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Cebolla morada: una alternativa para el agricultor misionero

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El cultivo de la cebolla se presenta como una atractiva alternativa para los productores ya que se trata de una hortaliza con buenos rendimientos en superficies relativamente pequeñas.

En particular, la cebolla Morada INTA es una variedad con adaptabilidad en gran parte de los suelos y los climas de la provincia que se utiliza para el consumo en fresco y que tiene un ciclo productivo de 210 días aproximadamente y puede ser cosechada con antelación al resto de las provincias productoras.

Cabe destacar que la época de siembra de la Morada INTA comprende los meses de marzo, abril y mayo en lo que refiere a una producción temprana y junio para lo que es una cosecha tardía.

En este sentido, este viernes 1 de marzo a partir de las 7:30 hs. en la Agencia de Extensión Rural de INTA en la localidad de Comandante Andresito se realizará una capacitación sobre el cultivo de cebolla morada a cargo del Ing. Claudio Meyer y que abordará todo el ciclo productivo, desde la siembra a la cosecha.

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Fertilización y manejo de suelo, ejes centrales de una capacitación en El Soberbio

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A partir de un trabajo articulado entre el municipio de El Soberbio, el INYM y el INTA se brinda acompañamiento técnico en territorio a productores yerbateros de la región. En particular, este jueves 22 de febrero a partir de las 8:00 hs se realizará una capacitación en el establecimiento del productor Tito Dávila, ubicado sobre Ruta Provincial 15, Km 22.

Desde INTA, el Tec. José Luis Bussiol explicó que “el encuentro técnico está destinado a productores que integran la cuenca yerbatera de la región y responde de manera planificada a los principales ejes de consulta del sector productivo: fertilización, manejo de suelo, identificación y gestión de plagas”.

Asimismo, Bussiol remarcó “la importancia de trabajar sobre las buenas prácticas agrícolas en la chacra no sólo para sostener la rentabilidad y volumen de cosecha de los yerbales sino también la sustentabilidad del sistema productivo”.

Cabe destacar que las acciones articuladas en territorio permiten optimizar recursos y brindar una respuesta técnica a los productores de la región a través de la planificación conjunta.

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Se autorizó al INTA a realizar ensayos con lechuga para obtener una variedad mejorada

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, autorizó oficialmente hoy, a través de la Disposición N°04 /2024, a un grupo de investigación en agrobiotecnología del INTA, la realización de un ensayo confinado para evaluar eventos diseñados para incrementar las defensas de lechuga genéticamente modificada en condiciones productivas.

Respecto a la medida, el subsecretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional, Pablo Nardone, indicó que los vegetales tienen múltiples sistemas de defensa contra infecciones, y entre ellos se encuentran la producción en porotos, de unas proteínas llamadas “quitinasas” que destruyen un componente importante de hongos patógenos. También, en papas silvestres, aparecen las “snakinas”, otras moléculas con propiedades antimicrobianas. En este caso, la modificación genética se basa en lograr en las lechugas, una sobreproducción de estas moléculas, mejorando así sus mecanismos de defensa, lo que conllevaría un menor uso de fungicidas.

Vale mencionar que esta planta puede verse afectada por patógenos fúngicos, bacterianos o virales, provocando enfermedades foliares que reducen la producción y afectan severamente el valor comercial de este cultivo. En nuestro país se aplican agroquímicos para sus tratamientos, existiendo productos autorizados por el Senasa, debiendo emplearse siempre las Buenas Prácticas Agrícolas para ello. Estas aplicaciones encarecen los costos productivos, ya que los precios de muchos de ellos están dolarizados.

La biotecnología puede aportar soluciones más sostenibles, que acompañen la tendencia mundial de disminuir el consumo de fitosanitarios de origen sintético, pudiendo utilizar diferentes estrategias diseñadas por la ingeniería genética.

El sitio destinado a la realización de los ensayos previstos dispone de condiciones de bioseguridad certificadas que impiden que este vegetal genéticamente modificado se libere al ambiente. El objetivo es evaluar parámetros como peso fresco y seco, longitud de raíz, área foliar, morfología de las hojas, morfología celular, contenido de clorofila, tasa fotosintética, altura, cantidad de hojas, etc. así como las infecciones naturales que se puedan producir. Si los resultados son los esperados, los investigadores del organismo descentralizado continuarían con otros ensayos y luego iniciarían los trámites para una eventual autorización para la liberación comercial de esta variedad mejorada.

Vale destacar que el INTA es la institución que más variedades de germoplasma inscribió hasta el momento en el INASE. A su vez existen también muchos registros por parte de universidades y otras instituciones del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.

En este sentido, el bioquímico Pablo Nardone concluyó: “Disponer de un sistema que asegure a los obtentores percibir justos beneficios estimula el interés en líneas de investigación de estas características, donde la Argentina comporta un lugar de privilegio”.

La presente medida se desarrolló en cumplimiento de la Resolución N° 763/2011 de la cartera nacional, que establece los lineamientos normativos a los que deberán ajustarse las actividades que involucren Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

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Yerba Mate: la importancia del sustrato en los plantines

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Las plantaciones de Yerba Mate tienen un punto de partida de vital importancia: la calidad de los plantines que son llevados a campo. Según la distancia de plantación cada hectárea implantada de Yerba Mate demanda de 2220 a 4000 plantines. Debe tenerse en cuenta que el tiempo que transcurre desde la germinación hasta el momento de llevar el plantín a campo es de 7 a 8 meses.

INTA Cerro Azul lleva adelante diversos ensayos para ajustar el manejo agronómico de la producción de plantines de Yerba Mate. En este marco la investigadora Lorena Bárbaro se encuentra estudiando y realizando distintos ensayos respecto a cuáles son las mejores características que deben tener los sustratos utilizados en este proceso.

La importancia del sustrato es clave para el buen desarrollo del plantín: sirve de anclaje a las raíces y en su espacio poroso se almacena el agua, los nutrientes y el oxígeno necesario para su desarrollo. Pero para que estas funciones se cumplan es importante que sus características físicas sean adecuadas. A su vez la acidez o la conductividad eléctrica del sustrato es determinante en el crecimiento de la planta.

La Revista Científica Ciencia del Suelo ha publicado en su último número parte de la investigación de Bárbaro con resultados y avances de estos ensayos. El trabajo puede descargarse en forma gratuita ingresando a: https://www.suelos.org.ar/…/volumen-41-numero-2…/

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Mujeres rurales agregan valor a la curtiembre de cueros

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La emergencia sanitaria a causa de la pandemia puso al descubierto la vulnerabilidad que viven las mujeres en los ámbitos rurales, esto impulsó a un grupo de dulceras de Catamarca a buscar alternativas productivas que brinden oportunidades económicas para afrontar contextos adversos. 

Con el acompañamiento del INTA, comenzaron una reconversión de su actividad y viraron hacia la curtiembre de cueros, confección de prendas y accesorios artesanales en busca de mayores ingresos económicos e incentivar el rol de la trabajadora rural en la cadena productiva de la provincia. Actualmente proponen una normativa nacional para la Ley de Orgánicos, pionera a nivel mundial, para certificar y exportar cuero de pequeños productores. 

Erica Guzman –técnica de la Agencia de Extensión Rural Capayán, Catamarca– explicó: “Recurrieron a sus saberes ancestrales y vínculos con el territorio para conformar una cooperativa, esto las llevó a aprender y mejorar un proceso que aprovecha los residuos de la actividad ganadera, como el cuero, para confeccionar accesorios y vender la materia prima a artesanos locales, estudiantes y agrupaciones gauchas de forma amigable con el medioambiente y con el beneficio de potenciar la producción artesanal en la provincia”. 

Las productoras –de diferentes departamentos del Valle Central de Catamarca, en Capayán, Capital y Valle Viejo– se identifican como “Curtiendo nuestras raíces”, el grupo se conforma por 14 mujeres y actualmente sumaron 6 hombres. Gracias al trabajo en conjunto con el equipo del INTA se encuentran próximas a recibir su matrícula como cooperativa y su comercialización anual sumó más de 1300 cueros de diferentes curtidos en forma artesanal en un proceso que dura 40 días. 

La actividad del grupo sirvió para que se desarrolle una cadena de valor del cuero de cabrito que potencia el trabajo de las mujeres del territorio. Para ello, compran la mayor cantidad de cueros a mujeres, actualmente 40 productoras, repartidas en los departamentos Capayán, La Paz –cuero de cabritos–, Tinogasta –cuero de cabras– y Antofagasta de la Sierra –cuero de llama–. 

Estas productoras se destacan en su labor por apoyar y brindar oportunidades a muchas mujeres del territorio en la búsqueda de su independencia económica. Guzman indicó que “la actividad del cuero no la realizaban las mujeres, era cosa de hombres y una actividad que estaba casi perdida en el Valle Central”.  

“Estas mujeres con problemáticas vinculadas a cuestiones de género se acercaron al INTA para solicitar acompañamiento ante la situación de vulnerabilidad potenciada por la pandemia”, detalló Guzman. 

El INTA trabajó en la conformación del grupo para fortalecer sus vínculos y formar una cooperativa. Se capacitaron en el uso de herramientas de comercialización, elaboración de reglamento interno de trabajo y construcción de una identidad visual que las identifique, entre otras. 

“Han logrado mejorar su técnica, adquirir capacidades en la confección de artesanías y prendas para damas, y trabajar en forma amigable con el medio ambiente, a partir del aprendizaje de una técnica de curtido que no utiliza cromo y sulfitos en el proceso”, puntualizó Guzman. 

El INTA acompañó la gestión de fondos externos ante otras instituciones, así se logró la aprobación del financiamiento de maquinarias e insumos, como también en la comercialización además de la vinculación con diferentes Instituciones y productoras locales quienes proveen la materia prima. 

Un punto importante en su labor es que, a partir de la demanda de venta de cuero a Europa, trabajan en forma conjunta con la Mesa de Orgánicos de la provincia y la Cámara Argentina de Certificadores en una propuesta de normativa nacional para la Ley de Orgánicos que será pionera a nivel mundial, la cual brindará la oportunidad de certificar y exportar cuero de los pequeños productores. 

Guzman destacó: “Uno de los próximos pasos a seguir es lograr el teñido natural del cuero. Para ello, se investiga en la sabiduría de las tejedoras del oeste y en sus recetas de teñido de lanas. Esta será una experiencia innovadora porque no hay antecedentes con el uso de tintes naturales”. 

El contexto laboral de este grupo de mujeres rurales, con problemáticas de género, fue difícil en sus inicios. Hoy con el acompañamiento del INTA y la apertura de otras instituciones trabajan para consolidar su emprendimiento que les reditúa económicamente, y les permite recuperar saberes ancestrales de manera sustentable. 

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