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La Justicia aceptó a ARCA como querellante en la causa contra la AFA por presunta evasión agravada

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) fue aceptada como querellante en la causa judicial que investiga a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por la presunta apropiación indebida de más de $19.000 millones que debían ser girados al Estado. La decisión, adoptada por el juez en lo Penal Económico Diego Amarante, fortalece el rol procesal del organismo recaudador y profundiza una investigación con impacto económico, institucional y fiscal sobre el principal ente del fútbol argentino.

Con esta resolución, ARCA podrá acceder de manera plena al expediente, solicitar medidas de prueba y apelar resoluciones judiciales en el marco de un proceso que apunta a determinar responsabilidades por supuesta “evasión agravada”, vinculada a retenciones impositivas y previsionales no ingresadas en tiempo y forma.

El origen de la causa y el rol de ARCA

La causa se originó a partir de una denuncia presentada por la propia ARCA el 12 de diciembre, en la que el organismo alertó a la Justicia que la AFA habría retenido fondos correspondientes a los clubes afiliados sin girarlos posteriormente al Estado. A partir de esa presentación, el fiscal en lo Penal Económico Claudio Navas Rial avanzó con la apertura de la investigación e imputó a la cúpula de la AFA por el delito de evasión agravada.

Según consta en el expediente, el perjuicio fiscal denunciado asciende a $19.353.546.843,85. La cifra fue detallada por los abogados de ARCA, Vanina Mariel Vidal y Matías Alejo Gentile Brezigar, quienes sostienen que las irregularidades detectadas comprometen impuestos nacionales y aportes al sistema de la seguridad social.

En concreto, el organismo recaudador identificó inconsistencias en el ingreso del Impuesto al Valor Agregado (IVA), del Impuesto a las Ganancias y de las Contribuciones a la Seguridad Social correspondientes al período comprendido entre marzo de 2024 y septiembre de 2025.

Impacto económico e institucional del expediente

La aceptación de ARCA como querellante representa un giro relevante en términos procesales. Al convertirse en parte activa, el organismo no solo impulsa la investigación sino que también refuerza la dimensión institucional del caso, al tratarse de presuntos incumplimientos tributarios de magnitud por parte de una entidad de fuerte peso económico y social.

Desde el punto de vista fiscal, el monto bajo investigación supera los $19.000 millones, una cifra significativa en términos de recursos públicos, especialmente en un contexto de fuerte énfasis oficial en la recaudación, el control del gasto y el cumplimiento de las obligaciones tributarias. La causa también pone el foco en los mecanismos de retención y transferencia de impuestos vinculados a la actividad deportiva profesional, un sector que maneja flujos financieros relevantes.

En el plano institucional, el expediente abre interrogantes sobre los sistemas de control y supervisión aplicados a las entidades que actúan como agentes de retención, así como sobre la relación entre los clubes, la AFA y el Estado. La investigación podría derivar en mayores exigencias de transparencia y en eventuales revisiones de los esquemas de recaudación y fiscalización.

Proyección y posibles repercusiones

Con ARCA ya incorporada formalmente como querellante, se espera una intensificación de las medidas probatorias y un avance más dinámico del proceso judicial. El acceso pleno al expediente permitirá al organismo impulsar pericias, requerir documentación y profundizar el análisis de los flujos financieros bajo sospecha.

En términos de repercusiones, el caso podría generar impacto tanto en el ámbito del fútbol profesional como en el debate más amplio sobre el cumplimiento fiscal de las entidades deportivas. También podría sentar precedentes relevantes para otros sectores donde existen esquemas de retención de impuestos y contribuciones, reforzando el mensaje de control y sanción ante eventuales incumplimientos.

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El pragmatismo y la levedad

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Misiones cerró 2023 con un techo inédito de 110,3 mil empleos privados registrados. Dos años después, el retroceso es evidente: el dato de octubre, el último oficial, marca que en Misiones solo hay 99.225 trabajadores en el sector privado formal. Es el menor volumen de empleo de los últimos 57 meses para la provincia y se perforó el piso de los cien mil empleos por primera vez desde febrero de 2021, en plena salida de la pandemia. Es decir, los números son peores que durante la pandemia. 

Se llegó a esa cifra luego de sufrir cinco caídas consecutivas en la comparación mensual: en octubre el descenso fue de 0,9%, equivalente a la pérdida de 884 empleos respecto a septiembre. Misiones fue una de las seis provincias con mayor descenso mensual. 

Entre junio y octubre, Misiones perdió unos 3.558 empleos en el sector privado formal, y desde que asumió Milei, cayeron 9.678 empleos, lo que representa una baja del 8,9%, la sexta más fuerte del país. 

El mismo panorama, con matices, se observa en el resto de las provincias y en el promedio país. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 la cantidad de empleadores con trabajadores registrados, pasó de 512.357 a 492.223, con una contracción de 21.046 empresas. Se cerraron 30,45 empresas por día.

En el mismo período, el empleo registrado se redujo 2,77%, lo que representa una pérdida de 272.607 puestos de trabajo, al pasar de 9.857.173 en noviembre de 2023 a 9.584.566 en octubre de 2025. Son casi 400 trabajadores menos por día desde que asumió Javier Milei

Datos complejos para alguien que se jacta de ser especialista en generar riqueza con o sin dinero. Sin embargo, el Presidente y sus convencidos, deciden simplemente obviarlos. 

En contraste, el Presidente y su equipo económico empezaron el año celebrando el dato de la inflación como “el más bajo” de los últimos años. El índice de precios al consumidor aumentó 2,8% en diciembre, lo que arroja una suba de 31,5% para todo 2025 en Argentina, 86 puntos porcentuales menos que el año previo (117,8%) y el más bajo de los últimos ocho años. Datos correctos que no dicen todo: megadevaluación en diciembre de 2023, virtual congelamiento de salarios y una suba de tarifas que no termina nunca de acomodarse. Elementos que esconden la real dimensión del esfuerzo de los argentinos para sobrellevar el costo del ajuste, que muy poco fue asumido por “la casta”. 

También se omite reconocer que la inflación está lejos de estar knock out como celebró el Presidente en unos comics que lo tienen como protagonista. En mayo del año pasado se frenó el proceso de desinflación y desde entonces, no para de subir. El 2,8 por ciento de diciembre fue más alto que en noviembre. En el NEA el dato del último mes del año también fue impactante, con un alza del 3,4% y una aceleración por cuarto mes consecutivo. La región tuvo el mayor incremento de precios del país, aunque en términos interanuales, mostró un incremento del 28,8%, el más bajo desde el 2017.

En el NEA, la suba mensual de diciembre presentó una aceleración de un punto porcentual respecto al mes previo (2,4% en noviembre) y fue la primera vez desde abril pasado que supera el techo del 3% mensual, lo que equivale a la suba más fuerte desde agosto de 2024 en la región. Esta aceleración también se vio a nivel general nacional y en las regiones, pero en magnitudes inferiores al nordeste. 

¿Dónde estuvieron las subas más alarmantes? Alimentos y Bebidas no alcohólicas, con 4,8%, fue el indicador más alto de los últimos 17 meses, con la carne como protagonista, con una escalada de 10,3%)

El Gobierno celebró el último dato de inflación como un hito político. “Es un logro extraordinario”, afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, quien atribuyó el resultado a un conjunto de factores que incluyen el reacomodamiento de precios relativos, la flotación cambiaria y una fuerte contracción de la demanda de dinero, fenómeno que explicó como consecuencia de una dolarización masiva de la ciudadanía, incentivada -según su lectura- por la oposición. El Presidente replicó el mensaje con entusiasmo y volvió a exaltar la figura de su ministro: “Toto, el más grande”.

Desde una perspectiva histórica, el dato tiene respaldo. Para encontrar una inflación anual menor a la actual hay que retroceder hasta 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando el índice fue de 24,8%. Aquel año tuvo además un valor simbólico: fue el primero elaborado por un organismo estadístico normalizado, luego de casi una década en la que las cifras oficiales habían perdido credibilidad por la manipulación política. Sin embargo, esa tregua fue efímera. La inflación volvió a acelerarse hasta 47,7% en 2018 y 53,8% en 2019. Más tarde, la parálisis económica provocada por la pandemia permitió en 2020 una inflación más baja, del 36,1%, durante la gestión de Alberto Fernández. El alivio tampoco duró: el proceso derivó en una escalada que culminó en 2023 con una suba del 211,4%, la más alta del mundo.

Pero los números admiten más de una lectura. El informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos, introduce matices que contrastan con el triunfalismo oficial. No solo confirma que la desaceleración se detuvo, sino que también aleja la promesa presidencial de una inflación convergiendo a cero hacia mitad de año. Desde la asunción de Javier Milei, el menor registro se alcanzó en mayo pasado, con 1,5%. A partir de allí, la inflación retomó un sendero de aceleración suave pero persistente.

El detalle de los rubros explica buena parte de esta dinámica. En los últimos meses, los alimentos -la categoría más sensible para los hogares de menores ingresos- volvieron a empujar el índice. 

A esto se sumó el impacto de las tarifas reguladas -educación, agua, electricidad, gas y combustibles-, afectadas por el recorte de subsidios aplicado por el Gobierno. 

El esquema antiinflacionario se apoyó básicamente en dos anclas: el tipo de cambio y los salarios. En 2025, según datos oficiales, los salarios del empleo formal crecieron casi un punto por debajo de la inflación. Al mismo tiempo, el dólar se mantuvo contenido mediante un régimen de bandas con un techo de actualización mensual del 1%. Tras meses de advertencias sobre los riesgos del atraso cambiario, el equipo económico decidió flexibilizar el esquema a partir de enero: desde ahora, el dólar oficial puede ajustarse como máximo al ritmo de la inflación. En febrero, ese límite será el porcentaje de diciembre.

Aun así, los economistas advierten que la inercia sigue presente. Incluso en un escenario de relativa calma, los precios locales suben en un mes lo que en países vecinos como Uruguay o Brasil aumenta en un semestre.

En ese contexto, la meta presidencial de una inflación tendiendo a cero hacia mitad de año aparece como poco realista. En el mejor de los casos, los especialistas proyectan un retorno a niveles inferiores al 2% mensual. El desafío inmediato es estabilizar la oferta y la demanda de dólares y reducir las expectativas de una nueva devaluación, que actúan como motor de remarcaciones. 

El presupuesto aprobado por el Congreso proyecta para 2026 una inflación anual del 10,1%, equivalente a un promedio mensual del 0,8%. Las estimaciones privadas, sin embargo, duplican esa cifra y la ubican en torno al 20%. Se trata de una inflación menor a la del año anterior, pero que ya no reproduce la velocidad de caída observada en los primeros dos años del Gobierno de Milei.

El enfriamiento de las expectativas también tiene razones políticas y financieras. Aunque el oficialismo revalidó su fuerza en las elecciones de medio término con el 40% de los votos, el mercado incorporó otros elementos al análisis: la flexibilización cambiaria y la fragilidad exhibida por el programa económico en 2025, cuando, en medio de tensiones financieras y electorales, el Gobierno recurrió primero a un rescate de 20.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional y luego a un auxilio equivalente del Gobierno de Estados Unidos, cuando Donald Trump, que intervino de manera directa en el mercado cambiario local.

El relato del “logro extraordinario” choca con la experiencia cotidiana de los hogares. Durante 2025 no se verificó una baja generalizada de precios, sino una recomposición claramente regresiva. Los alquileres y gastos conexos encabezaron las subas, con un aumento acumulado del 70,3%, más del doble de la inflación general. La desregulación y la escasez de oferta transformaron el acceso a la vivienda en un privilegio: hoy, el 25% de los inquilinos destina entre el 60% y el 100% de su salario al alquiler.

La educación privada acumuló un incremento del 52,2%, profundizando el castigo sobre las familias que recurren a ella como refugio frente al deterioro del sistema público. Los servicios regulados y los alimentos, pilares del consumo popular, también crecieron por encima del promedio. La carne vacuna, por ejemplo, registra aumentos interanuales de entre el 60% y el 72%.

Nada de esto es casual. Es el resultado de una estrategia que primero contuvo artificialmente precios clave por motivos electorales y luego los liberó de forma abrupta. A la par, el ancla salarial terminó de cerrar el esquema. Mientras los precios de los bienes esenciales se dispararon, los ingresos se contrajeron con fuerza. Distintos informes señalan que el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió más del 30% de su poder de compra desde diciembre de 2023 hasta fines de 2025, cuando se ubicó en torno a los 322.000 pesos. Las estimaciones van del 31,4% al 35%. Los salarios públicos nacionales cayeron un 32,6% y gran parte de las paritarias privadas también cerraron a la baja, con pérdidas reales de hasta el 7% en el primer trimestre de 2025.

El mecanismo es transparente: una devaluación inicial que licuó los ingresos, seguida por una contención salarial efectiva. En ese esquema, la desaceleración inflacionaria existe, pero su costo social también. Y es allí donde el “logro extraordinario” deja de ser una verdad indiscutible para convertirse en una afirmación profundamente discutible.

Los datos son demoledores para el relato libertario. Pasada ya la mitad del mandato, Milei no genera ni riqueza ni empleo. Y tampoco logra contener la inflación, que desde mayo del año pasado, entró en una tendencia alcista que no parece encontrar techo. Los convencidos eluden la discusión y apelan a la herencia recibida -como la resaca kirchnerista hacía con Macri- o prefieren hablar de otros temas menos comprometedores. Uno de los temas favoritos es buscar otros culpables. Los apuntados son los gobernadores o las provincias que “no hacen el ajuste” y gastan la “riqueza” de la Nación. O no se suman al festival desregulador.

Nuevamente, los datos contrastan con el relato. Las cuentas de las provincias están mucho más ordenadas que las de la Nación y algunas destacan por una administración austera y equilibrada. 

Las cuentas de Misiones estuvieron esta semana en debate, con las tácticas incendiarias del ex tenista Diego Hartfield, torpemente rebatidas por los interlocutores del oficialismo. El libertario tiene la ventaja de jugar sin presiones ni responsabilidad de gestión. En esas ligas, la ignorancia puede ser una virtud.

Misiones exhibe uno de los mejores resultados en materia de equilibrio económico, pese a que fue una de las únicas seis provincias que registró una caída de sus ingresos totales, que en su caso fue del 0,2%. Esta baja respondió, en primer lugar, a una menor recaudación: los ingresos tributarios descendieron 0,8%, traccionados por los de origen provincial, que retrocedieron 4,8%. 

Los únicos conceptos que mostraron incrementos fueron las Contribuciones a la Seguridad Social (12,8%) y las Transferencias de Capital (194,4%), aunque en este último caso cabe señalar que representan apenas el 0,1% de los ingresos totales.

La caída de los ingresos obligó, necesariamente, a un rediseño del gasto, que se reflejó con claridad en el período analizado. El gasto total provincial se incrementó apenas 0,5% en términos reales, lo que posicionó a Misiones como la provincia con la menor suba de erogaciones de todo el país. Este resultado, en una mirada superficial, podría dar lugar a lecturas simplistas en clave de “ajuste”, pero un análisis más fino muestra una dinámica diferente.

Los dos componentes más sensibles del gasto escaparon a la tendencia general y exhibieron aumentos significativos: el gasto en personal creció 14,2% y las prestaciones de la seguridad social lo hizo en 23,2%. 

La contención del gasto no se apoyó en recortes sobre áreas particularmente delicadas como la salarial o la previsional. Además, tampoco se descuidó el impulso al desarrollo: si bien se trata de volúmenes relativamente menores en comparación con otros motores del gasto, las transferencias de capital al sector privado crecieron 91,8% y al sector público 257%. A esto se sumó un aumento del 15,6% en la inversión financiera, destacándose que una porción relevante de este rubro se destinó al otorgamiento de créditos para la producción.

En sentido contrario, los mayores recortes se concentraron en los Servicios no Personales (un rubro usualmente asociado al denominado “gasto político”), que cayeron 3,0%, y en las Transferencias Corrientes, con una baja del 12,6%. El gasto en intereses de la deuda, por su parte, aumentó 42,7% debido a pagos a organismos internacionales y al Gobierno nacional, entre otros conceptos, aunque con la particularidad de que, pese a su crecimiento, la deuda mantiene un peso casi marginal dentro del gasto provincial (apenas 0,3%). En cuanto al gasto de capital, la inversión real directa se redujo 35%, aunque esta caída fue parcialmente compensada por el mayor dinamismo de las transferencias al sector privado y del crédito productivo.

Con ingresos cayendo 0,2% interanual y gastos creciendo solo 0,5%, el resultado fiscal de Misiones no se vio comprometido. La provincia registró un superávit primario superior a los 90 mil millones de pesos y un superávit financiero cercano a los 83 mil millones, destaca Alejandro Pegoraro en su columna de este domingo en Economis.

Misiones no gasta tanto y cuida el equilibrio, aún con menores ingresos. Prioriza sostener la actividad económica -es una obsesión de Hugo Passalacqua- y acelera cuando hay que acelerar. 

El Gobernador sorprendió con una de las decisiones fiscales más relevantes de los últimos años para el sector energético: la reducción drástica del Impuesto sobre los Ingresos Brutos a la venta mayorista de combustibles, que pasará a tributar 1%, cuando estaba alcanzada por una alícuota del 4,5%. La medida implica una baja superior al 75% de la carga impositiva y busca equiparar el tratamiento tributario del combustible al de la actividad industrial. Tendrá un fuerte impacto en los costos operativos de empresas y también en la logística.

Hasta ahora, la comercialización mayorista de combustibles estaba gravada como una actividad comercial, lo que generaba una distorsión impositiva en una cadena de valor estratégica para toda la economía. El nuevo esquema reconoce su rol productivo y logístico, y lo alinea al tratamiento que reciben las actividades industriales, reduciendo de manera significativa el costo fiscal que enfrentan los operadores del sector.

La resolución establece con claridad que la venta mayorista de combustibles para reventa comprendidos en la Ley Nacional 23.966 pasará a tributar una alícuota del 1%, mientras que la venta mayorista general de combustibles y lubricantes continuará gravada al 4,5% . De este modo, se diferencia explícitamente al eslabón que abastece al mercado interno y a las estaciones de servicio.

El propio texto oficial fundamenta la medida en la necesidad de “evitar distorsiones impositivas, fortalecer la competitividad del sector y promover condiciones equitativas que favorezcan la inversión y el sostenimiento de la actividad económica en la Provincia” . En términos prácticos, esto significa crear un entorno más favorable para que las empresas que importan, almacenan y distribuyen combustibles puedan operar con mayor previsibilidad y menores costos.

La política fiscal es una herramienta y no un dogma. No será la única medida. Passalacqua y el equipo económico trabajan constantemente sobre lo impositivo. “Acomodando lo que se pueda, con la máxima creatividad posible, realismo del contribuyente y sin dañar el equilibrio fiscal”, explica Passalacqua. 

La preocupación principal es cuidar el empleo, que en este escenario se convierte en una tarea titánica, ya que en paralelo, los recursos son cada vez más escasos. La situación amerita incluso refuerzos en áreas sensibles, como el ministerio de Trabajo, que enfrenta una demencial tensión entre quiebras, despidos -muchísimos-, y conciliaciones.

El equilibrio que sostiene Misiones adquiere otro cariz cuando se pone la caída de ingresos en la balanza. La recaudación de diciembre fue menor a la de enero de 2024 y con una inflación del 31 por ciento. Malabarismo.

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Cómo quedaron las nuevas escalas y cuotas del Monotributo

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Tras conocerse el 2,8% de inflación de diciembre, ARCA ajustó los valores anuales del Monotributo que van a regir desde el 1º de febrero. Por su parte, las nuevas escalas del Impuesto a las Ganancias rigen desde el 1º de enero.

Así quedaron las escalas y cuotas del Monotributo: 

Con la información conocida, los montos totales mensuales van desde $42.386,74 para las categorías más bajas hasta $1.381.687,90 para la categoría K en locaciones y prestaciones de servicios.

Cabe recordar que está abierta la recategorización en el monotributo hasta el 5 de febrero.

Las nuevas escalas del Impuesto a las Ganancias rigen desde el 1º de enero. Si ya se liquidaron los salarios de diciembre, el mes que viene las empresas tendrán que compensar lo descontado de más.

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Desde 2026 pagar con tarjeta en dólares cuesta menos tras el fin del Impuesto PAIS

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Con el inicio de 2026 quedó oficialmente atrás el Impuesto PAIS, una de las cargas impositivas más resistidas por los argentinos. Su vencimiento legal modificó de manera directa el costo de los consumos con tarjeta en dólares, tanto en el exterior como en plataformas internacionales, y redujo de forma significativa el valor del denominado dólar tarjeta, alterando un esquema que durante años encareció viajes, servicios digitales y compras online.

Fin del Impuesto PAIS: qué cambia en la tarjeta y por qué importa

El Impuesto PAIS había sido creado con una vigencia legal de cinco años. Cumplido ese plazo, dejó de aplicarse desde enero de 2026, marcando un punto de inflexión en la estructura impositiva sobre los consumos en moneda extranjera.

Hasta fines de 2025, cada gasto con tarjeta en dólares incluía dos recargos:

  • 30% correspondiente al Impuesto PAIS, y
  • 30% en concepto de Percepción a cuenta del Impuesto a las Ganancias.

Con el nuevo esquema, los consumos se calculan sobre la cotización del dólar oficial del día y solo se les suma la percepción del 30% a cuenta de Ganancias. En términos prácticos, el impacto impositivo se redujo casi a la mitad, con un efecto inmediato sobre el precio final que pagan los usuarios.

La eliminación del Impuesto PAIS no solo beneficia a quienes viajan al exterior, sino también a millones de usuarios que abonan servicios digitales, suscripciones, aplicaciones y compras online facturadas en dólares. El ajuste redefine el costo relativo de estos consumos y modifica decisiones cotidianas de pago.

Un dólar tarjeta más bajo y el cambio de estrategia de los usuarios

Especialistas del sistema financiero coinciden en que la salida del Impuesto PAIS achicó de manera significativa la brecha entre el dólar tarjeta y otras cotizaciones del mercado. Durante años, este tipo de cambio fue uno de los más caros del sistema; ahora, se acerca a los valores de los dólares financieros.

Este cambio altera hábitos y estrategias. Pagar con tarjeta en el exterior o en plataformas internacionales deja de ser una mala palabra y vuelve a posicionarse como una alternativa viable frente a otras opciones. El menor costo relativo reduce la necesidad de esquemas defensivos y simplifica la operatoria para el usuario promedio.

No obstante, el nuevo escenario no implica la eliminación total de recargos. La Percepción del 30% a cuenta de Ganancias sigue vigente y se aplica automáticamente sobre cada consumo en dólares, lo que mantiene una diferencia respecto del tipo de cambio oficial puro.

Qué impuestos siguen vigentes y cómo recuperar percepciones

Aunque el Impuesto PAIS ya no rige, la Percepción del 30% a cuenta de Ganancias continúa activa. El tratamiento depende de la situación fiscal de cada contribuyente:

  • Quienes no tributan Ganancias ni Bienes Personales pueden solicitar la devolución total de lo percibido.
  • Quienes sí tributan deben computar esas percepciones como pago a cuenta, a través del SIRADIG-Trabajador, para su descuento en la liquidación anual.

El trámite de devolución se gestiona de forma digital ante ARCA (ex AFIP). Para iniciarlo, es necesario contar con CUIT, Clave Fiscal nivel 2 o superior, CBU informado y Domicilio Fiscal Electrónico activo. Desde el servicio “Devolución de Percepciones”, el sistema muestra los montos informados por bancos y emisoras de tarjetas. El reclamo se realiza mes por mes y, una vez aprobado, el dinero se acredita directamente en la cuenta bancaria declarada.

Pagar con dólares propios: la opción más barata sigue vigente

Más allá del nuevo esquema, continúa vigente una alternativa que permite evitar cualquier percepción: pagar los consumos con dólares propios. Esta modalidad requiere contar con una caja de ahorro en dólares y cancelar el resumen con esos fondos, sin convertir a pesos.

Según referentes del sector financiero, esta operatoria permite pagar consumos en el exterior a un valor inferior incluso al dólar tarjeta actual, utilizando dólares adquiridos por mercado oficial o vía MEP. El proceso es digital, no requiere billetes físicos y está disponible para mayores de 18 años con ingresos declarados.

Proyección: un cambio que impacta en consumo, turismo y servicios digitales

La eliminación del Impuesto PAIS marca un antes y un después en la forma en que los argentinos consumen en dólares. Con un dólar tarjeta más bajo, se espera un reordenamiento de decisiones de gasto, especialmente en turismo, servicios digitales y comercio electrónico, sectores directamente afectados por el esquema impositivo previo. El desafío hacia adelante será evaluar el impacto fiscal de esta baja de recaudación y su correlato con el nivel de actividad.

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La recaudación tributaria cerró 2025 con un crecimiento del 39,4% y superó los $183 billones

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La recaudación tributaria mostró un desempeño sólido tanto en diciembre como en el acumulado anual de 2025. En el último mes del año, los ingresos alcanzaron los $16.527.268 millones, con una suba interanual del 27%, mientras que en el total del ejercicio el Estado recaudó $183.109.217 millones, lo que representa un incremento del 39,4% respecto de 2024. El resultado estuvo impulsado principalmente por el desempeño del IVA, el Impuesto a las Ganancias, la Seguridad Social y los tributos asociados al comercio exterior, en un contexto atravesado por cambios normativos, variaciones del tipo de cambio y ajustes en regímenes de anticipos y alícuotas.

Diciembre 2025: fuerte aporte del IVA y Ganancias, con impacto de cambios normativos

Durante diciembre, el Impuesto al Valor Agregado Neto recaudó $5.436.360 millones, con una variación interanual del 21,5%. En su desagregación, el IVA Impositivo creció 25,1%, mientras que el IVA Aduanero avanzó 11,7%. Según el informe oficial, la evolución del IVA estuvo influida por distintos factores que atenuaron el crecimiento, como el ingreso extraordinario registrado en diciembre de 2024 por la moratoria prevista en la Ley 27.743, un mayor acogimiento de deuda corriente a planes de pago y mayores devoluciones vinculadas al Régimen de Comercialización de Granos.

En el caso del IVA Aduanero, incidió positivamente el incremento del tipo de cambio, aunque el crecimiento se vio moderado por la derogación, a partir de marzo de 2025, de la suspensión de los certificados de exclusión, que en el año anterior habían incrementado la recaudación de percepciones aduaneras.

El Impuesto a las Ganancias registró uno de los desempeños más destacados del mes, con una suba interanual del 43,8% y una recaudación de $3.680.713 millones. En diciembre venció el primer anticipo de las sociedades con cierre de ejercicio en junio y el tercer anticipo de personas humanas del período fiscal 2025. El informe señala que la recaudación se vio favorecida por mayores ingresos de anticipos de Ganancias de sociedades, producto de la modificación del régimen de anticipos implementada por la Resolución General 5.685/2025, que elevó la alícuota aplicada en el séptimo anticipo al 11,11%, frente al 8,33% utilizado el año anterior. También incidió positivamente el incremento de las retenciones impositivas, mientras que volvió a atenuar la comparación interanual el efecto de la moratoria de 2024.

En materia de Seguridad Social, los ingresos alcanzaron $3.898.608 millones, con un aumento interanual del 29,5%, explicado principalmente por el crecimiento de la remuneración bruta promedio, aunque nuevamente con impacto moderador de la moratoria del año previo y del mayor uso de planes de pago.

Informe Recaudación Diciembre ARCA by CristianMilciades

Comercio exterior y tributos específicos: impacto de alícuotas y tipo de cambio

Los Derechos de Exportación mostraron una fuerte caída interanual del 45% en diciembre, con ingresos por $325.273 millones. El informe atribuye este desempeño a la baja de aranceles dispuesta por el Decreto 526/2025, al adelantamiento de pagos generado por la reducción temporal de alícuotas establecida por el Decreto 38/2025 —vigente hasta el 30 de junio— y a la suspensión de alícuotas prevista en el Decreto 682/2025, que llevó a que pagos habituales de diciembre se cancelaran anticipadamente a tasa cero. A su vez, a partir del 12 de diciembre se aplicaron nuevas reducciones de alícuotas mediante el Decreto 877/2025, que alcanzaron, entre otros productos, a la soja, el trigo y el maíz.

En contraste, los Derechos de Importación y otros tributos aduaneros totalizaron $591.291 millones en diciembre, con un crecimiento interanual del 47,7%, impulsados por el incremento del tipo de cambio. También mostró una evolución positiva el Impuesto a los Créditos y Débitos, que recaudó $1.379.096 millones, con una suba del 35,9%, aunque el informe aclara que el mes contó con un día hábil menos respecto de diciembre de 2024.

Otros tributos relevantes fueron Bienes Personales, que alcanzó $97.207 millones (+6,0%), y el Impuesto a los Combustibles, con ingresos por $615.016 millones y una variación interanual del 37,6%, explicada en mayor medida por las actualizaciones del impuesto.

Balance anual 2025: crecimiento del 39,4% y presión sobre bases tributarias

En el acumulado del año, la recaudación de recursos tributarios ascendió a $183.109.217 millones, con un crecimiento interanual del 39,4%. El desempeño estuvo explicado principalmente por mayores ingresos de IVA Impositivo, el Impuesto a los Débitos y Créditos, Ganancias —especialmente por mayores retenciones—, Seguridad Social, asociada al aumento de la remuneración bruta promedio, y la recaudación aduanera vinculada a importaciones, favorecida por el aumento del volumen importado y del tipo de cambio.

El informe oficial aclara que, de no haberse registrado ingresos extraordinarios en 2024, la variación interanual de la recaudación en 2025 habría sido cercana al 50%, lo que refleja la magnitud del crecimiento sobre bases tributarias más exigentes.

Desde el punto de vista económico e institucional, los datos consolidan un escenario de fuerte expansión nominal de los recursos del Estado, con impacto directo sobre la coparticipación, el financiamiento del gasto público y la relación fiscal con las provincias. Al mismo tiempo, el desempeño desigual entre tributos internos y vinculados al comercio exterior refleja el efecto combinado de la política tributaria, los cambios normativos y la dinámica macroeconómica a lo largo del año.

Informe Recaudación Anual ARCA by CristianMilciades

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