la chacra

Pimiento bajo cubierta: una alternativa rentable para producir en otoño-invierno en Misiones

Compartí esta noticia !

En la cuenca hortícola de Gobernador Roca y Corpus, el cultivo de pimiento comienza a ganar protagonismo como una opción productiva que permite diversificar la chacra y mejorar la rentabilidad. En una zona tradicionalmente vinculada a las hortalizas de hoja, la incorporación de hortalizas de fruto abre nuevas oportunidades para los productores.

El pimiento se produce bajo cubierta, en invernaderos que generan un microclima adecuado para sostener la producción durante el otoño e invierno. Esta estrategia permite obtener “primicias”, es decir, pimientos disponibles cuando la oferta de otras regiones es menor, logrando así mejores precios en el mercado.

El proceso productivo comienza entre enero y febrero con la siembra de plantines, mientras que el trasplante se realiza entre fines de febrero y principios de marzo. A partir de allí, el cultivo atraviesa un ciclo de entre 120 y 150 días hasta la aparición de los primeros frutos, que pueden cosecharse tanto verdes como maduros según la estrategia comercial.

Compartí esta noticia !

Inauguran la muestra “Mujer Rural Misionera”: la imagen como testimonio del trabajo en el campo

Compartí esta noticia !

En el marco del Mes de la Mujer, el jueves 5 de marzo a las 10.30 h se inaugurará en la Sala 3 del Centro de Arte la muestra fotográfica Mujer Rural Misionera, una propuesta que visibiliza el rol de las mujeres en el ámbito rural y su aporte al desarrollo productivo, social y cultural de la provincia.

Dando inicio a las actividades por el 8M -Día Internacional de la Mujer-, la exposición dirige la mirada hacia quienes sostienen la vida en el campo. A través de la fotografía documental, el proyecto ofrece un testimonio sensible sobre su aporte a la agricultura familiar y propone resignificar su presencia en las comunidades, reconociendo su trabajo, su fuerza y el entramado familiar que construyen día a día.

La muestra surge a partir del concurso fotográfico Mujer Rural Misionera, dirigido a estudiantes de las Escuelas de Formación Agraria e Institutos de Enseñanza Agropecuaria de Misiones, quienes retrataron a mujeres de sus comunidades; Las obras fueron seleccionadas tanto por su criterio artístico como por el significado que transmiten, entre los que se destacan la labor, la fuerza y la familia.

El proyecto contó con el acompañamiento de la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar de Misiones, cuyo apoyo permitió fortalecer el alcance territorial de la iniciativa. La invitación está abierta a toda la comunidad para conocer una parte viva de nuestra memoria colectiva y reconocer a quienes sostienen la vida rural y productiva de la provincia.

La muestra puede visitarse de martes a viernes de 8 a 18h y sábados de 15 a 19h, con entrada libre. Para coordinar visitas guiadas de instituciones educativas o grupos, comunicarse al correo electrónico: visitascentrodearte@gmail.com.

Compartí esta noticia !

¿Por qué la agroecología es el camino?

Compartí esta noticia !

La evidencia agronómica y edafológica contemporánea converge en un diagnóstico incuestionable: la República Argentina ha transitado el punto de máxima capacidad productiva sustentable de sus suelos –el denominado peak soil– y se encuentra en la fase descendente de degradación acelerada. Este fenómeno no constituye una proyección teórica, sino una realidad cuantificada mediante métricas precisas de pérdida de masa, desestructuración y colapso bioquímico.

La erosión hídrica y eólica moviliza anualmente entre 1.000 y 2.000 millones de toneladas de horizonte superficial, equivalente a la desaparición de aproximadamente 240.000 hectáreas de capa arable por año. Este proceso opera a una velocidad que supera en órdenes de magnitud la capacidad pedogenética natural, que requiere entre doscientos y mil años para regenerar un centímetro de suelo fértil. La región pampeana, núcleo histórico de fertilidad, exhibe actualmente contenidos de materia orgánica por debajo del 2,5% en extensas áreas, umbral crítico en el que la actividad biótica edáfica –el metabolismo fundamental del suelo– entra en disfunción irreversible. Este agotamiento se correlaciona con un balance mineral profundamente negativo: la agricultura extractivista remueve anualmente 3,5 millones de toneladas de nitrógeno, fósforo y potasio, restituyendo menos del 45% mediante fertilización sintética, configurando así una minería de nutrientes que trata al suelo como substrato inerte y no como ecosistema.

Paralelamente, la compactación inducida por el tráfico de maquinaria pesada ha generado horizontes densificados –pisos de arado– que afectan al 60% de la superficie agrícola, reduciendo la porosidad, limitando la infiltración hídrica en más del 70% y estrangulando el desarrollo radical. Esta asfixia mecánica se agrava con procesos de acidificación generalizada, donde el 65% de los suelos de la región núcleo presentan pH inferiores a 6,0, induciendo la fijación de fósforo y la solubilización de aluminio tóxico.

La dimensión biológica del colapso resulta aún más elocuente: análisis comparativos de biomasa microbiana revelan reducciones superiores al 70% en suelos bajo régimen convencional respecto de sistemas agroecológicos. La drástica disminución de la diversidad fúngica –esencial en la formación de agregados estables y en el ciclo del carbono– junto al colapso de la mesofauna, desmantela la arquitectura biológica que sostiene la fertilidad a largo plazo.

Este conjunto de datos no describe una mera degradación, sino una transgresión de umbrales ecosistémicos irreversibles bajo el modelo extractivo vigente. La productividad presente se mantiene mediante subsidios energéticos masivos –fertilizantes de síntesis, agroquímicos, laboreo intensivo– que enmascaran el agotamiento del capital edáfico. El peak soil argentino constituye, por tanto, la contraparte terrestre del peak oil: el momento en que el costo energético y ecológico de continuar la explotación supera cualquier beneficio neto, revelando la falacia terminal de un modelo que confundió riqueza natural con renta minera. La agroecología emerge aquí no como alternativa ideológica, sino como la única disciplina científica capaz de revertir la entropía edáfica mediante la reconstrucción de los ciclos biogenéticos, reinstalando al suelo no como recurso, sino como sujeto metabólico de la producción futura.

La tierra que trabajas con tus manos, las semillas que guardas con devoción, el abono que elaboras con paciencia, no son solo actos de cultivo. Son actos de guerra silenciosa contra un sistema que se derrumba. Estamos en la década más decisiva de la historia humana, y la agroecología es nuestra trinchera, nuestra arma y nuestra profecía. Los datos, fríos e incontrastables, gritan la urgencia.

El agronegocio industrial devora el 12% de todo el petróleo que se consume en el planeta. Para producir una caloría de comida, gasta hasta diez calorías de energía fósil. Es un sistema termodinámicamente suicida, un dinosaurio que se alimenta de su propia cola. Mientras, cada hectárea bajo manejo agroecológico secuestra en el suelo entre 2 y 5 toneladas de CO2 al año, revirtiendo la crisis climática que el extractivismo provocó. No es una metáfora: tu huerta es una tecnología de geoingeniería popular y accesible.

El pico del petróleo convencional, el momento en que la mitad del recurso fácil se agotó, ocurrió en 2005. Desde entonces, la industria se arrastra hacia fuentes cada vez más desesperadas y destructivas: el fracking, que contamina acuíferos con más de 750 químicos tóxicos; las arenas bituminosas, que requieren arrasar bosques y usar tres barriles de agua limpia por cada barril de crudo extraído. Esta es la cruda realidad energética que sostiene el supermercado global. El modelo se sostiene externalizando la destrucción: el 92% de la deforestación en la Amazonía y el Gran Chaco tiene un solo destino: la ganadería industrial y la soja transgénica para forraje. Nuestra comida barata se paga con la sangre de los territorios.

Frente a esto, la agroecología no es un hobby. Es el proyecto político de soberanía más radical del siglo XXI. Cada policultivo rompe el monopolio de las corporaciones que controlan el 60% del mercado mundial de semillas. Cada biofábrica local de insumos le resta poder a las seis megacorporaciones que dominan el 75% del mercado de agrotóxicos. Cada cosecha consumida en circuitos cortos desmonta la lógica de un sistema alimentario que es responsable del 34% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Latinoamérica no es el patio trasero de nadie. Somos la reserva biocultural del planeta, custodios del 40% de la biodiversidad mundial y de innumerables saberes ancestrales. Cuando defendemos una huerta, defendemos un territorio. Cuando intercambiamos una semilla, tejemos una red de inteligencia colectiva indestructible. Cuando compostamos, estamos declarando que la muerte no es un desecho, sino el principio de un nuevo ciclo. Eso es política en su estado más puro: la gestión del poder sobre la vida misma.

No nos pidieron permiso para envenenar nuestros ríos, patentar nuestros patrimonios genéticos o calentar la atmósfera. Pero tampoco nos lo van a dar para construir el mundo nuevo. La audacia no es una opción, es un mandato biológico. Hay que ser tan audaces como la naturaleza que imitamos: invasivos como las raíces, resilientes como las semillas del monte, implacables como la vida que se abre paso entre el cemento. No estamos cultivando lechugas. Estamos cultivando el futuro, y el futuro será agroecológico, o no será. La tierra nos llama no solo a sembrar, sino a organizar, a luchar y a ganar. El movimiento está listo. Ahora es el tiempo de la cosecha política.

Compartí esta noticia !

Histórica cosecha de tabaco Burley

Compartí esta noticia !


Por primera vez se cosecha en una chacra misionera un lote de tabaco burley en el mes de octubre. Se destaca la calidad del producto debido a la utilización de bionsumos.


En un hecho histórico, la cosecha de tabaco burley comenzó un mes antes de lo previsto y se llevó adelante en una chacra misionera del municipio de Salto Encantado. Cabe señalar que se trata de una chacra que ha aplicado productos de la empresa Agrosustentable a sus cultivos.

El Ministerio del Agro trabaja de manera permanente junto a los productores y productoras de la provincia con capacitaciones en el uso y aprovechamiento de bioinsumos, llevando tecnologías a las chacras para que sean aplicadas a la producción. De esta manera, se sigue impulsando la incorporación de insumos que cuidan el ambiente a la producción misionera, y el crecimiento del campo de una manera más orgánica.

En este sentido, el subsecretario de Tabaco, Carlos Pereira señaló que “por primera vez estamos cosechando un lote de tabaco un mes antes de la fecha en que realizamos cada año. Es fundamental cuidar a nuestros productores, a nuestra familia tabacalera que hace muchos años están produciendo a través de un sistema cooperativo, que representa las demandas de los productores misioneros”.


Al mismo tiempo agregó que “es importante resaltar que estos productores han incorporado bioinsumos a su producción y desde nuestro lugar seguiremos acompañándolos en este camino, para que puedan incrementar la producción de las chacras misioneras, además fortalecer a todos los sectores productivos y seguir cuidando nuestro ambiente”.


Misiones es una provincia cada vez más sustentable, y esto se debe a la implementación de políticas públicas que además de cuidar el ambiente, cuida a los productores y la salud de quienes consumen. En este desafío de los nuevos paradigmas y formas de producir, el gobierno de la provincia acompaña a los productores y productoras en la transición hacia un modelo productivo más sustentable, equilibrado y sostenible en el  tiempo.

Compartí esta noticia !

Alem avanza en la creación de una cuenca productiva de huevos sustentable

Compartí esta noticia !

La Municipalidad de Leandro N. Alem, a través de la Dirección del Agro, lleva adelante el Curso Integral de Formación Avícola: Producción de Gallinas Ponedoras, una propuesta que se desarrolla a lo largo de todo el año 2025 y que busca formar y acompañar a productores locales en el fortalecimiento del sector.

El curso se realiza mediante una planificación interinstitucional junto al INTA Cerro Azul-Misiones, el IMAC y la EFA Santa Teresita de Alem, integrando saberes técnicos, científicos y educativos en beneficio de la comunidad productora.

La formación es teórico-práctica y aborda los pilares fundamentales de la Genética, Nutrición, Sanidad, Manejo y Economía de la Producción, con el objetivo de conformar una cuenca productiva de huevos sustentable y sostenible en la localidad. Las clases se desarrollan de forma quincenal en la EFA Santa Teresita (módulos teóricos) y en la planta avícola modelo del INTA EEA Cerro Azul-Misiones (módulos prácticos).

Alem apuesta al conocimiento como motor del desarrollo

El equipo docente está conformado por la Médica Veterinaria Julia Calderón, la Médica Veterinaria Paola Sanz, el Profesor en Ciencias Agronómicas Gabriel Gómez y el Licenciado Agropecuario Facundo Morel, quienes abordan los distintos ejes formativos que hacen al proceso integral de producción.

El intendente municipal, Dr. Matías Sebely, destaca que: “Alem sigue apostando al conocimiento como motor del desarrollo. Este curso no solo forma productores, sino que fortalece la economía local con una visión sustentable y comunitaria. Queremos que cada vecino tenga la oportunidad de aprender y crecer en su propio territorio.”

Por su parte, el director del área y docente del curso, Lic. Facundo Morel, subraya: “La articulación entre las instituciones permite un abordaje integral de la producción avícola. Buscamos generar una red de pequeños y medianos productores con conocimientos técnicos sólidos, capaces de sostener una producción eficiente, rentable y ambientalmente responsable.”

Con esta propuesta, la Municipalidad de Leandro N. Alem reafirma su compromiso con la capacitación, la innovación y el desarrollo sustentable del sector agroproductivo local.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin