Parque Ecológico El Puma

Héroes de la selva: cirugía de alta complejidad con placa y tornillos, salva a una mona carayá

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El pasado martes ingresó al Parque Ecológico El Puma del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, un ejemplar hembra de mono carayá (Alouatta caraya), luego de haber sido atropellada en inmediaciones del Parque Federal Campo San Juan.

La mona ingresó con una fractura expuesta de fémur, lesión de alta complejidad en la que el hueso se quebró y perforó tejido antes de reingresar, generando un cuadro crítico. Tras su evaluación clínica inicial, el equipo profesional procedió a su estabilización con fluidoterapia y medicación específica. Una vez compensada, se programó y realizó una cirugía traumatológica en la que se colocó una placa y cuatro tornillos para reparar la fractura.

La intervención fue llevada adelante por un equipo de profesionales especializados, consolidando la capacidad técnica del Parque para abordar este tipo de emergencias en fauna silvestre. Posteriormente, el ejemplar permaneció varios días en reposo absoluto, bajo tratamiento con analgésicos y antibióticos, con controles periódicos cada 12 horas.

Actualmente, la evolución es favorable. No obstante, el proceso de consolidación ósea demandará aproximadamente dos meses antes de evaluar una eventual socialización con otro ejemplar y avanzar, a largo plazo, en un posible proyecto de liberación.

El mono carayá es Monumento Natural Provincial, lo que subraya la relevancia de su conservación y la responsabilidad compartida en su protección. Desde el Parque Ecológico El Puma -que continúa trabajando puertas adentro en tareas de rescate, recuperación y rehabilitación- se reafirma el compromiso diario de restituir a su ambiente natural a cada ejemplar que logra recuperarse.

Este caso vuelve a visibilizar una realidad persistente en la provincia: la coexistencia entre biodiversidad y rutas. En zonas cercanas a áreas naturales, como el entorno de Campo San Juan, es frecuente el cruce de fauna silvestre. La circulación atenta y responsable resulta clave para reducir el impacto sobre especies que forman parte del patrimonio natural misionero.

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Víctimas del mascotismo: Misiones liberó un carpincho, un ñandú y un tucán tras su rehabilitación

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Tres animales silvestres —un carpincho, un ñandú y un tucán— regresaron a la naturaleza tras completar su recuperación en el Parque Ecológico El Puma, dependiente del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables. La liberación, concretada este jueves, sintetiza una política pública sostenida de rescate, rehabilitación y reinserción de fauna afectada por el mascotismo, una práctica que vulnera el bienestar animal y altera el equilibrio de los ecosistemas. El operativo subraya el rol institucional del Estado provincial en la protección ambiental y la educación para la conservación.

Del rescate a la readaptación: procesos diferenciados para volver a la vida silvestre

Cada caso exigió un abordaje específico. El ñandú, criado como mascota, ingresó en buen estado de salud, pero requirió un trabajo cuidadoso de readaptación ambiental y de manejo para recuperar conductas propias de su especie. El proceso priorizó la reconstrucción de comportamientos silvestres y la preparación para la vida en libertad, más allá de la atención clínica: fue, esencialmente, un retorno a su identidad natural.

El carpincho, rescatado en la localidad de Candelaria, provenía de un entorno doméstico: vivía en un patio, con collar colocado, y presentaba parásitos y otras afecciones. Recibió atención veterinaria, acompañamiento nutricional y un programa de adaptación ambiental que permitió una evolución favorable hasta reunir las condiciones necesarias para su liberación.

En ambos casos, el criterio técnico fue claro: liberar solo cuando la rehabilitación garantiza la supervivencia y la reinserción efectiva en el ambiente natural, evitando riesgos para los animales y para el ecosistema.

Compromiso institucional y mensaje ambiental: “los animales silvestres no son mascotas”

La actividad contó con la participación del ministro de Ecología, Martín Recamán, el subsecretario de Ecología, Facundo Ringa, y el equipo del Parque Ecológico El Puma. La presencia de autoridades y técnicos refuerza el carácter institucional de la política de conservación y el valor del parque como centro de referencia en rescate y rehabilitación.

El mensaje que acompaña cada liberación es inequívoco y de alcance público: los animales silvestres no son mascotas. Su tenencia doméstica genera estrés, enfermedades, pérdida de conductas naturales y, en muchos casos, daños irreversibles. La liberación de estos tres ejemplares recuerda que su lugar está en la naturaleza, donde cumplen un rol esencial para el equilibrio de los ecosistemas.

Impacto y proyección: educación, control y conservación

Estas acciones tienen un impacto directo en la conservación de la biodiversidad y un efecto indirecto en la concientización social. El rescate y la reinserción demandan recursos técnicos, tiempo y coordinación institucional; por eso, la prevención del mascotismo resulta clave para reducir costos ambientales y mejorar resultados. La continuidad de estas políticas fortalece la credibilidad del Estado en materia ambiental y promueve una relación responsable entre la sociedad y la fauna silvestre.

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El parque El Puma trabaja en la liberación de monos caí y coatíes que habían sido sometidos al mascotismo

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En el Parque Ecológico El Puma están trabajando intensamente para la liberación de coatíes y monos caí que llegaron al lugar luego de ser rescatados. Casi todos los ejemplares habían sido sometidos al mascotismo y ahora avanzan en el proceso de preparación para volver a su hábitat natural.

Es un proceso al que describen cómo paulatino, que debe ser hecho con mucho tacto y conocimiento de la especie. Tiene distintas etapas, las que necesitan cumplirse con éxito para que se arribe al objetivo deseado.

Los técnicos del área de Bienestar Animal son los que hacen el acompañamiento a los animales en una tarea compleja, porque los especialistas deben tener poco o casi ningún contacto con los ejemplares, pues la premisa es que ellos vuelvan a tomar hábitos que los ubiquen lejos de la presencia del humano.

Tanto monos como coatíes son especies que necesitan ser liberadas en grupo. Y cada agrupación tiene sus reglas de comportamiento específico. Puntualmente, en el caso de los primeros, se está trabajando con dos crías, de pocos meses de vida que llegaron al Puma muy deteriorados. Primero se los sometió a una serie de estudios, fueron estabilizados y cuando físicamente se encontraban en condiciones óptimas se dio el siguiente paso.

Los pequeños caí se vieron la cara por primera vez hace unos días. Entre las posibilidades estaba que se diera algún enfrentamiento entre ellos, pero tal situación no se dio. La relación empezó de la mejor manera. Ahora les espera el momento más complicado. Unirse al grupo de los adultos. Este camino es más lento, porque hay que garantizar la integridad física de los ejemplares más jóvenes.

Los dos monos pasaron una cuarentena, se le practicaron análisis zoonóticos (se los liberó de parásitos, virus y bacterias).  Es decir, hubo un proceso previo que tiene que ver con la sanidad de cada uno. Recién pasaron a la etapa posterior cuando recibieron el alta veterinaria.

Los técnicos utilizan distintas estrategias para invisibilizarse. Tienen que alimentar a las crías, protegerlas y asistirlas como si fueran uno de su especie, no humanizarlos. 

Los coatíes son matriarcales. En los grupos hay una hembra líder y otras con crías, también juveniles. Cuando los machos pasan el año, salen de la agrupación. Están cerca, pero no junto al resto.

Actualmente, en el parque de Candelaria hay dos machos adultos, una hembra adulta, una cría, un juvenil y un macho derivado del Centro Aguará de Corrientes.

Todos los ejemplares llegaron tras haber sido tenidos como mascotas. La mayoría fue entregada por quienes se decían sus propietarios. El argumento general es que habían protagonizado ataques.

Los coatíes, como el resto de los animales silvestres, no son mascotas. Su comportamiento puede resultar agresivo cuando llegan a la edad adulta.

El más pequeño que está en rehabilitación se encontraba a la venta para ser mascotizado. Una familia lo compró y luego lo entregó a una veterinaria para que lo llevara al Puma. Uno de los machos adultos le causó serias lesiones a quienes lo habían domesticado. 

Coatíes, monos y pecaríes deben ser liberados en grupo. No sucede lo mismo con felinos o ciervos, que pueden ser devueltos a la naturaleza en soledad. Suele decirse que son solitarios, pero en realidad lo correcto es afirmar que se relacionan con sus pares de manera diferente que otros ejemplares.

Para el proceso de rehabilitación, el personal debe conocer la etología de los animales (la ciencia que estudia el comportamiento) e intentar brindarle en el centro todas las herramientas para que puedan defenderse solos en su hábitat.

Se espera que la liberación pueda concretarse en primavera, cuando el monte tenga las frutas suficientes para que los animales puedan encontrar el alimento suficiente. Será el momento más importante de un proceso que requiere mucho trabajo y del que pocas veces se habla.

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