México

Silvina Oliva, la mujer que lidera la maderera que fundó su abuelo y ahora exporta al mundo

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Su abuelo Valerio fundó la empresa que hoy lo homenajea con nombre y apellido. Desde la lejana tierra del vino en 1956, expandieron las operaciones hasta Misiones, donde hoy es una de las firmas más tradicionales cuando se habla de madera. La tarea la siguió su padre, uno de los fundadores de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y NE de Corrientes y desde 2014, Silvina Oliva está al frente de Valerio Oliva Forestal, una de las principales empresas madereras de Misiones, con un amplio mercado exportador que ahora se extiende hasta países de Asia y Canadá.
En 2014 la empresa se dividió y Valeria quedó al frente del sector forestal en Misiones, con base en Garupá., donde funciona uno de los aserraderos más grandes de la provincia. Desde entonces dirige la empresa que vuelca muchos productos al mercado externo, pero también tiene ofertas low cost para atender la deprimida demanda interna. Mantiene un permanente stock de maderas nacionales e importadas, destinadas a la venta y a la industrialización.


Las mayores producciones son el pino natural o ‘clear’ pero también procesan otras maderas tales como Viraró paraguayo, roble boliviano, cerejeira, pino brasil, etc. Los principales productos de la firma son machimbres, molduras, madera cepillada, piezas para muebles, maderas para encofrado y maderas para pallets.
“En octubre comenzamos a exportar y estamos dirigiendo nuestros productos a mercados asiáticos, a Canadá y próximamente a México”; contó Silvina, quien recibió un crédito del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para “Mujeres que Lideran”.
“Con la necesidad de exportar surgió la necesidad de tener una mejor terminación en los productos y nos contactamos con el BICE. A través de la línea Mujeres que Lideran, nos dieron el cien por ciento del valor de la maquinaria, cuando una línea común es del 80 por ciento”, explicó Oliva.
“En menos de 30 días teníamos acreditado el crédito para comprar una moldurera de seis ejes”, relató.
Silvina es una mujer comprometida con la actividad y con la situación económica de Misiones. Integró la Apicofom y la comisión de mujeres de la Confederación Económica de Misiones.

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Bvrton de México a Posadas para hacernos surfear en su “rock-disco”

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Banda originaria de la Ciudad de México que define su estilo como “Rock-Disco” con tintes de rock pop, dance, techno y blues.
Bvrton presentó el pasado 19 de octubre su más reciente producción de estudio “SomoSeres” en el Foro Indie Rocks en la CDMX acompañados de la banda paraguaya Villagrán Bolaños.
Actualmente la banda se encuentra realizando su primer gira internacional por el cono sur (Argentina y Paraguay) con 8 fechas confirmadas hasta el momento acompañando a bandas amigas como Villagrán Bolaños, Salamandra, La Nuestra, Flou, La de Roberto.
En 2017, cambiaron su lugar de residencia de manera temporal a las playas de San Francisco, Nayarit para enfocarse y concentrarse en la producción de su más reciente material de estudio “SomoSeres” producido por el ganador de Grammy Latino Yunuén Viveros del cual ya puedes escuchar los tres primeros sencillos en plataformas digitales: “Sunset San Francisco”, “Cosmo”, “Tchno”.
A lo largo de su carrera han compartido escenario con bandas como: Café Tacvba, Nortec Collective, DLD, Los Estrambóticos, La Maldita Vecindad, Kinky, entre otros; y han pisado escenarios de festivales como: Wine Colors & Music Festival (2014, 2017, 2018), Izcalli Fest (2013 y 2014), Festival Ajusco (2015), Semana de las Juventudes (2015), Prudence Fest (2016), Festival Sayulita (2017), EXA FEST (2018).

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La Torre de Tandil no pudo ante Fognini en Los Cobos

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Juan Martín del Potro fue superado por Fabio Fognini en la definición del ATP 250 en Los Cobos, México. Fue 6-4 y 6-2 para el italiano, en la madrugada argentina. De igual manera la posibilidad de comenzar la semana como número 3 del ranking mundial continúa firme hasta que juegue Alexander Zverev (3°) en Washington.

El arranque de la final en tierras mexicanas presagiaba que el tandilense se encaminaba a su tercer título de la temporada. Más aún cuando rápidamente quebró al europeo para aventajar por 3-0. Pero inmediatamente un combo de errores emergió al italiano que abrochó 6 games de 7 jugados para llevarse la primera manga 6-4.
La falta de precisión en el saque, sumado a la errático “martillo” derecho, sumergió a Delpo en un océano de dudas bien aprovechado por Fognini, que desde la tranquilidad superó al argentino que a lo largo del certamen no había perdido ningún set.
Las altas temperaturas y la estrategia de desgaste que aplicó el italiano provocaron la desazón del actual número cuatro del mundo. Con un doble quiebre en la segunda manga, Fognini se puso 4-1 y comenzó a acariciar el título en tierras mexicanas que finalmente se lo llevó por 6-2.

“Fabio es un justo ganador de esta edición, no fue mi mejor partido. He tenido días mejores y él estuvo mucho mejor que yo”, felicitó Delpo al justo vencedor.


Para que Juan Martín del Potro comience la semana como número 3 del ranking mundial, esta tarde (desde las 16 hs) el australiano Alex de Miñaur debe coronarse en el ATP 500 de Washington ante el alemán Alexander Zverev, quien ostenta el lugar de privilegio.

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Debates a la fuerza

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Antes de que se agote la encendida discusión nacional sobre la despenalización del aborto, con los medievales consejos del médico Abel Albino incluidos, el presidente Mauricio Macri hizo otro aporte a la grieta: firmó el decreto autorizando a las fuerzas armadas a volver a operar sobre la seguridad interna.
Con argumentos poco claros, más allá de la mención vaga a lucha contra “nuevos enemigos” como el narcotráfico o el ciberterrorismo, Macri revivió un tema que trae a la memoria los años más oscuros del país. La nostalgia de la mano dura alimenta la grieta que tan buenos dividendos le dio a Cambiemos. Plantea la idea de que quien no apoya su iniciativa, está a favor de. A favor de puede ser del narcotráfico, de las mafias, o de Cristina. Igual suma y refuerza la identidad de quien está a favor, mayoritariamente votante de la alianza gobernante, según muestran las primeras encuestas.
En 1975, la última vez que un presidente constitucional firmaba un decreto similar, se abría la puerta a la “aniquilación” de la subversión, paso previo a la más feroz de las dictaduras en la Argentina. Ahora siquiera hay un enemigo identificado y tampoco una estrategia definida sobre qué harán las fuerzas armadas. Lo único que parece determinar la decisión es la mano dura que obnubila a las derechas del continente.
Colombia, México o el cercano Brasil con su paradisíaco Río de Janeiro son ejemplos claros del fracaso de la militarización en la lucha contra las drogas. Tampoco son iguales las condiciones. En esos países el flagelo de la droga generó estados paralelos, ejércitos narcos y millones de dólares sucios. En Argentina ni siquiera en estado incipiente hay similitudes. En cualquier caso, el problema principal está fronteras afuera.
El soldado, cuando dispara, lo hace a matar. Esa es su formación. ¿Qué hará en las fronteras? ¿Tirar a matar a las mulas que cargan los fardos de marihuana? ¿Establecer una pena de muerte exprés?
El dueño del negocio no se expone a un encuentro de ese tipo. Y ahí radica el fracaso de las guerras abiertas en Colombia, México o Brasil. Millones de dólares dilapidados en perseguir y matar, mientras la droga sigue fluyendo.
En México, una de las consecuencias de militarizar las calles fue una ola de violencia inusitada, con más de 150.000 muertos, 27.000 desaparecidos y 35.000 desplazados, carteles más fuertes y militares seducidos por jugosos sobornos. La batalla sigue y encuentra adeptos cada día: México es según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el segundo país con más disparidad económica entre ricos y pobres. Todavía no hay certezas sobre el rumbo que tomará el combate a las drogas con Andrés Manuel López Obrador, quien antes de ganar las elecciones propuso una “amnistía”.   
Las consecuencias de la guerra abierta del plan Colombia, con una inyección de dólares y armas de Estados Unidos, todavía son inconmensurables, pero se asemejan a la palabra fiasco. Miles de millones de dólares, recursos y soldados dilapidados en una escalada de violencia que lo único que hizo fue tecnificar la producción de cocaína.
La paradoja es que el tío Sam es el principal consumidor de la exportación colombiana. El novelizado Pablo Escobar fue apenas el precursor de un negocio que se globalizó.
En Brasil la guerra militar de Michel Temer contra el narcotráfico en las favelas despertó las aspiraciones primarias de un generalato nostálgico de la mano dura. Tanto que aspiran a recuperar un rol protagónico en la política, por las urnas o por la fuerza. “Estamos en un momento crítico, al filo de la navaja”, dijo Antonio Mourão, general retirado de cuatro estrellas que el año pasado, cuando aún estaba de servicio, sugirió que sería necesaria una intervención militar para purgar a la clase política.
Mourão, el general retirado, y otros oficiales jubilados han respaldado con entusiasmo la postulación presidencial del senador de ultraderecha Jair Bolsonaro, un excapitán del Ejército que ha hecho propuestas polémicas para la restauración del orden, como darle a la policía más campo de maniobra para matar a presuntos criminales.
En Argentina y menos en sus fronteras, se encuentran paralelismos con las condiciones previas que desencadenaron esas fallidas batallas. No es con militares entrando a la fuerza a las villas que se terminará el narcotráfico. La idea, nada original, se hizo spot de campaña de Fernando De la Rúa, el fugaz presidente radical que huyó dejando un tendal de muertos en plaza de Mayo. Fue refrescada por Sergio Massa, cuando aspiraba a ser Presidente para que las Fuerzas Armadas puedan “atacar y bloquear las fronteras” y “entrar a los barrios más humildes” donde “los narcos infectan a nuestros jóvenes”. ¿Resiste análisis la propuesta de desatar una guerra inmediata con países vecinos? ¿Resiste análisis no advertir que el consumo de droga también se da en los barrios ricos?
La estigmatización es permanente, pero ni en la Triple Frontera, donde conviven decenas de agentes orgánicos e inorgánicos de diversas agencias de seguridad internacionales, se generó en los últimos años alguna prueba concluyente de que sea zona liberada para algo más que un gran mercado de baratijas tax free.
En cualquier caso, un ataque con morteros y armas largas no parece ser la mejor herramienta para tan compleja trama. La seguridad más efectiva viene de la mano de la inteligencia y no de la fuerza.  En Misiones se puso en marcha una intervención mucho más fuerte de la Policía en el combate al narcotráfico y en menos de tres años ya se decomisó marihuana por el equivalente a 900 millones de pesos y 37 toneladas de marihuana. Sin estridencias, los resultados están a la vista. 
En rigor, tampoco hay demasiadas precisiones sobre qué harán las fuerzas armadas con el permiso del Presidente. Los uniformados no parecen estar cómodos con la idea de salir a la calle a cazar ladrones de gallinas. No están preparados para ello ni cuentan con los elementos necesarios. Tampoco aprecian convertirse en protagonistas de una puja de la que no quieren ser parte en momentos en que la sociedad recién deja atrás los malos recuerdos de los años de plomo.
La última encuesta de la consultora D’Alessio Ariol, arroja que el 50 por ciento cree que la reconversión de las Fuerzas Armadas servirá para mejorar la seguridad. Ocho de cada diez votantes de Cambiemos confían en el éxito, pero solo dos del Frente para la Victoria comparten esa mirada.
La grieta es menor cuando se analiza la política económica del Gobierno. Allí la mayoría reconoce que está peor que hace algunos años y que el ajuste les empeoró las condiciones de vida.
La imagen negativa de Macri asciende a 67,8 por ciento y el 58,3 desaprueba su gestión, según un estudio del Grupo de Opinión Pública.
La imagen negativa del Presidente creció al 59,7 por ciento, según Ricardo Rouvier, para quien la gestión tiene una calificación negativa del 62,8 de sus encuestados. El consultor advierte que creció el voto a Cristina Fernández.
 

La discusión sobre la despenalización del aborto y las fuerzas armadas en la calle, cobra otra dimensión mirada a la luz de las encuestas. Parece necesario evitar poner el foco en la economía. Y no es solo el éxito de las medidas, sino la permanente vocación por el ajuste siempre, siempre, sobre los que menos tienen.
Es esclarecedor que el Presidente les haya garantizado a los patrones de la soja que no iba a volver a subir -siquiera a congelar la baja- las retenciones agrarias, pero pocas horas después el Gobierno anuncie un severo plan de ajuste sobre las asignaciones familiares. Ahora no habrá plus por zona desfavorable y se puso como tope máximo para cobrar asignaciones familiares un ingreso familiar de 83.917 pesos. La pareja tampoco podrá cobrar las asignaciones si uno de los dos miembros percibe más de 41.959 pesos. Es decir, bajan las retenciones al campo, pero se las suben a cada una de las familias argentinas. La decisión generó un amplio descontento y hasta algunos radicales la criticaron, como Ricardo Alfonsín.
Es cada vez más visible la distancia entre los macristas y los radicales dentro de Cambiemos. El joven Pepe Pianesi no dudó en mostrarse sonriente con el ascendente Federico Villagra, el economista crítico de las decisiones del Gobierno nacional. Ambos quieren “más protagonismo” dentro de la alianza y temen quedar fuera del reparto de candidaturas para 2019. Es que se menciona algunos de la vieja guardia para las principales postulaciones, como Germán Bordón o Mario Pegoraro en la UCR y hasta algunos viejos peronistas ligados a Ramón Puerta. La idea de Villagra y Pianesi es fortalecer la línea de radicales nacidos en democracia. Esa línea generacional no se anima a respaldar las medidas de ajuste impuestas por sus socios y por lo bajo cuestionan a la cúpula que banca banderas de las que el radicalismo abjuró, como la injerencia militar en la seguridad interior. Del otro lado, se lo vio a Luis Pastori, defensor a ultranza de las medidas de ajuste, justificar la política de mano dura para hacer un “uso racional y práctico para las Fuerzas Armadas”.
 
Misiones se muestra como el contraste a la política de ajuste social que aplica Macri. El Presupuesto 2019, aún con la austeridad de los tiempos, invierte el 60 por ciento de los recursos en las áreas sociales: la Educación sigue siendo la prioridad de la gestión renovadora, complementada con la mejora en la salud y el desarrollo social integral.
En política y economía, las decisiones recién pueden valorarse a mediano plazo. Las buenas y las malas. Alcanzar un buen resultado en educación o en salud es la consecuencia de medidas tomadas hace diez o más años. Son procesos.
A la inversa, es lo mismo. En cinco años se podrán apreciar las consecuencias de los ajustes de este año. La Nación anuncia tijera masiva para todo lo que no sea cumplir con las metas del Fondo Monetario Internacional. Eso implica incluso la desaparición del Fondo Nacional de Viviendas. Es decir, quien no tiene un hogar, no podrá esperar ayuda del Gobierno nacional que había prometido un millón de viviendas en cuatro años. En última instancia, quedará en los malabarismos que puedan hacer los gobernadores para arreglarse con menos recursos. Lo mismo pasa con el Fondo Nacional de Incentivo Docente.
Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio, ya les anticiparon a los gobernadores que puede haber un recorte equivalente al cinco por ciento de la coparticipación que reciben las provincias para alcanzar la reducción del déficit que impone el FMI.
Los ministros se regodean con números que “demuestran” la generosidad de la Nación para con las provincias en los últimos años. Los datos, que son repartidos a los periodistas por los diputados de la alianza gobernante para justificar los ajustes, señalan que en junio, las provincias recibieron 108.221 millones de pesos, 51,7 por ciento más que el mismo mes del año pasado.
Pero hilando fino se advierte que no es tanta la abundancia. Entre enero y junio de este año, la coparticipación creció 46,2 por ciento, pero solo 15,6 por ciento si se le descuenta la inflación acumulada, con el agravante de que, por la devaluación, el peso vale casi 50 por ciento menos que en los primeros días de 2018. Lo mismo sucede con Misiones, con un aumento del 15,6 por ciento de coparticipación, pero con una caída del 60 por ciento en las transferencias de capital, fondos para viviendas, obras viales, programas de salud y hasta el programa El Hambre es Más Urgente, adeudado desde febrero.
La coparticipación, por cierto, es variable, ya que depende de la recaudación y, más allá del efecto inflacionario, es probable que tienda a bajar si se extiende la recesión como pronostica el bueno del FMI.
Es decir, el Gobierno nacional generó condiciones económicas adversas y ahora el peso recaerá sobre los gobernadores, que tendrán que atajar los desbordes que se pudieran generar. El Pacto Fiscal, sellado hace pocos meses, es una muestra del fracaso de las proyecciones nacionales: una de las garantías de que las provincias no iban a perder recursos se daba con la promesa de un crecimiento económico del 3 por ciento. El propio FMI dice que este año no habrá crecimiento y que, con suerte, se recuperará paulatinamente entre 2018 y 2019. Mientras tanto, las provincias ya tienen menos recursos y la enorme transferencia de recursos hacia el sector privado más concentrado, no se tradujo en grandes inversiones ni en más empleo.
De hecho, en Misiones ya se paró una inversión por la escalada del dólar y crece el descontento oficial con el sector forestal, que no generó ni una sola nueva inversión pese a que cuentan con todos los beneficios.
Sin embargo, Misiones es una de las pocas provincias donde el empleo no sufrió en demasía. En mayo, según los datos oficiales, se destruyeron 27 mil puestos de trabajo en todo el país. Aquí, aunque se está lejos del pico de 16 mil puestos, se crearon 1.278 empleos y se llegó a los 111 mil.  
 
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¿Reconfiguración del mapa político en América Latina?

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El domingo anterior una noticia provocó el alerta en nuestra América, pues un episodio podía cambiar el rumbo de los acontecimientos políticos de Brasil: el juez Rogério Favreto había aceptado el pedido de “habeas corpus” de Lula Da Silva, decisión que le otorgaba la libertad inmediata. No obstante, la Policía Federal del país vecino no liberó al exmandatario, acatando un despacho del juez Sergio Moro, encargado de la causa “Lava Jato”, quién consideró que Favreto era incompetente para tomar esa decisión y solicitaba esperar la resolución de Gebran Neto, que finalmente fue negativa.  
Estas marchas y contra marchas no tardaron en suscitar especulaciones. Los medios de comunicación y los líderes políticos de la izquierda latinoamericana comenzaron a hablar de un posible “efecto contagio”, relacionando la decisión de Favreto con el resultado de la elección presidencial mexicana.  
El domingo 1 de julio Andrés Manuel López Obrador (AMLO) obtenía un triunfo histórico en la contienda electoral de México, convirtiéndose en el primer presidente elegido que fuera postulado por un movimiento de izquierda y que gobernará con esa plataforma.
Con el 53% de los sufragios, AMLO y su partido, triunfaron en 31 de los 32 estados del país, conquistando la mayoría en las cámaras del Congreso.
Con la izquierda suramericana alicaída tras perder terreno ante la derecha en países claves como Brasil, Argentina y Chile, la victoria de López Obrador sería interpretada como una bocanada de aire fresco para esta corriente política. Los dirigentes de la izquierda pueden interpretar esta victoria como una anticipación de su regreso en la región.  
Sin negar la trascendencia de la llegada de AMLO al poder en México, deberíamos ser muy cautelosos de no sobreestimar el posible impacto sobre los países de América del Sur. La idea de una América Latina única, que abarca desde México hasta Argentina, es un anhelo desde los tiempos de la independencia, pero tomarla como una unidad política no resulta lo más adecuado.
Para entender los procesos políticos de los países que la componen es preferible dividir este gran continente en tres regiones: América del Sur, América Central y América del Norte de habla hispana. La partición se realiza en base a que además de un pasado colonial común, sus instituciones, economías, estructuras sociopolíticas y problemas de seguridad nacional distan de asemejarse.
Particularmente México se determinó como una región distinta porque su estructura económica y política se encuentra más vinculada con Estados Unidos y Canadá, que con los otros países de América Latina.
Por ello, algunos analistas están convencidos de que el fenómeno vivido la semana pasada en México no tendría un correlato en los países que componen América del Sur, sino que, por ciertas particularidades, tiene más semejanzas con lo ocurrido en el 2016 en Estados Unidos y la victoria de Trump, a pesar de que el estadounidense sea considerado un conservador de derecha y el mexicano un revolucionario de izquierda. Al igual que Trump, López Obrador fue percibido por sus electores como la mejor opción para cambiar un sistema político que los desilusionó.
El actual presidente de los Estados Unidos, durante su campaña, manifestó que iba a “drenar el pantano” de Washington, y el presidente electo mexicano hizo hincapié en sacar al “régimen corrupto” de su país.
Además, ambos fueron etiquetados de populistas/nacionalistas, y vistos como riesgos para la democracia liberal o la economía de mercado. Y, por último, los dos prefieren enfocarse más en la política nacional que en las relaciones exteriores.
Por lo tanto, parece más razonable analizar la realidad política de América del Sur observando las elecciones presidenciales de este año en Colombia y en Paraguay. Ambas se caracterizaron por dos hechos claves: la baja participación en los comicios y el triunfo de los partidos de derecha. En Colombia, en la segunda vuelta realizada en junio, ganó Iván Duque candidato del partido Centro Democrático, que lidera el ex mandatario de ese país Álvaro Uribe; y en Paraguay triunfó Mario Abdo, representante del histórico Partido Colorado.
En Venezuela triunfó el oficialismo pos chavista pero la victoria se encuentra manchada por reiteradas denuncias de fraude y una intensa crisis económica.
Para terminar de definir el mapa político-social de América del Sur queda por presenciar la elección del país más grande de la región, Brasil, donde todavía reina la incertidumbre por la participación de Lula como represente del Partido Trabajador.

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