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La inflación en el NEA desaceleró en agosto, pero estuvo por encima del total nacional

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 1,8% en el mes de agosto de 2026, presentando una desaceleración respecto al mes anterior. A nivel acumulado, los precios del nordeste crecen 24,4% y 37,0% en la trayectoria interanual; en estos casos, el NEA aún sostiene la mayor suba de precios del país.

En el NEA, la suba mensual de agosto 2026 presentó una desaceleración de 0,2 puntos porcentuales respecto al mes previo (2,0% en julio 2026), un nivel inferior al observado para el total país (+0,4 p.p.). A nivel interanual, la suba de precios fue del 37,0%, su mayor nivel desde julio de 2025.

En la comparación con las otras regiones del país, el NEA presentó, junto a NOA y Patagonia, la mayor suba mensual de precios de todo el país, al tiempo que sostiene el incremento más alto en el acumulado anual y en la trayectoria interanual, tal como se había visto en los meses previos.

Vivienda y servicios públicos volvió a ser la división de mayor suba mensual en la región

Desagregando por divisiones, durante agosto hubo cinco divisiones que mostraron expansiones superiores al total general regional: la más fuerte volvió a verse, como en varios momentos del año, en Vivienda, agua, electricidad y gas que registró un alza del 4,0%, muy influenciada tanto por subas del alquiler de la vivienda como de tarifas eléctricas y del gas. En segundo lugar quedó Restaurantes y Hoteles con 3,1% y luego se ubicaron Salud con 2,7% (traccionado por prepagas), Alimentos y bebidas no alcohólicas con 2,2% (con fuerte empuje de las verduras) y Comunicación con 1,8% (por subas de telefonía e internet).

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Bebida alcohólicas y tabaco (1,4%), Equipamiento y Mantenimiento del Hogar (1,4%), Bienes y servicios varios (1,0%), Educación (0,9%) y Recreación y cultura (0,3%), al tiempo que Transporte (-0,1%) y Prendas de vestir y calzado (1,8%) mostraron retracción de precios, en el primer caso apoyado en la baja de precios de vehículos y en el segundo traccionado por prendas de vestir y materiales.

En el análisis de la comparación interanual, la división de Vivienda y servicios sostiene con holgura el liderazgo en la región con +74,5%, dos veces más que el nivel general regional (37,0%); le sigue Educación (43,4%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas completa el podio con 41,8%; a su vez, Prendas de vestir y calzado (12,2%) muestra la menor suba.

¿Qué pasó con los alimentos?

En agosto 2026, la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas presentó un alza del 2,2% y, a contramano del total general, aceleró con cierta fuerza respecto al mes anterior cuando la suba fue del 1,5%. Esto se explicó, principalmente, por el factor estacional de las Verduras, tubérculos y legumbres que crecieron 13,9% en el mes, seguida por Frutas con 5,6%. Por el contrario, la Carne mostró la mejor suba del mes en la región (0,3%), igual posición que ya había tenido en julio pasado.

Estacionales impulsaron el resultado regional; pero los Núcleo marcan su menor suba desde enero 2018

Al observar los resultados de agosto por categorías de precios, se observa que los precios Estacionales volvieron a ser los de mayor crecimiento en el NEA con 3,9%, acelerando contra el mes previo (+0,3 p.p.) y moviéndose a contramano del nivel general nacional donde los precios estacionales tuvieron una variación negativa (-0,9%). Por su parte, los precios Regulados se mantuvieron en niveles altos, pero con menor intensidad que el mes anterior: la suba fue del 2,3% vs. 2,9% de julio pasado. A su vez, se destaca el comportamiento de los precios Núcleo, que desaceleraron por quinto mes consecutivo: la suba de agosto fue de 1,3% (-0,2 p.p. contra el dato de julio) y con un dato relevante: esa suba fue la más leve para la región de precios núcleo desde enero de 2018.

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La inflación del NEA fue del 1,8% en agosto y superó al promedio nacional

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La inflación mensual en la región NEA fue del 1,8% en agosto de 2026, según el Índice de Precios al Consumidor elaborado por el Observatorio Económico Kûmbykuaa, de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNaM sobre la base de datos del INDEC. El registro quedó 0,1 puntos porcentuales por encima del nivel nacional, que marcó una suba del 1,7%.

El dato regional acumula una variación del 24,4% entre enero y agosto y alcanza un incremento interanual del 37%. El comportamiento de agosto, sin embargo, muestra diferencias importantes entre los componentes de la canasta: mientras algunos rubros vinculados a servicios y gastos esenciales avanzaron por encima del promedio, otros registraron bajas.

Vivienda y servicios encabezaron las subas

El mayor incremento mensual del NEA correspondió a la división Vivienda, agua, electricidad y gas, con una suba del 4%. El dato más que duplica la variación general de la región y vuelve a colocar los gastos asociados al hogar entre los principales factores de presión sobre el presupuesto familiar.

Restaurantes y hoteles se ubicaron en segundo lugar, con un aumento del 3,1%, mientras que Salud registró una variación del 2,7%. Alimentos y bebidas no alcohólicas, una de las divisiones con mayor incidencia sobre el consumo cotidiano, aumentó 2,2%, también por encima del nivel general.

En total, cuatro de las doce divisiones relevadas se ubicaron por encima del 1,8% regional. La distancia entre el mayor y el menor movimiento de precios alcanzó los 5,8 puntos porcentuales, una diferencia que permite observar que la inflación no impactó de manera uniforme sobre los hogares.

Vestimenta cayó y transporte prácticamente no se movió

En el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado registró una caída del 1,8% durante agosto. Transporte también mostró una variación negativa, aunque marginal, de 0,1%.

Recreación y cultura, por su parte, aumentó apenas 0,3%, mientras que Educación avanzó 0,9%. Equipamiento del hogar y Bebidas alcohólicas y tabaco presentaron incrementos del 1,4% cada uno, y Bienes y servicios varios subió 1%.

El comportamiento también permite distinguir entre categorías del IPC. En agosto, los precios estacionales aumentaron 3,9%, los regulados 2,3% y el componente núcleo 1,3%. Esta composición ayuda a explicar por qué el promedio general puede coexistir con movimientos considerablemente diferentes entre los distintos segmentos de consumo.

Un NEA que mantiene una inflación acumulada del 24,4%

El registro de agosto lleva la inflación acumulada de la región a 24,4% en los primeros ocho meses de 2026. En términos interanuales, el incremento alcanza el 37%.

La diferencia mensual respecto del promedio nacional fue reducida, pero el desglose regional aporta una lectura más precisa sobre dónde se concentra la presión. Vivienda, servicios básicos, gastronomía y salud mostraron aumentos superiores al promedio, mientras que indumentaria y transporte tuvieron comportamientos más moderados o directamente negativos.

La información forma parte del Monitor de Datos del Observatorio Económico Kûmbykuaa, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Misiones, que releva la evolución de precios y otros indicadores económicos. La utilidad de este seguimiento está precisamente en pasar del número general a la composición de la inflación: identificar qué rubros explican el movimiento de precios permite dimensionar mejor su impacto sobre los hogares y las actividades económicas de la región.

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La inflación de agosto fue de 1,7%, pero el NEA sigue como la región más castigada: acumula 24,4% en 2026

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La inflación de agosto avanzó 1,7% mensual, después del 2,1% registrado en julio, y marcó así el menor incremento desde junio, cuando había sido de 1,9%. Con el nuevo dato, los precios acumulan 21,3% en los primeros ocho meses de 2026, mientras que la variación interanual quedó en 33,5%, de acuerdo con el informe difundido por el INDEC.

La fotografía de agosto, sin embargo, tiene dos lecturas. La primera es la desaceleración del índice general: después del salto de 3,4% de marzo, la inflación bajó a 2,6% en abril, 2,1% en mayo, 1,9% en junio, rebotó a 2,1% en julio y volvió a retroceder hasta 1,7% en agosto. La segunda es que, debajo de ese promedio, persisten presiones que corren bastante más rápido, particularmente en servicios, tarifas y precios regulados.

El dato interanual también cedió levemente: pasó del 33,8% de julio al 33,5% en agosto. La desaceleración, por lo tanto, aparece con mayor nitidez en la medición mensual que en la comparación contra un año atrás.

Para Misiones, la información más relevante aparece en el mapa regional. El Nordeste tuvo una inflación de 1,8% en agosto, por encima del promedio nacional de 1,7%. Compartió el mayor registro mensual con el Noroeste y la Patagonia, también con 1,8%. Cuyo se ubicó en 1,7%, mientras que GBA y la región Pampeana tuvieron los menores incrementos, con 1,6%.

Pero la diferencia se vuelve mucho más marcada cuando se amplía el horizonte. El NEA acumula una inflación de 24,4% en los primeros ocho meses del año, frente al 21,3% nacional. Es decir, los precios en la región aumentaron 3,1 puntos porcentuales más que el promedio argentino.

También encabeza la inflación interanual: los precios del Nordeste aumentaron 37% respecto de agosto de 2025, contra un promedio nacional de 33,5%. Detrás quedaron el Noroeste, con 34%; GBA, 33,7%; Cuyo, 33,4%; Pampeana, 33,1%; y Patagonia, 31,6%.

La brecha no es menor. Mientras el índice nacional muestra una inflación que lentamente converge hacia registros mensuales más bajos, el NEA llega a agosto con el mayor incremento acumulado e interanual de todas las regiones argentinas.

Tarifas y vivienda encabezaron los aumentos

El principal motor inflacionario de agosto estuvo en un sector con precios regulados por el Estado: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que aumentó 2,8% a nivel nacional. Le siguieron Educación, con 2,5%; Salud y Bienes y servicios varios, ambos con 2,4%; Comunicación, con 2,3%; y Bebidas alcohólicas y tabaco, con 2,1%.

El dato revela una composición particular: la inflación del mes no estuvo dominada solamente por bienes de consumo cotidiano. Los precios regulados aumentaron 2,2%, por encima del nivel general, empujados por electricidad, gas, transporte público y prepagas. El IPC núcleo -que busca captar la tendencia más persistente de los precios- marcó 1,8%, también una décima por encima del índice general. En cambio, los estacionales retrocedieron 0,9%.

Esa diferencia también aparece cuando se separan bienes y servicios: los bienes aumentaron 1,4%, mientras que los servicios avanzaron 2%. La inflación, en otras palabras, perdió velocidad, pero las tarifas y los servicios continúan funcionando como una zona de presión sobre el índice.

El comportamiento del Nordeste fue todavía más marcado. Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 4% en agosto en el NEA, muy por encima del 2,8% nacional y fue, por amplio margen, la división que más aumentó en la región.

Los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 2,2% en el Nordeste, contra 1,7% en el promedio nacional. Salud avanzó 2,7%; Restaurantes y hoteles, 3,1%; Comunicación, 1,8%; y Equipamiento y mantenimiento del hogar, 1,4%.

Alimentos tuvo, además, la mayor incidencia sobre el IPC regional. En el NEA aportó 0,83 puntos porcentuales de los 1,8 puntos de inflación mensual, seguido por Vivienda, con 0,50 puntos. Esto significa que, entre ambas divisiones, explicaron aproximadamente tres cuartas partes del aumento mensual de precios de la región.

Y allí aparece uno de los rasgos más sensibles para los hogares misioneros: aunque el índice general desaceleró, el componente de alimentos volvió a correr por encima de la inflación promedio.

La dimensión de la presión tarifaria queda todavía más clara en el acumulado anual. Desde diciembre, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 57,7% en el Nordeste, frente a 31,5% a nivel nacional.

Los alimentos acumulan 26% en el NEA, también por encima del 22,1% nacional. Educación llega a 42,4%, Restaurantes y hoteles a 24,7% y Comunicación a 22%. En sentido contrario, Transporte registra una suba acumulada de 15,6%, por debajo del 21% nacional.

La comparación interanual es todavía más contundente: Vivienda aumentó 74,5% en el NEA respecto de agosto del año pasado, cuando el incremento nacional de esa división fue 49,1%. Los alimentos, por su parte, acumulan 41,8% interanual, contra 34,9% nacional. Esos dos rubros ayudan a explicar por qué la inflación regional se mantiene claramente por encima de la media argentina.

Qué bajó en agosto

La desaceleración también tuvo aliados. Prendas de vestir y calzado cayó 0,6% a nivel nacional, mientras Recreación y cultura no mostró variación. Los precios estacionales, considerados en conjunto, retrocedieron 0,9%, fundamentalmente por bajas en paquetes turísticos e indumentaria, aunque fueron parcialmente compensadas por aumentos de verduras y frutas.

En el Nordeste, la caída de indumentaria fue todavía mayor: Prendas de vestir y calzado retrocedió 1,8%. Transporte también bajó 0,1%, un comportamiento que contrastó con el incremento nacional de 1,5%.

La baja de algunos estacionales contribuyó así a contener el IPC general, pero no necesariamente describe una reducción homogénea del costo de vida. El núcleo inflacionario permaneció en 1,8% y los regulados avanzaron 2,2%, dos señales de que la desaceleración de agosto convivió con presiones todavía firmes en componentes menos volátiles.

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La inflación invisible: en el NEA los gastos fijos subieron 464% y le ganaron por 152 puntos al IPC

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Cuando se analiza la inflación en el país, hay muchas maneras de interpretarla en función, principalmente, del tiempo que miremos: un mes, un año, una década y también, contra qué o quién comparamos. El Gobierno de Javier Milei celebra que la suba de precios ha sido controlada, pero la realidad esconde matices que no coinciden con esa expresión de deseos. En la región del NEA tenemos una situación especial: en toda la era Milei (julio 2026 vs. noviembre de 2023) la región acumuló una inflación del 312,3%, la menor entre todas las regiones del país y también por debajo del 328,8% acumulado a nivel nacional. 

A primera vista, podría parecer una buena noticia, en términos relativos para los hogares de la región. Pero si reducimos la mirada al acumulado de este 2026 (julio vs. diciembre 2025), se da la situación inversa: el NEA tiene la más alta del país con 22,3%, por encima del 19,3% del nivel general nacional. 

Sin embargo, quedarse solamente con un número puede llevar a una conclusión equivocada porque, independiente del número que arroja el nivel general regional, la inflación no impacta de la misma manera sobre todos los hogares ni sobre todos los bienes y servicios

Cuando se desarma el índice y se observa qué componentes fueron los que más aumentaron, aparece una realidad más compleja y se advierte que en el NEA, los precios que más crecieron son precisamente aquellos que las familias tienen menos posibilidades de evitar o postergar.

Vamos a empezar con el análisis de largo plazo: el del acumulado de la era Milei. Como ya se dijo, el NEA arrastre un alza de precios del 312,3% entre noviembre 2023 y julio 2026; tomamos noviembre porque la inflación de diciembre 2023, cuando asumió el actual gobierno (y pese a quien le pese) está influenciada en su mayor porción por la devaluación de ese momento (es decir, es toda de Milei, más allá de la alta inflación que se venía teniendo meses atrás). 

Ahora bien, hacia dentro de índice, se configuran fuertes dispersiones: el caso más evidente es el de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, componente que acumuló, en ese mismo período, una suba del 722,9%, 2,3 veces más que el aumento del nivel general de precios de la región. 

Dado que se trata de un concepto con baja posibilidad de no consumo (un hogar no puede elegir no pagar el alquiler o pagar las tarifas de luz, agua y gas) es entonces, por lejos, el principal factor que explica la distancia entre la inflación que muestra el índice y la inflación que efectivamente enfrenta buena parte de los hogares.

Ese dato no solo es malo para la región, sino que también lo es en perspectiva comparada: justamente el NEA tiene uno de los mayores incrementos en esa división de todo el país, pese a tener la más baja en el nivel general. A modo comparativo, en el total país el rubro de vivienda y servicios públicos creció acumulado 617,7%, en GBA 565,0%, en la Pampeana 636,2%, en NOA 713,8%, en Cuyo 636,2% y en la Patagonia 729,9%, siendo este última el más alto del país dejando al NEA en segundo lugar. Pero si miramos la dispersión de esa división respecto a los niveles generales de cada región, en el NEA está la mayor distancia: el rubro creció 2,3 por encima del nivel general, la mayor del país, superando al 2,2 de Patagonia y NOA. En otras palabras: la vivienda y los servicios públicos se encarecieron relativamente mucho más que en el resto del país

Mirar esta diferencia entre las velocidades de crecimiento de las divisiones respecto al nivel general nos marca el encarecimiento y/o abaratamiento relativo (los famosos precios relativos). En la era Milei, en el NEA se encarecieron relativamente Vivienda y Servicios Públicos, Salud, Transporte, Comunicación, Educación, Restaurantes y Hoteles y Bienes y servicios varios; en cambio, se abarataron relativamente los alimentos y bebidas, alcohol y tabaco, prendas de vestir y calzado, equipamiento y mantenimiento del hogar y Recreación y cultura. 

Acá vemos un importante escenario: los rubros que más se encarecieron son, mayoritariamente, los que más están presentes en el día a día de un hogar tipo como el alquiler, la luz, el agua, la garrafa de gas, los medicamentos, el transporte público, la nafta y el celular y wifi. En cambio, entre los que se abarataron relativamente son, en buena medida, aquellos sobre los que una familia puede tomar decisiones de consumo: indumentaria, equipamiento del hogar, recreación. 

Aquí la excepción en el caso de los alimentos: es una gran noticia que crezca por debajo del nivel general, ya que constituye un gasto fijo que, pese a que el hogar puede tomar decisiones de cantidades o de calidad, no puede reducir a cero el gasto en ese componente.

Esto que describimos genera una especie de ilusión estadística. El promedio general se modera porque algunos bienes pueden postergarse, reemplazarse o directamente dejar de comprarse. Una familia puede comprar menos ropa, renovar más tarde un electrodoméstico, reducir salidas o ajustar consumos. Pero hay gastos que no admiten el mismo margen de maniobra: pagar el alquiler, afrontar las tarifas, mantener determinados servicios o cubrir necesidades de salud y transporte.

Por eso, para entender qué ocurrió realmente con el poder adquisitivo en el NEA, mirar solamente el IPC general resulta insuficiente. Por eso, construimos el Índice de Gastos Fijos que reúne justamente aquellos componentes asociados a compromisos más difíciles de resignar para los hogares y allí aparece el dato central: mientras la inflación general, como decíamos antes, acumuló un alza en el NEA del 312,3% en la era Milei (la más baja del país), el gasto fijo de los hogares aumentó 464,3% (el segundo más alto del país). La diferencia entre uno y otro es de 152 puntos porcentuales y constituye la brecha más grande entre ambas mediciones entre todas las regiones del país. 

En términos relativos, el gasto fijo del NEA creció 48,7% más que su inflación general, frente a una diferencia del 27,1% para el total nacional.

Para graficarlo de manera más potente: supongamos que en noviembre de 2023 un trabajador ganaba $1 millón y llegó a julio de 2026 ganando $ 4.122.621. Eso le permitió empardar con la inflación general: técnicamente, no perdió poder adquisitivo frente al IPC. Sin embargo, si esa misma suba salarial se compara con la evolución del índice de gasto fijo, la historia cambia: en términos reales, ese trabajador perdió un 26,9% de capacidad de compra frente al conjunto de gastos ineludibles del hogar. Dicho de otro modo, aunque su salario haya empatado con la inflación general, una mayor proporción de sus ingresos debe destinarse a cubrir gastos que no puede postergar, reduciendo su ingreso disponible.

Esto nos permite llegar a la conclusión de que el NEA tuvo, acumulado entre noviembre 2023 y julio 2026, la inflación general más baja del país, pero eso no significa que haya tenido el menor impacto inflacionario sobre los hogares. De hecho, puede ocurrir exactamente lo contrario para una familia cuyo presupuesto está fuertemente concentrado en vivienda, tarifas y alimentos.

Si repasamos lo mismo, pero para el acumulado de este 2026, vemos que en este caso el NEA sí tiene la inflación más alta del país al tiempo que persisten los otros problemas. Mientras que el nivel general regional creció 22,3% en los primeros siete meses del año, el rubro de vivienda y servicios públicos lo hizo en 51,7% en la región, la más alta del país y con mucha distancia (2,3 vs. nivel general). Esto se agrava al observar que Alimentos creció también por encima del nivel general (23,2%, un punto porcentual por encima) dándole más presión a los hogares. 

En ese marco, ¿cómo queda el gasto fijo para este período? Mientras la inflación general NEA crece 22,3% en el año, el índice de gastos fijos regional crece en 38,9%, el más alto del país y por lejos, debido a que en ninguna otra región supera el 30%. Volviendo al ejemplo gráfico: si un trabajador tuvo una suba salarial igual a la inflación regional acumulada, aun así mermó 12% su capacidad para afrontar los gastos fijos del hogar; otra vez, el problema queda en el ingreso disponible.

Estas diferencias ayudan a entender por qué muchas veces existe una distancia tan grande entre los indicadores agregados y la realidad cotidiana de los hogares. El promedio estadístico puede mostrar una desaceleración o una menor inflación relativa, mientras que una familia siente que cada mes necesita una proporción mayor de sus ingresos solamente para sostener los gastos básicos. Acá aparece una cuestión particularmente relevante para una región como el NEA: el menor aumento de precios en determinados bienes de consumo puede estar asociado a una menor capacidad de los mercados regionales para trasladar aumentos a precios, producto de un menor poder adquisitivo y de estructuras comerciales diferentes a las de las regiones más concentradas, pero eso convive con una fuerte recomposición de tarifas y servicios que impacta directamente sobre los presupuestos familiares. 

En otras palabras, no todos los pesos que una familia deja de gastar en bienes postergables quedan disponibles para mejorar su calidad de vida. Muchas veces terminan siendo absorbidos por el aumento de aquellos gastos que no pueden evitarse.

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La inflación en el NEA volvió a desacelerar y tuvo la menor suba en nueve meses

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 1,9% en el mes de junio de 2026, presentando una nueva desaceleración respecto al mes anterior y marcando su mejor resultado desde septiembre 2025. A nivel acumulado del primer semestre los precios del nordeste crecen 19,9% y 36,5% en la trayectoria interanual; en los dos últimos los casos, el NEA muestra la mayor suba de precios del país.

En el NEA, la suba mensual de junio 2026 presentó una desaceleración de 0,7 puntos porcentuales respecto al mes previo (2,6% en mayo 2026), mayor a la observada para el total país (-0,2 p.p.). A nivel interanual, la suba de precios fue del 36,5%, en este caso acelerando contra el mes anterior y llegando al mayor nivel desde junio de 2025.

En la comparación con las otras regiones del país, el NEA presentó la segunda mayor suba mensual de precios de todo el país, al tiempo que sostiene el incremento más alto en el acumulado anual y en la trayectoria interanual.

Otra vez, Vivienda y servicios empujó la suba en la región

Desagregando por divisiones, durante junio hubo seis divisiones que mostraron expansiones superiores al total general regional: la más fuerte se vio, por tercer mes al hilo, en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles con 5,0% que estuvo explicado fundamentalmente por nuevas subas en tarifas de electricidad y gas (6,4%); le siguió Salud con 3,0% impulsado por medicamentos; y más atrás se ubicaron completó el podio Recreación y Cultura y Educación (2,8% en cada caso); Bebidas alcohólicas y tabaco (2,4%) y Bienes y servicios varios (2,2%).

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,8%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (1,5%), Restaurantes y Hoteles (1,2%), Prendas de vestir y calzado (0,7%), Transporte (0,4%) y Comunicación mostró caída de precios (-0,1%).

En el análisis de la comparación interanual, la división de Vivienda y servicios sostiene el liderazgo en la región con una suba del 70,7%, casi dos veces más que el nivel general regional (36,5%); le sigue Educación (42,3%) y Restaurantes y Hoteles (41,1%); en el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado (14,4%) muestra la menor suba año/año.

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