Nueva York

Zohran Mamdani tiene capital político, y piensa aprovecharlo

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Por Lulu Garcia-Navarro, New York Times. Zohran Mamdani, el alcalde de la ciudad de Nueva York, está en su mejor momento. En una época en la que el público está desencantado con la política, las encuestas recientes muestran que, de hecho, su popularidad entre los neoyorquinos va en aumento. Se puede decir que eso se debe en parte a la buena vibra: cuando los Knicks ganaron el campeonato de la NBA, Mamdani fue una de las principales voces de apoyo al equipo, beneficiándose del brillo de su victoria; la Copa Mundial fue un éxito arrollador, con Nueva York inundada de aficionados celebrando; Taylor Swift se casó en una ceremonia secreta en el lugar más visible de Nueva York.

Y mientras su popularidad aumenta, Mamdani, un socialista democrático, también ha estado demostrando su poder político de formas nuevas: su respaldo a tres candidatos progresistas para la Cámara de Representantes les dio la ventaja frente a titulares y candidatos respaldados por el establishment, y consolidó su papel como figura decisiva en el Partido Demócrata. Por supuesto, Mamdani también tiene muchos detractores, tanto en la derecha como entre los líderes demócratas en Washington, a quienes les preocupa su influencia y sus objetivos al llevar al partido más hacia la izquierda.

Me senté con Mamdani hace dos semanas para hablar sobre lo que ha resultado ser un experimento fascinante -y polémico- sobre lo que puede lograr un gobierno socialista democrático en la ciudad capitalista más importante de Estados Unidos.

Iba a hacer toda esta entrevista sin mencionar al presidente Donald Trump. Pero él tiende a unirse a la conversación, y recientemente compartió un video de Michael Savage, un comentarista pro-Trump, que pedía que te criminalizaran y deportaran. ¿Qué significa cuando el presidente de Estados Unidos comparte una opinión como esa? Creo que es parte de la corrosión de la vida política y pública. Francamente, es algo que ya ni siquiera me sorprende, porque de muchas maneras se ha convertido en la norma en los últimos años.

Veo cómo haces un esfuerzo deliberado por no personalizarlo, cómo no intentas responder, pero ¿tiene un impacto en ti y en tu seguridad? Tengo suerte de estar protegido por los mejores elementos de nuestro departamento de policía. Lo que es tan aterrador de la normalización de la violencia política es lo que hace aceptable hacia cualquier “otro” en esta ciudad, en este país.

Nos encontramos hablando unas semanas después de algunas victorias políticas bastante importantes para ti. Respaldaste a varios candidatos socialistas democráticos que luego ganaron sus primarias. Y cuando ganaron, dijiste que querías enviar un mensaje nacional. ¿Por qué? Por mucho tiempo, se ha sentido como si en nuestro partido, el Partido Demócrata, nuestra única respuesta fuera que no somos el Partido Republicano. La única respuesta que tenemos es una reacción a la crueldad del gobierno federal. Pero también debemos tener una visión de lo que viene después de este gobierno. Y creo que en el centro de eso tiene que haber una visión para esa persona trabajadora, y es por eso que es tan crucial hablar sobre eso no solo aquí en la ciudad de Nueva York, sino en cualquier lugar donde esas personas estén pasando apuros.

El alcalde Zohran Mamdani, con una camiseta de los Knicks debajo de un saco, está de pie con los brazos en alto agarrando las manos de tres personas en fila. Los partidarios en las gradas detrás de ellos aplauden.
El alcalde Mamdani con los candidatos al Congreso de Nueva York que respaldó en las primarias demócratas de junio, de izquierda a derecha, Claire Valdez, Brad Lander y Darializa Avila Chevalier.Credit…Michael M. Santiago/Getty Images

¿Y sientes que, debido a tu posición en el partido —en este momento eres una de las personas más visibles—, tú eres la persona ideal para impartir eso? Creo que ese mensaje proviene de los propios neoyorquinos, y deberíamos escucharlos cuando votan por Darializa [Avila Chevalier], por Claire [Valdez], por Brad [Lander]. Cuando votan por los cinco candidatos a la legislatura estatal que respaldé y que ganaron sus contiendas.

Gran parte de lo que a menudo se ha discutido como si fuera un debate intelectual es de hecho algo que puede cambiar la realidad material de los trabajadores neoyorquinos. Y eso es lo increíble de poder servir como alcalde de la mejor ciudad del mundo: es una oportunidad para demostrar que se puede luchar por las personas a las que la derecha ha dejado atrás.

¿Te ves a ti mismo como un demócrata o un socialista democrático? Porque dijiste “nuestro partido”, y obviamente te postulaste como demócrata. Soy ambas cosas. Soy demócrata y soy socialista democrático. Gran parte de lo que me enorgullece de ser demócrata es ver lo que nuestro partido solía defender. Piensas en las Cuatro Libertades, piensas en Franklin Roosevelt, piensas en el New Deal. Eso está en el núcleo de la identidad de nuestro partido, y sin embargo se siente como si para experimentarlo, tuvieras que leer sobre eso. Ya no lo puedes ver a tu alrededor. Y eso no es algo que yo esté dispuesto a aceptar, y sé que muchos sienten lo mismo.

Tengo curiosidad por saber cómo planeas utilizar tu capital político. ¿Planeas involucrarte en contiendas fuera de Nueva York? En este momento, mi atención está en la ciudad de Nueva York.

Si quieres enviar este mensaje más allá de Nueva York, la pregunta obviamente es cómo y cuándo. Todavía veo el mundo como esa portada de The New Yorker en la que está Nueva York, está Nueva Jersey, y luego está el resto del mundo. Pero también creo que los neoyorquinos sí han enviado un mensaje, y hemos visto este tipo de victorias en Nueva Jersey, en Colorado, en California.

Después de esos respaldos, dijiste: “2028 comienza ahora”. ¿Qué papel te gustaría desempeñar en 2028? Sabes, a veces la política parece un pasatiempo que solo algunos pueden permitirse. Y no quiero que sea así. La política determina qué cosas pueden permitirse las personas, y necesitamos que eso se reconozca y contar con una plataforma concreta sobre cómo vamos a proporcionar esa asequibilidad. A menudo se ha hablado de las ciudades como laboratorios de la democracia; podemos demostrar que esto no es una fantasía.

Una de las personas de las que se dice que están considerando postularse a la presidencia es Alexandria Ocasio-Cortez, y se ha informado que coordinaste con ella tus respaldos en Nueva York. ¿Consideras que eso es una alianza? Totalmente. Considero que es una alianza y también considero que ella es una inspiración. Tuve el privilegio de que ella me representara en el Congreso. Antes de ser alcalde, fui asambleísta por una zona de su distrito electoral que se superponía con el mío, en Astoria y Long Island City. Y creo que ella ha demostrado cómo se lucha por los trabajadores.

¿Consideras una alianza, de cara al futuro, en la que ella respalde, por ejemplo, a Abdul El-Sayed en Míchigan, y tú respaldes a alguien aquí en Nueva York? Creo que ella toma sus propias decisiones. Me entusiasma seguir trabajando juntos, porque durante mucho tiempo la política se ha entendido como si girara en torno a individuos. Y en el corazón de esa alianza hay una creencia en lo colectivo. El alcalde más importante, diría yo, en la historia de Nueva York es Fiorello La Guardia. Él no podría haber logrado lo que hizo sin la alianza con Roosevelt. Ese sueño de tener aliados también fue lo que me impulsó a respaldar a esos tres candidatos al Congreso, porque no se puede cumplir una agenda de asequibilidad para la ciudad más cara del país sin aliados en todos los niveles de gobierno.

Es interesante que mencionaras esa alianza con Roosevelt. ¿Respaldarías a Ocasio-Cortez si se postula para presidenta? Esa obviamente sería una alianza muy clara. Me emociona ver qué decisión toma. En cuanto a respaldos, en los que estoy enfocado son en los que acabo de hacer.

¿Crees que sería una buena presidenta? Creo que sería buena para cualquier cosa.

Hemos hablado sobre tus respaldos. Y me gustaría hablar en particular sobre Darializa Avila Chevalier, quien logró derrotar a Adriano Espaillat, el líder del caucus hispano. Él es un exinmigrante indocumentado. Tiene un sólido historial progresista: desmantelar el ICE, apoyar la propuesta “Medicare para todos”. ¿Le prometiste en privado que ibas a apoyar su campaña de reelección durante tu campaña para alcalde? Le dije que agradecía su apoyo cuando me respaldó en las elecciones generales, después de que gané las primarias demócratas. Y la promesa que les hice a los neoyorquinos fue utilizar cualquier herramienta a mi alcance para impulsar esa agenda de asequibilidad. Y en Darializa veo a una candidata al Congreso, que pronto será congresista, que realmente ha construido su campaña en torno a una visión de bebés, no bombas. Y creo que eso habla de lo que significa invertir en la asequibilidad y también confronta la bancarrota que ha caracterizado buena parte de nuestra política, especialmente cuando se trata de nuestra política exterior.

Hace un momento me preguntabas por el capital político. Creo que la razón de ser del capital político es usarlo para lograr cambios tangibles. Y estos no son argumentos intelectuales. El distrito de Darializa es uno de los distritos congresuales más pobres de Estados Unidos de América. Y mientras recorría el distrito con ella, hablábamos de la cantidad de dinero que nuestro gobierno federal envía, millardos de dólares, al ejército israelí. Y mientras lo hacíamos, un hombre salió de una tienda de abarrotes con las manos llenas, cargando dos paquetes de pañales Huggies. Y ves cuáles son las prioridades de las personas que viven en el distrito y, sin embargo, ves cuáles son las prioridades de la política federal que representa a ese distrito. Y ves un abismo. Y cuanto más toleras ese tipo de abismo, más le dices a la gente que la política es algo que hay que ignorar, en lugar de algo de lo que hay que formar parte.

¿La razón por la que no apoyaste a Espaillat fue su relación con el AIPAC, el grupo de cabildeo proisraelí, y su apoyo de muchos años a Israel? Creo que todos esos son factores importantes. Creo que la necesidad de tener claridad moral en nuestra política, por citar a la congresista Ocasio-Cortez, también aplica para nuestra política exterior cuando se trata del financiamiento del ejército israelí. Y vimos que, en las últimas semanas de esa contienda, el AIPAC gastó una cantidad significativa de dinero para intentar frenar a Darializa. Es difícil explicarle a un neoyorquino por qué sus necesidades ni siquiera se están discutiendo pero sí tenemos millardos de dólares para matar civiles al otro lado del mundo.

Quiero entender tu punto de vista sobre el peso político que le das al tema de Israel. Tu postura es muy clara. Pero me pregunto cómo lo aplicas a la manera en que ves a otros actores políticos. El streamer de izquierda Hasan Piker dijo hace poco: “Alguien que no diga la verdad sobre el genocidio de Israel no te apoyará ni luchará por ti, por tu atención médica, por tu vivienda. Es así de sencillo”. ¿Estás de acuerdo con eso? Creo que lo que hemos visto de los neoyorquinos, lo que hemos visto de los estadounidenses, cuando hablamos de este anhelo de tener un nuevo tipo de política, es un anhelo de superar el fracaso que caracteriza gran parte de la política actual. Y es difícil encontrar un enfoque político más desastroso que lo que nuestro país le ha hecho a Gaza y a Palestina y cómo no ha sido específico de ningún partido. Ha sido, una y otra vez, una insistencia en decirle a los neoyorquinos, y decirle a los estadounidenses, que lo que están viendo no es algo que de hecho deba preocuparles ni en lo que deban creer. Es difícil entonces abordar otro tema y decir: “Créanme en esto”. Y con demasiada frecuencia uno se encuentra con que hay muchos más congresistas que te dirán en privado que algo es un genocidio que los que lo declararán públicamente. Y mientras exista la percepción de una diferencia entre lo que la gente cree y lo que está dispuesta a decir, habrá escepticismo y, francamente, desesperanza entre quienes se preguntan si deberían o no involucrarse en la política.

Entonces, ¿la prueba de fuego para un político que quiera formar parte de tu coalición debería ser su postura sobre la guerra de Gaza y su compromiso de calificarla de genocidio? Creo que es una parte importante. No diría que haya una prueba de fuego específica, como si se tratara de crear un molde único para la persona a la que apoyaría para cualquier cargo. Lo que diría es que hay que tener una visión clara, poder describir las cosas como son y luchar por aquello que se le ha negado a la gente trabajadora.

¿Pero puede incluir a aquellos que apoyan a Israel y apoyan el respaldo de Estados Unidos a Israel? Cuando me preguntaste antes cuál es mi partido, dije: el Partido Demócrata.

Pero te lo estoy preguntando a ti. No sobre lo que hay dentro del Partido Demócrata, sino… Mi punto es que la importancia de una coalición amplia es que es fundamental poder trabajar con personas con las que quizá no estemos de acuerdo en absolutamente todos los temas. Y eso lo puedes ver incluso en el gobierno que formé; no es un gobierno en el que, en cada entrevista de trabajo, le pregunte a alguien, “¿Qué piensas sobre Israel y Palestina?”. Francamente, eso tiene muy poco que ver con la mayoría de las cosas para las que estoy contratando. Buscas experiencia. Buscas hacer realidad las ambiciones de tu plataforma política y formar un equipo capaz de hacerlo. Y cuando se trata de mi apoyo a candidatos al Congreso o a quienes se postulan para escaños legislativos estatales, tienen que mostrar una visión del mundo que responda a esa desesperanza y que también aborde cómo harían realmente para ofrecer algo diferente.

¿Y sentiste que Espaillat no hizo eso? No.

Un retrato en blanco y negro de Zohran Mamdani, que sonríe y sostiene su mano, con la palma hacia abajo, cerca de su barbilla.
Credit…Devin Oktar Yalkin para The New York Times

La exvicepresidenta y candidata presidencial Kamala Harris te llamó recientemente. Según se informa, está contactando a grupos propalestinos o a personas con posturas propalestinas. Se dice que está considerando volver a postularse a la presidencia. Como vicepresidenta de Biden, ella está estrechamente asociada con el apoyo de Estados Unidos a Israel durante la guerra de Gaza. ¿Crees que pueda recuperar la confianza en ese tema? Creo que el primer paso para cualquiera que esté pensando en postularse es ser honesto sobre lo que vemos hoy y sobre lo que haría falta para cambiarlo. Y cuando digo lo que haría falta, una de las características comunes de todas las personas a las que apoyé para el Congreso fue que cada uno de esos candidatos habló sobre cómo respaldaría la legislación Bloqueen las Bombas [que restringiría la venta o transferencia de determinadas armas a Israel]. Eso habla de un rechazo a seguir siendo cómplices de un genocidio. Y estamos hablando de millardos de dólares en apoyo material. Así que creo que el primer paso para cualquier candidato presidencial que busque ganarse la confianza de la gente en todo el país es reconocer lo que nuestra política ha provocado y lo que lograría una política diferente.

¿Escuchaste eso de ella? De verdad aprecié que la vicepresidenta me buscara, y creo que es una parte crucial de esta etapa inicial.

Durante su convención demócrata de 2024 no se permitió hablar en absoluto a las voces propalestinas. Escuché hablar de eso a personas de la comunidad activista. Se sintieron traicionadas por el hecho de que no se les permitiera participar públicamente; sentían que sus voces habían sido silenciadas. ¿Qué tan perjudicial crees que fue eso para ella? Creo que lo que la gente quería en ese momento era saber que su voz también tenía cabida en este partido al que llamamos nuestro hogar. Lo que agradezco es que ahora —hoy— esa voz esté siendo escuchada. Y está siendo escuchada no solo porque hay personas que la representan y que están entrando en los pasillos del Congreso, sino también porque quienes durante mucho tiempo han defendido la idea de la universalidad de los derechos humanos ahora están siendo tratados como partes fundamentales de la conversación política, cuando antes ni siquiera era una conversación que a menudo se permitiera tener.

¿Crees que el Partido Demócrata puede convertirse en el partido de los derechos de los palestinos? Creo que puede convertirse en el partido de los derechos humanos para todos, y eso también debe incluir a los palestinos. Creo que la gente está cansada de que se hagan excepciones.

Una de las cosas que quería preguntarte era cuál es tu visión más amplia para tu coalición ahora que te estás involucrando en contiendas federales. Darializa Avila Chevalier tiene una postura particular sobre la inmigración. Ella rechaza todas las deportaciones, incluso las de delincuentes violentos. Dijo que las fronteras son un concepto filosófico. ¿Cómo ves el tema de la seguridad fronteriza? ¿Qué política fronteriza debería tener Estados Unidos? ¿Deberían los migrantes poder solicitar asilo en la frontera entre Estados Unidos y México? Creo que se debería tener una política fronteriza que sea segura y que también se defina por cierta humanidad. Cuando hablamos de inmigración, a menudo se la trata simplemente como un tema político de debate. El ICE es una agencia que ha aterrorizado a estadounidenses por todo el país y a otras personas que viven en este país. Apenas el otro día, un hombre en Maine se despidió de su esposa y su hija, y momentos después agentes del ICE le dispararon. Y esto no fue ni un mes después de que un hombre fuera asesinado en Texas.

Fui a una barbería dominicana en Harlem, y el dueño me decía que todos los que estaban en la barbería tenían estatus migratorio legal. Y, sin embargo, a la mayoría les daba terror ir a trabajar porque saben que muchas de las operaciones del ICE tienen poco que ver con la legalidad. Tienen que ver con la discriminación por perfil racial y con la visión de crear la mayor maquinaria de deportación que este país haya visto jamás, y con la idea de este país al que tantos llamamos nuestro hogar ya no tendría lugar para nosotros.

El Partido Demócrata ha tenido dificultades para ganarse el apoyo de la gente con sus políticas fronterizas, tomando en cuenta lo que ocurrió durante el gobierno de Biden, cuando la frontera, como algunos la describirían, estaba desbordada. Y eso tuvo impactos aquí en la ciudad de Nueva York. E hizo que la gente se sintiera muy descontenta. Así que me gustaría entender qué es una política fronteriza humana para ti. No creo que “segura” y “humana” sean conceptos incompatibles. No creo que la única manera de hacer cumplir las leyes migratorias sea mediante el ICE. Creo que a menudo nos obligan a elegir entre opciones falsas.

¿Pero harías que los solicitantes de asilo puedan, por ejemplo, pedir asilo en la frontera entre EE. UU. y México? ¿Cuál es la ley hoy? ¿A qué tienen derecho, legalmente?

Bajo el presidente Trump, la ley hoy dice que no pueden. Y a consecuencia de eso la frontera ha registrado una caída drástica en los cruces ilegales. Esa es la tensión que mucha gente percibe. Creo que lo que hemos visto por parte del gobierno republicano ha sido un deseo de convertir toda forma de inmigración en ilegal. Y yo me encuentro ante ti como uno de los primeros alcaldes inmigrantes de nuestra ciudad en generaciones. Lidero una ciudad donde, de ocho millones y medio de habitantes, más de tres millones son inmigrantes. Y, por eso, cuando hablamos de solicitudes legítimas de asilo, creo que deben ser respetadas. Hablo sobre nuestro orgullo de ser una ciudad santuario en términos de las políticas que practicamos. Te daré un ejemplo de esas políticas: nosotros estamos dispuestos a colaborar con el gobierno federal en más de 170 delitos graves si una persona ha sido condenada por alguno de ellos. Lo que no estamos dispuestos a hacer es participar en la aplicación de la ley de inmigración civil con un gobierno federal que ha dicho abiertamente que quiere deportar a una gran mayoría de personas por crímenes que ni siquiera conoceremos. Ahí es donde veo la tensión.

¿Has estado alguna vez en la frontera entre EE. UU. y México? No.

Llevas año y medio en el cargo. Tus índices de aprobación son muy altos: 58 por ciento en la ciudad de Nueva York, según la encuesta más reciente de Siena. Y ese es un número que de hecho ha subido, algo poco común en nuestro momento político actual. Has logrado grandes avances en dos de tus tres promesas de campaña principales: un comienzo en el cuidado infantil universal y el congelamiento del alquiler. Los autobuses gratuitos aún no son una realidad, pero acabas de lanzar todo un nuevo proyecto para hacer que los autobuses sean más rápidos. Sí: 175 rutas. Hasta seis minutos ahorrados por trayecto.

Creo que a la gente le resulta alentador que te entusiasmes tanto con estos temas. Porque hace una diferencia. Creo que a menudo se pasa por alto, pero más de un millón de neoyorquinos dependen del autobús.

Mientras pensaba en las ambiciones que has planteado, me preguntaba —y sé que esta es una pregunta un poco absurda—, pero si tuvieras una varita mágica, si el dinero no fuera un problema y pudieras promulgar cualquier cosa, ¿qué harías? Estaría haciendo las mismas cosas que estoy haciendo ahora.

Oh, vamos. Solo sería mucho más fácil.

Una cosa que me apasiona mucho es el cuidado infantil universal. Eso sería. Y la razón por la que sería eso es que, ahora mismo en nuestra ciudad, para costear el cuidado infantil de un niño de 2 años, como familia necesitas ganar 334.000 dólares. Esa es una cantidad extraordinaria de dinero. Y si como familia están ganando 300.000 dólares, aún no es suficiente. Si eso no logra cumplir con lo mínimo de lo que significa criar a una familia en esta ciudad, es un verdadero problema.

Este año, aseguramos 1200 millones de dólares. Vamos a hacer que el cuidado infantil sea gratuito para 2000 niños este otoño, 12.000 el próximo otoño, y para cada niño de 2 años al final de cuatro años. Pero si tuviera una varita mágica y pudiera decir “wingardium leviosa” o cualquier hechizo, sí, me encantaría hacerlo gratuito en un instante. ¿Y tú? ¿Tú qué harías?

¿Qué haría yo si pudiera hacer absolutamente cualquier cosa? Es una pregunta difícil, ¿no? Ponte en mis zapatos por un minuto.

O sea, personalmente, más espacio en parques, más espacio al aire libre. ¡Pensé que no me podía equivocar con esa pregunta, y ahora siento que lo hice! [Risas] ¿Cuál es tu parque favorito en la ciudad de Nueva York?

Central Park. ¡Vamos! Esfuérzate un poco más.

No, no me voy a esforzar un poco más. Yo te estoy entrevistando a ti, no tú a mí. Perdón, ¡debería saber cuál es mi lugar! [Risas]

Mantente en tu lugar, alcalde Mamdani. Quiero hablar sobre la economía de Nueva York, porque gran parte de ella está construida en torno a Wall Street, las finanzas, los bienes raíces. ¿Qué tan importante es para ti tener una buena relación con esos sectores? ¿Y cómo dirías que es tu relación con esos sectores? Creo que es importante. Y lo que tengo en común con los líderes de esos sectores —incluso en medio de desacuerdos, porque creo que podemos aumentarles un poco más los impuestos a los neoyorquinos más ricos— lo que nos une es que creemos en la ciudad y nuestro compromiso con su vitalidad continua.

El otro día fui al anuncio de la nueva sede de American Express en el Two World Trade Center. Y una cosa que me llamó la atención fue que estos líderes empresariales no solo toman decisiones pensando en dólares y centavos; también están tomando decisiones pensando en invertir en la ciudad y en lo que la ciudad representa.

Creo que todos los que te han escuchado hablar sobre American Express y otras grandes organizaciones que van a estar empleando personas —Anthropic, etcétera— se han preguntado: ¿Cómo ve un socialista democrático como tú el papel de los negocios y la industria privada? ¿Cómo es el desarrollo económico socialista? Porque por la forma en que hablas, suenas como cualquier alcalde capitalista. Dios mío. [Risas] Mira, creo que tenemos que ir más allá de los indicadores típicos de lo que hace a una economía fuerte. Sí, es la ciudad más rica. Y también es una ciudad donde una de cada cuatro personas vive en la pobreza. Así que siempre celebraré la inversión continua en esta ciudad. Y también buscaré asegurar que más y más neoyorquinos puedan ser parte de esos beneficios. Porque cuando hablamos de nuestra visión para esta ciudad, la agenda de asequibilidad, es que aquellos que ayudan a construirla también puedan vivir en ella.

Y en este momento, muchas personas trabajadoras, si les preguntas dónde viven, no te dirán un vecindario dentro de los cinco distritos. Te dirán un estado vecino. Te dirán que viven en Jersey City. Te dirán que viven en Connecticut. Dirán que viven en Pensilvania. Creo que así es como una ciudad se convierte en un museo; no en un testamento vivo de la posibilidad de las personas trabajadoras. En los primeros cinco meses de este año, sumamos más de 21.000 empleos. De cualquier área metropolitana en el país, es la de más rápido crecimiento.

Bueno, las cifras recientes de empleo de la ciudad no son particularmente buenas. La tasa de desempleo es comparativamente alta. No has nombrado a un director para la Corporación de Desarrollo Económico, que es una herramienta importante que los alcaldes de la ciudad de Nueva York tienen para el desarrollo y la creación de empleo. Y ha habido una sensación de que tal vez eso esté enviando un mensaje a la comunidad empresarial de que no estás tan interesado en esas asociaciones público-privadas como lo han estado otros alcaldes. Me interesan muchísimo, y estamos en los procesos finales de entrevistas para ese puesto. Quiero que aporten una serie de habilidades que puedan cumplir con el desarrollo económico de una manera que vaya más allá de lo que hemos visto en los últimos años. Y diré que, incluso en medio de la búsqueda de un nuevo líder para nuestra corporación de desarrollo económico, la CDE sigue trabajando. Especialmente cuando se trata de nuestra agenda de establecer supermercados administrados por la ciudad. Ese trabajo actualmente forma parte de las responsabilidades de la CDE, y han hecho un muy buen trabajo para impulsarlo.

Hablemos sobre la labor policial. Los asesinatos y tiroteos están en mínimos históricos. Pero hay… ¡Sabía que venía un “pero”!

Un retrato en blanco y negro de Zohran Mamdani sentado en una silla de cuero, con los codos en los reposabrazos y las manos presionadas una contra otra frente a su barbilla.
Credit…Devin Oktar Yalkin para The New York Times

Hay otra tensión allí que creo que la gente está tratando de entender. La DSA (Socialistas Democráticos de América) ha expresado un gran escepticismo ante las tácticas del Departamento de Policía de Nueva York y de tu comisionada de policía, Jessica Tisch. Ella permaneció en el cargo desde el gobierno de Adams, y es una multimillonaria proisraelí. Es una tecnócrata. Ha sido muy exitosa en su trabajo. Tú la has apoyado públicamente en repetidas ocasiones, pero también acabas de dar marcha atrás a la contratación de 600 nuevos agentes de policía. Y se ha informado que parte de la razón fue las quejas de la DSA. ¿Ves una tensión entre tu organización y tu comisionada de policía? De las muchas palabras que usaste para describir a nuestra comisionada de policía, las dos más importantes, creo, fueron “muy exitosa”. Cuando se trata de la cuestión del tamaño de nuestra fuerza policial, he dicho una y otra vez que la fuerza policial que ha logrado este tipo de mínimos históricos es en la que confío para seguir brindando ese tipo de seguridad pública, y que vamos a poder hacer eso dentro de nuestra plantilla autorizada, lo cual también viene como parte de un enfoque en todas las agencias de la ciudad sobre cómo lograr ahorros tras heredar un déficit fiscal de 12.000 millones de dólares.

¿Qué tan comprometido estás con que la comisionada Tisch sea parte de tu gobierno? Porque filosóficamente son muy diferentes. Sí, y creo que parte de lo que significa ser neoyorquino es trabajar con personas con quienes puedas tener un desacuerdo en uno o dos temas. Y cualquiera que trabaje para mí en este momento, es alguien con quien quiero seguir trabajando mañana, y el día siguiente.

Quieres hacer de Nueva York un modelo a nivel nacional. Y entonces la manera en que piensas sobre la labor policial, sobre las alianzas con la clase económica, tiene mucha más relevancia debido a tu propio interés en que ese modelo trascienda los límites de la ciudad de Nueva York. Cuando estaba en campaña para este cargo, escuchaba una y otra vez que sería una catástrofe si ganaba, en términos de fuga de capitales y delincuencia. Y lo que hemos visto es que gran parte de lo que se presenta como una amenaza tiene muy poca relación con la realidad.

Parte de esta discusión, por supuesto, tiene que ver con la organización a la que perteneces, la DSA; está viviendo un momento importante, ¿no? Se habla de ella tanto en términos positivos como negativos, por decirlo suavemente. Y en el centro de todo está la idea de que lucha por la clase trabajadora. Y eso me hizo preguntarme: ¿Cómo defines a la clase trabajadora? Creo que, si tienes que trabajar para pagar tus cuentas, esa es una manera de definir lo que significa formar parte de la clase trabajadora.

Entonces, ¿alguien que gana 250.000 dólares al año es de clase trabajadora? No me he preguntado dónde empieza y dónde termina. Lo que diría es que aquellos que están trabajando para intentar costear las dignidades básicas de la vida y no pueden hacerlo, creo que eso también es clase trabajadora. A menudo nos preguntan cómo dividimos a este país. Creo que en este país solo hay una mayoría: es la clase trabajadora.

Eso simplemente no me suena cierto. ¿Tú qué piensas?

Simplemente me parece una respuesta demasiado fácil para una pregunta complicada. Porque, políticamente, si dices que todos son la clase trabajadora, o que cualquiera que recibe un salario pertenece a la clase trabajadora, sí, eso amplía tu base. Pero hablando en términos prácticos, estamos divididos por ingresos, y especialmente si quieres cobrarles impuestos a las personas, importa dónde trazas esas líneas. Yo la tracé en alrededor de un millón de dólares al año.

Entonces, ¿cualquiera con menos de un millón de dólares al año en ingresos es de clase trabajadora? [Risas] Eso no es lo que estoy diciendo. Solo digo que, en términos de política fiscal, creo que gran parte de nuestra política ha sido un debate sobre a quién dejas fuera. Y a mí me interesan más los debates sobre cómo atraes a más personas. Pero sí, de verdad quiero subirles los impuestos a las personas que ganan más de un millón al año.

Alguien que es conserje va a sentirse de cierta manera sobre esa descripción si los estás metiendo en el mismo saco con alguien que es abogado. Esa parece una distinción que podría importar. Cuando yo estaba en campaña, una pregunta que me hacían era: ¿Qué significa ser un socialista democrático? Y solo lo menciono porque creo que a veces hay una fijación con definir algo. Y lo que descubrí es, cuando tocaba las puertas de los neoyorquinos, que ellos simplemente preguntaban: “¿Tu visión me incluye?”. No es que todos ganen la misma cantidad de dinero o enfrenten el mismo nivel de dificultades, sino que simplemente quieren saber: ¿Hay alguna manera de que puedan trabajar tan duro y permitirse una buena vida en la ciudad?

He notado que cuando intento obtener detalles específicos, te desvías al tema de lo que los neoyorquinos quieren y no quieren. Y he descubierto que los políticos, en mi experiencia… Oh, no.

Cuando les hago preguntas… ¿Yo soy uno de ellos?

Bueno, eres el alcalde de la ciudad de Nueva York. Cuando intento que definan algo y ellos no quieren, suelen recurrir a una respuesta muy amplia. Mira, creo que te lo definí como alguien que trabaja para costear su vida. También creo que, sin importar cómo lo definas, tenemos el entendimiento de que aquellos que batallan para pagar el alquiler, batallan para pagar sus compras del supermercado, batallan para pagar el cuidado de sus niños, son las personas que deberían estar en el centro de nuestra visión para lo que viene después.

El otro tema que se ha mencionado mucho sobre el DSA es, por supuesto, la investigación de antecedentes. Acabamos de ver cómo la campaña de Graham Platner, en Maine, se vino abajo por acusaciones de agresión sexual. Y tu principal asesor, Morris Katz, fue una pieza clave en esa campaña. Ha sido un desastre bastante grande. ¿Ha disminuido tu fe en Katz? ¿Lo culpas en parte por lo que pasó? No. Primero, solo diré que cuando me enteré de las acusaciones tan graves que salieron a la luz y me preguntaron qué debía pasar con esa campaña, respondí que debía terminar. Y creo, en cuanto a Morris, que él es alguien que ayuda a construir campañas para candidatos que luchan por esa misma visión de dignidad para la clase trabajadora. Y él, yo y muchas otras personas coincidimos en que no hay cabida ni tolerancia para la violencia o las agresiones sexuales dentro de ese tipo de visión.

Pero hubo muchas señales de que Graham Platner tenía un pasado problemático. Y entonces alguien que fue tan fundamental en su campaña y en su ascenso, ¿no debería ser juzgado por eso? Creo que debería ser juzgado por la decisión que tomó al final del asunto, que es alejarse de esa campaña tan pronto como pudiera concluirse.

Hay moderados en el Partido Demócrata que han pedido expulsar a la DSA de la coalición demócrata. Yo quiero plantearlo al revés. ¿Hay espacio para los demócratas moderados en el partido que tú quieres construir? Sí. Punto. No me interesa expulsar gente de partidos. Creo que eso es lo que haces cuando no puedes ganar el debate dentro del partido.

¿Incluso si trabajan con el AIPAC? Si son demócratas y se postulan como demócratas y ganan como demócratas, entonces deberían ser parte del Partido Demócrata. Hay personas con las que tengo desacuerdos vehementes en cualquier cantidad de temas. Pero si podemos encontrar un punto de acuerdo, en eso voy a enfocar esa relación. Si solo buscas personas con las que estés de acuerdo en todo, entonces da igual que te quedes en casa y te mires en un espejo.

Tengo una gran pregunta inspirada en la entrevista que le hizo mi colega a Mick Jagger. Esa transición no la vi venir.

En esa entrevista, Jagger dijo que para ser una estrella de rock tienes que tener un ego enorme. Y me hizo preguntarme, habiendo entrevistado a tantos políticos, qué rasgos de personalidad crees que necesitas tener para ser un político exitoso. Porque ahora eres considerado uno de los políticos más exitosos. Especialmente en una época en la que la política es bastante brutal. Creo que hay un cierto nivel de absurdo que tienes que tener como parte de ti mismo para creer que deberías ser tú.

Lo que creo que es sumamente importante, especialmente ahora, es la honestidad. Una honestidad sobre lo que crees, por lo que estás luchando, y que puedas mantener esa honestidad, especialmente con las personas con las que no estás de acuerdo. Porque creo que lo que los neoyorquinos y los estadounidenses buscan es poder confiar en ti, independientemente de si les caes bien o están de acuerdo contigo. Pueden confiar en lo que defiendes. Y me di cuenta de que había muchas personas, cuando estaba en campaña para alcalde, que decían algunas cosas en las que no estaban de acuerdo conmigo, pero también apreciaban poder saber exactamente de qué se trataba mi campaña. Tienes que poder explicar qué es lo que estás haciendo y por qué lo estás haciendo. A menudo parece que la única respuesta es el poder. Esa no es una buena respuesta. No puede ser una buena respuesta. Tiene que ser: ¿Por quién estás luchando? ¿Y por qué? ¿Y cómo? Esas son preguntas que con demasiada frecuencia hacen que la gente tropiece.

Sabes, si pienso en ti y en el presidente Trump… Mick Jagger.

Mick Jagger, el presidente Trump. Son personas que tienen poder, carisma, han tenido éxito. La imagen pública del presidente Trump gira en torno a la venganza, la ira y la idea de luchar por sus seguidores. A ti se te conoce por sonreír mucho, y puedo dar fe de ello después de esta entrevista. Y me pregunto cuál es la filosofía política detrás de eso. Más allá del rasgo de personalidad; quizá simplemente eres una persona optimista por naturaleza. Son dos modelos exitosos, pero diferentes. Ojalá pudiera decir que adopté esto como parte de un proyecto político, pero tengo que darles el crédito a mis padres y a mis abuelos, porque fue algo que fomentaban cuando era niño. Y creo que en ambos casos, lo que describes es que le estás mostrando al mundo algo sobre quién eres. A menudo parece que los políticos son lienzos en blanco y se supone que todos los demás deben pintarlos. Creo que es hora de mostrarle a la gente: “Este soy yo. Tal vez no les guste, tal vez sí, pero este soy yo”.

Quiero entender un poco del lado personal de lo que significa ser alcalde. Tu esposa, Rama Duwaji, solo tiene 29 años. Tú solo tienes 34. Se conocieron en Hinge. Se casaron apenas el año pasado. Ahora ambos viven en Gracie Mansion [la residencia oficial del gobernador]. ¿Cómo ha sido este primer año de adaptarse a la vida de recién casados y, al mismo tiempo…? Es mucho. Y no querría hacerlo con nadie más. Estar casado con el amor de mi vida mientras dirijo la ciudad que amo, realmente no puedo pedir más. Y en ella he encontrado a alguien que es… un oasis.

¿Crees que el escrutinio al que ella ha sido sometida es justo? No. Creo que esto se remonta a una concepción, en muchos sentidos anticuada, de lo que se supone que debe ser la esposa de un político. Ella tiene su propia identidad. Es una artista increíble y, sin embargo, gran parte de la manera en que hoy se relaciona con el mundo se interpreta a través del hecho de ser mi esposa. Y algunos de los momentos que más alegría me dan son cuando la gente se me acerca para decirme que le encanta el arte de Rama. Sí, es mi esposa, pero eso es lo que ella hace. Yo soy alguien a quien ella ama.

Estás al frente de un verdadero cambio de vibra en la ciudad de Nueva York. Como me dijo un neoyorquino, ahora es un poco más divertido vivir aquí. Los Knicks ganaron, la boda de Taylor Swift, el Mundial. ¿Te invitaron a la boda de Taylor Swift? No.

Ni siquiera te invitaron. ¡Creo que está bien!

Ahora eres el gran animador de Nueva York. ¿Cómo mantienes ese impulso cuando terminan las fiestas? Tenemos que hacer de este un lugar donde la gente quiera vivir por cómo se siente cuando viven aquí. Es un honor ser alguien que tiene la oportunidad de compartir con el resto del mundo lo que hace que la ciudad sea tan especial, y nosotros decimos: bienvenidos a casa.

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Final del Mundial: calculan que los argentinos que viajaron a último momento demandaron US$58 millones en divisas

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La pasión futbolera volvió a mostrar su capacidad de movilizar recursos económicos a gran escala. La final del Mundial 2026 entre Argentina y España no solo concentró la atención deportiva del país, sino que también generó una significativa salida de divisas. Según un informe de la consultora Qualy, los argentinos que decidieron viajar a último momento hacia Estados Unidos demandaron alrededor de US$58 millones, entre pasajes, alojamiento, entradas y gastos asociados.

El estudio pone el foco en los denominados “viajeros incrementales”, es decir, aquellos hinchas que no tenían previsto permanecer en Estados Unidos durante el torneo y resolvieron viajar exclusivamente para asistir al partido decisivo disputado en el MetLife Stadium, en Nueva Jersey, con capacidad para 82.500 espectadores.

Las estimaciones indican que entre 3.000 y 5.900 argentinos integran este grupo, dependiendo del nivel de participación nacional en las tribunas. La consultora calcula que aproximadamente el 45% de los argentinos presentes en el estadio viajó exclusivamente para la final, mientras que el 55% restante ya se encontraba en territorio estadounidense siguiendo la Copa del Mundo.

El análisis plantea tres escenarios posibles. En el más conservador, los argentinos representarían el 8% del público total, equivalente a unas 6.600 personas, de las cuales 3.000 serían viajeros de último momento. Un escenario intermedio eleva la presencia argentina al 12% del estadio, con 9.900 hinchas y unos 4.500 viajeros incrementales. En la hipótesis más optimista, el público albiceleste alcanzaría el 16% de la capacidad del MetLife Stadium, es decir, unas 13.200 personas, con cerca de 5.900 argentinos que emprendieron el viaje en los días previos al encuentro.

El fuerte desembolso no respondió únicamente al costo de los vuelos internacionales. La escasez de entradas impulsó los precios a niveles inéditos. Bajo el esquema de Dynamic Pricing implementado por la FIFA, las localidades ajustan su valor en función de la demanda, replicando la lógica utilizada por las aerolíneas y la industria hotelera.

En ese contexto, las ubicaciones más económicas disponibles en el mercado secundario y en los canales oficiales de reventa llegaron a cotizar entre US$7.000 y más de US$10.000, reflejando una demanda extraordinaria para uno de los eventos deportivos más convocantes del planeta.

Desde Qualy señalan que la composición del público también explica esta dinámica. Una parte considerable de las entradas corresponde a cupos previamente asignados por la FIFA, patrocinadores, federaciones nacionales, compradores corporativos y otros clientes que habían asegurado sus lugares con anticipación, reduciendo la oferta disponible para el público general y potenciando la escalada de precios.

Más allá del resultado deportivo, el fenómeno ofrece una radiografía del creciente peso de la denominada economía de las experiencias. En un contexto donde el acceso a eventos internacionales de gran magnitud se convierte en un bien escaso, miles de argentinos optaron por priorizar el consumo asociado a vivencias únicas, aun cuando ello implicara realizar un importante esfuerzo financiero y una significativa demanda de divisas.

El caso también vuelve a poner sobre la mesa el impacto económico del turismo deportivo internacional. Si bien representa una salida de dólares para la economía argentina en el corto plazo, evidencia al mismo tiempo la capacidad que tienen los grandes eventos para movilizar sectores como el transporte aéreo, la hotelería, el entretenimiento y los servicios, consolidándose como una de las actividades de mayor dinamismo dentro de la economía global.

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Argentina-España: la final del Mundial desata un negocio millonario con paquetes VIP de hasta US$ 35.000 por persona

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La clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial 2026 no solo desató una ola de entusiasmo deportivo. También activó una economía paralela donde el lujo, la exclusividad y la escasez impulsaron un mercado que mueve millones de dólares en cuestión de horas. A tres días del partido frente a España, viajar a Estados Unidos se convirtió en una carrera contrarreloj para quienes buscan vivir el encuentro desde el estadio, aunque el costo de esa experiencia quedó reservado para un reducido grupo de viajeros de alto poder adquisitivo.

La demanda fue tan intensa que los vuelos comerciales disponibles prácticamente desaparecieron pocas horas después de la victoria frente a Inglaterra. Según datos del sector turístico, las búsquedas de pasajes hacia Nueva York aumentaron un 6.000% inmediatamente después de la clasificación argentina, reflejando un fenómeno que excede el interés deportivo y alcanza a toda la cadena de servicios vinculados al turismo internacional.

El impacto también se trasladó a Aerolíneas Argentinas, que respondió con dos vuelos especiales operados con Airbus A330-200. Los 540 lugares ofrecidos se agotaron en apenas doce horas, confirmando una demanda muy superior a la capacidad disponible.

Frente a ese escenario, la aviación ejecutiva encontró una oportunidad de negocios. Empresas especializadas comenzaron a ofrecer paquetes integrales que incluyen vuelos privados, alojamiento, traslados y entradas preferenciales para la final.

Entre las propuestas más exclusivas aparece Oliver Jets, que comercializa una experiencia completa desde Buenos Aires por US$ 35.000 por pasajero. El paquete contempla el traslado en aeronaves privadas junto con servicios premium diseñados para clientes corporativos y viajeros de alto patrimonio.

Otras compañías optaron por comercializar directamente las aeronaves. Flyzar ofrece un vuelo privado para grupos de hasta 14 pasajeros con un costo cercano a los US$ 200.000 por avión, lo que representa alrededor de US$ 15.000 por persona con ocupación completa. En tanto, Welojets cotiza vuelos desde US$ 130.000 para aeronaves ejecutivas de diez pasajeros o más, cifra a la que deben sumarse tasas aeroportuarias extraordinarias en Nueva York que rondan los US$ 15.000 debido a la elevada demanda de operaciones privadas durante el fin de semana de la final.

La otra gran variable del mercado son las entradas. Conseguir un ticket para presenciar el partido entre Argentina y España se convirtió en uno de los activos más demandados del Mundial. En la reventa oficial, los valores oscilan entre US$ 7.000 y US$ 39.000, dependiendo de la ubicación y del acceso a sectores de hospitalidad, consolidando un segmento donde la experiencia deportiva se fusiona con el turismo de lujo y el entretenimiento corporativo.

La presión sobre la demanda también alcanzó al alojamiento. Encontrar disponibilidad para el fin de semana de la final implica desembolsar alrededor de $778.000 para las opciones hoteleras más económicas, mientras que un departamento para dos personas durante tres noches puede superar los $998.000, reflejando el fuerte incremento de precios que suele acompañar a los grandes eventos internacionales.

Más allá del resultado deportivo, la final entre Argentina y España confirma cómo los grandes acontecimientos globales generan un importante efecto económico sobre múltiples sectores. Aviación, hotelería, gastronomía, transporte y entretenimiento conforman un ecosistema que multiplica ingresos alrededor del espectáculo deportivo.

En ese contexto, la final del Mundial 2026 también exhibe una creciente segmentación del mercado turístico. Mientras miles de hinchas agotaron en pocas horas las alternativas tradicionales para acompañar a la Selección, otro grupo accede a experiencias personalizadas donde el viaje, la hospitalidad y el acceso exclusivo forman parte de un producto premium cuyo valor puede superar ampliamente el ingreso anual de una familia promedio argentina.

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Mundial 2026: la polémica por el transporte expone la otra cara del negocio multimillonario de la FIFA

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La discusión sobre el costo del Mundial 2026 ya no se limita al precio de las entradas. A menos de un año del inicio de la mayor Copa del Mundo de la historia, una nueva controversia comenzó a ocupar el centro de la escena: el elevado costo del transporte para llegar a los estadios en algunas de las principales sedes de Estados Unidos.

La situación resulta especialmente sensible porque el torneo organizado por Estados Unidos, Canadá y México aspira a convertirse en el evento deportivo más grande jamás realizado por la FIFA, con 48 selecciones, 104 partidos y millones de espectadores movilizándose entre ciudades y estadios. Sin embargo, para muchos aficionados, asistir a un partido implica afrontar gastos adicionales que en algunos casos alcanzan niveles comparables al valor de una entrada.

El caso más emblemático se registra en la región de Nueva York y Nueva Jersey, donde se disputarán ocho encuentros, incluida la final del 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium. Allí, los aficionados que viajen desde Manhattan deberán desembolsar 98 dólares por un pasaje ferroviario de ida y vuelta, una cifra que generó cuestionamientos de dirigentes políticos, organizaciones de hinchas e incluso de la propia FIFA.

La polémica se intensificó porque el precio originalmente anunciado por NJ Transit, la empresa estatal de transporte de Nueva Jersey, alcanzaba los 150 dólares. Tras semanas de presión pública y negociaciones, la tarifa fue reducida en dos oportunidades hasta llegar al valor actual. Aun así, el monto continúa muy por encima de los aproximadamente 13 dólares que cuesta habitualmente el mismo recorrido durante los partidos de la NFL que disputan los New York Giants y los New York Jets.

El estadio MetLife de Nueva Jersey acogerá la final del 19 de julio

La controversia también alcanza a quienes planean llegar en vehículo particular. Los estacionamientos cercanos al estadio registran tarifas que en días de partido superan los 200 dólares, incrementando aún más el costo total de la experiencia mundialista.

Boston aparece como el segundo foco de conflicto. Los servicios especiales de tren hacia el Gillette Stadium costarán 80 dólares ida y vuelta, cuatro veces más que el precio habitual que pagan los espectadores durante otros eventos deportivos. Las autoridades locales justifican el valor argumentando la necesidad de desplegar servicios extraordinarios para movilizar a decenas de miles de personas hacia un estadio ubicado a unos 45 kilómetros del centro urbano.

Sin embargo, el escenario no es uniforme en todas las sedes. Algunas ciudades optaron por estrategias diametralmente opuestas. Miami anunció servicios gratuitos de autobuses hacia el Hard Rock Stadium con el objetivo de reducir la congestión vehicular y facilitar el acceso de los espectadores. En Kansas City, los servicios de traslado costarán apenas 15 dólares ida y vuelta, mientras que Filadelfia logró un acuerdo con Airbnb para financiar transporte gratuito de regreso después de los partidos. Atlanta, Houston y Seattle, por su parte, mantendrán las tarifas regulares de sus sistemas de transporte público.

Detrás de la discusión aparece una cuestión de fondo que trasciende al Mundial: quién debe asumir los costos extraordinarios de organizar un megaevento deportivo global. Cuando Estados Unidos, Canadá y México obtuvieron la sede en 2018, los contratos contemplaban transporte gratuito para los poseedores de entradas. Sin embargo, la FIFA modificó esa exigencia en 2023 al considerar que representaba una carga financiera excesiva para las ciudades anfitrionas.

Desde entonces, las sedes quedaron obligadas únicamente a garantizar la existencia de servicios de transporte, sin necesidad de subsidiarlos. Esa modificación trasladó gran parte de la discusión financiera a gobiernos locales, operadores de transporte y aficionados.

El debate adquiere una dimensión aún más sensible cuando se observan las cifras económicas del torneo. La FIFA proyecta ingresos cercanos a los 13.000 millones de dólares durante el ciclo 2023-2026, casi el doble de los 7.500 millones registrados en el período anterior. Este dato es utilizado por quienes sostienen que la organización debería asumir una parte de los costos logísticos asociados a la movilidad de los espectadores.

La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, calculó que transportar de forma segura a unos 40.000 aficionados por partido demandará cerca de 48 millones de dólares para NJ Transit. Desde su perspectiva, resulta difícil justificar que semejante carga recaiga sobre los contribuyentes locales mientras la FIFA obtiene ingresos récord. Una postura similar expresó el líder demócrata del Senado estadounidense, Chuck Schumer, quien cuestionó que los residentes deban afrontar tarifas que considera excesivas para asistir a los encuentros.

El tren entre Nueva York y el estadio en Nueva Jersey suele costar US$12,90

La FIFA rechaza esos argumentos. El organismo sostiene que eliminó la obligación de transporte gratuito precisamente para aliviar las finanzas de las ciudades anfitrionas y afirma haber trabajado durante años junto a las sedes para desarrollar planes de movilidad eficientes. También recuerda que en otros eventos deportivos o musicales celebrados en los mismos estadios los organizadores no suelen hacerse cargo del traslado de los asistentes.

La discusión deja al descubierto una tensión cada vez más frecuente en los grandes eventos internacionales: mientras los beneficios económicos globales se concentran en organizaciones deportivas, patrocinadores y cadenas comerciales, una parte significativa de los costos operativos termina siendo absorbida por gobiernos locales y usuarios finales.

A medida que se acerca el inicio del Mundial 2026, el debate sobre el precio del transporte amenaza con convertirse en uno de los temas más incómodos para la organización. Porque más allá del espectáculo deportivo, la verdadera pregunta es quién paga la factura de un negocio que promete ser el más rentable en la historia de la FIFA.

Con información de la BBC Mundo

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Bombazo en Nueva York: La justicia anula el fallo de USD 16.100M contra Argentina por YPF

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Por Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL. En un giro histórico, la Corte de Apelaciones del 2do Circuito de Manhattan dictaminó este viernes la anulación de la sentencia que obligaba a la República Argentina a pagar una cifra astronómica por la expropiación de YPF en 2012. 

Esta victoria judicial no solo representa un alivio financiero, sino que redefine la posición del país ante los tribunales internacionales en un momento crítico de la economía global. 

El fin de una “mochila” de USD 16.000 millones 

El tribunal de apelaciones dejó sin efecto el fallo de la jueza Loretta Preska, que beneficiaba a los fondos Petersen y Eton Park. 

El argumento clave: Los jueces cuestionaron la jurisdicción del caso, señalando que los hechos ocurrieron en Argentina y bajo leyes argentinas, por lo que no correspondía ser juzgado en tribunales estadounidenses. 

Alivio fiscal masivo: Con los intereses acumulados, la deuda ya rozaba los USD 18.000 millones. Para dimensionar el impacto: este monto equivale a casi la mitad de las reservas brutas actuales del BCRA. Quitar esta contingencia del balance nacional mejora drásticamente la solvencia del Estado. 

Burford Capital: El gran derrotado de la jornada 

El bufete especializado en litigios, Burford Capital, que financió la demanda y esperaba cobrar la mayor parte del premio, sufrió un golpe devastador. 

Desplome bursátil: Tras conocerse la noticia, las acciones de Burford se desplomaron un 47% en las bolsas de Londres y Nueva York. El juicio de YPF era su principal activo y el mercado no tenía en sus planes una derrota de esta magnitud. 

Mercado: YPF sube en Wall Street mientras el Riesgo País festeja 

A pesar de la “Niebla de Guerra” que afecta al resto de los activos globales, la petrolera argentina reaccionó a alza tras la noticia. 

ADR de YPF: La acción de la petrolera estatal sube un 2% de forma inmediata, acumulando un alza del 23% en lo que va de marzo. No obstante, es importante aclarar que, si bien no era un fallo que pesaba sobre la compañía, supo generarle volatilidad en el pasado. 

Riesgo País: Este fallo le da al gobierno de Javier Milei un respiro estratégico. Al desaparecer la amenaza de embargos y pagos inminentes, se espera que el Riesgo País (que venía presionando los 600 puntos) comience un proceso de compresión, mejorando el perfil de los bonos soberanos.

Conclusión: Un respiro estratégico en el peor momento global 

Aunque los demandantes aún pueden intentar una última instancia ante la Corte Suprema de EE. UU., este fallo de Cámara deja a Argentina en una posición de fuerza inédita. En una semana los mercados internacionales profundizaron su corrección y el petróleo se mantiene en USD 110, Argentina logra “limpiar” su horizonte financiero de una de sus mayores amenazas legales de la década.

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