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De Posadas a la NASA: Ana Paula Vega Junghanns llevó a Misiones al mapa de la exploración espacial

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La joven posadeña Ana Paula Vega Junghanns fue seleccionada entre cientos de postulantes de todo el país para participar de la United Space School 2026, una experiencia internacional dedicada a la exploración espacial. Durante el encuentro, el gobernador Passalacqua destacó su participación como un hecho “que se sintió un triunfo para todos los misioneros”.

El gobernador Hugo Passalacqua, recibió en la Casa de Gobierno a Ana Paula Vega Junghanns, la estudiante misionera que recientemente representó a la Argentina en la United Space School (USS) 2026, un programa educativo internacional de alta exigencia educativa desarrollado en Houston, Estados Unidos, con foco en la exploración espacial y visitas a instalaciones de la NASA y empresas como SpaceX.

Ana Paula es la primera misionera en ser seleccionada para representar al país en toda la historia del programa en Argentina, en el marco de una experiencia organizada por la Foundation for International Space Education (FISE). En el encuentro con el mandatario, compartió los detalles de su experiencia en Houston y el intercambio cultural que vivió junto a más de 40 jóvenes de 30 nacionalidades. También estuvieron presentes sus padres, Miguel y María del Carmen, quienes acompañaron a su hija y destacaron su trayectoria educativa, que incluye la formación académica de calidad que recibió en la provincia y un reciente intercambio académico en Alemania.

Durante la reunión, Passalacqua felicitó a Ana Paula por su desempeño y destacó el orgullo que representa para Misiones que una estudiante de la provincia haya alcanzado esta instancia internacional: “Todos nos sentimos orgullosos por tu experiencia; se sintió un triunfo para todos”, señaló, y agregó: “Es un gusto haberte conocido, sobre todo por ser una persona que se vuelve una figura de ejemplaridad para sus compañeros”.

Un arduo proceso de selección

El programa United Space School, de alta exigencia académica, convoca a estudiantes de nivel secundario de más de 30 países para diseñar una misión tripulada a Marte con el acompañamiento de expertos de la industria aeroespacial. Durante su participación en Houston, la estudiante posadeña realizó visitas a instalaciones de la NASA y empresas como SpaceX.

La joven misionera fue una de las dos estudiantes seleccionadas para representar a la Argentina en esta edición del programa, luego de atravesar un exigente proceso de postulación que incluyó entrevistas, trabajos de investigación, documentación académica y certificaciones de idiomas.

En ese sentido, consideró especialmente significativo seguir compartiendo públicamente su experiencia en la provincia. “Me rechazaron dos veces antes de ir, estaba a punto de no presentarme el año pasado, pero decidí hacerlo igual. Muchos piensan que este tipo de programas son inalcanzables, hasta yo lo creí, y al final terminó resultando. Para mi es importante transmitir eso, que es algo alcanzable ”, expresó.

Una vez allí, Ana Paula integró el equipo azul, dedicado específicamente al diseño de una misión de exploración a Marte. Los participantes trabajaron en grupos internacionales y, con el acompañamiento de profesionales vinculados a la industria aeroespacial, desarrollaron diferentes aspectos de una misión tripulada, desde sus objetivos hasta el vehículo y los trajes de los astronautas.

Explicó además que tuvieron muchas charlas con profesionales que trabajan en la NASA hace décadas antes de centrarse en la misión que a cada uno le había tocado. Es así que para Ana Paula, uno de los principales valores de la experiencia fue comprender que el acceso a este tipo de oportunidades no está reservado exclusivamente para quienes viven en las grandes ciudades.

Educación misionera: educación de calidad

La estudiante contó que escuchó por primera vez sobre el proyecto educativo a través de una charla en su colegio, el Instituto Superior Arnoldo Janssen de Posadas, donde cursó la orientación en Electromecánica. A partir de ese primer contacto comenzó a investigar sobre el programa y el campo de la exploración espacial, un área que hasta entonces no había formado parte de sus intereses principales.

A su vez, según comentó su padre, Ana Paula ya se encontraba realizando otro programa educativo respaldado por la Fundación Germán A. Wachnitz en Alemania antes de ir a Houston. Se trata de una instancia educativa que dejó a relucir la calidad educativa que recibió la joven en la provincia, en el Instituto Superior Arnoldo Janssen de Posadas. “Ella cursó todo este ciclo lectivo en el Friedrich Schiller Gymnasium de Marbach am Neckar, en un programa que elige estudiantes por la excelencia académica. Ella nos contaba que el conocimiento que ella tenía, del Janssen, era muy superior al que tenían los estudiantes del instituto. Me parece que es un orgullo que la educación que le dieron sea ventajosa a comparación de uno de los mejores institutos de Alemania”, explicó.

Finalmente, la joven misionera valoró la experiencia internacional como una instancia que le permitió ampliar su mirada sobre el mundo, y confirmó que tiene interés por la ingeniería biomédica como posible carrera universitaria.

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Los astronautas de la Artemis II destacaron lo trascendental de la misión

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En una jornada que quedará grabada en los anales de la exploración científica, los astronautas de la misión Artemis II se presentó hoy ante los medios de comunicación en el Centro Espacial Johnson.

Tras un exitoso amerizaje en el Océano Pacífico la noche del viernes, los cuatro astronautas compartieron sus primeras impresiones sobre una odisea de diez días que devolvió al ser humano a las proximidades de la Luna tras más de medio siglo de ausencia.

La atmósfera en el auditorio Teague de la NASA fluctuaba entre la solemnidad institucional y el júbilo contenido. Los rostros de los protagonistas —reflejando el cansancio propio de la readaptación a la gravedad terrestre pero iluminados por el éxito— transmitieron un mensaje de unidad y progreso técnico.

La cápsula Orion, bautizada para esta misión como “Integrity”, demostró una resistencia excepcional al atravesar la atmósfera terrestre a una velocidad de 40,000 km/h, soportando temperaturas críticas de 2,700 °C antes de desplegar sus paracaídas frente a las costas de California.

Durante la conferencia, los miembros de la tripulación ofrecieron perspectivas que combinaron el rigor técnico con la emoción humana.

Reid Wiseman (Comandante de la misión Artemis II): “Hemos visto y sentido cosas que la humanidad no experimentaba en décadas. Observar la Tierra desde la distancia lunar no es solo un logro de navegación, sino un recordatorio de nuestra fragilidad y nuestra ambición. La nave se comportó de manera impecable en cada encendido crítico”.

Victor Glover (Piloto de la misión Artemis II), destacó la precisión de las maniobras orbitales: “La transición entre la órbita terrestre y la trayectoria de inyección translunar fue una danza perfecta de ingeniería. Estamos listos para el siguiente paso: el descenso a la superficie”.

Christina Koch (Especialista de misión Artemis II), la primera mujer en orbitar la Luna subrayó el impacto social de la misión: “Este viaje no le pertenece a cuatro personas, sino a una generación que se atreve a soñar con lo imposible. La ciencia que hemos recopilado sobre la radiación y el comportamiento de los sistemas en el espacio profundo será la base de la futura colonia lunar”.

Jeremy Hansen (Especialista de misión de la Agencia Espacial Canadiense – CSA), resaltó la cooperación internacional: “Canadá se enorgullece de haber sido parte de este esfuerzo global. La Luna es ahora un puerto de salida hacia objetivos más ambiciosos”.

La conferencia también contó con la participación de líderes estratégicos que delinearon el futuro inmediato del programa: “Este es el inicio de una nueva era en la exploración espacial. Artemis II ha validado que nuestros sistemas de soporte vital y la infraestructura del cohete SLS están listos para sostener la vida humana en misiones de larga duración. Con esta misión completada, nos centramos con total confianza en el ensamblaje de Artemis III”, señaló Howard Hu (Gerente del Programa Artemis de la NASA).

Por su parte, el análisis político no se hizo esperar. El Presidente de los Estados Unidos, a través de un comunicado oficial, calificó la misión como “espectacular” y adelantó que recibirá a la tripulación en la Casa Blanca para discutir el objetivo final: la llegada del hombre a Marte.

La misión Artemis II no solo cumplió sus objetivos operacionales, sino que restableció el prestigio de la exploración tripulada como el motor principal del desarrollo tecnológico global. La humanidad ya no solo mira a la Luna; ahora, finalmente, ha vuelto para quedarse

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Artemis II completó su primera maniobra de corrección para el retorno a la Tierra

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La nave espacial Orión encendió sus propulsores durante 15 segundos a las 21:03 (hora de Argentina) del martes, para generar un cambio de velocidad y guiar a la tripulación de Artemis II hacia la Tierra.

En dicha maniobra de correción de retorno, los astronautas Cristina Koch y Jeremy Hansen revisaron los procedimientos y supervisaron la configuración de la nave y los datos de navegación.  

Este miércoles la tripulación tendrá un día ajetreado de objetivos de pruebas de vuelo y tareas para el regreso a la Tierra, previsto para el viernes.

Pruebas de vestimenta

Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover y Koch y Hansen, tienen previsto probar una prenda para la intolerancia ortostática. Durante la prueba, la tripulación evaluará estas prendas, un equipo especializado diseñado para ayudar a los astronautas a mantener la presión arterial y la circulación durante la transición de regreso a la gravedad terrestre.

Pilotaje manual de Orión

Tras las pruebas de la vestimenta, la tripulación tomará el control manual de la nave espacial, utilizando el campo de visión de Orión para centrar un objetivo designado antes de guiar la nave espacial hacia una actitud de cola hacia el Sol y comparar los modos de control de Orión. La demostración de pilotaje manual comenzará a las 22:59 (hora de Argentina).

Las imágenes de la cara oculta de la Luna

Durante la sesión informativa del martes sobre el estado de la misión, funcionarios de la NASA compartieron las primeras imágenes recibidas de la tripulación durante el sobrevuelo lunar y confirmaron que el buque USS John P. Murtha zarpó y se dirige al punto intermedio hacia el sitio de recuperación en el Océano Pacífico.  

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De Oberá a la Nasa: el misionero que lideró el satélite argentino en Artemis II

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En la carrera por volver a la Luna, la Argentina encontró un lugar propio. No en la primera línea mediática de los astronautas, sino en la ingeniería silenciosa que permite que una misión funcione. Allí, en ese entramado técnico de precisión extrema, aparece un nombre con acento misionero: Luis López, oriundo de Oberá, quien lideró el desarrollo del segmento terreno y el concepto de operaciones del microsatélite ATENEA.

Desde la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), López formó parte del equipo que logró insertar a la Argentina en la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado del programa lunar de la NASA en décadas. Y no fue una participación menor: ATENEA se convirtió en el único satélite latinoamericano seleccionado para esta misión, en un proceso competitivo que incluyó a decenas de países.

“Argentina fue uno de los cuatro países que cumplió todos los requisitos técnicos en tiempo y forma”, explicó López en diálogo con Open1017.com, al detallar el proceso que llevó al país a formar parte del programa Artemis.

ATENEA no fue diseñado como una misión científica tradicional, sino como una prueba tecnológica de alto valor estratégico. Su objetivo: validar sistemas, medir radiación, ensayar comunicaciones en condiciones extremas y generar “herencia de vuelo”, un concepto clave en la industria espacial.

El microsatélite fue liberado a unos 40.000 kilómetros de la Tierra y alcanzó un apogeo cercano a los 72.000 kilómetros, convirtiéndose en el objeto argentino que más lejos llegó en la historia. Pero el verdadero logro estuvo en otro punto: la comunicación.

“En todo momento tuvimos enlace con el satélite. Eso ya fue un hito”, destacó López.

Esa capacidad no solo permitió validar tecnología nacional, sino que posicionó a la Argentina como un actor técnico confiable en el ecosistema espacial internacional. De hecho, el equipo argentino logró incluso asistir a otras potencias.

Cuando la Argentina ayuda a las potencias

En un escenario donde participan países como Alemania y Corea del Sur, el desempeño argentino sorprendió. Según relató López, Argentina y Arabia Saudita fueron los únicos en establecer comunicación desde el inicio. Luego, ante dificultades técnicas de otros participantes, el equipo nacional intervino.

“Nos contactaron de Alemania y Corea del Sur para ver si los podíamos ayudar. Pudimos encontrar sus satélites y enviarles datos”, explicó.

El episodio no es menor: en una misión de escala global, con estándares de la NASA, la ingeniería argentina no solo cumplió, sino que colaboró activamente con otros países.

ATENEA tuvo una vida útil extremadamente corta: apenas unas horas en órbita antes de reingresar a la Tierra. Esa limitación convirtió cada segundo en crítico.

“El satélite cumplió su misión en un solo día. Por eso era tan importante lograr la comunicación y bajar todos los datos posibles”, explicó López.

Ese carácter efímero no reduce su impacto. Por el contrario, refuerza el valor de cada dato obtenido, que servirá como base para futuras misiones argentinas.

Detrás del logro hay una historia personal que también explica el recorrido de la ciencia argentina. López tiene 29 años, comenzó estudiando ingeniería en Oberá y luego migró a la Universidad Nacional de San Martín para especializarse en ingeniería espacial.

Ingresó a la CONAE como pasante y, en apenas cuatro años, pasó a integrar el equipo de proyectos satelitales, participando incluso en la misión SAOCOM-2.

“Encontré la ingeniería espacial y me voló la cabeza”, resumió sobre su decisión de cambiar de rumbo.

Su experiencia en el Kennedy Space Center, donde participó en la integración final del satélite, sintetiza el salto: de la universidad pública argentina al corazón del programa espacial estadounidense.

El desarrollo de ATENEA fue completamente nacional, con participación de la CONAE, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata, la UNSAM, la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Instituto Argentino de Radioastronomía.

En un contexto de tensiones presupuestarias y debate sobre el financiamiento científico, el caso ATENEA aparece como una evidencia concreta del potencial del sistema científico argentino.

No se trata solo de un satélite. Se trata de capacidad instalada, de formación de recursos humanos y de inserción internacional. Y también, de historias como la de Luis López, que muestran que desde Oberá también se puede llegar a la Luna.

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El Artemis II cruzó el lado oculto de la Luna y rompió un récord del Apolo 13

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La misión Artemis II marcó un nuevo hito para la exploración espacial al superar el récord de distancia a la Tierra que se mantenía vigente desde Apolo 13. La tripulación, integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, logró alcanzar una distancia de 406.764 kilómetros desde la Tierra, consolidando una nueva marca en vuelos tripulados.

Según informó la NASA, el récord fue superado a las 17:56 (UTC), en el marco de una misión que busca reabrir el camino hacia la exploración humana del espacio profundo. El registro anterior databa de 1970, cuando la misión Apolo 13 había establecido el límite histórico en plena emergencia durante su regreso a la Tierra.

La nave Orión avanzó hasta posicionarse detrás de la Luna, lo que generó un corte programado de comunicaciones de aproximadamente 40 minutos. Durante ese lapso, el satélite natural bloqueó las señales de radio necesarias para el contacto con la Red del Espacio Profundo, un fenómeno previsto dentro de la operación.

A lo largo de la maniobra, los astronautas comenzaron a observar la cara oculta de la Luna, una región que, si bien recibe luz solar, permanece invisible desde la Tierra. La misión incluyó la toma de imágenes en tiempo real mediante cámaras instaladas en los paneles solares de la nave, aunque la NASA advirtió que la calidad podría variar por limitaciones técnicas y de ancho de banda.

Uno de los momentos simbólicos del viaje fue la denominación de un cráter lunar como “Carroll”, en homenaje a la esposa fallecida del comandante Wiseman. Además, la tripulación centró su atención científica en la cuenca Orientale, una de las estructuras de impacto más jóvenes del sistema solar, clave para comprender la formación de superficies planetarias.

Tras completar el sobrevuelo, la nave retomó las comunicaciones con la Tierra luego de las 20 (hora argentina), cerrando una etapa crítica de la misión y confirmando el éxito de uno de los hitos más relevantes del programa Artemis.


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