El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Lechería, informa que el consumo interno de productos lácteos se incrementó 5% durante 2020, revirtiendo la caída de los últimos cuatro años.
En este sentido, durante el año pasado se alcanzaron los 190.9 litros per cápita, marcando así un crecimiento desde los 182.2 litros per cápita del 2019.
Por su parte, la exportación de productos lácteos creció casi un 19% en relación 2019 (que representa 23% en toneladas y dólares), según se desprende de los resultados del Balance Lácteo Anual publicado hoy.
“Se trata de números importantes para la cadena láctea, en un año en el que tuvimos que afrontar las dificultades ocasionadas por la pandemia y que ha mostrado la capacidad del sector para sostener e incrementar la producción para garantizar el abastecimiento interno y mejorar los niveles de exportaciones”, expresó el Director Nacional de Lechería, Arturo Videla.
Los números del informe producido por el área de estadística de la dirección muestran, además, un crecimiento del 7%, en comparación al año anterior, de la producción primaria, mientras que las importaciones disminuyeron un 47%.
Se llevó a cabo este martes la segunda subasta de la plataforma Global Dairy Trade del mes de noviembre, con una suba general para todos los lácteos del 1.8%, logrando un valor promedio por tonelada de U$S 3.157.
En este marco, tanto la leche en polvo entera como descremada lograron obtener valores positivos, +1.8% y +2.5% respectivamente; pero que no alcanzaron a compensar la pérdida lograda en la primera subasta de noviembre (-2% leche en polvo entera y -4.4% en la leche en polvo descremada).
De esta manera, el mes de noviembre cerró con esta segunda subasta en valores de U$S3.037 la tonelada para la leche en polvo entera y de U$S2.799 la tonelada para la descremada.
El resto de los precios obtenidos en la subasta Nº 272 del GDT desarrollada el 17 de noviembre, son los siguientes:
Por Francisco Oliverio, Asesor de la Fundación Producir Conservando. En un momento donde crece el comercio mundial de alimentos y donde la Cadena Agroindustrial Argentina representó en 2019 dos tercios de las exportaciones totales del país, deberíamos pensar que cadenas agroalimentarias tienen oportunidades.
Un informe de hace pocos días atrás del Rabobank indica claramente que la demanda de productos lácteos en el sud este asiático en los próximos años continuará creciendo sostenidamente.
Solo en China se estima para 2030 una demanda equivalente de 15 mil millones de lts. en importaciones de productos lácteos.
Otros países asiáticos (Indonesia, Malasia, Singapur, Pilipinas, Vietnam y Tailandia) demandarán, según las mismas estimaciones, el equivalente a 19 mil millones de litros, lo cual conforma un enorme mercado para los próximos años y por lo tanto una oportunidad importante para los países productores.
Estos mercados sin duda han sido afectados por la Pandemia del COVID 19 en el primer semestre del 2020, pero hoy muestran signos claros de recuperación y levantaron ya sus niveles de demanda.
Mientras todo esto ocurre la producción Láctea en Argentina continúa estancada en los últimos años y ya van… algo más de 20 años de estancamiento.
En 1999 Argentina alcanzó los 10,3 mil millones de litros de leche anuales de producción y se mantiene desde esa fecha a hoy entre 9,8 y 10,8 mil millones de litros. De esta forma la Argentina representó solo el 1,5% de la lechería Mundial en 2018 pudiendo estar potencialmente en un lugar más destacado.
Tomando los últimos 10 años de información vemos por ejemplo que la producción en USA creció entre 2010 y 2018 de 85,5 mil millones de litros anuales a 98,6 mil millones (15,3%) y Nueva Zelanda en el mismo período pasó de 17,3 mil millones a 21,2 mil millones de litros (22,5%). Para el caso de Brasil el crecimiento de la producción lechera fue constante en los últimos 20 años para llegar a obtener los 33.500 millones de litros anuales en 2017. Ello representa un crecimiento del 67 % tomando los 20 mil millones de producción del año 2000.
Las exportaciones de productos lácteos en Argentina crecieron significativamente entre el año 2000 y 2013 donde se alcanzó un valor de exportaciones de 1780 millones de U$A. A partir de ese año cayeron en forma constante, según datos proporcionados por OCLA, hasta llegar a 726 millones de dólares en 2017.
Los productos lácteos exportados en 2019 alcanzaron las 300 mil Tn (10% menos que en 2018) y los 920 millones de U$A (9% menos que en 2018). Datos de Enero a agosto de 2020, a pesar de la pandemia de Covid 19, muestran un crecimiento del 31-35% en Tn y en U$A respecto al año anterior.
¿Cuáles son los motivos por los que la lechería argentina no arranca y participa más activamente del complejo exportador Agroindustrial?
Sin dudas, factores externos a la actividad y que tienen que ver con la estabilidad de variables Macroeconómicas y Políticas de los últimos 20-30 años en el País no ayudan a crecer a una actividad que se plantea a largo plazo y donde los aspectos de la mejora en la productividad y eficiencia necesitan de un mediano y largo plazo.
La elevada presión fiscal en las actividades productivas en el País, los aspectos laborales y de baja eficiencia y productividad de la mano de obra de la industria en general, la intermediación excesiva y costosa entre la salida de fábrica y el consumidor y la competencia desleal que se genera por evasión fiscal y sanitaria en una industria muy atomizada, son un combo difícil de resolver, que definirá a futuro la posibilidad concreta de crecer.
Otros aspectos que también limitan el crecimiento son intrínsecos de la actividad y entre ellos tenemos, alimentación o nutrición, salud animal, reproducción, confort y gerenciamiento.
Aunque hemos mejorado mucho en los últimos años en cuanto a la nutrición de las vacas, todavía hay mucho por hacer.
La volatilidad de precios en nuestro país hace que muchas veces al año se cambien las dietas y para las vacas esos cambios no son buenos. Creemos que con estas medidas bajamos el costo y mejoramos margen, pero muchas veces bajamos costo y bajamos margen ya que caen en producción y comprometen parte de su futura lactancia. Las vacas prefieren una dieta 7 puntos todos los días que una dieta 9 puntos un día, otro 5, otro 6 y otro 8. La consistencia es clave. Buena nutrición implica buena salud ruminal y por ende buena performance y producción.
En cuanto a salud también tenemos mucho por hacer todavía. Argentina es un país que todavía no ha podido controlar o eliminar enfermedades como tuberculosis y brucelosis de la mayoría de los rodeos lecheros. A ello hay que sumar los temas sanitarios vinculados a pérdidas embrionarias y abortos que disminuyen los partos totales de las explotaciones y los problemas sanitarios de guachera y recría que limitan la reposición de vacas al sistema productivo.
La reproducción y genética en la lechería del futuro son centrales. Hoy hay herramientas que nos permiten preñar vacas más rápido y mas manera más eficaz (detección de celos vía sensores de actividad, fecundación in vitro o in vivo, parches para detectar celo, nuevos protocolos de sincronización de ovulación, etc.). Esto junto con una buena selección de los toros, hace que el potencial de crecimiento genético de los rodeos sea enorme. Todavía un gran porcentaje de las vacas lecheras se preñan con servicio natural de toros sin prueba de progenie con todos los problemas que esto trae.
Como suele decir el Dr. Gordie Jones, de EEUU, “producción de leche es igual a la ausencia de estrés y ausencia de estrés es confort y bienestar animal”.
Medias sombras o sombras naturales en verano, corrales de espera con sombra, ventilación y aspersión de agua son algunas de las inversiones relacionadas al confort animal que mayor impacto tienen en la producción y reproducción del verano.
Confort también es no hacer caminar tanto a los animales en busca de la comida, confort es tener callejones y accesos a los tambos en buenas condiciones, bebederos limpios y agua fresca, entre otras cosas. Mucho del confort está directamente relacionado a inversión, pero también hay muchas decisiones diarias que mejoran el confort y no implican inversión sino sentido común (disposición de comederos para rodeos encerrados, mantenimiento de los encierres, horarios de ordeñe, tamaños de los rodeos para que no estén mucho tiempo en el corral de espera antes del ordeñe, etc.).
Aunque hay sistemas de producción lechera en nuestro país que tienen mayor probabilidad de ser rentables, la renta de una empresa lechera depende más del gerenciamiento que del propio sistema de producción. Sistemas muy diferentes pueden ser rentables dependiendo de cuan profesional e idóneo sea el equipo gerencial. Hoy existe la tecnología que nos permite capturar infinidad de datos de nuestra lechería minuto a minuto, procesa los mismos y los transforma en indicadores que ayudan a los productores a tomar las mejores decisiones.
Lo que sí está claro es que el sistema que cada uno elija tiene que estar bien manejado y no a medias. Si uno elige que sus vacas pastoreen la mayor cantidad de forraje directamente del campo tiene que diseñar todo alrededor de esa decisión (aguadas, raza, recursos forrajeros, sombras, callejones, horarios de ordeñe, etc.). Si en cambio elije encerrar a sus animales y busca maximizar la producción individual, debe trabajar mucho en la calidad de los forrajes y concentrados, estado de los encierres, sombras en verano, elección de la genética animal, etc. Los dos pueden ser rentables, pero solo si son bien gerenciados.
los niveles crecientes de demanda externa, el potencial de generación de divisas por exportaciones debería alcanzar valores muy por encima de los 1800 millones de dólares alcanzados en 2013.
La producción láctea de los principales países exportadores creció en agosto 2020 sobre los años anteriores y marca que ya estarían en condiciones de aumentar rápidamente sus exportaciones, siempre y cuando la pandemia de COVID 19 no continúe generando problemas graves.
No son muchos los países que pueden aportar tasas de crecimiento en la producción de leche como las que deberíamos tener en nuestro país, por lo que el desafío de los próximos años será crear el marco político y económico, que permita iniciar un período de crecimiento de la actividad realmente importante. La necesaria generación de confianza en el país, sus instituciones, su diseño de largo plazo y su macroeconomía son factores claves que fomentarán nuevas inversiones tanto en el sector productivo como en el industrial que ayudaran a acelerar el crecimiento.
La segunda semana de análisis del Presupuesto provincial comenzó con un escenario absolutamente distinto al de la semana pasada y cada vez más alejado de julio, cuando fue presentado el proyecto por el gobernador Hugo Passalacqua. El dólar aquel ya no es el dólar de hoy y los números proyectados están devaluados casi en 40 por ciento. Más allá de los números – 2.869.518.000 pesos pueden ser mucho o nada en este contexto volátil-, el ministro del Agro, José Luis Garay, exhibió una radiografía de la agricultura misionera con detalles muy actualizados.
Está creciendo la actividad caprina, como reemplazo de otras producciones y hay 1.800 familias apícolas con un total de 25.000 colmenas, registrando una cosecha de miel promedio en 5 años de 180.000 kilos/año.
También hay 3.900 productores piscícolas y se comercializaron 312.310 kilos de pescado (Carpas, Tilapia, Surubí), con ingresos por 46.846.000 pesos.
Dato saliente, contó Garay: “Se encuentran registrados 272 productores lecheros con un rodeo aproximado de 3.045 vacas, un acopio promedio total de 6.830.000 litros de leche por año, los cuales realizan distintas producciones, como ser: quesos cuartirolo, barra, holanda, cremoso, ricota y dulce de leche.
Se elaboran 675.000 kilos de queso y a la fecha se cuenta con un stock ganadero de 385.556 cabezas bovinas, lo que representa un total de 7.350 unidades productivas.
Garay ratificó la puesta en marcha de la fábrica de almidón de mandioca en Puerto Esperanza, que consumirá 50 Tn/día de mandioca en un turno de 8 horas, suponiendo la implantación de 1.000 hectáreas para el abastecimiento normal en el año.
La planta se encuentra en un 70% de grado de avance del montaje. A futuro la administración y el funcionamiento de la planta estará a cargo de la Cooperativa Agropecuaria Almidonera Esperanza Ltda., constituida al efecto con la participación de productores de la zona.
Según detalló el ministro, la deuda actual de los planes forestales inspeccionados y enviados a Nación es de 289.289.594 pesos, mientras que en lo que va del año solo se pagaron 88.402.052,5 pesos, correspondientes a 462 productores y 19.491,5 hectáreas.
Actualmente Misiones tiene 117.000 hectáreas para producción celulósica, 70 Propietarios con más de 100 hectáreas -87.000 en total- y el resto suma 215.000 hectáreas.
El bolsillo sufre por la inflación desbocada. Mauricio Macri terminará su mandato con una inflación acumulada de 250% entre 2016 y 2019. El último año fue, sin dudas, el peor en cuanto a la suba de precios. Pero la inflación no es la misma para todos ni es igual en el universo de precios que se mide. Un producto sobresale sobre el resto y es, llamativamente, la leche.
A los datos: la nafta entre julio de 2018 y este mes, aumentó 62 por ciento. El dólar saltó de 29 a 43 pesos, con una suba de 48 por ciento. La leche, en el mismo período, trepó 88,4 por ciento, aunque hay precios que incluso elevan el promedio.
Por supuesto, con una inflación promedio de 59 por ciento en los últimos doce meses, el consumo cae drásticamente. La venta promedio en los supermercados fue 40,7%, superior al mismo periodo del año pasado, 19 puntos abajo. El consumo de leche estuvo diez puntos por debajo de la inflación.
Una lata de leche Nido estaba en julio del año pasado en Posadas, 162 pesos. Hoy cuesta, la misma, 280 pesos, pero las hay -misma marca y peso- de 489 pesos. La inflación varía de acuerdo a las ganas de caminar del cliente.
La caída del consumo de leche es un peligro latente para la primera infancia. Es el tiempo clave en el que los chicos deben estar bien alimentos para formar cerebro y desarrollar aprendizajes. La caída en el consumo o el reemplazo de leche por seudo productos “en base a leche” es una trampa que marcará el futuro de miles de niños. Los ni ni del futuro se están desarrollando en este momento.
El consumo per capita en la Argentina está en 177 litros anuales, por debajo de los registros de 2001, cuando estalló la crisis y puso fin al fugaz gobierno de la alianza encabezada por Fernando De la Rúa.
Las diferencias también se notan respecto de las farmacias. Comparando con los precios de Julio de 2018, algunas marcas aumentaron hasta 115%. En tanto, la diferencia entre las marcas premium y las segundas es de alrededor del 20%.
Para un supermercadista local, las ventas mejoraron en Junio con el pago de los aguinaldos. “Para el día del padre las ventas fueron muy buenas. La gente consumió alimentos también”, remarcó Nelson Lukowski.
“Esta semana bajaron un diez por ciento los precios. Esto se dio por la poca demanda de los meses anteriores. La expectativa es que mejoren las ventas a partir de la estabilidad de los precios”, agregó el comerciante, al mismo tiempo que señaló que bajó tanto el consumo de yogurt que ahora está más barato que la leche.
Desde otro supermercado posadeño, señalaron que las ventas de leche se mantienen. Sólo varían cuando los proveedores dejan de enviar los productos.
En tanto que las farmacias dan cuenta del bajón en las ventas de la leche entera común.
“Las maternizadas en polvo se continúan vendiendo, pero ahora, la gente usa más la obra social para comprar la leche. Sobre todo IPS que cubre el 60%”, destacaron desde un local que tiene una cadena de farmacias. Hay que tener en cuenta que las maternizadas tienen un costo que va desde 590 hasta los 1000 pesos cuando el producto es para bebés prematuros.
“Las que bajaron mucho en ventas, son las maternizadas líquidas, que son muy costosas. La gente busca precios todo el tiempo”, señalaron.
La diferencia de precios entre farmacias también es notoria. Mientras que en una, la leche Nido (800gr) cuesta 310 pesos, a una cuadra, otra farmacia la vende a $330. Un poco más lejos, se encuentra a 365 pesos. Pero la misma marca en un supermercado cuesta $319 y en otro, asciende a $489. El récord se encuentra en una farmacia en Uruguay casi Mitre de Posadas, con 543 pesos.
“En Misiones sólo encontrás tres marcas para la leche en polvo y de esas, la que más se vende es Purísima, porque es la más barata”, explicó Lukowski. La Serenísima es otra marca que puede encontrarse, pero no en todos los supermercados; la caja de leche en polvo de 500gr cuesta $257, mucho más costosa que las otras marcas.