Israel afirmó hoy que el país “está en guerra” tras el sorpresivo ataque por tierra, mar y aire de milicianos palestinos, que incluye la captura de soldados y civiles en localidades fronterizas, y aseguró que el movimiento Hamas, que gobierna la Franja de Gaza, pagará “un precio sin precedentes”.
“Ciudadanos de Israel, estamos en guerra. No en una operación, no son rondas de combates, es una guerra”, indicó el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un video difundido en sus redes sociales.
“Ordené, en primer lugar, que se desalojaran las comunidades en las que se habían infiltrado terroristas. Esto actualmente se está llevando a cabo. Al mismo tiempo, he ordenado una amplia movilización de reservas y que devolvamos el fuego de una magnitud que el enemigo no ha conocido. El enemigo pagará un precio sin precedentes”, explicó el premier.
Los servicios de emergencias israelíes informaron que al menos 40 personas murieron y al menos 779 personas resultaron heridas y fueron trasladadas a hospitales.
Smoke billows from a residential building following an Israeli airstrike in Gaza City on October 7, 2023. Barrages of rockets were fired at Israel from the Gaza Strip at dawn as militants from the blockaded Palestinian enclave infiltrated Israel, with at least one person killed, the army and medics said. (Photo by MOHAMMED ABED / AFP)
La parte palestina, en tanto, comunicó que hay al menos 161 fallecidos y 931 heridos por la respuesta israelí en la Franja de Gaza.
La nueva escalada de violencia comenzó con un lanzamiento masivo de cohetes desde varios puntos de la Franja de Gaza a partir de las 6:30 hora local (00:30 de la Argentina).
El portavoz del ejército israelí, el teniente coronel Richard Hecht, mencionó que al menos 2.200 cohetes fueron disparados, mientras que Hamas reivindicó el lanzamiento de 5.500 proyectiles.
Imágenes que circulan en redes sociales muestran también la incursión por tierra de milicianos de Hamas y la captura de soldados y civiles.
El propio movimiento difundió un video que muestra a tres hombres vestidos como civiles, visiblemente asustados, capturados por sus combatientes.
“Escenas de las Brigadas al Qassam capturando a varios soldados enemigos en la batalla ‘Diluvio de Al Aqsa'”, indicaba una frase que aparecía sobre fondo negro al principio de la grabación, consignó la agencia de noticias AFP.
Los carteles en hebreo del fondo sugerían que la grabación se realizó en el lado israelí del paso de Erez entre Israel y la Franja de Gaza.
Otros videos difundidos en redes sociales mostraban los cadáveres de varias personas vestidas con uniforme militar, así como automovilistas y pasajeros muertos en una autopista.
Members of the Israeli frorces take cover on the side of a street in Ashkelon as sirens wail while barrages of rockets are fired from the Gaza Strip into Israel on October 7, 2023. Rockets streamed across the sky repeatedly after the first launches from multiple locations across the Palestinian territory into Israel from 06:30 am (0330 GMT), AFP journalists in Gaza City reported. (Photo by AHMAD GHARABLI / AFP)
El Ejército israelí ratificó lo anunciado previamente por Netanyahu y anticipó que miles de reservistas fueron llamados a filas para operar en Gaza, así como en el norte del país, cerca de las fronteras con Líbano y Siria, y en la ocupada Cisjordania.
Las fuerzas armadas israelíes informaron de la activación de sirenas en el sur del país, mientras la Policía pidió a la población permanecer cerca de los refugios antibombas.
En tanto, cientos de palestinos de la Franja de Gaza abandonaron sus casas para alejarse de zonas fronterizas con Israel.
Egipto, mediador central entre Palestina e Israel, anunció hoy que mantiene contactos a nivel internacional para “contener la tensa situación” y alertó sobre las “graves repercusiones” por una nueva escalada de violencia.
Por su parte, el Pentágono reafirmó hoy el compromiso “inquebrantable” de Estados Unidos con el derecho de Israel a defenderse y prometió asegurarse de que su aliado clave tuviera los medios para hacerlo.
Mientras que el coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Próximo, Tor Wennesland, condenó “enérgicamente el asalto por múltiples frentes contra las ciudades y poblaciones israelíes cerca de la Franja de Gaza y la andanada de cohetes que lanzaron las milicias de Hamas contra el centro de Israel”.
Francia, Reino Unido, Alemania y España también repudiaron los ataques de Hamas y tanto Italia como Ucrania apoyaron el derecho de Israel a defenderse.
Por su parte, Rusia hizo un llamado a la calma, y dijo estar “en contacto con todo el mundo en este momento, con los israelíes, los palestinos y los árabes”, según declaró Mijail Bogdanov, viceministro de Exteriores y emisario del Kremlin para Oriente Medio y África.
Mientras que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, exhortó a Israel y Palestina a actuar con moderación y evitar las acciones que podrían exacerbar el conflicto.
Israel mantiene un duro bloqueo contra la Franja de Gaza, un empobrecido y sobrepoblado territorio palestino, desde que en 2007 asumió todo el poder Hamas.
Desde entonces se produjeron varias guerras devastadoras entre combatientes palestinos y fuerzas israelíes. Las dos partes vivieron tensiones en septiembre, cuando Israel cerró la frontera para los trabajadores palestinos durante dos semanas.
El cierre fronterizo fue criticado como un castigo colectivo que perjudicó a miles de trabajadores palestinos, que pueden ganar más dinero trabando en Israel que en Gaza, donde el desempleo es muy elevado.
La reapertura fronteriza despertó la esperanza de una mejora de la situación en Gaza, donde viven 2,3 millones de personas.
En mayo, un intercambio de bombardeos aéreos israelíes y cohetes desde Gaza provocó la muerte de 34 palestinos y un israelí.
La última despedida para la periodista palestina de Al-Jazeera asesinada durante una redada israelí estuvo marcada por el actuar de los uniformados de Israel, que cargaron contra civiles, algunos por mostrar banderas palestinas.
El ataúd debió ser trasladado en auto hasta la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde en paz tuvo lugar la misa y el posterior entierro. En paralelo, los primeros hallazgos de la investigación del Ejército de Israel no fueron concluyentes.
Tras el acto de estado en Ramala, este viernes se llevó a cabo el funeral y posterior entierro de Shireen Abu Akleh, la periodista palestina que fue asesinada de un disparo en la cabeza mientras cubría para la cadena catarí Al-Jazeera una redada de las fuerzas israelíes en Jenin, en Cisjordania ocupada.
Partiendo del hospital Saint Joseph en Jerusalén Este ocupado, la multitud se dirigió hasta la iglesia greco-católica en la Ciudad Vieja y de allí al cementerio en el Monte Sion, donde se encuentra la tumba de sus padres.
— Periodistán en India (@periodistan_) May 13, 2022
En el comienzo de la procesión en Jerusalén –incluso en la salida del hospital, algo que Francia condenó al estar bajo su protección– hubo fuertes cargas policiales con las fuerzas de seguridad israelíes golpeando a los civiles palestinos que cargaban el ataúd envuelto con una bandera de Palestina, símbolo prohibido bajo la ley israelí.
Los golpes casi causaron la caída del féretro, el cual fue contenido a tiempo y luego lo subieron en una furgoneta para que llegara en condiciones hasta la Ciudad Vieja.
Allí la misa contó con cientos de asistentes, de miles que acudieron a despedir a la veterana reportera, mientras que el Gobierno de Israel estableció desde la víspera un operativo de seguridad. No obstante, la policía israelí cargó nuevamente contra aquellos que pretendían mostrar la bandera palestina.
La Media Luna Roja palestina notificó que estos altercados con las unidades represivas de Israel dejaron decenas de heridos en las adyacencias del hospital.
El asesinato de Abu Akleh elevó las tensiones de un conflicto que ya tiene un alto nivel de hostilidades y que contó en las últimas semanas con atentados en Tel Aviv, enfrentamientos en la Explanada de las Mezquitas y operaciones militares israelíes en distintos puntos de Cisjordania, cosechando fallecimientos en cada oportunidad.
La investigación del Ejército israelí no fue esclarecedora
El asesinato de Shireen Abu Akleh rápidamente generó versiones encontradas entre la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y el Gobierno israelí, siendo este el primero en acusar a milicianos palestinos de haber apretado el gatillo contra la periodista.
Aunque con el correr de las horas la Administración del primer ministro israelí Naftali Bennett bajó los decibeles en este relato y ofreció hacer una investigación conjunta rechazada, según el Gobierno de Israel, por la ANP. Sin esta posibilidad, cada parte hizo la propia, pero solo la ANP cuenta con las características de la bala.
Con todo, este viernes el Ejército israelí comunicó sus averiguaciones, basadas en hallazgos iniciales. Por ahora, “no es posible determinar inequívocamente el origen del disparo”, comentó.
Además, apuntó que las “dos posibilidades” son que fueran los rebeldes palestinos los “que dispararon cientos de balas desde varios lugares” o un soldado israelí que respondía a las agresiones.
“El pistolero palestino disparó múltiples ráfagas contra el soldado israelí, y existe la posibilidad de que Abu Akleh, que estuviera cerca o detrás de él, fuera alcanzada por los disparos del soldado hacia los palestinos”, declararon las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF por sus siglas en inglés).
El informe militar israelí enfatizó en la presencia de “pistoleros palestinos” que efectuaron múltiples disparos desde distintos sectores. Para esclarecer más las circunstancias del asesinato de la periodista, dice Israel, es necesario acceder a un “examen balístico profesional” con la munición que impactó a Abu Akleh y que hoy está en manos palestinas.
“La ANP no ha cooperado con la solicitud de realizar una investigación conjunta, ni con la solicitud de transmitir los resultados de su investigación o la bala”, volvieron a acusar. “Israel ofreció que representantes palestinos y estadounidenses estén presentes y analicen las pruebas profesionales y balísticas”, agrega el informe.
Se reactivaron las redadas en Cisjordania ocupada
Este viernes, en paralelo al funeral jerosolimitano, Israel reanudó las redadas en la ciudad cisjordana de Jenin, las cuales estuvieron cargadas de violencia y dejaron un saldo de 13 palestinos heridos y un sargento israelí muerto.
Fuerzas del Ejército israelí junto con oficiales de la Policía de Fronteras y del Servicio de Inteligencia Interior se enfrentaron a milicianos locales en el campo de refugiados del norte de Cisjordania ocupada.
Según la ANP, 13 palestinos debieron ser trasladados a hospitales por heridas, uno en estado crítico por recibir un balazo en el abdomen.
En tanto que Israel lamentó la muerte del comandante del Ejército Noam Raz, de 47 años, herido durante los combates y llevado en helicóptero a un hospital de Haifa, donde no sobrevivió.
“Las fuerzas de seguridad israelíes inclinan la cabeza en memoria del difunto combatiente Noam Raz, que cayó esta mañana durante una batalla con terroristas armados que dispararon contra nuestras fuerzas durante una operación en el distrito de Jenin”, informó el Ejército en un comunicado.
El objetivo de la operación era capturar a Mohamed al Dabi, miembro de la Yihad Islámica Palestina (YIP). La misión se cumplió luego de horas de enfrentamientos armados.
Medio Oriente, que ha sido un foco de rivalidad y conflicto durante siglos, un lugar de encuentro para Europa, África y Asia y un paso para el rápido acceso a sus recursos a través del Mar Rojo y el Golfo Pérsico, se enfrenta a políticas, económicas y sociales y desafíos ambientales sin esperanzas de cambio en el corto plazo en la mayor parte de la región.
La sensación de vulnerabilidad se acentúa en esta área donde la historia determina la geopolítica al contemplar las alianzas cada vez más cambiantes entre actores tradicionalmente rivales. Intentar abordar las estrategias que dominan en una región donde los aspectos políticos y religiosos condicionan la realidad de un entorno en el que fuerzas centrífugas y actores paraestatales compiten por la hegemonía regional es un trabajo sumamente complicado.
Hoy por hoy están dándose muchos procesos que pegan directa o indirectamente en este conflicto. Como la convicción de la fuerza militar de Israel, el choque del eje sunita-chií precipitado por la guerra siria, la preocupación por la amenaza de la Jihad global, el resurgimiento de los Hermanos Musulmanes y la geopolítica del gas y los hidrocarburos -particularmente las reservas descubiertas en el Mediterráneo oriental en 2009- que está cambiando una tendencia geopolítica de acercamiento que es estratégico en principio, pero que, más allá del efecto de contención frente a Irán, puede tener un impacto positivo a largo plazo en el área del soft power y el cambio de mentalidad que ya se está presenciando.
Pensemos que en geopolítica, los vacíos son rápidamente llenados por otro que busca posicionarse, sea un actor estatal o no. Un factor que no puede pasarse por alto es el avance simultáneo de China frente al retroceso de Estados Unidos, las nuevas alianzas que se están dando en el Indo-Pacífico, las crisis económicas producto de la pandemia; los movimientos migratorios producto de las guerras y de las catástrofes climáticas; el realineamiento y el nuevo escenario geopolítico que se abre con la diplomacia de las vacunas. Es todo un combo en este conflicto interminable.
Sin más vueltas, comencemos.
¿Cómo empezó este desastre?
Los palestinos y las fuerzas israelíes se han enfrentado desde el comienzo del Ramadán después de que Israel impusiera restricciones sobre los lugares donde los fieles musulmanes podían reunirse cerca del Muro Occidental y la mezquita Al-Aqsa. También hubo protestas generalizadas relacionadas con la decisión de Israel de desalojar por la fuerza a las familias palestinas que viven en tierras en el este de Jerusalén que, según los colonos judíos, les pertenecían antes de la guerra árabe-israelí de 1948.
Los soldados israelíes han estado en un enfrentamiento con los palestinos durante toda la semana en la mezquita . Después de que los soldados siguieron acorralando a Al-Aqsa, Hamas comenzó a lanzar cohetes contra Israel desde la Franja de Gaza. Ahora, Israel está respondiendo con ataques aéreos. Pero la violencia no está igualada: el sistema de defensa aérea de Israel puede interceptar la mayoría de los cohetes, mientras que los civiles en Gaza no tienen tal defensa. A la hora de escribir este newsletter, Al Jazeera informa 122 palestinos muertos, incluyendo 31 niñes y más de 900 heridos.
Oriente Medio hoy en día es irreconocible desde hace tres décadas. Egipto y Jordania han estado en paz con Israel durante décadas. En los últimos meses, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Sudán y Marruecos han normalizado las relaciones con Israel. Todos los gobiernos árabes mantienen vínculos importantes, aunque discretos, con Israel, y la normalización parece ser solo cuestión de tiempo.
Se ha hablado mucho de “tierra por paz” y los lazos normales a cambio de una retirada completa de Israel a las líneas de 1967, y el interés propio es la palabra de moda. Sin embargo, aunque los conflictos intraestatales han terminado, el conflicto de Israel con los palestinos no lo ha hecho. Hasta que trece millones de palestinos continúen viviendo a través de Tierra Santa y en el exilio (de los cuales siete millones residen entre el río Jordán y el Mediterráneo), el lugar de conflicto aumentará y fluirá sobre la base de eventos geopolíticos.
Pensemos que el proyecto “panárabe” surgió como reacción nacionalista a la dominación colonial y a sus fronteras arbitrarias, hoy ese frente unido contra Israel “desde el Océano Atlántico hasta el Golfo Arábigo” ha dado paso a un proceso de pacificación a un ritmo sin precedentes.
Vamos a calmarnos. En este sentido, la Liga Arabe instó a la ONU a proteger al pueblo palestino y los lugares sagrados cristianos y musulmanes. Este ente multilateral aprobó la Resolución número 8.660 donde se condenan las agresiones israelitas a suelo palestino. En el documento se destacó la importancia del papel que, según el acuerdo de paz suscrito con Israel en 1994, tiene a Jordania como guardián de los lugares sagrados musulmanes y cristianos de Jerusalén Este, ocupada por Israel en 1967.
La nación del fuego atacó
Israel está accediendo agresivamente a nuevas tierras y construyendo colonias. Las realidades geopolíticas actuales proporcionan pocos incentivos para que Israel haga concesiones a los palestinos. Una mezcla de tratos árabes sin precedentes alineados con Israel; la frustración palestina empeorada por un liderazgo estratégico deficiente desprovista de ideas y lo más importante de la cohesión; la creciente dominación de la derecha en Israel; están cambiando las arenas de la arrogancia (ambas partes). La historia muestra que la paz con las naciones árabes no conduce automáticamente a un acercamiento entre Israel y los palestinos. De hecho, el actual movimiento nacional palestino surgió precisamente de la sensación de derrota, soledad y abandono por parte de los gobiernos árabes que siguió a 1948.
David vs Goliat
Se puede argumentar que, en términos de poder nacional, Israel es más fuerte que nunca. Israel ha recuperado todo el apoyo diplomático de Estados Unidos bajo la administración Trump, como demuestra el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén hace un par de años. Además, sigue siendo el principal receptor de ayuda militar estadounidense. Por otro lado, ha buscado vínculos más estrechos con Rusia y China, grandes potencias que consideran al sector productivo de alta tecnología de Israel como un activo prometedor.
Pensemos que Israel desarrolló su propio complejo militar-industrial que fabrica armamento y hardware de última generación que es altamente competitivo en el mercado mundial de armas. El ejército israelí ha adaptado su doctrina y su disposición operativa para poder luchar tanto en campos de batalla convencionales como no convencionales.
En cuanto al poder económico, Israel es una economía industrial desarrollada. Tiene ventajas comparativas en materia aeroespacial, electrónica avanzada,etc. Según el Atlas de Complejidad Económica, Israel es una economía más compleja que ciertos países desarrollados (como Bélgica, Holanda, Canadá y Australia) y mercados emergentes (como India, Polonia, Turquía y Brasil).
Por el contrario, la posición geopolítica de los palestinos está comprometida. Durante la Guerra Fría, su causa fue respaldada por estados que estaban desesperados por patrocinar el nacionalismo árabe secular (la ideología adoptada por Yasser Arafat y su generación de líderes palestinos). Sin embargo, después del tratado de paz bilateral entre Israel y Egipto, el declive del nacionalismo árabe, en términos militares, políticos y económicos, y la fatídica desaparición de la Unión Soviética hace tres décadas, los palestinos han quedado en un estado de orfanato geopolítico (una remera que diga “más solo que palestina en el plano geopolítico”), una condición terrible en una región que atrae constantemente la participación de poderes extrarregionales.
Por último, pero no menos importante, la economía palestina es extremadamente frágil y aún más agravada por la pandemia. Depende principalmente de las actividades primarias y el turismo. Tiene un sector de tecnología en crecimiento, pero su auge está vinculado a la subcontratación encargada por empresas israelíes. Asimismo, los territorios palestinos reciben una gran cantidad de ayuda exterior, pero no está claro si esos recursos se están utilizando para fomentar el desarrollo.
A la luz de lo anterior, es razonable afirmar que existe una correlación asimétrica de fuerzas que favorece abrumadoramente a Israel. En términos simples, esta realidad socava la perspectiva de implementar una solución de dos estados en el corto plazo.
¿Estados Unidos qué onda en todo esto?
La posición de Biden sobre el conflicto israelí-palestino ha sido muy consistente desde el momento en que era senador, creyendo que una solución de dos estados sigue siendo la única opción viable. Se movió para reanudar la ayuda financiera a los palestinos que fue suspendida por Trump, y le dijo a Israel que se abstuviera de una mayor anexión de cualquier territorio palestino y limitara la expansión de los asentamientos israelíes existentes en Cisjordania.
Dado el fracaso de Israel para formar un gobierno de coalición estable después de cuatro elecciones en dos años, junto con el desorden político entre los palestinos, es poco probable que puedan reanudar las negociaciones de paz en serio en las circunstancias actuales. Además, tanto el Primer Ministro Netanyahu como el Presidente Abbas, que están atrapados en sus viejas posiciones, deben abandonar primero la escena política antes de que se pueda reanudar cualquier conversación de paz.
La nueva estrategia de la Administración Biden en Oriente Medio está obligando a las potencias regionales a reevaluar sus intereses geoestratégicos y actuar de una manera que podría poner fin a varios conflictos que han plagado la región. Aunque Biden está intensificando su enfoque en la región de Asia y el Pacífico, el interés geoestratégico y el compromiso de Washington con sus aliados en Oriente Medio siguen siendo los mismos, aunque la estrategia de Biden difiere sustancialmente de la de su predecesor.
El derecho internacional ha marcado la diferencia sólo cuando las fuerzas externas que pretenden defenderlo, especialmente el Consejo de Seguridad de la ONU, están dispuestas a hacerlo. La absorción de la Jerusalén Oriental árabe en Israel, el reconocimiento estadounidense de la soberanía israelí en los Altos del Golán, la anexión de facto de gran parte de lo que queda de las tierras palestinas muestran lo contrario.
El conflicto nunca fue bilateral entre Palestina e Israel. El futuro de Cisjordania (y Jerusalén) está interconectado con Jordania y la Franja de Gaza con Egipto. Es demasiado complejo amigue, pero lo vamos a seguir de cerca.
Hubo masivas protestas en los territorios palestinos y varios países de la región; en Cisjordania y Gaza se registraron dos muertos y 760 heridos; Israel lanzó una ofensiva aérea tras un ataque con cohetes
La medida de Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital israelí derivó ayer en un verdadero viernes de ira. Las protestas se extendieron como reguero de pólvora por todo el mundo musulmán, con marchas y enfrentamientos que dejaron por lo menos dos muertos en Gaza y más de 760 heridos, lo que confirmó la sombría advertencia de la ONU, que alertó sobre una espiral de violencia en la región.
Las protestas más importantes -que se extendieron por varios países- fueron en los territorios palestinos. Se produjeron choques de manifestantes con soldados israelíes en Cisjordania, Jerusalén y la frontera con Gaza. En Belén, Ramallah, Hebrón, Nablus y Kalkilia, miles de personas salieron a las calles con piedras, botellas incendiarias y neumáticos en llamas contra las fuerzas de seguridad. En Jerusalén hubo choques violentos entre los manifestantes y la policía israelí, dentro de la Ciudad Vieja y en sus alrededores.
De los más de 760 heridos entre los civiles palestinos, por lo menos 80 fueron alcanzados por disparos del ejército, que usó balas de goma y de plomo. La violencia se agudizó especialmente en Gaza, donde se confirmaron dos muertos.
“Durante los disturbios, soldados de las fuerzas israelíes dispararon selectivamente contra dos de los principales instigadores y el blanco fue confirmado”, dijo un vocero del ejército israelí. Poco después, Israel lanzó ataques aéreos que dejaron decenas de heridos sobre posiciones de Hamas en el norte de Gaza, con cañones y aviones, en respuesta al lanzamiento de dos cohetes.
Un cohete fue interceptado por el sistema de defensa Iron Dome, y otro impactó en la ciudad de Sderot, a escasos kilómetros de la frontera, pero no se informó de heridos. La población israelí en esa zona recibió instrucciones de permanecer cerca de los refugios o de encerrarse en sus casas, en habitaciones blindadas, mientras las alarmas antimisiles sonaban insistentemente.
El bombardeo israelí sobre Gaza “golpeó un campo de entrenamiento de Hamas y un depósito de municiones”, dijo el vocero. Fuentes palestinas señalaron que la onda de choque causó daños en viviendas y que varios civiles resultaron heridos con la rotura de ventanas y mampostería.
Las balas y las bombas confirmaron los temores del enviado especial de la ONU para Medio Oriente, Nikolai Mladenov, que alertó sobre “el riesgo de escalada” por la iniciativa diplomática de Trump, la decisión unilateral que encendió una vez más la mecha de una región políticamente inestable y de frágil convivencia.
“Para israelíes y palestinos Jerusalén será siempre parte de su propia identidad”, dijo Mladenov, quien llamó al diálogo constructivo y rogó por preservar las perspectivas de paz. El enviado calificó la situación de la ciudad como el punto más conflictivo de los muchos que separan a los dos pueblos con reclamos históricos de soberanía en la región, “refugiados, asentamientos, seguridad, límites y demás”.
Washington debió escuchar fuertes críticas de los otros 14 miembros durante una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU.
Los países fronterizos de Israel, Egipto, Jordania, el Líbano y Siria, así como Túnez e Irak, y, más allá de la extensa geografía árabe, Turquía, Irán y Afganistán, se poblaron de airadas protestas en solidaridad con los palestinos, a quienes respaldan en sus aspiraciones de contar con su propio Estado y con Jerusalén como legítima capital.
“Jerusalén es islámica y árabe”, clamó durante el sermón de los viernes Abas Shuman, adjunto del gran imán de la mezquita de Al-Azhar, en el casco antiguo de El Cairo. No bien concluyeron las plegarias, miles de fieles, como en cada ciudad donde estallaron las protestas a lo largo y ancho del mundo musulmán, lanzaron cánticos y quemaron banderas de Estados Unidos e Israel. En todas las protestas, además, los manifestantes quemaron y pisotearon fotos de Trump, persona non grata entre los pueblos musulmanes después del guiño diplomático al gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu.
El superior de Shuman en Al-Azhar, el gran imán Ahmed al-Tayyib, máxima expresión del islam sunnita, llamó a la Organización de la Cooperación Islámica y a la ONU a actuar “rápidamente” y con decisión para “bloquear” la iniciativa de Estados Unidos de trasladar la embajada de Tel Aviv a Jerusalén.
“Nosotros en Al-Azhar y en nombre de todo el mundo islámico afirmamos nuestro rechazo categórico a este paso cumplido a la ligera y nulo”, dijo Al-Tayyib, y expresó su rabia por la ocupación israelí “de la capital del Estado palestino”.
Lejos de Medio Oriente, pero en sintonía con la causa palestina, Paquistán, Malasia e Indonesia, que suman otros cientos de millones de musulmanes, fueron también escenarios de muestras de furia contra Estados Unidos e Israel, y de respaldo a los palestinos.