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Paradigmas de Control en IA: Implicaciones sobre la Responsabilidad Profesional del Abogado

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La integración de sistemas de inteligencia artificial en la práctica jurídica ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en una realidad operativa. Su uso en la redacción de contratos, análisis de jurisprudencia o evaluación de riesgos normativos introduce un nuevo vector de responsabilidad profesional.

La integración de sistemas de inteligencia artificial en la práctica jurídica ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en una realidad operativa. Su uso en la redacción de contratos, análisis de jurisprudencia o evaluación de riesgos normativos introduce un nuevo vector de responsabilidad profesional. El riesgo ya no se limita al error humano, sino que se extiende al deterioro algorítmico: la erosión gradual y silenciosa de la calidad en las respuestas automatizadas, que puede inducir a un profesional a emitir recomendaciones basadas en información imprecisa, desactualizada o descontextualizada.

Este escenario exige un análisis riguroso de las arquitecturas de control que gobiernan estos sistemas. La elección de una plataforma de IA no es una mera decisión tecnológica; es una decisión estratégica con profundas implicaciones en la gestión del riesgo y la configuración de la debida diligencia profesional.

El Diagnóstico Corporativo: IBM y la Desmitificación de la Autonomía

Los gigantes tecnológicos han comenzado a reconocer públicamente las limitaciones de los sistemas de IA actuales. IBM, a través de su plataforma watsonx, ha establecido una posición categórica respecto a la naturaleza de la inteligencia artificial empresarial (1.). Como señala la compañía en su documentación oficial, la viabilidad de los agentes de IA en entornos corporativos depende de una gobernanza explícita que garantice que las soluciones puedan ser auditadas y fiables.

Esta declaración no es meramente técnica; constituye un reconocimiento de que los sistemas de IA requieren supervisión y mecanismos de control robustos para ser viables en entornos de alto riesgo. Para el ejercicio profesional del derecho, esto implica que la responsabilidad por los resultados generados por IA no puede delegarse completamente al sistema, sino que requiere un framework de supervisión y validación humana.

El Estándar de Diligencia y el Marco Regulatorio Internacional

Aunque la legislación argentina sobre IA se encuentra en fase de desarrollo, el marco regulatorio de la Unión Europea, conocido como EU AI Act (Reglamento (UE) 2024/1689)(2.) se ha consolidado como el estándar de facto a nivel global. Su relevancia para la práctica local no es teórica, sino directa, debido a su alcance extraterritorial: afecta a cualquier proveedor cuyos servicios de IA se utilicen en la UE, lo que incluye a la mayoría de las plataformas tecnológicas internacionales.

Este reglamento establece obligaciones estrictas para los sistemas de “alto riesgo” —categoría que abarca aplicaciones en el ámbito laboral, la administración de justicia o la gestión de infraestructuras críticas—, exigiendo, entre otros, una trazabilidad completa de las operaciones y una supervisión humana significativa. Estos principios, junto con los estándares de la norma ISO 42001, definen un nuevo umbral de diligencia debida en la implementación de tecnologías de IA.

Divergencia de Arquitecturas: Contención de Daños vs. Promoción de la Calidad

Al analizar las arquitecturas de control de IA disponibles en el mercado, se observan dos filosofías predominantes: la contención y la pro-reflexión.

El Paradigma de Contención (Guardrails)

Este enfoque, adoptado por plataformas como IBM watsonx, se centra en la prevención de daños mediante el filtrado de contenido. Sus “guardrails” o barreras de seguridad están diseñadas para identificar y bloquear contenido explícitamente perjudicial, como el discurso de odio, el abuso, la profanidad (HAP) o la información personal identificable (PII).

IBM watsonx Orchestrate implementa este paradigma a través de su capacidad para “construir, desplegar y gestionar potentes asistentes de IA y agentes que automatizan flujos de trabajo”, pero fundamentalmente operando desde un enfoque de control perimetral.

Si bien es un mecanismo necesario para una higiene básica del sistema, su función es fundamentalmente prohibitiva y reactiva. Desde una perspectiva jurídica, este enfoque es insuficiente, ya que no mitiga el riesgo principal para el profesional: el error sutil, la omisión crítica o la recomendación basada en un razonamiento deficiente.

El Paradigma Pro-Reflexivo (Capas de Cuidado Cognitivo)

Una arquitectura pro-reflexiva no se limita a evitar la “farsa”, sino que busca activamente promover la calidad y el rigor del resultado. Este paradigma se fundamenta en principios de metacognición: la capacidad del sistema para evaluar la calidad de sus propios procesos cognitivos antes de emitir una respuesta.

Su implementación técnica se materializa en dos mecanismos clave:

1. Evaluación de Calidad Previa: Antes de entregar una respuesta, el sistema la somete a una evaluación interna multidimensional que analiza su coherencia, precisión y adecuación ética y contextual.

2. Corrección Autónoma de Errores: Si la evaluación interna detecta que la respuesta no cumple con un umbral de calidad predefinido, el sistema activa de forma autónoma un mecanismo de “fallback”, conmutando a un modelo secundario o reformulando la consulta para mejorar el resultado.[Este análisis proactivo de fallos está diseñado para interceptar el deterioro algorítmico antes de que afecte al usuario.

Implicaciones sobre la Praxis y la Responsabilidad del Abogado

La distinción entre estas dos arquitecturas tiene consecuencias directas sobre la responsabilidad profesional.

Estándar de Diligencia

La utilización de un sistema de IA que se limita a la contención de daños podría ser considerada insuficiente si, ante un perjuicio, se demuestra que existían en el mercado tecnologías pro-reflexivas capaces de haber prevenido el error. La elección de la herramienta deja de ser neutra y pasa a formar parte del estándar de diligencia exigible al profesional.

Supervisión Humana Significativa

El Artículo 14 del EU AI Act exige que el profesional pueda supervisar eficazmente el sistema. Un sistema de “caja negra” que solo entrega un resultado final impide una supervisión real. Por el contrario, una arquitectura pro-reflexiva que informa sobre su propio nivel de confianza (“la confianza en esta cláusula es baja debido a ambigüedades en la jurisprudencia citada”) dota al abogado de los elementos necesarios para ejercer un juicio crítico informado, cumpliendo así con su deber de supervisión.

 

Defensa ante Reclamos

En un eventual litigio por mala praxis, la capacidad de presentar un registro de auditoría robusto es un elemento de defensa central. Un sistema de contención puede registrar el input y el output. Un sistema pro-reflexivo puede además proveer un registro inmutable del proceso de autoevaluación del sistema: por qué consideró una respuesta como adecuada, qué riesgos detectó y si activó mecanismos de corrección. Esta trazabilidad, alineada con los requisitos de la norma ISO 42001 que exigen “prueba de ejecución”, constituye una prueba de diligencia de orden superior.

Conclusión

La elección de una arquitectura de inteligencia artificial para la práctica jurídica trasciende la evaluación de su funcionalidad o eficiencia. Es una decisión estratégica que define el perfil de riesgo del profesional y de la firma. Las arquitecturas basadas en la simple contención de daños establecen un estándar mínimo de seguridad, pero no abordan adecuadamente el riesgo de error sutil que subyace a la responsabilidad profesional.

Por el contrario, las arquitecturas pro-reflexivas, al integrar mecanismos de autoevaluación y corrección autónoma, no solo ofrecen un producto de mayor calidad, sino que constituyen una herramienta de gestión de riesgos más sofisticada y un estándar de diligencia más elevado. Para el abogado que busca utilizar la IA de manera responsable, la capacidad de un sistema para dudar de sí mismo es, paradójicamente, su atributo más valioso.

REFERENCIAS

1. IBM watsonx Orchestrate – Documentación oficial: https://www.ibm.com/products/watsonx-orchestrate

2. Reglamento (UE) 2024/1689 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la inteligencia artificial (EU AI Act)

3. SO/IEC 42001:2023 – Information technology — Artificial intelligence — Management system

4. IBM Think 2024 – Actualizaciones watsonx: https://latam.newsroom.ibm.com/2024-05-21-IBM-presenta-el-proximo-capitulo-de-watsonx

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La inteligencia artificial redefine el mapa laboral: cuáles son las profesiones más y menos expuestas a la automatización

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Un nuevo estudio de Microsoft Research, basado en el análisis de 200.000 conversaciones reales con su chatbot Copilot en Estados Unidos durante 2024, ofrece una radiografía precisa sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el mercado laboral. La investigación revela que intérpretes y traductores encabezan la lista de los empleos más susceptibles a la automatización, mientras que oficios físicos como auxiliares de enfermería y masajistas se mantienen, por ahora, casi inmunes al avance tecnológico.

Cómo se midió el impacto

El equipo de Microsoft Research creó el AI Applicability Score (índice de aplicabilidad de IA) para medir la probabilidad de que una ocupación sea impactada por la automatización. Este puntaje se construyó combinando tres factores:

  1. Cobertura: cuántas tareas de esa ocupación pueden ser abordadas por la IA.
  2. Cumplimiento: qué tan exitosamente la IA realiza esas tareas.
  3. Alcance: diversidad de actividades que la IA puede cubrir dentro de ese trabajo.

El análisis se apoyó en calificaciones directas de los usuarios, quienes podían responder con un “pulgar arriba” o “pulgar abajo” a las soluciones que Copilot les ofrecía. Además, se cruzaron datos con estadísticas oficiales de empleo de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos para dimensionar el impacto potencial en número de trabajadores.

Las 10 profesiones con mayor riesgo de automatización

El estudio confirma que la IA generativa está impactando principalmente en trabajos de conocimiento y comunicación, donde las tareas son digitales, repetitivas y fácilmente replicables por software. Estas son las ocupaciones más expuestas:

PuestoPuntaje IAEmpleo en EE. UU.
Intérpretes y traductores0,4951.560
Historiadores0,483.040
Asistentes de pasajeros0,4720.190
Representantes de ventas0,461.142.020
Escritores y autores0,4549.450
Atención al cliente0,442.858.710
Programadores CNC0,4428.030
Operadores telefónicos0,424.600
Agentes de viajes y tickets0,41119.270
Locutores y presentadores de radio0,4125.070

Claves de la vulnerabilidad:

  • Traducción y redacción: La IA ya logra traducción automática y generación de textos con alta precisión.
  • Atención remota: La gestión de llamadas y consultas es replicable con chatbots y sistemas de voz.
  • Ventas y servicios: Los asistentes virtuales pueden interactuar con clientes y cerrar operaciones básicas.
  • Programación técnica: La IA puede generar código y optimizar procesos en manufactura.

Las 10 profesiones con menor riesgo

En el otro extremo, el informe identifica trabajos donde la IA tiene baja o nula aplicabilidad, debido a que requieren habilidades físicas, contacto humano directo o trabajo en entornos imprevisibles.

PuestoPuntaje IAEmpleo en EE. UU.
Flebotomistas (extracción de sangre)0,03137.080
Auxiliares de enfermería0,031.351.760
Retiro de materiales peligrosos0,0349.960
Albañiles y yeseros0,037.700
Embalsamadores0,033.380
Operadores de planta industrial0,0315.370
Cirujanos maxilofaciales0,034.160
Instaladores de vidrios de autos0,0316.890
Ingenieros navales0,038.860
Reparadores de neumáticos0,03101.520

Factores de resistencia:

  • Trabajo manual especializado: manipulación física que no puede simularse en un entorno digital.
  • Atención personal directa: cuidados de salud y asistencia física requieren interacción humana.
  • Contextos no estructurados: entornos como la construcción o el mantenimiento industrial son difíciles de automatizar.

Patrones que revela el estudio

  1. Mayor riesgo en trabajos intelectuales repetitivos
    Los empleos centrados en información, análisis, comunicación y redacción tienen alta exposición, incluso si requieren creatividad, ya que la IA ya puede generar resultados competitivos.
  2. Menor riesgo en trabajos manuales y de cuidado directo
    Ocupaciones que implican interacción física con personas, maquinaria o entornos imprevisibles siguen siendo poco automatizables.
  3. Impacto masivo por volumen de empleo
    Aunque “historiadores” tienen el segundo mayor puntaje de riesgo, su impacto real es limitado por la baja cantidad de profesionales (3.040 en EE. UU.). En cambio, atención al cliente afecta a casi 3 millones de personas, lo que amplifica el desafío.
  4. Transformación, no desaparición inmediata
    La IA no necesariamente elimina puestos de trabajo de un día para otro. En muchos casos, redefine tareas, reduce personal o cambia el perfil requerido.

El horizonte laboral frente a la IA

Microsoft Research concluye que la frontera entre automatización total y colaboración humano-máquina seguirá moviéndose. Las empresas que adopten IA podrían reducir costos y aumentar productividad, pero el desafío será reentrenar a los trabajadores desplazados hacia roles donde la creatividad, la adaptabilidad y la interacción humana sigan siendo claves.

La IA generativa ya ha demostrado eficacia en tareas cognitivas y comunicativas. Si bien los trabajos manuales y de cuidado humano directo se mantienen relativamente seguros, el avance tecnológico indica que incluso esas áreas podrían recibir impactos indirectos, como herramientas de apoyo y supervisión automatizada.

En síntesis, el informe marca una tendencia clara: el impacto más fuerte se dará en el empleo de oficina, ventas y comunicación, mientras que las ocupaciones físicas o de contacto humano seguirán, al menos en el corto plazo, siendo territorio humano.

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En busca de una Inteligencia Artificial ética

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Los sistemas inteligentes están redefiniendo cómo trabajamos, nos comunicamos y tomamos decisiones.

A la hora de adoptar esta tecnología todos los sectores sociales y económicos deben bregar por su uso ético. La Inteligencia Artificial (IA) ya atraviesa todos los sectores de la vida humana, desde la medicina y la educación hasta la seguridad, el entretenimiento y la defensa. Pero a medida que crece su poder también surgen más preguntas sobre la ética de esta tecnología: ¿cómo está avanzando la reglamentación al respecto?; ¿cuáles son los principales desafíos de la ética de la IA?; y ¿qué deben tener en cuenta las compañías a la hora de utilizar esta tecnología?

Es que la integración masiva de IA en la sociedad trae consigo dilemas éticos significativos relacionados con transparencia, privacidad, sesgos, responsabilidad y derechos humanos. El verdadero avance no es solo tecnológico, sino ético y responsable. No se trata solo de lo que la IA puede hacer, sino de lo que debe hacer en beneficio de todos.

¿Por qué es esencial hablar de ética en IA? La integración masiva de IA en la vida cotidiana implica decisiones que afectan a personas, comunidades y derechos. Las organizaciones deben asegurarse de que la tecnología sea justa, segura y humana.

La UNESCO y su recomendación

Frente a esta situación en noviembre de 2021 la UNESCO elaboró la “Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial”, el primer marco normativo global en su tipo.

Entre sus principales recomendaciones se destacan:

  1. 1.Protección de los derechos humanosLa IA debe desarrollarse y utilizarse respetando los derechos humanos, la dignidad, la privacidad y la no discriminación. Se prohíben usos que puedan violar libertades fundamentales, como la vigilancia masiva o la manipulación cognitiva.
  2. 2.Transparencia y explicabilidadLos sistemas de IA deben ser comprensibles y auditables. Las personas tienen derecho a saber cuándo están interactuando con una IA y cómo se toman las decisiones automatizadas que les afectan.
  3. 3.Responsabilidad y rendición de cuentasLos desarrolladores, proveedores y usuarios de IA deben ser responsables de sus impactos. La UNESCO promueve mecanismos de supervisión humana y marcos legales que asignen responsabilidades claras.
  4. 4.Inclusión y equidadSe busca evitar que la IA reproduzca o amplifique desigualdades. La recomendación promueve el acceso equitativo a los beneficios de la IA, especialmente para grupos históricamente marginados.
  5. 5.SostenibilidadLa IA debe contribuir al desarrollo sostenible y minimizar su huella ambiental. Se alienta el uso de tecnologías energéticamente eficientes y el diseño de sistemas que apoyen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
  6. 6.La UNESCO recomienda fomentar la educación ética en IA, tanto para desarrolladores como para usuarios. Además aconseja promover la alfabetización digital para que las personas comprendan los riesgos y beneficios de esta tecnología.
  7. 7.Gobernanza internacionalSe propone una cooperación global para establecer estándares comunes, compartir buenas prácticas y evitar la fragmentación normativa. La UNESCO actúa como plataforma de diálogo entre gobiernos, empresas, academia y sociedad civil.


Reglamento europeo

Más allá de estas recomendaciones de la UNESCO, también se presentó mundialmente el AI Act (Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial). Éste es el primer marco legal integral del mundo para regular el desarrollo y uso de la IA. Fue publicado oficialmente el 12 de julio de 2024 y su aplicación será gradual entre 2025 y 2027, según el tipo de sistema y el nivel de riesgo que represente.

Esta normativa pionera clasifica los sistemas de IA según su nivel de riesgo (mínimo, limitado, alto e inaceptable) y prohíbe aquellos que puedan amenazar derechos fundamentales como los sistemas de vigilancia masiva o manipulación cognitiva.

Además, exige que todas las empresas y organismos públicos que utilicen IA capaciten a su personal en principios éticos, transparencia algorítmica y protección de datos. El incumplimiento puede acarrear multas de hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación global.

La próxima fecha importante que plantea esta ley tendrá lugar el próximo 2 de agosto, día en que entrarán en vigor normas sobre modelos fundacionales de la Alianza Global sobre Inteligencia Artificial (GPAI), gobernanza, sanciones y confidencialidad. También se activa el régimen para organismos notificados y se exige que los proveedores de modelos GPAI ya comercializados cumplan la ley antes del 2 de agosto de 2027.

Sesgo

Entre los principales dilemas éticos en la IA se destaca el sesgo algorítmico. Es que la IA puede reflejar y amplificar sesgos humanos existentes, generando decisiones injustas en ámbitos críticos como el empleo, el crédito financiero, la justicia y la educación, afectando negativamente a grupos vulnerables. La inteligencia artificial no es neutral si aprende de un mundo desigual. Un algoritmo no decide solo: decide con los datos y valores con los que fue entrenado. Ahí comienza la responsabilidad humana.

¿Cómo se produce el sesgo? Debido a la utilización de datos desbalanceados es decir que no representan a toda la población. También a través de un diseño no inclusivo, es decir, cuando los algoritmos son desarrollados sin perspectiva ética o diversidad en los equipos; o a través de variables indirectas. En este caso los elementos aparentemente neutros esconden discriminación.

Noticias falsas

La creación de contenido como deepfakes puede conllevar en manipulación, desinformación y daño a la reputación de una empresa o persona.

En 2025, los deepfakes son una amenaza cotidiana. A diario podemos ver videos manipulados, audios falsificados y textos generados por IA que pueden distorsionar elecciones, arruinar reputaciones y erosionar la confianza pública.

La solución, según expertos, pasa por combinar regulación, alfabetización digital y trazabilidad de contenidos.

Privacidad y protección de datos

La recolección masiva de datos por sistemas inteligentes genera riesgos significativos de violación de privacidad, seguridad personal y uso indebido de información sensible. Donde hay datos, hay poder; y donde hay poder, debe haber responsabilidad. En este punto los especialistas aclaran que la confianza del usuario no se gana con tecnología avanzada, sino con ética, protección y control sobre sus datos.

Gestión ética en las empresas

Frente a este contexto las organizaciones deben desarrollar principios éticos claros, implementar auditorías regulares, garantizar transparencia algorítmica y fomentar una cultura interna que privilegie la responsabilidad en la adopción tecnológica. El verdadero liderazgo tecnológico se mide por cómo se usa la inteligencia artificial, no solo por tenerla. Una empresa ética no es la que evita la IA, sino la que la adopta con conciencia, responsabilidad y propósito humano

Y en este punto es importante tener en cuenta que la ética no puede ser un complemento sino parte del diseño creando comités éticos, entrenamiento sobre ética digital y sesgos; además de la inclusión de impacto social y ético en cada desarrollo tecnológico que se implemente. También es clave que las corporaciones implementen políticas públicas de uso responsable de datos y sobre la privacidad.

La ética, una necesidad

Por último es importante tener en cuenta que la ética de la Inteligencia Artificial no es un lujo sino una necesidad urgente. En este sentido, según los especialistas el desafío no es solo técnico sino profundamente humano. Todos debemos garantizar que las máquinas respeten los valores que nos definen como sociedad.

Para lograrlo es fundamental crear marcos legales sólidos, transparencia empresarial, educación ciudadana y una gobernanza global que priorice el bien común.

Es clave un compromiso común para forjar sistemas de IA que respeten los derechos humanos, la privacidad y la protección de datos. A través de esta lente, cada iniciativa de IA emprendida se convierte en un paso hacia el futuro en el que la tecnología no solo empodera, sino que también respeta y mejora la condición humana.

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Cómo la IA está potenciando a la industria publicitaria

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Por Ramiro Sanchez, Director Sr de Marketing para Google Latinoamérica. Hace unas semanas, en Google Marketing Live 2025 (GML), presentamos avances que están redefiniendo la conexión con las audiencias y la manera en que hacemos marketing. En Latinoamérica, tres áreas clave se destacan por su potencial para generar oportunidades sin precedentes en la creatividad, el análisis de datos y la personalización de la experiencia del cliente:

IA generativa para acelerar la creatividad y optimización : nuevas capacidades para crear y adaptar anuncios con mayor agilidad, así como optimizaciones más inteligentes en Performance Max, permitirán a los equipos enfocarse en la estrategia y obtener mejores resultados.
Insights predictivos y medición avanzada : herramientas que nos ofrecen una comprensión más profunda y proactiva del comportamiento del consumidor y del rendimiento de las campañas, siempre con la privacidad como pilar fundamental.
Experiencias de compra enriquecidas innovaciones : que integran la IA para hacer el recorrido del consumidor más fluido e intuitivo, desde el descubrimiento hasta la conversión, abriendo nuevas oportunidades para los negocios en nuestra región.
Estos avances delinean el futuro de nuestra industria. Te invitamos a explorar los siguientes artículos, donde encontrarás los anuncios más recientes de GML y otros contenidos destacados.

Explorando el futuro del marketing con IA

Ícono de pantalla con símbolo de Wi-Fi en verde claro y contorno negro. Dos destellos negros, uno grande en la esquina superior derecha y uno pequeño en el centro, indican brillo.
El futuro de la publicidad ya está aquí y la IA es su motor. Esto abre oportunidades únicas para los anunciantes: desde crear campañas con IA generativa en Google Ads hasta identificar oportunidades de conversión menos evidentes con Smart Bidding Exploration en AI Max para campañas de Búsqueda.

Ícono de bombilla con contorno negro y relleno verde claro, incluyendo el filamento. Dos estrellas negras, una grande en la parte superior derecha y una pequeña a su lado.
El nuevo modelo de agencia en la era e la IA . Expertas en entender al consumidor y convertir datos en resultados, las agencias se convierten en sociedades estratégicas de sus clientes. Para liberar todo el potencial de la IA, deben rediseñar su trabajo en 3 áreas: datos, creatividad y equipos.

Ícono de lupa con contorno negro y relleno verde claro. Dos estrellas negras, una grande en la parte superior derecha del lente y una pequeña al lado. Representa la función de búsqueda.
La IA le está dando superpoderes al Buscador de Google . Hoy el Buscador va más allá de la información y se transforma en inteligencia, capaz de ayudarte a formular cualquier pregunta. Y para las marcas, es una herramienta clave que convierte la curiosidad en descubrimiento y en decisiones seguras.

Ícono con el texto ‘4s’ en negro grande a la izquierda. A la derecha, una figura geométrica de tres nodos cuadrados conectados por líneas. Representa un sistema de 4 elementos.
Estar donde están tus clientes . Google y YouTube son las únicas plataformas que cubren búsqueda, streaming, desplazamiento y compras, las 4 acciones que definen al consumidor actual. Tal como conversamos con Adriana Noreña, en el primer episodio de la segunda temporada de AI Conversation.

CONOCIMIENTO

95% de las empresas considera valioso un flujo de trabajo futuro donde la IA se integra perfectamente en todos los casos de uso, con profesionales de marketing aportando supervisión y dirección innovadora.

Fuente : Google/BCG, Path to AI Excellence, Global, N=2135, tomadores de decisiones/influenciadores de marketing de IA en empresas pequeñas y grandes, septiembre de 2024.

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Sin datos, no hay IA: el verdadero desafío de América Latina

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Por Juan Santiago, CEO y Founder de Santex. En América Latina la conversación sobre inteligencia artificial se ha instalado con fuerza en directorios empresariales, roadmaps de innovación y hasta en las agendas públicas. Pero hay una pregunta que pocas veces se formula con suficiente honestidad: ¿están nuestras empresas realmente listas para adoptar IA que genere valor? La respuesta, desde mi experiencia, no está en los algoritmos, ni en los laboratorios, ni siquiera en la tecnología de última generación. Está en los datos.

Muchas organizaciones ven en la inteligencia artificial un atajo hacia la eficiencia, pero ignoran una verdad esencial: sin una base sólida de datos, la IA no es más que una promesa sofisticada. Automatizar sin diagnosticar es como acelerar en punto muerto. Por eso, antes de pensar en soluciones de IA, el verdadero desafío es volverse data-centrista.

Este proceso implica revisar la infraestructura tecnológica, evaluar la madurez digital, diagnosticar el nivel de analítica existente y, sobre todo, entender el ciclo de vida de los datos dentro de la operación. Solo así se puede hablar con seriedad de “data readiness”, ese estado en el que los datos no solo existen, sino que están listos para alimentar decisiones inteligentes.

En nuestra región, donde los recursos son finitos y la presión por resultados es constante, diseñar una estrategia de IA con foco en impacto positivo es urgente. No se trata solo de eliminar tareas manuales con automatización inteligente. Se trata de diseñar procesos que generen un aprendizaje a partir de sí mismos, que reduzcan costos, que agilicen respuestas y que respalden con datos precisos las decisiones en áreas críticas.

Hemos visto casos concretos en los que, tras un diagnóstico correcto, la implementación de IA y automatización robótica de procesos ha generado mejoras de hasta un 30% en eficiencia operativa. ¿La clave? Preguntar bien desde el inicio. La IA no empieza con modelos. Empieza con un objetivo claro y consciente de los desafíos y el respaldo de datos consistentes.

Además, otro componente fundamental es la ingeniería orientada al cliente: la IA debe integrarse al flujo real de trabajo, a la cultura de la empresa y, sobre todo, a las necesidades del usuario final. Desde asistentes virtuales hasta visión por computadora, el desarrollo con impacto positivo va mucho más allá del código: es propósito, tener claro para qué hacemos lo que hacemos.

Todo esto exige una metodología clara. Sensibilizar a los equipos. Diagnosticar capacidades reales. Identificar casos de uso con retorno de inversión comprobable. Prototipar soluciones. Acompañar la implementación con asesoría técnica y económica. Y hacerlo en etapas, según la madurez y tamaño de cada organización.

En este camino, el analista de datos se convierte en figura estratégica. Es quien conecta el negocio con la tecnología, quien entiende dónde tiene sentido aplicar IA y qué se puede automatizar sin perder el control. Hoy, el analista de datos vale más que el código. Porque es quien transforma el caos en decisiones. La IA es el nuevo copiloto de las empresas. Pero si no sabés a dónde vas, no importa qué tan avanzado sea el sistema que te guía. América Latina no necesita más promesas de inteligencia artificial. Necesita datos que hablen, procesos que aprendan y líderes que decidan con propósito.

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