AgroFides -desarrolladora de proyectos agrícolas con foco en la producción de pistachos en San Juan– dio a conocer datos sobre el perfil de los inversores que participan en su última iniciativa, “La Memita”, revelando un fenómeno creciente: el interés por la tierra como activo de largo plazo ya no es exclusivo del sector agropecuario tradicional.
Según datos de la compañía, actualmente los inversores del proyecto provienen de 7 provincias argentinas y 4 países, con una fuerte presencia de residentes en CABA, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y San Juan, y también de argentinos radicados en el exterior, principalmente en EE.UU., y Europa, como así también de inversores sudafricanos.
“Estamos viendo un cambio en el perfil del inversor agropecuario. Hoy participan profesionales, ejecutivos, empresarios tecnológicos argentinos que viven fuera del país y extranjeros, que buscan diversificar en activos reales y dolarizados”, explica Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO de AgroFides.
El agro como refugio productivo:
La inversión en tierra productiva vuelve a posicionarse como una alternativa vinculada a la economía real. A diferencia de los instrumentos financieros tradicionales, los proyectos agrícolas de largo plazo combinan activo físico, producción y potencial exportador.
En el caso del pistacho, se trata además de un cultivo con demanda global sostenida, oferta limitada y ventajas competitivas para la Argentina por su producción contraestacional.
“El campo siempre fue un termómetro de la Argentina productiva. Lo interesante hoy es que personas que nunca habían tenido vínculo con el agro están entendiendo su lógica y buscando participar, no desde la gestión directa sino a través de modelos profesionales y administrados”, agrega Ponelli.
En el marco de la implementación de la Ley de Inocencia Fiscal, que busca movilizar parte de los ahorros que hoy permanecen fuera del sistema financiero y transformarlos en capital productivo, la propuesta de AgroFides representa una opción para quienes buscan destinar esos recursos a la economía real, particularmente al financiamiento de proyectos vinculados al sector agropecuario.
Un perfil diverso y federal:
Los datos relevados por AgroFides muestran que el ticket promedio de inversión se ubica en USD 90.000, con participaciones que van desde USD 30.000 en adelante, lo que amplía el acceso a perfiles que históricamente no podían ingresar al sector.
En términos etarios, el universo de inversores se concentra mayormente entre los 40 y 60 años, aunque también crece el interés de perfiles más jóvenes vinculados a sectores como tecnología, finanzas y servicios profesionales, y en mayores de 60 que diversifican sus carteras.
“Muchos inversores nos dicen que buscan construir algo que trascienda, un activo que combine rentabilidad con legado. El campo tiene esa dimensión que otros instrumentos no ofrecen”, sostiene Ponelli.
Un cultivo estratégico para las próximas décadas
Con una demanda global en expansión, una oferta estructuralmente limitada y ventajas competitivas claras, el pistacho se consolida como uno de los cultivos estratégicos del futuro. En ese camino, AgroFides busca posicionar a la Argentina como un nuevo referente del hemisferio sur, integrando inversión, tecnología y producción de alimentos de alto valor.
En el marco de Visión 2026, la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana (AHK Argentina) presentó junto a EY Argentina los resultados de una encuesta empresarial que reveló que el 89% de las empresas alemanas prevé aumentar o mantener estables sus inversiones en Argentina durante 2026.
En una edición significativa —marcada por la conmemoración de los 110 años de presencia ininterrumpida de la Cámara en Argentina— el evento se consolidó como un espacio clave para reflexionar sobre el presente, proyectar el futuro e incentivar una mayor profundización de los lazos bilaterales.
“Cumplir 110 años en Argentina es una muestra concreta de la solidez del vínculo entre ambos países y de la confianza sostenida del empresariado alemán en el potencial local. Nuestro evento Visión se ha consolidado como el espacio donde esas miradas se ponen en común y se proyectan hacia el futuro con una agenda concreta”, mencionó Julieta Barra, Directora de Negocios y Consultoría de AHK Argentina.
La jornada tuvo lugar el lunes 16 de marzo en la AHK Argentina y reunió a líderes empresariales, socios estratégicos y representantes de diversas industrias. Durante el encuentro Pablo De Gregorio, Socio en EY Argentina presentó los resultados de la encuesta empresarial desarrollada en conjunto por AHK y EY por noveno año consecutivo. Dicha encuesta relevó tendencias, expectativas de inversión y los principales desafíos que las empresas identifican para el 2026.
Entre los principales resultados del relevamiento, donde 45 compañías alemanas brindaron respuesta, se destacaron:
89% de las empresas prevé aumentar o mantener estables sus inversiones en Argentina durante 2026.
El 83% afirma que la situación política argentina no impacta negativamente en su sector.
Los sectores de Energía y Minería son identificados por el 60% de las empresas como los de mayor potencial de crecimiento para el año 2026.
84% de las empresas encuestadas ya integra o tiene planes concretos para incorporar soluciones de Inteligencia Artificial (IA) en sus procesos.
El evento comenzó con palabras de bienvenida del Embajador Dieter Lamlé, representante de la Embajada de Alemania en Argentinaque destacó la relevancia del encuentro como espacio de articulación público-privada. Además, ofreció una mirada actualizada sobre el clima de negocios y permitió trazar un mapa de oportunidades en un contexto global dinámico y en transformación.
Además, el evento contó con la participación especial de Burkhard Balz, miembro del comité ejecutivo del Deutsche Bundesbank (Banco Central Alemán), que aportó a través de su Keynote una perspectiva sobre la actualidad económica de Europa/Alemania y sobre innovaciones en el campo de las transacciones de pago, en particular el proyecto del Euro Digital de gran importancia geopolítica.
Uno de los momentos principales del encuentro fue el panel integrado por CEOs de empresas alemanas con presencia en el país, quienes compartieron su visión sobre el escenario económico, los factores que influirán en la toma de decisiones y las estrategias que marcarán la agenda empresarial en el corto y mediano plazo.
El panel contó con la participación de Martin Cottone, Gerente General para Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia en Boehringer Ingelheim S.A.; Leonardo Cacciante, General Manager de Robert Bosch; Juan Farinati, CEO y presidente de Bayer Cono Sur; y Carolina Barton, Managing Director de Aluplast. La moderación estuvo a cargo de Estefanía Pozzo, Directora del Buenos Aires Herald.
“La conversación entre líderes empresariales deja en claro que la competitividad futura se construye sobre innovación, inversión sostenida y cooperación internacional. En ese camino, AHK Argentina reafirma su rol como plataforma estratégica para fortalecer el vínculo bilateral y acompañar a las empresas en sus decisiones de largo plazo”, afirmó Julieta Barra, Directora de Negocios y Consultoría de AHK Argentina.
El evento concluyó con un espacio de networking que propició el intercambio entre los asistentes y reforzó un objetivo que ha guiado históricamente a la institución: crear comunidad empresarial y seguir fortaleciendo un vínculo bilateral con más de 110 años de trayectoria.
Visión volvió a reafirmar la importancia de generar ámbitos de encuentro que favorezcan la articulación, estimulen nuevas alianzas y contribuyan a una relación económico-comercial cada vez más dinámica.
El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, cerró el jueves (12/03) su participación en la Argentina Week en Nueva York con una apuesta clara: colocar al gasoducto Chaco–Santa Catalina en el centro del mapa de inversiones para el nordeste argentino. Durante un panel de gobernadores realizado en el marco del encuentro, el mandatario provincial presentó la obra energética como una infraestructura capaz de redefinir el perfil productivo de la región y abrir nuevas oportunidades industriales.
La intervención funcionó, además, como el punto final de su gira en Estados Unidos. En un foro orientado a vincular a dirigentes provinciales con inversores y actores del sistema financiero internacional, Valdés eligió subrayar un mensaje político y económico concreto: la disponibilidad de gas natural podría transformar el escenario energético de Corrientes y generar condiciones para atraer capital productivo.
La pregunta que sobrevuela ese planteo es evidente. ¿Se trata simplemente de un proyecto de infraestructura o del intento de posicionar a Corrientes como un nodo energético en el nordeste, capaz de alterar la dinámica productiva regional?
Infraestructura energética y estrategia de desarrollo
En su exposición, Valdés explicó que la construcción del gasoducto Chaco–Santa Catalina tendría efectos directos sobre varios sectores de la economía provincial. Según detalló, la llegada del gas natural permitiría ampliar la capacidad productiva en áreas vinculadas a la logística, la industria química y el sector alimentario.
El planteo apunta a una ecuación clásica en la política económica regional: energía más accesible como motor para atraer inversiones. En ese marco, el gobernador sostuvo que la obra podría facilitar además la exportación de productos agroindustriales deshidratados, un segmento donde el acceso a energía competitiva suele ser un factor decisivo para la industrialización local.
Durante el panel también proyectó un horizonte más amplio. La infraestructura energética —según indicó— abriría la puerta al desarrollo de nuevos modelos de negocios vinculados al gas, como plantas de GNL o GNC.
El argumento se articula con una narrativa de desarrollo basada en infraestructura estratégica. En esa lógica, el gasoducto aparece no solo como una obra energética sino como una plataforma para reconfigurar cadenas productivas.
Energía, inversiones y posicionamiento regional
El mensaje del gobernador estuvo acompañado por una cifra que dimensiona el alcance del proyecto. De acuerdo con su exposición, el gas natural beneficiaría a más de 2,6 millones de personas en Corrientes y Misiones, con energía “más competitiva y limpia”.
En términos económicos, el planteo vincula tres variables: reducción de costos productivos, mayor eficiencia energética y menor impacto ambiental. Esa combinación suele ser central en los discursos dirigidos a potenciales inversores internacionales.
En ese sentido, Valdés enfatizó la necesidad de consolidar condiciones institucionales que respalden la llegada de capital. “Con reglas claras y un marco legal que promueve inversiones, Corrientes puede consolidarse como un nodo energético del NEA”, afirmó durante su intervención.
La estrategia se inscribe en una dinámica más amplia donde las provincias buscan posicionarse en el escenario internacional para captar proyectos productivos. En ese terreno, las obras de infraestructura energética funcionan como una carta de negociación política y económica.
Fin de #ArgentinaWeek en un panel de gobernadores 🌎 Expuse las oportunidades que se abren para la producción y la industria en Corrientes a partir del gasoducto Chaco – Santa Catalina. pic.twitter.com/gCs7McqGf7
El cierre de la participación correntina en la Argentina Week dejó instalado un eje claro: la infraestructura energética como palanca de desarrollo regional.
Si el gasoducto Chaco–Santa Catalina avanza según lo proyectado, el impacto podría extenderse más allá del suministro energético. El acceso al gas natural podría modificar costos industriales, habilitar nuevas actividades productivas y generar un entorno más atractivo para inversiones.
Sin embargo, el escenario todavía depende de múltiples variables: la concreción de la obra, la capacidad de transformar disponibilidad energética en proyectos industriales concretos y la coordinación regional para aprovechar esa infraestructura.
Por ahora, la apuesta política quedó planteada en un escenario internacional. El desafío comenzará cuando ese proyecto de desarrollo tenga que traducirse en inversiones, producción y empleo dentro del territorio.
La escena podría parecer cotidiana: un comerciante revisa desde su celular el resumen de ventas del día, un asistente virtual responde consultas de clientes mientras el equipo duerme y un sistema automatizado reorganiza el stock antes de que se agote un producto clave. Sin embargo, detrás de esa rutina hay un cambio silencioso pero profundo. La inteligencia artificial dejó de ser un concepto asociado a laboratorios tecnológicos o gigantes globales para convertirse en una herramienta concreta dentro de empresas de escala media y pequeña.
Pero no todo el ecosistema avanza al mismo ritmo. Aunque la adopción crece y los casos de uso se multiplican, en Argentina solo el 31% de las PyMEs invierte estratégicamente en desarrollos de inteligencia artificial más profundos. Es decir, mientras muchas compañías prueban herramientas, automatizan tareas puntuales o experimentan con asistentes generativos, todavía es minoritario el grupo que integra la IA dentro de un plan estructural de transformación, con presupuesto asignado, capacitación interna y objetivos de negocio claros. Esa brecha entre uso operativo e inversión estratégicamarca hoy uno de los principales desafíos del proceso de digitalización.
En América Latina, más del 50% de las PyMEs ya incorporó soluciones de IA y el 70% planea seguir invirtiendo, según el informe Microsoft IA Trends 2025. La transformación no es cosmética, está redefiniendo la forma en que se produce, se vende y se compite. En este escenario, Argentina adquiere una dimensión propia, pues el 60% de las pequeñas y medianas empresas locales ya utiliza algún tipo de inteligencia artificial o IA generativa y el 58% afirma hacerlo de manera frecuente.
De acuerdo con el estudio “IA en micro, pequeñas y medianas empresas: tendencias, desafíos y oportunidades”, realizado por Microsoft junto a Edelman en 2025, en las empresas medianas la cifra trepa al 96%. Lejos de tratarse de pruebas aisladas, la IA se integra en áreas clave como ventas, atención al cliente, análisis de datos y automatización administrativa. El dato resulta relevante en un contexto económico desafiante, ya que para muchas PyMEs, mejorar productividad y reducir costos ya no es una opción estratégica, sino una condición de supervivencia.
La diferencia entre inteligencia artificial general e IA generativa ayuda a entender la magnitud del fenómeno. La primera abarca sistemas capaces de analizar datos, detectar patrones o automatizar decisiones; la segunda -popularizada por herramientas desarrolladas por OpenAI- permite crear contenido nuevo: textos, imágenes, código o audio a partir de instrucciones simples. Esa capacidad creativa amplió el espectro de aplicaciones y aceleró la adopción en áreas comerciales y de marketing.
En esa línea, en Argentina el 49% de las PyMEs experimenta con herramientas generativas y el 65% de las empresas de la región planea invertir específicamente en este tipo de soluciones. Los usos se multiplican, por ejemplo, el 69% de las empresas ya emplea IA para búsqueda y análisis de información interna, casi el doble que un año atrás. Por su parte, la automatización de tareas operativas pasó del 41% al 63% en el mismo período. En la práctica, esto significa asistentes que resumen reportes, sistemas que clasifican correos, algoritmos que detectan anomalías contables o chatbots que atienden consultas las 24 horas.
Asimismo, más del 80% de las firmas argentinas integra bots en su atención al cliente, frente al 37% que lo hacía en 2024. En Colombia, el 52% reporta mejoras en experiencia del cliente gracias a respuestas más rápidas y personalizadas; en Argentina, el 47% destaca aumentos de eficiencia y productividad. La adopción, en términos cuantitativos, parece acelerarse.
La percepción interna acompaña los números. El 72% de los líderes regionales ya observa procesos más ágiles y menos errores humanos tras implementar IA. Un 68% de las PyMEs argentinas declara incrementos sostenidos en productividad. A nivel global, se proyecta que la integración de agentes digitales podría elevar la productividad promedio en torno al 30%. Además, algunos estudios estiman reducciones de costos laborales cercanas al 19% gracias a la automatización inteligente.
Sin embargo, la distancia entre entusiasmo y estrategia vuelve a aparecer. Si bien el 85% de las empresas medianas en Argentina aplicó IA en alguna función, solo una fracción -ese 31%- destinó recursos para desarrollos más robustos, integraciones profundas o rediseños de procesos completos. Muchas organizaciones reportan mejoras y el 87% habla de aumentos de productividad, aunque sin una hoja de ruta clara de adopción. La diferencia no es menor, pues implementar herramientas aisladas no equivale a transformar el modelo de negocio.
En medio de esto, el comercio electrónico ofrece un caso paradigmático. Según el informe NubeCommerce 2026 de Tiendanube, el e-commerce argentino ingresó en una fase de madurez donde la eficiencia operativa y la inteligencia artificial se vuelven ejes estructurales. El llamado “comercio agéntico” describe una evolución desde simples bots hacia agentes capaces de asesorar, recomendar productos y cerrar ventas sin intervención humana.
De hecho, las grandes marcas delegan ya el 65% de sus consultas en sistemas automatizados. ChatNube, la solución nativa de la plataforma, resuelve de forma autónoma el 61,3% de las dudas de los usuarios e incluso arma carritos de compra en tiempo real. En un mercado donde el 79,5% de las compras se realiza desde smartphones, la optimización del checkout -con reducción del tiempo de compra del 30% y aumento de ventas del 8%- ilustra cómo la IA impacta directamente en ingresos y conversión.
Pero el entusiasmo convive con tensiones. La consultora McKinsey & Company señala que el 78% de las organizaciones globales ya utiliza IA en al menos una función. Sin embargo, Boston Consulting Group advierte que el 74% de las empresas latinoamericanas tuvo dificultades para escalar proyectos y capturar valor real. El problema no es acceder a la tecnología, sino integrarla con sentido estratégico.
Cabe señalar que la brecha no es únicamente tecnológica. El Monitor Nacional de Inteligencia Artificial 2025, elaborado por Taquion junto a RESTART, iplan y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, indica que apenas el 43% de los trabajadores afirma que su empresa usa IA y, en muchos casos, de forma limitada o experimental. La distancia entre liderazgo directivo y experiencia del empleado revela un desafío cultural: incorporar IA no es solo comprar software, sino entrenar personas, redefinir procesos y establecer criterios de gobernanza.
La agenda de seguridad agrega otra capa de complejidad. En 2023, una de cada cuatro PyMEs sufrió amenazas vinculadas a IA, desde phishing hasta manipulación de datos. En respuesta, el 54% de las PyMEs colombianas invirtió en tecnologías específicas de ciberseguridad; en Argentina, el 27% contrató expertos externos. La digitalización amplía oportunidades, pero también vulnerabilidades.
Aun así, las proyecciones son contundentes. Grand View Research afirma que el mercado latinoamericano de inteligencia artificial superará los US$154.229 millones hacia 2030, con una tasa de crecimiento anual del 29,2%, una dinámica que no solo refleja expansión cuantitativa sino también consolidación estructural del sector. En ese mismo movimiento, el modelo de IA como servicio (AIaaS) gana protagonismo y acelera su despliegue, reduciendo barreras de entrada y permitiendo que empresas de menor escala accedan a capacidades tecnológicas antes reservadas a grandes corporaciones.
Así, mientras la infraestructura se democratiza y se vuelve progresivamente más accesible, el verdadero diferencial competitivo deja de estar en el acceso y pasa a concentrarse en la estrategia. En un mercado donde seis de cada diez PyMEs ya usan IA, pero solo tres de cada diez invierten con visión de largo plazo, la pregunta no es si la tecnología está disponible, sino quién sabrá convertirla en una ventaja sostenible.
Posicionamiento web en la era de la IA
Si la IA transforma procesos internos, también está redefiniendo la forma en que las empresas se vuelven visibles. Durante años, el posicionamiento en buscadores dependió de reglas relativamente estables de SEO y del tráfico orgánico proveniente de Google. Hoy, esa lógica se altera con la irrupción de asistentes conversacionales y respuestas generadas directamente por modelos de lenguaje. El usuario ya no siempre hace clic en diez enlaces, formula una pregunta y espera una respuesta sintetizada.
Herramientas como OpenAI y su chatbot ChatGPT, o Google con Gemini, están modificando hábitos de búsqueda. La conversación reemplaza a la palabra clave aislada. Para las PyMEs, esto implica que la visibilidad digital ya no depende exclusivamente de aparecer en la primera página de resultados, sino también de ser citadas o consideradas por sistemas de IA que generan respuestas.
En este nuevo escenario opera Pórtico 8, especializada en posicionamiento y generación de confianza ante algoritmos de buscadores y asistentes conversacionales. Federico Cerutti, CRO de la firma, sostiene que ya han logrado “resultados concretos posicionando a clientes en respuestas generadas por chatbots inteligentes”, lo que demuestra que la disputa por el tráfico digital se desplaza hacia un territorio híbrido entre SEO tradicional y optimización para IA.
La transformación no es menor. Si los algoritmos conversacionales reducen el volumen de clics hacia sitios web, las empresas deben adaptar contenidos, estructura de datos y autoridad digital para mantenerse visibles en entornos donde la respuesta se ofrece sin necesidad de visitar la página original. La estrategia ya no es solo atraer tráfico, sino influir en la narrativa que construyen los modelos de lenguaje.
Así, la inteligencia artificial aparece como doble vector: optimiza operaciones internas y redefine la relación con el mercado. Para la PyME argentina, el desafío es integral. No se trata únicamente de automatizar tareas o reducir costos, sino de comprender que la IA constituye infraestructura básica de la economía digital. Quienes alineen talento, cultura y tecnología podrán transformar datos en decisiones y visibilidad en competitividad. Quienes no lo hagan corren el riesgo de quedar invisibles en un entorno donde los algoritmos median cada vez más la interacción económica.
En este 2026, la pregunta ya no es si adoptar inteligencia artificial, sino cómo hacerlo con criterio estratégico. La transición exige inversión, capacitación y gobernanza, pero también ofrece una oportunidad inédita: competir en igualdad tecnológica con actores mucho más grandes. En esa tensión entre riesgo y oportunidad se juega buena parte del futuro productivo de las PyMEs argentinas.
“Lo que pasó, Negro, es que es más difícil de lo que vos creés“. El ministro de Economía, Luis Caputo se justificó ante los empresarios reunidos en Córdoba, convocados por la Fundación Mediterránea. El reincidente intentaba explicar porqué, pese a los éxitos declamados, el riesgo país no cede y la Argentina sigue siendo sumamente frágil ante cualquier estornudo externo, como la guerra que acaba de estallar por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. El auditorio se mostró comprensivo, pero lo cierto es que los datos no acompañan el optimismo de Caputo, quien prometió “un gran 2026” con inversiones nunca vistas que “van a generar cientos de miles de puestos de trabajo”.
“Ya hay inversiones aprobadas por 26.000 millones de dólares que son una muestra de confianza sobre lo que está pasando en Argentina”, deslizó. Después, en Mendoza, contó que hay otros 42.000 millones adicionales a aprobar mediante el RIGI. Sin embargo, esas inversiones por venir, se concentran en la minería y el petróleo, cuando el resto de la economía se derrumba sin encontrar el fondo del pozo. La industria argentina se convirtió en la segunda en el ámbito mundial, con mayor caída, con 7,9 por ciento en los últimos dos años, apenas por debajo de Hungría, que fue afectada por la guerra de Ucrania y una crisis energética.
Caputo, en cambio, cree que la guerra en Irán jugará a favor de Argentina por la demanda eventual de petróleo, que hay en abundancia en Vaca Muerta. Puede ser. En el mediano plazo. En el corto, la guerra ya impacta en el valor del crudo y eso puede trasladarse al precio de los combustibles que podrían registrar aumentos superiores al 10% en los surtidores. Las naftas ya aumentaron 268,9% desde que asumió el gobierno libertario.
Lejos del optimismo petrolero, Misiones ya siente los efectos de la guerra. La escalada obligó a paralizar cargamentos de yerba mate con destino a Siria. La naviera MSC -Mediterranean Shipping Company-, una de las principales operadoras del transporte marítimo mundial y una de las que opera en el puerto de Posadas, suspendió reservas de carga con destino a la región y aplicó recargos extraordinarios por combustible y riesgo de guerra.
La medida responde al deterioro de la seguridad en rutas marítimas estratégicas como el Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, corredores clave para el tráfico internacional entre Asia, Europa y Medio Oriente. Los recargos de emergencia por combustible (Emergency Fuel Surcharge) y por riesgo de guerra, están vigentes para reservas confirmadas desde el 3 de marzo. Estos cargos pueden alcanzar hasta 2.000 dólares por contenedor de 20 pies y 3.000 dólares para contenedores de 40 pies, lo que encarece de forma significativa el comercio exterior.
El impacto potencial para Argentina se concentra en un producto muy específico: la yerba mate. Siria es históricamente el principal importador mundial, con una demanda sostenida que absorbe buena parte de las exportaciones argentinas destinadas a Medio Oriente. La paralización de reservas y las restricciones logísticas amenazan con interrumpir temporalmente los embarques hacia ese mercado, uno de los pilares del negocio exportador del sector. Están en juego más de 20 millones de kilos, de los cuáles, buena parte sale de Misiones.
La guerra, entonces, en la que Argentina tomó partido por “el lado correcto”, se suma a los problemas que ya arrastra la industria. La exportación de té cayó 18,1 por ciento en el último año y suma un alerta a las economías regionales, que tienen a la yerba en rojo desde hace tiempo. Desde el sector industrial advierten que el escenario puede agravarse si no se corrigen los costos internos.
Renso Klimiuk, empresario tealero y yerbatero, sostuvo que la caída de las exportaciones responde en gran medida al fuerte encarecimiento de los costos en dólares. “Hoy producir en Argentina se volvió extremadamente caro. El costo de la energía se triplicó y los combustibles aumentaron 300 por ciento. Es una locura el nivel de incremento de los costos que tuvimos”, afirmó.
Según explicó, la baja del dólar mayorista frente al aumento de los costos genera un escenario crítico para la competitividad internacional. “Se armó el combo perfecto: los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja. Así se pierden mercados porque no podemos competir con los grandes países productores”, advirtió. El empresario anticipó un panorama complejo para el sector: “Si no cambia algo, este año va a ser peor”. “Los números van a ser más bajos“, coincidió otra empresaria del sector.
La industria tealera pidió a Caputo la vuelta de un “dólar exportador” para fortalecer las exportaciones, pero así como ante las súplicas de los productores de yerba, las respuestas de Nación han sido nulas.
Lejos de atender las demandas de las economías regionales, el ministro de Economía insiste en que el modelo no se toca: “La forma de ganar competitividad es bajando impuestos, bajando regulaciones…”, sentenció.
El ministro evalúa los resultados de su segunda gestión como un éxito. “Se logró hacer todo esto con la economía también creciendo y logrando sacar a más de 11 millones de argentinos de la pobreza, esto es algo que nos debíamos todos como país y todavía hay un largo camino por recorrer”, afirmó.
Más allá de lo inverosímil del relato, llama la atención que el ministro no se ponga de acuerdo con el Presidente a la hora de hablar de la pobreza: Milei dice que son 15 millones los argentinos que salieron de la pobreza, a razón de un millón por mes, según sus últimos discursos.
Difícil de sostener el argumento de la baja de la pobreza en medio del derrumbe económico, más de 300 mil puestos de trabajo perdidos y una inflación que lejos está de ser contenida. Un análisis de los registros laborales oficiales muestra que solo dos provincias lograron aumentar el empleo asalariado privado registrado desde la asunción de Milei. Se trata de Neuquén y Río Negro, impulsadas por el dinamismo de la formación hidrocarburífera Vaca Muerta, mientras que las otras 22 jurisdicciones del país registraron caídas.
La inconsistencia es enorme, pero poco se cuestiona, porque hacerlo obliga a exponerse a la verborragia presidencial, como ocurrió durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Por momentos en tono vulgar, el Presidente dedicó su mensaje a disparar contra la oposición, particularmente el kirchnerismo y la izquierda, espacios que al mismo tiempo considera un riesgo latente y cadáveres políticos.
El Presidente está convencido de que va camino a la reelección -su discurso del domingo pareció ser el lanzamiento de campaña-, justamente por la escasa capacidad de reacción de la oposición. El peronismo no logra salir de su interna adolescente y su poder de fuego se limita a Buenos Aires, donde Axel Kicillof debe lidiar con los caprichos del camporismo residual.
Sin oposición real, Milei tiene allanado el camino, aún cuando los resultados de su gestión sean escasos. Ese escenario le permite darse lujos de “elegir” el lado correcto y exponer a la Argentina a una contienda innecesaria y lejana.
Su alineamiento con Donald Trump es entusiasta y acrítico. Simplemente celebra acompañarlo. Este sábado fue partenaire de la Cumbre “Escudo de las Américas”, una especie de Consenso de Washington pero de la seguridad: el mandato de Trump es que los Ejércitos podrán intervenir en la lucha contra el narcotráfico y otros delitos. Todo bajo la supervisión de Estados Unidos. La ley argentina prohíbe expresamente la intervención militar en la seguridad interior. Nimiedades.
“I’m not going to learn your damn language. I don’t have time” (“No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo”), dijo Trump para dejar claro quien impone las condiciones. El alineado auditorio de presidentes latinos celebró el “chiste”.
La iniciativa, presentada en el complejo Trump National Doral, implica el uso de fuerza letal y protocolos inéditos de cooperación en materia de defensa, según informó el mandatario norteamericano durante su discurso. Contra el narcotráfico y… contra China.
La llamada Carta de Doral formaliza la estructura del bloque, que integran países como Argentina, El Salvador, Ecuador, Paraguay, Chile, Costa Rica, Panamá, Honduras, República Dominicana, Bolivia y Trinidad y Tobago. El acuerdo destaca la presencia de mandatarios alineados con la doctrina “América Primero”. Entre los firmantes figuran Milei, Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y José Antonio Kast, presidente electo de Chile. El final del acto, con Trump regalando lapiceras a los presidentes, es digno de una comedia. Control vs Kaos.
Lejos de las mieles palaciegas, la realidad argentina es menos rutilante. La industria no para de caer, la construcción no levanta y el consumo está planchado desde hace meses. Los gobernadores no hallan respuestas en el Gobierno nacional y la caída de coparticipación asfixia a las provincias. Misiones conserva músculo para poder sostener la gestión, aunque cada peso exige un esfuerzo de distribución.
Por primera vez en más de dos décadas, la Provincia tomó un crédito internacional para poder concretar inversiones en infraestructura energética, largamente negociadas con la Nación -desde gestiones anteriores- y sin respuestas de la Nación.
El gobernador Hugo Passalacqua logró destrabar un crédito de 75 millones de dólares con la Corporación Andina de Fomento que servirá para concretar la extensión de la línea de 132 Kv desde San Isidro, hasta Alem y Oberá. Son 180 kilómetros de una “autopista” energética, como definió Matías Sebely, intendente de una de las ciudades beneficiadas. Las obras se pondrán en marcha a la brevedad.
También en breve se anunciarán obras en rutas provinciales, con financiamiento propio y se gestiona otro crédito internacional, con el Banco Interamericano de Desarrollo, para obras la ruta nacional 14 y accesos a distintas ciudades.
El panorama es claro: de la Nación no podrá esperarse más recursos para obras o infraestructura. A arreglarse con lo que hay. Por eso la premisa de Passalacqua es gestión y gestión. La exigencia a los ministros es constante, aunque algunos pueden exhibir más resultados que otros.
El plan de ajuste sigue en camino y en el día a día, una gestión de cercanía y servicios, aunque sean mínimos. Mirar mejor, entrega de títulos, pequeños respaldos a la microeconomía son herramientas clave contra la escasez.