LA CACHUERA

Yerba mate: contundente respaldo de Agricultura de Nación a la resolución 170 del INYM

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La directora de Asuntos Contenciosos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Patricia Comyn emitió un contundente dictamen que respalda la necesidad de limitar las plantaciones de yerba mate, que se determinó con la resolución 170 del Instituto Nacional de la Yerba Mate. La funcionaria respondió a un exhorto del juez de Paso de los Libres, Gustavo del Corazón de Jesús Fresneda, en el amparo “Asociación De Productores Molineros de Corrientes contra el Instituto Nacional de la Yerba Mate” y puso de relieve que de no limitarse las nuevas plantaciones, para 2030 habrá una crisis de sobreproducción que tiraría abajo los precios y pondría en riesgo la sustentabilidad de toda la cadena productiva, pero con mayor peso en los pequeños productores, que son mayoría en Misiones. 

“La yerba mate es un cultivo perenne que requiere aproximadamente cuatro años para entrar en producción, lo cual hace que exista un desfasaje entre el momento en que una mejora del precio induce al productor a plantar yerba mate, o a mejorar su yerbal incrementando las labores culturales e incorporando tecnología, y el momento en que se verifica el aumento de la producción”, detalló Comyn.

Esta característica biológica impide un ajuste rápido de la oferta de producción a las señales del mercado como ocurre en cultivos anuales. Más aún, la experiencia dada por la historia demuestra que se necesitan diez años para recomponer el equilibrio en la actividad luego de una situación de crisis.

Comyn detalla que el INYM llegó, a fines de mayo del 2021, a la siguiente conclusión:

“Debido a las condiciones actuales se generó un preocupante escenario futuro de ruptura del equilibrio entre la oferta y la demanda, producido por el comienzo de un claro ciclo de sobreoferta de hoja verde, con el efecto negativo sobre las condiciones de sustentabilidad de la actividad, lo que genera un impacto social nefasto, sobre todo en los sectores más débiles de la industria yerbatera, como ya se ha visto en las anteriores crisis históricas de la industria (1935, 1965 y 1995)”.

Esa conclusión se basó en las siguientes definiciones técnicas alcanzadas a ese momento:

1) La serie histórica de salidas al mercado interno demuestra que la demanda por habitante no ha crecido en los últimos 15 años, se ha mantenido estable y más bien a la baja, como lo demuestra la importante caída registrada en 2020 de más de 8.000.000 de kilos. Esto redunda en un crecimiento de demanda global marginal en la cual, incluso, no crece siquiera en el mismo ritmo que lo hace la población.  Así, la responsabilidad de mantener el equilibrio entre oferta y demanda, exigido por la Ley, recae fundamentalmente en el control de la producción.

2) Los viveros de yerba mate son el eslabón con mayor capacidad de reacción al aumento en la demanda de yerba, sirviendo las DDJJ anuales de plantines como un indicador altamente confiable para predecir el incremento futuro de superficie yerbatera. En los últimos cinco años la producción anual de plantines en condiciones de llevarse a campo tuvo un incremento consistente que la llevó a triplicarse en dicho período lo que, en el acumulado del período y basado en los modelos científicos del sector, suponiendo que no se agrega a la producción ningún plantin más en los próximos años, predice un aumento progresivo de la superficie cosechable, para el año 2025, hasta llegar a, aproximadamente, 25.000 hectáreas, cantidad que se equipara a la superficie total explotada por los más de 5.000 pequeños productores, con superficie declarada de hasta diez hectáreas, registrados activos en el INYM a mayo del 2021, dato que resulta altamente preocupante, pero que además implica un aumento de la producción que impactará negativamente en el equilibrio entre oferta y demanda en el 2025 y que para el 2030 genera más de un 23% de sobreoferta de hoja verde en el mercado, lo que se ha demostrado históricamente que afecta seriamente la sustentabilidad de la actividad, sobre todo en el rango de los pequeños productores. 

En los últimos cinco años, la superficie total explotada, registrada en el INYM (aún sin contemplar la superficie no declarada), tuvo un incremento de, aproximadamente, un 7,5%, lo que implicó más de 12.000 nuevas hectáreas volcadas a la producción, proyectando para el final del 2021, según los modelos estadísticos del sector, una cosecha récord y generando, a Mayo de dicho año, un nivel de stock combinado de yerba mate (canchada y molida) récord de 10 meses lo cual implica un aumento de 25% del promedio de stock histórico. Esto supone, teniendo en cuenta el ciclo de cosecha actual, que hacia adelante podría no adquirirse nueva producción durante varios meses sin afectar la salida al mercado de los productos envasados. La situación actual de evolución de superficie explotada, sin agregar ninguna hectárea más a la producción, permite también proyectar un quiebre del equilibrio entre oferta y demanda para el 2025 y un escenario de sobreoferta, para el 2030, cercano al 17%, con el consecuente efecto negativo sobre los precios y, por ello, sobre la situación social del eslabón productor (ya observado repetidamente en las crisis anteriores).

Se llegó a la conclusión de que la yerba mate es un producto de demanda inelástica, lo que significa que un aumento o disminución de precios no se traduce en igual porcentaje de aumento o disminución del consumo, demostrándose que, históricamente, una disminución del orden del 35% del precio implica solamente un aumento marginal, del orden del 3%, en la salida de yerba mate al mercado interno. 

En los últimos cinco años, la superficie total explotada tuvo un incremento de, aproximadamente, un 7,5%, lo que implicó más de 12.000 nuevas hectáreas de yerba mate volcadas a la producción

Esto demuestra que la disminución de los ingresos por baja de precio en la cadena productora no podrá ser compensado por un aumento en la cantidad de venta, asegurando entonces la pérdida de sustentabilidad de la actividad y, con ello, la pérdida de calidad de vida, sobre todo de los pequeños productores, ya que no podrán vender su producción más allá de que los precios desciendan efectivamente.

La evidencia histórica sugiere que, en este contexto, de mantenerse la expansión de las hectáreas explotadas por las empresas integradas (empresas que cuentan con producción de plantaciones propias, secaderos, molinos y envasadoras), estas tenderán a dar preponderancia a su propia producción, disminuyendo drásticamente los ingresos de los pequeños productores y produciendo un nuevo fenómeno migratorio producto del abandono de las chacras de la zona productora.

La ampliación de las posibilidades de nuevas plantaciones, por encima de las medias históricas registradas, favorece más bien la concentración de la producción, aumentando el peso específico de la participación en la torta global de los productores más grandes y las empresas integradas (empresas que cuentan con producción de plantaciones propias, secaderos, molinos y envasadoras), mientras que, en el caso contrario, se favorece una distribución más equitativa del crecimiento y, por ello, del aumento de la capacidad de afrontar las situaciones difíciles, como las que se pronostican para los próximos años, para todo el sector productivo.

La funcionaria cita el Registro de Yerbales del INYM, que revela que el promedio anual histórico de cantidad de productores que sumaron registros de yerbales gira en torno al 10% del total de productores por año y el promedio de hectáreas agregadas por ese universo es apenas superior a las 10 has por productor.

Para fines de Mayo del 2021, el promedio de superficie explotada registrada de los pequeños productores era de 4,98 hectáreas, estableciendo al valor de 5 hectáreas como una media razonable de explotación en el rango de “pequeño productor”.

En virtud de la urgente necesidad de ordenamiento, se consideró que una medida de 5 hectáreas nuevas de plantaciones por productor era equilibrada y pertinente para el primer año, estableciendo un límite teórico de 50.000 hectáreas y uno práctico más probable de 5.000 hectáreas, consideración que, igualmente, debía ser acompañada de mecanismos más exhaustivos de registro y monitoreo.

En esa línea, se expone como ejemplo la situación de La Cachuera, que proyecta la plantación de 1000 hectáreas en los próximos años, con un rendimiento de 20.000 kilos por ha/año, y que dicha superficie se plantará en alta densidad para cosecharse en forma mecánica. 

“La incorporación de 20 millones de kilos de hoja verde derivado de la implantación de estas hectáreas de alto rendimiento, en un contexto de sobreoferta, en el cual además la empresa no se encuentra en expansión en el mercado interno ni en el externo, al menos en forma contundente, sólo redundaría en una profundización, adelanto y aceleración al ciclo de sobreoferta y expulsión de mano de obra local dedicada a la cosecha”, señala Comyn.

Los secaderos de la empresa La Cachuera SA aumentarían su autoabastecimiento dejando de comprar el equivalente a 20.000.000 de kilos de hoja verde a pequeños y medianos productores locales. Para 2020 este volumen equivalió al 37% de toda la materia prima elaborada por sus secaderos.

Considerando que el promedio de producción nacional es de 4.877 kilos de yerba mate por hectárea/año, el ingreso de 1000 hectáreas de La Cachuera SA dejaría sin mercado al menos a 400 familias de productores con 10 hectáreas u 800 productores de 5 hectáreas, lo que implica, aproximadamente, el 20% de los considerados pequeños productores.

3) La incorporación de 1000 hectáreas a cosecha mecánica, dejará a un equivalente de 500 tareferos sin trabajo anualmente.

4) La sobreoferta de materia prima redundará además en la caída de los precios de mercado en un porcentaje aún mayor al porcentaje de yerba mate sobrante.

“Como conclusión, podemos decir que con las nuevas hectáreas de yerba mate implantadas en los últimos años la producción total de yerba mate se incrementará en un 39% para el 2030 si no se efectúan nuevas plantaciones luego del 2021. Si se siguiera plantando la misma cantidad que durante el año 2021 el porcentaje de incremento se traduce en un 70%. En el mismo plazo, se estima que la demanda crecerá solamente en un 9% para el 2030 lo que verifica claramente el escenario de sobreproducción proyectado, que se visualizará a fines de la década actual”, vaticina la funcionaria en el documento que fue enviado a la Justicia correntina y que tiene a Misiones como contraparte en el conflicto, ya que entiende que la resolución 170 sirve para cuidar el modelo productivo misionero.

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El INYM advirtió sobre una crisis de sobreproducción de yerba si no se aplica la resolución 170

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Hay más plantaciones y una producción en marcha que podría generar en cuatro años una sobreproducción de yerba mate que afectaría precios y el equilibrio de la cadena productiva. Ese es argumento central del Instituto Nacional de la Yerba Mate para defender la resolución 170 que recibió otro amparo en contra por parte de un juez de Paso de los Libres, en Corrientes. 

Los números son elocuentes: antes de la resolución 170, que limita desde este año las plantaciones a cinco hectáreas por productor, había 177.534 hectáreas registradas, pero la superficie actual es de 209.276 hectáreas, de las cuáles 187.060 ya están en producción y 22.216 estarán disponibles en futuras zafras en uno, dos, tres o cuatro años. Ahí radica el desequilibrio. Con la producción actual se lograron 882 millones de kilos de hoja verde, suficiente para atender el mercado interno y externo. Con las futuras, se agregarían 220 millones de kilos más, lo que elevaría la producción a 1.102 millones de kilos de materia prima, bastante por encima del consumo interno, que no crece al mismo ritmo, y los envíos al exterior. 

“La ley del INYM me obliga a tomar estas decisiones para garantizar el equilibrio de la oferta con la demanda y en caso necesario, establecer medidas que limiten la producción”, explicó el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Juan José Szychowski.

El funcionario nacional, junto al representante de la Provincia, Ricardo Maciel, el de los productores, Jonas Petterson y el síndico, Emilio Jouliá, brindó una conferencia de prensa en la que se detalló el estado de situación en virtud de los amparos judiciales concedidos, primero a La Cachuera y ahora a la Asociación de Productores Molineros de Corrientes, con el patrocinio del abogado macrista Daniel Sabsay. En relación a la segunda demanda, Jouliá dio un dato llamativo: el amparo fue concedido a la asociación, no a las empresas peticionantes, por lo que técnicamente siguen estando alcanzadas por el cupo de plantaciones. “En cien años Las Marías plantó 3.500 hectáreas y de repente, ahora dice que quiere plantar 2.500 hectáreas. ¿Para dejar afuera a miles de productores? Es una depredación del mercado”, advirtió Jouliá. 

Maciel recordó que la ley que dio vida al INYM sobrevino a una época de crisis de precios y sobreproducción, en momentos en que las grandes industrias podían comprar la materia prima a un precio de baratijas. “Son las mismas empresas las que hoy están cuestionando la 170, pero los misioneros no nos podemos dar el lujo de pasar por una crisis similar. Vamos a hacer las apelaciones, porque acá no está en discusión sólo lo jurídico, sino un modelo productivo. Los misioneros, que fueron solidarios en 2001, deben ser solidarios ahora también y hacer un consumo responsable”, reclamó el funcionario, en un velado llamado a boicotear las firmas beligerantes. 

Jouliá aclaró que más allá de que las empresas hayan conseguido el guiño del juez federal de Paso de los Libres, Gustavo del Corazón Fresneda, ligado al ex gobernador Ricardo Colombi, hay confianza en que la cuestión de fondo será favorable a la posición misionera. 

Pese a que la procuradora general de la Nación, Laura Mercedes Monti, recomendó a la Corte que el conflicto de competencia que reclamó el juez federal de Posadas, José Luis Casals, sea resuelto por el tribunal de alzada de Corrientes, Jouliá insistió en que, si es necesario, se irá hasta las últimas consecuencias para que sea la Corte la que dirima el conflicto.

“La Cachuera sabemos que es una empresa de Misiones, hasta utiliza la denominación de origen, y recurre a la justicia correntina”, cuestionó. Lo cierto es que de las 209 mil hectáreas de yerba, sólo 27.386,86 de la vecina provincia, en los departamentos de Santo Tomé e Ituzaingó, con un puñado de productores y de empresas. Suena ilógico que sea desde allí donde se determine la política productiva de toda la zona productora, mientras que en Misiones hay más de 12 mil productores y decenas de industrias.

“Si es necesario, aplicaremos cupos de cosecha”, cerró Szychowski.

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Hay 209 mil hectáreas de yerba, 65 mil más que las reconocidas en la zona productora

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La preocupación que sobrevuela en el sector productivo yerbatero es que haya una sobreproducción que tire abajo los precios y repita escenarios del pasado. El tractorazo de 2001 sobrevino por una profunda crisis de precios y la desaparición de muchos pequeños productores. En esa línea se enmarca el objetivo del Instituto Nacional de la Yerba Mate de establecer un cupo de plantaciones de hasta cinco hectáreas por productor, para comenzar, paulatinamente, a equilibrar la balanza. 

La preocupación de los pequeños productores misioneros tiene asidero: hay más plantaciones de las que estaban transparentadas, lo que deja en evidencia la necesidad de regular el mercado: en total, según el relevamiento oficial del INYM, en la zona productora hay 209.276,89 hectáreas, 64.994 más que las que estaban declaradas oficialmente.  

El relevamiento también refleja el desatino que significa que las políticas productivas no se resuelvan en el seno del INYM y terminen dependiendo del humor de la Nación o la voluntad de un juez de Corrientes: en Misiones se concentran 181.890,02 hectáreas de yerba, contra solo 27.386,86 de la vecina provincia, en los departamentos de Santo Tomé e Ituzaingó. 

En Misiones la mayor cantidad de hectáreas se concentra en el departamento Oberá, con 24.472,57, seguida por Cainguás, con 19.717,23, Apóstoles, con 17.914,85, San Ignacio con 17.360,48 y General Belgrano, con 17.192,52. En San Pedro hay 14.355,40 y en Capital otras 4.095,85 hectáreas. 

Las hectáreas reconocidas en el relevamiento no figuraban en ningún papel, aunque pudieran tener varios años de existencia. Pero que haya 64 mil más, es un dato que confirma la preocupación del sector productivo.

En Corrientes hay intenciones de ampliar la zona productiva para “no depender” de Misiones en la compra de materia prima. 

Las Marías pretende plantar cinco mil hectáreas. El plan consiste en la renovación de 2.500 hectáreas de yerbales, mediante la remoción de los implantados más antiguos e improductivos para reemplazarlos por nuevos ejemplares a razón 500 hectáreas anuales.

Luego de cumplimentar esa primera etapa, continuará el plan con la implantación de 2.500 hectáreas adicionales sobre fracciones de inmuebles de su propiedad hoy no utilizadas con yerba mate.

Navar SA, empresa que hizo un amparo junto a Las Marías y Playadito en contra del cupo de plantaciones, cuenta con 700 hectáreas propias de yerba, distribuidas en cinco establecimientos dentro del departamento de Santo Tomé,. 

Navar produce cerca de 7 millones de kilos de hoja verde (campaña 2021), los que dan un rendimiento promedio estimado de 10 mil kilogramos por hectárea. 

Esta empresa posee un molino propio lo que permite la producción de sus dos marcas comerciales: Yerba Mate Primicia y Yerba Mate Don Justo. Comercializa cerca de 4.800.000 kilogramos de yerba. En la actualidad, cuenta con tierra ociosa y disponible para poder plantar 277 hectáreas de yerba, la cual en su momento se proyectó hacerlas en los próximos 4 años. En el amparo, esta firma hizo explícita su negativa a comprar yerba de Misiones: “Al no poder contar con esas tierras como consecuencia de las restricciones impuestas por el INYM (Resolución 170/2021), Navar se verá obligada a buscar la materia prima para poder afrontar la demanda en Misiones con los costos que esto implica, cuando lo podría producir por sí mismo, y de esa manera controlar y mejorar la calidad de nuestro producto, mantener un sabor unificado a través del tiempo, y por sobre todo nos hace más competitivos”, señala el documento.

Las hectáreas descriptas anteriormente le brindarían la materia prima suficiente y le darían la posibilidad de extender sus zonas de llegada de su yerba.

“La pérdida económica que implica no poder acceder a plantar dichas tierras rondarían por encima de los $60.000.000 anuales, sin tomar en cuenta el costo de oportunidad de tener esas tierras ociosas”, señala Navar en la demanda.

Por su parte, los socios de Playadito, invocan que la resolución del INYM implica “severísimas restricciones a los derechos constitucionales de trabajar, ejercer industria lícita, usar y disponer de la propiedad, entre otros”.

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Yerba: ganancias firmes de las exportadoras pese a la pérdida de mercados internacionales

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Las principales empresas que dominan el mercado interno, también se imponen en el comercio exterior de la yerba mate y cerraron un año con balance positivo, de acuerdo a un informe de la consultora Expo Data.

A diferencia del mercado interno, dominado por Las Marías de Corrientes, la firma misionera La Cachuera es la que lidera el ránking de exportadoras, con 12.281 toneladas y casi 25 millones de dólares obtenidos por sus colocaciones en el exterior. 

Al analizar el precio de venta de las cinco firmas que son las principales exportadoras, que representan más del 80% de las exportaciones de yerba mate argentina, se puede determinar que el valor promedio de los envíos al mundo, es de u$ 2.200 por tonelada. Las exportadoras de Paraguay y Brasil, en cambio, ofrecen la tonelada puesta en destino a US$1400, lo que explica la fuerte demanda desde Argentina por la importación de yerba paraguaya que genera un apreciable margen de ganancia puesta la materia prima en el mercado interno o vuelta a exportar. En el sector industrial explican que no se puede hablar de “ganancias”, porque el costo argentino es más alto que el de Paraguay y Brasil y, aunque libres de retenciones, las exportaciones se liquidan al dólar oficial, bastante más bajo que el valor de mercado.

Las empresas argentinas, con un costo de materia prima similar a sus competidores, importaron más de 26 millones de kilos de yerba mate canchada durante el año pasado, a un precio de U$s 1.005 la tonelada.

A su vez, exportaron a un precio promedio de U$s 2.200, con un costo oficial de la materia prima de 36,83 pesos, bastante por debajo de lo que pagaba el propio mercado. Pero la importación de yerba le metió presión a los precios pagados en la Argentina, ya que el valor es inferior a lo que el mercado estaba pagando por la yerba en Misiones y norte de Corrientes.

El año pasado, los productores nucleados en la APAM denunciaban la importación de yerba canchada para ser procesada en la Argentina a un valor de USD 1,31, cifra que equivaldría a unos $ 135 según el dólar oficial, mientras que la yerba mate argentina se estaba comercializando por arriba de los $ 160.

En 2021, el Ministerio de Agricultura de la Nación relevó la importación de unas 25 mil toneladas de yerba mate, cifra apenas por debajo del récor de 2020, cuando se importaron 31 millones de kilos. En paralelo, la Argentina perdía volumen en el mercado externo. En el sector entienden que no se trata de una cuestión de costos, sino de que las principales exportadoras no resignaron márgenes de ganancias y, por el contrario, las engrosaron con las importaciones. El mundo puede conseguir yerba más barata que la que ofrecen en la región productora.

Según datos relevados por la aduana argentina, y recopilados por el INDEC, el pico de compras de yerba procedente de Brasil y Paraguay se registró en el tercer trimestre del año pasado, cuando ingresaron 13.644 toneladas. Esos ingresos fueron objetados por la calidad, ya que la yerba importada cuenta con palo, y hasta presencia de químicos y exceso de humo.

Medio Oriente, principalmente Siria, es un mercado clave para las exportaciones de yerba mate desde la Argentina. En los últimos años fue el destino de entre 30 millones y 35 millones de kilos; entre enero y octubre de 2021 -según los últimos números de Indec- hubo operaciones por US$ 58,7 millones, de las que el 65% fueron a Siria. Sin embargo, Brasil y Paraguay están generando “serios” problemas ya que ofrecen la tonelada puesta en destino a US$1400 frente a los US$2200 de la Argentina.

Paraguayos y brasileros ganan mercados, con un costo similar de materia prima, y exportaron a un valor de U$s 1.400 la tonelada, 800 dólares menos que en Argentina, que, por el contrario, durante el 2021 sufrió una caída en sus envíos al exterior.

En Paraguay la industria yerbatera mueve unos US$120 millones al año, con una producción anual de 50 millones de kilo (contra 270 millones de kilos anuales promedio de la Argentina) y exporta el 20%. El principal destino es ahora España, seguida de Bolivia, Alemania, Chile, Polonia, Israel y Turquía. El Líbano también está en la lista.

Brasil es el segundo exportador mundial después de la Argentina; su principal mercado es Uruguay (alrededor del 80%) y por los precios de su yerba canchada ya hubo reclamos de los productores argentinos, ya que ingresaba más barata que la local. Desde el Instituto Nacional de la Yerba Mate plantearon que las compras eran por precio y no por falta de stock.

El documento “Análisis de Exportaciones Argentinas” de Expo Data, en el período que va de enero a diciembre de 2021, presenta un ranking de exportaciones por marca, ordenado de mayor a menor, donde el primer lugar lo ocupa La Cachuera, que durante el año pasado exportó 12.281,20 toneladas de yerba mate al valor de U$s 2.011,54 cada una.

Con la India como nuevo mercado, la segunda empresa que más yerba mate vendió al exterior fue Productores de Yerba Mate Santo Pipó (Piporé), con el envío de 6.732,87 toneladas por un valor de U$s 2.202,29 cada tonelada.

El tercer lugar fue para el Grupo Kabour, de Andresito, con 6.596,78 toneladas al precio de U$s 1.900 cada una.

En tanto, Establecimiento Las Marías (Corrientes) comercializó en otros países un total de 3.012,66 toneladas a U$s 3.034,88 cada una; la Cooperativa Agrícola Limitada Oberá (CALO) vendió 1.276,50 toneladas a U$s 1.809,13 cada una.

Estas empresas representan más del 80% del volumen exportado por la Argentina.

Los principales destinos han sido Siria (65,1 por ciento del total exportado), con 23.149,02 toneladas, y Chile, con 7.336,28 toneladas (20,6 por ciento de los envíos), seguido de España, Líbano, Estados Unidos, Francia, República Federal de Alemania, entre otros países.

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Ganadores y perdedores en un año complejo para la yerba mate

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La producción yerbatera está en constante ebullición. Precios bajos para la producción, precios altos para la industria, límite de plantaciones y un mercado acotado por un control de precios que influye en el desarrollo de las principales marcas. En ese escenario, la disputa por ganar mercados es durísima y nuevas marcas aceptan el desafío de intentar quedarse con una porción. 

En el top tres del mercado, dos empresas correntinas dominan desde hace tiempo y el 2021 no cambió esa realidad. Primero Las Marías, inamovible en el puesto número 1, con unos 54 millones de kilos declarados. En segundo lugar se ubica la cooperativa Liebig, con su marca Playadito, con unos 40 millones de kilos.

El podio lo completa CBC, la yerba compuesta con su planta en Santa Ana, con unos 22 millones. 

En cuarto lugar, la marca Amanda, de La Cachuera, movió 18 millones de kilos, seguida por Yerbatera Misiones (Cruz de Malta),con más de 15 millones de kilos. 

En el sexto lugar aparece la marca Rosamonte, con 15,6 millones de kilos colocados en góndolas. Pegadita aparece una marca que no es tradicional en Misiones, pero que gana terreno en las góndolas del país: VerdeFlor, que también es una yerba compuesta, alcanzó los 11,8 millones de kilos.

En el octavo lugar se ubica la yerba Andresito, de la marca de la cooperativa homónima, con 10.2 millones de kilos. La cooperativa decidió este año acotar su propio mercado para enfrentar la suba de costos y los precios tope. 

Después, completan el top ten Cachamai con nueve millones y medio de kilos y Llorente, con 7.900.000 de kilos.

La disputa por cada porción del mercado es durísima. Pero de todos modos, aparecen nuevos jugadores que se animan a la competencia. En diciembre fue presentada Camino Nuevo la nueva yerba de la familia del Establecimiento Don Leandro S.R.L, un producto premium que mezcla yerba de alta gama, con arte, con experiencia sustentable del medio ambiente y fe.

El último informe del Sector Yerbatero correspondiente al mes noviembre indica que durante ese mes el volumen de yerba mate elaborada con destino al mercado argentino fue de 22.670.944 kilos. Sumado a los meses anteriores, el consumo interno acumuló 261.457.074 kilos entre enero y noviembre del corriente año.

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