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Inflación de marzo: el IPC rebota a 3,3% y expone la fragilidad del proceso de desaceleración

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La inflación de marzo volvió a encender señales de alerta en el frente económico. Según estimaciones privadas, el IPC nacional se ubicó en 3,3%, con una aceleración de 0,4 puntos porcentuales respecto a febrero. El dato, construido sobre relevamientos de precios de alta frecuencia, aparece en un momento sensible para el Gobierno: cuando la desaceleración inflacionaria era uno de los principales anclajes políticos de su programa. ¿Se trata de un desvío puntual o del primer síntoma de un freno más profundo?

El salto estuvo impulsado principalmente por los precios regulados, que treparon 5,1%, y por los alimentos y bebidas no estacionales, con una suba de 4,2%. El impacto de los combustibles —en un contexto internacional adverso— explicó la totalidad de la aceleración mensual.

Presión de regulados y alimentos: el núcleo del problema

El dato central no es solo el nivel del índice, sino su composición. La inflación núcleo —que excluye factores estacionales y regulados— también se ubicó en 3,3%, lo que revela que la dinámica inflacionaria mantiene una inercia elevada incluso sin shocks puntuales.

Dentro de ese componente, el resto de la núcleo (sin alimentos) avanzó 2,9%, con educación como principal factor de presión. En paralelo, los precios estacionales crecieron apenas 0,6%, lo que refuerza la idea de que la aceleración no provino de factores transitorios sino de decisiones de precios administrados y ajustes en sectores clave.

El esquema es claro: tarifas, combustibles y alimentos volvieron a marcar el ritmo. Y lo hicieron en simultáneo. En términos políticos, esto tensiona uno de los pilares del programa oficial: la capacidad de administrar la nominalidad sin deteriorar el poder adquisitivo en el corto plazo.

Señales cruzadas para el Gobierno y el mercado

El dato de marzo se ubica por encima de la mediana de consultoras (3,0%) y también supera el 2,5% proyectado en el REM relevado previamente. Esa diferencia no es solo técnica. Expone un desfasaje entre expectativas y resultados que el Gobierno deberá administrar en términos de credibilidad.

Al mismo tiempo, el comportamiento del IPC impacta sobre otras variables sensibles. La persistencia de inflación núcleo en torno al 3% mensual condiciona la baja de tasas reales, el ritmo de recuperación del consumo y la sostenibilidad de la estrategia cambiaria. No aparece todavía como un quiebre del programa, pero sí como una señal de advertencia.

En ese contexto, el dato dialoga con las propias declaraciones del equipo económico, que ya había admitido preocupación por la velocidad de la recuperación y la posibilidad de interrupciones en la tendencia descendente de la inflación.

¿Desvío transitorio o cambio de tendencia?

El Gobierno enfrenta ahora una lectura incómoda. Por un lado, puede argumentar que el salto responde a un shock puntual —combustibles y regulados— en un contexto internacional adverso. Por otro, la persistencia del componente núcleo sugiere que la desinflación no está consolidada.

Las próximas mediciones serán determinantes. Si el índice vuelve a converger hacia niveles más bajos, marzo quedará como un episodio aislado. Pero si la dinámica se sostiene, el desafío será mayor: reordenar expectativas sin perder el control político del programa económico.

En paralelo, habrá que observar cómo evolucionan los precios regulados, que hoy aparecen como el principal vector de presión. También el comportamiento de alimentos, donde cualquier aceleración impacta directamente en el clima social.

El dato ya está sobre la mesa. Y más que cerrar una etapa, abre una nueva discusión sobre los límites reales de la desinflación en la Argentina.

Anticipo de Inflacion Marzo 2026 by CristianMilciades

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Posadas: la pobreza cayó debajo del 30% y hay 60 mil pobres menos que hace un año, según el INDEC

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Al segundo semestre del 2025, de acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares del  INDEC, la pobreza en el aglomerado urbano de Posadas alcanzó al 27,3% de las personas,  presentando una reducción de 10,8 puntos porcentuales (p.p) respecto al semestre  anterior y de -16,1 puntos contra igual semestre del año anterior. 

En el último año, 61.914 personas dejaron de ser pobres en este aglomerado según el organismo nacional. Además, el 27,3% registrado para este período es la marca más baja para Posadas desde el retorno  de la medición de pobreza (segundo semestre de 2016).

Incidencia de la pobreza e indigencia del 2° semestre 2025. En el aglomerado misionero se contabilizaron, al segundo semestre de 2025, unas 107.712 personas en situación de  pobreza que viven en 31.045 hogares. Así, la incidencia de la pobreza llega al 27,3% de las  personas y al 22,2% de hogares. Además, se registraron 12.661 personas en situación de  indigencia que viven en 4.047 hogares, por lo que la incidencia de la indigencia alcanzó al  3,2% de las personas y al 2,9% de los hogares. 

Desempeño de las tasas en comparación interanual y semestral. Si se mira la comparación  interanual, la tasa de pobreza en personas del segundo semestre 2025 se situó 16,1 puntos  por debajo de igual período del 2024 (cuando fue del 43,4%). A la vez, si se realiza una  comparación semestral, la tasa de pobreza se redujo en 10,8 puntos contra el primer  semestre 2025. Por su parte, la tasa de indigencia se redujo en ambos niveles: -4,5 puntos  interanual y -3,6 puntos en la comparación semestral.  

Impacto de la evolución de las tasas en la población (valores absolutos). En términos de  población, la evolución observada en Posadas implica que, en los últimos seis meses, unas  41.836 personas dejaron de ser pobres en el aglomerado misionero; si se mide de modo  interanual, la caída de la pobreza fue de 61.914 personas respecto a finales del 2024.  

Evolución de los ingresos posadeños vs. canastas de la región. El informe de INDEC  también mostró como fue la evolución de los ingresos en los aglomerados: en Posadas, el  ingreso medio per cápita familiar creció 17,9% semestral, mientras que, en ese mismo  período, el valor de la canasta básica alimentaria creció en 12,2% y la canasta básica total  en 11,7%.

A nivel interanual, el ingreso medio per cápita familiar creció en Posadas 49,7%  contra 27,1% de la canasta básica alimentaria y 25,5% de la canasta total. Por ende, los  ingresos de Posadas crecieron, en ambos niveles comparativos, significativamente por  encima del valor de las líneas de pobreza e indigencia, explicando así la baja en las tasas  de pobreza e indigencia del aglomerado. 

Posadas y su posicionamiento en el NEA. Comparando el desempeño misionero con el  resto de los aglomerados de las provincias del NEA, Posadas tiene la menor tasa de pobreza  de la región, ubicándose por debajo de Gran Resistencia (42,2%), Corrientes (31,3%) y  Formosa (27,9%); respecto a la indigencia, Posadas también tiene la menor tasa de la  región: su 3,2% queda por debajo de Gran Resistencia (13,2%), Corrientes (7,6%) y  Formosa (4,6%). 

En el NEA, las personas en situación de pobreza representaron el 32,7%, y vuelve a ser la  región con la mayor pobreza en todo el país. Lo mismo ocurre con la tasa de indigencia: con  7,5%, el NEA es la de mayor tasa en el país. 

Posadas y su posicionamiento en el país. En el plano nacional, Posadas se ubica a mitad  de tabla respecto a la tasa de pobreza (puesto 17), quedando por debajo de la media nacional (28,2%). El ranking, que agrupa a los aglomerados urbanos medidos por el INDEC, está encabezado por el Concordia (49,9%) y lo cierra CABA con 9,6%. Respecto a la indigencia, Posadas registra la sexta tasa más baja del país.

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Milei profundiza el ajuste: el empleo público cayó 7% interanual y refuerza el recorte del Estado

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El Gobierno nacional consolidó uno de los ejes centrales de su programa: la reducción del tamaño del Estado. Según los últimos datos difundidos por el INDEC, la dotación de empleados públicos cayó 7% interanual en febrero, con un total de 276.952 trabajadores. El recorte no solo marca una tendencia, sino que se convierte en un dato político clave en medio del proceso de ajuste impulsado por la administración. La incógnita es si esta poda administrativa fortalece la estrategia oficial o abre nuevos focos de tensión en la estructura estatal.

Un ajuste sostenido en la estructura del Estado

El informe muestra que la reducción no es puntual. En la administración pública, la dotación alcanzó los 188.242 empleados, lo que implica una caída del 7,1% respecto al mismo período del año anterior.

El retroceso también se observa en la dinámica mensual. En comparación con enero, la dotación total descendió 0,6%, mientras que en la administración pública el ajuste fue del 0,8%.

En el universo de empresas y sociedades del Estado, la reducción llegó al 6,7%, lo que evidencia que el recorte se extiende más allá de la estructura administrativa central.

El dato no es menor: el ajuste del empleo público se consolida como una política activa, con impacto directo en la configuración del aparato estatal.

Datos incompletos y lectura en construcción

El propio informe introduce un elemento de cautela. De las 123 entidades, empresas y sociedades relevadas, 14 no informaron su dotación, lo que representa 14.082 personas, es decir, el 5,1% del total.

Este punto deja abierta la lectura final de la magnitud del recorte. A medida que esas unidades reporten sus datos, la serie será actualizada, lo que podría modificar parcialmente el alcance de la reducción.

Aun así, la tendencia general es clara: el empleo público muestra una contracción sostenida.

Entre la consistencia del ajuste y el costo institucional

La caída en la dotación estatal refuerza el discurso del Gobierno en torno a la eficiencia y el achicamiento del Estado. En términos políticos, el dato funciona como validación de una promesa de campaña: reducir el gasto público a través de la poda de estructuras.

Sin embargo, el impacto no se agota en lo fiscal. La reducción de personal implica reconfigurar capacidades operativas dentro del Estado, lo que puede afectar el funcionamiento de áreas clave.

En la correlación de fuerzas, el oficialismo gana coherencia con su programa, pero al mismo tiempo tensiona con sectores que dependen de la estructura estatal. El ajuste en el empleo no es neutro: redefine roles, funciones y márgenes de acción dentro de la administración.

Profundidad del recorte y efectos en la gestión

El foco ahora se desplaza a la profundidad y sostenibilidad del proceso. La continuidad de la baja en la dotación dependerá de decisiones políticas y de la capacidad del Gobierno para sostener el esquema sin afectar la operatividad del Estado.

También será relevante observar cómo impacta este ajuste en el mediano plazo: si se traduce en mayor eficiencia o si genera cuellos de botella en áreas sensibles.

Por ahora, el dato confirma una dirección. Pero el equilibrio entre reducción y funcionamiento sigue siendo una variable en desarrollo.

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La pobreza cae al 28,2% en 2025 y el Gobierno capitaliza el dato del INDEC

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El Gobierno encontró en los últimos datos del INDEC un respaldo clave para su narrativa económica: la pobreza cerró el segundo semestre de 2025 en 28,2%, con una caída de 3,4 puntos porcentuales respecto al semestre anterior y el nivel más bajo desde 2018. El dato, que alcanza a 8,5 millones de personas en 31 aglomerados urbanos, llega en un momento donde la gestión busca consolidar resultados tras el fuerte ajuste inicial. La pregunta es inevitable: ¿se trata de una mejora estructural o de una recuperación aún frágil tras un pico histórico reciente?

De un shock inicial a una recuperación estadística

La evolución de la pobreza en la gestión actual muestra una curva abrupta. El indicador había alcanzado un máximo de 52,9% en el primer semestre de 2024, para luego iniciar un descenso sostenido: 38,1% en el segundo semestre de ese año, 31,6% en el primero de 2025 y finalmente 28,2% en el cierre del año.

En paralelo, la indigencia se ubicó en 6,3%, con una baja de 0,6 puntos, afectando a casi 2 millones de personas. La diferencia entre ambas categorías radica en la capacidad de cubrir la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total.

El dato técnico refleja una mejora, pero también deja un volumen significativo de población bajo esa condición: 13 millones de personas continúan en situación de pobreza según el mismo informe.

El Gobierno ordena el relato: inflación, crecimiento y asistencia directa

La reacción oficial fue inmediata y coordinada. Desde el Ministerio de Economía se vinculó la baja de la pobreza con tres factores: crecimiento económico, desinflación y rediseño de la política social. La clave del enfoque aparece en el modo de implementación: programas sin intermediarios.

En la misma línea, el Ministerio de Capital Humano reforzó esa lectura al destacar políticas focalizadas hacia los sectores más vulnerables, con transferencia directa y sin mediaciones.

El mensaje político es claro. El oficialismo intenta mostrar que el ajuste inicial no solo estabilizó variables macroeconómicas, sino que empieza a tener impacto social. La frase difundida desde la conducción política sintetiza esa estrategia: convertir el dato en evidencia de gestión.

Validación parcial y disputa por la interpretación

El dato fortalece al Gobierno en un terreno sensible. La evolución de la pobreza funciona como indicador central para evaluar el costo social del programa económico. Una tendencia descendente, aunque parcial, le permite al oficialismo sostener su narrativa de ordenamiento con resultados.

Sin embargo, el escenario no es lineal. El punto de partida —un pico superior al 50%— condiciona la lectura. La baja puede interpretarse tanto como una recuperación desde niveles críticos como un proceso aún incompleto.

En términos de correlación de fuerzas, el oficialismo gana margen discursivo. Puede exhibir datos concretos en medio de cuestionamientos sobre el impacto social del ajuste. Al mismo tiempo, el volumen de población aún afectada mantiene abierta la disputa política sobre la profundidad y sostenibilidad de la mejora.

Lo que viene: entre la tendencia y la consistencia

El foco ahora se traslada a la consistencia de la tendencia. La evolución de la pobreza dependerá de variables que el propio Gobierno identificó: inflación, actividad económica y capacidad de sostener la asistencia directa.

También será clave observar si la mejora se consolida en todos los segmentos o si se concentra en determinados sectores. La diferencia entre una baja coyuntural y una reducción estructural no se define en un semestre.

Por ahora, el dato marca un alivio en la curva. Pero la política no se juega en una foto, sino en la secuencia.

eph_pobreza_03_26 INDEC by CristianMilciades

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Deuda externa: el Gobierno muestra superávit externo, pero el stock vuelve a crecer

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El último dato del Indec sobre la balanza de pagos del cuarto trimestre de 2025 dejó una señal ambivalente para la estrategia económica del Gobierno: mientras la cuenta corriente registró un superávit de USD 2.294 millones y la economía mostró un préstamo neto de USD 2.285 millones, la deuda externa volvió a crecer y alcanzó los USD 320.305 millones. En paralelo, la cuenta financiera marcó un egreso neto de capitales por USD 1.850 millones. La pregunta se impone: ¿el superávit externo consolida el rumbo o revela límites en la capacidad de retener dólares?

Superávit externo con salida de capitales

El resultado positivo de la cuenta corriente refleja, en términos técnicos, que el país generó más divisas de las que utilizó en su intercambio con el mundo durante el período. Sin embargo, ese flujo no se tradujo en acumulación plena de reservas ni en fortalecimiento del frente financiero.

El dato clave está en la cuenta financiera: el egreso neto de USD 1.850 millones indica que, aun con superávit externo, los dólares continúan saliendo del sistema. En términos políticos y económicos, esto implica que la economía logra generar divisas, pero no consigue retenerlas completamente, un punto sensible para cualquier esquema de estabilización.

En ese marco, la posición de inversión internacional neta acreedora se ubicó en USD 48.454 millones al 31 de diciembre de 2025, con una leve caída de USD 449 millones respecto del trimestre previo. Es decir, el país sigue siendo acreedor en términos netos frente al mundo, pero esa posición se erosiona lentamente.

Deuda en alza: financiamiento y rollover bajo presión

El dato más contundente del informe es la evolución de la deuda externa. El stock totalizó USD 320.305 millones, con un incremento de USD 1.709 millones en comparación con el trimestre anterior.

Este aumento, aunque moderado en términos relativos, ocurre en un contexto donde el Gobierno busca sostener el financiamiento sin expandir el riesgo financiero. La dinámica expone una tensión estructural: el equilibrio externo convive con una necesidad persistente de financiamiento, en un escenario donde el acceso al crédito y el costo del endeudamiento siguen siendo variables críticas.

En términos de poder económico, el dato no es neutro. El crecimiento de la deuda condiciona la política futura, tanto en términos de negociación con acreedores como en la capacidad de sostener el programa macroeconómico sin sobresaltos.

Correlación de fuerzas: estabilidad externa versus fragilidad financiera

El cuadro que deja la balanza de pagos muestra un Gobierno que logra ordenar el frente externo en términos de flujo, pero enfrenta desafíos en el stock y en la dinámica financiera. El superávit de cuenta corriente fortalece el discurso de equilibrio macroeconómico, pero la salida de capitales y el aumento de la deuda introducen matices.

Para los actores del sistema —inversores, sector productivo y analistas—, la señal es doble. Por un lado, hay capacidad de generar dólares. Por otro, persisten dudas sobre su sostenibilidad y sobre la capacidad de acumularlos.

Esto impacta directamente en la gobernabilidad económica: la estabilidad cambiaria, el acceso al financiamiento y la evolución del riesgo país quedan atados a esta tensión entre flujo positivo y stock creciente.

Un equilibrio en construcción

El dato del cuarto trimestre no define una tendencia cerrada, pero sí marca un punto de inflexión en la lectura del frente externo. El superávit ya no alcanza por sí solo como ancla si no se traduce en acumulación efectiva y reducción de vulnerabilidades.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en cómo evoluciona la cuenta financiera y si el Gobierno logra revertir la salida de capitales. También, en la trayectoria de la deuda y su capacidad de estabilizarse sin comprometer el programa económico.

El equilibrio aparece, por ahora, como una construcción en curso.

bal_03_26 INDEC by CristianMilciades

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