MAIZ

Evasión: Prefectura secuestró 12 toneladas de maíz de contrabando

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Efectivos de la Prefectura Naval Argentina decomisaron un cargamento de 12.000 kilogramos de granos de maíz, que pretendían ser exportados ilegalmente, desde la costa de la localidad misionera de El Soberbio.

El procedimiento inició cuando personal de la Fuerza, que se encontraba realizando un patrullaje preventivo por la zona fronteriza, a la altura del kilómetro 1.136 del río Uruguay, observó a varias personas descargando bultos desde un camión hacia la orilla.

Debido a ello, Prefectura se aproximó rápidamente al lugar y logró identificar a dos hombres, quienes estaban manipulando 240 bolsas que en su interior contenían 50 kilogramos de granos de maíz, cada una, sin su correspondiente aval aduanero.

Por el hecho, interviene la Dirección General de Aduanas de Oberá.

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Agronegocios: por la sequia el campo perdería US$4.800 millones

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La Bolsa de Comercio de Rosario advierte que los productores perderán US$ 2930 millones por la falta de agua en el campo y Argentina el 1% de su PBI potencial.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) aseguró en su último informe que la sequía 2021/22 que afecta a la Argentina le costará a los productores agropecuarios US$ 2.930 millones. La organización mostró que el estrés hídrico de verano hizo caer la proyección de cosecha de soja y maíz 9 y 8 millones de toneladas, respectivamente.

Incluso con la recuperación de los precios, la pérdida de ingresos netos del sector productor ya asciende a US$ 2.930 millones, lo que redundará en menos fletes, menos servicios financieros y de intermediación, menos consumo.

La bolsa entiende que en total, el impacto sobre la economía argentina se estima en US$ 4.800 millones, o un 1% de su PBI potencial.

En el frente externo, las exportaciones de los principales productos de los complejos soja y maíz caerán en 13 millones de toneladas. Si valorizamos las exportaciones netas del sector a los precios actuales, se estima que dejarán de ingresar al país US$ 2.665 millones, una caída del 10% respecto al total estimado al cierre del año pasado.

Además, el Estado dejará de recaudar impuestos por US$ 1.440 millones, de los cuales US$ 1.040 millones corresponde a menor ingreso tributario por derechos de exportación, y el resto a otros impuestos.

Con respecto a la soja, la BCR también describió un panorama sombrío para el cultivo, que podría registrar una caída en el área prevista de implantación.

“El estrés hídrico de diciembre frenó el crecimiento, produciendo aborto de flores, quemado de hojas, muerte de plantines en las áreas más afectadas mientras comienza el abandono de cuadros de siembra. Es alta la preocupación por lo que puede pasar en las próximas semanas”, informó la bolsa.

En otro tramo del informe señala

Reestimando los Balances de Oferta y Demanda para el maíz, la soja y sus subproductos, se corrige a la baja la proyección de exportaciones de poroto de soja y el procesamiento de la oleaginosa en 3,3 y 2,1 millones de toneladas. Estos dos conceptos se ubicarían finalmente en 4 Mt y 36,4 Mt, respectivamente, como consecuencia de la menor producción a raíz de la sequía.

En el caso del maíz, la previsià ³n de exportaciones para la campaña 2021/22 cae de 41,1 millones de toneladas, a 33,5 millones. Además, la proyección de despachos de harina y aceite de soja, productos estrella de la balanza comercial argentina con el exterior, caen de 26,2 a 24,8 Mt y de 5,6 a 5,3 Mt, respectivamente.

Valorizando los volúmenes de exportación estimados al inicio de la campaña a los precios vigentes en ese entonces, y las cantidades proyectadas a la fecha a los precios vigentes, de modo que el efecto “menor cantidad” contra el de los “mayores precios”, se tiene que la caída en la estimación de exportaciones de los principales productos de los complejos soja y maíz asciende a US$ 2.209 millones.

Por otro lado, el ajuste de la oferta doméstica disponible hará necesario recalcular las importaciones requeridas de poroto de soja, que aumentarían en US$ 456 millones.

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La agroindustria liquidó en 2021 la cifra récord de US$ 32.800 millones por sus exportaciones

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El sector agroindustrial liquidó en 2021 un total de US$ 32.800 millones por sus exportaciones, informaron hoy la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC).

En diciembre, las empresas del sector liquidaron la suma de US$ 2.678.296.709, marca histórica en este siglo para el último mes del año; y el ingreso de divisas acumulado de la agroexportación a lo largo del año alcanzó los US$ 32.807.933.377.

La suma mensual refleja un incremento de 31,11% con respecto a noviembre; asimismo, el ingreso de divisas de todo el año (US$ 32.800 millones) es récord absoluto desde comienzos de este siglo, destacaron las entidades.

La reconstitución de stocks en los países centrales mantiene elevados los precios internacionales de los commodities, en tanto se inició la campaña de trigo en la Argentina.

Sin embargo, en el país se debió afrontar la persistente bajante del río Paraná, junto con una menor cosecha.

El complejo oleaginoso-cerealero, incluyendo al biodiésel y sus derivados, aportó el año pasado el 48% del total de las exportaciones de la Argentina, según datos del Indec, recordaron desde el sector.

El principal producto de exportación del país es la harina de soja (14,2% del total), que es un subproducto industrializado generado por este complejo agroindustrial.

El segundo producto más exportado el año pasado, de acuerdo con el INDEC, fue el maíz (11%) y el tercero, el aceite de soja (6,9%).

Según datos publicados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), se prevé que la Argentina mantenga el primer puesto en exportaciones 2020/21 de aceite y harina de soja.

Sólo el complejo soja, que representó 27% de las exportaciones totales de la Argentina del año pasado, constituye 16% (344.865 puestos) del empleo generado en 2017 por todas las cadenas agroindustriales, según un informe del Ministerio de Trabajo de la Nación, destacó Ciara-CEC.

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Récord de ingresos de divisas y de intervenciones al campo

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Una de cal y una de arena para el campo que vivió este 2021 un fuerte contraste entre récords de ingreso de divisas y fuertes intervenciones del Gobierno.

Para el campo este 2021 quedará registrado como un año de fuertes contrastes. Por un lado, se batieron récords de ingresos de divisas por las exportaciones agroindustriales, pero por otro, los mercados no fluyeron libres: la intervención por parte del Estado estuvo a la orden del día generando malestar en los productores y una sensación de un conflicto constante, que muchas veces obligó en medidas de fuerza.

El nivel de divisas ingresadas por exportaciones de granos y derivados fue tal que dio un vital respiro a las débiles cuentas del Estado y con una jugosa cantidad de dólares que, de todas maneras, solo pudieron calmar de manera momentánea las crónica escasez por la que atraviesa el país.

Según los datos, por la subas de los precios internacionales de los commodities agrícolas, los despachos de soja, maíz, trigo, girasol, sorgo, cebada y sus derivados industriales permitieron el ingreso de más de US$39.200 millones, cifra récord para estos complejos y que representó el 51% de las divisas totales ingresadas por las exportaciones de la economía argentina, según estimaciones de Fundación Mediterránea-IERAL.

Esto se explicó casi totalmente por los históricamente altos precios internacionales que se vieron durante este año en lo que respecta a los granos, con casos extremos con el de la soja que superó los US$600 por tonelada en mayo en el mercado de Chicago y que hoy se ubica en torno a US$500, ya que en lo productivo los volúmenes obtenidos se ubicaron cerca de lo cosechado durante la campaña 2019/20. El trigo y la soja, además, se vieron afectados por la falta de lluvias como consecuencia del fenómeno climático de La Niña.

Pero estuvo acompañado por las sucesivas intervenciones del mercado por p arte del Gobierno nacional… formales e informales.

El maíz, en particular, fue una de las cadenas que más monitoreó el Gobierno, inclusive, con cierre de las exportaciones, como sucedió a principios de año de la mano del ahora ex ministro de Agricultura, Luis Basterra.

El campo sufrió varias intervenciones por parte del Gobierno durante 2021. Luis Basterra, desplazado el 20 de septiembre de 2021 del cargo de Ministro de Agricultura, fue uno de los que dispuso duras medidas al maíz.

Tras esa iniciativa del Ejecutivo, que generó un cese de comercialización de granos por parte de las entidades agropecuarias integrantes de la Mesa de Enlace, sobrevinieron nuevas regulaciones, hasta que finalmente aparecieron los cupos de manera oficial, según la cartera agropecuaria, donde se establecen límites de toneladas para exportar a partir del saldo exportable que calcula el Gobierno.

En el caso del trigo, las entidades, entre ellas la Sociedad Rural Argentina (SRA) denunció a lo largo del año una intervención “informal”, donde algunos eslabones de la cadena acordaban con el Gobierno la dinámica exportadora, generando baja en los precios percibidos por los productores. Como ocurrió en el mercado de maíz, esta situación se formalizó hace algunas semanas estableciendo los “volúmenes de equilibrio”, e inclusive, la idea oficial de crear un fideicomiso para compensar a empresas molineras y avícolas y así mantener los precios de los productos. Ese dinero lo aportarían los exportadores, quienes lo descontarían de lo pagado al agricultor.

Todo ello trajo un fuerte desgaste de la relación entre el campo y el Gobierno, cuestión que parece que no mejorará de cara a 2022…

Cepo a la carne

Pero la intervención que más efectos adversos trajo fue el cepo exportador a la carne vacuna, que, aunque con menores limitaciones, todavía subsiste.

Fue el principal conflicto de 2021, que comenzó en mayo pasado con un cierre total de exportaciones decidido por el Gobierno en pos de bajar los precios de la carne al mostrador por un mes, lo que valió un nuevo cese de comercialización por parte del campo, pero esta vez de hacienda.

La intervención que más efectos adversos trajo, y que aún persiste en menores medidas, fue el cepo exportador a la carne vacuna.

Para el mes de junio se decidió establecer cupos que no superaran el 50% de lo exportado en el segundo semestre del año pasado, se prohibieron enviar al exterior siete cortes “populares” y ya, en las últimas semanas, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, prometió que a partir de 2022 se libere la exportación a excepción de los mencionado cortes.

Esta medida solo pudo contener durante cuatro meses el precio de la carne al consumidor, con una pequeña baja acumulada del 3%, que fue borrada de un plumazo por las subas de la hacienda en noviembre.

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Alarmante estudio: el rinde del maíz podría caer un 24% por el cambio climático

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Un nuevo estudio internacional, que incluyó a investigadores de IIASA (Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados), NASA y el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), advirtió que el cambio climático puede afectar la producción de maíz y trigo para 2030 si continúan las tendencias actuales.

En concreto, el portal World-Grain consignó que se prevé que los rendimientos de los cultivos de maíz disminuyan en un 24%, mientras que el trigo podría experimentar un crecimiento de alrededor del 17%.

Cambio climático y agro

A través de modelos climáticos y agrícolas avanzados, los científicos encontraron que el cambio en los rendimientos se debe a aumentos proyectados en la temperatura, cambios en los patrones de lluvia y concentraciones elevadas de dióxido de carbono en la superficie debido a las emisiones de gases de efecto invernadero. Estos cambios harían más difícil el cultivo de maíz en los trópicos, pero podrían expandir el rango de cultivo del trigo.

“No esperábamos ver un cambio tan sustancial contra las proyecciones de rendimiento de cultivos de la generación anterior de modelos climáticos y de cultivos realizadas en 2014″, dijo el autor principal Jonas Jägermeyr, modelador de cultivos y científico climático del Instituto Goddard para el Espacio de la NASA. “La respuesta proyectada del maíz fue sorprendentemente grande y negativa”, dijo.

“Una disminución del 20% con respecto a los niveles de producción actuales podría tener graves consecuencias en todo el mundo”, agregó.

Para llegar a sus proyecciones, el equipo de investigación utilizó dos conjuntos de modelos:

  • Primero, utilizaron simulaciones de modelos climáticos del Proyecto de Intercomparación de Modelos Climáticos Internacionales-Fase 6 (CMIP6), seguido de un conjunto de modelos biofísicos de crecimiento de cultivos para estimar las implicaciones de rendimiento del clima cambiante. Cada uno de los cinco modelos climáticos CMIP6 utilizados para este estudio ejecuta su propia respuesta única de la atmósfera de la Tierra a los escenarios de emisión de gases de efecto invernadero hasta el 2100. Estas respuestas difieren un poco debido a variaciones en sus representaciones del sistema climático de la Tierra.
  • Luego, el equipo de investigación utilizó las simulaciones del modelo climático como insumos para 12 modelos de cultivos globales de última generación que forman parte del Proyecto de Intercomparación y Mejora de Modelos Agrícolas (AgMIP), una asociación internacional coordinada por la Universidad de Columbia. La participación de IIASA en el estudio fue doble. En primer lugar, por el lado de la adquisición y procesamiento de datos climáticos, los investigadores de los programas Análisis de Sistemas Avanzados y Biodiversidad y Recursos Naturales, llevaron a cabo la transformación de datos del formato original al formato adecuado para alimentar el Modelo Integrado de Política Ambiental (EPIC) del instituto, que contribuyó con datos de modelos de crecimiento de cultivos al estudio. En segundo lugar, y lo más importante, los equipos de IIASA también llevaron a cabo simulaciones biofísicas informando (entre otras variables) las proyecciones de rendimiento correspondientes a los datos del CMIP6.

Los modelos de cultivos proporcionan simulaciones a gran escala de cómo crecen los cultivos y responden a las condiciones ambientales como la temperatura, la lluvia y el dióxido de carbono atmosférico, que son proporcionados por los modelos climáticos. El comportamiento de cada especie de cultivo se basa en sus respuestas biológicas de la vida real estudiadas en experimentos de laboratorio en interiores y exteriores.

Al final, el equipo creó alrededor de 240 simulaciones de modelos climáticos globales de cultivos para cada cultivo. El uso de múltiples modelos climáticos y de cultivos en varias combinaciones aumentó la confianza del equipo en sus resultados.

El equipo analizó los cambios en el rendimiento medio de los cultivos a largo plazo e introdujo una nueva estimación de cuándo “emergen” los impactos del cambio climático como una señal discernible de la variabilidad habitual e históricamente conocida en los rendimientos de los cultivos.

Las proyecciones de soja y arroz mostraron una disminución más fuerte en sus patrones de cambio regional de lo que se esperaba anteriormente, pero a escala global, los diferentes modelos aún no están de acuerdo con los impactos generales del cambio climático. Para el maíz y el trigo, el efecto climático fue mucho más claro, con la mayoría de los resultados del modelo apuntando en la misma dirección.

“Aparte de las pérdidas de producción más pronunciadas proyectadas para el maíz por el conjunto del nuevo modelo, la aparición de impactos adversos del cambio climático -los años extremos históricos se convierten en la nueva norma- también ocurre sustancialmente antes para este cultivo y el acuerdo del modelo es más robusto. Esto sugiere que se puede dejar menos tiempo para adaptar los sistemas de producción de cultivos relacionados al clima cambiante que el indicado por estudios de conjuntos anteriores”, dijo el coautor e investigador de IIASA Christian Folberth.

El sitio World-Grain repasó que el maíz se cultiva en todo el mundo y se producen grandes cantidades en países cercanos al ecuador: “América del Norte y Central, África Occidental, Asia Central, Brasil y China posiblemente verán disminuir sus rendimientos de maíz en los próximos años y más allá a medida que aumenten las temperaturas promedio en estas regiones del granero, lo que aumentará el estrés en las plantas”.

Por otro lado, el trigo, que crece mejor en climas templados, puede ver un área más amplia donde se puede cultivar a medida que aumentan las temperaturas, incluido el norte de Estados Unidos y Canadá, las llanuras del norte de China, Asia central, el sur de Australia y el este de África.

La temperatura no es el único factor que los modelos consideran al simular los rendimientos de cultivos futuros. Los niveles más altos de dióxido de carbono en la atmósfera tienen un efecto positivo en la fotosíntesis y la retención de agua, aumentando el rendimiento de los cultivos, aunque a menudo a costa del valor nutricional del cultivo. Este efecto ocurre más en el trigo que en el maíz, lo que se explica mejor en la generación actual de modelos. El aumento de las temperaturas globales también está relacionado con los cambios en los patrones de lluvia y la frecuencia y duración de las olas de calor y las sequías, que pueden afectar la salud y la productividad de los cultivos. Las temperaturas más altas también afectan la duración de las temporadas de crecimiento y aceleran la madurez de los cultivos.

“Incluso en escenarios optimistas de cambio climático, donde las sociedades realizan esfuerzos ambiciosos para limitar el aumento de la temperatura global, la agricultura global se enfrenta a una nueva realidad climática”, dijo Jägermeyr. “Y con la interconexión del sistema alimentario mundial, los impactos incluso en el granero de una región se sentirán en todo el mundo“, concluyó.

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