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Milei: “La región ha despertado de la pesadilla del socialismo del siglo XXI”

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l presidente Javier Milei destacó que en América Latina “pareciera que la región ha despertado de la pesadilla del socialismo del siglo XXI”, al afirmar que “la gente está descubriendo que la pátina buenista una farsa”.

“No es ni más ni menos que un relato sensiblero, mentiroso, engañoso, para que un conjunto de forajidos tomen el poder y empobrezcan a la población, si en todos los lugares donde se aplica es un fracaso…”, expresó en una entrevista con CNN en Español.

Consultado sobre si avanzará en la conformación de un bloque regional de gobiernos de derecha, dijo que “sin dudas” y agregó que está trabajando activamente por eso”.

“Todavía no le pusimos nombre, pero ya hay un grupo de 10 países que estamos trabajando y que vamos a seguir avanzando”, agregó, y detalló que se trata de un “trabajo que está llevando a cabo” el canciller Pablo Quirno

El caso Venezuela

Milei sostuvo que “el régimen de (Nicolás) Maduro es a América Latina hoy, lo que fue Cuba, el castrismo en los 70. Básicamente el socialismo del siglo XXI intenta instalar el comunismo desde la vía democrática, pero por la propia dinámica que llevan estos regímenes, terminan en situaciones totalitarias”, añadió. 

Y añadió que “en el caso de Maduro es un dictador y está vinculado al narcotráfico y además ha contaminado el continente con espías, con actos subversivos y que han trabajado en contra de gobiernos con signos distintos al socialismo del siglo XXI. Por eso también, a países alineados con el socialismo del siglo XXI, que son financiados por este narcoterrorista asesino, después no lo quieren condenar”.

Milei dijo además estar “de acuerdo” con que Estados Unidos avance sobre Venezuela, y añadió que “si necesitan de mi apoyo lo va a tener porque es un régimen dictatorial narcoterrorista que ha infectado a todo el continente, inyectando dinero para generar problemas en todos aquellos gobiernos que no responden al socialismo del siglo XXI. Más claro que échele agua”.

Otras latitudes

También reafirmó que su gobierno tiene una “muy buena relación comercial con China. Nosotros
tenemos que tratar de comercializar con todos los países del mundo, y todos aquellos que quieran comercializar con nosotros, bienvenidos”.

“En ese sentido, China es un gran socio comercial”, subrayó.

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El Congreso de Estados Unidos advierte que Argentina se enfrenta a un default o una devaluación

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Un informe técnico del Congreso de Estados Unidos encendió señales de alarma sobre la sostenibilidad financiera de la Argentina y ayuda a explicar por qué la administración de Donald Trump aún no habilitó los fondos que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, le habría prometido al gobierno de Javier Milei como respaldo financiero.

El documento, fechado el 30 de diciembre y elaborado por el Congressional Research Service (CRS) -el organismo técnico que asesora al Congreso norteamericano-, evalúa los riesgos, costos y alternativas del apoyo financiero de Washington a la Argentina, en particular el swap de monedas y otros mecanismos de asistencia.

Bajo el título “US Financial Support to Argentina”, los autores Joshua Klein y Rebecca Nelsson describen una economía con fragilidad cambiaria, dificultades para estabilizar la moneda y una fuerte dependencia del financiamiento externo, pese a las reformas impulsadas por el gobierno libertario.

El informe advierte que la estrategia oficial de sostener el tipo de cambio mediante ventas de reservas “no es sostenible en el tiempo” y que el país carece de un superávit comercial robusto que garantice un flujo genuino de divisas. En ese contexto, el CRS plantea de manera explícita la posibilidad de un nuevo incumplimiento de deuda.

“Si el gobierno de Milei se encuentra sin suficientes divisas para hacer los pagos de su deuda y sostener sus objetivos de política cambiaria, probablemente enfrentará decisiones políticas difíciles, como por ejemplo dejar de pagar su deuda por décima vez o permitir más flexibilidad en el valor del peso”, sostiene el informe en la página 7.

Los técnicos subrayan que la principal fuente de dólares hoy es el remanente del swap con Estados Unidos, y que la falta de generación propia de divisas deja al programa económico expuesto a un escenario de estrés financiero. Ante esa situación, señalan que el Gobierno podría verse obligado a buscar más apoyo del Fondo Monetario Internacional, de Washington u otros prestamistas oficiales, aunque aclaran que “las perspectivas de obtener dicho apoyo son inciertas”, dado el alto nivel de exposición del FMI a la Argentina.

El economista y director del Instituto Consenso Federal, Alejandro Topo Rodríguez, sostuvo que el documento plantea “la advertencia más dura de todo el informe”: sin dólares suficientes, el programa económico de Milei y del ministro Luis Caputo quedaría atrapado entre dos opciones extremas, el default o una devaluación más profunda. “Mientras el mundo mira a Venezuela, una oficina técnica del Congreso de los Estados Unidos puso el ojo en la economía argentina y advirtió que el programa podría enfrentarse a un dilema ingrato: caer en default o ejecutar una fuerte devaluación”, señaló.

Rodríguez remarcó que el objetivo del informe fue asistir al Congreso norteamericano en la evaluación del respaldo financiero a la Argentina, incluyendo el swap de monedas, y en la medición de sus riesgos y alternativas.

El CRS, sin embargo, también reconoce avances: destaca mejoras en indicadores macroeconómicos, las reformas estructurales impulsadas por Milei y el impacto que tendría un eventual respaldo de Estados Unidos sobre la credibilidad del programa. El informe también menciona el triunfo oficialista en las elecciones de medio término.

Desde la oposición argentina, la diputada Julia Strada, de Fuerza Patria, afirmó que el documento confirma que cualquier ampliación o modificación del swap debe pasar por el Congreso estadounidense. Según explicó, los técnicos de Washington le presentan a la Casa Blanca tres caminos: aprobar o rechazar el swap en el Congreso, exigir un mayor nivel de información sobre los acuerdos vigentes o limitar montos y plazos.

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Que no se tape el bosque

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La madrugada del primer sábado del año sorprendió al mundo con el inédito bombardeo ordenado por Donald Trump a Venezuela y la detención de su presidente Nicolás Maduro, en nombre del combate al “narcoterrorismo”. Un ataque inaudito que fue condenado por buena parte del mundo, salvo el presidente Javier Milei que celebró a su modo: “Viva la libertad carajo”. 

El ataque, sin embargo, pone en riesgo la libertad, ya no de un “dictador”, sino de las democracias no alineadas con el sheriff del mundo o el país poderoso del momento. 

El derecho internacional no admite una acción como la que emprendió Trump. Pero el problema no es Maduro, sino el precedente. Se trata de un poder militar extranjero utilizado para cambiar un Gobierno. Lo de dictador no deja de ser un adjetivo que puede o no ser compartido, pero desde el punto de vista jurídico, Nicolás Maduro goza de inmunidad personal absoluta mientras ejerza como jefe de Estado. Esta protección, conocida como inmunidad ratione personae, impide que sea arrestado o juzgado por tribunales extranjeros. Esta inmunidad no rige frente a tribunales internacionales como la Corte Penal Internacional, ni ante el Consejo de Seguridad si autoriza una intervención, cosa que no ha sucedido.

El derecho internacional no distingue entre presidentes “legítimos” o “ilegítimos” según criterios políticos: mientras ejerzan efectivamente el cargo, están protegidos por la inmunidad personal, aún cuando Trump opine que Maduro es el jefe de un cartel narco. 

“No existe base legal para que un Estado actúe como juez y policía global. Eso sería un retorno al derecho del más fuerte”, advierte el jurista Philippe Sands, profesor de Derecho Internacional en University College London.

La privación de libertad de un jefe de Estado protegido por inmunidad, realizada de forma coercitiva y sin base legal internacional, puede ser jurídicamente calificada como secuestro. Además, encuadra como detención arbitraria, prohibida por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y genera responsabilidad internacional del Estado que ejecuta la acción.

“La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda”, describió José Mario de la Garza Marroquín, abogado y presidente de la Asociación Perteneces Justicia e Igualdad. 

¿Puede Estados Unidos actuar unilateralmente con sus Delta Force? Desde el punto de vista jurídico, no. El único órgano con facultad para autorizar el uso de la fuerza es el Consejo de Seguridad de la ONU. Fuera de ese marco, una captura en territorio extranjero constituye una violación directa de la Carta de la ONU.

La fiscal general, Pam Bondi, afirma que el presidente venezolano ha sido imputado en un tribunal de Nueva York y advierte de que “enfrentará la ira de la Justicia estadounidense”. La ira. No el derecho ni la justicia. La ira.

Hoy es Venezuela, mañana puede ser Irán o cualquier país no alineado con Estados Unidos. Casualmente, es Donald Trump el que está con problemas de credibilidad en su propio país, donde arrecian las críticas por los escasos resultados económicos y una economía en pausa. En Hollywood recomendarían iniciar una guerra. 

El inicio del tercer año de Javier Milei en el poder, encuentra a la Argentina con escasos motivos para celebrar. La promesa de crecimiento acelerado quedó en eso y el Gobierno se abraza a la estabilización de la inflación como bandera, objetivo que se logró a costa de una economía paralizada y una ingente pérdida de poder adquisitivo. Se festejan datos mínimos que apenas disimulan la profundidad de los desajustes. Daniel Scioli, secretario de Turismo y vivaz defensor de las ideas libertarias, dio una pequeña muestra de celebraciones opacas. Como los datos del Indec revelaban un creciente déficit en la cuenta de turismo por la salida de argentinos, simplemente dejó de usar los datos del organismo oficial. El Banco Central armó otra estadística más favorable y el déficit “se achicó”: “Con base en esos resultados, nuestras estimaciones para todo 2025 nos indican que los egresos pasarían de ser US$13.350 millones con la vieja metodología a US$10.241 millones con la metodología nueva (un 23% menos)”, festejó Scioli. Los números que celebró el funcionario no parecen muy alentadores. Tras la intervención del Central, el rojo del saldo entre el ingreso y el egreso de divisas por turismo pasó de 9.983 millones a 6.935 millones de dólares. Entre enero y noviembre de 2025 salieron del país 11,19 millones de residentes e ingresaron 4,78 millones de turistas. El resultado fue un saldo neto negativo de 6,41 millones de personas.

Scioli no es el único que se esfuerza en ver el vaso medio lleno. La Federación Argentina de la Industria de la Madera destacó que el sector “comienza a mostrar signos de estabilización, con una leve recuperación respecto a los meses previos y oportunidades concretas vinculadas al comercio exterior”. 

En base a un estudio del consultor Gustavo Cetrángolo, la entidad admite que las altas tasas de interés, la restricción del consumo y la caída de la obra pública continúan condicionando el desempeño del mercado interno. “Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin variaciones desde hace más de un año, con un fuerte nivel de competencia comercial que impacta en los márgenes de rentabilidad de las empresas, especialmente en las pymes”.

Pero basta ahondar un poco más en el documento para ver otros datos no tan estimulantes. “La industria foresto-industrial argentina, y en particular el complejo maderero, llega al cierre de 2025 en una situación de extrema fragilidad. Tras una leve mejora técnica en octubre, noviembre y lo que va de diciembre consolidaron una “meseta baja” de actividad: se vende algo más que en el peor momento de la recesión, pero no lo suficiente como para recomponer rentabilidad ni aliviar la asfixia financiera que atraviesan los aserraderos y fabricantes”, reseña.

El principal problema no es la falta total de operaciones, sino su calidad económica. Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin cambios desde hace más de un año, pero en un contexto de costos que no dejaron de subir. Para cerrar ventas, muchas empresas se ven obligadas a aplicar descuentos sobre listas, extender plazos de pago y, en algunos casos, recurrir a esquemas informales. El resultado es una competencia feroz por colocar stock, con márgenes mínimos o directamente negativos”, detalla.

“La sobreoferta es otro rasgo del momento. Numerosos aserraderos arrastran altos inventarios de madera, lo que acelera la presión vendedora y empuja aún más los precios a la baja. El único segmento con algo más de dinamismo es el de pallets, aunque con pedidos de muy corto plazo, lo que vuelve al mercado extremadamente volátil e imprevisible”.

Este deterioro ya se refleja en la cadena de pagos. En las últimas semanas comenzó a observarse un aumento en los cheques rechazados dentro del sector, una señal temprana de estrés financiero. Aunque todavía no se trata de una crisis generalizada, complica el acceso al crédito en un contexto en el que financiarse es caro y escaso.

La raíz del problema es estructural. “En los últimos dos años, los ingresos del sector crecieron con fuerza en dólares, pero los costos lo hicieron mucho más rápido. La energía eléctrica -clave para aserraderos y secaderos- registró aumentos desproporcionados, al igual que los insumos, la logística y los costos laborales. La ecuación es simple: aun vendiendo más, muchas empresas ganan menos o directamente pierden dinero”, reseña Cetrángolo. El analista sugiere que la exportación es una “válvula de escape” para la madera. Asia es hoy el gran destino, con precios estables pero bajos, que obligan a resignar margen a cambio de asegurar cobranzas.

Estados Unidos, en cambio, sigue sin traccionar. La débil recuperación de su mercado inmobiliario limita la demanda de productos de mayor valor agregado, como las molduras de pino, cuyas exportaciones continúan en caída. El sector apuesta a una reactivación en 2026, pero por ahora no hay señales claras.

El Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones no es tan optimista y eleva una advertencia mucho más severa: la foresto-industria atraviesa una crisis estructural, con plantas operando a menos de la mitad de su capacidad, costos desbordados y pymes al borde del colapso. La diferencia de miradas revela un dilema central para provincias como Misiones: adaptación vía exportaciones o reconstrucción del sistema productivo con políticas públicas y planificación.

Según el Colegio, la foresto-industria opera hoy por debajo del 50% de su capacidad instalada y registra caídas de actividad cercanas al 40%, con reducción de turnos, vacaciones anticipadas, líneas paralizadas, riesgo de despidos y cierres de plantas. La paralización de la obra pública nacional aparece como uno de los golpes más duros sobre la demanda, pero el problema de fondo es el brutal descalce entre ingresos y costos.

Entre 2023 y 2025, señala el documento, los ingresos del sector crecieron 124% en dólares, pero los costos estructurales lo hicieron 249% y los costos energéticos más de 600%. La energía eléctrica, los insumos, la logística y los salarios aumentaron muy por encima de los precios de venta, que permanecen prácticamente estancados. 

La exportación es la válvula de escape, dice Faima. Y Misiones cerró el 2025 con un volumen récord o apenas por debajo del techo de exportaciones, con más de 500 millones de dólares. La yerba mate si batió récord en envíos al exterior, pero aún así la industria atraviesa, según sus principales ejecutivos, una complicada situación por los mismos motivos que el sector forestal: suba de costos muy por encima de la rentabilidad, aún con el desplome del valor de la materia prima que agobia al sector primario. La crisis yerbatera oprime al primer eslabón con una velocidad inusitada a diferencia de otras épocas desreguladas. 

No es errado apuntar a la industria como “la gran beneficiada” de la ola de desregulación, tampoco que el consumo interno está golpeado por la pérdida de poder adquisitivo. En noviembre se enviaron al mercado interno 17.860.938 kilos, el volumen más bajo del año y 18,65 por ciento menos que en octubre. La salida de molino fue 19,32 por ciento menor al mismo mes del año pasado. El 2025 seguramente terminará apenas por encima del 2024, pero debajo de los últimos cinco años y lejos del récord de 2023, con 285.430.373 kilos en el país. 

La crisis por la que atraviesan los principales sectores económicos tiene correlato en el empleo. Desde que asumió Milei hasta noviembre del año pasado -último dato disponible-, Misiones perdió 8.407 empleos privados registrados. En Argentina fueron casi 150 mil. Los que aún lo conservan fueron víctimas de una feroz depreciación del poder adquisitivo. Salvo los ministros de Milei que recibieron aumentos de hasta el 90 por ciento en sus salarios. Un ministro nacional, que percibía un sueldo bruto cercano a los $4.000.000, pasará a cobrar aproximadamente $7.600.000, un secretario de Estado verá su haber saltar de $3.500.000 a unos $6.650.000, mientras que un Subsecretario pasará de cobrar $3.000.000 a una cifra estimada de $5.700.000. Las paritarias no tienen techo para todos.

La fragmentación no es sólo salarial. Las provincias también se tienen que “adaptar” a la nueva realidad. Misiones hace esfuerzos por sostener la actividad económica y el empleo a través de diversas acciones, con inyección directa, como con los programas Ahora que rindieron más de cien mil millones en el último año o a través de quitas que alivian el bolsillo, como los planes para pagar patentes o inmuebles. 

“Para seguir cuidando el bolsillo de las familias misioneras más vulnerables, se prorroga la Tarifa Eléctrica Social Provincial desde el 1 de enero hasta el 30 de abril de 2026, tanto para Energía de Misiones como para las cooperativas de la provincia, garantizando el acceso a este servicio esencial mediante una tarifa bonificada para consumos mensuales de hasta 450 kWh”, anunció el gobernador Hugo Passalacqua. En contraste, Nación confirmó que el 2026 comenzará con aumentos en las tarifas de electricidad, gas y agua en todo el país. Las subas promedio irán del 2,5% al 4%, según resoluciones publicadas en el Boletín Oficial, y aún no incorporan la quita de subsidios que el Gobierno tiene prevista y que podría empujar los incrementos, especialmente en el gas, a dos dígitos

En materia de combustibles, los precios en Misiones volvieron a ubicarse entre los principales motores del encarecimiento del costo de vida. Los combustibles registraron subas muy por encima de la inflación anual, que según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central y los datos del INDEC cerraría el año en torno al 30 por ciento.

La Nafta Súper de YPF finalizó diciembre en 1.693 pesos por litro, tras un aumento mensual del 0,47 por ciento. En todo 2025 acumuló una suba del 40,61 por ciento, es decir, más de diez puntos porcentuales por encima de la inflación. El gasoil común fue aún más castigado: cerró el año en 1.749 pesos por litro y acumuló una suba del 42,89 por ciento, con un salto del 2,40 por ciento sólo en diciembre.

La Nafta Infinia, el producto premium de YPF, terminó el año en 1.938 pesos por litro, con una suba anual del 33,84 por ciento, también claramente superior al índice general de precios.

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Con reformas y RIGI, Milei espera un repunte de las inversiones extranjeras en 2026

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El Gobierno nacional apuesta a que 2026 sea el año del despegue de las inversiones extranjeras en Argentina, luego de un 2025 marcado por la prudencia del capital internacional, pese al fuerte giro pro mercado que impulsó Javier Milei desde su llegada a la Casa Rosada.

Los números de la economía real todavía reflejan ese escepticismo. Entre enero y noviembre de 2025, la inversión directa de no residentes registró un flujo negativo de 1.800 millones de dólares, según el informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del Banco Central. El dato incluye tanto aportes de capital como repatriaciones de utilidades y desinversiones.

Si bien la salida de multinacionales fue menor que en años previos, el fenómeno continúa. En varios casos, sin embargo, ese retiro dio lugar a un reordenamiento del capital local, con operaciones relevantes como la compra de Petronas Argentina por Vista Energy, Telefónica Argentina por Telecom y Procter & Gamble por Newsan.

Para Juan Tripier, director de PwC Argentina, existe un cambio en el clima inversor desde la asunción de Milei, aunque advierte que la credibilidad no se construye de manera inmediata. La volatilidad política que generó el proceso electoral de 2025 actuó como freno, pero desde noviembre se observa una mejora en el ánimo de los inversores.

Tripier destaca dos señales positivas:

  • las inversiones de empresas nacionales en sectores estratégicos como el petróleo y el gas,
  • y la participación de multinacionales de peso en operaciones de fusiones y adquisiciones, como Rio Tinto y Tether.

De cara a 2026, el especialista considera que la estabilidad política, la normalización macroeconómica y las reformas que discute el Congreso pueden generar un entorno más favorable para la llegada de capitales externos, especialmente en energía, minería, infraestructura y tecnología.

“No habrá una lluvia de inversiones. Argentina todavía se está normalizando. El verdadero potencial lleva tiempo construirlo”, sintetiza.

El RIGI, la principal apuesta del Gobierno

El eje de la estrategia oficial es el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), que otorga beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios y estabilidad regulatoria por treinta años para proyectos de gran escala.

Hasta el momento se aprobaron 10 proyectos por un total de 16.665 millones de dólares. Según los compromisos mínimos que fija la ley, el Gobierno estima que antes de finalizar el mandato de Milei ingresarán al país al menos 5.500 millones de dólares, aunque el monto podría ampliarse porque existen otros diez proyectos en evaluación.

Los proyectos ya avalados incluyen:

  • gas natural licuado y oleoductos,
  • energías renovables,
  • minería de cobre, oro y litio,
  • una planta siderúrgica y un puerto multipropósito.

Cuatro de esas inversiones están lideradas por grupos extranjeros, lo que marca un primer regreso del capital internacional a proyectos productivos de gran escala.

Fusiones y adquisiciones: el capital que sí está llegando

Mientras la inversión greenfield todavía espera, el mercado de fusiones y adquisiciones sí muestra movimiento. En 2025 se cerraron 75 operaciones vinculadas a activos argentinos por 13.700 millones de dólares, unos 2.500 millones más que en 2024, según Bloomberg.

Las principales fueron:

  • Rio Tinto, que pagó 6.600 millones de dólares por Arcadium Lithium,
  • Telecom, que adquirió Telefónica Argentina por 1.200 millones,
  • Vista Energy, que compró los activos de Petronas por 1.200 millones,
  • Adecoagro (controlada por Tether), que desembolsó 1.100 millones por Profertil,
  • y Prosus, que adquirió Despegar por 1.000 millones de dólares.

Estas operaciones muestran que el interés por activos argentinos existe, incluso en un contexto macro todavía en transición.

El flujo de inversiones en 2026 estará estrechamente ligado a la evolución de los precios internacionales de los commodities.

En petróleo, la expectativa es moderada. Según IOL Inversores, el Brent se movería alrededor de 55 dólares por barril, en un escenario de sobreoferta y altos inventarios, lo que podría limitar nuevas inversiones en Vaca Muerta.

En oro, la visión es neutral: una eventual distensión geopolítica podría reducir la demanda de activos de cobertura, aunque los precios récord ya impulsaron proyectos como Veladero y Gualcamayo.

En cobre, en cambio, el panorama es más favorable. La suba del metal llevó a Glencore a reactivar una mina en Argentina, impulsada por su rol estratégico en la transición energética y la infraestructura eléctrica.

El programa de venta de activos del Estado es otro vector de atracción de capital. La estadounidense ARC Energy compró IMPSA por 27 millones de dólares, junto con una reestructuración de deuda por 576 millones. Las concesiones de las represas del Comahue generaron 707 millones de dólares para el Estado nacional.

Además, el Gobierno avanzará con la venta del 50 por ciento de Citilec, controlante de Transener, valuado en 205 millones de dólares, abierto a oferentes locales e internacionales.

A esto se suman la concesión de la Vía Navegable Troncal, los ferrocarriles de carga, y la venta de participaciones en Nucleoeléctrica Argentina y AySA.

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Donald Trump: “Vamos a gobernar Venezuela”

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Donald Trump quiere presentar el relato bélico, captura de Nicolás Maduro y derrota del supuesto jefe narcoterrorista de Venezuela. 2026 es año electoral en USA y hay que agitar a los electores propios y a los independientes también. ¿Acaso él no presentó como éxito una falsa tregua en Gaza o un armisticio entre Rusia y Ucrania que en la realidad es una rendición de Kiev? Pero siempre habrá un Javier Milei dispuesto a creer en Papá Noel y los Reyes Magos.

“Vamos a gobernar Venezuela”, declaró en una conferencia de prensa desde su residencia en Mar-a-Lago.

“No podemos arriesgarnos a que alguien más tome el control de Venezuela sin tener en cuenta el bien del pueblo venezolano”, dijo Trump a la prensa en su club de Mar-a-Lago. “No vamos a permitir que eso suceda”.

Al declarar que Estados Unidos “gobernará” Venezuela, Trump provoca numerosas preguntas:

  • ¿Estados Unidos tendrá una fuerza militar de ocupación?
  • ¿Instalará un gobierno dócil durante varios años?
  • ¿Controlará los tribunales y determinará quién extrae el petróleo?
  • ¿USA se involucrará en una eventual guerra civil?

Trump habló extensamente sobre la posibilidad de llevar compañías petroleras estadounidenses para reconstruir la infraestructura energética del país y recuperar los derechos que alguna vez tuvo USA para explotar las reservas de petróleo.

Trump dijo que las compañías petroleras estadounidenses gastarán miles de millones de dólares en Venezuela para arreglar su infraestructura petrolera.

Cualquiera sabe que helicópteros volando a baja altura son un blanco sencillo de cualquier artillería, aún cuando sea ineficiente como la venezolana.

La detención y extradición de Nicolás Maduro es un relato de ficción similar al que hicieron los chavistas con la fuga de los opositores venezolanos de la Embajada argentina en Caracas.

La idea de que Diosdado Cabello pudo ocultarse y Nicolás Maduro no pudo resulta inverosímil.

Aún cuando Maduro ya es muy impopular es complicado iniciar una transición sin el oficialismo.

El chavismo es un fracaso: el PBI por habitante de Venezuela en 2025 es el mismo de 1945. 8 decadas perdidas. Pero los militares tienen el poder.

Conocer la verdadera historia es clave para evaluar lo que vendrá.

La detención de Maduro

El representante Carlos Giménez (republicano por Florida) se enteró de que Nicolás Maduro había sido capturado cuando el secretario de Estado, Marco Rubio, lo llamó a las 04:27 a. m. para decirle: “Lo tenemos”, relató el legislador en una entrevista.

“Sabía de quién estaba hablando”, dijo Giménez, miembro del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, quien dijo que no tenía ningún conocimiento previo sobre la operación.

Giménez también afirmó, sin entrar en detalles, que Rubio afirmó que el líder venezolano estaba rodeado de agentes de seguridad cubanos y que “no les fue bien”.

El legislador afirmó que el presidente Trump tomó la decisión correcta al autorizar la captura de Maduro y que la acción envió una fuerte señal a otros regímenes, especialmente al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

“Estoy seguro de que Díaz-Canel ahora está reconsiderando su situación: ¿qué tan seguro está? No digo que estemos haciendo nada al respecto… Esto es una demostración de la capacidad y la habilidad de Estados Unidos, y cuando se tiene la voluntad de usarlas, se pueden obtener resultados realmente positivos”, dijo Giménez.

Él también especuló que Estados Unidos estaba negociando con los líderes restantes de Venezuela, “posiblemente la vicepresidente”, porque “creo que la principal preocupación en este momento es la seguridad, y no queremos una guerra civil dentro de Venezuela. Queremos que sea lo más pacífica posible”.

Republicanos

Algunos correligionarios republicanos del presidente Trump se han quejado de lo que consideran una Casa Blanca demasiado centrada en las intervenciones extranjeras en detrimento de los desafíos internos. Sin embargo, el partido se alineó en gran medida con él tras la operación para destituir al presidente venezolano Nicolás Maduro.

“Un dictador malvado y narcoterrorista ha caído, creando un camino hacia la libertad para el maravilloso, altamente inteligente y trabajador pueblo de Venezuela”, dijo el senador Lindsey Graham (republicano por Carolina del Sur) el 15 de marzo, un sentimiento compartido por otros legisladores republicanos, incluyendo críticos ocasionales como el representante centrista Don Bacon (republicano por Nebraska).

El senador republicano John Curtis de Utah adoptó un tono diferente, condenando al régimen de Maduro y al mismo tiempo pidiendo una sesión informativa del Congreso sobre la operación.

Muchos demócratas calificaron la medida tomada la noche anterior de ilegal y criticaron a Trump por eludir al Congreso en lo que consideraron un acto de guerra. El representante Greg Casar (demócrata por Texas) exigió una votación inmediata sobre una resolución sobre poderes de guerra para detener nuevas acciones. “Trump no tiene derecho a llevarnos a una guerra con Venezuela. Esto es imprudente e ilegal”, declaró.

La representante Jasmine Crockett (demócrata por Texas) agregó: “Trump prometió que no habría ‘nuevas guerras estúpidas’, pero está iniciando una con Venezuela sin la aprobación del Congreso”.

La representante demócrata Debbie Wasserman Schultz, quien representa un distrito al norte de Miami, dijo que la destitución de Maduro fue una “buena noticia para mis amigos y vecinos” que huyeron de su gobierno. “Sin embargo, cortarle la cabeza a una serpiente es inútil si simplemente vuelve a crecer”, dijo.

Imprecisiones de Trump

Al justificar la operación militar en Venezuela, Trump argumentó que Maduro envió miembros del Tren de Aragua a Estados Unidos para aterrorizar a las comunidades estadounidenses. A principios de este año, la propia agencia de inteligencia de Trump desmintió esa afirmación, al concluir que la banda no estaba controlada por el gobierno venezolano.

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