LIBERTARIOS

Para frenar el desgaste de su imagen, Milei presentará a La Libertad Avanza como partido nacional en un acto de campaña

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Será esta tarde en Parque Lezama, donde el Presidente había cerrado su campaña como candidato a diputado nacional en 2021. Buscará impregnarle épica y nostalgia y recuperar fuerza política de cara al 2025

La Libertad Avanza apuesta a una demostración de fuerza. Por eso sacará a relucir sus mejores cartas para la que será su presentación a nivel nacional. Este sábado 28, a partir de las 19, su principal exponente, el presidente Javier Milei, será el único orador en el acto que se realizará en el anfiteatro del Parque Lezama, el mismo lugar donde los libertarios cerraron la campaña rumbo a las elecciones legislativas, el 7 de noviembre de 2021, que terminó consagrando al ahora Presidente y a su vice, Victoria Villarruel, como diputados nacionales.

Al escenario que estará montado sobre el espacio público que da a la calle Brasil se subirá Milei y también su hermana Karina, quien todos aseguran que se convertirá en la presidente del partido a nivel nacional cuando se terminen los trámites correspondientes ante la Justicia Electoral, a cargo de la jueza María Servini, para que LLA se convierta en una fuerza con reconocimiento en la mayoría de las provincias argentinas. Además lo acompañarán el titular de la Cámara de Diputados, el riojano Martín Menem, y la actual pareja del jefe de Estado, Amalia “Yuyito” González.

Una de las presencias que no está asegurada es la de la vicepresidenta, Victoria Villarruel. Algunas de sus diferencias que se hicieron públicas durante los 9 meses de gestión ponen signos de interrogación sobre su presencia. En su entorno aseguran que “podría definirse a último momento”.

“Será con la estética de aquel acto de 2021 cuando recién empezábamos con esto”, le aseguró uno de los organizadores a Infobae. Esta vez dicen que predominará más el color violeta que identifica al partido. “Pero no es el lanzamiento de la campaña electoral para la que todavía falta muchísimo”, se encargan de aclarar.

La última aparición de Milei en un acto con sus seguidores fue el 23 de mayo, cuando presentó su último libro “Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica”. Esa vez, cantó la canción “Panic Show” del grupo La Renga, que había utilizado en la campaña, antes de su discurso. Luego charló con el economista José Luis Espert. Este sábado a la tarde-noche -se estima que comenzará a hablar cerca de las 20- habrá una banda de 8 músicos en vivo. ¿Se animará a cantar nuevamente? Por ahora nadie quiso confirmarlo.

En un lugar destacado del público se ubicarán la mayoría de los miembros del Gabinete, incluida la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien a pesar de provenir de otra fuerza como el PRO, ganó lugar dentro del gobierno mileista y de “Las Fuerzas del Cielo”. También se cursó la invitación para que en el evento se hagan visibles los referentes libertarios de cada una de las provincias.

Desde la organización aspiran a que entre 10 mil y 15 mil personas vayan al acto en un momento en que el Poder Ejecutivo aparece algo debilitado por algunos traspiés legislativos y por el informe del INDEC que consigna los datos sobre pobreza e indigencia en los primeros meses de gestión. Esta será la primera convocatoria de La Libertad Avanza aunque la semana próxima anunciarán el organigrama de otras en las distintas provincias.

La Libertad Avanza ya obtuvo el reconocimiento de la Justicia electoral en la provincia de Buenos Aires, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, La Rioja, Santa Fe, Córdoba y San Juan. Y tiene preparado sumar en breve a Salta. En otros 15 distritos tienen el reconocimiento provisional. El lunes de esta semana la Junta Promotora de LLA que integran la hermana del primer mandatario, Martín Menem y otros ocho dirigentes muy cercanos a la secretaria General de la Presidencia -Agustín Coto, Lilia Lemoine, Roxana Cozzo, Gabriel Bornoroni, Alberto “Bertie” Benegas Lynch, Romina Diez, María Pilar Ramírez y César Treffinger- hizo la presentación para conseguir la personería jurídica en el país. Santiago Viola y Eduardo “Lule” Menem oficiarán como apoderados.

Karina Milei, acompañada en la mayoría de las oportunidades por Martín Menem, estuvo a cargo del armado en todas las provincias tras el triunfo electoral de su hermano en 2023. En los últimos comicios LLA debió tejer alianzas con otras agrupaciones de derecha en casi todos los distritos. Para evitar esto la secretaria General de la Presidencia se propuso conformar la fuerza a nivel nacional.

Sebastián Pareja, quien fue una figura clave en este trabajo, sostuvo en una entrevista reciente que en la provincia de Buenos Aires, un bastión casi insuperable del peronismo, se lograron ya “26 mil afiliaciones”. Además, aseveró que “vamos a ver reflejado que hay mucha gente nueva, no solamente jóvenes sino gente bastante mayor, por arriba de los 70 años, que nos está acompañando en este cambio”.

Para esta oportunidad, el partido eligió como principal canal de difusión del acto a sus redes sociales, uno de los puntos clave de la comunicación del espacio libertario.

En uno de sus spots se ven tramos de la presentación de Milei en 2021. Allí se escuchan sus típicas arengas de campaña. “Al inicio de esta campaña dije que no venía a guiar corderos dije que venía a despertar leones. Ustedes despertaron, ustedes rugieron y hoy la casta está asustada. No se queden en la tribuna, no sean meros testigos. Les pido que se metan en el barro. Les pido que den la batalla, ayúdenme a cambiar la Argentina”, exhorta el entonces candidato.

“Te necesitamos para ganar esta batalla”, afirman en los videos. “Este sábado 28 de septiembre volvemos a Lezama. Acompañanos para terminar con la casta de una vez y para siempre”, convocan.

Si bien los organizadores lo desestiman, en las redes X e Instagram también aparecieron publicaciones en las que se ofrece transporte gratuito para que la militancia se acerque hasta Parque Lezama, en el límite de los barrios porteños de San Telmo y La Boca. “No es nuestro estilo, la gente que va lo hace por sus propios medios”, aseguran.

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El juego político de Milei, cada vez más alejado de los ideales libertarios

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Escribe Oscar Grau / Mises Institute – El problema con el mileísmo es que odia más a la izquierda que al Estado, está casado con un patriotismo estatista y centralista, y ha llegado a creer esencialmente que su visión de libertad y prosperidad debe provenir de un poder presidencial que dicte lo que es correcto para toda la Argentina

“Yo soy el que destruye el Estado desde adentro”. “El Estado es una organización criminal”. “Los impuestos son un robo”. “El Estado hace todo mal”. Estas son solo algunas de las muchas líneas antiestatistas (o anarcocapitalistas) pronunciadas por Javier Milei, quien —tras romper las barreras del discurso político respetable y convertirse en congresista en 2021— ganó la presidencia de Argentina en 2023.

Y mientras el estatismo sigue avanzando o se protege cuando los estatistas están en el poder, ya sea de izquierda o de derecha, mucha gente había depositado sus esperanzas en Milei para luchar radicalmente contra el estatismo. Sin embargo, su aventura política, más allá de los cambios en el camino correcto, ha demostrado no ser mucho más que un juego político a favor del estatismo.

Inconsistencias

En una entrevista de mayo de 2024, Milei esbozó algunas ideas generales sobre sus planes. Según explicó, hay impuestos que son “sucios”, otros que tienen que desaparecer y otros que dependen de las provincias y requieren una reforma tributaria. Milei expresó la idea de congelar el gasto, de modo que a medida que la economía comience a recuperarse y crecer, el tamaño del gasto en términos de PIB disminuirá. Luego, según él, la miríada de impuestos pasará a un sistema simplificado en el que habrá unos cuatro impuestos que serán “pagaderos” y “comprensibles”, y el Estado será el 25% del PIB. Y aunque Milei prometió una vez cortarse el brazo si subía los impuestos, reconoció en la entrevista que los impuestos habían subido.

Para empezar, si Milei es un antiestatista de principios, debería usar el consejo de su muy admirado Murray Rothbard: “Sólo el daño al objetivo final puede lograrse mediante florituras retóricas que confunden al público y contradicen y violan los principios”.

En la tradición rothbardiana, no hay razón para congelar el gasto y no recortar más. Y si bien Milei podría ser un simplificador fiscal más, es arbitrario y contrario al espíritu antiestatista insinuar la conveniencia de cualquier impuesto y determinar qué impuestos deben ser los “pagaderos” y los “comprensibles”. Además, proponer la idea del 25% como un porcentaje razonable del tamaño del estado no es apropiado para un antiestatista, y mucho menos se basa en una medida poco realista y pobre para el crecimiento económico real.

Si los impuestos son robo, tolerar las subidas de impuestos de Milei porque son “transitorias” no es tan diferente de aceptar de buen grado aumentos en los robos callejeros porque los ladrones prometieron robar menos pronto. Y si Milei esperaba que la economía se recuperara antes de bajar los impuestos, después de haberlos aumentado durante meses desde que asumió el cargo, su forma de permitir que la economía se recuperara fue defectuosa desde el principio.

A pesar de que Milei pasó años criticando los programas de bienestar de sus rivales políticos, en junio de 2024, su ministro de Economía se jactó del aumento del gasto en varios programas de bienestar mientras hablaba del histórico equilibrio fiscal, que se había “logrado pensando en los más vulnerables”.

En julio de 2024, Milei expresó sus intenciones de convertir a la Argentina en una potencia y el país más rico del mundo. Sin embargo, el ejemplo vivo de los países más ricos y poderosos del mundo no tiene nada que ver con la idea de destruir un Estado. Y aparte de haber generado su propia base de seguidores y legitimidad para un jefe de Estado en el que se supone que se confía tanto poder como sea posible, los sentimientos nacionales y colectivistas asociados con el ejército estatal se ven reforzados por el patriotismo manido de Milei y los elogios a las fuerzas armadas.

Sin embargo, una persona que odia al Estado nunca querría que la sociedad apoyara ideas tan fundamentales para la ideología estatista como la defensa nacional y el culto al soldado del Estado, como lo demuestran las propias opiniones de Milei sobre el ejército, mientras sueña con un hombre de uniforme que sea “celebrado como un héroe”, y sostiene que Argentina necesita un ejército fuerte “respetado por toda la sociedad” para volver a ser grande.

Seducir a la derecha

El problema con los derechistas en general es que su principal objetivo no es oponerse al Estado, sino reemplazar cualquier élite progresista de izquierda en el poder por una élite conservadora de derecha. Esto se ve a menudo en las guerras culturales, que seguirán siendo problemáticas a menos que el Estado esté fuera de la vida social tanto como sea posible. Al respecto, en mayo de 2024, Milei dijo que “el poder es un juego de suma cero y si los zurdos lo tienen, nosotros no”. Y, de hecho, gran parte del apoyo que recibió para ganar se debió a sus discursos contra la multitud progresista de izquierda.

Antes de las elecciones, Milei se había comprometido a “avanzar para acabar con la aberración del aborto”, pero negó su promesa en mayo de 2024, demostrando otra de sus movidas políticas. Por el contrario, en algo que a la mayoría de los derechistas apenas les importa terminar, Milei continuó la guerra contra las drogas, presentando su propia justificación “libertaria” para ello.

Gasto público

Los estatistas aceptan o incluso celebran casi cualquier tipo de gasto, siempre que se adapte a sus gustos. Y aunque todos estos gastos contribuyen al tan publicitado crecimiento del PIB, a los estatistas les preocupa poco el despilfarro de recursos de la economía de mercado.

Es cierto que el presupuesto equilibrado de Milei incluía recortes históricos en algunas áreas, pero también aumentó el gasto —como en programas de asistencia social— o planea seguir haciéndolo en otras. Por lo tanto, todo depende de los nuevos vientos que soplen: tomemos, por ejemplo, la política exterior de Milei —del lado de la OTAN y del imperialismo sionista estadounidense— y la compra de 24 aviones F-16. Además, en julio de 2024, Milei casi duplicó el presupuesto para servicios de defensa y seguridad. Y como quiere restaurar el prestigio del ejército y modernizarlo, se prevé que el gasto militar aumente un 1,5% del PIB en los próximos ocho años.

Un nuevo ministerio

Aunque los decretos presidenciales pueden ser ineficaces debido a limitaciones institucionales, Milei logró desregular la economía y transformar el Estado por decreto, y avanzó al llegar a acuerdos en el Congreso, como con la ley de “Bases”, que también le dio más poder. Días antes de la promulgación de la ley, Milei creó el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, destinado a profundizar el proceso de desregulación y transformación iniciado en diciembre de 2023. Dado que Milei aspira a obtener superávits constantes y cumplir con los plazos del FMI y otros compromisos, seguirá siendo crucial reducir el efecto contraproducente de las regulaciones en relación con el de los impuestos.

Dado que se ampliaron las herramientas para desregular y transformar para Milei, lo que sí hará este ministerio es aportar su parte para la propaganda. Porque cualquier paso en la dirección correcta a través de este ministerio, siendo este un nuevo paso intermedio, le dará al ministerio un crédito importante. Y cualquier elogio que se haya hecho anteriormente a Milei en la materia tomará la forma de un reconocimiento que involucra las funciones del ministerio. Por lo tanto, los logros de Milei con el ministerio justificarán su existencia para muchos.

Sin embargo, creer que los buenos cambios provocados por el ministerio sólo serán posibles gracias a él es caer en la racionalización estatista de su mantenimiento, la que plantearía la cuestión de qué agencia gubernamental se encargará de sus funciones si no es este ministerio.

Agencias gubernamentales

Al asumir el cargo, Milei redujo el número de ministerios de 22 a 9. La medida fue simbólica, porque solo ordenaba a algunos ministerios absorber a otros. Luego, en junio de 2024, Milei completó la abolición del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidades, que había transformado en una subsecretaría. Esto, y el cierre del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, puede ser elogiado por combatir el progresismo financiado con impuestos. De hecho, se supone que la eliminación de las agencias gubernamentales politizadas es un mandato de Milei. Sin embargo, la mayoría de estas agencias, si no todas, están politizadas.

De todos modos, hasta julio de 2024, unas 31.000 personas ya no estaban empleadas por el ejecutivo de Milei, mientras que las nuevas contrataciones se acercaron a las 3.000 hasta junio. Y aunque la no renovación de los contratos públicos no es inusual y los números de Milei siguen siendo modestos, sus esfuerzos en esta área deben ser reconocidos.

Centralización

Dado que la democracia habitual es de poca utilidad en la lucha contra el estatismo, se ha vuelto más claro que nunca que la mejor opción para combatir el estatismo y mejorar las condiciones legales y políticas de cualquier pueblo es la descentralización radical y la secesión, con el fin de hacer que la responsabilidad política sea lo más viable posible para contener la agresión institucionalizada y el despilfarro económico. Por el contrario, sin embargo, Milei ha luchado por más poder de decisión sobre toda la Argentina. Y si con suficiente poder, ya cometió varios errores, es poco probable que más poder mejore las cosas.

Todos los políticos lidian con restricciones y adversarios, pero pensar que Milei tiene tan poco poder para hacerlo mejor es un error. Además, el hecho de que su propio gabinete incluya a varios viejos sospechosos de la política y la administración pública argentinas —incluidas personas a las que Milei criticó duramente en el pasado— es suficiente para desconfiar de su supuesto radicalismo antiestatista. Y si bien no se le debe criticar por las cosas buenas que se proponen oficialmente pero que no se pueden lograr por falta de apoyo, las cosas malas de su administración son en su mayoría imperdonables en esos términos o incluso defendidas por Milei y su equipo.

Al final, el problema con el mileísmo es que odia más a la izquierda que al Estado, está casado con un patriotismo estatista y centralista, y ha llegado a creer esencialmente que su visión de libertad y prosperidad debe provenir de un poder presidencial que dicte lo que es correcto para toda la Argentina.

Óscar Grau editor de la sección española de la web oficial de Hans-Hermann Hoppe

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En defensa de Milei

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Por Philipp Bagus y Bernardo Ferrero / Mises Institute – Si bien la mayoría de los libertarios han visto con buenos ojos la entrada de Milei en la política y sus medidas como presidente, esta opinión no ha sido aceptada por todos. Oscar Grau, por ejemplo, ha escrito algunos artículos críticos en los que analiza la política interior y exterior de Milei. Con respecto a lo primero, Grau ha argumentado que el enfoque de Milei es intervencionista, exprimiendo al sector privado bajo la bandera de una adhesión retórica a la libertad y al libre mercado. En cuanto a la segunda, Grau concluye que el presidente argentino no es más que otro político neoconservador del establishment. Teniendo en cuenta lo anterior, Grau concluye que Milei es un “fraude”, un “estatista”, un “neoconservador”, y acusa a sus seguidores de ser unos vendidos oportunistas.

La importancia de la historia conjetural y verstehen

Si bien está de acuerdo con Grau en algunas de sus ideas, su crítica no tiene en cuenta una serie de cuestiones esenciales. Por lo tanto, su conclusión de que los libertarios deberían desvincularse tanto intelectual como personalmente de Milei, es injustificada. Hay que tener en cuenta cuatro preguntas: ¿cuál era la situación antes de que Milei llegara al poder? ¿Cuál era la alternativa en Argentina? ¿Qué ha logrado hasta ahora? ¿Hacia dónde apunta su programa?

La contextualización es esencial para comprender el entorno en el que Milei se vio obligada a operar. Tanto las limitaciones como las oportunidades están cargadas de contexto, estableciendo los límites dentro de los cuales, en cualquier momento, el actor forma sus expectativas y juicios sobre los beneficios y costos marginales de los cursos de acción alternativos. Por otra parte, no se puede evitar lo que Montesquieu llamó “historia conjetural” y, por lo tanto, aplicar la comprensión interpretativa (lo que Weber llamó Verstehen) al considerar la relevancia del “fenómeno Milei” y la medida en que está moviendo a su país en la dirección correcta.

Los desastres del kirchnerismo

Lo primero que Grau subestima es la situación y las dificultades que encontró Milei una vez que llegó al poder. Salvo algunos comentarios sobre la tendencia inflacionaria del peso, Grau dedica poca atención a las desastrosas políticas que se han llevado a cabo en Argentina desde el fin de la convertibilidad (1992-2001), comenzando con Néstor Kirchner (2003-2007) y continuando con Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), Mauricio Macri (2015-2019) y especialmente Alberto Fernández (2019-2023). El desastre de este socialismo argentino del siglo XXI se reflejó en los desequilibrios fiscales y monetarios a los que se enfrentó Milei cuando ingresó a la Casa Rosada. Con una deuda pública de más de 400.000 millones de dólares y casi 60.000 millones de dólares en deudas comerciales vencidas, el Estado argentino estaba al borde de la cesación de pagos, su décimo impago desde la independencia (1816). En ese momento, el banco central de Argentina registró reservas negativas en dólares en su balance.

La responsabilidad de estos desequilibrios recae en la clase política en el poder. En cuanto a la escasez de dólares, fue la decisión de fijar el peso a una tasa sobrevaluada en relación con el tipo de cambio y las materias primas lo que creó los efectos típicos de todos los controles de precios. A medida que la gente se apresuraba a deshacerse de sus pesos, lo que siguió fue una corrida contra el dólar, una escasez de divisas y un déficit en la balanza de pagos que drenó la producción nacional. En lugar de remediar el problema permitiendo que el tipo de cambio se ajustara a los niveles de equilibrio del mercado, restringiendo el gasto público y controlando a la imprenta, los kirchneristas contrarrestaron estos movimientos con más intervenciones monetarias en forma de controles de capital y de cambio (cepo y control de cambios)). Obligados a desprenderse de sus ganancias en dólares por debajo de los precios de mercado, los exportadores fueron expropiados. Al mismo tiempo, se subvencionó a los importadores privilegiados y se restringió el acceso del país a los mercados internacionales de productos básicos y financieros. Cuando Milei asumió el cargo, había 18 tipos de cambio diferentes. Este escenario invitaba al favoritismo político, exacerbaba el riesgo cambiario y propagaba el caos de cálculo.

La causa fundamental de estos desequilibrios fue el nivel insostenible del gasto público. Movidos por el lema de Evita Perón -“donde se necesita nace el derecho”- se multiplicaron los programas sociales y se aumentó drásticamente el alcance del sector público. Pronto siguieron niveles opresivos de impuestos, una legislación laboral onerosa y restricciones comerciales laberínticas. La riqueza comenzó a ser literalmente privatizada, acumulada sólo por un pequeño grupo de elegidos no integrados en la división social del trabajo y especializados en gastar subrepticiamente los recursos de otras personas sin remedio. La otra cara de la privatización de la opulencia fue la socialización de la miseria. Para noviembre de 2023 la tasa de pobreza subió al 55%, mientras que el nivel de indigentes alcanzó el 17,5%.

La crisis monetaria y fiscal

Incapaz de exprimir al sector privado a través de nuevos gravámenes sin perder ingresos y de colocar sus obligaciones en los mercados internacionales de crédito, el banco central monetizó los déficits fiscales. Desde 2002, los políticos argentinos utilizaron la inflación como medio para financiar el consumo público y el despilfarro por encima de los impuestos legislados, externalizando los costos a los ahorradores (de dinero), los acreedores, los receptores de ingresos fijos y los asalariados de bajos salarios. Además de esto, las élites estatistas emitieron más pesos para financiar el llamado déficit cuasi-fiscal, correspondiente a los intereses mensuales y diarios pagados a los bancos comerciales por “estacionar” parte del exceso de pesos en el banco central. Dado que la tasa de interés efectiva anualizada aumentó en línea con la tendencia geométrica de la inflación de precios, alcanzando el 253% en noviembre de 2023, estos pagos constituyeron una fuente endógena de creación de dinero equivalente al 10% del PIB. Lo que comenzó como una medida para restringir la oferta monetaria se convirtió en una de las fuentes más problemáticas de una inflación galopante. Entre 2011 y 2023, la base monetaria mayor, que incluye tanto los pasivos no remunerados (base monetaria) como los remunerados del banco central (Leliqs y Pases), aumentó en un múltiplo de 116, y el aumento más significativo se produjo durante la última presidencia. En cuatro años, bajo la presidencia de Alberto Fernández, el Banco Central amplió la cantidad de base monetaria en el equivalente al 32% del PIB, con un 13% emitido solo en el último año.

Cuando Milei entró al gobierno, Argentina se encontraba en un estado de crisis económica, monetaria y fiscal. Las consecuencias perniciosas de una política de laxismo monetario y fiscal de más de una década llegaron de golpe: una tasa de inflación que se situaba en el 1% diario, que en términos anualizados es del 3700%, un déficit fiscal gemelo del 15% del PIB (5% en el Tesoro y 10% en el banco central) y un largo período de estancamiento de 12 años. Dado que Argentina había vivido en una anomia institucional estatal durante las últimas dos décadas, Milei encontró muchos caminos inviables frente a él.

La doble estrategia del político libertario

Como presidente de Argentina, Milei comprendió que, independientemente de sus credenciales académicas, se había convertido para entonces en un político. Y un político, también libertario, debe tener en cuenta las circunstancias específicas de tiempo y lugar si quiere tener éxito en mantener y ampliar el apoyo de los votantes. El político libertario a veces debe hacer concesiones sin dirigirse nunca en la dirección equivocada. Según Jesús Huerta de Soto, el político libertario debería utilizar una doble estrategia. Debería estudiar los principios teóricos del libertarismo y educar al público en general sobre estos principios y sus implicaciones, participando en un trabajo de divulgación de ideas libertarias. A tal efecto, no se aceptarán transacciones.

Siendo consciente de sus objetivos a largo plazo, el político libertario también buscará posibles planes de transición hacia el ideal que no violen los principios libertarios. Si es imposible eludir un compromiso a corto plazo, puede concederlo siempre y cuando se muevan en la dirección correcta. En ningún caso, un conjunto de medidas se alejará de una sociedad más libertaria. Las restricciones que los políticos y el aparato burocrático (o el Estado profundo) traen consigo son desconocidas para el público en general. El político libertario debe hacer uso de su conocimiento específico del tiempo y del espacio, valorando las restricciones efectivas que ofrece la vida política real y realizar en cualquier momento histórico el máximo del ideal que las circunstancias le permiten.

Sólo mediante el uso de esta doble estrategia se pueden evitar esos dos extremos que Murray Rothbard consideraba perjudiciales para el avance de la libertad: el “oportunismo de derecha” y el “sectarismo de izquierda”. Si la primera es una “política sin principios”, incapaz de dar un fundamento no arbitrario a la acción política, la segunda es un “principio sin política”, que impide la búsqueda concreta del mejor bien posible.

Milei como política libertaria

Milei ha estado siguiendo la descripción de un político libertario. A pesar de que Grau lo presenta como un neoclásico a secas, Milei ha estudiado en profundidad las ideas libertarias y austriacas. Además de “convertirse” al austríaco en 2014 después de leer el capítulo 10 de El hombre, la economía y el estado de Rothbard, Milei leyó La acción humana tres veces y se familiarizó con las obras de Hayek, Hazlitt, Kirzner y muchos otros. Si bien Milei todavía tiene algunos residuos monetaristas, llamarlo economista matemático y neoclásico es, en el mejor de los casos, impreciso. Ningún monetarista argumentó jamás, como lo hace continuamente Milei, a favor de la eliminación del banco central, la desnacionalización del dinero y la deflación de precios. Además, ha escrito libros en los que critica los puntos de vista neoclásicos sobre el monopolio, los fallos de mercado y la defensa de la competencia.

Además, populariza estas ideas siempre que puede. No fue sólo apelando a la retórica del “pueblo contra la élite”, sino también ilustrando al público sobre la superioridad moral, económica e incluso estética de un orden social basado en el mercado, que Milei fue capaz de aglutinar casi el 56% del apoyo de los votantes. Solo para dar un ejemplo entre muchos, en 2021, poco después de su victoria en las elecciones primarias de septiembre, Milei comenzó una serie de seis conferencias al aire libre sobre economía austriaca en las plazas de Buenos Aires, al final de las cuales sacó ejemplares de “Economía en una lección” de Henry Hazlitt. Sus conocidas intervenciones públicas en Davos (Foro Económico Mundial), Roma (Quarta Repubblica-Mediaset), Washington (CPAC), Madrid (Vox-Viva24) son una demostración de que siguió popularizando estas ideas tras asumir el cargo.

La inflación, los déficits y la calidad del dinero

En cuanto a la segunda parte de la estrategia dual, se aplica un razonamiento similar. Durante la campaña, Milei se postuló con una plataforma de austeridad, prometiendo recortes en el gasto del sector público y una reducción general de impuestos y regulaciones. Su prioridad, sin embargo, era acabar con la inflación, un tema que desarrolló en detalle en uno de sus últimos libros que lleva precisamente ese título (“El fin de la inflación“). El plan de dolarización que imaginaba, más que un llamado a la Argentina a unirse a un sistema financiero dominado por la FED, estaba movido por el deseo de alejar la imprenta de la vista de la casta argentina y permitir a las clases productivas intercambiar, ahorrar, planificar y calcular libremente con la unidad monetaria que, a la luz de su estabilidad e independencia, Demostraron que preferían. Resultó ser el dólar estadounidense.

Para lograr estos resultados, Milei ideó un plan de transición con diferentes fases, cumpliendo en general sus promesas. Saber que no contaba con la mayoría parlamentaria para impulsar reformas estructurales, evitar una crisis hiperinflacionaria y otro default se convirtieron en las principales preocupaciones de Milei. Mirando con los ojos de hoy, Milei abordó estos temas con bastante éxito. Cuando Milei asumió el cargo en diciembre, los precios mayoristas aumentaron a un ritmo de 25,5% mensual, mientras que las últimas mediciones de inflación reportan una tasa mensual de 4% en julio de este año. Según Grau, la reducción de la inflación se logró mediante una mezcla de maniobras estatistas dedicadas a inhibir a la gente para que se precipitara hacia el dólar, haciendo subir su precio. Ahora, los controles de precios y de cambio son ciertamente indefendibles. Sin embargo, ya estaban en vigor cuando Milei asumió el cargo, por lo que no pueden ser un factor causal significativo. Lo que Grau ignora es que la inflación de precios fue controlada como resultado de dos fenómenos entrelazados: la disminución lenta pero constante de las vías de emisión monetaria y el aumento de la calidad del régimen monetario.

Los cambios en la calidad de un cambio de régimen monetario, ceteris paribus, la calidad del dinero, la demanda de dinero y, por lo tanto, el poder adquisitivo del dinero. De hecho, Milei ha mejorado sustancialmente el régimen monetario de Argentina al lograr un superávit fiscal en el primer mes de gobierno y declarar que la eliminación del déficit fiscal es innegociable. De esta manera estableció un ancla monetaria firme. A medida que desapareció la necesidad de financiar déficits fiscales interminables imprimiendo dinero, las expectativas inflacionarias se redujeron. Recientemente, el gobierno declaró que no se permitirá que la base monetaria crezca más (“emisión cero“) mejorando aún más la calidad del régimen monetario. Como señaló convincentemente Rothbard, un determinante importante de la demanda de dinero en un estándar fiduciario es la confianza pública en la “viabilidad de las autoridades emisoras”. Dado que un dinero fiduciario es emitido indirectamente por el gobierno, la solvencia del estado se convierte en un factor importante detrás del precio del dinero. Teniendo en cuenta que la solvencia del Estado se evalúa descontando los futuros superávits fiscales primarios al presente, las medidas de austeridad de Milei no solo anclaron la oferta monetaria futura, sino que impulsaron rápidamente la demanda de dinero. Asimismo, se mejoró la calidad del régimen monetario mediante la reestructuración del balance del banco central. Se eliminaron los pasivos remunerados y se respaldó gran parte de la base monetaria con reservas de divisas, que pasaron de 10.545 millones de dólares negativos a 27.439 millones de dólares. Aunque completamente ausentes de las observaciones de Grau, estas medidas fueron responsables de reducir tanto la inflación de precios como las tasas de interés.

Una menor carga fiscal

Se podría argumentar, correctamente, que un libertario debería mirar con optimismo la idea de un impago del gobierno. Desde Thomas Jefferson hasta Murray Rothbard, la posición libertaria ortodoxa sobre las finanzas públicas ha sido, tanto por razones normativas como positivas, inequívoca: repudiar la deuda pública. Dicho esto, sin embargo, también hay que tener en cuenta los costos políticos de hacerlo, que bien podrían ser críticos, especialmente en un país como Argentina que incumplió con tanta frecuencia sin resucitar realmente.

Ponderando estos costos políticos, Milei decidió seguir adelante con el plan de eliminar el gasto deficitario y acumular superávits presupuestarios. Siguiendo a Rothbard, hay tres formas en que un gobierno puede lograr un reordenamiento de sus cuentas: aumentar los impuestos, reducir el gasto público y privatizar los activos de propiedad estatal. O una mezcla de lo anterior. Mientras que la primera vía es perjudicial e ilegítima, la segunda y la tercera son vías sanas y totalmente legítimas. En este sentido, entonces, si bien un libertario puede criticar con razón el aumento de ciertos impuestos (impuestos pagados, combustible y salarios) realizado por el gobierno de Milei, la mayor parte de los superávits presupuestarios provino de recortes en el gasto público, que ha disminuido en casi un 35% en términos reales. El gobierno de Milei ha establecido un nuevo récord en Argentina, al haber despedido al mayor número de funcionarios públicos en los primeros siete meses de su mandato. Según el último informe sobre el personal público publicado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, Milei despidió a 30.936 empleados estatales durante su primer semestre.

Otra área importante en la que Milei hizo avances importantes desde el principio es la desregulación. A partir de su Decreto de Necesidad y Urgencia, Milei derogó más de trescientas regulaciones que habían estado sofocando los negocios desde los días del dictador Ongania (1966-70), desde el control de alquileres hasta las leyes de curso legal. Omitida por Grau, la parte más crucial de este decreto de desregulación fue la modificación del artículo 958 del Código Civil y Comercial, por el cual el gobierno relegaba las normas legales a un plano inferior a la voluntad de la parte expresada en los contratos. Dado que la inflación y las regulaciones son un impuesto, ya que ambas permiten al gobierno lograr un control sustancial sobre el uso de los recursos en la sociedad, la carga fiscal general fue recortada por Milei.

Recortes de impuestos y liberalización en el horizonte

Ahora, con su plan de reforma (Ley Bases) finalmente aceptado en ambas cámaras, habrá algo de privatización en el horizonte. Esto aumentará la porción del superávit presupuestario atribuible a las formas legítimas y economizadoras de implementar la austeridad. En un próximo paso, además, se prevén nuevas desregulaciones acompañadas de crecientes recortes fiscales. En cierto sentido, este proceso ya ha comenzado. A principios de agosto de 2024, el gobierno promulgó el decreto 697/2024, que elimina los impuestos sobre todos los cortes de carne de vacuno relacionados con las vacas y las retenciones sobre la exportación de carne de cerdo. Junto con esto, el decreto dispuso una reducción del 25% de las retenciones sobre todas las proteínas animales y una eliminación permanente de los derechos de exportación sobre los productos lácteos, devolviendo en total un estimado de 130 millones de dólares a los bolsillos de los productores.

Mientras tanto, el gobierno de Milei ha eliminado las retenciones sobre el IVA y las ganancias sobre las ventas de las empresas. Además, Milei bajó el impuesto a las importaciones (impuesto país) al 7,5% y anunció que para diciembre de 2024 se suprimirá, lo que aliviará significativamente el comercio y los negocios. Ahora bien, se puede argumentar que la liberalización no es lo suficientemente rápida, pero no se puede negar que va en la dirección correcta. Y sí, Milei tuvo que hacer concesiones, sobre todo porque no tiene mayoría en el Parlamento. La Libertad Avanza tiene solo el 15% de los escaños en la Cámara de Representantes y el 10% en el Senado. La mayoría de los miembros de su partido, además, son meros aliados políticos sin ningún conocimiento real de la economía austriaca y el libertarismo. Los objetivos de Milei, sin embargo, son claros y se confirmaron en julio con la firma del Pacto de Mayo entre el presidente y los gobernadores. Entre los diez principios fundacionales de este pacto estaban “la inviolabilidad de la propiedad privada”, “la reducción del gasto público al 25% del PIB” y la implementación de una reforma que “reduzca la carga impositiva y que simplifique la vida de los argentinos y promueva el comercio”.

Milei no es una neoconservadora

Si bien Grau dedica gran atención a la política exterior, no se le debe dar tanta importancia realista al posicionamiento de Milei en la “política internacional”, ya que Argentina prácticamente no influye en nada a ese nivel. El apoyo y cambio de bloque ejecutado por Milei implica no alejarse del ideal con respecto a la situación anterior. Su postura en política exterior es, a efectos prácticos, puramente testimonial. Además, en muchos países sudamericanos la verdadera alternativa, y así es como la ciudadanía percibe el asunto, es estar con Estados Unidos y sus aliados (Israel y países de la UE) o con los socialistas y sus “amigos” (Rusia, Irán, China). Los recientes acontecimientos en torno a la fraudulenta reelección del dictador socialista de Venezuela, Nicolás Maduro, que fue aprobada por Putin, Xi Jinping y los ayatolás, lo confirman. Además, después de casi dos décadas de constante coqueteo por parte de los kirchneristas con este bloque “oriental” y con evidentes casos de corrupción y mala gestión (piense, por ejemplo, en la Operación Moscú pretendida por A. Fernández durante el Covid que permitió la distribución privilegiada y masiva de la vacuna Sputnik V en Argentina) es comprensible que Milei, Como parte de su reacción, podría mirar hacia el otro lado del espectro.

Independientemente de lo que se pueda pensar de la colocación de Argentina en los asuntos internacionales, Milei no es una neoconservadora en el sentido tradicional del término. Ningún neoconservador ha declarado explícitamente (ni sigue afirmando en cada oportunidad que tiene y en cada aparición pública que hace) como lo hace Milei que el Estado (incluidos los de Israel y Ucrania) es un montón de ladrones y que él “odia” profundamente al Estado. Ningún neoconservador lo hace. Además, los neoconservadores defienden el intervencionismo extranjero como parte de un apoyo general al estado de bienestar-guerra. William Buckley no solo fue un militarista antisoviético, sino también un partidario del movimiento por los derechos civiles de la década de 1960. Irving Kristol abogó por un “estado de bienestar conservador” que inculcaría el autosacrificio y el comportamiento virtuoso entre la ciudadanía. Milei, en cambio, es una ferviente crítica de la intervención estatal, las políticas antidiscriminatorias, el paternalismo y el estado de bienestar. Pertenece a otra liga. Al igual que los liberales y libertarios clásicos tradicionales, de Montesquieu a Bastiat, de Cobden a Mises, Milei ve en el libre mercado el vehículo para unas relaciones internacionales más pacíficas y en su abandono la premisa para la guerra.

Milei se dedica a la popularización de ideas austro-libertarias que son diametralmente opuestas al estatismo y al neoconservadurismo. Por ejemplo, cita y anima continuamente a leer a autores libertarios, desde “Murray Rothbard” hasta el “gran Hans-Hermann Hoppe”. Resulta irónico en este sentido que Grau denuncie a Milei como un neoconservador y al mismo tiempo lo critique por apoyar y ser un aliado de Trump, cuando en política exterior este último ha sido el menos intervencionista de todos los presidentes estadounidenses en las últimas dos décadas. Por último, si uno está dispuesto, sólo por sus simpatías geopolíticas y su postura pro-OTAN, a declarar a Milei un neoconservador, ¿qué tendría que decir de Mises, que mirando a la Europa de la posguerra abogó por el establecimiento de una “unión permanente y duradera” entre las democracias occidentales y por “conferir todo el poder a una nueva autoridad supranacional” para evitar la subyugación al totalitarismo de una vez por todas? Se podría decir que las observaciones de Mises se hicieron en un momento particular de la historia y estaban destinadas a aplicarse solo en esas circunstancias. Esto suena razonable. Pero entonces, ¿por qué la posición y las declaraciones de Milei deberían ser tratadas de manera tan diferente?

Conclusión

El libertarismo exige una estrategia realista. La idea de que uno debe disociarse intelectual y personalmente de una persona porque podría no implementar el ideal libertario completo, no solo está en desacuerdo con el sentido común, sino que es rechazada como una política sensata por el propio Murray Rothbard, quien en 1990 asimiló esta actitud al “camino desastroso y chiflado del randianismo ortodoxo”. Si bien uno podría esperar, desear e invitar a Milei a hacer más y hacerlo más rápido, si bien uno puede criticarlo por tal o cual compromiso, no se puede dejar de ver que ha llevado a la Argentina en la dirección correcta y que su ingreso a la política ha implicado un cambio de paradigma para la difusión e implementación de las ideas libertarias. Como ha señalado Jesús Huerta de Soto, gracias a Milei y sus éxitos políticos es común ver en Buenos Aires y en otras ciudades argentinas y latinoamericanas a personas caminando con la Acción Humana bajo el brazo. Una de las encuestas más recientes de DC Consultores muestra que alrededor del 70% de los argentinos cree que el peronismo murió con Alberto Fernández y que con Milei ha comenzado una nueva era. El cambio de paradigma de Milei, entonces, no es retórica sino una realidad histórica que debe darnos esperanza para el futuro. Las ideas mueven el mundo, no al revés. ¡Viva la Libertad!

Philipp Bagus catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos. Es miembro del Instituto Mises, erudito de la IREF

Bernardo Ferrero licenciado en Economía y Política en SOAS, Universidad de Londres y recibió su Maestría en Economía Austriaca en la Universidad Rey Juan Carlo

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Atrasan medio siglo y carecen de real patriotismo 

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Deplorable y muy preocupante es el generalizado caso de las ignorancias y profundas confusiones conceptuales básicas, de la gran mayoría de los uniformados, y de los civiles ultra conservadores, a los que atiborraron con prejuicios y falsedades de la muy nefasta ideología ultra liberal y claramente apátrida profundizada en el “proceso” (1976-1983). 

También existen muy confusos “progres” encerrados en sus prejuicios de “izquierdas y derechas”, que se niegan a razonar desde una perspectiva auténticamente Nacional, perdiéndose en los confusos meandros ideológicos europeizantes, que terminan siendo tan negativos y apátridas como los de los sectores reaccionario que dicen enfrentar. Pero este ya es otro tema. 

Los “cambios de enfoques” de los uniformados se hicieron en los golpes de Estado precedentes al “proceso” (1962 y 1966), con el destructivo antecedente ultra liberal y pro británico de 1955; lo que dejó de lado el concepto liminar de Defensa Nacional, reemplazándolo por la “defensa del sistema”, incluyendo la subordinación explícita a las potencias anglosajonas y al hoy llamado Bloque Atlantista, en claro perjuicio de nuestra soberanía, con amenazas concretas a nuestra integridad territorial. 

Tan severo fue y es el proceso de limado de neuronas al ras, que la mayoría de los uniformados no tienen ni idea del perverso contenido antinacional de las ideas que repiten e incluso pregonan cuan verdades absolutas reveladas. 

Agravando todo el contexto, ahora se da carta blanca al saqueo de nuestras riquezas naturales, con el R.I.G.I. (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) y las sucesivas entregas de soberanía adicionales, que se siguen perpetrando, mientras se destroza al Estado Nacional y los sectores claves, como industrias y entes tecnológicos y otros entes de importancias estratégicas; sin olvidar la masiva destrucción intencionalmente causada a nuestro tejido social. Un nefasto antecedente, acerca del saqueo de riquezas sin dejar ni las migajas en nuestro país, fue lo sucedido durante el noventismo (menemato y delarruato), en el neoliberalismo exacerbado de esos años, con el vaciamiento acelerado del gran yacimiento de gas de Loma De La Lata, el cual “la eficiencia privada” de los españoles de Repsol, “ordeñó” en forma acelerada, enviando el gas a Chile, y las divisas resultantes se liquidaron fuera de nuestro país. En castizo simple, nos quedamos sin el gas y sin las divisas, además de proceder a subfacturar el gas exportado…posiblemente para cubrirse de eventuales reclamos argentinos posteriores. 

Claro está que el vaciamiento de valores de real patriotismo de los patrioteros de bandera (aquellos cuyo supuesto patriotismo se agota en el himno y la bandera, desentendiéndose por completo de temas de soberanía y desarrollo), tuvo su punto de partida, cargado de violencia e instalador de odios tan profundos como irracionales, a partir de la “revolución fusiladora”, en 1955; punto de quiebre en el cual el crudo liberalismo apátrida fue entronizado como “la única doctrina político – económica correcta” para los uniformados, mientras que se atacó a todo vestigio del Pensamiento Nacional, suplantándolo por el “nacionalismo de cotillón”, el mismo que a puro himno y bandera, hueco de contenidos concretos de defensa de lo nacional, avaló políticas de extranjerización de la economía, de desindustrialización, y de ataques al Estado presente e inclusivo en lo social, con particular ferocidad para impedir y destruir políticas concretas de movilidad social ascendente. 

Es conocida la frase del Contraalmirante Arturo Rial, quien, en 1955, en tono marcial y admonitorio, expresó: “sepan ustedes que esta gloriosa revolución se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. 

Esa frase resume el sentido clasista, con ribetes de racismo semi encubierto, cargado de odio hacia el pueblo de a pie, y con caracteres afines al semi feudalismo que caracterizó a los gobiernos oligárquicos del medio siglo del mitrismo (1862-1916). Ese período es claramente añorado por las minorías excluyentes ultra conservadoras (y hoy por los anarcoslibertarios), en el cual las únicas excepciones parecerían ser los gobiernos de Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca, los cuales sin dejar de pertenecer a las élites afines a las unitarias y retrógradas oligarquías camperas, tuvieron iniciativas de fuerte contenido Nacional en algunos temas con fuerte incidencia estratégica. 

Todos los muy confusos descriptos -ciudadanos cargados de prejuicios, con escasos o nulos basamentos históricos y geopolíticos-, siguen mentalmente encerrados en erróneos y anacrónicos prejuicios de las épocas de la Guerra Fría, del hoy inexistente Mundo Bipolar, sin entender que el mundo cambió, y hoy estamos en la Era de la Multipolaridad, en una realidad que nada tiene que ver con la montaña de errados prejuicios que se inculcan desde el aparataje cultural que opera al servicio de la dependencia, como supuestas “verdades reveladas”. Tan profundas son las carencias de conocimientos básicos en Historia, Economía y Geopolítica que adolece la mayoría de nuestros uniformados, que se dicen “muy patriotas”, pero no analizan que los anarcos – libertarios, buscan la destrucción del Estado, y sin Estado no hay Nación Argentina. También son abismales las carencias de contenidos en la enseñanza, profundizado ello desde la reforma educativa establecida en los gobiernos de Alfonsín y Menem, lo cual evidentemente solo en parte pudo ser corregido, existiendo también aportes a las confusiones, por el accionar de algunas progresías, que han sido permeables a “ideas de izquierdas” carentes de todo sentido nacional, instaladas por ONGs y otros entes que abrevan del pensamiento europeizante y otras vertientes en nada vinculadas con el Pensamiento Nacional. 

Los anarcos libertarios, hoy en el poder formal, bajo la verborragia presidencial y el timorato accionar de la Canciller, ponen en evidencia el atraso de medio siglo en sus enfoques de política exterior, con sus desmanejos de anti geopolítica nacional, accionando bajo pautas de medio siglo largo atrás, hoy perimidas, de aquel fenecido mundo bipolar de la Guerra Fría; y para peor, posicionándonos como dóciles súbditos del Atlantismo, el mismo grupo de poder mundial, experto en hacer implosionar naciones y acentuar la concentración de la riqueza en pocas manos. 

Hoy el mundo es Multipolar, con varias Potencias Emergentes de estaturas de relevancia mundial y crecientes importancias; mientras que a la vez asoman Potencias Regionales que buscan sus espacios propios y no se subordinan a prejuicios e imposiciones que no tienen cabida en el citado contexto Multipolar. 

Tristísimo el rol hoy asumido por la Política Exterior de nuestro país, el cual de mínima quiere llevarnos a la totalmente perimida y hoy inviable, Argentina semi feudal del siglo XIX; pero de máxima opera para perpetrar la disolución nacional. 

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Aberraciones geopolíticas de anarco libertarios

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Dogmatismo anarco libertario, reñido con todo atisbo de patriotismo. El patriotismo concreto, -no el meramente declamativo, como el practicado por los patrioteros de bandera-, defiende al Estado, el cual es la base sobre la que se sustenta La Patria. 

Por definición y por cerrados dogmatismos, los anarquistas son los doctrinarios del anti Estado, al cual odian y pretenden destruir. 

Así lo expresó el actual presidente de Argentina, en un sincericidio brutal, que no tuvo las reacciones esperables ante tamaña negativa confesión. Escasas o inexistentes fueron las expresiones de repudio, y acciones concretas ante el serio riesgo al que se expone la Nación Argentina, con esa confesión de intencional y alevosa agresión a La Patria (de la cual es Estado es el imprescindible sustento), por parte de legisladores, del Poder Judicial, dirigentes y referentes políticos, sindicales, de intelectuales, de uniformados, de periodistas y otros comunicadores; así como de analistas geopolíticos, y otros autodefinidos como “patriotas”, cuyos silencios no lo demuestran. 

Es muy claro que más que declamar, el patriotismo se demuestra en los hechos. 

Destrucción socio económica intencionalmente perpetrada, en camino al subdesarrollo crónico. 

Las muy destructivas medidas económicas y sociales, perpetradas en este medio año de gobierno libertario, demuestran palmariamente que no se trata de una simple bravuconada, sino que estamos ante un plan sistemático de aniquilamiento de Argentina, de lo cual pocos parecen haber tomado conciencia. 

Como violentos e irreflexivos que son los dogmáticos anarquistas, nunca analizan el contexto de caos generalizado que esa ideología, de llevarse a la práctica, significará al implementar la ley de la selva, en la cual la mayoría pobre y excluida no tendrá posibilidad alguna de salir de la trampa de miseria abyecta y pisoteo de sus más elementales derechos humanos, a la que esa mayoría es y será empujada despiadadamente. 

Los Estados que acepten pasivamente esa destrucción socio económica, serán llevados al desguace total, con una rápida involución a convertirse en caóticas factorías, manejadas por potencias neocolonialistas, o por grandes corporaciones transnacionales, las que, ante el caos anárquico, podrán saquear fácilmente todas sus riquezas, mientras que el pueblo empobrecido y embrutecido, puede llegar a perder todo atisbo de conciencia, frente al maremágnum al cual será empujado. 

Eso es, claramente, lo que se busca perpetrar con el RIGI (Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones), que más bien es un incentivo para el saqueo total de nuestras riquezas. 

Más allá de las destrucciones generalizadas intencionalmente perpetradas de la economía argentina, y del brutal empobrecimiento al cual están empujando a la mayoría de nuestra población, el propio presidente, con acentuada gestualidad (que deja fuertes dudas acerca de su estabilidad psíquica), en un contundente sincericidio, afirmó odiar al Estado -al cual preside, nada menos-, buscando destruirlo desde adentro. 

Semejante afirmación debería ser más que suficiente, para instrumentar un rápido accionar neutralizante, que evite males mayores, ante la más que evidente traición a la Patria Argentina, de quien pretende destruir al Estado, y de sus colaboradores. Recordemos que el Estado es la argamasa sobre la cual se sustenta la propia Patria. 

Tan importante y delicado tema, debería ser prontamente analizado y actuado, por Constitucionalistas de relieve y por dirigencias que acorde a las circunstancias, prioricen los Intereses Nacionales. Volviendo al análisis central acá expuesto, solo desde esas dos premisas claramente puestas de manifiesto (odio visceral al Estado Argentino, sumado a la muy dudosa estabilidad emocional del presidente), se puede entender la sumatoria de torpezas y gruesos errores del accionar geopolítico del actual gobierno argentino. 

Las agresivas afirmaciones, con la acentuada gestualidad que evidencian los desbordes emocionales presidenciales, causaron absurdos e incoherentes cortocircuitos en las relaciones exteriores, con naciones a las que nos unen sólidos lazos culturales, e importantes asociaciones económicas. 

Eso provocó acciones diplomáticas de la dudosamente eficiente Canciller (que tuvo impresentables expresiones reñidas totalmente con las formalidades respetuosas de la diplomacia), para intentar enmendar, en varios casos, las serias desavenencias fogoneadas por los verborrágicos exabruptos presidenciales. 

De la histórica línea de paz, neutralidad en conflictos ajenos, y de clara oposición a operaciones intervencionistas, con accionar diplomático en general muy cuidadoso; que casi como constante fueron las características de la política exterior de Argentina; se pasó abruptamente a una clara subordinación total y explícita de los mandatos del Bloque de Poder Atlantista, a lo que se agregan los exabruptos presidenciales vertidos contra otros países y/o sus mandatarios, totalmente reñidos con la mesura que debe caracterizar al accionar diplomático. 

Además de toda esa sumatoria de incoherencias muy burdas en el desmanejo de las muy importantes Relaciones Exteriores, se le agregan las gruesas falsedades conceptuales, casi siempre proferidas en tonos admonitorios, por el presidente o sus cercanos colaboradores. 

El odio anti Estado, manifiestamente dicho y corroborado en múltiples medidas muy negativas, también se expresó en el cerrado y falaz dogmatismo, al suponer que los respectivos Estados nacionales no intervienen ni deben intervenir -hipotéticamente- en el comercio exterior; área supuestamente reservada excluyentemente a “los mercados”, eufemismo que en realidad debe leerse como “las grandes corporaciones”. 

Dentro de esas aberraciones conceptuales, en forma totalmente innecesaria y burda, agredió a Brasil y China (y a sus autoridades), ¡justamente los dos principales socios comerciales nuestros! Y como las mentiras tienen patas cortas, poco después, debió de apuro pedir al Estado de Brasil que nos suministre gas natural, ante la total impericia en el manejo energético de los improvisados libertarios y sus socios neoliberales, que como tales frenaron una obra que habría ampliado la capacidad del Gasoducto Néstor Kirchner, y con eso se hubiera podido abastecer el previsible aumento de la demanda en meses fríos. 

En la misma línea de cosechar los amargos frutos de la incoherencia y desmedida verborragia, el gobierno libertario, luego de denostar a China, debió suplicar la ampliación de las facilidades financieras del SWAP en su momento acordado. ¡Pero para eso, Milei deberá ir a China, y previsiblemente, deberá rendir honores a Mao, tragándose sus insultos y agresiones previas! 

Poco o nulo efecto positivo parecen haber cosechado las previas gestiones al respecto, de su Canciller Diana Mondino, la cual además incurrió en la grosería inadmisible, de una frase con claros tintes raciales anti chinos, que solo la milenaria sabiduría de ese país pudo tener la templanza como para evitar transformar esa gruesa torpeza, en otro serio altercado diplomático…que hubiera tenido muy serias consecuencias para nuestro país. 

Listado de acciones de anti geopolítica nacional. 

• Rechazo a la preacordada admisión al grupo BRICS, en el cual no solo están nuestros dos principales socios comerciales, sino que desde el cual se obtuvieron apoyos financieros y técnicos para concretar grandes obras energéticas (paralizadas absurdamente por el énfasis destructivo libertario), sino que además hubo claros respaldos a posturas geopolíticas claves para nuestro país, en el tema Malvinas y otros vinculados a la soberanía. Además, hubo ofertas concretas para reequipar la Fuerza Aérea, con aviones nuevos, totalmente equipados, y de tecnologías actuales; por fuera de las presiones negativas del Reino Unido. 

• Acciones para integrarnos a la OTAN, agresiva alianza militar del Atlantismo, la cual es fuertemente influenciada por las dos mega potencias anglosajonas, las que apoyan al colonialismo del Reino Unido en Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, así como el pretendido expansionismo de dicha potencia en el Atlántico Sur y la Antártida, todo ello en desmedro de las fundadas pretensiones de soberanía de Argentina. Subordinarnos a la OTAN y despreciar al BRICS, son burdas aberraciones geopolíticas vinculadas entre sí, en desmedro nuestro. 

• Adquisición de aviones cazas, de segunda mano (y por ello, acotadas vidas útiles), posiblemente con escasas provisiones de armamentos, por las imposiciones del Reino Unido contra el reequipamiento de nuestra Fuerza Aérea. Las ofertas en firme de Rusia, China, y de India-Paquistán, eran de cazas nuevos, totalmente equipados con todas sus gamas de armamentos, y muy posiblemente con mejores alternativas de financiación. Eso, además de no depender del “tutelaje” británico, para los armamentos, sin los cuales los aviones comprados, son simples elementos decorativos. 

• Pérdida explícita de soberanía, al aceptar una base de EEUU en Tierra Del Fuego, además del “tutelaje” de esa potencia en la Cuenca Del Plata. 

• Incoherente viaje del presidente Milei, disfrazado de militar, para ir al sur a entrevistarse con la Generala Richardson, siendo que, por lógica de protocolo, debió comisionar a esa misión a un par de la militar norteamericana, quien no es “jefa de Estado”. Muestra explícita de sumisión, por parte del presidente libertario. 

• Absurdos involucramientos en los conflictos armados del polvorín de Medio Oriente y de Ucrania, subordinándonos a los mandatos del Atlantismo, pisoteando las posturas no intervencionistas y pacifistas, que caracterizaron a nuestra Política Exterior. 

• Según trascendidos, hubo (o hay) intenciones de derivar las muchas toneladas de alimentos, absurdamente retenidos, hacia Ucrania, en desmedro de su necesaria utilización para paliar el hambre en nuestro país. 

• Desaire presidencial, al no concurrir a una reunión con miembros de las comunidades árabes y/o musulmanas, que forman parte de la población de Argentina. Lo lógico es facilitar la pacífica y respetuosa convivencia, con pobladores de distintos orígenes y credos; lo contrario al “realineamiento” subordinado al Atlantismo, que practican libertarios y sus socios políticos. 

• Anunciada y promocionada intención de proveer armas a Ucrania, que posiblemente se iba a concretar donando los cinco aviones Super Etendard que en forma irracional compró Macri, sin asesorarse debidamente, que no se pudo poner en servicio, pues tienen componentes británicos, que el Reino Unido se niega a facilitar, en sus operaciones de embargos de armas en contra nuestra. Ese suministro de armas hubiera significado involucrarnos en una guerra que no es nuestra, operando además contra Rusia, que tuvo acciones y posturas claramente amigables hacia nuestro país, y que apoyó la Causa Malvinas, muy cara para nuestros patrióticos intereses. Como explícitamente el embajador ruso en Argentina, hizo saber que ese pretendido envío de armas a Ucrania, significaría un acto hostil (y total incoherencia geopolítica de nuestro actual gobierno), el presidente Milei dio marcha atrás con esa peregrina y negativa iniciativa. 

• Insistiendo en el desatino de querer involucrarnos en la guerra de la OTAN contra Rusia, librada en suelo de Ucrania, existen ahora fundadas preocupaciones de haberse hecho acuerdos con la República Checa, para producir armamentos, los que se tendría intención de derivarlos a ese conflicto. 

 • En la misma línea de “meternos de prepo” en guerras ajenas, y pese a que es una decisión conflictiva, que debería ser aprobada por el Poder Legislativo, trascendió que se insiste en trasladar la embajada en Israel, a Jerusalén, lo cual sería una gruesa torpeza diplomática más, que absurdamente nos malquistaría con Palestina y otros pueblos árabes y/o musulmanes, dejando de lado el accionar mesurado que en ese tema también caracterizó a nuestra diplomacia. • Caputo y Bullrich, en campaña, fueron durante la campaña presidencial, muy mal calificados por Milei; uno por muy deficiente ¿o culposa? gestión económica, y la otra acusada de asesina. A los pocos días, ya siendo presidente, en un rápido “cambio de enfoques” los incorporó al gabinete. Caputo, el gran endeudador durante el macrismo, sigue aumentando nuestra descomunal deuda externa, la cual opera como un fuerte condicionante geopolítico, además de haber vuelto a poner a Argentina bajo la tutela del FMI, lo cual implica claro desmedro de la soberanía, o sea una acción de evidente desmedro de nuestros intereses geopolíticos. 

• El listado no se agota. 

Mientras el presidente sigue de costosas giras no oficiales de autopromoción, el desbarranque generalizado se acentúa. 
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ 
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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