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La inflación mayorista se desaceleró al 2,5% en mayo

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La inflación mayorista se desaceleró en mayo al 2,5% y aumentó 34,5% contra el mismo mes del último año, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Este incremento se dio como consecuencia de la suba de 2,5% en los “Productos nacionales” y de 3,1% en los “Productos importados”.

En el período enero-mayo, el índice de precios internos al por mayor (IPIM) subió 11,4% contra el mismo período de 2025.

Así, la inflación mayorista se desaceleró 2,7 puntos porcentuales (p.p.) respecto a abril, aunque quedó por encima de la inflación minorista (2,1%) por 0,6 p.p.

Dentro de los “Productos nacionales”, las divisiones con mayor incidencia en el IPIM fueron “Sustancias y productos químicos” (0,65 p.p.); “Energía eléctrica” (0,25 p.p.); “Productos refinados del petróleo” (0,24 p.p.); “Alimentos y bebidas” (0,22 p.p.); y “Petróleo crudo y gas” (0,22 p.p.).

Por otra parte, el nivel general del índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) mostró un aumento de 2,7% en el mismo período, explicado por la suba de 2,7% en los “Productos nacionales” y de 3% en los “Productos importados”.

La inflación de mayo fue de 2,1% y se desaceleró por segundo mes consecutivo

El nivel general del índice de precios básicos del productor (IPP) también registró el mismo aumento en mayo, donde los “Productos primarios” (2,4%) y los “Manufacturados y energía eléctrica” (2,8%) explicaron el alza.

El ministro de Economía, Luis Caputo, detalló que el IPIM “mide la evolución promedio de los precios de los bienes de origen nacional e importado ofrecidos en el mercado interno”, en donde los precios observados, salvo excepciones, “corresponden al día 15 de cada mes”.

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Las provincias cerraron 2025 con déficit fiscal y se profundiza la tensión entre los gobernadores y la Nación

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La situación fiscal de las provincias dio un giro durante 2025. Tras haber registrado superávit en 2024, el consolidado de los distritos subnacionales finalizó el año con déficit, producto de una combinación de menor crecimiento de los ingresos y una expansión del gasto que superó ampliamente la evolución de la recaudación. El deterioro de las cuentas públicas provinciales ayuda a explicar el creciente conflicto entre los gobernadores y el Gobierno nacional por la distribución de recursos y el financiamiento de las administraciones locales.

De acuerdo con un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), elaborado sobre datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) y del INDEC, las 23 jurisdicciones analizadas —con excepción de La Pampa, por falta de información completa— pasaron de un superávit primario de $4,8 billones en 2024 a un déficit de $380.000 millones en 2025, medido a valores constantes de mayo de 2026.

El deterioro fue aún más marcado en el resultado financiero. Una vez computado el pago de intereses de deuda, las provincias cerraron el ejercicio con un déficit de $3,6 billones, en contraste con el superávit de $2 billones alcanzado el año anterior. En términos agregados, el rojo fiscal representó el 2,1% de los ingresos totales provinciales y el equivalente al 0,33% del Producto Bruto Interno (PBI).

Menor actividad y caída de la recaudación

El informe atribuye el cambio de escenario principalmente al impacto de la desaceleración económica sobre los ingresos provinciales. Mientras la recaudación perdió dinamismo, el gasto continuó creciendo en términos reales.

Los ingresos totales aumentaron apenas un 3,4% interanual en términos reales, mientras que el gasto primario avanzó un 6,8%, ampliando el desequilibrio fiscal.

Entre los recursos, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por la mejora de la recaudación tributaria propia y de las contribuciones a los sistemas previsionales provinciales. Los ingresos tributarios locales crecieron un 3,6% real, con desempeños destacados del Impuesto de Sellos, que aumentó un 28,7%, y del impuesto Automotor, con una suba del 21,8%.

Sin embargo, esa mejora no alcanzó para compensar la menor dinámica de otros ingresos vinculados al nivel de actividad económica y a la coparticipación federal.

El gasto en personal volvió a ser el principal motor

Del lado de las erogaciones, el IARAF identifica al gasto en personal como el componente que más incidió en el aumento del gasto primario.

Según el estudio, las remuneraciones explicaron el 43% del incremento total del gasto provincial consolidado, consolidándose nuevamente como el principal factor de presión sobre las cuentas públicas.

También crecieron otros componentes relevantes del presupuesto provincial. La inversión real directa aumentó un 23,1% en términos reales, mientras que las prestaciones de la seguridad social registraron una expansión del 11%.

El deterioro de las finanzas provinciales también ayuda a comprender el endurecimiento de la relación entre los gobernadores y la administración nacional durante los últimos meses.

Frente a la caída de los recursos, el Gobierno nacional debió implementar en marzo un mecanismo excepcional que permitió adelantar fondos de coparticipación para aliviar las tensiones financieras de varias jurisdicciones.

El escenario fiscal de las provincias se convirtió así en uno de los principales focos de negociación entre las administraciones provinciales y la Casa Rosada, en un contexto donde la política de equilibrio fiscal del Gobierno nacional convive con crecientes dificultades financieras en los estados subnacionales.

La evolución de la actividad económica durante 2026 y el comportamiento de la recaudación serán variables determinantes para evaluar si las provincias logran recomponer sus cuentas o si el déficit observado en 2025 marca el inicio de un nuevo ciclo de restricciones fiscales.

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A media máquina: la industria sigue con 40% de capacidad ociosa

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La industria argentina mostró en abril una señal de recuperación, aunque todavía lejos de una dinámica expansiva sólida. Según el INDEC, la utilización de la capacidad instalada en la industria manufacturera alcanzó el 59,9%, apenas por encima del 58,6% registrado en abril de 2025. La mejora existe. Pero también revela el dato más incómodo: el aparato fabril sigue funcionando con alrededor del 40% de su capacidad ociosa.

El número permite una doble lectura. Por un lado, abril fue el mejor registro de 2026 y consolidó una mejora frente al piso de enero, cuando el indicador había caído al 53,6%. Luego subió a 54,6% en febrero, trepó a 59,8% en marzo y llegó a 59,9% en abril. La industria, en ese recorrido, dejó atrás el arranque más flojo del año.

Por otro lado, el nivel actual todavía se ubica por debajo de los momentos de mayor uso fabril observados en 2025, cuando septiembre y octubre habían marcado 61,1% y 61,0%, respectivamente. Es decir: hay rebote, pero no despegue.

La mejora interanual estuvo concentrada en pocos sectores de alto peso. Refinación del petróleo volvió a liderar el ranking, con 86,8% de utilización. Le siguieron industrias metálicas básicas, con 73,4%; sustancias y productos químicos, con 69,9%; papel y cartón, con 67,3%; y alimentos y bebidas, con 60,4%. Son los únicos bloques que se ubicaron por encima del promedio general.

El caso de químicos fue el principal motor positivo. El bloque pasó de 59,0% en abril de 2025 a 69,9% en abril de 2026. El salto tiene una explicación específica: un año atrás, el polo petroquímico de Bahía Blanca había sido afectado por las inundaciones de marzo de 2025, que interrumpieron el suministro de gas natural a plantas clave. La comparación, por lo tanto, combina recuperación operativa con una baja base estadística.

También hubo una mejora relevante en las industrias metálicas básicas. El uso de capacidad subió de 63,9% a 73,4% interanual. Según el informe, la producción de acero crudo aumentó 18,4%, un dato que ayuda a explicar el mayor aprovechamiento fabril.

En contraste, la foto de la industria liviana y de bienes durables sigue siendo débil. La metalmecánica excluida la industria automotriz cayó de 49,3% a 42,7% y fue la principal incidencia negativa. El deterioro se explica por menores niveles de producción de maquinaria agropecuaria y aparatos de uso doméstico. En el primer caso, la baja interanual fue de 29,7%; en el segundo, de 26,9%.

La industria automotriz también retrocedió con fuerza: pasó de 56,8% en abril de 2025 a 46,5% en abril de 2026. El dato confirma que el sector, sensible al crédito, al consumo y a las condiciones de exportación, todavía no logró recomponer un nivel alto de actividad.

Debajo del promedio general también quedaron edición e impresión, con 58,5%; minerales no metálicos, con 54,8%; tabaco, con 49,2%; caucho y plástico, con 42,4%; y textiles, también con 42,4%. Estos últimos dos bloques muestran una industria de consumo masivo con fuerte capacidad sin utilizar.

La señal de abril, entonces, no es lineal. Hay ramas que traccionan, sobre todo energía, química, acero y papel. Pero hay otras que siguen en zona de contracción o estancamiento. La mejora del promedio industrial se explica más por sectores intensivos, concentrados y con dinámica propia que por una recuperación extendida del entramado manufacturero.

El dato central es ese: la industria dejó de caer, pero no volvió a crecer con potencia. Abril mostró una fábrica algo más encendida, aunque todavía con demasiadas luces apagadas.

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La inflación fue de 2,1% en mayo, pero el NEA volvió a quedar arriba del promedio nacional

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La inflación volvió a desacelerarse en mayo. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba de 2,1%, por debajo del 2,6% de abril. Con ese resultado, la variación acumulada en los primeros cinco meses del año llegó a 14,7%, mientras que la medición interanual se ubicó en 33,2%.

El dato refuerza la tendencia de moderación de precios observada desde principios de año. También representa el menor registro mensual desde septiembre de 2025. Sin embargo, detrás del promedio nacional persisten diferencias regionales importantes y focos de presión que continúan afectando el costo de vida.

La principal señal positiva provino de la inflación núcleo, que avanzó 1,9%. Se trata del componente que excluye precios regulados y estacionales y suele utilizarse para medir la dinámica más estructural de la inflación. Los bienes aumentaron 2%, mientras que los servicios volvieron a moverse por encima del promedio, con una suba de 2,5%.

Entre las divisiones de mayor incremento apareció Comunicación, con un alza de 3,4%, impulsada por ajustes en servicios de telefonía. Le siguieron Educación, con 2,9%, y Recreación y Cultura, con 2,8%. Salud y Vivienda registraron aumentos de 2,6%, mientras que Alimentos y Bebidas no Alcohólicas avanzó 2,5%.

Aunque no encabezó el ranking de aumentos, el rubro alimentos volvió a ser determinante por su peso dentro de la canasta de consumo. Las mayores incidencias provinieron de panificados, cereales y productos lácteos. En términos prácticos, los productos de compra cotidiana siguieron empujando el gasto de los hogares.

La contracara fueron Prendas de Vestir y Calzado, que apenas aumentó 0,3%, y Bebidas Alcohólicas y Tabaco, con 0,8%. Ambos rubros ayudaron a contener el índice general.

El NEA volvió a liderar la inflación

La situación fue distinta en el Nordeste argentino. El NEA registró una inflación mensual de 2,6%, la más alta entre todas las regiones del país. Superó al Gran Buenos Aires, que marcó 2,3%, y quedó por encima del promedio nacional.

El principal factor de presión fue Vivienda, Agua, Electricidad, Gas y Otros Combustibles, con un incremento mensual de 8,4%. El informe del INDEC señala que los mayores aumentos provinieron del gas en garrafa y de los alquileres de vivienda.

La incidencia de ese rubro fue contundente: explicó casi un punto completo de la inflación regional. A ello se sumó el aporte de alimentos, que añadió otros 0,77 puntos porcentuales al índice del NEA.

La diferencia también se observa en el acumulado anual. Mientras la inflación nacional alcanzó 14,7% entre enero y mayo, el NEA acumuló 17,6%, el mayor registro del país.

La brecha se mantiene en la comparación interanual. El Nordeste registró una inflación de 35,3%, dos puntos por encima de la media nacional. Dentro de esa dinámica sobresale nuevamente el rubro vivienda, con un aumento de 67,4% en doce meses. Los alimentos, por su parte, acumularon una suba de 38,2%.

Otro elemento relevante es el comportamiento de los precios regulados. En el NEA crecieron 4,8% durante mayo y acumulan 28,5% en lo que va del año. En términos interanuales, el incremento llega a 50,7%, reflejando el impacto de tarifas, combustibles y otros servicios regulados.

La fotografía nacional muestra una inflación en descenso y una dinámica más controlada que la observada durante los últimos años. Sin embargo, el panorama regional revela que el proceso no avanza con la misma intensidad en todo el país.

Mientras el índice general desacelera, los hogares del NEA continúan enfrentando aumentos superiores al promedio en rubros esenciales como vivienda, energía y alimentos. Allí se concentra buena parte de la diferencia entre la percepción cotidiana de los consumidores y los datos agregados de la economía. La inflación baja. Pero la velocidad de ese alivio todavía depende del lugar donde se vive.

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Servicios públicos: la actividad creció 2,3% en marzo impulsada por el transporte de cargas y el consumo energético

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El sector de los servicios públicos volvió a mostrar señales de recuperación durante marzo y consolidó una tendencia de crecimiento moderado en la actividad económica. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Indicador Sintético de Servicios Públicos (ISSP) registró una suba interanual del 2,3%, mientras que en la medición desestacionalizada avanzó 0,6% respecto de febrero. A su vez, la serie tendencia-ciclo exhibió un incremento de 0,4%, reflejando una mejora gradual y sostenida en los principales indicadores vinculados al funcionamiento de la economía real.

El dato adquiere relevancia porque los servicios públicos suelen actuar como un termómetro de la actividad productiva y del nivel de consumo. En este caso, la mejora estuvo impulsada principalmente por el fuerte desempeño del transporte de cargas, que registró un crecimiento interanual del 22,2%, convirtiéndose en el sector de mayor expansión dentro del indicador elaborado por el organismo estadístico.

La dinámica del transporte de mercaderías aparece alineada con la recuperación observada en distintos segmentos de la economía, especialmente aquellos vinculados a la producción agroindustrial, la actividad manufacturera y la logística. En términos mensuales, además, el sector avanzó 7%, una de las variaciones más altas de toda la serie.

Otro de los componentes que contribuyó al crecimiento fue la demanda de energía eléctrica, gas y agua, que aumentó 2,8% respecto de marzo de 2025. Aunque en la comparación mensual mostró una leve caída de 0,1%, la tendencia de mediano plazo continúa siendo positiva, con una variación tendencia-ciclo de 0,7%.

La recolección de residuos también reflejó una mejora consistente. El sector registró un incremento interanual de 4,7% y un avance mensual de 4,4%, cifras que suelen asociarse con una mayor actividad urbana, comercial e industrial.

Por su parte, el transporte de pasajeros mantuvo una evolución favorable, con una suba de 4,1% frente al mismo mes del año anterior y un crecimiento de 0,4% respecto de febrero. El dato sugiere una continuidad en la recuperación de la movilidad tanto por motivos laborales como vinculados al turismo y al consumo.

No todos los sectores, sin embargo, mostraron resultados positivos. El tránsito de vehículos por rutas con peaje registró una caída interanual de 0,9%, aunque logró recuperarse 0,8% en la comparación mensual. La situación podría reflejar cambios en los patrones de circulación o una menor intensidad en algunos corredores específicos.

El desempeño más débil volvió a observarse en el servicio de correo postal. El sector acumuló una caída interanual de 12,1%, profundizando una tendencia estructural que viene registrándose desde hace varios años como consecuencia de la digitalización de las comunicaciones y de los cambios en los hábitos de consumo. A pesar de haber mostrado una recuperación mensual de 13,9%, la tendencia-ciclo permaneció negativa con una baja de 1,1%.

La telefonía, en tanto, mantuvo un crecimiento moderado. El sector avanzó 1,9% interanual y 0,2% mensual, consolidando un escenario de expansión más estable y vinculado al crecimiento sostenido de la demanda de servicios digitales y conectividad.

La lectura integral de los datos muestra una economía que continúa transitando una recuperación heterogénea. Mientras las actividades asociadas a la logística, el transporte y la demanda energética exhiben señales de fortalecimiento, otros segmentos más tradicionales siguen enfrentando desafíos estructurales.

Para provincias como Misiones, donde el transporte de cargas resulta clave para la competitividad de sectores exportadores como la yerba mate, la forestoindustria y el té, el fuerte crecimiento registrado en ese indicador aparece como una señal positiva. También la evolución del consumo energético ofrece pistas sobre el nivel de actividad de las industrias regionales, en un contexto donde la recuperación económica comienza a reflejarse en algunos de los principales indicadores de infraestructura y servicios.

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