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Milei y el advenimiento de la tercera alianza

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Javier Milei ganó las elecciones con una inesperada contundencia. Tanta que apuró a Sergio Massa a reconocer la derrota cuando todavía no se podían conocer los resultados oficiales. Nuevo Presidente. No hubo equivalencias. Con el resultado puesto, la expectativa es alta y la urgencia es mayor. Pero las primeras horas del nuevo escenario, mostraron un frenesí caótico poco apropiado para semejante responsabilidad. Nombramientos fallidos y una mansa entrega de las banderas a los socios que se sumaron en el último envión. La sorpresa libertaria mutó en la reedición de caras y recetas conocidas. ¿Habrá paciencia? El volumen de votos permitiría pensar que sí, pero ¿cuántos de esos catorce millones son convencidos y pacientes? El libertario sacó el 30 por ciento en la primera vuelta, idéntico número de votos que en las PASO. Esos son sus votos propios. El resto es una suma de rechazos. 

La Argentina eligió el salto a lo impredecible como contracara a la agonía de la inflación, representada en la candidatura del ministro de Economía, que había hecho el milagro de ganar la primera vuelta, pero se quedó sin resto ante la alianza de segundas y terceras fuerzas.

Massa fue la cara de la derrota, pero no el único responsable de su caída. La sociedad emitió un sonoro “basta” a la incapacidad de la política para resolver problemas acuciantes como la volatilidad de la economía y la falta de expectativas de quienes apenas viven el día a día. Una agonía cuya simiente se puede rastrear en una década con varias elecciones que iban mostrando la creciente disconformidad: Cristina fue cambiada por Mauricio Macri después de más de una década en el poder y tras cuatro años, éste no pudo ante Alberto Fernández, quien a su vez no mostró aptitudes que justificaran su propia elección. Más allá del impacto de la pandemia, la Argentina anduvo a la deriva buena parte de su gestión, aunque el todavía Presidente no se sienta responsable de la derrota y presuma de que “le faltó un poco de suerte”. A la suerte, siempre, hay que ayudarla. Con pasmosa pasividad Alberto Fernández se encargó de ahuyentarla. 

Sobre el final, las promesas acertadas, pero condicionadas a un eventual triunfo, terminaron jugando en contra del propio Massa a quien se le reprochó en varias oportunidades el por qué no tomar las decisiones desde su propia función de ministro. 

Algunos consensos básicos de la democracia -necesarios- quedaron vetustos ante la aceleración de los tiempos modernos. La educación y la salud pública, en sí mismas, no garantizan ni calidad ni acceso. Los corset legales no sirven más ante empleos distintos y relaciones contractuales mucho más dinámicas. El de empleo “precario” también votó a Milei. 

Y en el medio, mucha política impúdica, exhibiendo a la velocidad de un click, sus viajes en yate o los privilegios de ser fieles seguidores. 

Las herramientas tecnológicas permiten hoy masificar el enojo. Un fastidio que es mucho mayor ante la ostentación de una señorita gozando de los placeres pagados con dinero difícil de justificar, que ante la explicación abstracta de los males generados por la condena de una deuda inimaginable. No hacen falta militantes ni un partido estructurado. Los argumentos fluyen de mano en mano a la velocidad de un reel que dura escasos segundos. Y gratis. Esa es una nueva realidad que habrá que analizar en profundidad, pero que cambió la forma de hacer política, para siempre. 

Milei ganó sin una estructura nacional ni dirigentes de peso en territorio. En las elecciones provinciales, la responsabilidad de gobernar se la dieron al peronismo o a las variantes dentro Cambiemos. En el caso de Misiones, la Renovación fue ratificada con contundencia en mayo y cuando hubo que elegir a los representantes para el Congreso, tampoco hubo dudas. Los candidatos de Milei no pasaron el corte y los que a última hora se subieron a su carro triunfal no tuvieron el respaldo en las urnas: Cambiemos perdió en las elecciones provinciales y terminó tercera en las nacionales.

Como nunca antes, Milei se impuso diciendo con claridad lo que irá a hacer. No hubo ambigüedades ni promesas lavadas: ajuste puro y duro. Cerrar el Banco Central, dolarizar, terminar con la obra pública y despedir a quien haya que despedir. Eliminar salud y educación públicas y podar lo que se pueda de recursos provinciales. Quitar subsidios al transporte, la energía y el combustible hasta que sangren los bolsillos. Privatizar todo: YPF, Vaca Muerta, Aerolíneas Argentinas y Arsat, además de otras empresas “superfluas”. Eliminar la ley de alquileres y que se arreglen entre partes. Con esas propuestas, ganó Milei. Y fueron ratificadas en las primeras horas después del domingo. Nadie puede decir que no las había escuchado por lo menos alguna vez, entre otras tantas cosas peores. Muestra clara del hartazgo. Pero hay que ser claros: un boleto de transporte, con SUBE misionero, hoy cuesta 90 pesos. Sin subsidio, debería valer más de mil. La nafta, que en las últimas horas volvió a aumentar, está casi 500 pesos. Costará el doble a valor de “mercado”. 

Después de las primeras horas tras las urnas, la euforia del plan motosierra fue tapada por la avanzada macrista que acaparó los flashes. 

El nuevo gobierno se convirtió rápidamente y antes de asumir, en una segunda oleada de la alianza Cambiemos, que, hace no demasiado tiempo, había terminado tercera en la primera vuelta. Vale la pena repasar los números: Patricia Bullrich había sacado apenas el 23,85 por ciento de los votos en medio de una guerra dialéctica con el propio Milei. El macrismo que fue eyectado del poder en 2019 y había dejado el país en llamas con inflación, pobreza en alza, desempleo y una inflación récord (hasta entonces), tendrá ahora un rol central en la gestión anarcolibertaria. 

Lo predijo el propio Mauricio Macri cuando dijo que la Libertad Avanza “es una agrupación no madura, sin volumen, sin equipo, fácilmente infiltrable, que no puede garantizar ningún cambio”

El “cambio” lo aportará el macrismo duro, con la reaparición de Luis Caputo, ex Finanzas y uno de los promotores de la vuelta del FMI a la Argentina y Bullrich, la montonera asesina que se convertirá en ministra de Seguridad, un ministerio que ya condujo durante la gestión Cambiemos y que significará su tercer paso por una cartera central después de su participación en la otra alianza, como la ministra de Trabajo del recorte del 13 por ciento. No serán los únicos. 

La primera línea de la “gestión Milei” será ocupada por alfiles del PRO, desplazando a los libertarios puros que votaron, esperanzados, otra cosa. La casta que se iba, en realidad, tiene nuevo empleo. Omar Yasín, un abogado laboralista del PRO, será el secretario de Trabajo del gobierno de Milei para imponer las reformas que Macri no pudo. Para el Banco Central se barajó el nombre de Demian Reidel, quien fue vicepresidente durante la gestión de Federico Sturzenegger, y ex JP Morgan y Goldman Sachs. Pero en las últimas horas de este sábado fue otro de los que se bajó anticipadamente.

La falta de cuadros propios exhibe la fragilidad de Milei y también sus contradicciones. Vale la pena repasar que pensaba hace un par de años de Luis Caputo, de acuerdo a los fragmentos televisivos que circularon en las últimas horas: “Hacen una conferencia de prensa en la que está Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central, Marcos Peña, (Luis) Toto Caputo, ministro de Finanzas, y Nicolás Dujovne, ministro de Economía. Frente a la política monetaria que estaba llevando a cabo el Banco Central deciden avanzar sobre la independencia del Banco Central y modificarle las metas“.

“Luego – continúo el entonces candidato – “viene la corrida y el Banco Central trata de bancar los trapos. Argentina se queda sin financiamiento y entonces lo consigue de Blackrock, de Pimco, y de Templeton y salen a decir ‘vieron que no pasó nada. Conseguimos el financiamiento’. Pero, obviamente, después había que salir. Y como no nos daban los números, tuvimos que ir al Fondo Monetario Internacional, y nos pusieron 45 mil millones de dólares”, recordó Milei.

Caputo se fumó más de 15 mil millones de dólares. Se terminó en el Fondo Monetario Internacional, lo echaron a (Federico) Sturzenegger acusándolo de manejar mal la mesa, y se fumó u$s15.000 millones de reservas irresponsablemente, ineficientemente. Y nos deja este despiole de la Leliq”. Las Leliq que ahora hay que ordenar. 

Se pone en marcha así el cuarto ciclo neoliberal iniciado durante la dictadura, profundizado durante el menemismo y la alianza y reiterado con Macri entre 2015 y 2019. Son altísimas las coincidencias e incluso más profundas las reformas que propone el minarquista. 

Sin embargo, la tercera alianza, esta vez sin radicales, acota el margen de maniobra del propio Milei. La motosierra sirve para derribar un árbol, pero es grotesca si se la quiere usar para edificar. El plan de ajuste no tiene ninguna contraparte de reparación. Y la sociedad lo eligió justamente para acabar, de inmediato, con la agonía inflacionaria y las escasas expectativas. No hay tiempo para aguantar otros doce o 18 meses de alta inflación si en paralelo se producen el cierre de empresas y despidos masivos. La fotografía indica que hoy, aún con la presión insostenible de la inflación, Argentina tiene récord de empleo registrado y un consumo que en los primeros diez meses del año acumuló un alza del 3,2 %. 

El “no hay plata”, tajante de Milei, que abrió dudas sobre el pago del aguinaldo, vaticina un fin de año complejo para el comercio. La parálisis de la obra pública financiada por el Estado que prometió Milei, pone en riesgo a un sector que hoy tiene cerca de medio millón de empleos, según anticipan los propios empresarios de la construcción. Es un deja vu de la gestión Cambiemos, que cerró 2019 con una caída del 12 por ciento en el empleo vinculado al ladrillo. 

En Misiones hay cerca de diez mil empleos en la construcción. La mitad depende de la obra pública. No serán los únicos afectados. Si se abren importaciones, peligran los trabajadores industriales, como sucedió con los de Dass, empresa que pasó de 1.500 empleos a casi cerrar, o los madereros ante la saturación de fenólicos brasileños durante la gestión macrista. 

Hay también mucha expectativa y un latente “plan de lucha” de productores yerbateros ante la posible desregulación del mercado. Se trata de una cuenta pendiente de Macri, quien no pudo imponer su obsesión ante la resistencia del entonces gobernador Hugo Passalacqua, que mostró la evidencia histórica de cómo terminó la década desregulada de los 90, con la producción en la miseria y las chacras en venta al mejor postor. 

Como un bucle, la historia se repite. Passalacqua tendrá que encarar nuevamente una gestión con políticas nacionales distintas. Será clave la presencia misionerista en el Congreso para tratar de cuidar lo que se pueda en Misiones. 

Vueltas de la historia. Los Ahora nacieron de la mano de Passalacqua en junio de 2018. El primero fue el Ahora Pan, para garantizar que llegue a las mesas de los misioneros cuando la inflación comenzaba a salirse de control en la gestión Macri -fue de 3,7 por ciento ese mes, el pico de 25 meses en alza-. 

Ante el éxito del acuerdo con los panaderos, después se sumaron otros programas para incentivar el consumo y combatir, con éxito, las asimetrías internas y externas. Después de muchas gestiones, la Nación sumó su aporte para mejorar el Ahora Misiones+15 y alcanzar un 41 por ciento de reintegros en las compras, además de cuotas sin interés. Un programa exitoso que se iba a extender si ganaba Massa. Pero fenecerá el 30 de noviembre. La Nación destinaba casi mil millones de pesos al mes para robustecer los reintegros. Hasta septiembre el Ahora Misiones+21 había generado ventas por 12.307 millones de pesos. En todo 2022 fueron cerca de siete mil millones. Combinados todos los Ahora se llegó a 18.254 millones. Pero ante el nuevo contexto, los programas cambiarán de condiciones, con menos reintegros y menos cuotas. Un duro golpe al bolsillo y al comercio. Un comercio que nunca antes en la historia de Misiones tuvo tanto empleo como ahora.

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Era Alberto: con la nafta a casi 500 pesos y un aumento acumulado del 632 por ciento en Misiones

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A pocos días del 10 de diciembre, la gestión de Alberto Fernández se despide con otro aumento de precios. La petrolera YPF aumentó 12% promedio los precios de sus variedades de nafta y gasoil en todo el país, aunque en Misiones el impacto fue mayor.

Los nuevos precios de referencia vigentes desde hoy en la ciudad de Buenos Aires pasaron a ser de $ 310,08 para la nafta súper; $ 397,86 la nafta premium Infinia; $ 332,98 el diesel 500 y $ 453,72 el diesel premium Infinia.

La nueva suba vuelve a golpear más al interior que a Capital Federal, donde los precios son sensiblemente más bajos. En rigor, en varias ciudades misioneras la nafta premium cuesta más de cien pesos más que en Buenos Aires. 

En Posadas la nafta súper pasó de 341 pesos a 390, la Infinia costaba 431 pesos a 487, la Infinia diesel estaba 460 pesos a 535, el diesel 500 valía 369 pesos a 415. En la localidad de Montecarlo el incremento fue de un 13 por ciento en las estaciones de servicio YPF. La Super cuesta 395 pesos, Infinia 493 pesos, Gasoil 427 e Infinia Diesel 550 pesos.

En tanto en Puerto Iguazú la nafta super subió de 345 pesos a 395 registrando un incremento de 14.49%, es el producto con mayor aumento en esta suba. En el caso de la nafta Infinia el aumento fue de 13.07% pasó de 436 pesos el litro a valer 493. Los productos Diesel también registraron un incremento, el litro de Ultra Diesel registró un incremento del 12.36%, pasó de 380 pesos el litro a costar 427 y por último el litro de Infinia Diesel pasó de 493 pesos a costar 550 el litro un incremento del 11.56%.

De este modo, la gestión de Alberto Fernández se despide con una suba acumulada de 623,2 por ciento, desde 67,34 pesos que costaba la Infinia en diciembre de 2019 en Posadas a los 487 pesos actuales. Misiones la sacó barata: la inflación acumulada en el mismo período fue de 813,67 por ciento.

El acumulado duplica a la herencia de Mauricio Macri, durante cuyo mandato, la nafta había subido en Posadas 300 por ciento.

Las perspectivas no son alentadoras para el bolsillo, ya que el nuevo presidente, Javier Milei, pretende que el precio del combustible se ponga en línea con los valores internacionales en dólares libres. Un litro de combustible en Uruguay está casi dos dólares el litro. En segundo lugar se ubica Chile con 1,5 dólares el litro. Le sigue Perú (1,4 dólares), Brasil (1,15 dólares), Paraguay (0,91 dólares), Colombia (0,87 dólares), Ecuador (0,63 dólares), Bolivia (0,54 dólares) y Venezuela (0,035 dólares), de acuerdo a los datos de Global Petrol Prices.

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Caputo anticipó a los bancos que si asume como ministro de Economía no habrá dolarización inmediata ni cierre del BCRA

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El principal candidato a ocupar el ministerio de Economía aseguró que la prioridad es aplicar un plan de estabilización de la economía y que dolarizar no es una herramienta para ello. Prometió una receta ortodoxa, con “un ancla fiscal y monetaria”

La principal preocupación que llevaron los banqueros a la reunión que mantuvieron hoy con el principal candidato a ministro de Economía, Luis Caputo se disipó al menos para el corto plazo. Ante medio centenar de CEOs y gerentes de todas los bancos privados del país, Caputo les aseguró que no implementará en lo inmediato el plan de dolarización de la economía ni el cierre del Banco Central que Javier Milei sostuvo con tanto énfasis a lo largo de la campaña.

“La dolarización no puede ser una herramienta para estabilizar la economía y lo primero que se necesita es un plan de estabilización”, dijo Caputo para graficar su orden de prioridades. Por estabilizar debe entenderse “una hoja de ruta ortodoxa, con un ancla fiscal y monetaria”, con un punto de partida que alcanzará a un recorte de 2 puntos del PBI. Una vez conseguido ese objetivo, la dolarización “es una herramienta” que puede utilizarse o no, pero nunca en el corto plazo. Pero fue muy enfático que no habrá dolarización inmediata, tal como proponía Emilio Ocampo, quien ayer fue desvinculado del equipo económico en formación.

Uno de los banqueros presentes le hizo a Caputo la pregunta del millón: al margen de lo que le conviene hacer ahora, ¿está a favor o en contra de dolarizar la economía? La respuesta del casi ministro fue positiva, en términos conceptuales. “No estoy en contra, de hecho mi relación con Javier Milei empezó cuando le escribí un informe sobre dolarización, que es un plan que puede solucionar algunos problemas”, dijo. El objetivo de Milei no es necesariamente aplicar la dolarización durante su gestión aunque aspira a “sentar las bases” o bien ponerlo en la discusión pública. “Dolarizar es un buen debate” una vez que la macro esté estabilizada, deslizó.

Para precisar su opinión sobre la dolarización, Caputo dijo que puede resolver la volatilidad del tipo de cambio, el acceso al financiamiento y la baja demanda de dinero. Pero nunca va a ser utilizado como “una herramienta para estabilizar”, enfatizó. Para ese fin, repitió, “todo el plan se basa en el equilibrio fiscal”.

En el discurso de Milei, dolarizar la economía y cerrar el Banco Central “no es negociable”. Así lo dijo durante la campaña y lo repitió tras la primera vuelta, cuando ya ganador salió a buscar gobernabilidad y equipos para gestionar en negociaciones con Patricia Bullrich y Mauricio Macri. Sobre la mañana del viernes, tras haber conocido las repercusiones de la salida de Ocampo, un comunicado de la “Oficina del Presidente Electo” volvió a insistir sobre el punto: “Ante los falsos rumores difundidos, deseamos aclarar que el cierre del Banco Central no es un asunto negociable”.

Nada está confirmado

Con chomba rosa y look informal, Caputo recibió a los banqueros en un auditorio de la Sociedad Rural sobre la calle Juncal. Los saludó uno por uno, con cordialidad, y avisó que no iba a decir ningún detalle del plan. “No seas ansioso” le respondió, entre sonrisas, cuando uno de los presentes quiso saber si el lunes 11 de diciembre arranca ese plan. “Tal vez sea el martes”, dijo para dar a entender que muchas medidas son urgentes..

Pese a que se mostró con buena disposición a responder, según dijeron a Infobae algunos de los presentes, se negó a hablar de medidas precisas o de designaciones. Se presentó a la reunión solo, sin ningún otro colaborador. Cómo era de esperar, alguien le preguntó si estaba confirmado que Demian Reidel será presidente del Banco Central. “Ni siquiera yo estoy confirmado, no puedo responderte eso”, fue la irónica respuesta de Caputo. Luego dijo que, aunque no quería volver a la función pública, “por patriotismo” se prepara para el célebre despacho del quinto piso del Palacio de Hacienda.

Lo crucial de la reunión, que duró menos de una hora, es el mensaje de tranquilidad que les quiso bajar. Con la misma firmeza con que les dijo que “no hay espacio para el gradualismo”, como intentó en el gobierno de Mauricio Macri, también les dijo que “no habrá ninguna sorpresa ni medidas disruptivas”. Con esa afirmación, Caputo descartó de plano todo lo que genera más temor en los bancos: no habrá plan bonex, ni reperfilamiento de deuda, ni dolarización asimétrica ni ninguna de las medidas drásticas experimentadas en el pasado.

Tampoco habrá un levantamiento total del cepo el primer día de gobierno, como hizo Mauricio Macri en 2015, porque la demanda de dinero está en niveles demasiado bajos. Quitar los controles cambiarios es un plan posterior, una vez que la inyección de ortodoxia financiera haya sido aplicada. El shock que viene debe ser fiscal y monetario, porque considera que la emisión monetaria, el gasto y la política cambiaria “están descontrolados”.

Otro banquero lo consultó acerca de otro de los temores más palpables de la gestión Milei, que es su escasa representación parlamentaria. El futuro ministro respondió que aún con el Congreso en contra se pueden hacer muchos de los cambios que propone.

El mensaje de tranquilidad de Caputo giró alrededor del tema excluyente para la atención del mercado financiero: desarmar el stock de pasivos remunerados del Banco Central, las Leliq y los pases. En los últimos cuatro días, ese problema sumó complicaciones ya que los bancos comenzaron unilateralmente a desarmar sus colocaciones en las letras de liquidez a 30 días para colocar los fondos en otro instrumento de menor plazo, los Pases a 1 día.

Shock para bajar 2% del PBI el déficit fiscal y solución a las Leliq, los primeros puntos del plan Caputo

Aunque el debut de Luis Caputo ante banqueros como futuro ministro de Economía “de hecho” llevó calma al sector financiero respecto a los peores temores que anidaban en los bancos, los detalles del plan para desarmar la “bola de Leliq” aún no está puesto sobre la mesa.

La promesa de que habrá shock de medidas que empezarán desde “el día 1″, pero sin “sorpresas” o medidas disruptivas para resolver la deuda del Banco Central y también la del Tesoro -ni Plan Bonex, ni reperfilamiento, “ni nada raro”-, en un combo de pura ortodoxia fiscal y monetaria sonó como música clásica para el mercado, preparado siempre para ritmos más violentos.

Pero los detalles se guardan todavía bajo siete llaves y, muchos de ellos, estarán sujetos precisamente a negociaciones con el sector financiero, actor clave en la dinámica de la crisis cambiaria y monetaria. Caputo cree, y así lo expresa, que son “fundamentales para la gobernabilidad”.

En el centro de esas tratativas, lo que asoma como un canje o migración de deuda entre del Central y al Tesoro para tender a la unificación del tipo de cambio ocupa gran parte de los análisis del momento. A tal punto que la centralidad que adquirió la cuestión ahondó las preocupaciones que ahora se intentan despejar. Por eso el foco del mensaje pasó a ser que el próximo plan económico se basa esencialmente en la disciplina fiscal y monetaria y que las restricciones cambiarias no se levantarán el primer día de gestión.

Para Luis Caputo, aun con minorías en el Congreso, es posible e indispensable avanzar en un recorte del déficit al menos 2% del PBI. Al menos es el objetivo inicial de su programa.

Ese abordaje matiza algunas dudas que despierta la idea de volver a implementar el mismo mecanismo que Caputo aplicó en 2018, cuando la liquidez de las Leliq se orientó a bonos del Tesoro con los cuales integrar encajes bancarios.

“En términos consolidados, eso no cambia nada. El riesgo es el de la expansión monetaria, para qué va a usar el Tesoro esos pesos. Si los deposita en el Central o cancela adelantos transitorios, eso no tiene efecto expansivo y mejora el balance del BCRA”, explicó el economista Gabriel Caamaño, quien en un informe de la consultora Outlier profundizó: “En nuestra opinión, no es un problema grave a solucionar si se está dispuesto a hacer un ajuste fiscal creíble y a llevar la tasa a niveles menos negativos (al menos) en términos reales, en conjunto con un compromiso inviolable de no emitir más pesos como financiación del déficit”.

En ese sentido parecieron haberse empezado a dar las señales ante el nerviosismo que generó el propio presidente electo, Javier Milei, con sus alusiones a las Leliq en cada entrevista que concedió desde su triunfo. Esto a pesar de que remarcó que la solución sería “de mercado”.

Las posibles soluciones tienen, por supuesto, contraindicaciones. El principal problema que surge con el canje de títulos es el descalce de los plazos ya que el objetivo apunta a estirar los plazos de la deuda pero no ocurriría lo mismo con los depósitos de los ahorristas, la contracara de las Leliq. La posibilidad de obtener financiamiento externo -trascendió un monto de USD 15.000 millones- contribuiría a resolver con mayor facilidad la cuestión pero no es un posibilidad concreta que hoy se asuma como punto de partida.

“La idea de ir licuando con el tiempo las Leliq del BCRA es otra opción (muy válida dada lo baja que es actualmente la demanda de base monetaria) pero mucho más gradual y Milei parece rechazar el gradualismo ahí”, apuntó la consultora 1816 en su habitual informe semanal.

Lo cierto es que, tras la reunión con los bancos será clave su comportamiento en las próximas renovaciones del Banco Central. Es que durante la semana, se acortó el perfil de vencimientos de las Leliq porque lo que no se renovó -$3,3 billones- fue a Pases a 1 día.

“Si los bancos siguen privilegiando este posicionamiento, el nuevo gobierno asumirá con la mayor parte de los vencimientos de pasivos remunerados a 1 día de plazo. A partir de ese momento, el nivel de tasas de interés que ofrezca el BCRA para renovar esos pasivos y el coeficiente de encajes sobre los depósitos definirá mucho del mecanismo que se utilizará para desarmar esta fuente de emisión endógena”, advirtió la consultora Aurum Valores.

Fuente Infobae

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El dólar cotiza a $373 en el Banco Nación y el CCL a $ 963,49

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El dólar cotizaba este mediodía a $ 355 para la compra y a $ 373 para la venta en el Banco Nación, mientras que en el mercado bursátil el dólar contado con liquidación (CCL) subía 0,2% y se comercializaba a $ 963,49.

Por su parte, el dólar MEP o Bolsa retrocedía 0,8% y cotizaba a $ 998,69.

En tanto, el riesgo país argentino se situaba en 1.962 puntos básicos, según el índice que elabora el JP Morgan.

Los mercados de Nueva York operan con altibajos

Las bolsas neoyorquinas operan hoy con altibajos en el retorno de las operaciones tras el feriado por el Día de Acción de Gracias, en una rueda en la que su principal índice, el Dow Jones Industriales, avanza 0,20% y se sitúa en 35.345,23 puntos.

En tanto, los índices selectivo S&P 500 y tecnológico Nasdaq retroceden 0,03% y 0,17%, respectivamente, según la agencia de noticias Bloomberg.

La Bolsa porteña opera con una suba de 2,71% en la apertura

El principal indicador de la Bolsa porteña, el S&P Merval, operaba en la apertura de hoy con una suba de 2,71%, ubicándose en 902.868,44 puntos.

En tanto, el volumen negociado en acciones superaba los $ 1.055 millones.

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Retroceso planificado de siglo y medio: la implantación forzosa de la perimida e inviable Argentina primarizada 

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Nunca fuimos “la primera potencia mundial”, burda falsedad que a fuerza de repetición buscan instalar los libertarios, ubicando ese supuesto dato, en torno al Centenario (1910) o una o dos décadas antes. 

Algo similar, y sin mayores fundamentos, es evidente que se sigue “enseñando” en los Institutos de (de)Formación Militar, en los que se exalta “la grandeza de la Argentina del Centenario”, con lo que se instala la supuesta “conveniencia” de volver a aquellos supuestos “soñados años de grandeza”, que en rigor eran de una economía sin industrias y endeudada, con mucha exclusión social muy acentuada. Tanta exclusión social hubo, que para los fastuosos actos del Centenario, la policía se encargó de sacar fuera de “la gran urbe” a los muchos pobres que vivían en las calles, a la buena de Dios, pues seguramente los gobernantes consideraban indecoroso mostrarlos a los ilustres visitantes del extranjero. 

¡Pero no era indecoroso, ni mucho menos inhumano (para esa falsa “Argentina potencia”), no asistirlos dejándolos vegetar en la pobreza más absoluta! 

Pero lo que los historiadores ultra conservadores (afines al academicismo mitrista, de relatos históricos edulcorados y groseras gruesas falsedades y omisiones) y los economistas liberales, neoliberales y libertarios omiten, es la correcta mención de todo el contexto, de aquella falaz “Argentina soñada”, de la cual se omiten con muy dudosa inocencia, los serios problemas y acentuadas limitaciones de aquel contexto de economía forzosamente primarizada (sin industrias y sin entes tecnológicos propios), y con pavorosos indicadores de analfabetismo y de miseria económica generalizada, la cual contrastaba con niveles de riqueza escandalosos, de los sectores socio económicos privilegiados. 

Eran épocas en las que los ricachones de la relativamente nueva oligarquía campera, se hacían construir en Buenos Aires o alrededores, fastuosos palacios, haciéndose traer de Europa todos los materiales (incluso los ladrillos), y los albañiles y arquitectos; mientras que la mayoría de la población vivía en tugurios miserables o en sobrepoblados conventillos, con una familia entera hacinada en una sola habitación, y con uno o pocos baños compartidos. 

También en esos años de acentuados contrastes sociales y económicos, muchos sobrevivían malamente en las calles, o incluso tomaban como viviendas temporarias los grandes caños que se importaban de Europa, para ser usados en los sistemas de aguas corrientes y cloacas, que después se construirían. 

De esas pobres gentes que habitaban en los caños, surgió el calificativo despectivo de “atorrante”, pues la marca del fabricante de esos caños, impresa en los mismos, era “A. Torrant”. 

La creatividad del lenguaje coloquial incorporaba nuevos términos, que de alguna manera marcaron características de esos años, los que de “soñados” tenían muy poco, excepto para la ínfima minoría ahita de riquezas. 

Por la cerrazón mental de mantener el contexto de liberalismo extremo, sin protección arancelaria alguna y sin incentivos para la industrialización, Argentina desperdició una irrepetible coyuntura mundial favorable, con altos precios para las materias primas alimenticias que producíamos, período que duró aproximadamente desde 1890 a 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, cambiando drásticamente las condiciones del comercio mundial y sus prioridades. 

Si bien en esos años, el PBI argentino era destacado en el contexto mundial, la situación social no era nada acorde a esos niveles de riqueza, los que por cierto no “derramaban” (palabrita usada por los liberales), al conjunto de la población, la cual en su mayor porcentaje sobrevivía malamente en la miseria crónica. 

Y nuestra economía era excluyentemente primaria, sin industrias, en las antípodas de ser una supuesta “potencia” mundial, además con todo el interior postergado. Cierto que venían muchos inmigrantes de Europa, pero también muchos de ellos volvían a sus países de orígenes, ante la falta de trabajo y la imposibilidad de acceder a la propiedad de la tierra, la cual había sido acaparada por el centenar o poco más de familias acomodadas. 

Si los inmigrantes querían trabajar la tierra, y no se contentaban con ser peones asalariados de los mega terratenientes, debían someterse al sistema de arrendamientos rurales, muchas veces en contratos de cortas duraciones, lo que atentaba contra las necesarias mejoras para dar mayores productividades a los campos. 

El sistema de arrendamientos rurales, dio lugar a muchas iniquidades, las que afloraron con fuerza al producirse El Grito de Alcorta, en 1912, con masivas protestas en diversos lugares de la Pampa Húmeda. Esas protestas fueron reprimidas, incluso perpetrándose el asesinato de uno de los abogados que habían asumido la defensa de los arrendatarios. 

Ese contexto de economía forzosamente primarizada, que los dueños del poder político se negaban a modificar, ya resultaba insuficiente para la población argentina de esos años, que según el censo de 1914 no alcanzaba a 7.900.000 habitantes. ¡Mucho menos esa economía podría dar trabajo a 47.000.000! 

Esa involución forzosa a la supuesta “Argentina soñada” que predican sectores de grandes terratenientes añorantes del poder omnímodo del que disponían, solo provocará miseria, desocupación masiva y caos general; involución que es propuesta, contra toda lógica de grandeza nacional, por sectores políticos afines al neoliberalismo y al anarco capitalismo libertario. 

Por otra parte, esos promotores de la involución socio económica forzosa, omiten la contundente realidad de múltiples ejemplos de países desarrollados y con buenos niveles de vida, los cuales solo se alcanzan con Estados Nacionales activos, que promueven el desarrollo tecnológico e industrial, lo cual es totalmente incompatible con el totalmente inviable y destructivo esquema de ultra liberalismo, de desprotección total de nuestras industrias, del cuidado de Empresas y Entes Estatales de altos valores estratégicos (como YPF, el complejo de Vaca Muerta, Aerolíneas Argentinas, el estratégico Sector Nuclear, el Conicet, el correcto manejo estatal de las grandes generadoras de energía, los apoyos concretos a los entes tecnológicos, y el fuerte efecto multiplicador de las grandes obras públicas, además del cuidado de nuestra población mediante la Salud Pública y la Educación Pública, gratuitas de calidad para toda nuestra población, etc.). 

Nadie puede construir un futuro de Grandeza Nacional, desde un esquema de destrucción generalizada. Y menos aun con políticas de mayores endeudamientos, con los mismos gestores que nos metieron en la mayor deuda externa de toda nuestra historia. 

Nada bueno puede hacerse sin el ejercicio de soberanía, perder la moneda propia es destruir soberanía. Controlar al Sector Financiero mediante el Banco Central, también es esencial para la soberanía nacional. 

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ, Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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