En su afán de defender el rumbo económico libertario, el diputado nacional Diego Hartfield cometió un insólito error de nominalidad. El ex tenista quiso poner en duda los reclamos de Misiones por la caída de coparticipación y recaudación y, en cambio, exhibió un llamativo desconocimiento al leer los datos de la recaudación misionera que fueron publicados en las últimas horas, sin tener en cuenta la inflación acumulada.
“Ministro Adolfo Safrán, ahora que publicaron finalmente los datos de recaudación provincial de enero y febrero. ¿Ud me podría explicar dónde están los 40 mil millones menos de recaudación que usted dijo y todo el ex Frente Renovador viene repitiendo hace semanas?”, chicaneó el especialista financiero con una foto de los datos de la recaudación de la ATM.
Los datos, efectivamente exhiben una caída. En el primer bimestre Misiones registró una recaudación propia de impuestos y tasas varias por $179.166 millones, cifra que equivale a una variación real negativa de -23,4% respecto a igual período del año anterior. En términos de variación relativa, se trata del peor primer bimestre desde 2006. Visto en moneda constante, la recaudación de este 2026 es la más baja desde el año 2020.
El inicio del año fue muy débil para la recaudación provincial ya que mostró caídas de similares magnitudes tanto en enero (-23,3%) como en febrero (-23,5%) pero, en ese marco, la situación se agrava al ver la dinámica del último tiempo: la recaudación muestra variaciones negativas interanuales desde marzo de 2025 y en los últimos siete meses la misma fue de doble dígito.
Con los datos de la coparticipación agregados, Misiones perdió 43 mil millones en enero y 41 mil millones en febrero.
La pifia le valió a Hartfield, quien se jacta de “domar renovadores”, varias críticas filosas en las redes sociales, donde el ex tenista se mueve a sus anchas.
Incluso, su colega Oscar Herrera Ahuad le reprochó la constante desinformación.
“Nunca es bueno desinformar sobre todo en este tiempo. Hay que ser responsables. Por eso aclaro que se están mezclando nominales con reales y eso distorsiona completamente la lectura. Los datos citados muestran variaciones interanuales nominales, es decir, sin descontar inflación. Cuando se corrigen a precios reales, la situación es otra: Misiones sí tuvo una caída real de recursos en el inicio de 2026”, explicó el ex gobernador.
“Entre enero y febrero, la provincia registra una pérdida de más de $40.000 millones en términos reales, explicada por la baja tanto en la coparticipación como en la recaudación propia. Solo en enero, la caída total real fue de $43.492 millones, y en febrero de $41.159 millones interanual”, detalló.
El propietario de California Supermercados, Ricardo “Pilo” Cáceres, describió un escenario de retracción en las ventas en el sector supermercadista de Misiones, acompañado por un cambio sostenido en el comportamiento del consumidor. En una entrevista radial, el empresario señaló que la actividad atraviesa un momento “complicado”, aunque aseguró que comienzan a percibirse señales incipientes de mejora.
“Estamos con una baja en la venta, como a todos nos debe pasar. Yo creo que está un poco complicado, no obstante, tenemos fe de que esto pueda cambiar en poco tiempo”, sostuvo en una entrevista en Radio República. La definición sintetiza el equilibrio actual del sector: caída en el volumen, pero sin ruptura de expectativas.
El empresario remarcó que California Supermercados tiene proyectos de expansión en marcha. “Hay dos cosas que estamos por terminar. Esos dos proyectos que ya empezamos hace tres años. Por el tema económico también nos retrasamos un poco, pero estamos por finalizar esos dos proyectos”, informó.
Consumo presionado y ajuste de precios
El testimonio de Cáceres se inscribe en un contexto donde el consumo masivo aparece condicionado por ingresos ajustados y alta competencia en precios. Según explicó, las empresas del rubro alimenticio reaccionaron con aumentos preventivos ante un escenario de incertidumbre, aunque en las últimas semanas se observa una moderación.
“En la góndola nosotros trasladamos eso con ofertas y con algún sistema de beneficios o descuentos”, indicó, en referencia a la estrategia para sostener la rotación de productos.
El empresario también puso el foco en la necesidad de evitar desalineamientos de precios: “Hay que afinar bien los lápices para no estar fuera de precio, porque hay mucha competencia”. En ese esquema, el control de la inflación deja de ser solo una variable macro para convertirse en una decisión diaria en cada comercio.
Qué cambia en el consumo: más frecuencia y nuevas elecciones
Uno de los datos más relevantes es la modificación en los hábitos de compra. Según Cáceres, el consumidor ganó centralidad en la formación de precios y redefine la dinámica comercial.
“El mercado, la gente. Hoy el cliente viene tres veces en la semana a comprar y antes era una o dos veces”, explicó. Este cambio implica compras más fragmentadas y mayor sensibilidad a los precios en cada visita.
En paralelo, crece la sustitución de marcas tradicionales por alternativas más económicas. “Eligen la mal llamada segunda marca, que son el mismo producto, sino que con otra marca nomás. Y son muy buenos productos”, afirmó.
La lógica también alcanza a productos regionales como la yerba mate, donde, según describió, aparecen nuevas marcas que compiten con las históricas en busca de captar consumidores que priorizan el precio.
El consumidor condiciona a la cadena
El diagnóstico deja una señal clara hacia la cadena de valor: el poder de decisión se desplaza hacia el consumidor final. La industria, los supermercados y las marcas deben adaptarse a una demanda más selectiva.
Cáceres lo plantea en términos concretos: si un producto aumenta sin justificación percibida, pierde ventas. “Si vos decís ‘subamos tal fideo’, no te lo compran”, graficó.
Este reequilibrio obliga a ajustar márgenes, sostener promociones y revisar estrategias comerciales. A la vez, limita la capacidad de trasladar aumentos sin impacto en el volumen.
Presión sobre ventas y reconfiguración del mercado
La caída en ventas impacta directamente en la rentabilidad del sector, que enfrenta costos fijos elevados, desde salarios hasta servicios. Aunque no se mencionaron cifras, el cuadro describe un mercado en tensión, donde sostener el nivel de actividad requiere mayor esfuerzo operativo.
Al mismo tiempo, se detectan cambios en la composición del consumo. Cáceres mencionó, por ejemplo, variaciones en la demanda de carne y una mayor diversificación hacia otros alimentos, en parte por precio y en parte por hábitos.
En clave territorial, el empresario destacó el rol de Posadas como motor comercial. Señaló que la ciudad mantiene un nivel de actividad superior al de otras provincias, impulsado por la inversión y el flujo de visitantes.
“Nosotros siempre tratamos de invertir acá en Posadas porque el movimiento que tiene no lo tiene otras provincias”, afirmó. En ese marco, remarcó la incidencia del turismo, en particular la llegada de compradores brasileños que dinamizan rubros como bebidas.
Expansión cautelosa
California Supermercados tiene proyectos de expansión en marcha. “Hay dos cosas que estamos por terminar. Esos dos proyectos que ya empezamos hace tres años. Por el tema económico también nos retrasamos un poco, pero estamos por finalizar esos dos proyectos”, informó.
Entre los planes figura la ampliación de una sucursal en Villa Sarita y la apertura de un formato “mini exprés” de productos de elaboración propia, en la zona de Córdoba y Ayacucho.
Además, planean otro proyecto más, dependiendo de cómo siga la economía. “Nosotros siempre tratamos de invertir acá en Posadas porque el movimiento que tiene Posadas no tiene otras provincias”, subrayó. Atribuyó este movimiento a la inversión local y al turismo, destacando la afluencia de brasileros que visitan la provincia y compran productos como vinos.
En materia laboral, el empresario descartó recortes. “Tratamos en lo posible de no despedir a nadie”, aseguró, aunque aclaró que las incorporaciones responden principalmente a reemplazos por jubilaciones.
El panorama que describe el sector combina cautela y expectativa. Por un lado, aparecen señales de mayor estabilidad en precios y promociones que buscan reactivar la demanda. Por otro, el consumo sigue condicionado por ingresos ajustados y cambios estructurales en los hábitos.
La evolución de estos factores —precios, competencia, poder adquisitivo— será determinante para definir si las señales actuales se consolidan o si la retracción del consumo se prolonga en los próximos meses.
A menos de un mes de las elecciones internas de ADUNaM, el gremio docente de la Universidad Nacional de Misiones, el Frente Gremial Independiente (FGI) lanzó una campaña para disputar la conducción con un eje central: la crisis salarial. Según plantearon, un ayudante de primera con dedicación simple percibe $442.793,70, por debajo de la línea de indigencia fijada en $658.011. La convocatoria, bajo la consigna “Recuperemos ADUNaM”, introduce un escenario de tensión sindical en un contexto de ajuste nacional sobre el sistema universitario.
Crisis salarial y ausencia de paritarias
El planteo del espacio opositor se apoya en un dato estructural: “Desde octubre de 2023 no tenemos paritarias reales, y mientras la inflación vuela, nuestros salarios se hunden”. La afirmación no sólo apunta al deterioro del ingreso, sino también a la pérdida de un mecanismo clave de negociación.
En términos institucionales, la paritaria docente universitaria funciona como el principal canal para actualizar salarios frente a la inflación. Su ausencia, según el sector, deja a los trabajadores sin herramientas de recomposición en un contexto económico adverso.
El impacto no se limita al ingreso directo. También se extiende a los aportes a la obra social SMAUNaM, lo que —según advierten— “deja nuestra salud y la de nuestras familias en una vulnerabilidad creciente”.
Interna gremial y disputa por la conducción
El Frente Gremial Independiente formalizó su participación como lista 2 y busca capitalizar el malestar docente. Desde ese espacio sostienen que la actual conducción “dejó pasar cada ataque sin resistencia efectiva” y cuestionan la falta de respuesta frente a la caída del salario.
“Nos organizamos en un FRENTE GREMIAL INDEPENDIENTE”, señalaron, con la intención de construir “una alternativa real” dentro del gremio más representativo de la UNaM.
La estrategia apunta a reforzar la organización territorial dentro de la universidad: “Nuestros objetivos como lista 2 apuntan a la construcción sindical de base en cada Facultad y Escuela, con un plan de acción colectivo”.
Representación y agenda universitaria
La elección del 26 de mayo no sólo definirá autoridades gremiales. También ordenará la representación docente en un momento donde el conflicto universitario adquiere dimensión nacional.
El frente opositor vincula directamente la situación salarial con las políticas del Gobierno nacional: plantea la necesidad de “un plan de acción colectivo contra el ataque del Gobierno Nacional a la Universidad y la Ciencia pública”.
En ese marco, la disputa interna se convierte en un canal para redefinir el perfil del gremio: más dialoguista o más confrontativo.
Ingresos por debajo de lo básico
El dato salarial presentado sintetiza el problema: un ingreso docente que no cubre la canasta mínima. Traducido en términos concretos, implica una pérdida de capacidad de consumo y un ajuste directo sobre el nivel de vida.
Además, el deterioro de aportes a la obra social introduce un segundo nivel de impacto: la calidad de cobertura sanitaria.
El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la inflación “tuvo un pico en marzo” y que desde abril iniciará una trayectoria descendente, durante su exposición en la apertura de ExpoEfi 2026. En el mismo evento, admitió que el dato de actividad de febrero fue negativo, aunque lo contrastó con lo que definió como “números récord” previos, en un contexto donde el Gobierno busca sostener expectativas en torno al proceso de desinflación.
La exposición de Caputo se da en un momento donde la política económica enfrenta tensiones entre indicadores mixtos. Por un lado, el reconocimiento de una caída en la actividad en febrero introduce cautela. Por otro, el ministro insistió en que el sendero general sigue siendo positivo, con foco en sectores clave como el agro y la energía.
Según detalló, el agro atraviesa un “boom” productivo con 160 millones de toneladas, lo que —de acuerdo a su lectura— responde a un esquema de previsibilidad que incentiva la inversión. En paralelo, proyectó un superávit energético superior a los 350.000 millones de dólares hacia 2035, ubicando a este sector como pilar estructural de la estrategia económica.
Exposición completa del Ministro de Economía, @LuisCaputoAR, en la jornada de apertura de la edición 2026 de @ExpoEFI (Economía + Finanzas + Inversiones) realizada en el Centro de Convenciones de Buenos Aires. pic.twitter.com/jbWKMraCXK
— Ministerio de Economía (@MinEconomia_Ar) April 28, 2026
Inflación, tasas y tipo de cambio
El eje central del mensaje oficial sigue siendo la inflación. Caputo vinculó el comportamiento de los precios con dos variables: la baja de tasas en pesos y la dinámica cambiaria. Señaló que, pese a un escenario donde “normalmente” una suba del tipo de cambio combinada con tasas más bajas presionaría al alza, el Banco Central interviene comprando divisas para evitar una apreciación mayor del peso.
Ese esquema, sostuvo, es el que permitiría retomar el proceso de desinflación tras el dato de marzo, que marcó 3,4% según el Indec. La interpretación oficial sugiere que el movimiento de tasas no compromete el objetivo de desaceleración de precios, sino que lo acompaña.
El discurso de Caputo apunta a sostener una narrativa de transición. Reconoce un freno en la actividad, pero lo encuadra dentro de una etapa posterior a un ciclo expansivo reciente. La clave pasa por mantener ancladas las expectativas en torno a la inflación y reforzar la idea de que los fundamentos —exportaciones, energía— siguen firmes.
En términos políticos, el Gobierno necesita que esa expectativa se sostenga. La promesa de una baja inflacionaria desde abril funciona como señal hacia el mercado y los actores económicos, en un contexto donde los indicadores de corto plazo muestran volatilidad.
Entre el corto y el mediano plazo
Si la trayectoria descendente de la inflación se confirma, el efecto podría trasladarse a precios y consumo, con impacto directo en el poder adquisitivo. Sin embargo, el reconocimiento de un retroceso en la actividad introduce un límite inmediato.
El énfasis en exportaciones y energía apunta al mediano plazo. El agro y el sector energético aparecen como motores de ingreso de divisas y generación de inversión, aunque esos efectos no necesariamente se trasladan de forma inmediata al conjunto de la economía.
El punto de inflexión estará en los próximos datos. La evolución de la inflación desde abril, la reacción del consumo y la continuidad del ritmo exportador serán variables centrales. También la dinámica entre tasas, tipo de cambio y compras del Banco Central.
El Gobierno plantea que el peor dato ya quedó atrás en términos de precios. El mercado y los indicadores definirán si esa expectativa se consolida o enfrenta nuevas tensiones.
En un contexto global que vuelve a tensionarse hacia el proteccionismo, el economista surcoreano Ha-Joon Chang reaviva un debate central para la Argentina: qué tipo de modelo económico permite crecer de manera sostenida.
Autor de Patear la escalera, uno de los textos más influyentes de la economía heterodoxa, Chang sostiene que las recetas de liberalización extrema no tienen antecedentes exitosos en la historia económica mundial. Y advierte que el país enfrenta problemas mucho más profundos que la inflación.
“La alta inflación es un problema menor ante las debilidades estructurales de la Argentina a largo plazo”, señaló en un reportaje con Alejandro Rebossio de ElDiarioAr.
El mito del libre mercado
El núcleo del planteo de Chang es histórico: las economías desarrolladas no crecieron bajo esquemas de libre mercado, sino mediante políticas activas del Estado.
“Todos los países ricos de hoy se enriquecieron usando políticas que recomendaban a los países en desarrollo no usar”, describe.
Según el economista, potencias como Estados Unidos, Japón o Corea del Sur aplicaron durante décadas altos niveles de proteccionismo, subsidios y regulación para consolidar sus industrias. Recién después, ya consolidadas, promovieron el libre comercio a nivel global.
Esa lógica, sintetizada en la metáfora de “patear la escalera”, vuelve hoy a escena en un mundo que abandona progresivamente el consenso liberal de los años noventa.
Para Chang, el escenario internacional actual confirma su tesis. Las economías centrales están reintroduciendo políticas industriales activas ante el avance de China.
“Los países occidentales están usando proteccionismo y subsidios ellos mismos. Ya ni siquiera pueden ser hipócritas”, explica.
Sin embargo, advierte que el caso estadounidense presenta debilidades estructurales: la falta de inversión productiva y el predominio de la lógica financiera.
“Distribuyeron el 90-95% de sus ganancias a accionistas. Perdieron la capacidad de invertir”, remarca.
“En el caso de Estados Unidos, básicamente no hay una política real. Lo que Estados Unidos está haciendo es explotar su posición como el mercado más grande del mundo para amenazar a otros países con acceso limitado a su mercado mediante barreras arancelarias y forzar a otros países a no competir con empresas americanas o a invertir en Estados Unidos para construir capacidades manufactureras allí. Podría decir que esto es una versión geriátrica de la protección de la industria infantil. La protección de la industria infantil es la idea de que, de la misma manera que necesitamos proteger y nutrir a nuestros hijos hasta que crezcan y puedan competir en el mercado laboral, los gobiernos de países en desarrollo necesitan proteger y nutrir sus industrias jóvenes antes de que puedan desarrollarse y competir en el mercado mundial. No podíamos competir con lo mejor, no sé, las empresas automotrices coreanas en los 70 o las empresas textiles americanas en los 1850, pero teníamos que hacerlo algún día. Y vamos a proteger nuestras industrias para que puedan invertir, aumentar la productividad y eventualmente volverse internacionalmente competitivas. Lo que está haciendo Trump es como tener un hijo de 55 años que fracasó en su negocio porque no estaba invirtiendo, estaba gastando dinero en jets privados, yates y casinos en Las Vegas. Ahora su negocio está en problemas. Entonces su padre llega y dice: “OK, te voy a ayudar porque quiero hacerte grande otra vez. Voy a impedir que empresas extranjeras compitan contigo poniendo muros arancelarios. Y también voy a forzar a algunos de estos tipos, coreanos, japoneses, alemanes, a invertir en tu empresa”. El problema es que este tipo no tiene incentivos para mejorar su desempeño porque no hay condiciones. En los últimos 25, 30 años, las empresas americanas han dejado de invertir. Distribuyeron el 90-95% de sus ganancias a accionistas en forma de dividendos muy altos y recompras de acciones, lo que significa que la empresa compra sus propias acciones para que suban los precios y los accionistas puedan obtener ganancias extra vendiendo sus acciones. Perdieron la capacidad de invertir. Entonces, a menos que hagas que estas empresas vuelvan a invertir, no van a poder revivir su competitividad”, detalla.
Milei y el experimento argentino
El economista es categórico sobre el rumbo adoptado por el gobierno de Javier Milei:
“No hay ningún país que haya tenido éxito con este tipo de políticas liberales que está implementando el gobierno del señor Milei”.
Chang ubica este proceso en una secuencia histórica conocida para América Latina, donde la región ha funcionado como laboratorio de reformas de mercado.
“Argentina ya lo intentó, bajo la dictadura militar, con Carlos Menem. No funciona”.
Incluso desarma el caso de economías consideradas “liberales”, como Singapur, al señalar el fuerte rol estatal en su estructura productiva.
Más allá del debate ideológico, Chang identifica un núcleo estructural que explica la recurrencia de crisis en Argentina: la falta de divisas.
“Argentina no desarrolló la capacidad de exportar más allá de commodities primarios”.
El problema, según explica, es cíclico: cada vez que la economía crece, aumenta la necesidad de importar insumos, tecnología y bienes de capital, lo que genera tensiones en la balanza de pagos.
“Apenas crecés unos años, tenés crisis de balanza de pagos”.
Este diagnóstico conecta con una de las restricciones históricas del país y explica por qué las soluciones basadas exclusivamente en estabilización macroeconómica resultan insuficientes.
Sobre el rol de sectores como energía y minería, el economista introduce un matiz clave: pueden aportar divisas en el corto plazo, pero no resuelven el problema estructural.
“En el corto plazo puede ayudar. Pero el petróleo va a ser un activo varado”.
Chang advierte sobre la transición energética global y el desarrollo tecnológico, que podrían reducir la demanda de recursos estratégicos como hidrocarburos e incluso litio.
“Los chinos ya están desarrollando baterías de sodio. Cuando eso pase, la demanda de litio va a colapsar”.
Frente a este escenario, el economista plantea que el desarrollo requiere una estrategia activa, focalizada y con condiciones claras.
“La política industrial tiene que ser focalizada. La protección general no funciona”.
El modelo exitoso, según explica, combina protección selectiva, inversión en infraestructura, desarrollo tecnológico y formación de capital humano, con exigencias concretas de desempeño al sector privado.
Chang también describe un cambio profundo en el orden global: el avance de China, el debilitamiento del multilateralismo y la emergencia de un sistema más multipolar.
“Hoy los países en desarrollo tienen diferentes opciones. Si juegan inteligentemente, pueden mejorar sus posiciones”.
Sin embargo, advierte que la Argentina sigue atrapada en debates del pasado.“Me da pena que Argentina esté atrapada en debates de los 80 y 90”, analizó.