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La producción de energía cayó 0,2% interanual en el tercer trimestre, con retrocesos en biodiésel y cogeneración

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La producción de energía en la Argentina registró una caída interanual del 0,2% durante el tercer trimestre de 2025, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato refleja un desempeño dispar dentro del sector energético, con fuertes retrocesos en algunos segmentos vinculados a los biocombustibles, contrastados con avances en la autogeneración y en la producción de bioetanol.

El informe oficial da cuenta de un escenario de heterogeneidad productiva, que combina señales de estancamiento en el nivel agregado con comportamientos divergentes entre las distintas fuentes de generación y transformación energética.

Caídas en biodiésel y cogeneración eléctrica

Dentro del desagregado sectorial, el biodiésel fue uno de los rubros más afectados, con una contracción interanual del 9,6% en el período analizado. El retroceso posiciona a este segmento como el de peor desempeño relativo dentro del conjunto energético relevado por el organismo estadístico.

También mostró una evolución negativa la cogeneración eléctrica, cuya producción se redujo 2,9% interanual durante el tercer trimestre. Este comportamiento contribuyó a explicar la leve caída del nivel general de producción de energía, al tratarse de un componente relevante dentro de la matriz de generación.

En conjunto, estos descensos evidencian las dificultades que atraviesan algunos eslabones de la producción energética, en particular aquellos asociados a procesos industriales específicos y a la transformación de insumos energéticos.

Avances en autogeneración y bioetanol

En contraste con los retrocesos mencionados, el informe del INDEC destacó el crecimiento de otros segmentos. La autogeneración de energía registró un incremento interanual del 7,9%, consolidándose como uno de los principales motores de expansión dentro del sector durante el trimestre.

Por su parte, la producción de bioetanol mostró una suba del 5,3% interanual, aportando una señal positiva en el marco de un contexto general marcado por la desaceleración. Estos avances amortiguaron parcialmente el impacto de las caídas observadas en otros rubros y explican que la contracción total del sector haya sido limitada.

Lectura sectorial y posibles implicancias

El desempeño del tercer trimestre de 2025 expone una dinámica fragmentada en la producción energética, con segmentos en expansión que conviven con caídas significativas en otros. La baja del 0,2% interanual en el nivel agregado sugiere un escenario de estancamiento, más que una contracción generalizada, aunque con implicancias diferenciadas según el tipo de producción.

Para los sectores vinculados al biodiésel y a la cogeneración, el retroceso podría traducirse en tensiones productivas y operativas, mientras que el crecimiento de la autogeneración y del bioetanol refuerza el peso de estos segmentos dentro del entramado energético. La evolución futura de estas tendencias será clave para evaluar la sostenibilidad del abastecimiento y el perfil productivo del sector.

Indicadores Energeticos INDEC by CristianMilciades

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La actividad económica creció 3,2% interanual en octubre, pero mostró una caída mensual

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La actividad económica registró en octubre de 2025 una suba interanual del 3,2%, aunque mostró una contracción del 0,4% respecto de septiembre, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). El dato refleja una desaceleración del nivel de actividad luego del mejor desempeño observado el mes previo y vuelve a poner en foco la heterogeneidad sectorial que atraviesa la economía.

En términos comparativos, el resultado de octubre se ubicó por debajo del registro de septiembre, cuando el EMAE había mostrado un crecimiento interanual del 4,8% y una expansión mensual del 0,6%, consolidando una señal de enfriamiento en el ritmo de recuperación.

Desaceleración mensual y señales mixtas en el nivel de actividad

La caída del 0,4% mensual en la medición desestacionalizada marca un punto de inflexión tras varios meses de avances consecutivos. Si bien el crecimiento interanual se mantuvo en terreno positivo, el retroceso respecto del mes inmediato anterior evidencia tensiones en la dinámica de corto plazo, con impactos diferenciados según los sectores.

De acuerdo con el informe del Indec, doce de los sectores que integran el EMAE registraron subas interanuales en octubre. Entre ellos se destacó de manera sobresaliente Pesca, con un crecimiento del 91,4%, seguida por Intermediación financiera, que avanzó 22,8% en la comparación interanual.

En el caso de la intermediación financiera, el organismo estadístico precisó que el desempeño estuvo impulsado principalmente por la mayor actividad de los agentes y sociedades de bolsa, lo que refuerza el rol del sector financiero como uno de los principales motores del crecimiento en el período analizado.

Sectores que empujan y sectores que restan al crecimiento

La Intermediación financiera (22,8%) fue, además, el sector con mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguida por Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, que mostró una suba del 3,9%. En conjunto, ambos sectores aportaron 1,32 puntos porcentuales al crecimiento interanual del indicador general.

En contraste, tres sectores registraron caídas interanuales, moderando el resultado agregado. El retroceso más significativo correspondió a la Industria manufacturera, con una baja del 2,7%, un dato relevante por el peso estructural del sector en la economía y su capacidad de arrastre sobre el empleo y la inversión.

También mostraron desempeños negativos Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria, con una caída del 0,8%, y Hoteles y restaurantes, que retrocedieron 1,0% interanual. En conjunto, estos tres sectores restaron 0,52 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE.

Lectura económica y posibles implicancias

El resultado de octubre confirma un escenario de crecimiento interanual moderado, pero con señales de desaceleración en el corto plazo, reflejadas en la caída mensual desestacionalizada. La información también ratifica una recuperación desigual, con sectores vinculados a las finanzas y a los servicios inmobiliarios liderando las subas, mientras que la industria y algunas actividades ligadas al consumo muestran un desempeño más débil.

Para los analistas y los decisores de política económica, el comportamiento del EMAE en octubre aporta elementos clave para evaluar la sostenibilidad del crecimiento, el impacto sectorial de las condiciones macroeconómicas vigentes y las perspectivas hacia los meses siguientes.

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El dólar mejora, pero no alcanza: la mirada industrial sobre las nuevas bandas del BCRA

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La decisión del Banco Central (BCRA) de actualizar las bandas cambiarias desde 2026 fue recibida con cautela por el sector industrial. Si bien los industriales reconocen que el nuevo esquema mejora respecto del régimen previo y evita una apreciación persistente del tipo de cambio real, advierten que el dólar, por sí solo, no alcanza para recomponer la competitividad sin una política productiva integral que atienda costos, tecnología y estructura sectorial.

A partir del 1° de enero de 2026, el BCRA ajustará mensualmente las bandas de flotación en función del último dato de inflación informado por el INDEC, con dos meses de rezago. En paralelo, pondrá en marcha un programa de acumulación de reservas alineado con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado de cambios. El escenario base prevé elevar la base monetaria del 4,2% al 4,8% del PBI hacia diciembre de 2026, lo que podría abastecerse con compras de hasta u$s10.000 millones, extensibles a u$s17.000 millones si la demanda de dinero creciera un punto adicional del producto.

El nuevo esquema cambiario y sus límites para la industria

Desde la óptica industrial, la corrección del esquema de bandas representa un alivio parcial. Federico Poli, economista y director de la consultora Sistémica, sostuvo que el régimen anunciado “puede leerse como una mejora respecto del vigente” y que, “en el mejor de los casos, podrá evitar, con rezagos temporales, que la moneda local siga apreciándose”. En su análisis, la indexación permitiría recuperar competitividad en el largo plazo, aunque al ritmo de la inflación internacional.

Sin embargo, Poli advirtió que el anuncio también puede interpretarse como una oportunidad perdida. Señaló que no se avanzó hacia un esquema de flotación que permita corregir la apreciación acumulada del tipo de cambio y remarcó que el valor del dólar debería ser determinado por el mercado y no por decisiones administrativas. “Su determinación es extremadamente compleja y depende de múltiples factores difíciles de prever”, explicó.

En el plano macroeconómico, el economista destacó que la estabilidad de precios es una condición necesaria para el crecimiento y reconoció avances en materia de desregulación que “permitieron reducir costos a partir de una mayor competencia y desburocratización”. No obstante, subrayó que la producción enfrenta hoy un escenario “complejo”, en el que las necesidades del sector productivo quedaron relegadas frente a la urgencia de la estabilización macroeconómica.

Entre los factores que afectan la competitividad, Poli mencionó políticas de incentivo a las importaciones vinculadas a la aduana, como el relajamiento de normas de seguridad, sanitarias y fitosanitarias, la eliminación de precios de referencia y la menor presencia del sector privado. A ello se suma la quita del Impuesto PAIS, que redujo el tipo de cambio real de importación, y el mantenimiento de retenciones junto con la falta de devolución de impuestos como el IVA y los reintegros, que continúan “castigando” a las exportaciones industriales.

Estructura productiva, RIGI y el debate de fondo

El debate trasciende el nivel del dólar y se inserta en una discusión más amplia sobre el perfil productivo del país. Poli remarcó que la Argentina no puede sostenerse únicamente sobre sectores primarios como el agro, el petróleo, el gas o la minería. “Somos una economía de tamaño medio, con 46 millones de habitantes y un tejido productivo diverso”, afirmó, y sostuvo que la industria es clave para el empleo, la innovación tecnológica y la seguridad de abastecimiento.

En ese marco, consideró un “contrasentido histórico” debilitar la base industrial en un contexto global en el que China refuerza su estructura productiva y Estados Unidos “reconoce como un error haberla perdido en los años noventa”. Por eso, planteó la necesidad de un diálogo del Gobierno con las cadenas de valor para identificar problemáticas específicas y diseñar políticas activas de competitividad, especialmente frente a la aceleración de la digitalización y la inteligencia artificial.

Una mirada complementaria aportó Cristian Desideri, exministro de Producción de la provincia de Santa Fe, quien calificó al nuevo techo de la banda como “más razonable que el esquema anterior”, pero advirtió que confiar en el tipo de cambio como única herramienta es un error conocido. “Pensar que solo por la mejora del tipo de cambio aumentarás la competitividad industrial es una condición necesaria, pero no suficiente”, afirmó, y enumeró problemas estructurales de escala, déficits tecnológicos y logísticos en distintas cadenas de valor.

Desideri introdujo además el debate sobre el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), previsto en la Ley Bases, como el instrumento elegido para la transformación de la estructura productiva. Trazó un paralelismo con el modelo peruano de los años noventa, impulsado para desarrollar el sector del cobre, que inicialmente fortaleció proveedores locales pero terminó derivando en un régimen con beneficios impositivos extendidos, baja demanda de empleo y escaso compromiso local.

Según su análisis, el RIGI argentino replica esa lógica, con un piso de inversión de u$s200 millones orientado principalmente a gas, energía no convencional y minería. “Se orientan a la especialización de eslabones cortos y no a la diversificación de productos de eslabones largos”, explicó, y advirtió que, sin valor agregado, la economía queda expuesta a las fluctuaciones de los precios internacionales. En ese contexto, afirmó no visualizar “un interés por lo industrial en su concepción integral”, sino “una ventanilla de ingreso de dólares de exportación”.

Actividad industrial, empleo y señales de alerta

Las advertencias del sector llegan en un momento de debilidad de la actividad. Según FIEL, la industria manufacturera cayó 6,1% interanual en noviembre, el peor registro en 16 meses, con fuertes bajas en químicos, plásticos y neumáticos. La industria automotriz mostró la contracción más profunda, afectada por la menor producción, la caída de ventas y el retroceso de exportaciones a Brasil. Aunque hubo una mejora desestacionalizada del 0,4%, el índice industrial acumula en 2025 una caída de 0,5%.

La metalurgia tampoco logra revertir la tendencia. En noviembre, la actividad cayó 4,2% interanual y la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 44,4%, uno de los niveles más bajos de la serie histórica, según ADIMRA. El impacto es más severo en las pymes, que cuentan con menor espalda financiera para atravesar el proceso. “Eso deriva en suspensiones, despidos y cierres de empresas”, advirtió Daniel Rosato. En la provincia de Buenos Aires, la utilización de la capacidad instalada promedió 58% entre enero y octubre, casi seis puntos por debajo del promedio de la última década.

En este escenario, desde la Confederación General Empresaria Argentina (CGERA), Marcelo Rodríguez coincidió en que un tipo de cambio más alto puede aportar competitividad, pero relativizó su efecto. “El dólar alto ayuda cuando está extremadamente alto, pero hoy no creo que sea el factor que frene importaciones”, afirmó. Además, advirtió que si la banda acompaña a la inflación, el impacto puede diluirse rápidamente: “Si el dólar llega a $1.600, puede no significar nada y hasta aumentar costos para la industria”.

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China desplazó a Brasil y lideró el comercio exterior argentino en noviembre

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China se consolidó en noviembre como el principal socio comercial de la Argentina por tercer mes consecutivo, en un contexto marcado por la guerra comercial con Estados Unidos y el impacto de las retenciones cero a las exportaciones. El fenómeno fue determinante para explicar el fuerte salto de las ventas externas y el superávit comercial más alto de los últimos 18 meses, según datos oficiales difundidos por el INDEC.

El informe de Intercambio Comercial Argentino correspondiente a noviembre de 2025 mostró un superávit de u$s2.498 millones, el mayor en un año y medio. En términos desestacionalizados, las exportaciones crecieron 12,8% respecto de octubre, mientras que las importaciones cayeron 6,9%, configurando un escenario favorable para la balanza comercial.

Exportaciones en récord histórico y fuerte tracción de China

De acuerdo con el INDEC, las exportaciones totalizaron u$s8.096 millones en noviembre, lo que implicó un incremento interanual del 24,1%, equivalente a u$s1.570 millones adicionales frente al mismo mes de 2024. En términos desestacionalizados, se trató de un récord histórico.

China concentró el 16,3% del total de las exportaciones argentinas, ubicándose nuevamente en el primer lugar como destino de ventas externas. Tradicionalmente, ese rol lo ocupa Brasil, aunque en los últimos meses se verificó un deterioro del intercambio bilateral, con una caída significativa en las exportaciones de vehículos.

Según la consultora LCG, si bien Brasil continúa siendo el principal comprador en el acumulado de 2025, perdió participación interanual (-4,8%). En contraste, China mostró una expansión del 57,4% como destino de exportaciones argentinas, acompañada por subas hacia Estados Unidos (+26,4%) e India (+45,7%).

Soja, productos primarios y el efecto de las retenciones cero

El salto exportador tuvo como principal motor a los productos primarios, que explicaron el 60% de la mejora interanual, con fuerte protagonismo de semillas y oleaginosas, especialmente la soja. Desde LCG recordaron que el informe del INDEC “contabiliza los embarques, por lo que aún puede estar impactando lo liquidado en el cupo de retención 0%”.

En la misma línea, el economista del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), Federico Bernini, explicó que el aumento en los envíos de soja se debe a que “no todo lo declarado sin retenciones en septiembre se vendió en ese momento; mucho se vendió en octubre y otro tanto en noviembre”.

Un análisis de Abeceb precisó que el sector sojero aportó u$s2.229 millones al superávit comercial, muy por encima del promedio del resto del año (u$s1.347 millones). Ese resultado se explicó casi en su totalidad por un incremento de u$s539 millones en las exportaciones de porotos de soja.

La consultora destacó además que China absorbió más del 90% de las exportaciones argentinas de este producto, en un contexto de desvío de compras desde Estados Unidos hacia Argentina y Brasil, en plena tensión comercial entre las dos principales economías del mundo.

Más allá de la soja: energía, industria y carne

Además del complejo sojero, en noviembre se observaron avances interanuales en las exportaciones de petróleo crudo, trigo y vehículos para el transporte de mercancías, en particular pickups. Bernini explicó que, tras paradas de planta en meses previos, las terminales automotrices buscaron compensar la menor producción con mayores envíos al exterior.

También se registró un incremento en las exportaciones de aluminio y acero, impulsado por la eliminación temporal de retenciones dispuesta por el Gobierno. Esta medida buscó amortiguar el impacto de la decisión de Estados Unidos de eliminar en abril la cuota sin aranceles para la importación de estos productos.

En el sector cárnico, Bernini subrayó el aumento de las exportaciones de carne tanto hacia China como hacia Estados Unidos, favorecidas por el hecho de que las ventas brasileñas están alcanzadas por un arancel del 50%, lo que mejoró la competitividad relativa de la Argentina.

Importaciones en alza interanual, pero con desaceleración mensual

En contraste con el dinamismo exportador, las importaciones crecieron 6,6% interanual en noviembre. Las subas más relevantes se registraron en vehículos para el transporte de pasajeros, bienes ingresados por servicios postales (courier) y urea, el fertilizante más utilizado por el sector agropecuario.

Sin embargo, la serie desestacionalizada mostró el nivel más bajo de los últimos tres meses. Tanto LCG como Abeceb coincidieron en que los valores elevados de meses previos estuvieron influenciados por el escenario preelectoral y por las expectativas de una corrección cambiaria, que llevaron a muchas empresas a adelantar importaciones.

Un escenario externo clave para el cierre de 2025

El desempeño de noviembre confirmó la relevancia del contexto internacional y de la política comercial interna en la dinámica del comercio exterior argentino. La combinación entre guerra comercial global, retenciones cero y cambios en los flujos de demanda de China permitió a la Argentina cerrar el penúltimo mes del año con un resultado comercial excepcional.

De cara al cierre de 2025, la sostenibilidad de este desempeño dependerá de la continuidad de estos factores y de la evolución del vínculo comercial con los principales socios, en un escenario global todavía marcado por tensiones y reconfiguración de mercados.

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La actividad económica creció 3,3% interanual, con fuerte aporte financiero y caída industrial

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El Producto Interno Bruto (PIB) de la Argentina creció 3,3% interanual en el tercer trimestre de 2025 y 0,3% respecto del período previo, según informó el INDEC. El dato confirma una mejora de la actividad económica, aunque con una dinámica heterogénea: mientras la intermediación financiera lideró los aportes positivos, la industria manufacturera volvió a mostrar una incidencia negativa sobre el nivel general.

Un crecimiento moderado, con tracción financiera

De acuerdo con las cifras oficiales del INDEC, la economía argentina logró en el 3° trimestre de 2025 una expansión interanual del 3,3%, acompañada por un avance trimestral del 0,3%, lo que sugiere una recuperación gradual de la actividad.

Dentro del desempeño sectorial, la intermediación financiera fue el rubro con mayor impacto positivo: registró un incremento del 28,4% interanual, lo que explicó 0,96 puntos porcentuales del crecimiento del PIB. Este comportamiento la posicionó como el principal motor de la mejora agregada en el período analizado.

La fuerte incidencia del sector financiero refleja su peso relativo en la estructura productiva y su capacidad de amplificar los ciclos de recuperación, aun en contextos donde otros segmentos muestran rezagos.

La industria manufacturera volvió a restar al nivel de actividad

En contraste, la industria manufacturera tuvo la mayor tracción negativa sobre el PIB. Según el informe del INDEC, el sector cayó 2,4% interanual, con una incidencia de -0,39 puntos porcentuales en el resultado global.

Este desempeño confirma que la recuperación no es homogénea y que el entramado industrial continúa enfrentando dificultades para acompañar el repunte general. La contracción manufacturera opera como un límite a la velocidad de crecimiento del producto y condiciona la consolidación de una expansión más equilibrada.

Señales mixtas y desafíos hacia adelante

El dato del tercer trimestre deja un balance mixto: por un lado, el crecimiento interanual del PIB marca una mejora relevante respecto de períodos previos; por otro, la disparidad sectorial evidencia tensiones estructurales en la economía real.

La combinación de un fuerte aporte de la intermediación financiera y una incidencia negativa de la industria plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento y su capacidad de traducirse en una recuperación más amplia del entramado productivo.

En ese marco, la evolución del PIB en los próximos trimestres dependerá de si los sectores rezagados logran revertir su dinámica y acompañar la expansión observada en los rubros que hoy explican la mayor parte del crecimiento.

PBI Indec 3 trimestre 2025 by CristianMilciades

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