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Exportaciones de Misiones siguen con fuertes alzas: +56,1% en octubre

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En octubre Misiones reportó exportaciones en origen por USD 54,2 millones, cifra que representa un crecimiento del 56,1% contra igual mes del año anterior y del 114,3% contra el mes anterior. Medido en cantidades exportadas, fueron 60.495 toneladas (+21,5% interanual y +5,0% mensual), marcando así un precio promedio de exportación por USD 896/Tn, un 28,5% superior a igual mes del 2024.  

En este mes, el 51,3% de las exportaciones misioneras fueron de manufacturas  agropecuarias, que volvieron a la senda de crecimiento con una importante expansión del  21,9% interanual (y +26,5% mensual). Por su parte, el 27,3% de las exportaciones totales  fueron de manufacturas industriales, que mostraron una suba del 46,3% interanual (+0,2%  mensual); al tiempo que el 21,3% restante correspondió a productos primarios que  exhibieron una expansión de altísima magnitud, llegando a +557,6% interanual (+8,6% mensual). 

De este modo, el acumulado de los diez meses presenta exportaciones misioneras por un total de USD 454,2 millones, creciendo 20,9% interanual y mostrando el mayor volumen de ventas al exterior para este período desde 2011

A la par, Misiones vuelve a  ratificar su amplio liderazgo en el NEA: concentra el 38,2% de las exportaciones de la región medido en dólares. 

Si se mide en cantidades, las exportaciones misioneras del período acumulado enero octubre fueron por 579.825 toneladas, creciendo 13,4% interanual y exhibiendo el mayor volumen exportado desde el año 2010. En este punto, Misiones concentra el 24% de las  exportaciones del NEA. 

Al cruzar el volumen de exportaciones en dólares y en toneladas, el precio promedio en Misiones fue de 783 dólares por tonelada en el período acumulado (+6,6% interanual), y  tiene el mayor precio promedio del NEA, ubicándose muy por encima de Corrientes (USD  539/Tn), Formosa (USD 387/Tn) y Chaco (USD 340/Tn). 

Exportaciones del NEA

Acumulado a octubre (millones de USD)

Provincia Total PP MOA MOI
Misiones 454 101 212 141
Chaco 425 355 66 3
Corrientes 271 138 98 35
Formosa 40 35 5 0

Octubre (millones de USD)

Provincia Total PP MOA MOI
Misiones 54 12 28 15
Chaco 54 45 9 0
Corrientes 31 15 13 4
Formosa 4 4 0 0
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Entre el discurso del derrame y la realidad provincial: el semáforo económico de Misiones sigue en rojo

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Estamos pronto a iniciar, por decirlo de algún modo, la segunda etapa del gobierno libertario. Transcurridas las elecciones de medio término y tras haber logrado un amplio apoyo en gran parte del país, el Gobierno nacional retomó la agenda y comienza a dar señales sobre hacia dónde podría orientarse la próxima fase del programa económico. “Será el Congreso más reformista de la historia”, dijo Javier Milei, en línea con la intención del Poder Ejecutivo de avanzar, como mínimo, con una reforma tributaria y laboral. Mucho se habla de estos cambios, pero todavía no existe certeza sobre los contenidos específicos ni se conoce el texto que buscarían impulsar.

En este contexto, el Presidente participó del Congreso de Economía Regional realizado en Corrientes, donde respondió a quienes sostienen que “nadie se está ocupando de la micro”. Según sus palabras, “la macro es la suma de todas las micro” y, bajo esa premisa, si la macroeconomía se encuentra relativamente ordenada y estable, entonces la economía real también debería estarlo. Sin embargo, no existe evidencia que respalde esa interpretación. Por el contrario, los propios datos oficiales la contradicen. 

Si efectivamente la economía real estuviera ordenada como resultado de un equilibrio macro, no deberían registrarse caídas en el empleo, en la cantidad de empresas, en los salarios (que esta semana el INDEC confirmó en retroceso real) ni en el consumo esencial, que continúa deprimido. Tampoco se observaría el estancamiento o deterioro de los indicadores de actividad sectoriales, que en su gran mayoría no lograron recuperarse en lo que va de la actual gestión.

Hacia dentro del país, la situación es diversa, pero la tónica general todavía es negativa. Las provincias no sienten los efectos del presunto orden macro y, mucho menos, cuentan con “micros” que ordenen hacia arriba. Para medir este escenario retomamos el Semáforo de Actividad Económica de Misiones, herramienta que permite evaluar el estado de la economía provincial en función de indicadores clave de actividad. Así podremos corroborar si existe solidez en el argumento presidencial (spoiler: no).

Los indicadores recientes de la actividad económica en Misiones muestran un panorama heterogéneo, y si bien algunos sectores exhiben signos de recomposición, otros que son la mayoría continúan bajo un marcado deterioro. Vayamos evaluando la situación por bloques de actividad para entender en mejor medida el panorama actual en la provincia. 

El consumo sigue altamente contraído. Las ventas en supermercados continúan en terreno negativo: en agosto (último dato disponible) sigue la baja en la comparación interanual (-7,7%) aunque se destaca que en la variación mensual desestacionalizada hubo una mejora (+1,1%). 

Sin embargo, se trata de un dato aislado que no responde a una tendencia de corto plazo: si observamos la variación del último trimestre móvil (junio, julio y agosto vs. marzo, abril y mayo) este indicador presenta baja de 3,8%. Pero también en el mediano plazo se ve el deterioro: contra noviembre de 2023, mes previo al cambio de gobierno, las ventas en supermercados aún están 25,4% por debajo. 

Otro indicador de ventas, que corresponde en este caso a los combustibles, presenta quizás un panorama algo más optimismo, aunque aún no del todo: en septiembre (último dato disponible) el gasoil cayó 2,5% interanual pero +8,9% mensual desestacionalizado, logrando cerrar el trimestre móvil en +1,4%; por ende, la mejora mensual de septiembre acompañó un proceso de recomposición incipiente que debe continuar de manera muy sostenida durante un buen lapso de tiempo debido a que todavía está -31,5% contra noviembre de 2023. 

Algo similar se ve para las naftas: en el último mes creció 4,4% interanual, +4,3% mensual y +2,5% trimestral, por lo que aquí está más fortalecido este proceso de recomposición, pero aun así sigue siendo incipiente y leve dado que el retroceso acumulado todavía es fuerte: está -25,3% respecto a noviembre de 2023. 

Por el lado del consumo de los durables, los patentamientos vienen a buen ritmo pero presentan una pequeña alerta de corto plazo. En el caso de autos, mostró mejoras interanuales y mensuales en septiembre y están muy por encima de noviembre de 2023 pero en el último trimestre móvil cayó 7,4%, que se deduce podría haber sido resultado del ruido económico pre-electoral que tiró arriba el tipo de cambio y encareció notablemente el crédito. Lo mismo se ve para las motos: tiene números positivos a nivel interanual, mensual y vs. noviembre de 2023 pero retroceso trimestral móvil (-13,1%), afectado por las mismas razones que los autos. Si vemos los patentamientos totales (autos, motos, acoplados, transporte y carga y MAVI) el escenario es idéntico. Dado que la caída trimestral está muy apoyada en las condiciones mencionadas previamente, la estabilidad post-elecciones, el ordenamiento de las expectativas y una reducción de la volatilidad de las tasas de intereses podrían volver a impulsar estos indicadores. 

En resumen, el consumo muestra dos vías: caídas generalizadas en bienes esenciales (supermercados y combustibles) y mejor situación en durables (vehículos), una situación que se ve en todo el país. 

Vamos a otro aspecto de análisis: el empleo. Sobre esto, cabe decir que el mercado laboral continúa evidenciando importantes tensiones. El empleo registrado en el sector privado no logra, siquiera, estabilización ya que aún continua la merma de empleos. El semáforo de este indicador es completamente rojo: en agosto, último dato disponible, cayó a nivel interanual (-1,4%), mensual desestacionalizado (-0,3%), trimestral móvil desestacionalizado (-0,3%) y vs. noviembre de 2023 (-6,3%). En ese contexto de achicamiento laboral, tampoco el salario presenta mejoras necesarias para sostener calidad de vida: si bien hay mejores interanuales (+6,1% en junio, último dato disponible), cayó mensualmente (-1,1%), presentó una tendencia a la baja de orden trimestral (-4,7%) y está -4,8% contra noviembre de 2023. También esto se ve afectado por la cantidad de empleadores en la provincia: caen 2,4% contra el año anterior, -1,0% vs. mes previo y -3,7% en la era Milei, aunque hay una leve señal positiva trimestral (1,6%).

Hay también deterioros en materia fiscal: la recaudación tributaria de Ingresos Brutos mantiene un retroceso del 9,6% interanual en términos reales y también cayó a nivel mensual y se ubica muy lejos de noviembre de 2023 en moneda constante. Se observa así que el impacto de la caída del consumo masivo y la inestabilidad de la actividad económica siguen afectando las cuentas públicas, aunque el dato trimestral desestacionalizado muestra un leve crecimiento del 1,2%.

Los sectores energéticos y de construcción exponen dinámicas divergentes. La demanda de energía muestra rojos en todos los niveles comparativos: en septiembre quedó -2,3% interanual, -1,6% mensual, -6,3% trimestral y -16,1% vs. noviembre del 2023, interpretado esto como un indicador aún débil de actividad. En la construcción, los permisos de obra y la superficie autorizada muestran descensos muy marcados, también con rojos en todos sus niveles comparativos. 

Las exportaciones de Misiones, en cambio, brindan una señal positiva. Las exportaciones totales crecieron 38,9% interanual medidas en dólares, con un aumento también mensual del 11,5% y una suba acumulada del 84,4% respecto de noviembre de 2023, aunque en el último trimestre redujo la velocidad. Si se mide en cantidades, también las exportaciones provinciales presentan buenos números. Parte de este buen desempeño se explica por el buen comportamiento del complejo yerbatero, donde el mercado externo creció 49,1% interanual pero, en contraste, el consumo interno de yerba mate continúa débil, con una baja del 2,5% interanual y -11,0% contra noviembre 2023.

El turismo receptivo también muestra una dinámica mixta. La cantidad de viajeros (consolidado de Posadas y Puerto Iguazú) registró en agosto 2025 un crecimiento interanual del 12,6%, aunque está todavía -2,2% contra el 2023. 

Finalmente, los datos del sistema financiero revelan una reaparición del crédito, aunque aún en niveles moderados. Al segundo trimestre, los depósitos del sector privado subieron 17,9% interanual en términos reales, y los préstamos un significativo 93,3%, aunque posiblemente veamos una disminución importante hacia el tercer trimestre producto de la inestabilidad financiera y el encarecimiento de tasas vistas en ese período, sumado a un crecimiento de la morosidad. 

¿Qué podemos concluir de todo esto? La economía misionera muestra señales heterogéneas y todavía insuficientes para sostener el argumento presidencial de una macro que, por el mero efecto derrame, ordena a las micro, ni mucho menos que sea un proceso inverso. Existen dinámicas positivas en comercio automotor, exportaciones y turismo, pero persisten debilidades profundas en consumo esencial, empleo, ingresos laborales, recaudación y construcción. La recuperación, si se consolida, será gradual y no exenta de tensiones, y difícilmente pueda explicarse bajo el supuesto simplificador de que un orden macro garantiza automáticamente bienestar general. 

El desafío, entonces, para la etapa que inicia el gobierno nacional será reconocer la complejidad real de las economías provinciales y diseñar políticas que atiendan, de manera específica y sostenida, sus necesidades productivas, sociales y fiscales.

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La ola china de casas listas sacude el mercado argentino y enciende alarmas industriales

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La llegada de viviendas prefabricadas completamente terminadas desde China —incluidas las nuevas “casas cápsula”— está generando un cambio silencioso pero acelerado en el mercado argentino de la construcción, el turismo y, sobre todo, en la industria del mueble y forestal, sectores con fuerte presencia en Misiones.

En los últimos meses, proliferan proveedores que ofrecen estas unidades modulares de diseño contemporáneo, fabricadas en la provincia de Guangdong y enviadas directamente al país mediante contenedores especiales. El sistema logístico encarece el transporte, pero garantiza que las estructuras lleguen sin daños y listas para instalar. En muchos casos, el montaje completo se realiza en cuestión de horas.

Empresarios de Salta y Catamarca ya están levantando complejos turísticos basados íntegramente en estas viviendas. Lo que empezó como una curiosidad importada para emprendimientos boutique se convirtió en una alternativa competitiva frente a la cabaña tradicional.

“No solo es más barato: te ahorrás todo lo que implica una obra. Para hacer negocios es ideal porque se acortan los tiempos”, explican desde el sector, donde reconocen que el modelo chino atrae por costo, terminación y velocidad de ejecución.

Las “casas cápsula”, con estética de contenedor premium, se vuelven especialmente atractivas para destinos que necesitan infraestructura rápida y escalable.

Pero el fenómeno no pasa inadvertido en el plano político y empresarial. La irrupción de productos chinos —no solo en viviendas, sino también en indumentaria, plataformas digitales y manufacturas— fue eje del mensaje de Paolo Rocca, líder del Grupo Techint, durante la Conferencia Industrial de la UIA. Allí advirtió por la pérdida de competitividad y la ausencia de un marco regulatorio acorde para enfrentar una competencia que considera “asimétrica”.

El debate se tensó horas antes, cuando Juan Martín de la Serna, de Mercado Libre, pidió mayor intervención del Estado ante la penetración de plataformas como Shein y Temu. Su planteo derivó en un cruce público entre el diputado Miguel Ángel Pichetto y Marcos Galperin, fundador de la empresa, dejando al descubierto la sensibilidad política que despierta el avance chino.

Impacto en Misiones

La importación de casas listas para habitar tiene consecuencias inmediatas para la cadena productiva argentina, especialmente para provincias como Misiones, donde la foresto-industria y el mueble emplean a miles de trabajadores y son pilares del desarrollo local.

Las unidades modulares chinas ingresan con terminaciones interiores, mobiliario incluido y sistemas constructivos que reemplazan mano de obra local. Cada complejo turístico o desarrollo inmobiliario que opta por una cápsula importada implica menos demanda para carpinterías, aserraderos, constructoras, arquitectos y diseñadores argentinos.

El avance del modelo chino vuelve a encender un debate de fondo: cómo equilibrar precios y eficiencia sin desarmar estructuras productivas regionales que sostienen empleo genuino y agregan valor en origen.

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Día Mundial de la Construcción: por qué la madera es la clave hacia una industria más sustentable

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Cada 17 de noviembre, el Día Mundial de la Construcción invita a reflexionar sobre el presente y el futuro de una de las actividades más determinantes para el desarrollo humano. Hoy, sin embargo, esa reflexión adquiere una urgencia inédita: el sector de la construcción es responsable de casi el 40% de las emisiones globales de carbono, y la forma en que construimos nuestras viviendas, escuelas, hospitales y ciudades determinará en gran medida el éxito o el fracaso de la lucha contra el cambio climático.

En ese contexto, la madera -material noble, renovable y de baja huella ambiental- dejó de ser una alternativa marginal para convertirse en el corazón de una transformación profunda. No se trata solo de un cambio técnico o estético, sino de un nuevo paradigma constructivo, que redefine la manera de concebir los espacios habitables, desde el diseño hasta el ciclo completo de vida de cada edificio.

El reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Universidad de Yale, titulado “Materiales de construcción y el clima: construyendo un nuevo futuro”, advierte que cada cinco días se edifican en el mundo construcciones equivalentes al tamaño de París. Este ritmo de urbanización, insostenible bajo los modelos tradicionales basados en cemento y acero, exige adoptar materiales de base biológica —como la madera— capaces de reducir las emisiones hasta un 40% para 2050.

A nivel mundial, la construcción atraviesa una etapa de transición estructural: el desafío ya no es construir más, sino construir mejor. Países de todos los continentes avanzan hacia políticas que promueven la eficiencia energética, la descarbonización de los materiales, la reutilización de edificaciones existentes y la incorporación de tecnologías modulares y prefabricadas. En esa revolución, la madera ocupa un rol protagónico como solución técnica, económica y ambiental.

En Argentina, este cambio también empieza a sentirse. La industria maderera, acompañada por FAIMA y sus 28 cámaras asociadas en todo el país, impulsa una agenda que combina sostenibilidad, innovación y competitividad. El objetivo no es menor: posicionar a la madera como eje estratégico del desarrollo constructivo nacional, articulando la demanda de viviendas, el aprovechamiento responsable del recurso forestal y la creación de empleo de calidad en todo el territorio.

Transformación global del sector

La transformación que atraviesa hoy la construcción a nivel mundial no tiene precedentes. En apenas una década, el concepto de “edificio sustentable” pasó de ser una aspiración de nicho a convertirse en un estándar técnico y ético que redefine políticas públicas, normativas y cadenas de valor. El cambio se acelera, además, impulsado por los compromisos asumidos en el Acuerdo de París y por informes internacionales que colocan al sector del entorno construido en el centro de la agenda climática global.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el sector de la edificación y la construcción representa hoy el 37% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y consume más de un tercio de la energía total del planeta. Frente a este escenario, los organismos internacionales plantean un viraje urgente: abandonar el modelo lineal basado en materiales de alta intensidad energética —cemento, acero y aluminio— y avanzar hacia una economía circular que priorice el uso de materiales renovables, reciclables y de baja huella de carbono, encabezados por la madera.

El informe “Materiales de construcción y el clima: construyendo un nuevo futuro”, elaborado por el PNUMA junto con la Universidad de Yale, propone una estrategia de tres frentes —Evitar, Cambiar, Mejorar— para descarbonizar el sector.

  • Evitar: reducir la necesidad de nuevas construcciones mediante la reutilización de edificios existentes y el diseño circular, lo que puede disminuir entre un 50 y 75% las emisiones.
  • Cambiar: sustituir materiales convencionales por alternativas de base biológica como madera, bambú o biomasa, que podrían generar ahorros de hasta un 40% en emisiones acumuladas hacia 2050.
  • Mejorar: optimizar los procesos productivos del acero, cemento y vidrio que no pueden ser reemplazados, mediante tecnologías de captura y eficiencia energética.

El resultado de esta transición ya es visible. En Europa, proyectos como el Mjøstårnet en Noruega (18 pisos) o el Sara Kulturhus en Suecia (20 pisos) demuestran que la madera puede competir en altura, resistencia y durabilidad con los materiales tradicionales, ofreciendo además beneficios térmicos, acústicos y estéticos superiores. En Estados Unidos, Japón, Canadá y Australia, la construcción industrializada y modular en madera avanza a un ritmo sostenido, respaldada por políticas públicas, incentivos fiscales y normativas de construcción en altura.

Estos países no solo ven a la madera como un recurso técnico, sino como un vector de política climática y desarrollo territorial: promueve la captura de carbono, potencia la industria forestal local y genera empleos verdes en zonas rurales. Así, el paradigma global se redefine: construir con madera ya no es una elección estética o “natural”, sino una decisión estratégica para alcanzar las metas de descarbonización y resiliencia urbana.

La evolución argentina: un cambio cultural e industrial

En la última década, Argentina comenzó a recorrer un camino de transformación similar al que ya atraviesan los países más avanzados en materia de construcción sustentable. Aunque aún existen desafíos estructurales —como la actualización normativa, la capacitación técnica y la disponibilidad de financiamiento verde—, el cambio cultural es innegable.

“El mercado de la construcción con madera en Argentina se encuentra en un proceso de crecimiento sostenido, a pesar de las dificultades que se presentan en el camino”, explica Daniel Vier. “Comparado con 10 o 20 años atrás, se observa un cambio significativo en la demanda y en la oferta: la madera pasó de ser un material decorativo o rural, a posicionarse como una opción moderna, eficiente y sustentable para obras de cualquier escala”.

Las razones son múltiples. Por un lado, la creciente conciencia ambiental y los compromisos internacionales asumidos por el país impulsan una revisión profunda de las prácticas constructivas. Por otro, la necesidad de viviendas más eficientes, rápidas y accesibles promueve la adopción de sistemas constructivos como el Platform Frame y los paneles SIP (Structural Insulated Panels), que permiten una ejecución más limpia, predecible y con menos desperdicio.

A esto se suma el rol del sector foresto-industrial, que aporta un insumo local renovable y de bajo impacto ambiental. En regiones como la Mesopotamia y la Patagonia, la cadena de valor de la madera genera miles de empleos directos e indirectos, dinamizando economías regionales y fortaleciendo la oferta de productos nacionales certificados.

Desde FAIMA, la visión es clara: la madera no solo es un material de construcción, sino una herramienta de desarrollo industrial y ambiental. Integrar la producción forestal sostenible con la construcción eficiente abre una oportunidad estratégica para el país. Permite reducir emisiones, sustituir importaciones, generar empleo de calidad y ampliar la oferta habitacional, en línea con las metas de descarbonización global.

Hoy, cada vez más proyectos residenciales, turísticos y públicos incorporan estructuras y revestimientos de madera. Desde casas en la Patagonia y la Costa Atlántica hasta viviendas sociales en provincias del norte, el cambio se materializa en obras que combinan eficiencia energética, confort térmico y estética contemporánea. La madera dejó de ser “el futuro de la construcción”: ya es el presente de una industria que decidió evolucionar.

Los desafíos que vienen: política, tecnología y capacitación

El camino hacia una construcción verdaderamente sustentable no depende solo de la elección de materiales. Requiere también de un ecosistema de políticas, innovación y conocimiento capaz de sostener ese cambio en el tiempo. En Argentina, ese proceso ya está en marcha, aunque aún enfrenta barreras que deben resolverse de manera integral y coordinada.

Uno de los principales desafíos es la actualización normativa. La madera como material estructural todavía enfrenta vacíos o limitaciones en los códigos de edificación de algunas jurisdicciones, lo que restringe su uso masivo. Avanzar hacia normativas modernas y basadas en evidencia técnica —como las que ya aplican países de referencia— permitirá habilitar construcciones de mayor escala, edificios en altura y sistemas industrializados certificados.

Otro punto clave es la formación profesional. Arquitectos, ingenieros, constructores y técnicos necesitan herramientas actualizadas para diseñar, calcular y ejecutar obras en madera de forma segura y eficiente. Desde FAIMA, junto a sus cámaras asociadas, se impulsa un trabajo articulado con universidades, institutos técnicos y organismos públicos para fortalecer la capacitación y la transferencia de conocimiento a todos los niveles.

La innovación tecnológica también será determinante. La digitalización de los procesos, el diseño paramétrico, el uso de BIM (Building Information Modeling) y la industrialización de componentes en fábrica son tendencias que ya transforman la forma de construir. La madera, por su versatilidad, se adapta de manera ideal a estos modelos: permite precisión milimétrica, reducción de desperdicios y control total del ciclo de vida del producto.

Finalmente, el financiamiento verde y los incentivos fiscales jugarán un rol central. En el mundo, los países que más avanzaron en construcción sustentable lo hicieron combinando políticas públicas con marcos de estímulo al sector privado. La adopción de créditos verdes, la certificación de huella de carbono y los estándares ambientales en las compras públicas son herramientas que Argentina puede y debe potenciar.

El desafío, entonces, es construir un nuevo paradigma nacional, donde las políticas, la industria y el conocimiento trabajen juntos para consolidar un modelo constructivo bajo en carbono, inclusivo y competitivo. Un modelo donde la madera sea reconocida no solo por su belleza o eficiencia, sino por su capacidad de aportar soluciones concretas a las urgencias ambientales y sociales del país.

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AFoA solicita mantener la desregulación de importaciones para sostener la modernización pyme

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La Asociación Forestal Argentina (AFoA) solicitó formalmente a la Cámara de Diputados de la Nación no aprobar el Expediente N° 5216-D-2025, que propone derogar el Decreto N° 273/25 y restablecer el anterior régimen de importación con exigencia del Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU).

Desde la entidad advirtieron que mantener la plena vigencia del Decreto 273/25 es fundamental para garantizar la renovación tecnológica, mejorar la productividad y promover la inversión en los sectores productivos más rezagados del país, particularmente en el ámbito foresto-industrial.

“Este decreto es una herramienta estratégica para abordar la crítica situación de obsolescencia tecnológica que afecta a miles de pequeñas y medianas empresas. En el caso del sector forestal, la antigüedad promedio de los equipos en los aserraderos ronda los 40 años, lo que limita la eficiencia, la seguridad y la competitividad”, señalaron desde AFoA.

La asociación explicó que la posibilidad de importar maquinaria usada de calidad no sólo permite modernizar el parque productivo, sino que funciona como una plataforma de acceso a la tecnología nueva. “Para muchas PYMEs, adquirir equipos usados es el punto de partida para incorporarse a procesos más eficientes y, en etapas posteriores, acceder a maquinaria nueva. Es un camino de inclusión tecnológica y crecimiento productivo.”

Además, AFoA subrayó que el incremento de la oferta tecnológica contribuye a corregir precios en el mercado de equipos y maquinarias usadas que tienen sobreprecios en el mercado local, producto de la escasez y la falta de competencia, sin afectar el segmento de maquinaria nueva.

Por otra parte, la norma no implica una apertura sin límites, sino una medida pragmática que oxigena a las PYMEs, les permite invertir y generar empleo sin las trabas burocráticas del antiguo régimen del Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU). Asimismo, aclaró que los controles técnicos y de seguridad industrial se mantienen, verificándose en destino sin obstaculizar el ingreso de equipos. “El desafío es fortalecer a nuestras PYMEs, no limitarlas. Sostener este decreto es apostar por la productividad, el empleo y la reactivación de las economías regionales”, concluyeron desde AFoA.

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