Mercosur

Crudo invierno

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El crudo invierno, tan puntual como inoportuno, se convirtió en tema político al desnudar el crecimiento del número de personas en situación de calle. Son más de 7.200 personas en Capital Federal, donde organizaciones sociales llevan un censo actualizado. 64 por ciento más que hace un año. Son otros miles más en cada rincón de la Argentina. Son, cada uno, la cara de una economía que se arrastra en una espiral recesiva.

Las bajas temperaturas se colaron en el debate electoral por la acción solidaria de algunos clubes y la de miles de argentinos siempre dispuestos a dar una mano. La solidaridad de unos, siempre bienvenida, tiene como contracara, la carencia de otros, magnificada en tiempos de crisis. 

El Gobierno, ensimismado por estos días en mostrar los beneficios potenciales, abstractos y futuros de un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, no tiene a mano nada tangible para contrarrestar las bajas temperaturas. Sus más enfervorizados defensores, igual que en tiempos pasados, decidieron, entonces, apelar al ataque a quienes, desde la solidaridad, muestran al modelo desnudo. Kirchnerismo de malos modales, podría redefinir el candidato presidencial José Luis Espert.

El frío opacó la misma gira presidencial de Mauricio Macri y los resultados del acuerdo Mercosur-UE quedaron en un segundo plano. Para desilusión de detractores y defensores, el pacto demorará bastante en hacerse efectivo y todavía hay dudas de que toda Europa se sume, si algún otro país se suma a las críticas expresadas por el francés Emanuel Macron. Hoy es un abstracto que deberá superar varias etapas para hacerse realidad. De todos modos, coinciden economistas ortodoxos y de los otros, no hay consecuencias lineales. Hay sectores que serán beneficiados y otros que deberán adaptarse para no ser empujados al abismo. 

“Hay que permitir que haya sectores que desaparezcan y aparezcan otros”, advirtió con crudeza el sojero Gustavo Grobocopatel al celebrar el acuerdo. Después se corrigió. No hablaba de sectores, sino de empresas, dijo. 

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa, presidida por el misionero Gerardo Díaz Beltrán respaldó el acuerdo y Macri prometió a los empresarios que la Unión Europea enviará fondos para que las pymes argentinas se adapten a la competencia. También reveló que sugirió reeditar un nuevo Alca con Donald Trump. 

Las dudas, sin embargo, son lógicas. Los procesos de apertura indiscriminada, durante la dictadura y los 90, significaron la desaparición de miles de empresas -como celebra Grobocopatel- y una explosión de desocupación a fines del siglo pasado. El problema radica en que se negocia en una posición desigual. La economía argentina hoy está en desventaja con Brasil, mucho más con los principales países europeos, que se aseguraron generosas concesiones para exportar sus productos. 

Las perspectivas de crecimiento de la economía argentina son mediocres, atadas a la fragilidad del alto endeudamiento. Crecer será apenas recuperar terreno perdido, pese a las proyecciones -parecen ser, nuevamente, demasiado optimistas- del ministro de Economía, Nicolás Dujovne, marcadas en el presupuesto 2020: crecimiento de 3,5 por ciento, inflación de 26,1 y un alza de 7 por ciento en las exportaciones.

Además, la economía estará encorsetada por las obligaciones que impone el Fondo Monetario Internacional para seguir financiando al Gobierno. Antes de las elecciones llegarán otros 5.500 millones de dólares, destinados a sostener la calma del billete verde y evitar una incómoda disparada de la inflación. Así y todo, lo que iba a ser muy fácil de controlar, aparece con un promedio de suba mensual del dos por ciento, demasiado para bolsillos agobiados. 

No es casualidad que el Gobierno evite hablar de economía e incluso de política. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, mostró su costado más agresivo para apuntar contra Cristina Fernández, el blanco preferido de la grieta, el terreno en el que mejor se mueve el oficialismo. La grieta se transformó en una forma de vivir la vida más que de resolverla”, definió el politólogo Pablo Touzon, quien vino a Misiones a presentar su libro titulado La Grieta Desnuda. 

¿Qué hacer ante esa dicotomía? En Misiones la Renovación marcó el camino de salida de la grieta y se animó a desafiar la tradición de ir con un candidato presidencial propio. El misionero tendrá la opción de elegir a sus diputados nacionales con impronta localistas, sin necesidad de ir atados a una preferencia presidencial. 

La lógica política indicaba que los diputados y senadores respondían más al que gobernaba en la Nación que al mandato de las provincias. Aquí se busca romper esa dependencia y que sean “misioneristas” los que integren el Congreso.

No quita ello que haya preferencias y es evidente que muchos dentro de la Renovación prefieren al peronista Alberto Fernández sobre los otros. Fue el primero en ser recibido por la cúpula renovadora y con quien hay un diálogo más certero sobre las demandas misioneras, como la compensación histórica. El candidato presidencial que se reunió esta semana con varios gobernadores -por Misiones estuvo el diputado nacional Jorge Franco-, se mostró dispuesto a analizar una nueva polinómica que sirva para cubrir el atraso en el reparto de recursos. 

Misiones tiene enormes argumentos para sostener su demanda. Según los últimos datos oficiales de la Nación, Misiones está en el puesto 13 en el reparto nominal de recursos, por debajo de todas las provincias del NEA, pese a que tiene mayor población y una economía mucho más dinámica. 

Si se suman coparticipación y presupuesto y se dividen los recursos por habitante, Misiones cae a los últimos puestos. La primera, por menor densidad de población es Tierra del Fuego. Después aparece Formosa, con 76.472 pesos por habitante, El Chaco con 53.768 pesos, Corrientes con 42.512 y Misiones, en el puesto 19, con 35.560 pesos por habitante.

La diferencia acumulada a favor de Chaco en cuatro años equivale a 70.268 millones. ¿De cuánto es el presupuesto de Misiones 2019? Es de 68.630 millones. 

Pero Misiones, con menos recursos y menor presupuesto comparativo, tiene indicadores sociales y económicos mejores que las provincias vecinas. Es la provincia que tiene más escuelas de la región y una potente economía que supera a todas las demás.

El Estado también marca diferencias, con una presencia permanente en la economía, con el doble objetivo de sostener la actividad y cuidar el bolsillo de los misioneros. El Ahora Carne es el mejor ejemplo del compromiso con parar la olla y contrarrestar las consecuencias de la inflación. Las compras en carnicerías minoristas tendrán un reintegro del quince por ciento a cambio de una rebaja sustancial en el costo de la energía eléctrica, mecanismo similar al del Ahora Pan. Es decir, dos programas oficiales, con recursos estatales y el acompañamiento de entidades financieras y los propios comercios, apuntados a sostener el consumo básico de las familias. La sinergia con el sector privado, liderado por la Confederación Económica de Misiones, es inédito en otras latitudes. 

El Ahora es un éxito en todos los rubros en los que interviene y son varios los gobernadores que quieren replicarlo en sus provincias para apuntalar un consumo que sigue en picada y con aumentos.

Los gobernadores buscan referencias para el presente inmediato y no encuentran interlocutores en el Gobierno nacional, por lo que deben trabajar casi en equipo. 

Los lugartenientes del Presidente están enfocados en la campaña más que en la gestión, porque advierten que las encuestas marcan que la oposición suma más adhesiones, aunque parece inevitable una segunda vuelta, como tabla salvadora. 

Para que eso ocurra, debe crecer la tercera opción que encarnan Lavagna y Urtubey. El gobernador norteño volvió a Misiones a promocionar acuerdos bilaterales con Salta, pero también a hacer política. 

La tercera vía que ofrece como compañero de fórmula de Roberto Lavagna también tiene espacio en el oficialismo misionero y el crecimiento del ex ministro de Economía no disgustará a los locales. Como hace unos días, Urtubey se sintió como en su casa. Recorrió Oberá, se reunió con organizaciones sociales y después con el gobernador Hugo Passalacqua. La visita fue también la oportunidad para que comiencen a tomar práctica protocolar la diputada electa Soledad Balán y el flamante concejal Facundo Sartori, quienes hicieron de anfitriones del gobernador salteño. Llamativamente, el socialismo misionero, que vendría a ser la pata local de Lavagna, volvió a quedar fuera de la agenda del aspirante a vice. 

Los demás candidatos también vendrán a Misiones a buscar señales de respaldo, aunque sean menos visibles los hilos de contacto. 

El peronismo misionero, en sociedad con el partido Agrario, se entusiasma con recuperar vigor de la mano de Alberto Fernández. Los dirigentes conocen del diálogo directo con la Renovación, pero no se sienten opacados. Advierten de la oportunidad histórica de movilizar el partido y convertirse en actores protagónicos desplazando a Cambiemos. 

Curiosamente no hay entusiasmo en la alianza nacional. La definición vía Paso parece haber terminado de destruir la confianza que había entre los socios. El radicalismo está convencido de que puede dar el batacazo y superar al candidato puro del PRO. Pero para el macrismo misionero sería una afrenta irrecuperable.

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Acuerdo Mercosur-Unión Europea: ¿hacia mayor convergencia o disparidad?

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Al cierre de la semana pasada se firmó un histórico tratado de libre comercio (TLC) entre el Mercosur y la Unión Europea. Al momento no hubo grandes precisiones por parte de ninguno de los dos bloques sobre los puntos acordados; sin embargo, tiene sentido analizar qué decisiones harían que el TLC fuese más o menos beneficioso para nuestro país, señala un estudio de la consultora Ecolatina.
 
Para comenzar, vale remarcar que el promedio ponderado de aranceles del Mercosur (14,8%) es sensiblemente mayor al del viejo continente (3,0%). En consecuencia, los precios de los productos europeos se abaratarían en mayor medida que los sudamericanos. Visto desde la óptica de los consumidores, los habitantes del Mercosur seríamos los principales beneficiados. No obstante, desde una perspectiva productiva, dado que los productos europeos se importarán a un menos precio habrá un riesgo latente para la producción local.
 
Ahora bien, los efectos lejos están de terminar acá y, menos aún, de estar jugados de antemano. Por caso, la elevada presión tributaria de nuestro país impacta directamente en la competitividad precio de los productos locales: más impuestos que se trasladan a los precios finales, redundando en bienes más caros.
 
Más aún, mientras que la Argentina cobra derechos a sus exportaciones, la Unión Europea las subsidia a través de la Política Agraria Común (PAC). En este sentido, el presupuesto asignado a esta política ascendería a 408.000 millones de euros para el período 2020-2024, superando de esta forma cualquier proyección de nuestras exportaciones totales para el período. 
 
Dada esta dinámica asimétrica, el acuerdo debería forzar un esquema impositivo más racional en nuestro país, para no sobrepenalizar la producción doméstica. Si este fuera el caso, nuevamente, los consumidores locales ganarían por una doble vía; ahora bien, si no se lograra relajar la carga tributaria, la producción doméstica se vería casi imposibilitada de competir con la europea.
 
Algo similar sucede con el elevado costo de financiamiento vigente en nuestro país. La tasa de interés se ubica actualmente en niveles prohibitivos para invertir. En pos de adecuar el sistema productivo a las demandas del acuerdo, el costo de financiamiento deberá abaratarse sensiblemente: de lo contrario, será muy difícil competir con la producción de nuestro nuevo socio comercial. 
 
En otro orden, los TLC buscan fomentar los flujos de inversión extranjera directa. Considerando la disparidad entre ambas regiones respecto de las inversiones realizadas en otros países (a modo de ejemplo, según los datos del Banco Mundial, mientras que las salidas IED desde la Unión Europea alcanzaron USD 620.000 millones en 2017, las del Mercosur apenas superaron USD 25.000 millones), nuestro bloque posee mucho para ganar en este frente. 
 
Ahora bien, las direcciones específicas de estos desembolsos no se negocian en los TLC, sino que dependerán de la dinámica de cada país en particular. En este sentido, las rigideces de nuestro mercado laboral y las dificultades que provoca una de las macroeconomías más volátiles del mundo reducen el atractivo de nuestro país. Una vez más, estaremos frente a una oportunidad interesante para generar un esquema en línea con las necesidades actuales y orientar a nuestra economía hacia el crecimiento; de lo contrario el panorama se oscurecerá.
 
En este punto, los salarios en dólares cumplirán un papel fundamental para competir por estos influjos con nuestros socios del Mercosur. Por lo tanto, la vigencia de un tipo de cambio real competitivo también será un eje a fortalecer: si bien en un escenario optimista lo ideal sería competir por empleos de calidad, lo cierto es que, actualmente, nuestro país está lejos de hacerle frente en este punto a los destinos actuales de la IED de la Unión Europea.
 
En consecuencia, podemos afirmar que gran parte de que el impacto del TLC sea positivo o negativo para nuestro país dependerá de qué reglamentaciones y excepciones se hagan al mismo y, no menos importante, cómo y a qué velocidad reaccione nuestro país ante la novedad, ajustándose a los standares globales en materia de legislación impositiva y laboral. 
 
Dicho esto, resta hacer un análisis sectorial para saber cómo impactará el acuerdo a nuestra estructura productiva. Para ello, corresponde cotejar la diferencia de productividades relativas entre ambos bloques. En este sentido, podemos separar a las ramas transables afectadas en dos grandes grupos: aquellas que trabajan a un nivel de productividad cercano a la frontera internacional y a las que lo hacen a uno inferior.
 
En el primer grupo, que sería aquel que podría verse beneficiado a partir de incrementar sus exportaciones a la Unión Europea –no produce con sobrecostos y la rebaja de aranceles le permitiría competir- aparece la agroindustria. Por caso, las exportaciones de trigo y maíz y sus derivados, así como las de carne, podrían verse altamente beneficiadas con el acuerdo. 
 
Más allá de esto, vale resaltar algunas cuestiones. Por un lado, es importante que en el acuerdo se discuta la eliminación de subsidios a los productos agrícolas, que abarata a partir de decisiones de política económica a los bienes europeos. Por el otro, partiendo de las regulaciones internacionales de seguridad alimentaria, suelen ponerse cuotas y reservarse ciertos requisitos de admisión para las importaciones de alimentos (barreras fitosanitarias y de calidad). Será fundamental evitar el abuso de estas posiciones por parte de los países europeos en pos de alcanzar el mayor market share posible. Por último, la oferta agroindustrial es relativamente inelástica (a diferencia de la producción típicamente industrial, no basta con aumentar el ritmo de una máquina). En consecuencia, será fundamental incrementar el valor agregado de los productos exportados –pasar de ser el granero del mundo a ser el supermercado-, ya que de lo contrario será inevitable que el sector se reprimarice. Esto no será un proceso autónomo, sino que dependerá de elaborar un programa de desarrollo con orientación exportadora que cuente también con la voluntad política necesaria para llevarlo a cabo.
 
En el extremo opuesto, es decir en aquellos sectores que trabajan a un nivel de precios superior al internacional y, por ese motivo, se ven imposibilitados de competir en una situación de libre comercio se ubican la mayoría de las ramas de la industria manufacturera. Producto del perfil exportador de la Unión Europea, podríamos mencionar aquí al sector automotor, autopartista, farmacéutico, metalúrgico y químico. Considerando la elevada tasa de empleo formal que presentan estos sectores, la pérdida de puestos de trabajo implicaría también una precarización del empleo en nuestro país. Algo similar sucedería con los salarios promedio.
 
Antes de terminar, es importante destacar que no solo se desplazará producción destinada al mercado interno. Casi la mitad de las exportaciones manufactureras argentinas se dirigen a Brasil, mercado en donde nuestro país no paga aranceles y obtiene de esta forma una ventaja relativa respecto de la Unión Europea que tributa el arancel extra-zona. Ahora bien, luego del acuerdo, esta diferencia desaparecería, de modo que estos envíos también estarían en peligro.

En conclusión, podemos afirmar que el acuerdo abre una serie de interrogantes que según cómo se negocien resultarán en mayores riesgos u oportunidades para la región en general y para nuestro país en particular. Considerando el estancamiento secular en el que se halla la economía argentina, y lo errático de la política cambiaria en los últimos años, los puntos de partida no son alentadores. Esperemos que se puedan hacer valer los aspectos estructurales y el TLC puje por achicar las diferencias entre ambos bloques en lugar de intensificarlas; de lo contrario, su resultado será una sociedad cada vez más desigual, con algunos sectores trabajando en la frontera productiva internacional y otros en franco retroceso.

 
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¿Los acuerdos comerciales mejoran la balanza comercial de la Argentina?

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En la actualidad, Argentina participa de 20 acuerdos comerciales vigentes realizados directamente con países o a través del MERCOSUR. Es la primera vez que nuestro país participa de un acuerdo con el continente europeo. ¿Qué podrá pasar con las exportaciones e importaciones de Argentina luego del acuerdo MERCOSUR-UE y los rumores de un acuerdo con Estados Unidos? El profesor Eduardo Fracchia del IAE Business School, la escuela de negocios de la Universidad Austral, analiza la situación.

 

Análisis del economista Eduardo L. Fracchia, director del Área de Economía del IAE Business School de la Universidad Austral:

Tips de los acuerdos comerciales vigentes:

  • 20 acuerdos comerciales vigentes desde 1990 hasta 2018.
    • 13 fueron acuerdos a través del MERCOSUR.
    • 6 fueron acuerdos bilaterales.
    • 1 fue sobre la incorporación a la OMC.
  • De los 28 años analizados, 10 acuerdos se produjeron durante el período 2002-2010, que coinciden con el período más positivo de la balanza comercial entre 2002-2012.
  • Argentina nunca hizo acuerdos directos con países por fuera de Latinoamérica.
  • A través del MERCOSUR se había llegado a realizar acuerdos con países de Asia y Áfríca, pero nunca con Europa.
  • Durante el Kirchnerismo fue el período en el que Argentina participó de más acuerdos comerciales, 8 en total. El otro período de varios acuerdos fue el de Menem, con 7 acuerdos.

Reflexiones del profesor Eduardo Fracchia: 

  • “No hay que esperar una apertura inmediata, el 60 % de la oferta del Mercosur se irá desgravando en un período de transición de 10 años, que se considera un lapso prudencial y más prolongado que el de la Unión Europea con otros países con los que hicieron TLC”.
     
  • “Para firmas de tamaño grande puede haber más efectos potenciales de mejora, las pymes corren un riesgo si no se encaran las reformas pendientes: laboral, tributaria y previsional”.
     
  • “En lo que se refiere al comercio de bienes se negocian plazos de disminución progresiva de aranceles. La supresión de aranceles en industria de alta tecnología introduce riesgos para una parte de la estructura productiva nacional”.
     
  • “La discusión de reglas de origen es clave para impedir que los productos que vienen de naciones con salarios reducidos, por ejemplo, de Asia entren en la región como si fueran producidos en Europa. Hay una predisposición europea a terminar con los regímenes de draw back y de admisión temporaria que utilizan países del Mercosur”.
     
  • “El equipamiento eléctrico es un rubro sensible y también la maquinaria agrícola donde Argentina tiene potencial, son sectores de vocación exportadora por parte de Europa”.
     
  • “Europa es un socio relevante, el 16 % de las exportaciones del bloque van a Europa en el promedio de los últimos 5 años. Se importa un porcentaje similar. El núcleo de lo importado tiene que ver con sector metalmecánico, químico, autopartes, farma. El cluster de cereales y oleaginosas es el núcleo de lo exportado y le siguen los productos alimenticios”.
     
  • “Europa suprimirá aranceles por el 94 % de lo que envía como exportación al Mercosur y le dará un trato preferencial al 6 % restante, Por otra parte, Mercosur eliminará aranceles para el 90 % de los productos provenientes de Europa”.
     
  • “Nuestro Mercosur que suscitó enorme entusiasmo entre 1991-1999 se ha apagado, y en los últimos 20 años no ha supuesto una plataforma de integración con el mundo. En esta circunstancia tenemos una oportunidad para salir de nuestra mirada provinciana”.
     
  • “El proceso ha resultado muy largo. Hubo un estancamiento por momentos, el kirchnerismo lo apoyó y Macri junto con Bolsonaro le dieron el remate final. Seguramente no será un avance lineal, y habrá avances y retrocesos. Es un paso relevante en particular en tiempos de proteccionismo mundial tanto en Europa como en Estados Unidos”.
     
  • “Hay reacciones ideológicas prematuras frente al tema y un temor instintivo a relacionar apertura con Martínez de Hoz y Cavallo Menem con cierre de fábricas y emprendimientos. A Chile le ha ido muy bien con sus TLC y también a México. El acuerdo nos exige coherencia y puede tirar para arriba de la estructura productiva y de la competitividad”.
     
  • “Es muy preliminar realizar afirmaciones fundadas sobre el tema, ya que depende de la aprobación de los parlamentos y de la letra chica de los acuerdos. En líneas generales dado que Brasil y Argentina son de las economías más cerradas del mundo en una ratio de exportaciones más importaciones divididas por el producto, la noticia es más que relevante”.
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Queiroz: “El acuerdo Unión Europea – Mercosur es un arma de doble filo porque no todas las empresas pueden importar”

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Román Queiroz, titular de Amayadap y autoridad de Faima, puso reparos en los resultados que podría tener para las pequeñas empresas el acuerdo con la Unión Europea, ya que no todas exportan. “Así como se van a sacar productos con arancel cero, también van a entrar productos con arancel cero y en un mercado interno sin reactivación, podría provocar el cierre de Pymes”.

 

Román Queiroz, titular de Amayadap y autoridad de Faima, la Federación Argentina de la Industria de la Madera, observó con preocupación el acuerdo firmado entre la Unión Europea y el bloque del Mercosur.

Explicó que el sector que representa está dividido en dos. “Por un lado están las industrias que tienen la posibilidad de exportar, que tienen una realidad muy distinta a la de las industrias que no están exportando porque tienen volumen de producción, sobre las otras que están muy complicadas porque el mercado interno sigue por el piso, no hay reactivación de consumo”.

Añadió que el acuerdo es “un arma de doble filo, por un lado el sector exportador va a poder sacar su producción con arancel cero, pero por otro lado también van a venir productos de Europa hacia el Mercosur con arancel cero, esto va a ocasionar que las Pymes que no puedan exportar tengan una invasión de productos con un arancel que no existe y esto va a facilitar la importación, qué genera esto, Pymes con dificultades para producir y con el resultado muchas veces de Pymes que cierran. Hay sectores productivos que son exportadores que esta medida los va a beneficiar mucho, pero los otros productos industrializados van a tener una dificultad”.

Aseguró que además de los costos de logística, el problema de la Argentina es “la excesiva carga impositiva, acá estamos pagando 40, 50 por ciento de impuestos, entonces mientras sigamos teniendo un Estado tan grande donde la carga impositiva sea tan grande no vamos a ser baratos para el mundo”.

Y ejemplificó, “mi empresa por 18 días pagó impuestos, se vencía uno, otro, así nunca podremos ser competitivos”.

Queiroz se lamentó por el deterioro no solo de las empresas que tratan de recuperar competitividad sino por la calidad de vida de los trabajadores.

“La realidad es que hay menos trabajo, menos despacho de madera salvo las que están exportando, todas las demás están peor, algunas cerraron. A mí me preocupa el trabajador, el asalariado, porque con lo que cobra le alcanza para mucho menos que antes. Yo tengo un operario que me dijo que no compra más leche, que sólo toma mate cocido. Así está el sector. Las empresas intentando empatar en la rentabilidad y el trabajador está padeciendo estos aumentos”. TDM, canal 12. 

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Macri aseguró a entidades empresarias que la UE destinará fondo para pymes

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Participaron la UIA, CAC, CAME, la Sociedad Rural, y representantes automotrices entre otros. Los empresarios plantearon reparos sobre cómo se hará la integración.

El presidente Mauricio Macri recibió este miércoles en Olivos a representantes de más de 30 cámaras empresarias, a quienes les aseguró la Unión Europea (UE) destinará un “fondo específico” para las pymes del Mercosur a fin de que puedan reconvertirse y tener competitividad en el marco del tratado firmado recientemente entre los bloques.

“Va a haber un fondo específico de la UE para las pymes de la Argentina y el Mercosur. Es en general, no por rubro y el objetivo es nivelar y que haya competitividad de las pymes del Mercosur”, sostuvo el presidente de CAME, Gerardo Díaz Beltrán, al finalizar la reunión.

Además, se acordó una agenda de reuniones bilaterales por regiones y sectores con representantes provinciales -ministros de producción, diputados y senadores-, empresas y sindicatos, para explicar los detalles del acuerdo y avanzar en conjunto en una implementación progresiva que permita potenciar el crecimiento de todas las industrias.

El mandatario, que estuvo acompañado por el ministro de la producción, Dante Sica, el canciller Jorge Faurie, el secretario de Agricultura, Luis Miguel Etchevehere, la secretaria de Comercio Exterior, Marisa Bircher y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Reyser, ratificó esta iniciativa ante empresarios de la Unión Industrial Argentina, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, CAME, la Sociedad Rural, representantes de la industria del calzado, automotrices, entre otros.

En líneas generales, la dirigencia empresaria saludó con beneplácito que luego de 20 años se concretara este acuerdo. De hecho, a lo largo de dos décadas diversos gobiernos –con mayor o menor énfasis – continuaron las negociaciones.

Es difícil encontrar algún empresario que cuestione la apertura comercial aunque sí surgen algunos reparos relativos a cómo se hará la integración. Los temores tienen una base racional, es que ni el gobierno anterior ni este convocó a empresarios que realmente manejen sus compañías para ir acompañando las negociaciones con la Unión Europea.

“A diferencia de Brasil que siempre la Cancillería trabajó en conjunto con los sectores empresarios”, comentaba un importante industrial a Ámbito. “Es cierto que el gobierno nos fue informando cómo iban las negociaciones pero no hemos tenido la oportunidad de trabajar en conjunto”, acotaba otro empresario del sector agroindustrial.

Las dudas de los sectores productivos no están concentradas solo en la “letra chica” del acuerdo sino en las dificultades macroeconómicas que es el marco de trabajo de cualquier actividad.

“Es fundamental que Argentina pueda tener una presión impositiva más razonable, una inflación acotada, bajas tasas de interés, para empezar a conversar”, explican. Sin duda, la falta de un escenario macroeconómico estable afecta cualquier tipo de arreglo comercial y en general, se ve con buenos ojos que la firma del Acuerdo “porque obligará a la dirigencia política a trabajar sobre los problemas estructurales de la economía argentina”.

Uno de los reparos no pasa por el Acuerdo sino por el prejuicio o desconocimiento que a veces tiene la dirigencia política de los empresarios argentinos. “Creen todos existimos por subsidios o si hay mercados cerrados”, aseveran. En la Casa Rosada, en el entorno presidencial es cierto que se piensa que la dirigencia empresaria “lo único que hacen es quejarse” y que no se “han adaptado a los tiempos”. Crítica que también deslizan a la dirigencia política y sindical.

Si bien los empresarios reconocen que el Gobierno les fue informando del avance de las negociaciones entre el Mercosur y la UE, la expectativa ahora está puesta en que en la implementación del acuerdo el sector empresario pueda tener un rol más activo.

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