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Analytica detecta una desaceleración de precios en alimentos y el NEA aparece entre las regiones con menores subas

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Los precios de alimentos y bebidas comercializados en cadenas de supermercados volvieron a mostrar una dinámica moderada durante la segunda semana de mayo. Según el relevamiento de la consultora Analytica, la variación semanal fue de 1%, mientras que el promedio móvil de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2%.

El dato adquiere relevancia en un contexto donde el Gobierno nacional busca consolidar una desaceleración inflacionaria como principal activo político y económico del programa de estabilización. Aunque el relevamiento se concentra únicamente en alimentos y bebidas, el comportamiento de ese rubro sigue siendo uno de los indicadores más sensibles para medir el impacto real de la inflación sobre el consumo cotidiano.

Para mayo, Analytica proyectó una suba mensual del nivel general de precios de 2,4%.

El NEA mostró una de las menores subas del país

En la segmentación regional, el NOA y el NEA registraron las menores variaciones semanales, ambas con incrementos de 0,8%.

En el otro extremo apareció la Patagonia, donde los precios avanzaron 1,3% durante la semana relevada.

Aunque el informe no desagrega provincias ni productos específicos por región, el dato posiciona al NEA dentro de las zonas donde la presión semanal sobre alimentos mostró menor intensidad relativa.

Para economías regionales como Misiones, el comportamiento de los alimentos tiene una sensibilidad particular por el peso que poseen el transporte, la logística y el consumo fronterizo sobre la formación de precios. También influye el vínculo entre salarios, consumo interno y actividad comercial, especialmente en supermercados y comercios de cercanía.

Verduras y pescados lideran las subas

El informe de Analytica mostró diferencias marcadas entre categorías.

En el promedio de cuatro semanas, las verduras encabezaron los aumentos con una suba de 7,8%, seguidas por pescados y mariscos con 4,2%.

Más atrás quedaron pan y cereales, que avanzaron 1,8%, y carnes y derivados, con apenas 0,7%.

El dato sobre carnes resulta especialmente observado por el mercado porque históricamente ese rubro tuvo una fuerte incidencia sobre los índices generales de inflación en Argentina. Una variación contenida en ese segmento contribuye a moderar el impacto mensual del IPC.

Por otra parte, el relevamiento registró una caída de 4,9% en frutas, uno de los pocos rubros con retroceso de precios durante el período analizado.

La inflación de alimentos sigue siendo una variable política central

Aunque el Gobierno sostiene que el proceso de desaceleración inflacionaria comenzó a consolidarse, la evolución de los alimentos continúa bajo monitoreo permanente por parte del mercado, las consultoras privadas y las provincias.

La razón es doble. Por un lado, se trata del componente de mayor impacto inmediato sobre el poder adquisitivo. Por otro, funciona como termómetro social del programa económico.

La moderación observada en mayo coincide con un escenario de menor emisión monetaria y estabilidad cambiaria relativa, variables que el oficialismo considera centrales para sostener el proceso de desinflación.

Sin embargo, el comportamiento dispar entre categorías muestra que todavía persisten tensiones vinculadas a estacionalidad, logística y costos específicos de producción.

La evolución de los precios de alimentos dependerá de varios factores durante mayo: comportamiento del dólar, ritmo de consumo, dinámica salarial y estabilidad en costos de transporte y abastecimiento.

También será relevante observar si la desaceleración semanal logra consolidarse en el índice mensual general o si aparecen nuevas presiones en productos sensibles.

En regiones como el NEA, donde los costos logísticos y la cercanía con mercados fronterizos influyen sobre la estructura comercial, pequeñas variaciones macroeconómicas pueden trasladarse rápidamente al precio final.

Por ahora, el relevamiento de Analytica muestra una inflación de alimentos más contenida que en meses anteriores, aunque con diferencias marcadas entre rubros y una sensibilidad todavía alta sobre productos frescos.

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La inflación que no se ve: en los pueblos del interior la Canasta Básica Alimentaria subió 2,8% en abril

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La Fundación COLSECOR presentó el informe de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que contempla precios registrados en 31 localidades medianas y pequeñas de 7 provincias del interior del país.

De este trabajo, cuya frecuencia es mensual, se desprende que en abril de 2026 un adulto necesitó $202.256 para cubrir sus necesidades básicas alimentarias. Ese valor determina la línea de indigencia. La suba intermensual fue del 2,8%, mientras que el incremento acumulado en lo que va del año alcanzó el 16,1%. En tanto, la variación interanual (abril 2025 – abril 2026) se ubicó en 34,1%.

El proyecto es realizado junto a Cooperativas de Servicios Públicos, y los resultados indicaron que para una familia tipo (cuatro integrantes) la Canasta Básica fue de $624.972, mientras que en el caso de un núcleo familiar integrado por dos y tres personas, los valores ascendieron a $303.385 y $497.551 respectivamente. Para hogares conformados por cinco integrantes, el total alcanzó los $657.334.

Al analizar el informe, el economista Gerardo Sánchez, asesor de la Fundación COLSECOR, señaló que “A pesar de ser alta, la suba del 2,8% intermensual muestra una primera desaceleración luego de cinco meses seguidos de cifras que giraban alrededor del 4%. Dentro de los bloques que más subieron este mes se encuentran los lácteos y las bebidas. El primero traccionado por la leche que aumentó en promedio un 8,3% y el segundo, que mostró una suba del 7,8%. Por otro lado, la carne vacuna con el 2% de aumento, explicó un tercio de la suba, mientras que los alimentos estacionales empujaron hacia abajo el costo de la CBA, reflejado en que el bloque de frutas y verduras en promedio se mantuvo estable, ya que las subas de la papa y la cebolla, por ejemplo, fue compensada por la baja del tomate y la mandarina”.

Relación entre la CBA y el Salario Mínimo, Vital y Móvil

El informe incorpora también la evolución de la relación entre la Canasta Básica Alimentaria y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). En abril, el ingreso mínimo alcanzó para cubrir sólo 17,2 días de alimentos básicos de un hogar tipo. De este modo, se observa que el SMVM continúa sin cubrir el mes completo de alimentos básicos para una familia promedio.

“En la comparación que realizamos mensualmente, se observa que por octavo mes consecutivo el costo de la Canasta Básica Alimentaria aumenta por encima del Salario Mínimo, llegando a cubrir los alimentos básicos en un hogar de cuatro integrantes un poco más de la mitad del mes”, indicó Sánchez.

Comparación con otras mediciones del país

El informe que presenta mensualmente la Fundación COLSECOR compara también los resultados con otras mediciones de la Canasta Básica que se realizan en nuestro país. Esta comparación se efectúa con datos del mes anterior, para contar con los registros publicados por otros organismos al momento de elaborar el informe.

De esta forma, la Canasta Básica presentada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) para un adulto equivalente fue de $290.609. En el Gran Buenos Aires (INDEC) se  registró un valor de $212.949, la Fundación COLSECOR registró una canasta de $196.778, seguida por  Tucumán, con $196.814 y por Mendoza, donde la CBA alcanzó los $183.449 en marzo de 2026.

Canasta Básica Alimentaria

El proyecto que impulsa la Fundación COLSECOR desde junio de 2021 se propone generar información y profundizar el conocimiento sobre pequeñas y medianas localidades de nuestro país. A través de esta iniciativa, coordinada por la socióloga Natalia Calcagno y el economista Gerardo Sánchez, cada lugar puede conocer el nivel de ingresos que necesita un habitante para cubrir sus necesidades básicas, valor que determina la línea de indigencia.

Para medir la Canasta Básica Alimentaria se registran los precios del conjunto de alimentos que establece el INDEC. La medida de referencia utilizada por el instituto se define por los requerimientos calóricos mensuales de un adulto equivalente, hombre de 30 a 60 años de actividad moderada.

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Caputo usa utilidades del BCRA para cancelar deuda y acelerar el saneamiento del balance del Central

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El Gobierno nacional avanzó con una nueva operación financiera orientada a recomponer el balance del Banco Central y reducir pasivos del Tesoro. Según informó el Ministerio de Economía, el BCRA puso a disposición del Tesoro Nacional $24,4 billones correspondientes a dividendos del ejercicio 2025, recursos que serán destinados en parte a reforzar depósitos oficiales y, principalmente, a cancelar Letras Intransferibles en poder de la autoridad monetaria.

La medida implica la utilización de $18,4 billones para recomprar Letras Intransferibles por un valor nominal estimado de USD 21.700 millones. De acuerdo con el comunicado oficial, la operación reducirá la deuda bruta del Tesoro en aproximadamente 3,3% del Producto Interno Bruto.

El restante de los fondos, unos $6 billones, será utilizado para constituir depósitos del Tesoro en el Banco Central, en un movimiento que el oficialismo presenta como parte de una estrategia de fortalecimiento patrimonial y estabilización monetaria.

El Gobierno apunta a desarmar uno de los pasivos históricos del BCRA

Las Letras Intransferibles fueron emitidas en años anteriores como mecanismo para compensar el uso de reservas internacionales por parte del Tesoro Nacional. Según explicó Economía, esos instrumentos reemplazaron activos líquidos —como dólares de reservas— por títulos “ilíquidos y sin valor de mercado”.

El comunicado oficial remarcó que esa operatoria había deteriorado el activo del Banco Central en un contexto de déficit fiscal y cierre del financiamiento voluntario. El Gobierno sostuvo además que, al inicio de diciembre de 2023, las reservas netas eran negativas en más de USD 11.000 millones.

La recompra de esos instrumentos aparece ahora como una de las piezas centrales del proceso de saneamiento del balance del BCRA iniciado por la administración de Javier Milei y el ministro Luis Caputo.

El movimiento se conoció luego de que el Directorio del Banco Central aprobara los estados contables correspondientes a 2025, ejercicio en el que la entidad registró una ganancia de $34,3 billones. Según los datos oficiales, el resultado implicó una mejora del 34% respecto de 2024, mientras que el patrimonio neto alcanzó los $51,3 billones.

El BCRA atribuyó parte de esa mejora al recupero generado por la recompra de Letras Intransferibles y al incremento de reservas internacionales, que ascendieron a USD 41.095 millones al cierre de 2025.

El organismo también vinculó la mejora patrimonial con operaciones financiadas mediante desembolsos del FMI, acuerdos REPO con bancos internacionales y la valorización del oro.

La operación tiene además una lectura institucional y política. El Gobierno intenta mostrar consistencia fiscal y capacidad de ordenamiento financiero en un contexto donde la acumulación de reservas y la credibilidad monetaria siguen siendo variables observadas por el mercado y los organismos internacionales.

La decisión de utilizar utilidades contables del BCRA para cancelar deuda intraestado busca además reducir uno de los principales cuestionamientos históricos sobre la calidad de los activos del Central.

En paralelo, el Banco Central informó que continuará durante 2026 con el proceso de saneamiento de su hoja de balance y con un programa de compra de reservas preanunciadas, apoyado —según indicó— en la remonetización de la economía.

Qué cambia para la economía real

Aunque la operación ocurre dentro del sector público, el movimiento tiene efectos indirectos sobre el esquema económico general. La reducción de pasivos del Tesoro y la recomposición patrimonial del BCRA apuntan a fortalecer la estabilidad monetaria y financiera, dos variables clave para la estrategia antiinflacionaria del Gobierno.

También busca consolidar señales hacia acreedores e inversores en medio de un programa económico que mantiene el equilibrio fiscal como principal ancla.

El propio Banco Central destacó la reducción de intereses pagados por pasivos monetarios y la caída de los gastos de emisión, en línea con la política de contracción monetaria aplicada durante el último año.

Si el proceso de saneamiento financiero logra sostener la desaceleración inflacionaria y mejorar las condiciones de financiamiento, sectores productivos regionales podrían beneficiarse de una menor volatilidad cambiaria y monetaria. Sin embargo, el escenario todavía depende de variables externas, del nivel de reservas y de la capacidad oficial para sostener el equilibrio fiscal sin frenar la actividad.

El Gobierno exhibe la cancelación de Letras Intransferibles como una señal de normalización financiera y fortalecimiento institucional del Banco Central. Sin embargo, la consistencia de ese proceso seguirá atada a la evolución de reservas, la estabilidad cambiaria y el acceso al financiamiento.

La atención del mercado ahora se concentra en cómo evolucionará la estrategia de acumulación de divisas y en qué medida el saneamiento del balance del BCRA puede traducirse en una mayor estabilidad económica durante 2026.

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El consumo volvió a caer y crece la presión sobre un modelo económico con precios altos y demanda débil

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La desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria todavía no logran traducirse en una recuperación sostenida del consumo privado. Mientras el Gobierno sostiene el equilibrio fiscal y el orden macroeconómico como eje central de su estrategia, distintos indicadores empiezan a mostrar tensiones sobre la actividad cotidiana, especialmente en bienes masivos y sectores vinculados al mercado interno.

Según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, el consumo privado cayó 0,6% interanual en abril y acumuló una baja de 1,5% durante el primer cuatrimestre de 2026.

La medición desestacionalizada mostró estabilidad respecto de marzo, lo que sugiere una desaceleración en el ritmo de caída. Aun así, el informe indicó que el índice “regresó a niveles de octubre de 2025” luego de las mermas registradas desde mediados del año pasado.

La desaceleración inflacionaria no alcanza para reactivar la demanda

Los datos reflejan una economía donde la estabilización macroeconómica todavía convive con debilidad en el consumo.

Uno de los indicadores que expone esa tensión es la recaudación del IVA en términos reales, que registró en abril su sexta caída consecutiva, con una baja interanual de 1,3%.

El informe también detectó una desaceleración en el uso de tarjetas de crédito. Aunque las compras financiadas crecieron 1,3% interanual, el avance quedó muy por debajo del 12% registrado en enero.

El comportamiento del consumo masivo muestra además señales de deterioro persistente. El consumo de carne vacuna acumuló nueve meses consecutivos de caída y registró una baja interanual de 7,6% en marzo.

El dato tiene relevancia política y económica porque el consumo alimenticio suele funcionar como termómetro directo del poder adquisitivo y de la capacidad de recuperación del ingreso real.

El mercado interno muestra comportamientos desiguales

El escenario no es homogéneo entre sectores.

Mientras algunos segmentos vinculados a bienes durables mostraron señales positivas —como el patentamiento de motos, que creció 52,1% interanual en abril— otros rubros continuaron en retroceso.

El patentamiento de autos cayó 14,6% durante el mismo período, mientras que el consumo en restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registró su primera baja del año, con una retracción de 6% interanual en marzo.

En contraste, sectores semidurables como indumentaria y calzado en centros comerciales habían mostrado una mejora de 3% interanual en la última medición disponible de febrero.

La dinámica confirma un patrón de recuperación fragmentada, donde algunos nichos vinculados a financiamiento o consumo puntual logran sostener actividad, mientras amplias áreas del mercado interno continúan debilitadas.

La competitividad vuelve al centro del debate económico

El deterioro del consumo se combina con otro fenómeno que empieza a preocupar al sector privado: el encarecimiento relativo de la economía argentina.

Un informe de la Fundación Mediterránea elaborado por los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna sostuvo que Argentina resulta más cara que otros mercados internacionales en el 81% de los bienes de consumo duradero analizados.

El estudio identificó especialmente a automóviles, electrodomésticos, indumentaria y calzado entre los rubros más afectados por pérdida de competitividad.

Según el reporte, un vestido de marca internacional vendido en Argentina aparece como el más caro del mundo dentro de la muestra relevada, mientras que las zapatillas deportivas ocupan el sexto lugar global en precios.

La investigación atribuye esa situación a una combinación de presión impositiva —IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales— junto con medidas de protección comercial y el comportamiento del tipo de cambio.

Un peso fuerte ayuda a estabilizar, pero encarece la economía

El informe técnico analizó además el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM), indicador que mide si un país está caro o barato en dólares frente a otras economías.

En abril de 2026, el índice se ubicó 28% por debajo de su promedio histórico.

La lectura no implica necesariamente una crisis cambiaria inmediata, pero sí expone uno de los dilemas centrales del actual esquema económico: el mismo proceso que ayudó a moderar inflación y estabilizar expectativas también elevó costos relativos en dólares para buena parte de la economía doméstica.

La Fundación Mediterránea planteó que parte de ese fenómeno podría sostenerse en el tiempo si crecen exportaciones de petróleo, gas y minería.

Sin embargo, mientras esos sectores ganan protagonismo, actividades más vinculadas al mercado interno enfrentan mayores dificultades para sostener competitividad.

Misiones y el NEA sienten el impacto en consumo y comercio

Para provincias como Misiones y otras economías del NEA, la combinación entre caída del consumo y pérdida de competitividad tiene efectos directos sobre comercio, actividad pyme y demanda interna.

Rubros como indumentaria, calzado, electrodomésticos y gastronomía dependen fuertemente del poder adquisitivo local y de la circulación comercial fronteriza.

La persistencia de precios altos en dólares también puede afectar el consumo regional en zonas con fuerte dinámica transfronteriza, donde las diferencias cambiarias suelen modificar hábitos de compra y competitividad comercial.

Al mismo tiempo, la caída prolongada en consumo de alimentos y servicios refleja un contexto donde la recuperación económica todavía no se distribuye de manera uniforme entre sectores y regiones.

El Gobierno estabilizó variables financieras, pero el mercado espera señales de reactivación

La administración nacional logró reducir tensiones cambiarias y contener parte de las expectativas inflacionarias. Sin embargo, los datos de consumo y competitividad empiezan a instalar otro interrogante: cuánto tiempo puede sostenerse una economía estabilizada financieramente pero con demanda interna debilitada.

La evolución del salario real, el crédito, la inflación y el nivel de actividad serán variables decisivas para determinar si el consumo logra salir de la fase de estancamiento o si la desaceleración termina consolidándose.

Por ahora, los indicadores muestran una economía que estabilizó parte de sus desequilibrios macroeconómicos, aunque todavía no consigue recuperar plenamente el movimiento del mercado interno.

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Morgan Stanley advierte que la desinflación será más lenta para Argentina

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El banco de inversión Morgan Stanley trazó un escenario de desaceleración inflacionaria gradual para la Argentina y advirtió que el proceso de desinflación seguirá enfrentando obstáculos vinculados al contexto internacional, la persistencia de la inercia inflacionaria y la debilidad de la actividad económica.

En su último informe a clientes, la entidad sostuvo que la inflación mensual podría converger hacia niveles cercanos al 2% recién a mediados de 2026, una trayectoria más lenta de lo que esperaba parte del mercado tras la estabilización cambiaria impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

El reporte identifica como principales factores de presión a la depreciación cambiaria, los ajustes de precios regulados, el aumento del precio de la carne y el impacto internacional derivado de la suba del petróleo asociada al conflicto en Medio Oriente.

El petróleo y la inflación vuelven a cruzarse en el escenario argentino

Morgan Stanley consideró que, una vez absorbido el impacto inmediato del aumento de combustibles, el proceso de desinflación debería retomarse. Sin embargo, aclaró que la desaceleración será “moderada” debido a la persistencia de factores estructurales.

El informe plantea además un riesgo central para la estrategia económica oficial: que un escenario internacional de petróleo elevado termine debilitando crecimiento, consumo y acceso al financiamiento externo.

Según el banco, una recesión global impulsada por precios energéticos altos podría afectar uno de los pilares sobre los que hoy descansa el programa económico argentino: la disponibilidad de divisas y el financiamiento internacional.

La advertencia adquiere relevancia porque el Gobierno sostiene buena parte de su estrategia de estabilización en la recomposición de reservas, el ingreso de capitales y el mantenimiento de la calma cambiaria.

El equilibrio fiscal sigue siendo el principal ancla

El informe también puso el foco sobre la política económica doméstica. Morgan Stanley señaló que existe “poco apetito” por utilizar el gasto público como herramienta de impulso económico y remarcó que el equilibrio fiscal continúa siendo el principal ancla del programa oficial.

La entidad interpretó que un crecimiento más sólido podría ayudar al cumplimiento de metas fiscales, aunque advirtió que las reformas y reducciones impositivas generan desafíos de corto plazo por la pérdida de ingresos tributarios.

La lectura coincide parcialmente con la narrativa oficial del Ministerio de Economía, que prioriza superávit fiscal, restricción monetaria y estabilidad cambiaria como ejes centrales de la política económica.

No obstante, el banco marcó una limitación relevante: la ausencia de un “ancla monetaria fuerte” y la persistencia de la inercia inflacionaria dificultan la fase final de la desaceleración de precios.

Crédito débil y consumo contenido

Morgan Stanley describió además un escenario de recuperación todavía heterogénea.

Entre los riesgos internos mencionó el bajo crecimiento del crédito, la persistencia inflacionaria, el desempeño desigual entre sectores y la incertidumbre política.

La entidad sostuvo que la política monetaria sigue siendo “algo restrictiva” y proyectó que la remonetización de la economía será gradual, probablemente acompañando una eventual recuperación del crédito y de la actividad.

También anticipó que las autoridades monetarias mantendrán una política cautelosa respecto de la expansión de la oferta monetaria, incluso en un contexto de mejora económica.

Esa combinación implica un escenario donde la desaceleración inflacionaria podría convivir con niveles moderados de crecimiento y consumo todavía condicionados.

Fitch y FocusEconomics también corrigen expectativas

La visión de Morgan Stanley se suma a otras señales recientes provenientes del mercado internacional.

Fitch Ratings recordó que la inflación mensual había caído hasta 1,5% en mayo de 2025, aunque luego volvió a subir hasta 3,4% en marzo de 2026 por efecto del traslado devaluatorio, ajustes tarifarios, aumentos de la carne y suba internacional de la energía.

La calificadora sostuvo que la inercia inflacionaria está dificultando la etapa final del proceso de estabilización y estimó que el índice de precios podría volver a ubicarse por debajo del 2% mensual hacia fin de año.

Por su parte, FocusEconomics informó que bancos y consultoras internacionales corrigieron al alza sus proyecciones para la inflación argentina.

Según ese relevamiento, la inflación promedio de 2026 cerraría en 30,4%, por encima del 29% previsto un mes atrás. Las estimaciones punta a punta para diciembre también subieron hasta 28,2%.

La estabilidad cambiaria gana tiempo, pero no resuelve todas las tensiones

El informe deja entrever una lectura compartida entre distintos actores financieros: la estabilidad cambiaria lograda por el Gobierno ayudó a moderar presiones inmediatas, aunque todavía no alcanza para garantizar una desaceleración rápida y sostenida de la inflación.

La fortaleza cambiaria aparece como uno de los principales factores positivos identificados por Morgan Stanley. Pero el propio banco advierte que la apreciación del peso, combinada con tasas reales negativas y menor dinamismo económico, puede generar nuevas tensiones más adelante.

El Gobierno consiguió estabilizar parcialmente variables financieras y contener expectativas cambiarias, pero los informes internacionales empiezan a marcar que la etapa más compleja podría ser consolidar desinflación sin afectar actividad y consumo.

La evolución del petróleo, la capacidad de sostener el equilibrio fiscal, la recuperación del crédito y la llegada de financiamiento externo serán algunos de los factores que el mercado seguirá monitoreando en los próximos meses.

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