INCENDIOS

Incendios: en Misiones la problemática pasa por tener focos activos durante mucho tiempo

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Nuestra problemática no es como la de Corrientes“, así lo aseguró el subsecretario de Ordenamiento Territorial, Martín Recaman, en la mañana de Open 101.7.

Desde hace varios días tenemos 4 focos con actividad permanente: Cerro Corá, Salto Encantado sobre la zona de la ruta 220, luego en Caraguataí y por último sobre Ruta Provincial 15, cercana a Montecarlo“.

Según detalló el subsecretario, la particularidades de estos lugares son similares. Se trata de una situación de serranías, muchas pendientes y de suelos muy superficiales y otras características que hace que el suelo tome temperatura y sea difícil extinguirla.

“Nuestra problemática pasa por tener focos activos durante mucho tiempo, producto del contexto en el cuals e están dando, por ser lugares inaccesibles y difíciles de combatir. Muchas veces el foco avanza sobre el monte nativo, y esa complejidad es de un bosque muy cerrado donde el fuego avanza por la parte baja y uno no lo ve. Se ve recién cuando aparece algo de humo en algún extremo”, detalló.

En cuanto a recursos técnicos, Recaman señaló que actualmente trabajan con 2 helicópteros, 2 hidrantes y que está ingresando a la provincia el día de hoy, otro helicóptero más. Sumado a eso, también cuentan con los equipos vehiculares de Vialidad Provincial.

Además, destacó que en cuanto a recursos humanos y logística, hay un trabajo integral con los ministerios y los municipios. “Una de las grandes fortalezas que tenemos en Misiones en el abordaje, es justamente la integración y el trabajo en equipo, con un gobernador y vice gobernador bajando a territorio”, ultimó.

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Incendios: la situación en Corrientes está un poco más aliviada, pero sigue siendo crítica

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El viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Sergio Federovisky, quien se encuentra en Corrientes debido a los incendios que afectan al 9% de la superficie provincial, señaló este lunes que “la situación está un poquito más aliviada como resultado de las lluvias que se registraron durante el fin de semana, pero todavía sigue siendo crítica”.

“En este momento (el ministro de Ambiente, Juan) Cabandié está dirigiéndose al campamento en la zona de la localidad de San Miguel, en el centro de la provincia de Corrientes”, describió Federovisky en una entrevista con radio radio AM 990 y recordó que el Estado nacional aportó más de 10 medios aéreos y 160 brigadistas para combatir el fuego.

Consultado sobre el motivo de estos incendios, el viceministro sostuvo que “tenemos un escenario adverso que es un resultado directo del cambio climático que implica el calentamiento global y provoca dos factores: uno es la agudización de los extremos, que hace que las sequías sean cada vez más agudas y prolongadas; y el otro es que el aumento de la temperatura promedio año tras año lleva a la vegetación a un estrés hídrico que la hace imposible de soportar cualquier fuego”.

“Entonces -continuó- el principal motivo es el cambio climático y la sequía, que montan un escenario sobre el cual cuando aparece el fuego que puede ser accidental o intencional, pero siempre iniciado por la mano del hombre, resulta muy difícil de detener”.

El viceministro refirió que se trata de un “drama planetario”. “Poco antes de la pandemia Australia vio arrasada más de 23 millones de hectáreas; Canadá el último verano sufrió un incendio que se llevó 4 millones de hectáreas, por lo tanto hay que ubicar la situación en un contexto planetario que hace que el fuego sea una realidad que no podemos eludir”, detalló.

Consultado sobre la prevención, el viceministro indicó que la particularidad de los incendios de este año es que se quemaron los Esteros del Iberá porque estaban “secos” y, en este sentido, mencionó la importancia de sancionar una ley que proteja los humedales, lo que es una “condición necesaria aunque no suficiente”.

Finalmente, afirmó que en 2017, durante la gestión de Mauricio Macri, se desmanteló el Plan Nacional de Manejo de Fuego e indicó que “el expresidente no puede decir que la Nación no fue a Corrientes porque el Estado nacional está acá desde hace más de 20 días; después se podría discutir si es suficiente o no, pero la presencia no se puede negar”.

Y agregó que desde el Gobierno nacional “hemos revertido un plan sistemático de desarme del Plan Nacional del Manejo del Fuego que hoy tiene un presupuesto, medios aéreos alquilados, infraestructura en las provincias, capacitación, ropa, herramientas, esto nunca antes había ocurrido” y mencionó que “esperamos que esto sea una bisagra y se convierta en política de Estado”.

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Incendios: tener selva conservada y políticas ambientales hizo la diferencia en Misiones

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En  Misiones, si bien el panorama se vio agravado por la imprudencia de quienes realizan quemas en plena seca; las políticas de conservación del monte nativo que el Gobierno viene implementando desde hace años a través de la Cámara de Representantes, el Ministerio de Ecología y recientemente el Ministerio de Cambio Climático, permitieron controlar el fuego, tanto por el equipo humano y logístico destinado para la extinción de las llamas, como también por la humedad generada en las profundidades de la selva misionera que retrasa el avance del calor brindando un lapso de tiempo para combatirlo, evitando así una catástrofe mayor.

En cambio, desde hace más de un mes los incendios vienen azotando casi toda la provincia de Corrientes. En los últimos días se vieron afectadas localidades como San Miguel, Virasoro, Santo Tomé, Concepción,  e Ituzaingó donde el fuego consumió parte del Parque Industrial. Además, las llamas llegaron a escasos metros del hotel “Howard Johnson” por lo que alrededor de 35 huéspedes debieron abandonarlo. También se vio afectado el Parque Foresto Industrial de Santa Rosa el cual abastece a varias empresas que hoy registran grandes pérdidas económicas, así como también varios portales de ingreso al Parque Nacional Iberá.

Todo esto da cuenta de lo difícil que se vuelve combatir el fuego sobre zonas completamente áridas como resultado del impacto que produjeron los modelos agrícolas implementados en esa provincia, conocidos como monocultivo y bosque implantado: ya sea de pino, eucalipto, soja, entre otros; además de las grandes extensiones de pastizales y la ausencia de una diversificación de especies forestales y árboles que generen sombra y humedad sobre la tierra, como ocurre en Misiones.

Esto sucede porque en los últimos años el Gobierno correntino cedió grandes extensiones de campo a empresas forestales, guiado por un sistema económico que apunta a las inversiones de bosques implantados para los cuales proveen subsidios, desgravaciones impositivas, exención de pagos de tasas e impuestos inmobiliarios más bajos, con lo cual la provincia no recaudó lo necesario para invertir en equipamientos necesarios para combatir incendios, mejorar caminos, entre otros aspectos. Tampoco exigió a las empresas que lo hagan, como ocurre en Europa, donde las grandes empresas deben invertir en equipamiento contra incendios.

La superficie afectada por el fuego en Corrientes se expandió diez veces desde el 15 de enero pasado, cuando sumaba 80.406 hectáreas quemadassegún un informe del INTA. Luego ascendió a 236.159 el 24 de enero, 335.0043 el 28 de ese mismo mes, luego 430.255 y actualmente casi llega a 800 mil has, el 10 por ciento de la superficie total de la provincia.

Según el informe: el 50% son esteros, bañados y malezas; pero el 20% hectáreas de vegetación de valles aluviales y el 30% se compone de hectáreas de bosque nativo e implantado.

A esta situación, se suma el hecho de que Corrientes no demostró tener recursos humanos y logísticos para combatir el fuego en grandes extensiones. Si bien se encuentran trabajando con bomberos y policías de la provincia, debieron sumar brigadistas del Sistema Nacional de Manejo del Fuego, además de dotaciones de bomberos de otras provincias como Misiones, Córdoba y Mendoza, Buenos Aires, CABA, Jujuy, y solicitar el préstamo de un helicóptero, tres aviones hidrantes y nueve autobombas de las cuales una de ellas se vio completamente deteriorada debido a su antigüedad y se prendió fuego en pleno accionar.

Lejos de cuestionar el modelo agrícola que erosiona los suelos, el gobernador Gustavo Valdés afirmó que Corrientes “tiene yeta, porque llovió en Chaco, en Misiones y Formosa, pero acá no”, encontrando en las condiciones climáticas un “responsable” de los incendios y librándose de todo cargo. Es que en años anteriores la provincia tampoco hizo gran esfuerzo y solo esperó que la lluvia acabara con las llamas.

La situación en Misiones

En nuestra provincia, si bien se vieron comprometidas varias hectáreas de monte, cultivos e incluso reservas naturales; se logró controlar la mayoría de los focos gracias a la conservación del monte nativo que genera humedad sobre la tierra en el interior de la selva, permitiendo retrasar la llegada de las llamas.

Así, se pudo concretar de una forma mucho más rápida y efectiva el trabajo de bomberos, brigadistas, guardaparques, voluntarios ambientales, personal policial y la ciudadanía en general. Misiones cuenta con a su vez con 48 autobombas, cinco camiones cisterna y unidades aéreas, encabezadas por el Airbus de la Policía de la Provincia y un equipo de seis pilotos que opera los dos helicópteros de la brigada especial de combate de incendios, a lo que también se sumó un avión hidrante del Plan Nacional de Manejo del Fuego. Se sumará ahora un tercer helicóptero.

Más allá de las millonarias inversiones económicas en equipamiento e insumos que realizó el Gobierno de Misiones en los últimos años, también se abocó al diseño y la implementación de diversas políticas enfocadas en el cuidado de la selva misionera, entre ellas se destacan: la Ley provincial N° 60/99 de Corredor Verde, la cual demarca una área integral de conservación y desarrollo sustentable que regula el uso de los mayores remanentes de bosque nativo y, por otro lado, el banco de germoplasma o banco de semillas para darle continuidad a la diversidad genética de especies nativas.

Otro paso reciente fue la aprobación del financiamiento por 33 millones de pesos para fabricar un fordwarder “Made in Misiones”, adecuado para trabajar contra incendios con grúas adaptadas que pueden transportar tanques de agua de 10.500 litros.

Claramente se identifican dos modelos: uno que prioriza el cultivo implantado de pino y eucalipto, desgravando impuestos a los privados y dejando pocos espacios para conservación; y otro que tiene una política ambiental con conferencia a través de los años, con inversiones y sustentabilidad económica.

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Campo negro, el dramático análisis del fuego que consume a Corrientes

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El Litoral. El fuego que arrasa la provincia de Corrientes ya redujo los campos usualmente verdes a enormes manchones negros de carbón y cenizas, y con ello menguó el trabajo de años en los centros de la investigación y de producción tanto forestal como de pastura, ganadera y turística, además de amplísimos sectores destinados a la preservación del ambiente. Las pérdidas, que están siendo cuantificadas en el marco de un proceso dinámico y en curso, deberán ser afrontadas por el Estado en todos sus niveles y también por las empresas y los particulares. En el medio, acusaciones de las más variadas pusieron en alerta al sistema político, que encontró un punto más de tensión a los temas controversiales de la agenda diaria.

Los datos son dramáticos. Según los registros del Inta local que se conocieron el viernes, hasta el momento los incendios afectaron 786 mil hectáreas, es decir, el 8,8 % de la superficie total de la provincia. El tamaño de las pérdidas y las formas y la celeridad de la ayuda es lo que ahora concentra la tarea de los técnicos provinciales y nacionales. 

Los sectores afectados se multiplican con los días: los hay en poblaciones urbanas, periurbanas, rurales, y en los sectores productivos y de reserva ecológica, puesto que las llamas, en complicidad con la sequía prolongada que no da tregua, también hicieron estragos en los Esteros del Iberá, ecosistema que en épocas de normalidad es dominado por el agua. El perjuicio, por tanto, se siente en la naturaleza pero también entre los vecinos de vastos poblados, entre los chacareros menores y entre los empresarios que explotan grandes extensiones de terreno con forestación o ganado, con arroz o maíz, yerbas o cítricos, y también afecta a las administraciones del Estado, sobre todo a aquellas instituciones públicas con años de trabajo científico devorado por las llamas. 

He aquí el punto central del debate que se viene. Y también la razón de la mesura con que la clase dirigente pareció reaccionar tras los primeros días de verba inflamada, escudo de la inacción, desesperación, e incluso de la incapacidad de cooperación por las miserias de la política que afloran siempre, pero sobre todo en circunstancias como estas. Todos los sectores involucrados intentan sacar partido de una situación que, en definitiva, nos costará reponer a los correntinos, y a los argentinos por extensión.

La gente que se vio abrasada por las llamas, que perdió todo su esfuerzo de años, reaccionó de inmediato reclamando alguna contención. Fueron los que gritaron desde un primer momento para que este tema fuera sopesado en su dimensión real, razón por la cual demandarán, de aquí en adelante, por la cadena de responsabilidades.

***

¿Quién es responsable por esto que pasa en la provincia? ¿Qué obligaciones tiene el Gobierno y cuáles tendrán los particulares? ¿Cuáles son las prácticas culturales sobre el manejo del fuego para limpieza o rebrote que debemos observar o reeducar? ¿Qué pasa con las normas que regulan el uso de las llamas y sus penas cuando se quebrantan? ¿Qué pasará con los bomberos? ¿Alcanza con que sean abnegados voluntarios entregados a los otros, pero que arriesgan sus vidas sin capacitación específica permanente ni elementos adecuados? ¿Qué debió hacer la Provincia? ¿Qué debe hacer la Nación? En situaciones como estas, ¿es necesario llegar al límite de la ruina para activar protocolos de ayuda? ¿Nunca se podrá prevenir una catástrofe de esta naturaleza? ¿Cuántas de estas quemas son intencionales y cuantas espontáneas? ¿En qué trabajan las áreas específicas de los gobiernos? ¿Para qué los Estados crean dependencias ad hoc si al final las responsabilidades terminan cayendo sobre el conjunto, o sobre nadie, viciando el resto de los debates o incluso el resto del funcionamiento del Estado? ¿Hasta dónde llega la autonomía provincial? Esa autonomía, que suena lindo a los oídos de los autodeterminados, ¿sirve de algo sin recursos adecuados y bien distribuidos? ¿Sirve una autonomía pobre que alimenta los discursos en épocas de normalidad, pero que te deja en evidencia y te hace doblemente dependiente en épocas de necesidad? Un Estado provincial pobre subordinado siempre del Estado nacional rico, ¿es viable para proyectar un futuro de crecimiento y desarrollo?

La situación es desesperante y los recursos no están o son insuficientes o están mal administrados, pese a que la ayuda empezó a llegar desde todos los cuadrantes. Ayuda económica, de logística y brigadistas enviados por la Nación y por distintas provincias para combatir el desastre. Incluso desde Brasil empezó a ingresar material y gente. ¿Sirve? Sí. ¿Recién ahora? Podemos discutirlo. ¿Debió venir antes? Sin dudas.  

Desde este punto de vista surge la segunda clave para afrontar el problema. ¿Cómo iniciar la reconstrucción, cuándo, bajo qué esquema de prioridades? 

El gobernador Gustavo Valdés habló entre el viernes y ayer de pérdidas que están en el orden de los 25 mil millones de pesos. Hay quienes como el exministro Jorge Vara —ahora muy presente en los medios—, que calculan el estrago, al día de hoy, en 55 mil millones de pesos por lo menos.

El trabajo consiste entonces en determinar la asistencia inmediata para los que perdieron todo. En cómo cubrir las pérdidas ocasionadas a mediano plazo y en cómo reconstruir y proyectar el futuro, que son cosas bien distintas, sin contar con la urgencia de recuperar los años de investigación, trabajo e infraestructura acumulada de las que hoy no quedan más que rastros calcinados.   

Valdés pidió el viernes por la unidad. “Tenemos que juntarnos. No hay lugar para las grietas y las chicanas políticas. Ni para los trolls, ni para las injurias personales que estamos recibiendo. Hoy nos tenemos que juntar para poder salir adelante”, dijo, aludiendo de ese modo a los ataques —sobre todo virtuales— que recibió en los últimos días. 

La situación lo puso en el centro de la escena a recibir todos los golpes de una situación que todavía está en proceso y que, como él mismo dijo, no permite vislumbrar una salida inmediata sin ayuda de la naturaleza: sin las lluvias que se niegan y que ponen a Corrientes en situación de jaque agobiante.

Según dijo ayer, recién el viernes por la noche habló con el presidente Alberto Fernández. ¿Qué fue lo que postergó por tanto tiempo una comunicación entre ambos hombres que hasta no hace mucho no escatimaban en la dispensa de halagos? No se sabe. Ojalá esa charla prospere y fructifique.

Un día antes, en contacto con este diario, Valdés se quejó de la falta de coordinación en relación a la ayuda, lo que produjo fugas en los recursos existentes. También dijo que los millones que dice Nación que había enviado aún estaban en camino, salvo el efectivo que acordó con Wado de Pedro: 200 millones de pesos. 

Casa Rosada informó por su parte, a través de sus voceros, que ya envió 1.000 millones, amén de brigadistas, aviones, autobombas, maquinarias e insumos. Incluso una fuente de acceso al despacho presidencial le dijo a El Litoral, ayer, que el Ministerio del Interior prepara otro desembolso, mientras el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, planea otro aterrizaje para hoy en la provincia.

Mientras todo esto ocurre, el clima no da respiro. Las lluvias anunciadas para hoy, ahora se corrieron para mañana. La superficie quemada al 16 de febrero era de 785.238 hectáreas, según detalles presentados por el grupo de Recursos Naturales de la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del Inta. Pero hay otro dato inquietante. El ritmo de progresión del fuego entre el 7 y el 16 de febrero (los últimos 9 días) fue de casi 30 mil hectáreas diarias. En un informe anterior, esa tendencia era de 20 mil hectáreas diarias. 

Estos parámetros justifican la decisión que tomó el viernes Valdés de declarar zona de catástrofe ecológica y ambiental a la provincia. Al anunciar la medida, dijo que el cambio climático está golpeando fuerte. Los efectos de esa frase están a la vista; dejaron de ser teóricos hace tiempo, pero ahora se muestran de manera más que descarnada. Hay allí, entonces, una tercera clave. Empezar a trabajar y a educar pensando en el ambiente como algo más que un entorno escenográfico mejor o peor dotado según el código postal de cada uno.

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El valor de estar al frente

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Sin dilaciones, Misiones se convirtió nuevamente en la primera provincia del país en cerrar el acuerdo salarial con el sector docente. La paritaria misionera se hace mucho más fluida porque la negociación es permanente: la mesa de diálogo no se cierra y desde hace varios años hay una transformación del salario que le quita complejidad a la actualización.

Durante mucho tiempo, el porcentaje del salario no blanqueado, obligaba a aumentos más altos de bolsillo. Una vez que se fueron adecuando esos items, todo se vuelca al básico y de este modo, el impacto es mayor para el docente y para los jubilados y más manejable para las arcas. 

El acuerdo alcanzado con los principales gremios docentes (los más pequeños se identifican por la intransigencia a la hora de las negociaciones), eleva a 55 mil pesos el salario inicial de un maestro de grado, con un básico de 20.580,77 pesos en febrero y de 21.520,77 en marzo, lo que aumentará el salario de bolsillo inicial a 57.120 pesos

Para poner en contexto, el salario básico aumentó 270,68 por ciento en los últimos dos años. Pasó de 5.805,77 pesos en enero de 2020 y terminará en 21.520,77. Los precios, en el mismo período, subieron poco más de cien por ciento en la región NEA.

Un maestro con 25 años de antigüedad cobrará 81.989 pesos, mientras que un profesor de secundaria sin antigüedad, con 30 horas cátedra, pasará a cobrar 114.240 pesos. Un director de primaria, con diez años, cobrará 91.686 y uno con 25 años, llegará a 126.554 pesos. En el otro extremo, un supervisor con la mayor antigüedad, cobrará 292.765 pesos. 

El mismo esquema se aplicará con las fuerzas de seguridad, en dos tramos entre febrero y abril en la primera mitad del año, mientras que el resto de la administración pública será beneficiado en marzo y mayo.

Misiones se distingue justamente por ser una de las provincias que mejor ha recompuesto los salarios después de la depresión que se inició con el macrismo, a mediados de 2018, acompañada por una inflación récord que todavía no logra ser controlada. Pero es, al mismo tiempo, la provincia de toda la región NEA que tiene una economía saludable, con el sector privado robusto y en plena actividad. Es, por lejos, la provincia que más empleo privado tiene en la región, superando los cien mil puestos registrados, mucho más que Corrientes, Chaco o Formosa.

La diferencia de modelos se evidencia, nítida, en los momentos críticos. Misiones con su política fiscal y las cuentas saneadas, dejó de depender casi con exclusividad del auxilio que le pueda dar la Nación. Ante la crisis hídrica, por caso, sólo en 2022 volcó más de 120 millones de pesos en equipamiento para los cuerpos de bomberos y ya puso en marcha el mecanismo de compra de un tercer helicóptero, diseñado especialmente para el combate al fuego, con una inversión que superará los cuatro millones de dólares. 

El gobernador Oscar Herrera Ahuad va en persona a supervisar los operativos de combate al fuego, mandando, ayudando y conteniendo a los brigadistas y vecinos que dejan todo para atajar las llamas.

Cruzando el Chimiray el fuego está haciendo estragos, con cerca de 800 mil hectáreas arrasadas, lo que equivale a un diez por ciento del territorio correntino. El gobernador Gustavo Valdés sólo apareció en redes sociales y en una pelea retórica inútil con el gobierno nacional. 

Mientras tanto, otras provincias, entre ellas Misiones, enviaron elementos e insumos para colaborar en la lucha desigual. La alianza correntina lleva en el poder más de 20 años y, pese a ser una “potencia forestal” que atrae inversiones, no tiene equipos, ni aviones, ni helicópteros propios que puedan hacer frente a las llamas. Tampoco les cobra impuestos a las empresas.   

Previamente, la gestión de Ricardo Colombi también se opuso a la ley de humedales, que regula el uso que se puede hacer del suelo en zonas donde hay lagunas o esteros, que cada vez están más acorraladas por el avance de los desarrollos inmobiliarios y la agricultura intensiva. Pero la culpa, extrañamente, termina siendo de la Nación que no envía ayuda al ritmo que exige el momento.

No es yeta. Es consecuencia.  

Esto no implica, de ninguna manera, exculpar a la Nación, que parece reaccionar distinto cuando se trata de provincias del norte a las del sur argentino. La gestión ambiental arrastra una ineficiencia exasperante llámese Sergio Bergman, Juan Cabandié, o más allá (no olvidar a María Julia), cuyos méritos para el cargo obedecen únicamente al sentido de pertenencia partidaria. Vale un detalle para graficar: hasta ahora había una única brigada del Servicio Nacional de Manejo del Fuego que funcionaba en la Comarca Andina, en la localidad de Las Golondrinas. Recién ahora se decidió crear dos más, una con sede en San Luis y otra en Apóstoles, en Misiones, con una inversión de 26 millones de pesos. Tres brigadas para un extenso país que tiene enormes recursos naturales. El ambiente siempre está en el último lugar del reparto: el presupuesto diseñado por la Nación, que finalmente no se pudo aprobar, le asignaba al Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos un monto de 1.212.415.000 (mil doscientos doce millones cuatrocientos quince mil pesos) y al Programa Nacional de Protección de los Bosques Nativos un monto de $120.000.000 (ciento veinte millones de pesos). Eso significaba apenas al 3% de lo que debiera destinarse para la protección de los bosques, si la ley se cumpliera correctamente. Si bien el monto en pesos es el mismo que se asignó en el 2021, el porcentaje disminuye en comparación y es el más bajo desde la implementación de la Ley 26.331 en 2009. 

En el caso de Misiones, recibiría alrededor de 39 millones de pesos para la protección de sus bosques nativos. Pero si la Ley de Bosques se cumpliera de manera correcta, debería recibir 1.300 millones de pesos. Peor, por el voto no positivo de Cambiemos, no hay asignación obligatoria. 

Tampoco aporta, en nada, la presencia mediatizada de Sergio Berni, el Rambo criollo que vino a ver los incendios y paseó en helicóptero, debidamente filmado, como si se tratara de una película de acción, pagada por todos, con el auspicio de provincia de Buenos Aires. El país no está preparado seriamente para afrontar una crisis seria, que al ritmo del cambio climático, cada vez se hace más permanente. 

La excusa es, siempre, que hay urgencias más urgentes. El árbol, literalmente, tapa al bosque. La crisis económica en la que está hundida la Argentina tras la gestión macrista demanda, es cierto, una atención ineludible. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, aún a despecho del ala dura del Gobierno nacional, se hace necesario para darle estabilidad a una incipiente recuperación. Todo indica que el acuerdo está al caer y hasta el FMI parece más flexible que hace unas horas. 

El ministro de Economía, Martín Guzmán promete llevar todos los detalles del acuerdo al Congreso, que será el que finalmente dé el visto bueno, se espera que con el aval de los diputados de Cambiemos, la alianza responsable de la deuda impagable.

Antes de eso, el ministro vendrá a Misiones, invitado por la Confederación Económica.

La entidad que conduce Alejandro Haene mantuvo una reunión con empresarios y el secretario de Políticas Tributarias del Ministerio de Economía de la Nación, Roberto Arias, donde se confirmó la visita del ministro estrella de la gestión de Alberto Fernández. La agenda que la CEM le presentará a Guzmán está encabezada por la creación de la Zona Aduanera Especial para toda la provincia.  La iniciativa estaba incluida en el Presupuesto 2022 que fue rechazado por el voto de Cambiemos, incluidos Martin Arjol, Alfredo Schiavoni y Florencia Klipauka. Ahora hay que poner en marcha una ingeniería parlamentaria para que el proyecto sea tratado en el Congreso, pero todo indica que Guzmán  no pondrá reparos porque los argumentos misioneros fueron pulidos con su equipo. 

La CEM está muy activa en negociaciones que sirvan para aprovechar el buen momento económico y fortalecer a los principales sectores económicos de Misiones. En estos días los socios mantendrán reuniones puntuales con el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán y el titular de la Agencia Tributaria Misiones, Rodrigo Vivar, para analizar el impacto de la tasa forestal en la actividad maderera. 

Después, con el ministro del Agro, Sebastián Oriozabala, analizarán una agenda común sobre diversos sectores productivos. El vínculo de la CEM con el Gobierno, cercano como pocas veces antes, es clave para fortalecer la actividad económica. 

Esa sinergia que hay en Misiones es algo que el Gobierno nacional busca ensayar con la idea de crear una empresa argentina de alimentos para bajar los precios. Esa idea ya funciona en Misiones a través de distintos mecanismos en los que el Estado juega un rol esencial. Misiones Carne es el programa más ambicioso, a través del cuál el Gobierno, asociado con privados, intervino en el mercado de la carne para vender a un menor costo, pero al mismo tiempo, conseguir elevar el precio de la materia prima que recibían los productores. 

Los mercados concentradores son otra herramienta que sirve para que el producto vaya más directo, sin intermediarios, desde la chacra al consumidor, lo que baja sensiblemente los precios de frutas y verduras. En ambos casos, falta escala para que haya plena soberanía alimentaria, pero las herramientas sirven. 

El Gobierno de Alberto Fernández necesita encontrar alguna victoria inmediata para tomar aire. Hasta ahora son escasas las alegrías y más los sinsabores de políticas erráticas y funcionarios que no funcionan. La salida del misionero Ignacio Barrios Arrechea de la Entidad Binacional Yacyretá es un ejemplo de la insoportable levedad de una gestión que no define con claridad su rumbo. El hijo del ex gobernador radical asumió en reemplazo del macrista Martín Goerling, que había sido “heredado” y ocupó el sillón principal por varios meses en la nueva gestión. Arrechea duró menos de dos años en el cargo y no dejó huellas con una gestión gris, acorde con su salida, sin información precisa sobre los motivos de la renuncia aceptada. Apenas la puesta en marcha de Aña Cuá, con un presupuesto “corregido” y poco más. 

Ahora el formoseño Fernando De Vido tendrá la misión de activar obras y energía generada. Cuando comenzaron los rumores sobre la salida de Barrios Arrechea, el Gobernador había dicho que Misiones no quería el cargo, sino las obras comprometidas. Con De Vido -que no tiene nada que ver con el ex ministro- hay buena relación vía Gildo Insfrán, un viejo conocido de la política. Pero no es un dato menor que por primera vez, después de 20 años, la entidad dejará de estar bajo la conducción misionera. No será, de todos modos, la única novedad en materia de cambios en las oficinas nacionales con sede en Misiones. Se habla de la inminente salida de Marcela Crechusca de la delegación del PAMI. El kirchnerismo duro se rearma en medio de sus disputas internas.

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