Inflación Argentina

Ha-Joon Chang: “No hay ningún país que haya tenido éxito con este tipo de políticas liberales de Milei”

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En un contexto global que vuelve a tensionarse hacia el proteccionismo, el economista surcoreano Ha-Joon Chang reaviva un debate central para la Argentina: qué tipo de modelo económico permite crecer de manera sostenida.

Autor de Patear la escalera, uno de los textos más influyentes de la economía heterodoxa, Chang sostiene que las recetas de liberalización extrema no tienen antecedentes exitosos en la historia económica mundial. Y advierte que el país enfrenta problemas mucho más profundos que la inflación.

“La alta inflación es un problema menor ante las debilidades estructurales de la Argentina a largo plazo”, señaló en un reportaje con Alejandro Rebossio de ElDiarioAr.

El mito del libre mercado

El núcleo del planteo de Chang es histórico: las economías desarrolladas no crecieron bajo esquemas de libre mercado, sino mediante políticas activas del Estado.

“Todos los países ricos de hoy se enriquecieron usando políticas que recomendaban a los países en desarrollo no usar”, describe.

Según el economista, potencias como Estados Unidos, Japón o Corea del Sur aplicaron durante décadas altos niveles de proteccionismo, subsidios y regulación para consolidar sus industrias. Recién después, ya consolidadas, promovieron el libre comercio a nivel global.

Esa lógica, sintetizada en la metáfora de “patear la escalera”, vuelve hoy a escena en un mundo que abandona progresivamente el consenso liberal de los años noventa.

Para Chang, el escenario internacional actual confirma su tesis. Las economías centrales están reintroduciendo políticas industriales activas ante el avance de China.

“Los países occidentales están usando proteccionismo y subsidios ellos mismos. Ya ni siquiera pueden ser hipócritas”, explica.

Sin embargo, advierte que el caso estadounidense presenta debilidades estructurales: la falta de inversión productiva y el predominio de la lógica financiera.

“Distribuyeron el 90-95% de sus ganancias a accionistas. Perdieron la capacidad de invertir”, remarca.

“En el caso de Estados Unidos, básicamente no hay una política real. Lo que Estados Unidos está haciendo es explotar su posición como el mercado más grande del mundo para amenazar a otros países con acceso limitado a su mercado mediante barreras arancelarias y forzar a otros países a no competir con empresas americanas o a invertir en Estados Unidos para construir capacidades manufactureras allí. Podría decir que esto es una versión geriátrica de la protección de la industria infantil. La protección de la industria infantil es la idea de que, de la misma manera que necesitamos proteger y nutrir a nuestros hijos hasta que crezcan y puedan competir en el mercado laboral, los gobiernos de países en desarrollo necesitan proteger y nutrir sus industrias jóvenes antes de que puedan desarrollarse y competir en el mercado mundial. No podíamos competir con lo mejor, no sé, las empresas automotrices coreanas en los 70 o las empresas textiles americanas en los 1850, pero teníamos que hacerlo algún día. Y vamos a proteger nuestras industrias para que puedan invertir, aumentar la productividad y eventualmente volverse internacionalmente competitivas. Lo que está haciendo Trump es como tener un hijo de 55 años que fracasó en su negocio porque no estaba invirtiendo, estaba gastando dinero en jets privados, yates y casinos en Las Vegas. Ahora su negocio está en problemas. Entonces su padre llega y dice: “OK, te voy a ayudar porque quiero hacerte grande otra vez. Voy a impedir que empresas extranjeras compitan contigo poniendo muros arancelarios. Y también voy a forzar a algunos de estos tipos, coreanos, japoneses, alemanes, a invertir en tu empresa”. El problema es que este tipo no tiene incentivos para mejorar su desempeño porque no hay condiciones. En los últimos 25, 30 años, las empresas americanas han dejado de invertir. Distribuyeron el 90-95% de sus ganancias a accionistas en forma de dividendos muy altos y recompras de acciones, lo que significa que la empresa compra sus propias acciones para que suban los precios y los accionistas puedan obtener ganancias extra vendiendo sus acciones. Perdieron la capacidad de invertir. Entonces, a menos que hagas que estas empresas vuelvan a invertir, no van a poder revivir su competitividad”, detalla.

Milei y el experimento argentino

El economista es categórico sobre el rumbo adoptado por el gobierno de Javier Milei:

No hay ningún país que haya tenido éxito con este tipo de políticas liberales que está implementando el gobierno del señor Milei”.

Chang ubica este proceso en una secuencia histórica conocida para América Latina, donde la región ha funcionado como laboratorio de reformas de mercado.

“Argentina ya lo intentó, bajo la dictadura militar, con Carlos Menem. No funciona”.

Incluso desarma el caso de economías consideradas “liberales”, como Singapur, al señalar el fuerte rol estatal en su estructura productiva.

Más allá del debate ideológico, Chang identifica un núcleo estructural que explica la recurrencia de crisis en Argentina: la falta de divisas.

Argentina no desarrolló la capacidad de exportar más allá de commodities primarios”.

El problema, según explica, es cíclico: cada vez que la economía crece, aumenta la necesidad de importar insumos, tecnología y bienes de capital, lo que genera tensiones en la balanza de pagos.

“Apenas crecés unos años, tenés crisis de balanza de pagos”.

Este diagnóstico conecta con una de las restricciones históricas del país y explica por qué las soluciones basadas exclusivamente en estabilización macroeconómica resultan insuficientes.

Sobre el rol de sectores como energía y minería, el economista introduce un matiz clave: pueden aportar divisas en el corto plazo, pero no resuelven el problema estructural.

“En el corto plazo puede ayudar. Pero el petróleo va a ser un activo varado”.

Chang advierte sobre la transición energética global y el desarrollo tecnológico, que podrían reducir la demanda de recursos estratégicos como hidrocarburos e incluso litio.

“Los chinos ya están desarrollando baterías de sodio. Cuando eso pase, la demanda de litio va a colapsar”.

Frente a este escenario, el economista plantea que el desarrollo requiere una estrategia activa, focalizada y con condiciones claras.

“La política industrial tiene que ser focalizada. La protección general no funciona”.

El modelo exitoso, según explica, combina protección selectiva, inversión en infraestructura, desarrollo tecnológico y formación de capital humano, con exigencias concretas de desempeño al sector privado.

Chang también describe un cambio profundo en el orden global: el avance de China, el debilitamiento del multilateralismo y la emergencia de un sistema más multipolar.

“Hoy los países en desarrollo tienen diferentes opciones. Si juegan inteligentemente, pueden mejorar sus posiciones”.

Sin embargo, advierte que la Argentina sigue atrapada en debates del pasado.“Me da pena que Argentina esté atrapada en debates de los 80 y 90”, analizó.

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El BCRA redefine la tasa de interés con un corredor y empuja a la baja el rendimiento de las Lecaps

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El Banco Central de la República Argentina activó un nuevo esquema de política monetaria al establecer un corredor de tasas que fija un piso del 20% y un techo del 25% nominal anual. La decisión, que convive con una fuerte inyección de pesos por compra de dólares, está generando un efecto inmediato: las Lecaps de corto plazo comprimen sus rendimientos y se acercan al límite inferior del rango. El movimiento no es técnico. Redefine cómo se forman las tasas en la economía y abre una pregunta clave: ¿hasta dónde puede bajar el costo del dinero sin tensionar el equilibrio cambiario?

Un cambio de lógica: del control directo al arbitraje de mercado

El corredor de tasas funciona como un marco de referencia. El Central absorbe liquidez a través de pases pasivos al 20% y presta a los bancos mediante pases activos al 25%, aunque estos últimos operan bajo condiciones acotadas —solo media hora diaria— como herramienta de contingencia.

El dato político-económico es otro: el BCRA deja de imponer una tasa de referencia rígida y permite que el tramo corto de las Lecaps actúe como señal para todo el sistema. Si ese segmento baja, arrastra al resto de las tasas.

A esto se suma un factor determinante: la compra sostenida de divisas. Cada intervención del Central inyecta pesos en el mercado. Parte de esa liquidez se esteriliza, pero no en su totalidad, lo que genera presión descendente sobre las tasas.

Tasas en baja: liquidez, expectativas y menor presión inflacionaria

Las Lecaps cortas ya operan con tasas mensuales de entre 1,50% y 1,74%, y una TNA promedio cercana al 20%, en línea con el piso del corredor. La dinámica responde a varios elementos que confluyen: mayor disponibilidad de pesos, menor oferta de instrumentos de corto plazo y un mercado que se siente más cómodo en horizontes inmediatos.

Según lo expresado por analistas del mercado, el BCRA no está resistiendo esa baja, sino convalidándola. El resultado es un reacomodamiento general del sistema financiero hacia tasas más bajas, en un contexto donde las expectativas inflacionarias muestran señales de desaceleración.

Otro dato operativo refuerza esa tendencia: la flexibilización de encajes bancarios. El Central redujo la integración mínima diaria del 75% al 65% y amplió los activos elegibles, lo que incrementa la liquidez disponible.

Crédito, dólar y control inflacionario

El nuevo esquema favorece al Gobierno en un punto sensible: tasas más bajas impulsan el crédito y, por esa vía, la actividad económica. También reducen el costo financiero del Estado.

Sin embargo, el equilibrio es delicado. Más pesos en circulación pueden presionar sobre el tipo de cambio si se canalizan hacia la demanda de dólares. El propio funcionamiento del corredor sugiere que el BCRA busca evitar saltos bruscos en las tasas, pero no elimina el riesgo de tensiones en otros frentes.

En ese marco, la estabilidad del dólar aparece como una variable crítica. Mientras se mantenga contenida, el esquema puede sostenerse. Si se altera, el margen de maniobra se reduce.

Entre la desinflación y el riesgo cambiario

La estrategia del Central parece apostar a un escenario de continuidad en la desinflación y abundante liquidez, al menos en el corto plazo. Factores como la liquidación de exportaciones y la dinámica del mercado de pesos serán determinantes.

Habrá que observar si la compresión de tasas se profundiza o encuentra un límite, y cómo reacciona la demanda de activos en pesos frente a ese nuevo equilibrio.

El corredor de tasas no solo ordena el presente. También define los márgenes de acción futuros en una economía donde cada punto de tasa impacta sobre inflación, crédito y tipo de cambio.

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El MAV impulsa un trimestre récord y consolida el financiamiento en pesos con fuerte protagonismo de los pagarés

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El Mercado Argentino de Valores (MAV) registró en el primer trimestre de 2026 el mayor volumen operado para ese período desde que hay registros, según la Bolsa de Comercio de Rosario: $7,6 billones entre cheques de pago diferido, facturas de crédito electrónicas y pagarés. El dato implica un crecimiento real del 41,8% interanual y confirma un reordenamiento en el sistema de financiamiento, con predominio creciente de instrumentos en pesos y plazos más cortos.

El pico mensual se alcanzó en marzo, con $2,8 billones operados, consolidando una tendencia de alta actividad que ya había marcado un récord histórico en diciembre de 2025. El dato no solo refleja volumen, sino también un cambio en el comportamiento de empresas y agentes financieros.

El mercado de capitales obtuvo un primer trimestre récord, con un volumen total negociado de $ 7,6 billones entre enero y marzo. Los pagarés encabezaron la operatoria, principalmente en pesos.

Evolución del monto total operado en el MAV

Según datos del Mercado Argentino de Valores (MAV), en el primer trimestre del año 2026 se registraron entre cheques de pago diferido (CPD), facturas de crédito electrónicas (FCE) y pagarés un total de $7,6 billones. Este monto operado en el primer trimestre de 2026 creció un 41,8% interanual en términos reales respecto al mismo período del año anterior, constituyendo el mayor volumen para un primer trimestre del que se tenga registro. A nivel mensual, se advierte que el mayor nivel de negociación en lo que va del año se produjo en marzo, con un total operado de $2,8 billones, mientras que el récord histórico mensual corresponde a diciembre de 2025 por un total de $3,1 billones.

En este apartado, el análisis se realiza sobre el volumen total negociado en el MAV expresado en pesos constantes de marzo de 2026, con el objetivo de aislar el efecto de la inflación. Para ello, los montos originalmente denominados en dólares fueron convertidos a pesos utilizando el tipo de cambio mayorista de referencia (Comunicación A3500 del BCRA). Luego, todos los valores fueron deflactados mediante el Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Considerando el promedio del primer trimestre del año, se observa que el pagaré se posicionó como el principal instrumento negociado en el MAV, alcanzando una participación del 56% del total operado. En este sentido, registró un incremento interanual cercano a 2 p.p. respecto al mismo período de 2025, reforzando su rol predominante. Este comportamiento se inscribe dentro de una tendencia de los últimos años, donde los pagarés han ido ganando terreno de manera sostenida desde niveles prácticamente marginales en 2020.

En contraposición, los CPD concentraron una participación promedio del 41% durante el primer trimestre de 2026, lo que implica una reducción de alrededor de 3 p.p. en comparación interanual. Aun así, el instrumento continúa teniendo un peso significativo dentro del total negociado, aunque lejos de los niveles observados entre 2020 y 2022. Por su parte, las FCE representaron cerca del 2,5% del volumen total, evidenciando un incremento en su participación respecto a los años previos, en tanto el pagaré producto todavía no muestra una incidencia relevante en la operatoria.


Análisis por instrumento

Focalizando el estudio en cada instrumento, los datos revelan que el volumen operado en el MAV a través de pagarés ascendió a $4,3 billones durante el primer trimestre de 2026, lo que representa un aumento real del 46,9% respecto a 2025 cuando se negociaron $2,9 billones. Dentro del trimestre, marzo registró el mayor monto de operaciones, por un total de casi $ 1,6 billones en pagarés, el tercer mayor volumen mensual del que se tiene registro para este instrumento.

Entre los beneficios del pagaré se destaca que es de fácil emisión y posee bajos costos de transacción, a la vez que suele estar orientado al mediano y largo plazo, ya que no cuenta con plazo máximo de vencimiento. Uno de sus atributos es que puede emitirse tanto en pesos como en dólares, permitiendo la posibilidad de acceder a una cobertura dollar linked, ya sea contra el dólar Banco Nación o el A3500 del BCRA.

Por su parte, las operaciones de pagarés bursátiles a la vista, también denominados pagaré producto, disponibles desde mayo del año previo, totalizaron $ 7.100 millones en el primer trimestre de 2026. Este instrumento permite el financiamiento a una tasa variable, es decir, vinculando los intereses del pagaré al desempeño de un índice, que puede ser alguno de los siguientes: (1) precio de la soja según la Cámara Arbitral de Cereales (CAC) de Rosario, (2) tasa BADLAR, o (3) tasa TAMAR.

Observando la evolución mensual de los volúmenes operados a través de este instrumento, se advierte que en el reciente mes de marzo se registró el máximo valor desde agosto de 2025, por lo que muestra signos de mayor adopción frente a los últimos meses. Asimismo, se destaca que desde noviembre hasta marzo se utilizó como referencia únicamente la tasa TAMAR.

Respecto a los CPD, este instrumento también registró un récord en el monto total operado entre enero y marzo de este año, el cual ascendió a $3,1 billones, lo que representa un aumento del 32,3% respecto del mismo periodo del año anterior.

Un aspecto relevante surge al analizar la distribución de los plazos de negociación. Considerando el promedio del primer trimestre de 2026, los instrumentos con vencimientos de hasta 30 días explicaron el 29% del total operado, mientras que aquellos de entre 31 y 60 días concentraron la mayor participación, con el 38%. Por su parte, los plazos de 61 a 90 días representaron el 17% del volumen. En conjunto, los instrumentos de corto plazo (hasta 90 días) explicaron el 84% de las operaciones, evidenciando una marcada concentración en tramos reducidos.

En contraposición, los plazos más largos mostraron una participación acotada: los tramos de 91 a 120 días y de 121 a 180 días representaron 8% y 6% del total de CPD, respectivamente, mientras que los de 181 a 365 días alcanzaron apenas 2%. De esta manera, los CPD de largo plazo dieron cuenta, en conjunto, del 16% de las operaciones a través de este instrumento. Esta configuración refleja una preferencia persistente por horizontes de financiamiento más cortos.

En perspectiva histórica, se observa un cambio significativo en la estructura de plazos. Mientras que entre 2020 y 2022 los instrumentos de corto plazo representaban aproximadamente la mitad de las operaciones de CPD, su participación se fue incrementando sostenidamente hasta alcanzar el 84% en el primer trimestre de 2026. Este comportamiento se asocia a la dinámica inflacionaria de los últimos años, particularmente intensa en 2023 y comienzos de 2024, que incentivó a los agentes a acortar los plazos de financiamiento. Aun con una moderación reciente de la inflación, esta preferencia se mantiene elevada, consolidando un cambio estructural en la composición de los plazos negociados.

Por último, en lo que respecta a FCE, durante el primer trimestre de 2026 el monto negociado totalizó aproximadamente $185.700 millones, más que duplicando (+122%) lo registrado en el mismo período de 2025 y evidenciando asimismo un volumen histórico para este período del año. De hecho, el monto operado en el reciente mes de marzo emerge como el más elevado del que se tiene registro. Si bien, su participación dentro del total operado en el MAV continúa siendo reducida, año tras año el instrumento se sigue consolidando en el mercado.


Evolución de los montos operados en pesos y en dólares en el MAV

En cuanto a los instrumentos negociados en pesos constantes, durante el primer trimestre de 2026 el monto operado totalizó $ 6,5 billones, lo que representa un incremento interanual real del 41,1% respecto al mismo período de 2025. Este desempeño refleja una continuidad en la expansión del financiamiento en moneda local, en un contexto de mayor dinamismo en la operatoria del mercado.

Al analizar por instrumento, se observa que los pagarés alcanzaron un volumen cercano a $ 3,2 billones, lo que implica un incremento del 47,2% respecto al primer trimestre de 2025. Por su parte, los CPD totalizaron aproximadamente $ 3,1 billones, también evidenciando una suba interanual relevante del 32,3%. En tanto, las FCE mostraron un crecimiento destacado en términos relativos, alcanzando cerca de $ 166.200 millones; esto es, un crecimiento interanual real del 137,9%. No obstante, este instrumento mantiene una incidencia acotada dentro del total operado.

Por su parte, entre enero y marzo de 2026 se negociaron instrumentos en dólares por un valor de aproximadamente US$ 748 millones en el MAV, lo que representa un incremento cercano al 39,8% interanual respecto al mismo período de 2025, cuando se habían registrado US$ 535 millones.

Al desagregar por instrumento, se observa que el monto negociado de pagarés en dólares alcanzó aproximadamente US$ 734 millones durante el primer trimestre de 2026, un incremento del 39,9% frente a los US$ 525 millones registrados en igual período del año anterior. Por su parte, las FCE totalizaron cerca de US$ 13,5 millones, mostrando un incremento en términos interanuales del 34,8%, aunque con una incidencia marginal dentro del total operado en moneda extranjera.

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La inflación mayorista se acelera al 3,4% en marzo y presiona costos por el salto en energía

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación mayorista alcanzó el 3,4% en marzo, en línea con el Índice de Precios al Consumidor del mismo mes, tras haber mostrado una desaceleración en enero y febrero. El dato confirma un cambio de tendencia en los costos de producción, con impacto directo en la estructura de precios de la economía.

De acuerdo con el informe oficial, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) acumuló un alza del 6,1% en el primer trimestre y registró una variación interanual del 27,9%, consolidando una dinámica de presión en los precios de origen.

Energía y combustibles, el motor de la suba

El repunte del índice estuvo explicado principalmente por el incremento en los productos nacionales, que subieron 3,5%, mientras que los importados lo hicieron en menor medida (1,1%).

Dentro de los componentes locales, el mayor impacto provino de “Petróleo crudo y gas”, que registró un aumento significativo y explicó más de dos puntos porcentuales de la variación mensual. También incidieron los productos refinados del petróleo, alimentos y bebidas, y productos químicos.

En contrapartida, los productos agropecuarios mostraron una caída mensual, lo que amortiguó parcialmente la suba general.

Un cambio de tendencia tras dos meses de calma

El dato de marzo corta una secuencia de desaceleración que se había observado en enero (1,7%) y febrero (1%). La aceleración vuelve a ubicar a los precios mayoristas en niveles similares a los del IPC, lo que refuerza la señal de transmisión hacia precios minoristas.

Además, otros indicadores del sistema mayorista también mostraron subas: el índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) creció 3% y el índice de precios básicos del productor (IPP) también avanzó 3%, impulsado por aumentos en productos primarios y manufacturados.

Energía como factor estructural

El comportamiento del rubro energético aparece como un factor determinante en la dinámica inflacionaria. La suba en petróleo y gas —asociada a movimientos internacionales— introduce un componente externo que condiciona la política económica local.

En este escenario, los sectores vinculados a la energía y combustibles concentran mayor capacidad de incidencia sobre la formación de precios, mientras que actividades como el agro, que mostraron caídas, pierden peso relativo en la dinámica mensual.

Costos en alza y presión sobre cadenas productivas

La aceleración del índice mayorista implica un encarecimiento en los costos de producción que, según la estructura de cada sector, puede trasladarse a precios finales o absorberse vía márgenes.

El incremento en energía impacta transversalmente: transporte, industria y logística. A su vez, el comportamiento dispar entre sectores —con subas en energía y bajas en agro— genera una recomposición desigual dentro de la economía.

Posibles efectos en economías del NEA

Aunque el informe no desagrega datos regionales, la dinámica observada sugiere un impacto potencial en provincias con fuerte peso de economías regionales como Misiones.

Por un lado, la caída en productos agropecuarios podría moderar costos en actividades primarias. Por otro, el encarecimiento energético y logístico puede afectar la competitividad de cadenas productivas alejadas de los centros de consumo, una condición estructural del NEA.

Variables a seguir

El comportamiento de los precios mayoristas en los próximos meses dependerá de la evolución de los costos energéticos y del contexto internacional. También será clave observar si esta aceleración se consolida o si vuelve a desacelerarse.

Otro punto a monitorear es el grado de traslado a precios minoristas y su impacto en el consumo, en un contexto donde la estabilidad de precios sigue siendo un eje central del programa económico.

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Milei ratifica ajuste y promete baja de inflación tras el 3,4% de marzo

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El presidente Javier Milei reconoció este martes el impacto del último dato de inflación —3,4% en marzo según el INDEC— pero aseguró que el proceso “va a empezar a bajar” en los próximos meses. Lo hizo durante su exposición en la AmCham Summit 2026, frente a empresarios y funcionarios, donde defendió la continuidad del programa económico y sostuvo que la economía retomará la senda de crecimiento.

El mandatario admitió que el índice “no le gustó” y que muestra una tendencia al alza desde mediados del año pasado, aunque lo vinculó a factores específicos: caída previa en la demanda de dinero, estacionalidad de marzo —con impacto en educación— y efectos externos como la guerra y el transporte, además del comportamiento de precios como la carne.

Inflación, teoría económica y estrategia oficial

En su exposición, Milei insistió en que el Gobierno no modificará el rumbo. Afirmó que la política monetaria se mantiene sin cambios y que el aumento reciente responde a ajustes de precios relativos más que a un fenómeno inflacionario estructural.

El Presidente explicó que durante la segunda mitad del año pasado se produjo una fuerte caída en la demanda de dinero, lo que impactó en variables como tasas de interés, riesgo país y nivel de actividad. Según su diagnóstico, ese proceso aún se está “purgando”, lo que explicaría parte de la dinámica actual de precios.

También señaló que la inflación mayorista se ubica en torno al 10% y que la economía debe converger hacia ese nivel, lo que implicaría una desaceleración progresiva del índice general.

Continuidad del ajuste y foco en el equilibrio fiscal

El mensaje central fue político: no habrá cambios en la estrategia. Milei confirmó que el Gobierno profundizará el ajuste fiscal, continuará con la reducción del gasto público y avanzará en desregulación económica.

En esa línea, ratificó que se seguirá “recortando el gasto” para bajar impuestos y sostuvo que se mantendrá la política de retirar pesos de circulación como mecanismo para contener la inflación.

Además, vinculó la recuperación económica a la recomposición del crédito y del capital de trabajo, variables que —según afirmó— ya muestran señales de mejora.

Señal al mercado y disciplina interna

El discurso ante AmCham funcionó como un mensaje directo al empresariado y a la dirigencia política. Por un lado, buscó sostener expectativas en torno al programa económico, incluso frente a datos adversos. Por otro, reforzó la idea de disciplina interna en el gabinete, al reiterar que no habrá desviaciones del equilibrio fiscal.

En ese marco, Milei también cuestionó a la “política” por lo que definió como intentos de desestabilizar el programa económico mediante iniciativas legislativas, aunque sostuvo que no lograron alterar el rumbo.

Entre la desaceleración y la expectativa de rebote

El reconocimiento del dato inflacionario y su explicación técnica reflejan una tensión central del programa: la coexistencia de señales de desaceleración con indicadores que aún muestran volatilidad.

Según lo planteado por el propio Presidente, la recuperación dependerá de la evolución de la demanda de dinero, el crédito y la estabilidad macroeconómica. La mejora en esas variables sería clave para reactivar el consumo y la inversión.

Efectos indirectos en economías del NEA

Aunque el discurso no incluyó referencias específicas a las provincias, el rumbo económico tiene impacto directo en regiones como Misiones y el NEA, donde la dinámica del consumo, el crédito y los costos logísticos resultan sensibles a la inflación y las tasas de interés.

Una eventual baja sostenida de la inflación podría aliviar costos productivos, mientras que la continuidad del ajuste fiscal mantiene bajo observación el nivel de obra pública y transferencias.

Escenario abierto

El Gobierno apuesta a que la inflación comience a descender en los próximos meses, apoyado en la recuperación de la demanda de dinero y la estabilidad fiscal. Sin embargo, variables como los precios internacionales, la evolución del crédito y el comportamiento del consumo seguirán marcando el ritmo.

El dato de marzo introdujo una señal de alerta que el Ejecutivo busca relativizar. La consistencia entre expectativas y resultados será uno de los factores a observar en el corto plazo.

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