Por Jason Horowitz. El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio era mi elección para ser el siguiente papa. Me equivoqué.
Era 2005, y el sacerdote, un jesuita sudamericano conocido por viajar en autobús, cumplía muchos de los requisitos que los expertos eclesiásticos me dijeron que eran necesarios para hacer avanzar a la Iglesia católica. En lugar de eso, el Colegio Cardenalicio eligió al archiconservador Joseph Ratzinger, quien se convirtió en el papa Benedicto XVI.
Cuando, ocho años después, informé sobre otro cónclave y volví a estar en la Plaza de San Pedro escrutando el color del humo que salía de la Capilla Sixtina (señal de que se ha elegido a un nuevo papa), pensé que el cardenal argentino había envejecido demasiado para ser uno de los principales candidatos.
Volví a equivocarme.
El cardenal Bergoglio, quien adoptó el nombre papal de Francisco, el primero en hacerlo en la historia de la Iglesia católica, fue un pontífice de sorpresas. Durante la decena de años que me tocó cubrirlo, desde el día de su elección hasta el día de su muerte, a los 88 años, mantuvo en vilo a la iglesia que dirigía, al mundo que le importaba y a los periodistas que lo seguían. Lo cubrí en destinos inesperados —Mongolia, Irak, Birmania—, donde llamó la atención hacia problemas humanitarios que estaban fuera del radar mundial.
Una imagen imborrable que recuerdo fue verlo visiblemente conmovido, con la voz apretada, cuando se encontró cara a cara en Bangladés con miembros de la minoría étnica rohinyá que habían sufrido una enorme persecución. Para mí, aquello puso de manifiesto hasta qué punto Francisco se preocupaba por los migrantes, los desplazados víctimas de la guerra y los más olvidados y marginados de entre nosotros, independientemente de su religión. Para él, su sufrimiento era real.
Pero también llegué a apreciar a Francisco como un hábil operador político con el que no había que jugar.
Cuando los cardenales conservadores deseosos de erosionar la autoridad del papa escribieron a Francisco una carta oficial de dubia —duda en latín— pidiéndole que aclarara la “grave desorientación y gran confusión” que, según decían, había causado un documento escrito por él, planteando una cuestión de derecho eclesiástico, el papa se negó sencillamente a responder.
Eso los enfureció y, con los años, la presión y el ruido que la oposición conservadora produjo en los medios de comunicación afiliados llevó a algunos de ellos a insinuar que se acercaba el momento de un cisma, una ruptura formal con la Iglesia.
En un vuelo papal, pregunté a Francisco sobre los cuestionamientos sin respuesta de la dubia y si le preocupaba que sus oponentes en la Iglesia estadounidense pudieran separarse de Roma.
“Rezo para que no haya cismas”, me dijo Francisco. “Pero no tengo miedo”.
Fue el equivalente papal a sacudirse el polvo de los hombros con desdén.
En el avión papal, era un tipo despreocupado, con buen sentido del humor, que se llevaba mejor con los medios de comunicación que todos los candidatos presidenciales y presidentes que yo había cubierto. Comparó gustosamente conmigo apuntes sobre atascos en ascensores después de una semana en la que ambos nos habíamos quedado atascados en ascensores. Lo vi aceptar suficientes dulces para alimentar a un ejército.
En el Vaticano, me sorprendió con un estilo de gobierno que sus críticos consideraban autoritario (“Frankie, ¿dónde está tu piedad?”, se leía en carteles en Roma) y una habilidad para sortear las trampas de una institución construida para ralentizar las cosas. En otras ocasiones, me asombró su aparente indecisión, postergando decisiones importantes, como permitir que algunos hombres mayores y casados sirvieran como sacerdotes en lugares remotos.
Recuerdo que me quedé atónito cuando concluyó una reunión de obispos de un mes de duración en 2018 saliéndose del tema con una perorata sobre la Iglesia “perseguida” y “ensuciada” por acusaciones del diablo.
Pero sus amigos me contaron que aprendía de sus errores y mostró capacidad de cambio, quizá el más sorprendente de los rasgos humanos. Cuando creyó a sus obispos en lugar de a las víctimas de abusos sexuales, admitió su error y prometió que no volvería a ocurrir. Tomó medidas importantes para mejorar la seguridad en la Iglesia.
Lo más sorprendente, quizá, fue la importancia que adquirió Francisco en mi propia vida. Era una presencia que se vislumbraba constantemente. Mis hijos crecieron escuchando los discursos papales en el coche. Repartí cuentas del rosario que el papa me había dado a familiares y amigos que las necesitaban más que yo.
Cuando inicialmente se convirtió en papa, a los 76 años, dijo que pensaba que duraría unos pocos años en el cargo. En cambio, vivió una decena más, y sus reformas y reveses, sus pasos en falso y sus saltos inesperados hacia adelante exigieron toda mi atención y mi tiempo.
Viajé con Francisco a decenas de países —rincones olvidados del planeta llenos de oprimidos— y vi el mundo como él lo veía.
En cierto modo, creo que esa era la sorpresa que más deseaba dar.
A causa de un error en un resumen de noticias sobre un informe de la BBC, Reporteros Sin Fronteras exige que la función Apple Intelligence sea retirada.
El grupo de libertad de prensa Reporteros Sin Fronteras (RSF) instó a Apple a retirar una función de inteligencia artificial que resume noticias, después de que esta publicara un titular erróneo atribuido a la BBC. La controversia surgió cuando una notificación push generada por Apple Intelligence, enviada a los usuarios la semana pasada, procesó incorrectamente un informe de la BBC que afirmaba que Luigi Mangione, sospechoso del asesinato del CEO de UnitedHealthcare, se había suicidado.
La BBC mencionó que se había comunicado con Apple para expresar su preocupación y solucionar el problema, pero no pudo confirmar si la empresa había respondido a su queja. Ante esta situación, Vincent Berthier, responsable de la sección de tecnología y periodismo de RSF, pidió el miércoles que Apple “actúe de manera responsable” y elimine la función, señalando que la inteligencia artificial no puede decidir hechos a través de probabilidades. “La creación automatizada de información falsa atribuida a un medio de comunicación daña la credibilidad del mismo y pone en peligro el derecho del público a acceder a información fiable”, dijo Berthier.
Reporteros Sin Fronteras también expresó su preocupación por los riesgos que las nuevas herramientas de inteligencia artificial presentan para los medios de comunicación. Destacaron que el incidente pone en evidencia que la inteligencia artificial aún es “demasiado inmadura para generar información confiable” y que no debería ser utilizada para tales fines. Según RSF, la naturaleza probabilística de los sistemas de IA los descalifica como una tecnología confiable para los medios que se dirijan al público en general.
En respuesta, la BBC subrayó la importancia de que su audiencia pueda confiar en la información publicada bajo su nombre, incluidas las notificaciones. Apple, por su parte, no respondió a las solicitudes de comentarios.
La herramienta de inteligencia artificial generativa de Apple fue lanzada en junio en EE.UU., destacando su capacidad para resumir contenido de manera accesible, presentando resúmenes en párrafos, puntos clave o listas. Esta función, disponible en dispositivos iPhone, iPad y Mac, agrupa notificaciones para ofrecer resúmenes de noticias en alertas push. Desde su lanzamiento en octubre, los usuarios han señalado varios errores, como un resumen incorrecto de una noticia del New York Times que afirmaba que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, había sido arrestado, cuando en realidad la Corte Penal Internacional había emitido una orden de arresto contra él.
El principal problema de la función de Apple radica en la limitada capacidad de los medios para tomar acciones correctivas, ya que, aunque algunos medios optan por el uso de inteligencia artificial en su redacción, los resúmenes generados por Apple Intelligence se atribuyen erróneamente a estos. Esto no solo puede propagar información incorrecta, sino también dañar la credibilidad de los medios.
Desde el lanzamiento de ChatGPT hace poco más de dos años, grandes empresas tecnológicas han lanzado sus propios modelos de IA, muchos de los cuales han sido acusados de utilizar contenido con derechos de autor, incluidos los informes de noticias. Mientras algunos medios, como The New York Times, han demandado por el uso indebido de su contenido, otros, como Axel Springer, han optado por firmar acuerdos de licencia con los desarrolladores.
La electrificación del transporte, ¿un camino insostenible?
Elon Musk Photographer: Qilai Shen/Bloomberg
Mientras que países como Noruega han logrado un rotundo éxito con una tasa del 82% de ventas de autos eléctricos nuevos, otros como Países Bajos se enfrentan a un panorama desalentador: el colapso de sus redes eléctricas debido a la alta demanda de energía de su parque automotor enchufable. La problemática no se limita a la cantidad de cargadores, sino a la capacidad eléctrica de las ciudades en su conjunto, y va más allá de los vehículos eléctricos, abarcando la capacidad energética general.
Stedin, el principal distribuidor de energía eléctrica de Países Bajos, ha lanzado una severa advertencia: la situación actual es insostenible. La ciudad de Utrecht ya presenta una demanda de electricidad superior a la capacidad de la red general, y escenarios similares podrían materializarse en un futuro cercano en Rotterdam, Ámsterdam y La Haya.
El problema no se circunscribe a Europa. Elon Musk, CEO de Tesla, expresó recientemente en la conferencia del Bosch Connected World su preocupación: “Primero hubo escasez de chips de red neuronal. Después, el problema de la disponibilidad recayó en los transformadores reductores de voltaje. Esta sucesión de acontecimientos me lleva a pensar que el próximo desafío será la falta de electricidad”.
Las redes de carga en países como Noruega y Países Bajos, si bien abundantes debido a su amplio parque de autos eléctricos, comienzan a mostrar signos de colapso en la capacidad energética de las ciudades.
Un informe del New York Times respalda las declaraciones de Musk, alertando que la descomunal demanda actual de energía eléctrica no solo está poniendo al límite las redes eléctricas, sino que también pone en riesgo los objetivos climáticos establecidos por los países desarrollados, tanto de forma individual como en bloque en el caso de la Unión Europea.
El documento del NYT señala que, solo en Estados Unidos, los centros de datos, la criptominería y la expansión de la IA impulsada por gigantes como Amazon, Apple, Google o Microsoft están catapultando a la frágil red eléctrica. En algunos estados como Georgia, la demanda ha experimentado un aumento 17 veces mayor en comparación con una década atrás.
Cabe destacar que la energía se genera en puntos específicos del país, pero debe ser distribuida por todo el territorio. Es aquí donde las líneas de alta tensión y de tensión normal soportan sobrecargas, ya que, al ser cables con una capacidad limitada, cuanto más energía transportan, más se calientan, lo que conduce a caídas en el sistema.
“El crecimiento simultáneo de la movilidad eléctrica y de la IA está creando una demanda excesiva de generación de energía eléctrica”, afirmó Musk, vinculando este problema al mundo de los autos a batería.
En los autos eléctricos, conectados e inteligentes, la presencia de tecnología basada en Inteligencia Artificial (IA) es cada vez mayor, lo que incrementará el consumo y, por ende, demandará más energía de las redes eléctricas, que deberán responder con mayor capacidad y velocidad. Sin embargo, las fábricas de microchips y baterías también consumen considerablemente más energía debido al aumento de la producción global, y todas ellas, indefectiblemente, terminan recurriendo a las centrales de generación de electricidad, que comienzan a colapsar.
Este informe del New York Times revela que, en aquellas ciudades o estados con un alto consumo de energía por criptominería y expansión de la Inteligencia Artificial, el consumo eléctrico supera la producción.
En este escenario, la única solución viable parece ser la construcción de nuevos centros de generación de electricidad, que no pueden ser exclusivamente ecológicos, ya que la demanda supera la capacidad de producción. De este modo, no queda más alternativa que recurrir a generadoras que funcionan con gas, carbón, energía nuclear e hidroeléctrica, poniendo en jaque los objetivos de neutralidad de carbono al medio ambiente.
Por Penelope Colston, New York Times. El 20 de marzo, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas publicó su Informe mundial de la felicidad, que califica anualmente el bienestar en países de todo el mundo. Por sexto año consecutivo, Finlandia ocupa el primer puesto.
Sin embargo, los finlandeses dicen que la clasificación responde a una realidad más compleja.
“Yo no diría que somos muy felices”, opinó Nina Hansen, de 58 años, profesora de inglés en un colegio de Kokkola, una ciudad mediana de la costa occidental de Finlandia. “De hecho, desconfío un poco de esa palabra”.
Hansen fue una de más de una decena de finlandeses que entrevistamos —entre ellos una inmigrante zimbabuense, un violinista de folk metal, una exatleta olímpica y un granjero lechero jubilado— sobre lo que, supuestamente, hace tan feliz a la gente de Finlandia. La edad de los entrevistados oscilaba entre los 13 y los 88 años y representaban una gran variedad de géneros, orientaciones sexuales, orígenes étnicos y profesiones. Procedían tanto de Kokkola como de la capital, Helsinki; de Turku, ciudad de la costa suroccidental; y de tres pueblos del sur, este y oeste de Finlandia.
Aunque elogiaban la sólida red de seguridad social de Finlandia y se referían a las maravillas de los beneficios psicológicos de la naturaleza y las alegrías personales del deporte o la música, también hablaban de culpa, ansiedad y soledad. En vez de “felices”, eran más propensos a caracterizar a los finlandeses como “bastante sombríos”, “un poco malhumorados” o poco dados a sonreír innecesariamente.
Muchos también compartían la preocupación por las amenazas a su estilo de vida, como la posible victoria de un partido de extrema derecha en las elecciones del país, la guerra en Ucrania y la tensa relación con Rusia, que podría empeorar ahora que Finlandia entró en la OTAN.
Resulta que ni siquiera las personas más felices del mundo lo son tanto. Más bien podría decirse que simplemente están contentos.
Según Arto O. Salonen, profesor de la Universidad de Finlandia Oriental que ha investigado el bienestar en la sociedad finlandesa, a los finlandeses les satisface llevar una vida sustentable y perciben el éxito económico como la capacidad de identificar y satisfacer las necesidades básicas. “En otras palabras”, escribió en un correo electrónico, “cuando sabes en qué momento tienes lo suficiente, eres feliz”.
Hertta Kiiski, artista de técnica mixta, con su esposo, Teemu Kiiski, director ejecutivo de Finnish Design Shop. La pareja dice que la financiación pública de la educación y las artes les da libertad artística a finlandeses como Kiiski. Credit…Jake Michaels para The New York Times.
“A veces, se usa a la ligera la palabra ‘felicidad’, como si solo se tratara de lucir una sonrisa en el rostro”, comentó Teemu Kiiski, director general de Finnish Design Shop. “Pero creo que esta felicidad nórdica es algo más fundacional”.
La alta calidad de vida en Finlandia está muy arraigada en el sistema de bienestar del país, afirmó Kiiski, de 47 años y residente en Turku. “Hace que la gente se sienta protegida y segura de que no quedaron al margen de la sociedad”.
El financiamiento público de la educación y las artes, incluyendo las becas individuales para artistas, da a personas como su esposa, Hertta, artista de técnica mixta, la libertad de poder perseguir sus pasiones creativas. “También influye en el tipo de trabajo que hacemos, porque no tenemos que pensar en el valor comercial del arte”, agregó la artista de 49 años. “Así que lo que hacen muchos de los artistas es muy experimental”.
El abogado que lucha por ser escuchado
Jani Toivola, de 45 años, que vive en Helsinki con su esposo e hija, se convirtió en 2011 en el primer diputado negro del Parlamento de Finlandia. Credit…Jake Michaels para The New York Times
Como persona negra en Finlandia —país cuya población es blanca en más de un 90 por ciento—, Jani Toivola, de 45 años, pasó gran parte de su vida sintiéndose aislado. “Creo que con mucha frecuencia, al ser un homosexual negro en Finlandia, sientes que eres la única persona en la habitación”, afirmó Toivola. Su padre, de origen keniano, estuvo ausente durante gran parte de su vida, y Toivola, cuya madre es blanca, luchó por encontrar modelos a seguir de su misma etnicidad con los que pudiera identificarse.
Tras dos mandatos, Toivola dejó la política para dedicarse a la interpretación, la danza y la escritura. Ahora vive en Helsinki con su esposo y su hija, y sigue defendiendo los derechos del colectivo LGBTQ en Finlandia. “Como hombre gay, sigo pensando que es un milagro poder ver crecer a mi hija”, señaló.
Los adolescentes educados para estar contentos
Nina Hansen, profesora de inglés en una escuela secundaria, cuestiona el uso de la palabra “feliz” para describir la mentalidad finlandesa.Credit…Jake Michaels para The New York Times
La creencia generalizada dicta que es más fácil ser feliz en un país como Finlandia, donde el gobierno garantiza una base segura sobre la que construir una vida plena y un futuro prometedor. Sin embargo, esa expectativa también puede crear presión para estar a la altura de la reputación nacional.
“Somos muy privilegiados y conocemos nuestros privilegios”, comentó Clara Paasimaki, de 19 años, una de las estudiantes de Hansen en Kokkola. “Por eso también nos da miedo decir que estamos descontentos con algo, porque sabemos que nos va mucho mejor que a otras personas”, sobre todo en comparación con quienes viven en países no nórdicos, explica.
Frank Martela, investigador de psicología de la Universidad de Aalto, se mostró de acuerdo con la valoración de Paasimaki. “El hecho de que Finlandia haya sido ‘el país más feliz del mundo’ durante seis años seguidos podría empezar a ejercer presión sobre la gente”, escribió en un correo electrónico. “Si los finlandeses somos todos tan felices, ¿por qué yo no lo soy?”.
Y continúa: “En ese sentido, dejar de ser el segundo país más feliz podría ser bueno para la felicidad de Finlandia a largo plazo”.
El estilo de vida finlandés se resume en el termino “sisu” que, según se dice, es un rasgo que forma parte del carácter nacional. La palabra podría traducirse como “firme determinación ante las dificultades”, como los largos inviernos del país: incluso en la adversidad, un finlandés debe perseverar sin quejarse.
“En la antigüedad, cuando no era tan fácil sobrevivir al invierno, la gente tenía que luchar, y eso se ha ido transmitiendo de generación en generación”, aclaró Matías From, de 18 años, un compañero de clase de Paasimaki. “Nuestros padres eran así. Nuestros abuelos eran así. Eran duros y no se preocupaban por todo. Simplemente vivían la vida”.
La empresaria que extraña la alegría de su tierra
Julia Wilson-Hangasmaa, una mujer de 59 años que dirige su propia agencia de contratación y consultoría, distingue entre la satisfacción de los finlandeses y la alegría exuberante de la gente de Zimbabue, su país natal.Credit…Jake Michaels para The New York Times
Desde que emigró de Zimbabue en 1992, Julia Wilson-Hangasmaa, de 59 años, ha llegado a apreciar la libertad que ofrece Finlandia para que la gente persiga sus sueños sin preocuparse de cubrir sus necesidades básicas. Profesora jubilada, ahora dirige su propia agencia de contratación y consultoría en Vaaksy, un pueblo al noreste de Helsinki.
No obstante, también ha observado el aumento del sentimiento antiinmigración, exacerbado por la crisis migratoria de 2015, y le preocupa la sustentabilidad de la alta calidad de vida en Finlandia. “Si tenemos actitudes del tipo ‘Finlandia es para los finlandeses’, ¿quién cuidará de nosotros cuando seamos ancianos?”, dijo, refiriéndose a un eslogan común de la derecha. “¿Quién manejará el camión que lleva la comida al supermercado para que puedas ir a hacer compras?”.
Cuando regresa a su país natal, le impresiona la “buena energía” que no proviene de la satisfacción del “sisu”, sino de la alegría exuberante.
“Cuando visito Zimbabue me doy cuenta de que lo que más extraño son las sonrisas”, dice. Y luego agrega: “Esa gente no tiene mucho, comparado con los estándares occidentales, pero es rica de espíritu”.
El granjero y su hija violonchelista
Tuomo Puutio, agricultor jubilado de 74 años, y su hija Marjukka, directora de orquesta de 47 años. En Finlandia, “tienes la oportunidad de tocar el violonchelo, aunque seas la hija de un granjero”, dice Marjukka Puutio. Credit…Jake Michaels para The New York Times
Tuomo Puutio, de 74 años, empezó a trabajar a los 15 y durante décadas mantuvo a su familia como ganadero y lechero. Gracias al sistema escolar finlandés, que incluye educación musical para todos los niños, su hija Marjukka Puutio, de 47 años, pudo perseguir su sueño de una carrera musical más allá de su pueblo. “Tienes la oportunidad de ser violonchelista, aunque seas la hija de un granjero”, dijo.
La música es una fuente de bienestar para muchos finlandeses, muchos de los cuales cantan en coros, aprenden instrumentos o asisten con frecuencia a conciertos, sobre todo durante los largos y oscuros inviernos del país. No obstante, a Marjukka Puutio le preocupa que estas oportunidades no estén al alcance de las generaciones futuras: Finlandia celebrará elecciones parlamentarias el domingo, y el Partido Finlandés de extrema derecha, que obtuvo el segundo mayor número de escaños en 2019, ha prometido recortar el financiamiento de las artes si consigue una coalición mayoritaria este año.
“La música, que me apasiona, crea una mentalidad en la que puedes enfrentarte a tus sentimientos y miedos internos”, aseguró Marjukka Puutio, que ahora dirige una orquesta. “Toca partes de nuestra alma a las que de otro modo no podríamos llegar. Y, si nos arrebatan estas experiencias, eso tendrá un efecto a largo plazo en la vida de las personas”.
La atleta retirada y la terapeuta
Helina Marjamaa, a la derecha, representó a Finlandia en los Juegos Olímpicos de 1980 y 1984, en su casa de Kokkola con su hija Mimmi. Credit…Jake Michaels para The New York Times
Muchos de los encuestados citaron la abundancia de naturaleza como un factor crucial de la felicidad finlandesa: casi el 75 por ciento del país está cubierto de bosques y están abiertos para todo el mundo, gracias a una ley conocida como “jokamiehen oikeudet”, o “derecho de todos”, que da derecho a vagar libremente por cualquier zona natural, en terrenos públicos o privados.
“Disfruto de la paz y el movimiento en la naturaleza”, comentó Helina Marjamaa, de 66 años, atleta retirada que representó a su país en los Juegos Olímpicos de 1980 y 1984. “Ahí es donde recobro fuerzas. Los pájaros cantan, la nieve se derrite y la naturaleza cobra vida. Es increíblemente hermoso”.
La hija de Helina, Mimmi, de 36 años, es profesora de danza y terapeuta sexual titulada. Dice que, como miembro de la comunidad LGBTQ, se siente animada al ver la franqueza de los jóvenes de la próxima generación. Credit…Jake Michaels para The New York Times
Su hija Mimmi, profesora de danza y terapeuta sexual titulada, se comprometió hace poco con su novia. Mimmi, de 36 años, dice que le anima la apertura y la comprensión más profunda del género y la sexualidad que ve en la próxima generación.
“Muchos adolescentes ya se muestran tal como son”, dijo. Como adultos, “tenemos que fomentarlo”.
El violinista que teme por el cambio climático
El compositor Tuomas Rounakari se inspira en su entorno y le preocupa cómo afectarán al país las políticas contra el cambio climático. Credit…Jake Michaels para The New York Times
Los tesoros naturales de Finlandia, un tercio de los cuales se encuentran por encima del Círculo Polar Ártico, son especialmente vulnerables a los efectos de la crisis climática. Al igual que Marjukka Puutio, Tuomas Rounakari, de 46 años, un compositor más conocido en Finlandia como antiguo miembro de la banda de folk metal Korpiklaani, está preocupado por la creciente popularidad de grupos como el Partido Finlandés y las políticas contra el combate al cambio climático que defienden.
“Me preocupa el nivel de ignorancia que tenemos hacia nuestro propio medioambiente”, afirmó, citando las especies en peligro de extinción y el cambio climático. La amenaza, dijo, “aún no parece cambiar el pensamiento político”.
El padre del bádminton y sus hijos
El bádminton le ha enseñado a Niklas Hukari, de 13 años, que la perseverancia puede traer satisfacción. Credit…Jake Michaels para The New York Times
Las razones para sentir optimismo pueden ser personales. Para la familia Hukari, esa razón es el bádminton.
Unas instalaciones deportivas en la comunidad rural de Toholampi han permitido a Henna, de 16 años, y a Niklas, de 13, competir a nivel europeo, lo que les ha expuesto a nuevos lugares y jugadores de todo el continente. El juego ha proporcionado a los adolescentes un pasatiempo satisfactorio en una zona remota y sus padres, Lasse y Marika Hukari, son optimistas sobre el futuro de sus hijos.
Lasse Hukari, de 49 años, espera que, con el tiempo, los niños lleguen a comprender plenamente las oportunidades que les ha brindado el bádminton. “Ahora quizá no entiendan lo que tienen pero, cuando lleguen a mi edad, sé que lo entenderán”, afirmó.
La matriarca y su nieta
Eeva Valtonen con su nieta Ruut Eerikainen. A Eerikainen le sorprendió que Finlandia fuera el país más feliz. “Podemos ser bastante sombríos”, dijo. Credit…Jake Michaels para The New York Times
Nacida 17 años después de que Finlandia se independizó de Rusia, Eeva Valtonen ha visto cómo su patria pasaba de la devastación de la Segunda Guerra Mundial a años de reconstrucción hasta convertirse en un país ejemplar para el mundo.
“Mi madre solía decir: ‘Recuerda que la bendición de la vida está en el trabajo, y cada trabajo que hagas, hazlo bien’”, relató Valtonen, de 88 años. “Creo que el pueblo finlandés cumple con eso. Todos hacían todo juntos y se ayudaban mutuamente”.
Su nieta Ruut Eerikainen, de 29 años, se sorprendió al ver que Finlandia figura como el lugar más feliz de la Tierra. “Para ser sincera, los finlandeses no parecen tan felices”, opinó. “Afuera está muy oscuro, y podemos ser bastante sombríos”.
Quizá no es que los finlandeses sean mucho más felices que los demás. Quizá sea que sus expectativas de satisfacción son más razonables y, si no se cumplen, perseveran en el espíritu de sisu. “No nos quejamos”, concluyó Eerikainen. “Simplemente lo hacemos”.
Por James Qagner, desde DOHA, Qatar. Para ser justos, la yerba mate no es para todos.
Una infusión de hierbas fuerte y a menudo amarga elaborada caliente o fría a partir de las hojas de una planta nativa de América del Sur, la yerba mate es popular en Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina. Algunos de los mejores futbolistas del mundo provienen de esa región y juran por ella, y la han difundido por todo el mundo a través de los equipos de sus clubes. Sin embargo, la Copa del Mundo en Qatar planteó algunos desafíos logísticos y de suministro, uno de los cuales fue: ¿Dónde encontrarían yerba mate los devotos en el Golfo?
Así que vinieron preparados. La selección de Brasil, que tiene algunos bebedores de mate, llevó 26 libras a Qatar, dijo un funcionario del equipo. El equipo de Uruguay empacó alrededor de 530 libras. Pero fue Argentina, que superó a Croacia en las semifinales, la que los superó a todos. Para asegurarse de que los aproximadamente 75 miembros de su grupo de viaje (jugadores, entrenadores, entrenadores y el resto) tuvieran un suministro constante de una bebida que consideran esencial, el equipo de Argentina transportó la friolera de 1,100 libras de yerba mate a Qatar, el equivalente a 500 kilogramos.
“Tiene cafeína”, dijo en español el mediocampista argentino Alexis Mac Allister mientras explicaba por qué consumía tanta bebida que algunos han comparado con un té verde más fuerte. “Pero lo bebo más que nada para unirnos”.
Un vocero de la selección argentina, Nicolás Novello, dijo que el equipo trajo diferentes tipos para todos los gustos: yerba mate con tallo (un sabor más suave), sin tallo (un sabor más fuerte y amargo) y con hierbas (para otros sabores). Los observadores dijeron que casi todos, incluida la estrella del equipo, Lionel Messi, lo bebían. La devoción del equipo por la bebida era evidente cada vez que descargaba el autobús de su equipo, y después de los partidos, un puñado de jugadores realizaba los imprescindibles del tradicional mate: una copa hecha con una calabaza hueca, su bombilla de acompañamiento y un termo con agua caliente.
Tomar mate es tan común dentro de los equipos argentinos y uruguayos, en particular, que este último hizo del termo, conocido como Botija, su mascota oficial . El traje de una gran mascota azul incluso llegó a Qatar, donde tuvo problemas para pasar por los torniquetes del sistema de metro en Doha.
“Cuando jugaba en Argentina, un nutricionista decía que el mate te hidrata”, dijo Sebastián Driussi, mediocampista del Austin FC en la Major League Soccer. Driussi representó a Argentina a nivel juvenil a nivel internacional y pasó tres años con el popular club argentino River Plate. “No lo sé, pero es como el agua para nosotros. Antes de un partido, en el vestuario, todo el mundo lo bebe todo el tiempo. No hay horario ni mal momento para tomar mate. Nosotros en Argentina decimos que el mate hace amistades”.
Juan José Szychowski, presidente del Instituto Nacional de Yerba Mate en Argentina, dijo que hay un arte para perfeccionar la infusión, ya que cada bebedor prefiere variaciones ligeramente diferentes, de dulce a amargo, de caliente a frío.
“Si empiezas a tomar mate, no paras”, dijo Szychowski en una entrevista telefónica. “Es más que una costumbre. Cuando viene alguien, le decimos: ‘Deberías tomar un poco de mate’. Es compartir y algo social y bueno para tu salud”.
Szychowski dijo que el mate, que originalmente era consumido por los residentes indígenas de la región antes de que lo esparcieran los misioneros jesuitas, contiene polifenoles, un compuesto que tiene propiedades antioxidantes. Algunos estudios, agregó, han sugerido que la bebida puede tener un efecto positivo en la salud.
La influencia y el ejemplo de jugadores sudamericanos que beben mate como Messi, el uruguayo Luis Suárez y el brasileño Neymar, que solían ser compañeros de equipo en el Barcelona, han llevado a otros jugadores a adoptar la práctica.
Antoine Griezmann, fijo en la selección de Francia que jugará el miércoles las semifinales, tomó la costumbre tras entablar amistad con los jugadores uruguayos Cristian Rodríguez y José María Giménez cuando eran compañeros en el Atlético de Madrid. Griezmann ha dicho que ahora lo bebe a diario. Otra estrella francesa, Paul Pogba, dijo en 2018 que se enganchó al mate después de que uno de sus compañeros del Manchester United en ese momento, Marcos Rojo, un argentino, le diera un poco de su propia infusión.
“Es perfecto”, dijo Pogba a un canal de televisión argentino . “Me encantó.”
Szychowski llamó a los futbolistas los mejores embajadores de la yerba mate en todo el mundo, antes de señalar que el Papa Francisco, un argentino, también es conocido por disfrutar de una copa.
Sin embargo, no todos los jugadores son fanáticos del sabor que algunos han llamado demasiado amargo, demasiado herbáceo, demasiado terroso. (Los expertos aconsejaron a los principiantes que comenzaran con un mate dulce). Walker Zimmerman, un defensor de la selección de Estados Unidos que fue eliminado de la Copa del Mundo en los octavos de final, dijo que dos de sus compañeros argentinos en el FC Dallas hace años: Maximiliano Urruti y Mauro Díaz, le presentaron al mate, pero él admitió: “No creo que me meta en esto por mi cuenta”.
Lisandro López, exdefensor argentino, dijo que no todos estaban acostumbrados a la bombilla cuando jugaba en Portugal. “Muchas veces, y viví en Lisboa durante cuatro años, iba a una plaza a tomar mate y la gente me miraba raro, como si estuvieras drogado o algo así”, dijo López.
Luis Hernández, el exdelantero mexicano, dijo que su paladar no pudo acostumbrarse al sabor cuando pasó una temporada en Boca Juniors en Argentina. Mientras todos los demás en el equipo bebían mate, dijo, él era el único que se resistía.
“Prefiero un buen café que un mate”, dijo Hernández, y agregó luego entre risas: “¿Dicen que les ayuda? Pero el compañero no te ayuda a marcar goles”.
James Wagner ha cubierto béisbol —los Mets durante dos años y medio, los Yankees durante dos años y ahora en un rol nacional— para The Times desde 2016. Anteriormente trabajó en The Washington Post durante seis años, incluidos cuatro cubriendo a los Nacionales. @PorJamesWagner •