inversión inmobiliaria

El costo de construir volvió a acelerarse: en junio subió 2,6% y la mano de obra lideró los aumentos

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Después de un período de moderación inflacionaria, el costo de construir volvió a mostrar una aceleración durante junio. El Índice del Costo de la Construcción (ICC) del Gran Buenos Aires registró un incremento del 2,6% respecto de mayo, explicado por aumentos simultáneos en materiales (1,8%), mano de obra (3,3%) y gastos generales (2,8%).

El dato refleja que, aunque la inflación general continúa desacelerándose, el sector de la construcción mantiene presiones propias derivadas de las negociaciones salariales y de la actualización de tarifas de servicios públicos, factores que siguen incidiendo directamente sobre el costo de las obras privadas y públicas.

La principal incidencia provino del capítulo de mano de obra, que avanzó 3,3% mensual. El incremento responde al acuerdo paritario firmado por la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) el 19 de mayo, posteriormente homologado por el Gobierno nacional, que estableció nuevas escalas salariales desde junio junto con una asignación extraordinaria no remunerativa. El ajuste también impactó indirectamente en el rubro de gastos generales, ya que incluye el costo del sereno de obra.

A ello se sumó la actualización de los cuadros tarifarios de electricidad aprobados para Edenor y Edesur, las modificaciones en los costos de conexión de gas y los nuevos valores autorizados para los servicios de agua y cloacas, todos componentes que forman parte de los gastos generales considerados por el indicador.

Los materiales, por su parte, aumentaron 1,8%, una variación inferior a la registrada por la mano de obra. El relevamiento del INDEC toma como referencia los insumos con mayor incidencia dentro del costo total de una obra tipo, garantizando una cobertura superior al 95% de cada rubro.

El análisis por especialidades muestra comportamientos heterogéneos. Las mayores subas correspondieron a yesería (5,7%), instalación eléctrica (4,4%), pintura (4,1%) y otros trabajos y gastos (3,7%). En el extremo opuesto, los menores incrementos se observaron en movimiento de tierra (1,2%), vidrios (0,9%), carpintería de madera (0,6%) y carpintería metálica y herrería (0,6%).

En términos acumulados, el ICC registró un incremento interanual del 32,1%, un nivel que continúa condicionando las decisiones de inversión en desarrollos inmobiliarios y obras privadas, aunque se ubica significativamente por debajo de los registros superiores al 200% observados durante el pico inflacionario de 2024.

Para desarrolladores, constructoras y familias que proyectan construir o ampliar una vivienda, el dato ofrece una señal relevante: el costo de los materiales muestra una desaceleración más marcada, mientras que el componente laboral y los servicios regulados continúan siendo los principales impulsores del índice. Este escenario obliga a una planificación financiera más precisa y refuerza la importancia de presupuestar las obras considerando posibles ajustes salariales y tarifarios durante su ejecución.

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Oberá desafía la caída de la construcción: lideró Misiones y quedó segunda en el NEA

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De acuerdo con los datos del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC, correspondientes al primer cuatrimestre de 2026, el comportamiento de la construcción privada en el NEA atravesó un escenario de retracción, con una caída general y apenas algunas ciudades en alza, con Oberá como protagonista en Misiones y la región.  

En comparación con igual período de 2025, la cantidad total de permisos en el NEA disminuyó 3,0% (de 595 a 577) pero la contracción fue considerablemente más intensa en la superficie autorizada con -14,9% (de 178.768 m2 a 152.121 m2), al tiempo que la superficie promedio por obra cayó 12,3% (de 300 m2 promedio a 264 m2). 

Es decir, además de registrarse menos proyectos en términos agregados, las obras autorizadas tendieron a ser de menor escala, reflejando un contexto de mayor cautela en las decisiones de  inversión. 

Dentro de ese escenario, Misiones exhibió uno de los desempeños más heterogéneos de la región, con municipios que lograron expandir la actividad y otros que mostraron una fuerte contracción, especialmente al analizar los metros cuadrados autorizados. 

Apóstoles tuvo un crecimiento del 5,3% en la cantidad de permisos otorgados, pero la  superficie autorizada a construir cayó 2,4%; en consecuencia, el tamaño promedio de las  obras se redujo 7,3%, evidenciando que el crecimiento en la cantidad de permisos estuvo explicado exclusivamente por proyectos de baja dimensión. Similar situación se vio en Puerto Rico, con un alza del 87,5% en los permisos de obra pero -29,0% en la superficie autorizada. 

En Leandro N. Alem se dio la dinámica inversa: cayeron los permisos (-6,3%)  pero creció aunque muy levemente la superficie autorizada (+0,9%) 

Eldorado, por su parte, exhibe una fuerte caída: los permisos descendieron 64,4% en el  cuatrimestre y la superficie autorizada -79,1%. También fue abrupta la baja observada en  Posadas con -47,8% en los permisos y -64,1% en la superficie. 

En cambio, hubo dos municipios con plena expansión: Oberá mostró una suba del 41,2%  en los permisos y de +6,0% en la superficie autorizada.

Al tiempo que Puerto Iguazú lo hizo en +14,0% y +48,1% respectivamente. 

En ese marco, estos fueron los dos municipios con la mayor cantidad absoluta de permisos de la provincia (96 Oberá y 49 Puerto Iguazú) y  también fueron los dos de mayor superficie autorizada (18.489 m2y 15.963 m2 respectivamente). 

Oberá, el top de la región

En el contexto regional, Oberá se posiciona como el municipio con el mayor dinamismo en  la construcción. Como se dijo, mostró el mayor volumen de permisos y de superficie entre  los municipios misioneros y con crecimiento, al tiempo que se ubicó también en el top de la región: en lo referido a los permisos de obra, tiene el segundo mayor volumen del NEA en el cuatrimestre (96, solo detrás de Resistencia que registró 97) y el tercer mayor crecimiento relativo (+41,2%, solo detrás de Puerto Rico y Resistencia).

En cuanto a la  superficie autorizada, Oberá se ubica tercera en la región (detrás de Resistencia y Corrientes). 

Posadas, por su parte, exhibe el peor desempeño entre las capitales de la región: registró la menor cantidad de permisos de obra (24, detrás de Resistencia con 97, Formosa con 61 y Corrientes con 32); y mostró además la peor variación interanual (-47,8% vs. +86,5% de Resistencia; -15,8% de Corrientes y -18,7% de Formosa). 

En cuanto a la superficie autorizada, también tuvo el menor volumen entre las capitales (9.610 m2vs. 28.544 m2 de Resistencia, 21.499 m2 de Corrientes y 15.351 m2 de Formosa) y la mayor caída relativa (- 64,1% vs. +95,0% de Resistencia, +12,3% de Formosa y -27,1% de Corrientes).

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Construcciones Flash: el modelo que acelera la arquitectura en Misiones

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Construir una casa siempre fue sinónimo de tiempo. De meses -a veces años- entre planos, materiales, albañiles y una obra expuesta al clima, a la inflación y a los inevitables imprevistos. Pero ese paradigma empieza a resquebrajarse. En Misiones, una nueva generación de empresas apuesta por un modelo que traslada buena parte del proceso desde el terreno hacia la fábrica, industrializando la construcción de la misma manera en que la industria automotriz revolucionó la fabricación de vehículos.

La tendencia aún es incipiente, pero crece. Ya no se trata solamente del steel frame, un sistema que comenzó a difundirse hace algunos años en el país, sino de estructuras metálicas más robustas, diseñadas digitalmente y fabricadas con precisión antes de llegar al lote. El objetivo es simple: construir mejor, más rápido y con mayor previsibilidad.

Una de las empresas que impulsa este cambio es Construcciones Flash, radicada en Aristóbulo del Valle. En poco más de un año de actividad ya entregó más de diez proyectos y alrededor de 800 metros cuadrados construidos, especializados en viviendas modulares, locales comerciales, quinchos y cabañas destinadas al turismo.

Dennis Steinhorst, responsable del área comercial de Construcciones Flash, sostiene que el sistema representa una evolución respecto del steel frame convencional. “Trabajamos con perfiles de acero plegados de entre 1,8 y 2 milímetros de espesor, mucho más reforzados. Además, al fabricar nosotros mismos las estructuras podemos aplicar tratamientos anticorrosivos incluso en el interior de los perfiles, algo que prolonga su vida útil y mejora el comportamiento frente a la humedad”, explica. Esa ingeniería, agrega, permite ofrecer construcciones modulares destinadas tanto a viviendas familiares como a emprendimientos turísticos, locales comerciales y proyectos transportables para distintas provincias del país.

Dennis Steinhorst

Pero la verdadera ventaja aparece cuando se habla de tiempos.

Mientras una obra convencional puede extenderse durante varios meses, una vivienda modular pequeña puede completarse en apenas diez días hábiles. Incluso proyectos superiores a los 100 metros cuadrados pueden estar terminados en alrededor de dos meses. Esa reducción de plazos también disminuye costos indirectos, reduce la exposición a la inflación de materiales y permite comenzar a utilizar o rentabilizar la inversión mucho antes.

En una provincia donde el turismo continúa expandiéndose y la demanda habitacional sigue siendo elevada, esa velocidad abre nuevas oportunidades. No solo para quienes buscan construir su vivienda, sino también para desarrolladores de complejos turísticos, comercios e inversores que necesitan recuperar capital en menos tiempo.

La velocidad es, según Steinhorst, el principal factor que explica el creciente interés por este tipo de obras. “Una vivienda pequeña puede estar terminada en unos diez días hábiles y una casa de más de cien metros cuadrados demanda alrededor de sesenta días. Es muchísimo más rápido que la construcción tradicional y eso también reduce el costo de mano de obra”, afirma. Pero, asegura, el atractivo no termina allí: “La gente busca una casa que tenga la misma durabilidad que una construcción convencional, pero con menos mantenimiento y con tiempos mucho más cortos”.

La industrialización también cambia la lógica del negocio. Muchas de estas construcciones pueden fabricarse completamente en planta y trasladarse en camión listas para su instalación. Eso permite llegar a distintos puntos del país sin montar grandes equipos de obra, una ventaja que la empresa ya explora con proyectos vinculados al desarrollo de Vaca Muerta y módulos para estaciones de servicio.

Otro aspecto novedoso es el financiamiento. Ante la ausencia de créditos hipotecarios accesibles, algunas constructoras comenzaron a ofrecer planes propios. En este caso, los clientes pueden iniciar un plan de pago mensual y, una vez alcanzado aproximadamente el 50% del valor de la vivienda, comienza la construcción mientras continúan abonando el saldo restante. Las cuotas se actualizan según el índice de la construcción, pero sin los costos financieros habituales del sistema bancario.

Para Steinhorst, el cambio no pasa únicamente por el sistema constructivo, sino también por la manera de acceder a la vivienda. “Hoy mucha gente no puede obtener un crédito hipotecario. Por eso desarrollamos un sistema de financiación propia. El cliente comienza pagando cuotas y, cuando alcanza aproximadamente el cincuenta por ciento del valor de la vivienda, iniciamos la obra. El resto lo sigue abonando ya viviendo en su casa”, explica. Es un esquema que traslada parte del financiamiento desde el sistema bancario hacia la propia empresa y que busca responder a una demanda cada vez más frecuente en el mercado.

Más que una moda, la construcción industrializada parece responder a una necesidad. Frente a un mercado que exige reducir costos, acortar plazos y ofrecer mayor previsibilidad, el modelo gana terreno como una alternativa cada vez más competitiva.

La arquitectura también cambia. Ya no alcanza con diseñar buenos espacios; ahora también importa cómo se producen. Y en ese cambio de paradigma, Misiones empieza a construir una nueva forma de pensar la vivienda: más industrial, más eficiente y adaptada a los desafíos de una economía donde el tiempo vale tanto como los materiales.

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La CNV suma a más bolsas de comercio al registro de boletos inmobiliarios

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El mercado inmobiliario en pozo suma un nuevo actor institucional. Con la Resolución General 1114/2026, publicada el 27 de febrero de 2026 en el Boletín Oficial y con vigencia desde el día siguiente, la Comisión Nacional de Valores amplió el universo de entidades habilitadas para anotar boletos de compraventa y contratos sobre inmuebles futuros, una herramienta clave para el desarrollo del crédito hipotecario y la formalización de proyectos inmobiliarios sin posesión efectiva.

El cambio no es técnico ni menor: más bolsas de comercio quedan autorizadas a prestar este servicio, por fuera del mercado de capitales, en el marco del DNU 1017/2024, que busca dar previsibilidad jurídica a operaciones sobre unidades aún no construidas. En un contexto de reactivación incipiente del crédito hipotecario, la decisión apunta a ensanchar la infraestructura institucional que sostiene estas transacciones.

Qué habilita la norma en términos económicos

La resolución modifica las Normas de la CNV para extender la habilitación a bolsas de comercio que, además de su rol tradicional, podrán registrar boletos y contratos de inmuebles futuros cuando no exista situación constructiva suficiente para ejercer posesión.

A partir de ahora, quedan expresamente autorizadas:

  • Bolsa de Comercio de Córdoba
  • Bolsa de Comercio de La Plata
  • Bolsa de Comercio de Mendoza S.A.
  • Bolsa de Comercio de Rosario
  • Bolsa de Comercio de San Juan S.A.
  • Bolsa de Comercio de Santa Fe
  • Bolsa de Comercio de Chaco
  • Bolsa de Comercio de Bahía Blanca S.A.

Estas entidades se suman a los ACRyP, cámaras compensadoras, mercados, ADCVN y entidades financieras, que ya estaban habilitados. Para las bolsas, la norma introduce un punto clave: no necesitan encuadrar esta tarea como actividad complementaria, aun cuando estén registradas como agentes ante la CNV. En la práctica, se amplía su objeto permitido sin exigir cambios adicionales de encuadre regulatorio.

Del DNU al despliegue operativo

La decisión se inscribe en una secuencia normativa iniciada con el DNU 1017/2024, que puso el foco en reconstruir un mercado hipotecario sostenible. Ese decreto facultó a la CNV a autorizar entidades para anotar contratos sobre inmuebles futuros, una figura pensada para ordenar la preventa inmobiliaria y reducir riesgos jurídicos.

Luego, la CNV avanzó por etapas. Primero habilitó a actores clásicos del mercado de capitales (Resolución 1043) y, más recientemente, incorporó a bolsas registradas como ERR (Resolución 1109). La Resolución 1114 completa ese recorrido al sumar bolsas de comercio que operan como ALyC, ampliando la capilaridad territorial del sistema.

El problema que se busca resolver es claro: falta de registros confiables y homogéneos para operaciones inmobiliarias previas a la construcción, una debilidad estructural que limita el financiamiento y encarece el riesgo.

Más infraestructura, menos fricción

El efecto inmediato es institucional, pero con derivaciones económicas concretas: Inversión: mejora el marco de seguridad para desarrollos inmobiliarios en pozo, un segmento sensible al riesgo legal. Costos: al haber más entidades habilitadas, se amplía la oferta de servicios de anotación, lo que puede reducir cuellos de botella y costos operativos. Competitividad regional: las bolsas del interior ganan un rol activo, acercando el servicio a desarrolladores y compradores fuera del AMBA. Crédito hipotecario: un registro más robusto facilita la estructuración de financiamiento sobre proyectos futuros.

No hay impacto fiscal directo ni creación automática de empleo, pero sí una mejora en las condiciones de formalización del mercado inmobiliario, con efectos indirectos sobre actividad y financiamiento.

Ampliación sin desregulación

La resolución no implica una desregulación ni un retiro del Estado. Por el contrario, muestra una estrategia de expansión controlada: más actores habilitados, pero bajo un marco definido por la CNV y anclado en el decreto vigente.

El mensaje al mercado es de continuidad. No se cambian las reglas de fondo, se ensancha la base institucional para que esas reglas puedan operar mejor. También es una señal hacia las provincias y economías regionales, que ven fortalecidas a sus bolsas como nodos de servicios vinculados al desarrollo inmobiliario.

Lo que habrá que seguir de cerca

En los próximos meses, el termómetro será el uso efectivo de esta habilitación. Si las bolsas incorporadas logran captar operaciones y generar registros ágiles y confiables, el esquema puede convertirse en una pieza relevante del andamiaje hipotecario. Si no, quedará como una habilitación formal con impacto limitado. La diferencia estará en la demanda real del mercado y en la capacidad operativa de las entidades autorizadas.

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Colombianos y argentinos concentran más del 25% de las ventas internacionales en Miami

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El sur de Florida volvió a posicionarse en 2025 como el principal destino de compradores internacionales en Estados Unidos, consolidando un fenómeno que combina seguridad jurídica, rentabilidad y protección patrimonial en dólares. Según el Perfil de Compradores Internacionales de MIAMI Realtors, los inversores extranjeros representaron el 15% del volumen residencial en la región, una participación siete veces superior al promedio nacional.

En términos absolutos, los compradores internacionales adquirieron propiedades por 4.400 millones de dólares durante el año, superando los 3.100 millones de 2024 y reafirmando a Miami como el mercado número uno del país en ventas internacionales. La cifra no solo refleja dinamismo comercial, sino también una creciente concentración de capital extranjero en desarrollos estratégicos, particularmente en el segmento de nueva construcción y preconstrucción, donde casi el 49% de las operaciones fue realizada por inversionistas internacionales.

América Latina continúa siendo el principal motor de esta demanda. Colombia lidera con el 15% de las compras, seguida por Argentina con el 12%, mientras que México y Brasil aportan 7% cada uno. Venezuela y Perú representan 5% respectivamente, y Chile un 4%, además de compradores provenientes de España e Italia. En conjunto, Colombia y Argentina concentran más de una cuarta parte de todas las transacciones internacionales cerradas en el sur de Florida.

El perfil del comprador es consistente y estratégico: el 93% declara adquirir propiedades en Miami por razones vinculadas a seguridad, retorno de inversión y ubicación privilegiada. Más del 50% de las operaciones se concretan en efectivo, lo que evidencia la fortaleza financiera de estos capitales. Además, hasta el 75% de los compradores mantiene su residencia principal fuera de Estados Unidos, lo que refuerza el carácter global del mercado.

Proyectos como Domus Brickell Center, Shoma Bay y JEM Private Residences ilustran esta tendencia, captando entre el 70% y 80% de compradores latinoamericanos interesados tanto en segunda residencia como en activos con alto potencial de renta. El atractivo no radica únicamente en el lujo, sino en la combinación de ubicación estratégica, conectividad internacional y valorización sostenida.

En un contexto regional marcado por volatilidad cambiaria e incertidumbre política en varios países de América Latina, Miami funciona como refugio financiero y plataforma de diversificación patrimonial. El mercado inmobiliario del sur de Florida no solo vende propiedades: vende estabilidad en dólares, liquidez y acceso a un ecosistema económico robusto.

Para el mundo de los negocios, la señal es clara. El capital latino sigue apostando por activos tangibles en jurisdicciones estables, y Miami continúa siendo la puerta de entrada natural a esa estrategia.

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