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Posadas mejoró la tasa de empleo, pero también creció la desocupación por mayor demanda

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Al segundo trimestre del 2026, el aglomerado de Posadas exhibió incrementos de su tasa de  empleo, tanto en la comparación trimestral como interanual. Sin embargo, mostró al mismo tiempo una suba de la tasa de desocupación, explicada por mayor demanda de trabajo por una expansión de la población económicamente activa.  

• La Tasa de Actividad se ubicó en 47,3%, la mayor desde mediados de 2024. Presentó un incremento de 1,2 puntos porcentuales (p.p.) en la comparación  interanual, incorporando a siete mil personas a la población económicamente activa contra igual período del 2025. Respecto al trimestre anterior (1° de 2026), la tasa de actividad también mostró una suba: fue de +0,8 p.p., con cuatro mil nuevos activos. 

En el plano regional, Posadas presentó la mayor tasa del NEA, al tiempo que se ubicó 17° entre 32 aglomerados urbanos en el ranking nacional. 

• La Tasa de Empleo fue del 44,5% en Posadas. Dicha cifra representa un incremento de 0,4 puntos contra el igual trimestre del 2025, variación que produjo que la población ocupada crezca en cuatro mil personas en el último año. Además, en la comparación trimestral esta tasa se incrementó en 0,2 puntos porcentuales, con mil nuevos ocupados en los últimos tres meses. El aglomerado misionero también lidera en el NEA en esta tasa, y en el ranking nacional se ubica 14°

• La Tasa de Desocupación fue del 5,9%, la mayor desde el primer trimestre de 2025. Esta tasa presentó una importante suba en la comparación interanual con +1,6 puntos porcentuales, lo que representa el aumento de la población desocupada en dos mil personas respecto a igual período del 2025. Además, contra el trimestre anterior, la tasa se incrementó en 1,2 p.p., sumando dos mil personas a la  población desocupada. En el NEA, Posadas exhibió la segunda tasa de desocupación más baja de la región y se ubica 21° en el país.

Mayor empleo y mayor desocupación al mismo tiempo

Los datos del segundo trimestre muestran una dinámica particular del mercado de trabajo de Posadas: crecieron simultáneamente la actividad, el empleo y la desocupación. Esto no implica una contradicción, sino que refleja una mayor presión sobre el mercado laboral. En el último año, la población económicamente activa creció y se expandió en siete mil personas, mientras que la cantidad de ocupados aumentó en cuatro mil. Es decir, el  mercado incorporó nuevos trabajadores, pero no logró absorber a todas las personas que se sumaron a la búsqueda de empleo. Como resultado, la mayor participación laboral permitió que creciera el empleo, pero también elevó la cantidad de personas desocupadas. 

La tasa de actividad avanzó 1,2 p.p. interanual, mientras que la tasa de empleo lo hizo en 0,4 p.p. y la desocupación aumentó 1,6 p.p. La misma dinámica se observa en la comparación trimestral: hubo más activos y más ocupados, pero el incremento de la fuerza laboral fue superior al crecimiento del empleo, llevando la desocupación al 5,9%. 

En este sentido, el principal dato del trimestre es la importante expansión de la población activa que si bien logró ser absorbida parcialmente por empleo, no lo hizo de manera completa, incrementado así la tasa de desocupación. Posadas presenta así un escenario de mayor participación de la población en el mercado de trabajo, acompañado por una generación de empleo positiva, aunque insuficiente para absorber plenamente ese aumento de la actividad. 

En línea con la tendencia histórica, Posadas volvió a mostrar las mayores tasas de actividad y empleo en la región del NEA. En relación con la tasa de actividad, el 47,3% de Posadas se posiciona no solo por encima de la media regional (45,4%) sino también del resto de los aglomerados: Corrientes marcó 44,9%; Formosa 44,4% y Gran Resistencia 44,7%. 

A nivel nacional, Posadas se ubicó 17° entre 32 aglomerados medidos, por debajo del nivel  nacional (48,9%). 

Respecto a la tasa de empleo, el 44,5% de Posadas también se ubica al frente en la región, con una fuerte distancia sobre el resto: la secunda Formosa con 42,3% seguida de Gran Resistencia (41,3%) y Corrientes (40,8%) y también muy por encima de la media regional  (42,2%). A nivel nacional, se ubicó 14°, también por debajo de la media nacional (45,0%). 

Por su parte, la tasa de desocupación de Posadas fue la segunda más baja del NEA, solo por encima de Formosa (4,8%) y por debajo del Gran Resistencia (7,5%) y Corrientes (9,1%), quedando también detrás de la media regional NEA (7,0%). En el plano nacional, Posadas tiene la 12° tasa de desocupación más baja del país.

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El desempleo trepó al 7,9%, el nivel más alto en cinco años, y la informalidad alcanzó al 45%

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El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de deterioro en el segundo trimestre de 2026. La desocupación subió al 7,9%, el registro más alto desde 2021, mientras que la informalidad laboral escaló al 45%, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La combinación expone un problema que excede la cantidad de puestos de trabajo: no sólo aumentó la población que busca empleo y no lo consigue, sino que también creció el peso de quienes trabajan fuera de los circuitos formales.

La desocupación alcanzó así su mayor nivel en cinco años, desde el período en que la economía todavía atravesaba la salida de la pandemia. En todo el país, unas 1,8 millones de personas estaban desocupadas y alrededor de 10,2 millones trabajaban en la informalidad. En este último caso, la tasa aumentó un punto porcentual frente al mismo trimestre del año anterior, una variación que el propio INDEC considera estadísticamente significativa.

El dato adquiere mayor dimensión porque el deterioro no aparece tanto en las grandes tasas agregadas como en la calidad del trabajo disponible. La actividad y el empleo no exhibieron movimientos bruscos respecto del trimestre anterior, pero debajo de esa relativa estabilidad avanzó la precariedad laboral: casi uno de cada dos trabajadores quedó fuera de un empleo formal. Es una señal de las dificultades que mantiene la economía para transformar actividad en puestos registrados y de mayor calidad.

En ese contexto, el mercado laboral de Posadas ofrece dos caras. La tasa de desocupación se mantiene por debajo del promedio regional y nacional, pero una parte importante de quienes consiguieron insertarse laboralmente necesita más trabajo.

Los nuevos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), difundidos este jueves por el INDEC, ubican la desocupación en Posadas en 5,9% durante el segundo trimestre de 2026, frente al 7% del NEA y el 7,9% registrado en los 31 aglomerados urbanos relevados en el país.

Es una diferencia relevante. Pero no alcanza para describir por sí sola lo que está sucediendo.

Posadas registró una tasa de actividad de 47,3% y una tasa de empleo de 44,5%. En ambos casos quedó por encima del promedio del Nordeste, donde la actividad alcanzó 45,4% y el empleo 42,2%. A nivel nacional, en cambio, esos indicadores fueron ligeramente superiores: 48,9% y 45%, respectivamente.

Posadas tiene una mayor proporción de su población incorporada al mercado laboral que el promedio del NEA y, al mismo tiempo, una menor tasa de desempleo.

Sin embargo, la comparación temporal muestra un deterioro más marcado. La desocupación pasó del 4,7% en el primer trimestre al 5,9% en el segundo trimestre de 2026, una suba de 1,2 puntos porcentuales en apenas tres meses. Frente al mismo período de 2025, cuando había sido del 4,3%, el aumento fue todavía mayor: 1,6 puntos. En el promedio de los 31 aglomerados urbanos del país, en cambio, el desempleo pasó de 7,8% en el primer trimestre a 7,9% en el segundo; y frente al segundo trimestre de 2025, cuando se ubicaba en 7,6%, aumentó 0,3 puntos porcentuales. 

Así, aunque Posadas continúa con una tasa considerablemente menor que la media nacional, la evolución reciente muestra un empeoramiento más pronunciado. 

El matiz aparece cuando se mira la calidad y la intensidad de esa inserción.

Más búsqueda de horas

La subocupación alcanzó en Posadas el 10,8%, muy cerca del 11,5% nacional y bastante por encima del 5,9% promedio del NEA.

Más significativo todavía es lo que ocurre dentro de ese universo. La subocupación demandante llegó al 9,7%: son personas que trabajan menos de 35 horas semanales, están dispuestas a trabajar más y además buscan activamente otra ocupación o ampliar su jornada.

Ese indicador prácticamente duplica al promedio regional, de 4,3%, y supera también el 8% registrado para los 31 aglomerados urbanos del país.

Es probablemente el dato que mejor permite leer el mercado laboral posadeño más allá de la tasa de desempleo: hay relativamente menos personas completamente fuera del empleo, pero una franja importante de quienes trabajan considera insuficiente la cantidad de horas laborales que consigue.

También el 11,1% de los ocupados de Posadas aparece como demandante de empleo, es decir, tiene una ocupación pero busca activamente otra. En este indicador la capital misionera supera al promedio del NEA, de apenas 7,9%, aunque permanece claramente por debajo del 16,9% nacional.

Sobre una población de referencia de 397 mil habitantes en Posadas, unas 188 mil personas integraban la población económicamente activa durante el segundo trimestre. De ellas, alrededor de 177 mil estaban ocupadas y 11 mil desocupadas.

Pero el universo de trabajadores que buscaba mejorar su inserción era mayor: aproximadamente 21 mil ocupados estaban buscando otro empleo y 20 mil personas se encontraban subocupadas.

La fotografía regional también muestra diferencias importantes.

Corrientes presentó la mayor desocupación del NEA, con 9,1%. Le siguieron Gran Resistencia, con 7,5%; Posadas, con 5,9%; y Formosa, con 4,8%.

Sin embargo, las tasas locales deben leerse con cautela. El propio INDEC advierte sobre las estimaciones con coeficientes de variación elevados. En el caso específico de la desocupación de Posadas, el coeficiente de variación es de 20% y el intervalo de confianza del 90% va de 4% a 7,9%.

El NEA, con menor participación laboral

Hay otra particularidad estructural detrás de los números.

El Nordeste registró una tasa de actividad de apenas 45,4%, contra 48,9% del promedio nacional. También la tasa de empleo regional, de 42,2%, quedó casi tres puntos por debajo del 45% del conjunto de los 31 aglomerados.

En todo el país, el segundo trimestre cerró con una tasa de actividad de 48,9%, empleo de 45% y desempleo de 7,9%. El INDEC estimó 14,7 millones de personas económicamente activas dentro de los aglomerados relevados, 13,6 millones ocupadas y alrededor de 1,2 millones desocupadas.

En comparación con un año atrás, el desempleo prácticamente no cambió: pasó de 7,6% a 7,9%. La tasa de actividad, en cambio, aumentó de 48,1% a 48,9%, mientras que el empleo avanzó de 44,5% a 45%. La informalidad también ganó terreno: el empleo informal pasó de representar una tasa de 19,2% sobre la población total a 20,2%.

La informalidad laboral aumentó un punto porcentual interanual, una variación estadísticamente significativa.

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La economía sigue sin fuerza: cayó 0,6% en el trimestre y la inversión se hundió 11,1%

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La economía argentina sufre una pérdida de velocidad de la actividad, acompañada por caídas del consumo y la inversión y una dependencia creciente del impulso exportador.

La estimación preliminar difundida este jueves por el INDEC muestra que el Producto Interno Bruto aumentó 2% interanual entre abril y junio. Sin embargo, al eliminar los factores estacionales y comparar contra los primeros tres meses de 2026, el PIB cayó 0,6%.

En el acumulado del primer semestre, la economía quedó 2,2% por encima del mismo período del año pasado.

Las dos comparaciones no son contradictorias. Muestran momentos distintos. La variación interanual todavía recoge el crecimiento acumulado respecto de una base menor de 2025; la medición desestacionalizada revela qué ocurrió entre un trimestre y el siguiente. Y allí aparece el freno.

El componente más dinámico de la demanda fueron las exportaciones.

Las ventas externas de bienes y servicios aumentaron 13,7% interanual y otro 2,5% respecto del trimestre anterior. Fue el único gran componente de la demanda que mostró crecimiento en la comparación desestacionalizada.

En sentido contrario, las importaciones disminuyeron 8,6% interanual y 3,5% trimestral.

La composición importa porque muestra que el crecimiento interanual del PIB no estuvo acompañado por una expansión equivalente de los principales motores de la demanda interna.

El consumo privado, que representa la mayor parte de la economía, apenas avanzó 0,4% interanual. Y frente al primer trimestre cayó 2,4%.

El consumo público retrocedió todavía más: 4,1% contra el segundo trimestre de 2025 y 2,3% frente al trimestre inmediatamente anterior.

La distancia con 2025 es marcada. En el segundo trimestre del año pasado, el consumo privado había crecido 11,7% interanual. En el primero de 2026 todavía avanzaba 3,1%. Entre abril y junio, ese crecimiento quedó reducido a 0,4%.

La inversión, la señal más fuerte

El dato más contractivo aparece en la inversión. La formación bruta de capital fijo cayó 11,1% interanual durante el segundo trimestre y acumuló además una baja desestacionalizada de 0,8% contra los primeros tres meses del año.

No se trata de un movimiento concentrado en un único rubro. La inversión en construcciones retrocedió 0,1%; las denominadas otras construcciones, 8,2%; maquinaria y equipo, 15,2%; y equipo de transporte, 22,1%.

Dentro de maquinaria y equipo, la inversión en bienes nacionales cayó 15,5% y la correspondiente a bienes importados, 15%. En equipos de transporte la retracción fue todavía mayor: 20,4% en los nacionales y 24,9% en los importados.

La comparación con un año atrás permite dimensionar el cambio de ciclo. En el segundo trimestre de 2025 la inversión había crecido 32,4%. Un año después cae 11,1%.

También cambió su peso dentro de la economía: la formación bruta de capital fijo representaba 18,9% del PIB en el segundo trimestre de 2025 y bajó a 16,5% en igual período de 2026.

La industria vuelve a caer

La heterogeneidad también aparece cuando el PIB se abre por sectores.

Tres actividades tuvieron un crecimiento particularmente elevado: pesca avanzó 44,7%; explotación de minas y canteras, 16,4%; y agricultura, ganadería, caza y silvicultura, 6,9%. Electricidad, gas y agua creció 5% y la intermediación financiera, 4,8%.

En cambio, la industria manufacturera cayó 2,1% interanual. La construcción apenas creció 0,2% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones quedó prácticamente sin variación respecto del segundo trimestre de 2025.

Hoteles y restaurantes avanzaron 1,6%; transporte, almacenamiento y comunicaciones otro 1,6%; actividades inmobiliarias y empresariales 0,7%; enseñanza 0,1% y servicios sociales y de salud 0,5%.

La administración pública cayó 1,4% y otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales retrocedieron 0,9%.

La composición vuelve a ofrecer una señal importante. Los sectores vinculados a recursos naturales y exportaciones muestran los incrementos más fuertes, mientras actividades muy ligadas al mercado interno -industria, comercio y construcción- oscilan entre la caída y el estancamiento.

La secuencia trimestral permite ver con claridad el cambio de velocidad.

El PIB había crecido 6,5% interanual en el segundo trimestre de 2025. La expansión se redujo a 3,2% en el tercero, 2,2% en el cuarto, repuntó a 2,4% durante el primer trimestre de 2026 y quedó en 2% entre abril y junio.

Pero el dato más inmediato es el -0,6% trimestral desestacionalizado. Después de crecer 0,7% en los primeros tres meses del año, la actividad retrocedió en el segundo trimestre.

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Los precios mayoristas subieron 2,1% en agosto, con el petróleo como principal motor

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La inflación mayorista volvió a superar el 2% en agosto, pero el dato general esconde una dinámica mucho más intensa en algunos de los precios que funcionan como punto de partida de las cadenas productivas. Petróleo, productos primarios e importados concentraron buena parte de la presión del mes, mientras que la industria manufacturera se movió a una velocidad sensiblemente menor.

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aumentó 2,1% en agosto, llegó a 19,1% en los primeros ocho meses del año y acumuló 29,8% interanual, según el informe difundido este miércoles por el INDEC. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye impuestos, avanzó 2,3%, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también subió 2,3%.

La diferencia entre los tres indicadores importa. El IPIM es el índice de referencia para seguir los precios mayoristas dentro del mercado doméstico: contempla productos nacionales e importados e incluye determinados impuestos. El IPIB mantiene la misma cobertura, pero elimina ese componente impositivo. El IPP, en cambio, mide los precios percibidos por los productores locales, no incorpora importaciones y sí considera las exportaciones en su ponderación.

El petróleo explicó uno de cada tres puntos de la suba

El dato más significativo de agosto aparece cuando se desarma el 2,1% general. Petróleo crudo y gas aumentaron 8% en apenas un mes, muy por encima del promedio, y aportaron 0,71 puntos porcentuales al incremento del IPIM.

Es decir, prácticamente un tercio de toda la inflación mayorista de agosto estuvo explicado por petróleo crudo y gas. El cálculo surge de comparar los 0,71 puntos de incidencia de esa división con el incremento efectivo de 2,14 puntos registrado por el índice antes del redondeo.

No fue el único foco. Los productos agropecuarios aportaron otros 0,25 puntos; alimentos y bebidas, 0,17; productos refinados del petróleo, 0,14; y vehículos automotores, carrocerías y repuestos, 0,10. Esas cinco divisiones explicaron juntas alrededor de 64% del movimiento mensual del IPIM.

La composición permite leer el dato desde otro ángulo. Los productos nacionales aportaron 1,95 puntos sobre los 2,14 del índice, mientras los importados sumaron 0,19. Más del 90% de la variación de agosto se originó, por lo tanto, en precios de productos nacionales, aunque los bienes provenientes del exterior mostraron una variación mensual mayor.

Los productos primarios corrieron al 4,6%

La brecha entre las distintas etapas productivas también fue amplia. Los productos primarios aumentaron 4,6%, más del triple que los manufacturados, que avanzaron 1,3%. Dentro del primer grupo, petróleo crudo y gas encabezaron las subas con 8%; los productos agropecuarios avanzaron 2,2%; los pesqueros, 1,7%; y los minerales no metalíferos, 1,1%.

La diferencia es relevante porque muestra que la presión de agosto estuvo concentrada con mayor intensidad al comienzo de las cadenas de producción y no distribuida uniformemente entre los bienes industriales.

En el IPP, que permite observar con mayor precisión lo que ocurre con los precios recibidos por el productor local, el contraste resulta todavía más claro: los primarios subieron 4,6%, mientras manufacturas y energía eléctrica avanzaron 1,3%.

Eso no implica automáticamente que esas variaciones vayan a trasladarse en la misma magnitud a los precios finales. Entre el productor y el consumidor intervienen costos, márgenes, impuestos, demanda y decisiones comerciales. Sí señala dónde se concentró la presión mayorista durante agosto.

Importados: subieron más que los nacionales durante el mes

Otro dato que merece atención aparece en los bienes importados. Sus precios aumentaron 2,9% en el IPIM y 3% medidos sin impuestos mediante el IPIB, frente a variaciones de 2,1% y 2,2%, respectivamente, para los productos nacionales.

La aceleración mensual contrasta con lo ocurrido en períodos más largos. Los importados acumularon una suba de 11,6% entre enero y agosto, bastante por debajo del 19,6% de los productos nacionales. En la comparación interanual también quedaron rezagados: aumentaron 21,3%, contra 30,5% de los bienes nacionales.

Agosto introdujo, por lo tanto, una señal diferente: los importados siguen mostrando una inflación mucho menor en la comparación acumulada e interanual, pero durante el último mes aumentaron más rápido que la producción nacional.

Su peso sobre el índice total continúa siendo acotado. La estructura del IPIM asigna 92,71% de la ponderación a productos nacionales y 7,29% a importados. Esa composición ayuda a explicar por qué una variación de 2,9% en estos últimos aportó solamente 0,19 puntos al resultado general.

Energía y combustibles, entre los mayores aumentos del año

La fotografía cambia nuevamente cuando el análisis se extiende desde enero.

El IPIM acumuló 19,1% en ocho meses, pero petróleo crudo y gas aumentaron 53,9%. La energía eléctrica avanzó 48,4% y los productos refinados del petróleo, 31,3%.

En el otro extremo aparecen ramas con variaciones mucho menores: otros medios de transporte acumularon 4,6%; vehículos automotores y repuestos, 5,8%; máquinas y equipos, 6,4%; productos metálicos básicos, 7,2%; equipos de radio y televisión, 7,1%; y productos metálicos excepto máquinas y equipos, 8,6%.

La dispersión es considerable. Mientras petróleo crudo y gas aumentaron casi 54% desde diciembre, los vehículos lo hicieron menos de 6%. No existe, en ese sentido, una única velocidad para los precios mayoristas.

También sobresale el comportamiento de los productos agropecuarios. Aunque en agosto aumentaron 2,2% en el IPIM y aportaron 0,25 puntos a la variación mensual, acumulan 12,6% en el año, casi siete puntos por debajo del índice general.

En doce meses, combustibles y energía superan el 48%

La comparación interanual refuerza esa heterogeneidad. El IPIM aumentó 29,8% respecto de agosto de 2025, prácticamente en línea con el IPP, que marcó 29,7%. Pero petróleo crudo y gas treparon 51,9%, los refinados del petróleo, 52,8%, y la energía eléctrica, 48,8%.

También quedaron por encima del promedio los productos pesqueros, con 49,3%; impresiones y reproducción de grabaciones, con 32,4%; minerales no metálicos, con 31,2%; tabaco, con 30,6%; y productos agropecuarios, con 29,6%.

Alimentos y bebidas, una división especialmente sensible por su vínculo con el consumo cotidiano, aumentaron 1,4% mensual, 14,4% en el acumulado del año y 26,7% interanual en el IPIM. En agosto aportaron 0,17 puntos a la variación general.

Madera subió 2,4% en agosto

Entre las actividades de interés para la estructura productiva del NEA aparece además madera y productos de madera, excepto muebles, que registró una suba mensual de 2,4%.

El sector acumula 12,5% desde diciembre y 19,7% interanual, niveles inferiores al promedio general del IPIM en ambas comparaciones. Papel y productos de papel, otra rama vinculada con la cadena forestoindustrial, aumentó 1,3% mensual, 13,3% acumulado y 20,9% interanual.

La estadística del INDEC no permite desagregar desde este informe el comportamiento específico de actividades regionales como la yerba mate, el té o cada componente de la industria forestal. Cualquier conclusión particular sobre esos sectores requeriría una fuente adicional.

Una inflación mayorista cada vez más marcada por los costos primarios

El cuadro de agosto deja así una señal que va más allá del 2,1% del índice general. La presión no estuvo repartida de manera pareja: se concentró en insumos primarios, petróleo y, en menor medida, productos importados.

Los productos primarios aportaron 0,98 puntos al IPIM, equivalentes a alrededor del 46% de la variación total del mes. Manufacturas y energía eléctrica explicaron otros 0,97 puntos. Dentro de ambos grupos, petróleo crudo y gas fue por amplio margen la división individual de mayor incidencia.

Al mismo tiempo, la película de los primeros ocho meses muestra una economía con velocidades muy distintas. Energía y combustibles acumulan incrementos que llegan al 48% y 54%, mientras buena parte de los bienes industriales permanece bastante por debajo del 19,1% general.

Esa dispersión es probablemente el dato más importante detrás del promedio. Agosto no mostró solamente una inflación mayorista de 2,1%: mostró una aceleración concentrada en precios que están en la base de numerosas cadenas productivas. La evolución de esos costos en los próximos meses será clave para determinar si el movimiento queda circunscripto a determinados sectores o termina extendiéndose hacia otros eslabones de la producción.

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La inflación en el NEA desaceleró en agosto, pero estuvo por encima del total nacional

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 1,8% en el mes de agosto de 2026, presentando una desaceleración respecto al mes anterior. A nivel acumulado, los precios del nordeste crecen 24,4% y 37,0% en la trayectoria interanual; en estos casos, el NEA aún sostiene la mayor suba de precios del país.

En el NEA, la suba mensual de agosto 2026 presentó una desaceleración de 0,2 puntos porcentuales respecto al mes previo (2,0% en julio 2026), un nivel inferior al observado para el total país (+0,4 p.p.). A nivel interanual, la suba de precios fue del 37,0%, su mayor nivel desde julio de 2025.

En la comparación con las otras regiones del país, el NEA presentó, junto a NOA y Patagonia, la mayor suba mensual de precios de todo el país, al tiempo que sostiene el incremento más alto en el acumulado anual y en la trayectoria interanual, tal como se había visto en los meses previos.

Vivienda y servicios públicos volvió a ser la división de mayor suba mensual en la región

Desagregando por divisiones, durante agosto hubo cinco divisiones que mostraron expansiones superiores al total general regional: la más fuerte volvió a verse, como en varios momentos del año, en Vivienda, agua, electricidad y gas que registró un alza del 4,0%, muy influenciada tanto por subas del alquiler de la vivienda como de tarifas eléctricas y del gas. En segundo lugar quedó Restaurantes y Hoteles con 3,1% y luego se ubicaron Salud con 2,7% (traccionado por prepagas), Alimentos y bebidas no alcohólicas con 2,2% (con fuerte empuje de las verduras) y Comunicación con 1,8% (por subas de telefonía e internet).

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Bebida alcohólicas y tabaco (1,4%), Equipamiento y Mantenimiento del Hogar (1,4%), Bienes y servicios varios (1,0%), Educación (0,9%) y Recreación y cultura (0,3%), al tiempo que Transporte (-0,1%) y Prendas de vestir y calzado (1,8%) mostraron retracción de precios, en el primer caso apoyado en la baja de precios de vehículos y en el segundo traccionado por prendas de vestir y materiales.

En el análisis de la comparación interanual, la división de Vivienda y servicios sostiene con holgura el liderazgo en la región con +74,5%, dos veces más que el nivel general regional (37,0%); le sigue Educación (43,4%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas completa el podio con 41,8%; a su vez, Prendas de vestir y calzado (12,2%) muestra la menor suba.

¿Qué pasó con los alimentos?

En agosto 2026, la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas presentó un alza del 2,2% y, a contramano del total general, aceleró con cierta fuerza respecto al mes anterior cuando la suba fue del 1,5%. Esto se explicó, principalmente, por el factor estacional de las Verduras, tubérculos y legumbres que crecieron 13,9% en el mes, seguida por Frutas con 5,6%. Por el contrario, la Carne mostró la mejor suba del mes en la región (0,3%), igual posición que ya había tenido en julio pasado.

Estacionales impulsaron el resultado regional; pero los Núcleo marcan su menor suba desde enero 2018

Al observar los resultados de agosto por categorías de precios, se observa que los precios Estacionales volvieron a ser los de mayor crecimiento en el NEA con 3,9%, acelerando contra el mes previo (+0,3 p.p.) y moviéndose a contramano del nivel general nacional donde los precios estacionales tuvieron una variación negativa (-0,9%). Por su parte, los precios Regulados se mantuvieron en niveles altos, pero con menor intensidad que el mes anterior: la suba fue del 2,3% vs. 2,9% de julio pasado. A su vez, se destaca el comportamiento de los precios Núcleo, que desaceleraron por quinto mes consecutivo: la suba de agosto fue de 1,3% (-0,2 p.p. contra el dato de julio) y con un dato relevante: esa suba fue la más leve para la región de precios núcleo desde enero de 2018.

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