3%, y piezas y accesorios retroceden 12,6%. No sorprende que el único rubro que continúe en una senda (moderadamente expansiva) son las importaciones de bienes intermedios, habida cuenta de que el sector agroexportador debió recurrir a importaciones para sostener el nivel productivo con la sequía (no por nada Alimentos y bebidas elaborados para la industria crecen 155% en junio y 129% en seis meses).

 

En resumen, dado el nuevo escenario macro, vemos que a diciembre las importaciones irán convergiendo a una expansión interanual de un digito (con sucesivas caídas en el segundo semestre) en el total del año, aunque la floja dinámica de las exportaciones (y con riesgo a la baja por las malas perspectivas para el sector automotriz y los cereales) no permitirán cerrar el déficit más allá de lo que fue el guarismo de 2017, donde el rojo fue de USD 8.400 millones.

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Se estabiliza el rojo con Brasil

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Un informe de la consultora ABECEB muestra que el déficit bilateral con Brasil cayó un 0,4% interanual en el primer semestre. Aunque en junio el rojo del Saldo comercial Argentina – Brasil resultó de 526 millones de dólares mostrando un crecimiento en relación al mes anterior.
Crecieron las exportaciones un 23 %. Se vendieron más autos, aceite de girasol, tubos de hierro y otros productos de menor significación. Los números son apenas una leve reducción del déficit comercial aunque muestran un cambio de escenario que no se veía desde 2015.
Tras varios meses de deterioro, el déficit bilateral con Brasil acumulado en el primer semestre cayó 0,4% interanual al ubicarse en USD 3.700 millones, producto de un crecimiento de las exportaciones de 23,6% y un estancamiento de las importaciones. Si bien estas cifras podrían estar afectadas por el reciente paro de transportistas, y aún teniendo en cuenta que existen diferencias con los guarismos oficiales de Argentina, pueden interpretarse como un primer indicador del nuevo escenario que se abre para el comercio exterior de nuestro país. Cabe notar que el déficit bilateral acumulado en 12 meses (medido por el MDIC) no marcaba una baja desde marzo de 2015.
En junio de 2018, el rojo bilateral resultó de USD 526 millones. Las exportaciones argentinas a Brasil ascendieron a USD 1.031 millones, marcando una suba de 23,6% interanual, recuperando la tendencia creciente que se observaba desde comienzo del año, dejando atrás la caída de mayo. Mientras que las importaciones argentinas al país vecino marcaron una leve recuperación, pero se mantienen estables en la comparación interanual (-0,1%).
En el acumulado enero-junio de 2018, se percibe un crecimiento interanual del 12,1% y 6,5% en las exportaciones e importaciones al país vecino, totalizando en USD 5.151 y 8.840 millones de USD respectivamente. Al comparar estos datos con el agregado del comercio brasileño, vemos que las mejoras en las compras de Brasil muestran una recuperación más fuerte para los productos del Mercosur que para el agregado y, por otro lado, revelan una peor rendimiento en las exportaciones brasileñas para con el Mercosur que hacia el resto del mundo.
En términos de productos, las “estrellas” del comercio bilateral no varían significativamente. Así, las exportaciones argentinas a Brasil en mayo se concentran principalmente en automóviles de pasajeros, autopartes, ajo fresco/refrigerado, mijo en grano, malta no torrada, aceite de girasol, tubos de hierro fundido, entre otros. Por su parte, las importaciones argentinas desde Brasil se concentran, en idéntico periodo, en rubros similares. Así, predominan productos tales como automóviles de pasajeros, autopiezas, semimanufacturas de hierro, máquinas para terraplenes, entre otro.
Hacia adelante, habrá que monitorear la situación de la economía real brasileña, independientemente de que la coyuntura argentina propiciara condiciones para un menor déficit comercial. En el corto, los primeros indicadores muestran que la huelga de transportistas impactó directamente en el rendimiento de la industria manufacturera de Brasil durante junio. La menor intensidad en órdenes de entrega llevó consecuentemente a un menor empleo de puestos de trabajo. Los bloqueos impidieron a la vez la entrega de insumos, obstaculizando la producción. La producción manufacturera medida por PMI, bajó así en junio, por lo tanto terminando un período de 15 meses de crecimiento ininterrumpido. Los datos de industria del Instituto de Estadística Brasileño se divulgarán mañana, aunque proyecciones de analistas locales ubican una caída desestacionalizada de por encima de 10%
La huelga también afecto en los precios: el crecimiento de la inflación al por mayor superó las expectativas. El IGP-M subió un 1,87% en el mes, bajo presión de la debilidad del Real, especialmente algunos precios de los alimentos y bienes intermedios como productos químicos.
Brasil ha visto un empeoramiento significativo del escenario macro en los últimos dos meses. Según la encuesta Focus, las expectativas de crecimiento medio del PIB 2018, a fin de junio, y después de ocho declives semanales consecutivos, se estabilizaron en 1,55%. Las expectativas de inflación del IPCA aumentaron 3 pb para 2018 (a 4,03%) y se elevó levemente la expectativa de depreciación cambiaria. En este escenario, los sectores argentinos más “Brasil-dependientes” (principalmente automotrices y autopartistas, y en menor medida el sector químico) ven desmejoradas sus perspectivas por menor demanda para sus exportaciones.

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Crisis en Alpargatas: Suspenden a 1820 empleados en dos provincias

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Habrá 1350 suspensiones de operarios en la planta de Tucumán. En Corrientes son 470. En La Pampa ofrecen retiros voluntarios. Según el Sindicato de Obreros de la Industria Textil la razón es por la falta de ventas y “la competencia desleal a raíz de la importación, que aumentó en el primer trimestre del año, lo que obliga a frenar la producción”.
La empresa Alpargatas resolvió suspender por una semana a más de 1.300 operarios de su planta de Aguilares en Tucumán. Al mismo tiempo, una medida similar se tomó en la planta de Bella Vista en Corrientes con unos 470 trabajadores. En tanto, en La Pampa ya se les ofrecen retiros voluntarios a los empleados.
Según denunció este lunes (8/5) El Sindicato de Obreros de la Industria Textil, las suspensiones en Tucumán obedecen a una “acumulación de stock“, que derivó en la decisión de paralizar la producción.
“La empresa anunció la suspensión de tareas desde el 21 y hasta el 26 de mayo, inclusive, en todos sus turnos“, sostuvo Luis Salado, referente del gremio, en declaraciones a la agencia estatal Télam.
Según Salado, mientras dure la suspensión, los trabajadores recibirán una suma no remunerativa de 611 pesos, en el caso de los operarios del turno noche, mientras que los de los turnos mañana y tarde percibirán 505 pesos.
Además, detalló que, desde la empresa, les aseguraron que “las actividades se normalizarán el lunes 28 de este mes” y que “no está prevista otra suspensión“, no obstante lo cual remarcó que el gremio está “en alerta“.
“Nos atemoriza la falta de venta y la competencia desleal a raíz de la importación, que aumentó en el primer trimestre del año, lo que obliga a frenar la producción“, agregó el representante gremial.
Según Salado, “se está trabajando con el 55 por ciento de la capacidad instalada de la fábrica, que cuenta con 1.350 trabajadores que produce n calzados para la empresa Topper, en tela y cuero“.
El calzado en Argentina está dejando de ser negocio porque se está importando mucho más de lo que se vende“, advirtió Salado.
Por su parte, el secretario general de la Asociación Obrera Textil, Nerio Medina, se pronunció acerca de la propuesta de retiros voluntarios: “Este tipo de ofertas, en realidad, disimulan despidos encubiertos. Hoy estamos con una dotación de 230 cuando a comienzos del 2016 con los contratados teníamos 420, estamos con la mitad y ahora pretenden llevarla otra vez a la mitad. Están haciendo un trabajo para hacer desaparecer Alpargatas de La Pampa“.
Desde la empresa propiedad de un grupo brasileño dijeron en declaraciones al diario BAE que “son medidas ante la caída de ventas y la apertura de la importación. El sector textil y calzados está muy complicado. Para mantener las fuentes de trabajo, se suspende y se adelanta vacaciones“.

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Advierten que no hay mejoras en el frente externo

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Pasados dos meses de 2018, no hay señales de reversión en la tendencia que se tradujo en el déficit comercial histórico cerrado en 2017. Las exportaciones totalizaron USD 4.294 millones, 10,1% por encima del guarismo registrado un año atrás, mientras las importaciones crecieron al 26,3%, ubicándose en USD 5.197 millones. El déficit acumulado supera así los 1800 millones, por lo que pasados sólo dos meses de 2018 tenemos ya casi un cuarto del déficit del año pasado, señala un estudio de la consultora Abeceb.

 

Las exportaciones

 

Las exportaciones argentinas alcanzaron usd 4.294 millones en el mes de febrero, lo que implica una suba de 10,1% interanual. A diferencia del registro de enero, el efecto precio explica 70% de la suba. No obstante, cabe recordar que la base de comparación es un febrero flojo del año pasado.

 

Fuera de la línea trazada en 2017, las Manufacturas de Origen Industrial no tuvieron un rendimiento de alto vuelo. Las ventas de este rubro crecieron 9%, mucho menos que el 32% registrado en enero (es cierto que en términos de volumen estuvieron mucho más cerca, 8% vs 13%). Nuevamente las automotrices (suben 62%) fueron el motor de las MOI, mientras el otro peso pesado, química, contrajo sus ventas un 13%. También cayeron significativamente las ventas de metales preciosos y sus manufacturas (-22%). Como nota positiva, las exportaciones del sub rubro metalurgia crecieron 43,9%.

 

Los cerealeros empezaron a liquidar stocks. Eso explica que las exportaciones de Productos Primarios hayan subido 13,8% (13,5% en cantidad). Unos 200 millones extra en exportaciones de maíz impulsan al rubro cereales, que crece 35% interanual. El trigo no tuvo un buen rendimiento (cae 2% respecto del bimestre enero-febrero 2017), aunque esta situación debería revertirse cuando arranquen las ventas a Brasil. Este rubro será el que más fuerte se verá impactado por la sequía, ya que solo de maíz se esperan unos 1000 millones menos en ingresos por exportación. Las exportaciones pesqueras aportan el dato positivo del rubro, expandiéndose 23,5%.

 

Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) mostraron un virtual estancamiento en febrero (-0,4%) y caen 5% si se analiza el acumulado en 2 meses. Los productos derivados a la soja (aceites y pellets) explican el grueso de esta situación, cayendo los rubros Grasas y aceites y Residuos y desperdicios de la industria alimenticia en el orden del 14,7% y 10,1% en lo que va del año. La caída fue un poco menor febrero contra febrero: -2,2% y 3,4%. El que si tuvo un buen rendimiento fue el rubro carnes: subió 23% mes contra mes.  Aunque esperamos que esto continúe el resto del año (en toneladas exportadas esperamos un incremento en torno al 16% para 2018), esto no será suficiente para compensar la mala cosecha, ya que representa apenas 6% de las MOA.

 

Combustibles y energía, de baja incidencia en el total (apenas 8% del valor exportado) experimentó una fuerte expansión del valor exportado, que se situó 83,6% por encima en términos interanuales. Las exportaciones de biodiesel cayeron 28 millones en comparativa con 2017, cuando el mercado norteamericano todavía estaba abierto.

 

Viendo el primer bimestre del año, podemos concluir que difícilmente se sostenga este nivel de crecimiento de los valores exportados, principalmente ya que en los próximos meses se empezará a notar el impacto de las cantidades exportadas por la sequía. Esta caída no será dramática ya que los ingresos del sector van a morigerarse con utilización de inventarios de soja (se estima un stock de soja en torno a los 15 millones de tn) pero si lo suficiente como para ubicar la variación interanual apenas por encima del estancamiento. Las MOI todavía tienen margen para crecer viendo los últimos datos desde Brasil (Ministerio de Industria de éste país informo un incremento del 17,7% de las importaciones desde Argentina) y serán las que definan la cifra final del guarismo.

 

Las importaciones

 

Luego de un fuerte aumento en el arranque del año, las importaciones no dieron tregua durante febrero, desacelerando apenas hacia un crecimiento de 26,3% con respecto a febrero 2017. Con esto, el primer bimestre de 2018 acumula un valor importado de USD 10.933 M y un aumento interanual cercano al 30%. Esto se contrasta fuertemente con el mismo periodo de 2017, que acumulaba un incremento de 2,9%.

 

Tal como hemos observado durante periodos pasados, fueron las cantidades importadas las que explicaron en gran parte el aumento en el valor importado durante el periodo (+25,5%). Por su parte, el nivel de precios de los productos importados tuvo un incremento por debajo del 1%, anotando una suba de apenas 0,7%.

Mientras los demás rubros mantuvieron la tendencia de crecimiento similar a periodos pasados, el crecimiento en la compra de Bienes de Capital anotó una desaceleración durante el segundo mes de 2018. La importación del rubro, ligado al comportamiento de las inversiones, creció 7,3%, llamativamente por debajo del crecimiento de 29,5% de enero.

 

Cabe destacar que esta desaceleración en el rubro surge de la fuerte baja en las importaciones de los Equipos de transporte industriales (-40,8%). Esta caída abrupta se puede explicar en gran parte por una menor importación de camiones, efecto de la sequía en la región pampeana, que impacta en la necesidad de transporte de carga de la cosecha. También se puede atribuir a un adelanto de compra en enero (+10,8%), que habitualmente se dividía entre los primeros dos meses. Es importante recalcar que el resto de los Bienes de Capital, una vez excluidos los Equipos de transporte, continuó en línea con el mes previo, incluso acelerando la mejora (+41,7%).

 

Por su parte, los dos rubros de mayor peso en las importaciones, Bienes Intermedios y las Piezas y Accesorios para bienes de capital, profundizaron la tendencia positiva que se registra desde fines de 2017. Los Bienes Intermedios, explicado en gran parte por subas en los productos químicos, los metales y sus manufacturas y el plástico y caucho, apuntaron una suba de 35,4%. A su vez, las Piezas y Accesorios registraron un incremento de 39,8% en febrero, acumulando una suba de 26,8% en el primer bimestre de 2018.  

 

Las compras a Brasil, que explicaron un 29% de las importaciones totales del mes, continuaron traccionando buena parte del incremento general. Con un aumento de 21,9%, las importaciones del principal socio comercial también anotaron una leve desaceleración. Lo mismo se vio desplegado en las importaciones de Vehículos, rubro en el cual Brasil define el comportamiento. Las compras se desaceleraron con respecto al mes anterior, anotando un crecimiento de 25,1% en las importaciones totales y de 24,9% en aquellas provenientes de Brasil. Este fenómeno se puede comprender por una desaceleración general del mercado automotriz, junto con una adecuación en la política de sourcing de las terminales automotrices.

 

Sin alivio para el rojo comercial

El resultado del intercambio comercial argentino en dos meses de 2018 llega a 1872 millones de dólares, 7 veces el rojo acumulado a esta altura en 2017. Acumulamos así un semestre de un déficit promedio de 1000 millones al mes. Con ésta tendencia, el escenario de mínima es un déficit de 12 mil millones, especialmente teniendo en cuenta que la sequía le quitará alrededor de un punto y medio a la suba de las exportaciones. En contexto de suba del consumo y la inversión, sería raro que se evidencie una baja abrupta en los volúmenes importados.

 

A nivel bilateral, vemos que crecieron los rojos con China (muy fuerte, 78% respecto al primer bimestre del año 2017) y con Brasil, mientras el déficit con estados unidos cayó (343 millones en dos meses contra 457 el año pasado) en línea con una disminución de los flujos comerciales con éste país. La exclusión o no de Argentina a los aranceles al acero y aluminio argentinos sin duda influirían en la evolución de ésta tendencia en los próximos meses

 

Aunque algunos factores de corto darán cierto viento de cola (dólar en suba, recuperación brasileña), las exportaciones seguirán corriendo de atrás a las importaciones, ya que independientemente de los vaivenes de la coyuntura el déficit estructural de las cuentas externas augura un rojo reciente que se estabilizará en los próximos años en torno al 2% del PBI.

 

 

Comercio exterior argentino.

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Cabrera: “Lo que tenemos que hacer es ponernos a trabajar en una agenda constructiva”

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“Somos uno de los países más cerrados del mundo y tenemos que concretar acuerdos comerciales con países para ganar mercados”, explicó el ministro de la Producción de la Nación, Francisco Cabrera.
El comercio internacional volvió a crecer en 2017 de modo significativo, y se prevé que también lo haga en 2018, pero Argentina permanece relegada, sin que el gobierno atine a dar respuestas de política doméstica ante uno de sus peores momentos que atraviesan las exportaciones. Mira por tevé el avance del proteccionismo de USA aunque ya se haya cobrado víctimas compatriotas al haber bloqueado la entrada de biodiésel, acero y aluminio.
De un plumazo se evaporan US$2.000 millones en las arcas nacionales más el trabajo que los generaba. Pero para el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, la estrategia de integración al mundo sólo pasa por las importaciones. “Somos uno de los países más cerrados del planeta después de Sudán y Nigeria”. Lo atribuye a la falta de acuerdos comerciales con el resto de los países desde hace muchísimos años. “Tenemos que abrir nuevos mercados”, sostuvo en declaraciones a radio Continental. “La Argentina no está preparada para competir”, sentenció en exclusiva alusión a la vulnerabilidad de algunos sectores de la industria frente a las importaciones. Las exportaciones no contaron, al menos según el relato que hizo de la reunión, en el temario tratado con los empresarios, habida cuenta de que el nivel de recaudación de divisas ha venido dependiendo de la producción de commodities y su precio.
Marcelo Elizondo, desde la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales que dirige, deslizó un par de datos sobre los que el gobierno debería ponerse a trabajar si de competitividad se trata: 1) en 10 años se redujo un 60% la cantidad de empresas que colocan productos fuera de las fronteras (Brasil nos duplica y México triplica); 2) apenas el 1% de los exportadores argentinos supera los US$ 100 millones por unidad. Reflejarían, por un lado, un exiguo aporte vendedor de las filiales locales de las grandes compañías en las transacciones globales a nivel corporativo, y por otro, la necesidad de redoblar esfuerzos en pos de abrir mercados exteriores para las Pymes.

No es casual que Argentina haya tenido reiteradas performances decepcionantes en las exportaciones. No sólo en el concierto internacional sino también en el regional. La comparación de los últimos dos años de la década pasada con los dos años recientes es contundente: mientras los más grandes, México y Brasil, crecieron, nuestro país se estancó, lo cual amplió la desventaja. También una economía más chica como la de Chile nos pasó por arriba, como no lo hacía en la primera década del siglo XXI. Hasta Perú se arrima con ímpetu

Los problemas de competitividad que ahora treparon en la agenda de la relación entre el gobierno y los empresarios vienen de larga data y los testimonia la disminución de la cantidad de empresas exportadoras: de 15.075 que había hace 10 años fue a 9.637 en 2016, según datos oficiales. México triplica ese número y Brasil lo duplica.

De los exportadores argentinos, nada más que el 1% vende por valor de más de US$100 millones anuales.

Es cierto que el macrismo heredó este retroceso relativo que viene de largo y que se había estado disimulando en tanto eran altos los precios internacionales de los commodities.

Pero en cuanto dejaron de pesar en el platillo de la balanza comercial afloró y se agravó la descolocación de la producción nacional frente a competidores en los mercados externos.

El director general de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), Marcelo Elizondo, quien trabajó activamente en la campaña que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia e iba a ser el primer director de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional hasta que el ministro de la Producción Francisco Cabrerale bajó el pulgar, aporta desde el llano 5 tips para revertir la caída:

-Que maduren las políticas dirigidas a reducir al mínimo los desequilibrios macroeconómicos (con mejoras la tasa de inflación, el costo financiero, la presión tributaria; y con adelantos en la calidad del entorno regulatorio). La consecuente elevación de la tasa de inversión será, al respecto, de gran utilidad.

-Que mejore el entorno mesoeconómico (infraestructura, acceso a servicios varios, acceso a recursos humanos, capital social) de las empresas exportadoras. Hay en acción políticas gubernamentales que aún no han culminado en su proceso de implementación.

-Que las negociaciones económicas que están en marcha progresen para permitir a Argentina acceder a más mercados externos en condiciones que al menos permitan el m ismo confort de acceso que el que logran otros países de la región. Y que otras nuevas comiencen especialmente en mercados de potencial creciente.

-Que se trabaje en la dotación de servicios a las empresas internacionales que les permitan obtener atributos competitivos necesarios para afrontar la nueva economía. La baja internacionalidad de los actores económicos debe ser subsanada.

-Que la oferta argentina aproveche mejor la demanda de muchos grandes importadores internacionales.

Salvo en los dos primeros puntos, que dependen de los resultados que logre la denominada mesa chica de la economía, los otros tres tienen como denominador común el trabajo, la dedicación, de una cartera de Estado que no se mostró demasiado activa en la materia duran te el primer medio término de gestión: la de Producción, cuyo responsable reaccionó mediáticamente con declaraciones que expresaban el malhumor presidencial hacia sus ex colegas empresarios por habérsela pasado criticando y sin invertir.

En los hechos, propuso en el encuentro corporativo con la Unión Industrial Argentina reactivar las mesas sectoriales, que no se sabe por qué fueron interrumpidas el año pasado, a pesar de que venían generando consensos en algunas áreas, como la petrolera, automotriz, electrónica y metalmecánica.

Proteccionismo ajeno

Otro partido que se le fue de las manos al Ministerio de la Producción fue el del reacomodamiento del intercambio bilateral con Estados Unidos, víctima de la acción de lobbies americanos que se montaron en el proteccionismo proclamado por el presidente Donald Trump.

El golpe más duro lo recibió la nueva industria nacional del biodiésel, que llegó a ser el principal producto de exportación a Estados Unidos, con 1,5 millón de toneladas, por US$ 1.140 millones en 2016, hasta que una presión local logró que la International Trade Administration del Departamento de Comercio la sacara de circulación, con subas de aranceles imposibles, a partir de las cuales a Louis Dreyfus Corporation Argentina le fijaron 72,28%, a Vicentín 71,45% y al resto de las empresas 71,87% por las ventas del biodiésel. No hay competitividad que valga ante tamaña barrera.

No hubo llamadas telefónicas de Macri a la Casa Blanca, ni misiones al Departamento de Comercio que valieran para revertir el daño. Como tampoco tuvieron efecto alguno las respuestas del gobierno argentino a la nueva discriminación arancelaria de Estados Unidos contra las ventas de acero y aluminio, si bien al estar exceptuados México y Canadá de la medida, el grupo Techint lo padecerá desde este lado del mapa, pero no en los principales negocios siderúrgicos que hacen sus plantas radicadas en el norte del continente.

Para Estados Unidos, el acero que le llega de Argentina representa apenas 0,6% del total que importa y el aluminio 2,3%, por lo que los despachos de ambos rubros provenientes de estas latitudes no causan ni contribuyen a las distorsiones que afectan a los mercados.

La balanza comercial del país sí estará afectada, al resignar unos US$770 millones por estas exportaciones industriales vedadas, que se suman a los US$1.200 millones que faltarán por el bloqueo al biodiésel.

O sea que casi US$2.000 millones en total se restan a la columna del haber en el intercambio bilateral con USA, destino de nuestras exportaciones que, paradójicamente por primera vez en varios lustros, el año pasado se había convertido en el segundo de Brasil y desplazando, aunque apenas, a China como nunca había ocurrido desde hace muchos años en el inicio del siglo.

De todos modos, ese ascenso de las ventas argentinas al País del Norte modificó lo alto del podio, pero no la estructura que asumió el platillo exportador de la balanza, donde 3 de los principales 6 destinos son asiáticos.

Precisamente, Sudamérica y Asia son los dos principales continentes receptores de nuestros productos.

En ese sentido, Asia Pacífico (US$10.237 millones) se ha venido acercando al Mercosur (US$11.970 millones).

La provisión de alimentos constituyó el principal componente (57% del total) de las exportaciones en 2017. La industria oleaginosa fue artífice de este resultado y los vegetales (especialmente primarios) se ubicaron segundos.

En cambio, el abastecimiento para la producción industrial fue el principal componente de lasimportaciones (58%), con preeminencia de máquinas y aparatos (28% del total), seguidos por el equipamiento de transporte.

Una vez más, las compras externas se concentraron en tres países: Brasil, China y EE.UU., que ocuparon más de la mitad del total en 2017.

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