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Misiones Ganadera 2026: productores pondrán el foco en sanidad, mercado y productividad

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Bajo el nombre Misiones Ganadera 2026: Jornada de Actualización de Factores para el Desarrollo Ganadero en Misiones, el encuentro se desarrollará de 8 a 13 en el Hotel Austral de Dos de Mayo. La propuesta reunirá especialistas vinculados con el mercado, la sanidad animal, el manejo de enfermedades y parásitos, la eficiencia productiva y la alimentación del rodeo.

La agenda parte de una premisa concreta para una actividad condicionada por múltiples variables: mejorar la productividad no depende solamente de aumentar el stock, sino también de tomar mejores decisiones sobre comercialización, sanidad, manejo y disponibilidad de recursos forrajeros. Para la ganadería misionera, estos factores adquieren relevancia en un escenario donde la eficiencia productiva es determinante para sostener márgenes y competitividad.

Uno de los ejes será el mercado ganadero, a cargo del ingeniero agrónomo Adrián Bifaretti, del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). El análisis permitirá abordar las señales de la demanda y los principales factores que inciden sobre la comercialización de la hacienda.

La sanidad tendrá un lugar central con las exposiciones del doctor Ricardo Burgos, de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), sobre entes sanitarios, y del doctor Raúl Roldán, también de CRA, quien abordará el manejo y control de garrapatas, uno de los problemas que puede impactar directamente sobre la productividad y el estado sanitario de los rodeos.

El programa también incorporará una cuestión vinculada de manera directa con la eficiencia: la merma bovina, tema que estará a cargo del doctor Daniel Benítez, del INTA Corrientes. Reducir pérdidas durante las distintas etapas del proceso productivo representa una vía concreta para mejorar el aprovechamiento de los recursos disponibles sin depender exclusivamente de una expansión del rodeo.

El componente nutricional estará representado por el ingeniero Nicolás Olivera, del INTA Misiones, quien expondrá sobre leguminosas. El manejo de especies forrajeras y la disponibilidad de alimento constituyen herramientas relevantes para mejorar la base productiva de los sistemas ganaderos, especialmente cuando se busca elevar la eficiencia por hectárea.

La jornada adquiere interés porque concentra en un mismo espacio problemas que suelen abordarse por separado: mercado, sanidad, parasitosis, pérdidas productivas y alimentación. La utilidad para el productor estará, en buena medida, en convertir ese conocimiento técnico en decisiones aplicables al establecimiento y adaptadas a las condiciones de Misiones.

La actividad se realizará el jueves 17 de septiembre, de 8 a 13, en el Hotel Austral de Dos de Mayo. La FARM informó que los interesados deben confirmar su asistencia mediante el formulario de inscripción habilitado por la organización.

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Cómo transformar el macho Holando en un negocio rentable para los tambos

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Bajo el lema “El negocio de la carne Holando: cómo producir calidad y blindar tu margen”, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina realizó una nueva Jornada a Campo en el establecimiento Uncoga Feedlot Cooperativo, ubicado sobre la Ruta Provincial 70, en Humboldt, provincia de Santa Fe.

El encuentro organizado por el IPCVA con la participación del INTA Rafaela e incluyó presentaciones técnicas y recorridas a campo centradas en la producción de carne a partir de machos Holando en el sistema de engorde a corral (feedlot), una alternativa que busca transformar un subproducto tradicional de la lechería en una fuente adicional de ingresos.

Al abrir la jornada, el presidente del IPCVA, George Breitschmitt, destacó el valor estratégico de este tipo de iniciativas para las cuencas lecheras. “Este es un ejemplo concreto de cómo la lechería y la ganadería pueden integrarse para generar más valor, más eficiencia y mejores márgenes para el productor. El macho Holando, que durante años fue visto como un problema, hoy puede convertirse en una oportunidad productiva y económica”, afirmó.

Del descarte al negocio

El presidente de Uncoga, Henry César Maletto, explicó que el proyecto nació hace 4 años a partir de una necesidad concreta de los productores asociados “cuando analizamos cómo integrar mejor la actividad ganadera con la lechería de nuestras cooperativas”.

El establecimiento trabaja exclusivamente con machos Holando Argentino provenientes de tambos asociados a las cooperativas que integran Uncoga. “En los tambos el macho anteriormente pasaba a ser casi un descarte. Hoy le estamos dando un valor agregado que ayuda a mejorar el margen neto del sector lechero”, sostuvo Maletto.

El dirigente remarcó que se trata del 1er feedlot cooperativo especializado en machos “overos” y que actualmente abastece la demanda de 7 carnicerías asistidas por Uncoga, 6 ubicadas en Rafaela y una en Sunchales. “Estamos funcionando muy bien con esos puntos de venta y ya evaluamos la posibilidad de abrir un octavo local”, agregó.

La gestión técnica

Bajo el título “Carne de Calidad a través del biotipo lechero”, el veterinario Oscar Ferrero, asesor técnico del emprendimiento, explicó el manejo productivo desarrollado en Humboldt.

Ferrero indicó que la primera acción fue unificar el peso al ingreso al corral con “novillitos de entre 180 y 200 kilos” que atravesarán una etapa inicial de adaptación sanitaria y nutricional. “El gran desafío es cuidarlo mucho en los primeros días. Venimos de un sistema lechero y necesitamos minimizar los problemas respiratorios y digestivos para que el animal exprese todo su potencial de crecimiento”.

El feedlot trabaja con un esquema de recría y terminación a corral, utilizando raciones basadas en silaje de maíz, granos y suplementos proteicos, ajustadas según la etapa de desarrollo de los animales.

De acuerdo con Ferrero, los novillos alcanzan pesos de faena de aproximadamente 430 a 460 kilos, con una terminación orientada a obtener reses de buen rendimiento, adecuada cobertura grasa y excelente terneza.

“El Holando tiene una velocidad de crecimiento muy interesante. Si se maneja correctamente la alimentación y la sanidad, puede producir una carne tierna, homogénea y con muy buena aceptación comercial”, afirmó el veterinario.

Durante las recorridas a campo, Ferrero destacó que uno de los puntos más importantes es definir correctamente el momento de terminación. “No buscamos un animal excesivamente pesado. El objetivo es llegar al punto justo de cobertura grasa para lograr calidad de carne sin perder eficiencia de conversión”.

El asesor también subrayó la importancia de la uniformidad de los lotes. En esto, destacó que trabajar con una sola raza y con animales de origen conocido “permite ajustar mejor tanto la alimentación como el manejo sanitario”.

“Hay que hacer hincapié en que es necesario que el tambero atienda de la misma manera un ternero macho que una ternera hembra, que le dé la misma importancia, porque ahí arranca el negocio”, exhortó.

Según precisó, el sistema mantiene una ocupación cercana al millar de cabezas, con ingresos permanentes de terneros provenientes de los tambos asociados.

Buena respuesta del consumidor

Aunque la carne proveniente de machos Holando no se comercializa de manera diferenciada en las carnicerías de Uncoga, la entidad realizó relevamientos previos que mostraron una muy buena aceptación por parte de los consumidores. “Muchos clientes destacan la terneza y el color de la carne. En el mostrador funciona perfectamente integrada a la oferta habitual”, comentó Maletto.

Integración cooperativa

Maletto recordó que Uncoga nació en 1963 como una federación de cooperativas orientada a la comercialización de ganado bovino y que hoy cuenta además con un frigorífico faenador en Rafaela, desde donde abastece su red comercial.

El dirigente destacó que el proyecto no solo agrega valor dentro de la cadena lechera, sino que también fortalece el trabajo asociativo entre pequeños y medianos productores. “Creemos que este modelo puede servirle a muchos otros productores de la región”, afirmó.

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El sector cárnico sale en defensa del IPCVA y rechaza el plan de desregulación del Gobierno

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El debate por la desregulación de distintos organismos públicos sumó un nuevo capítulo. Tras conocerse el anteproyecto elaborado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado para modificar el esquema de financiamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), las principales entidades de la producción ganadera y de la industria frigorífica emitieron un fuerte pronunciamiento en defensa del organismo.

En un documento conjunto, las entidades que integran el Consejo de Representantes del IPCVA expresaron su “firme respaldo institucional” al Instituto y reivindicaron su papel como una herramienta estratégica para el desarrollo de la cadena bovina y la promoción de la carne argentina en los mercados nacionales e internacionales.

“Las propuestas de implementar un sistema de aportes voluntarios significarían, sin lugar a dudas, la eliminación del IPCVA”, advirtieron.

Un instituto financiado por el sector privado

Las entidades recordaron que el IPCVA fue creado por la Ley 25.507 a iniciativa del propio sector privado y que, desde entonces, se consolidó como el principal organismo encargado de financiar estudios técnicos, generar información estratégica y promover la carne vacuna argentina en el mundo.

También remarcaron que el Instituto funciona exclusivamente con recursos aportados por la cadena productiva, sin financiamiento del Tesoro Nacional. El esquema vigente establece un aporte obligatorio equivalente al 0,07% del valor índice de la res vacuna por parte de los productores y del 0,03% por parte de la industria frigorífica.

Según sostienen, este sistema garantiza el funcionamiento del organismo y evita el problema del “free rider”, es decir, que algunos actores se beneficien de las acciones de promoción sin contribuir a financiarlas.

Amplia representación federal

El documento destaca que el IPCVA reúne a toda la cadena de ganados y carnes, con representación federal de productores, cooperativas, frigoríficos exportadores e industria.

Entre las entidades firmantes figuran la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina (FAA), la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas, la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica, la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas y la Unión de la Industria Cárnica Argentina.

Asimismo, recordaron que el Estado nacional participa en el Consejo de Representantes a través de la Secretaría de Agricultura, mientras que el Consejo Asesor incorpora a instituciones técnicas, cámaras empresarias, asociaciones de criadores, organismos científicos y representantes oficiales.

“Así funcionan los principales países exportadores”

Uno de los principales argumentos del sector apunta a que el modelo argentino replica el esquema utilizado por los mayores exportadores mundiales de carne.

Las entidades señalaron que Australia, Estados Unidos, Reino Unido y Uruguay mantienen sistemas de financiamiento obligatorio para sus institutos de promoción, e incluso varios de ellos complementan esos recursos con aportes estatales.

En comparación internacional, sostienen que el presupuesto del IPCVA resulta significativamente menor al de organismos similares, pese a que Argentina continúa siendo uno de los principales productores y exportadores de carne vacuna del mundo.

Riesgo para la apertura de mercados

Las entidades también destacaron que el IPCVA ha sido determinante para la apertura y consolidación de mercados internacionales, el fortalecimiento de las relaciones sanitarias con los países compradores y el posicionamiento de la marca “Carne Argentina” como un producto premium.

Además, recordaron que entre el 3% y el 5% del presupuesto anual del Instituto se destina al apoyo de las tareas sanitarias que lleva adelante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.

“Degradar la credibilidad y la capacidad operativa del IPCVA implicaría retroceder en logros construidos con años de trabajo conjunto, inversión privada y esfuerzo sostenido de toda la cadena”, sostuvieron.

Finalmente, las entidades ratificaron su respaldo al organismo y reclamaron que se mantengan las actuales condiciones de funcionamiento, al considerar que constituyen un pilar para el presente y el futuro de la producción y comercialización de la carne vacuna argentina.

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El campo se une contra la desregulación del IPCVA y advierte que eliminar los aportes obligatorios pondría en riesgo las exportaciones

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Una propuesta de desregulación impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado abrió un nuevo frente de tensión entre el Gobierno nacional y uno de los sectores más dinámicos de la agroindustria. Las principales entidades de productores ganaderos y cámaras frigoríficas rechazaron el anteproyecto que busca transformar en voluntarios los aportes que hoy financian al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), al considerar que la medida comprometería la capacidad del organismo para sostener la inserción internacional de la carne argentina.

El debate trasciende una discusión sobre aportes obligatorios. Para las entidades que integran el Consejo de Representantes del IPCVA, el instituto constituye una herramienta estratégica construida por el propio sector privado desde la sanción de la Ley 25.507, destinada a financiar investigaciones técnicas, inteligencia comercial, promoción internacional y apertura de nuevos mercados para una de las principales cadenas exportadoras del país.

En un documento conjunto, las entidades afirmaron que la eliminación del esquema de financiamiento compulsivo implicaría, en los hechos, la desaparición del instituto. Argumentan que un sistema de contribuciones voluntarias generaría un problema clásico de acción colectiva: todos se beneficiarían de la promoción internacional sin asumir necesariamente el costo de sostenerla, debilitando progresivamente la capacidad operativa del organismo.

Actualmente, el IPCVA se financia exclusivamente con recursos privados aportados por productores y frigoríficos. La legislación vigente establece una contribución equivalente al 0,07% del valor índice de la res vacuna en plaza de faena para los productores y del 0,03% para la industria frigorífica. Según remarcan las entidades, ese mecanismo permitió sostener durante años una política de promoción continua sin depender del presupuesto estatal.

El respaldo institucional exhibe una amplitud poco habitual dentro del sector agropecuario. Firmaron el pronunciamiento las cuatro entidades de la Mesa de Enlace —Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Coninagro— junto con las principales cámaras de la industria frigorífica, entre ellas ABC, CADIF, CICCRA, FIFRA y UNICA. Además, el propio Estado nacional participa del Consejo de Representantes a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Las organizaciones sostienen que el IPCVA ha sido determinante para consolidar acuerdos comerciales, fortalecer la relación sanitaria con los principales países compradores y posicionar la marca “Carne Argentina” como un producto premium en los mercados internacionales. Incluso recuerdan que entre el 3% y el 5% del presupuesto anual del instituto se destina a colaborar con tareas sanitarias desarrolladas por el SENASA, aspecto considerado central para mantener la habilitación de mercados de alto valor.

El documento también introduce un argumento comparativo. Según las entidades, todos los grandes países exportadores de carne vacuna cuentan con organismos similares financiados mediante aportes obligatorios y, en muchos casos, complementados con recursos públicos. Australia, Estados Unidos, Reino Unido y Uruguay aparecen como ejemplos de modelos donde la promoción internacional constituye una política de Estado orientada a sostener la competitividad de toda la cadena.

Desde esa perspectiva, los representantes del sector consideran que el debate no debería centrarse únicamente en la reducción de cargas, sino en evaluar el retorno económico que generan estas instituciones. La promoción internacional, la construcción de reputación sanitaria y la apertura de nuevos mercados benefician tanto a grandes exportadores como a pequeños productores, al ampliar la demanda y mejorar las posibilidades de colocación de la producción argentina.

Otro aspecto que las entidades destacan es el carácter federal y plural del instituto. Desde su creación, la presidencia y la vicepresidencia fueron ejercidas de manera rotativa entre representantes de distintas organizaciones, mientras que el Consejo Asesor incorpora universidades, institutos tecnológicos, asociaciones de criadores, organismos científicos, cámaras empresarias y organismos públicos, consolidando un esquema de gobernanza compartida que, sostienen, fortalece la legitimidad institucional.

La discusión también expone un desafío más amplio para la agenda de desregulación impulsada por el Gobierno. Mientras el Ejecutivo busca reducir mecanismos obligatorios de financiamiento sectorial, parte del complejo agroindustrial advierte que existen instituciones cuya sostenibilidad depende precisamente de la participación colectiva de todos los actores. En este caso, el interrogante no pasa únicamente por reducir costos, sino por determinar cómo preservar herramientas que contribuyen a generar divisas, abrir mercados y sostener el posicionamiento internacional de uno de los principales productos de exportación de la Argentina.

La controversia deja planteado un debate de fondo sobre el diseño de las políticas de competitividad. Para el sector cárnico, el desafío no consiste solamente en producir más, sino en mantener instituciones capaces de sostener la calidad sanitaria, promover la diferenciación de la carne argentina y consolidar su presencia en un mercado internacional cada vez más competitivo. Allí radica, sostienen las entidades, el verdadero valor estratégico del IPCVA.

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El consumo de carne vacuna cayó 11,5% y marcó el peor primer semestre en tres décadas

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La carne vacuna, uno de los productos más emblemáticos de la dieta argentina, atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Durante el primer semestre de 2026, el consumo interno volvió a desplomarse y alcanzó el nivel más bajo de los últimos 30 años, reflejando el impacto combinado de la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento de los cortes y una creciente participación de las exportaciones en el destino de la producción.

Así lo revela el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), que estima que entre enero y junio el abastecimiento del mercado doméstico cayó 11,5% interanual.

En términos absolutos, el consumo aparente fue de 1.019.430 toneladas res con hueso, unas 132.000 toneladas menos que en igual período de 2025. Se trata del menor registro para un primer semestre desde que la entidad lleva estadísticas comparables.

Menos carne en la mesa de los argentinos

La caída también se refleja en el consumo por habitante.

El promedio móvil de los últimos doce meses descendió hasta 47 kilos por persona al año, lo que representa una baja del 8,2% respecto del mismo período del año anterior. En términos prácticos, cada argentino consumió en promedio 4,2 kilos menos de carne vacuna que hace un año.

La tendencia confirma un cambio que se viene profundizando desde hace varios años: la carne vacuna continúa perdiendo participación en la dieta familiar frente a otras proteínas más accesibles, especialmente el pollo y, en menor medida, el cerdo.

El precio de la carne corrió más rápido que los salarios

Uno de los principales factores detrás de la caída del consumo fue el fuerte aumento del precio relativo de la carne vacuna.

Durante los últimos doce meses, el rubro “Carnes y derivados” aumentó 45%, muy por encima de la inflación general, que fue del 33,5%.

Dentro de ese grupo, los cortes vacunos fueron los que más se encarecieron, con una suba promedio del 53,6%.

En contraste, el pollo entero —el principal sustituto elegido por los consumidores cuando el presupuesto se ajusta— aumentó 29,9%, bastante por debajo de la carne vacuna.

La diferencia de más de veinte puntos porcentuales terminó modificando las decisiones de compra de muchas familias, que redujeron el consumo de carne vacuna o directamente reemplazaron parte de esas compras por proteínas de menor precio.

Entre los cortes populares, la mayor suba correspondió a la carne picada común, que aumentó 56,2% interanual. Le siguió el asado, con un incremento del 54,3%, dos productos de fuerte presencia en la mesa cotidiana.

Menor producción, pero más exportaciones

El retroceso del consumo no obedeció únicamente a la pérdida de poder de compra.

También influyó una menor disponibilidad de carne para el mercado interno.

Durante el primer semestre se faenaron 6,02 millones de cabezas, un 8,9% menos que en igual período del año pasado.

Como consecuencia, la producción de carne vacuna descendió hasta 1,428 millones de toneladas, con una caída interanual del 6,2%.

Sin embargo, el consumo cayó todavía más que la producción.

La explicación está en el comercio exterior.

Mientras el mercado doméstico reducía su demanda, las exportaciones siguieron creciendo.

Entre enero y junio se exportaron 408.600 toneladas, un aumento del 10,2% respecto del mismo semestre de 2025.

Eso modificó significativamente el destino de la producción nacional.

Hace un año, el 75,6% de la carne producida permanecía en el mercado interno y el 24,4% se destinaba al exterior.

Hoy esa relación cambió: el mercado doméstico absorbe 71,4% de la producción, mientras que las exportaciones ya representan 28,6%.

En otras palabras, una porción creciente de la carne argentina encuentra mejores oportunidades en los mercados internacionales, reduciendo el volumen disponible para el consumo local.

Un cambio estructural del negocio ganadero

La evolución de los indicadores refleja un proceso más profundo que una simple caída del consumo.

El sector ganadero viene atravesando una etapa de menor oferta de hacienda, consecuencia de varios años de liquidación de stock bovino.

Según CICCRA, ese proceso comienza lentamente a desacelerarse y podría dar paso, en los próximos años, a una etapa de recomposición del rodeo nacional.

Mientras esa recuperación no se consolide, la oferta seguirá siendo limitada y los frigoríficos continuarán enfrentando un escenario de competencia entre el mercado interno y las exportaciones.

Un consumo en mínimos históricos

El primer semestre de 2026 quedó registrado como el de menor consumo interno de carne vacuna en al menos tres décadas.

Ni las crisis económicas de comienzos de siglo, ni los años marcados por fuertes procesos de liquidación de hacienda habían mostrado un abastecimiento doméstico tan reducido.

El dato refleja un cambio que va más allá de la coyuntura.

Por un lado, el deterioro del ingreso real obliga a las familias a sustituir alimentos de mayor precio por opciones más económicas.

Por otro, la creciente demanda internacional convierte a la exportación en un destino cada vez más atractivo para la industria frigorífica.

La combinación de ambos factores redefine el mercado: menos carne disponible para el consumo local, precios que crecen por encima de los salarios y una dieta que incorpora progresivamente otras proteínas como alternativa.

Para un país históricamente identificado con el consumo de carne vacuna, el descenso hasta 47 kilos por habitante por año constituye mucho más que un dato estadístico. Es una señal de cómo la transformación económica está modificando incluso uno de los hábitos alimentarios más arraigados de la sociedad argentina.

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