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Urtubey por encima de la grieta: “Queremos cambiar este presente y no volver al pasado”

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“Una mirada profundamente federal” es lo que quiere aportar Juan Manuel Urtubey al escenario político que decidirá al futuro presidente de Argentina. El salteño ratificó su candidatura a una gran primaria en Alternativa Federal, que podría incluir a Roberto Lavagna, pero no al kirchnerismo. “No”, respondió lacónico cuando se le preguntó por la ex presidenta Cristina Fernández. “No, porque queremos construir una alternativa que deje atrás el pasado y cambie este presente”, insistió.
El salteño vino a Misiones a una reunión con el gobernador Hugo Passalacqua para incorporar biotecnología de la Biofábrica Misiones a la producción de la provincia norteña. “Pensamos parecido, por algo compartimos el mismo espacio”, destacó el misionero sobre el presidenciable.


Urtubey repitió varias veces la palabra mirada. “Del interior”, “profunda”, “federal”. Recalcó que esa mirada es compartida por quienes integran Alternativa Federal, pero que él es el único realmente del “interior” entre el resto de los candidatos presidenciales.
Misiones y Salta han son faros que han ido alumbrado cada uno de los pasos históricos de la Argentina”, reflexionó en relación con las gestas de Martín Miguel de Güemes y Andresito Guacurarí, próceres custodios de las fronteras de lo que es hoy la Argentina. “El desafío es construir desde ese legado, un camino posible”, argumentó.
“La mirada portuaria complica muchísimo. Es una mirada casi desde afuera, distinta de la profundidad. Por eso hay buscar que los misioneros sean muy misioneros y esperemos que los salteños vayamos por el mismo camino”, elogió. “En Misiones no hay grieta. Se vive otro clima”, repitió el salteño.
Para el Gobernador se debe construir una “alternativa federal en serio” y dejar atrás liderazgos “mesiánicos e hiperpersonalistas”, en relación con Cristina y Macri.
Ratificó que competirá en las primarias de Alternativa Federal para, “a diferencia de los otros dos espacios -Cambiemos y Unidad Ciudadana-, construir de manera horizontal y desde la diversidad. Las primarias nos ubicarán a cada uno en el lugar que corresponde para seguir en conjunto con un espacio que será competitivo en octubre”.
“Queremos cambiar este Gobierno ante la falta de resultados positivos. Pero la mayoría no quiere volver a lo anterior. Haríamos mal si lo queremos hacer juntos. Debemos cambiar este presente de crisis casi terminal de la Argentina que no está bien y al pasado lo queremos dejar atrás”, espetó.

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El problema argentino

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El problema de los argentinos, somos los argentinos. Somos nosotros”, dice, enfático, un comerciante no identificado, quien asegura “seguir apoyando” la política económica pese a que hace cuatro meses que no vende nada. “Ahora hay que sufrir, 70 años viviendo así…”, repite en llamativa coincidencia con el discurso presidencial. El hombre, junto a un jubilado, aparecen en una de las redes sociales que utiliza el presidente Mauricio Macri.
 

 

 
 
 
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Raúl y Héctor viven en Rosario. El otro día después de que visité su barrio se quedaron charlando.

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Curioso es que el Presidente aliente una línea argumental que tiene como que el problema de la Argentina son los argentinos. ¿Para qué preocuparse entonces por mejorar si el problema son los argentinos? Es un destino tanguero de drama sin fin. No importa entonces el presente de zozobra si el destino está escrito. Setenta años, repiten el Presidente y quienes lo apoyan en el spot casual, en un paréntesis histórico que supone un pasado mejor ¿fue mejor? ¿para quién? y una linealidad que se extiende hasta el presente sin matices ni ideologías encontradas y… ninguna dictadura militar en el medio. La deuda eterna heredada de los años negros y la explosión de 2001 serían parte de un mismo todo. Y si es un todo de siete décadas, no hay ninguna política responsable en particular.
La lógica presidencial busca eludir el debate por el presente. Mejor no hablar de economía en el año electoral. Mejor hablar de otras cosas, de 70 años, de Venezuela o la corrupción K, una bandera que comienza a mostrarse deshilachada después de los propios hechos de corrupción que cada vez estallan más cerca del seno del Gobierno.
El dilema entre una u otra política, se agota en la verdad expresada por el bolsillo.
La malaria es tan profunda que el jefe de Gabinete, Marcos Peña celebró como un éxito que la industria y la construcción no cayeran en relación con diciembre, aunque la industria se desplomó 10,8% contra enero del año pasado y la construcción bajó 15,7% interanual.
“Estos datos muestran, por un lado, el efecto del salto cambiario de mediados del año pasado y, por otro, que la economía parece haber encontrado su piso. Son una señal más de que están funcionando las medidas para ir hacia una economía más sólida y mejor preparada para crecer de manera sostenida”, insistió Peña en su carta semanal.
Parece pecar de demasiado optimista. “Salvo que esta información sea de otro país. Acá no lo veo y menos en Misiones. En enero y febrero hubo una caída importante. La prueba es la cantidad de concursos abiertos en febrero después de la feria judicial”, reveló un importante empresario misionero.
“Los datos de la tendencia ciclo que publica el Indec, no muestran una recuperación”, señaló un economista consultado por Economis. El nivel de patentamiento de cero kilómetro cayó en todo el país, pero en Misiones, cinco puntos más que en el NEA. Las fábricas están suspendiendo personal por el parate en las ventas.
“Por más piso que hayas tocado, nada indica que no te quedes en ese piso. No es condición necesaria que porque hayas tocado el piso, haya un rebote y en forma sostenida. Seguís con inflación alta que seguirá empujando el tipo de cambio, junto al factor desconfianza. Dudo que en el corto plazo crezcas en forma sostenida”, sentenció el economista Alejandro Rodríguez.
En esa línea, el presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene elevó, junto a sus pares del NEA, un pedido-advertencia a la AFIP por la asfixia de las pequeñas y medianas empresas de la región, acuciadas por impuestos y acorraladas por la parálisis de la actividad. Una moratoria a diez años reclamaron las entidades empresarias.
En medio, las causas que motivaron esa parálisis económica, siguen tan vigentes como ayer. Inflación desbocada, endeudamiento feroz y una nueva disparada del dólar que agiganta los temores. Ante todo, el Gobierno solo atina a decir que “no nos preocupa” el dólar, invisibilizando los problemas aparejados, el cierre de empresas, suspensiones, despidos y la pobreza creciente.
“Esto tiene que ver con la estructura de precios y con la inercia de indexación que tiene la economía argentina, pero yo creo que si persistimos en el camino de achicar el déficit,  lograremos que la inflación sea controlada y que estos vaivenes no impliquen subas en los precios”, defendió el senador y candidato a gobernador de Cambiemos, Humberto Schiavoni, quien celebró que Misiones adelante las elecciones para “debatir los temas locales”. Es la misma sintonía de candidatos y gobernadores del oficialismo nacional. Incluso en Jujuy, Gerardo Morales adelantó elecciones. En Neuquén, que elige este domingo, el candidato de la alianza Cambiemos Horacio “Pechi” Quiroga, se ataja y asegura que si pierde, no será una derrota de Macri. En una rara parábola, un diputado macrista llamó a votar en contra de Cambiemos para que el kirchnerista Ramón Rioseco no desplace al Movimiento Popular Neuquino.
El Gobierno nacional prefiere desprenderse de los efectos de las elecciones previas para blindar una reelección presidencial. Por eso el ninguneo a los datos negativos de la economía y la disparada del dólar. El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, jura que con el préstamo del FMI alcanzará para contener al dólar y espera que el campo aporte un ingreso de dólares que aplaque la fiebre. El titular de la cartera económica no sufre los avatares del supermercado: se otorgó un bono salarial de un millón de pesos.
Sin embargo, por el acuerdo con el FMI, Dujovne no puede intervenir en el mercado cambiario salvo que el dólar supere los 50 pesos. Solo puede usar las tasas como contención, pero su receta repetida, es uno de los motivos principales de la parálisis económica. Y parece ser el único remedio que encuentra el equipo económico, pese a que a la vista está que no logra ni frenar la demanda de dólares ni bajar la inflación. Las tasas por las nubes congelan inversiones y el crédito se reduce a la mínima expresión. Por las dudas, el FMI ya avisó que espera “continuar apoyando a Argentina más allá de los cambios” que pudieran haber en las elecciones.
Los “cambios” a los que alude el organismo financiero tienen que ver con la lectura de encuestas y una mirada cada vez más amplia de los entusiastas defensores de Cambiemos que se preguntan si está garantizada la continuidad. Las críticas de Marcelo Tinelli reflejan un descontento que excede a quienes están sufriendo por bajos ingresos.
“La gran mayoría de la gente está preocupadísima. Es imposible producir en nuestro país, generar empleo, atraer inversiones, lograr que aumente el consumo”, disparó el conductor de ShowMatch en respuesta a Dante Sica, quien había dicho que el Gobierno “no encontraba motivos de preocupación”, por la nueva suba del dólar.
“Más allá de hablar del ajuste quiero saber cuál es la política de crecimiento. Yo puedo seguir ajustando, echando gente, pero decime cómo vas a hacer para generar más ingresos. A ellos no le gusta la palabra subsidio, ¿Entonces cuáles van a ser los incentivos para los que invierten?”, insistió el conductor televisivo, quien coquetea con la posibilidad de lanzarse a la política.
En el Gobierno sintieron el golpe. “Entiendo la crítica de la gente de bajos recursos, pero no de personas que están en otra posición”, retrucó el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.
Tinelli se sumó a una recorrida de campaña en Tucumán, junto a Juan Manzur, pero pone a Cristina Fernández como “la otra cara” de Macri.
La ex Presidenta, de todos modos, agiganta su centralidad al mismo tiempo que la economía cruje. El congreso del peronismo cerró con un llamado a la unidad sin exclusiones, que sedujo al massismo, aunque encuentra resistencia en Juan Manuel Urtubey y Roberto Lavagna.
La unidad opositora, coinciden, no es posible sin el kirchnerismo, aunque algunos prefieran que Cristina se corra de cualquier lista para dar oportunidades a los demás aspirantes.
En Misiones el kirchnerismo trabaja para fortalecer candidatos propios o en una alianza con el partido Agrario y Social.
Lejos de las elucubraciones políticas, en el Gobierno provincial están concentrados en la gestión y en contener las consecuencias de algunas decisiones de la Nación. Hay medidas que tienen un impacto social muy duro, que deberán ser atendidas en forma local para evitar males mayores. Hace unos días se conoció que la Anses dio de baja cinco mil AUH por “falta de rendición” de 2017. Ahora, el ministerio de Educación de la Nación dejó afuera a 13 mil estudiantes misioneros de las becas Progresar, esta vez por un simple cambio en la reglamentación: los que asisten a escuelas públicas de gestión privada ya no pueden ser becados y los universitarios deben tener la mitad de las materias aprobadas, una vara que no mide lo mismo en Capital Federal que en un contexto rural o de desarraigo. Es, en este caso, un duro golpe al bolsillo de la clase media.
Por eso, el mandato del gobernador Hugo Passalacqua y el vice Oscar Herrera Ahuad, es que los funcionarios se concentren exclusivamente en atender la gestión con énfasis en las demandas sociales. Ya habrá tiempo, repiten, para que las aspiraciones políticas se expresen de cara a las elecciones. Algunos ministros buscarán convalidar sus gestiones como candidatos y se abren espacios para extrapartidarios que incluyen a figuras que supieron militar en Cambiemos y otros espacios.
A pocas horas de iniciar el ciclo lectivo, el Vicegobernador inauguró una residencia para estudiantes universitarios que llegan desde el interior de la provincia para cursar sus carreras en la capital provincial. Son en total 24 los jóvenes, de once municipios de Misiones, que fueron beneficiados por el programa de Residencias Juveniles y se albergarán en la nueva Residencia Estudiantil Rocamora.
Es en la gestión donde la Renovación se siente más cómoda y con resultados por mostrar, especialmente en materia social, de salud o educación. Pero incluso otras áreas, como el Turismo, reciben noticias que avalan el trabajo realizado.
En la chacra, la recuperación del monotributo especial para tabacaleros, yerbateros, tealeros y cañeros, tras un intenso trabajo de diputados y senadores misioneros en el Congreso, traerá un poco de alivio al pequeño productor. En total, se calcula un ahorro de unos 400 millones de pesos, que quedarán en las chacras o en el consumo local, un monto nada despreciable en momentos en que la rentabilidad se desploma.
Pero el hecho político distintivo es que Misiones inicia nuevamente las clases sin conflictos. A diferencia de otras provincias donde todavía no se sabe cuándo abrirán las escuelas o donde el descontento de los docentes es creciente, las aulas misioneras estarán abiertas desde este lunes. Y con nuevos desafíos. La Escuela de Innovación se muestra como un nuevo faro que fortalece la idea de que solo la educación sirve para una transformación de largo plazo.

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Escenarios post Neuquén

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Quien sea que gane las elecciones de gobernador en Neuquén, lo hará por poco más del 30% de los votos. La oferta se encuentra fragmentada en 9 opciones, con 3 principales (MPN, peronismo K y Cambiemos) y con escisiones electorales (Sobisch y el justicialismo no k) que perjudican a las dos principales fuerzas. Neuquén es la única provincia que crece, recibe inversiones y genera empleo, pero la oposición provincial acusa a la gestión de Gutiérrez de ineficaz. Los discursos sobre el balance de la gestión serán determinantes. En ese sentido, Neuquén también funciona como reflejo del debate nacional.
En las presidenciales Cristina Kirchner lidera las encuestas de intención de voto. Y además, puede crecer un poco más. Mientras tanto, el gran problema de Macri no es la foto sino la película. La foto muestra que hoy cuenta con un núcleo duro, identitario, de un 30% del electorado, que lo acompaña aún en la adversidad. Su mayor logro y fortaleza fue haberse convertido en el representante electoral del antiperonismo: ni sus socios radicales ni emprendedores políticos como Martín Lousteau o Facundo Manes pueden sacarle eso. Pero la película dice que Macri ya no puede sumar más apoyos. El otro 70% está frustrado y enojado por la situación económica, y ya perdió toda esperanza sobre la gestión. Y ya se acabaron los tiempos para mostrar resultados. Si no hace cambios en su oferta política, a Macri no le dan los números para la reelección.
Lavagna, Urtubey y otros dirigentes del peronismo federal tienen prestigio como “gente razonable” pero hoy carecen de votos. Son buenos analistas y gestores pero no saben a qué votante le están hablando. Les faltó populismo: para destronar a Cristina y abrirse camino en el justicialismo había que patear el tablero, como Menem en los 80 o Kirchner en los 2000, y acá no han hecho nada de eso. Además, el electorado “vacante”, ese tercio que no quiere votar ni al peronismo kirchnerista ni a Cambiemos, es heterogéneo y está enojado porque no puede comer asado ni tomarse vacaciones. Hay cada vez más votantes predispuestos a elegir a candidatos “extremos” como Olmedo o Del Caño, o a votar en blanco. Los peronistas federales no están mirando lo que sucede en la calle.
Cristina tiene consigo al clásico “voto peronista” que nadie le disputa. Y pasó a estar mejor que Macri en las encuestas. Los problemas de Macri empeoran con el paso del tiempo y los de Cristina Kirchner mejoran por la misma razón. Así las cosas, va a llegar mejor posicionada que el Presidente a las primarias y a octubre. Pero a pesar de eso, no le alcanza. Para volver a jugar fuerte en la gobernabilidad argentina -sea como mandataria o en un rol más parecido al de Alfonsín en 1999- la ex Presidenta va a necesitar algo más que el 50% de los votos.
Va a ganar las elecciones quien logre ampliar su coalición. Diría más: va a ganar quien muestre la voluntad de hacerlo. La grieta fue un lujo que ya no podemos darnos. Si el macrismo o el kirchnerismo insisten con una estrategia dirigida solo a sus núcleos duros, mi lectura será que están queriendo perder para no enfrentar el duro 2020 que les espera. Los peronistas federales no están listos para terciar entre Macri y CFK, pero pueden ser la llave para hacer ganar a cualquiera de los dos. Puedo imaginar una nueva coalición entre el actual oficialismo, que impulse a sus nuevos liderazgos (Vidal, Patricia Bullrich) en alianza con un sector del peronismo federal. Y también puedo imaginar una nueva coalición opositora con Cristina y la mayoría del peronismo federal. En el primer caso, sería la oportunidad de convertir al oficialismo en otra cosa y reeditar el partido del ballotage; en el segundo, una solución al problema que tiene Cristina con los factores de poder doméstico y global. El peronismo federal no tiene votos pero genera confianza.
Lavagna hoy es valorado por diferentes razones. Es un dirigente con virtudes. Se lleva bien con diferentes electorados y tribus políticas porque nunca se subió a la grieta. Y además tiene prestigio de piloto de tormentas. El regreso casi aclamado de Lavagna -un clamor del círculo politizado, no de la calle- es un síntoma de lo que se viene en materia económica y social. Un síntoma de la demanda por coaliciones horizontales y políticas de crisis. Sería conveniente que Lavagna y el incipiente lavagnismo comprendan que no se trata de un candidato victorioso sino de una señal de época. Lavagna tiene que aportar a la construcción de una amplia coalición de crisis nacional.
Si Macri gana, imagino que eso habrá sido posible gracias a que se reinventó. A que reconfiguró Cambiemos, dándole lugar a nuevos dirigentes y estilos, o a que aprovechó el último año de su primer mandato para fundar una nueva coalición desde el gobierno, aliándose con sectores peronistas que no están en Cambiemos. Sin esas condiciones, es difícil proyectar un escenario de mayorías y gobernabilidad. Y ese Macri reinventado sin dudas sería otro Macri, que estaría en deuda con sus aliados y limitado por el contexto de una crisis económica y social. Me cuesta ver a un Macri tecnocrático y “liberado”, a lo Temer: para seguir, Macri deberá renovar la confianza popular, y eso requerirá asumir más compromisos con el pueblo.

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El peronismo, ante una cumbre decisiva para avanzar hacia un frente de unidad

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Las distintas vertientes del peronismo se encontrarán en un congreso nacional que se realizará en Ferro. Los temas de la agenda y el papel de Cristina
El Partido Justicialista realizará este jueves un congreso partidario nacional clave para cimentar una estrategia de alianzas de cara a las elecciones de octubre. Además, los organizadores esperan una nutrida participación de casi todos los sectores peronistas del país, lo que ayudaría a consolidar la expectativa de unidad que muchos alientan en el espacio opositor.
El evento tendrá lugar en el microestadio del club Ferro Carril Oeste con un temario que incluye la ratificación de la “amnistía” para quienes compitieron con otro sello en la elección anterior, la autorización para conformar un gran frente opositor y el rechazo a los tres decretos del Ejecutivo en materia electoral.
El evento, convocado por el presidente del congreso partidario y gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, comenzaría pasadas las 11:30, una vez que todos los congresales estén acreditados.
La cantidad de congresales que asistan, sobre un total de 927 convocados, permitirá tener una cabal muestra del nivel de unidad que el PJ nacional viene construyendo en el último tiempo.
Durante el último congreso realizado en mayo del año pasado el máximo órgano partidario logró congregar a más de 600 congresales, una cifra significativa, pero en esta ocasión la expectativa es aún mayor.
Según se estima, habrá congresales de todas las provincias, a excepción de Salta y Córdoba, cuyos gobernadores Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti ya anunciaron que participarán en un frente electoral que excluya a los sectores identificados con el kirchnerismo.
El PJ nacional, en contraste con esa estrategia, se encamina a conformar una alianza con los partidos que integran Unidad Ciudadana, la fuerza que lidera Cristina Kirchner, quien sigue dilatando su decisión de presentarse o no como candidata presidencial.
La convocatoria formal indica que hay cinco puntos a tratar. “Los primeros tres son prácticamente formalidades que hay que cumplir, que van a aprobarse rápidamente”, explicaron fuentes partidarias.
Se trata de la comisión de Poderes, que es la que constata el quórum; la aprobación de los estados contables del ejercicio 2018 y la ratificación de la resolución del Consejo Nacional sobre la amnistía que se le da a los dirigentes peronistas que jugaron bajo otro sello partidario en la elección anterior.
Según el orden del día, la autorización para constituir frentes electorales es el cuarto punto a tratar y el que promete llevarse la foto del día.
El justicialismo busca conformar un gran frente opositor, que a nivel nacional le permita aspirar a ganar la elección presidencial de octubre.
Tal como sucedió en La Matanza con el congreso del PJ bonaerense, el peronismo quiere poder mostrar este jueves la foto “de unidad” que le sirva de plataforma de despegue para luego sumar a otros partidos y dirigentes de movimientos sociales.
Pero sin dudas los discursos más efusivos se darán sobre el final de la jornada, cuando los congresales traten el rechazo a los decretos de Mauricio Macri en materia electoral.
“Se trata de los decretos números 45, 54 y 55 que salieron intempestivamente en enero, de manera inconsulta y modificando el código electoral nacional sin tener en cuenta que es una Ley Nacional que requiere de una mayoría especial a la hora de aplicarle cambios”, explicó el intendente de Esteban Echeverría y presidente del PJ bonaerense, Fernando Gray.
Los decretos en cuestión introducen cambios sobre la modalidad de voto de los argentinos que están en el exterior, sobre la forma en que votarían los presos y el personal de las fuerzas de seguridad.
“Hay 360 mil argentinos en el exterior con posibilidades de votar, lo que introduce el decreto del Ejecutivo es el voto por correo, un sistema que solo utilizan México, Italia y España, y que es muy cuestionado porque deja dudas sobre la identidad del votante”, explicaron fuentes partidarias. Hasta ahora los argentinos en el exterior debían emitir su voto en las embajadas o consulados.
Con respecto a los presos y las fuerzas de seguridad, básicamente los decretos establecen que voten antes del domingo 27 de octubre.
Ahora, para que el rechazo a los decretos en cuestión no sean sólo una mera demostración de fuerza del PJ, los congresales le darían facultades al Consejo partidario para que realice las “medidas administrativas y judiciales necesarias para dejarlos sin efecto”, detallaron las fuentes.

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Tasas imposibles

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Creció la economía, bajó la inflación, aumentaron la inversión y las exportaciones, bajó la pobreza y creamos 700 mil puestos de trabajo”. Fue la frase que más debate generó durante de la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.
Después siguió su relato: “Cuando empezábamos a crecer y a asomar la cabeza como país, tuvimos tres shocks imprevistos: la salida de capitales de mercados emergentes, la sequía que afectó como nunca en 50 años al campo argentino, y la causa de los cuadernos. Todo nos agarró a mitad de camino, porque recién estábamos saliendo, porque estábamos llegado en ese momento a terminar de cambiar los cimientos podridos y descuidados por décadas”.
Hagan algo”, le espetó un obrero, cansado de las apelaciones al pasado. Un abrazo silencioso y frío fue la respuesta.
Después, durante la presentación de un plan de créditos subsidiados, habló de ayudar a que las Pymes eludan las “tasas imposibles” que deben afrontar para recuperar capital de trabajo, descontar cheques y cumplir los compromisos con sus proveedores.
El que protagoniza los párrafos precedentes, es el presidente Mauricio Macri. Pero actúa casi como un espectador de una realidad que no es la suya, un actor de reparto en un Gobierno que toma decisiones que desconoce. El relato, claro, no coincide con el día a día de millones de argentinos. A la luz de los resultados, pocos creen que hoy la Argentina esté hoy mejor parada que en 2015.
La economía de Argentina debía crecer tres por ciento en 2018, pero la realidad marca que cayó 2,6 por ciento. Un severo error de diagnóstico. Las Pymes a las que ahora se les ofrece créditos blandos para evitar “tasas imposibles”, son las que más se fundieron y las que no, están hasta la coronilla de deudas y empobrecidos por la caída del consumo. Por estas horas, no necesitan nuevos créditos, sino que alguien les compre. El paquete promocionado con cien mil millones de pesos es similar al Ahora Pymes que está vigente en Misiones desde hace varios meses y con tasas 20 puntos abajo del promedio del mercado.
Que nos hayamos demorado más no significa que sea imposible, lo que significa es que las cosas que valen y que son para siempre cuestan, señores, esto es lo que significa”, se excusó Macri.
No es que el Presidente desconozca la realidad ni que los miles de despidos, la pobreza creciente y la inflación desbocada, son una consecuencia directa de su gestión. Simplemente decidió eludir esa parte. Por primera vez, como país enfrentamos las dificultades sin apelar a soluciones demagógicas ni que comprometiesen el largo plazo, sin default, sin cepos artificiales. Hubo, sí, la necesidad de terminar cuanto antes con el déficit fiscal que la Argentina padece desde hace 70 años. Estoy convencido, realmente convencido, de que lograr un equilibrio fiscal sin parches en los presupuestos del 2020 y 2021 será el hecho, el acto de justicia social más importante que hayamos hecho en 70 años, porque el déficit fiscal es el causal principal de la inflación, y la inflación es el causante de la pobreza y el estancamiento de este país”, rezó en una rara interpretación de “justicia social”. Para el que está más abajo es otra cosa, es simplemente poder llenar la olla, vestirse, mandar a su hijo a la escuela.
“Lo que estamos haciendo no tiene vuelta atrás porque el paso que dimos implica pensar y vivir de una nueva manera. Ya no nos da todo lo mismo. Ya no creemos en las soluciones mágicas porque sabemos que las transformaciones profundas llevan tiempo”, enumeró en su discurso de apertura del Congreso, al mismo tiempo que omitió la “solución mágica” de haber recurrido al Fondo Monetario Internacional en busca de un “auxilio” que significó un nuevo endeudamiento récord de más de 50 mil millones de dólares, a cambio de que el organismo asuma el control de la economía.  
El Presidente acude a la retórica de un relato épico, en el que “con el esfuerzo de todos”, se deja atrás los males del pasado. Y, hay que reconocerle, por primera vez se lo vio convencido de su propio relato. Con una firmeza que tapó el titubeo inicial, eufórico, con un discurso altivo, que quizás no se correspondía con el momento ni el lugar, pero que sirvió para su fin: enardecer a la oposición, desnudarla en su enojo y frustraciones. Y en ese toma y daca, la balanza se inclinó hacia el Presidente. Sólo el fanático aplaudió la andanada de burlas y gritos proferidos en medio del discurso presidencial. El resto, la mayoría, no creyó en sus palabras, pero no encuentra eco en la oposición cerril. No es que alguien haya terminado enamorado de los esloganes repetidos, pero seguramente no fueron seducidos por la intolerancia exhibida en el recinto.
Fue, sin dudas, en el peor momento de la economía, el mejor discurso presidencial, apuntando a los convencidos, a ese tercio del electorado que hoy mantiene viva la posibilidad de una reelección. Los otros dos, están divididos. Y en esa división, el trono se puede sostener. Se inició la campaña.
De hecho, los dirigentes de Cambiemos salieron más esperanzados que nunca. “Valiente mensaje del Presidente. Para garantizar un futuro para todos hay que hacer crujir las viejas estructuras”, se envalentonó el senador Humberto Schiavoni, candidato a gobernador en Misiones.Dijo que será un año histórico. Nos dio un mensaje esperanzador, que está superada la etapa de ajuste. Lo vimos muy optimista. En los próximos meses se sentirá la recuperación económica y en mayo o junio la inflación cedería”, expresó el diputado radical Luis Pastori.
Del otro lado, claro, la interpretación fue otra. “Macri dio un discurso de autoayuda”, definió el senador Maurice Closs. “No es la realidad”, sentenció el diputado nacional Jorge Franco.
No hace falta enumerar el contraste entre el discurso presidencial y las promesas incumplidas. Son demasiados. Y por el tenor de sus palabras, casi no caben esperanzas de que haya algún resquicio para que la política económica se mueva del sendero marcado por el programa financiero. Si hasta para presentar el aumento de la Asignación Universal por Hijo -a la sazón, el único anuncio que en realidad no fue-, el Presidente confesó apelar a la cláusula del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que “nos permite reforzar el apoyo del Estado cuando es necesario”. Pero siquiera esa promesa de un aumento de 46 por ciento es del todo real. En realidad ese aumento será un adelanto de los aumentos previstos para 2019. En marzo, iba a ser de 11,83 % y en junio iba a haber otra de 10,8 %, mientras que restaba definir los valores de septiembre y diciembre.
Mientras el Presidente hablaba, la nafta volvía a aumentar y en Misiones el litro de la super ya acaricia los 50 pesos (hay lugares en Corrientes que está 54). La venta de autos en la tierra colorada cayó 49,1 por ciento en febrero y el empleo está en los mínimos históricos.

En ese contexto, el empresariado misionero recurre al Gobierno provincial para encontrar algún auxilio al panorama desolador. Después de los concesionarios de autos cero kilómetro, le tocó el turno a los madereros, que fueron recibidos por el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán, quien, junto al presidente de la Confederación Económica de Misiones, buscaron alternativas para paliar la caída del consumo y recuperar algo de la rentabilidad perdida. La deuda de Nación con los productores forestales misioneros ronda en los 250 millones de pesos.
El precio de la yerba, que nuevamente deberá ser definido por la Nación, es un ejemplo de las consecuencias del modelo económico nacional y sus efectos en Misiones. Pese a venir de un año con récord de consumo y exportaciones, productores e industriales están agobiados por la inflación, unos por la pérdida de poder adquisitivo, otros por la presión de las góndolas.
Los productores reclaman un precio alto (13,50 pesos por el kilo de hoja verde) como salvaguarda del poder adquisitivo perdido por la suba de costos de 2018 y la de este año.
La industria advierte que si se atiende la demanda de los productores, el precio en góndola se dispararía y sería atentar contra la propia solidez de un mercado que recién se está recuperando. La yerba fue una de las pocas economías regionales que logró salir indemne de un año para el olvido generalizado. La alimentación, por caso, cayó siete puntos.
Pero uno de los secretos de haber mantenido las ventas fue un leve retroceso en los precios en góndola, a valores de septiembre del año pasado. Si la inflación se ubica nuevamente en valores altos, podría impactar en el consumo. El año pasado, un ejecutivo de una yerbatera había vaticinado una inflación de 49 por ciento y terminó siendo de 47,6. Ahora, el mismo ejecutivo, advierte que la inflación trepará al 40 por ciento.
Otro argumento de la industria para bajar las expectativas de aumento es que el sector no se recuperó después de varios años de pérdidas. De hecho, arrastra un fuerte endeudamiento desde la época de Guillermo Moreno. Pero esos dos mil millones de pesos de deuda heredada de la “década ganada”, se convirtieron en 3500 millones, según los datos del Banco Central por las “tasas imposibles”, como definió el mismo presidente Mauricio Macri. Eso equivale al 50 por ciento del stock de canchada y se estima que un 45 por ciento de la deuda es con proveedores.
Ahora será la Nación la que defina. Si tira para abajo, se ganará el enojo de los productores. Si tira para arriba, confrontará con la industria. Pero, en definitiva, es un problema “autogenerado”.
A diferencia de otras oportunidades, los productores sienten a la Provincia como aliada. En la misma línea, los empresarios encuentran en el Gobierno provincial un interlocutor enfocado en la gestión, previsible, accesible y realista que cree en las herramientas para potenciar el consumo en tiempos de crisis. El Ahora Pymes, el Ahora Bebé, el Ahora Góndola y varios “ahoras”, son el mejor ejemplo a mano. El Ahora Textos y el Ahora Escolar cobran protagonismo por estos días en los que Misiones se vuelve a vestir de guardapolvo blanco. Hace catorce años que en la provincia las clases se inician con normalidad, con salarios acordados, gremios en sintonía con la educación como un derecho y escuelas nuevas. Son escasas las provincias que abrirán las escuelas sin conflictos con sus maestros. En Misiones se abrirá una Escuela Secundaria de Innovación, que será, al mismo tiempo, la primera del país, enfocada en capacidades, aprendizajes por objetivos personales, grupales, participación de las familias y el trabajo en equipo de los cuerpos docentes. Un nuevo paradigma de la Misiones del futuro.

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