Con un despacho de 220 contenedores, el Puerto de Posadas realizó el primer envío de productos del año y volvió a posicionarse como una plataforma logística estratégica para las economías regionales. Desde Misiones partieron cargas de madera, pasta celulosa, yerba mate y té con destino a Estados Unidos, Europa y Asia, en una operación que integra producción misionera y correntina y fortalece la inserción internacional del NEA.
El lunes 5 de enero de 2026, la terminal fluvial de Posadas concretó el primer despacho de exportaciones del año, marcando un hito operativo y logístico para el comercio exterior del noreste argentino. La operatoria incluyó el embarque de productos forestoindustriales provenientes de Corrientes, junto con yerba mate y té de Misiones y el norte correntino, con destino a tres continentes.
La operación se inició durante la madrugada en el embarcadero Cruz del Sur y significó un récord histórico para el puerto, con la movilización simultánea de 220 contenedores, una escala inédita desde la reactivación de la terminal posadeña como nodo exportador.
Un salto operativo que fortalece a las economías regionales
El despacho representa un paso clave en la consolidación del Puerto de Posadas como pilar estratégico para las pequeñas y medianas empresas de Misiones y Corrientes. La magnitud de la operación fue posible gracias a la incorporación de dos nuevas barcazas, que permitieron duplicar la capacidad de carga respecto de envíos anteriores y mejorar la competitividad logística frente a otras alternativas de transporte.
Entre las firmas involucradas se encuentra Arauco, que embarcó madera aserrada y pasta celulosa, y la empresa Acon Timber, de capitales austríacos y radicada en la localidad correntina de Virasoro, que exportó madera aserrada y pellets a través de la terminal misionera. La operación también incluyó cargas de yerba mate y té, productos emblemáticos de la región.
Desde Posadas, el remolcador Cruz del Sur partió rumbo a la terminal de Zárate, en la provincia de Buenos Aires. Posteriormente, la carga será transferida al puerto de Montevideo, en Uruguay, desde donde se distribuirá hacia los destinos finales.
Destinos globales y proyección internacional del NEA
Los productos forestales despachados desde el Puerto de Posadas tendrán como destino mercados de Italia, Kuwait, China, Filipinas, Corea del Sur, Vietnam, India, Malasia y Emiratos Árabes Unidos, lo que refleja el alcance global de la cadena forestoindustrial regional. En tanto, el té misionero se orienta principalmente a los mercados de Estados Unidos y Portugal.
La diversificación de destinos y la integración de cargas de Misiones y Corrientes refuerzan el carácter regional e interprovincial de la terminal, que se consolida como una herramienta clave para reducir costos logísticos, mejorar la competitividad exportadora y ampliar el acceso de las economías regionales a mercados internacionales.
En un contexto de desafíos macroeconómicos y necesidad de generar divisas, la operatoria del Puerto de Posadas se proyecta como un activo estratégico para el desarrollo productivo del NEA, al articular infraestructura, producción local y comercio exterior en una misma plataforma.
Papel Misionero es un emblema. Medio siglo de producción forestal desde Misiones al mundo, con plantines seleccionados, papel de alta calidad y una nueva línea de bolsas industriales que llegan a 40 destinos de exportación. Desde su génesis, se convirtió en un motor económico de Puerto Leoni, Puerto Rico y Capioví: hoy hay cerca de 350 jóvenes de la zona trabajando en las fábricas que combinan experiencia con lo más moderno del mercado. Muchos entraron sin experiencia previa, otros tanto, gracias a los vínculos educativos que se tejieron desde que Arcor se hizo cargo de la firma.
Queda poco de aquellos años iniciales. Camilo Paniego, gerente técnico de la planta, es uno de ellos. Cuarenta y siete años y medio de experienciaen la fábrica, a la que entró siendo apenas un adolescente. Historia viva de la planta que comenzó siendo del Estado, se privatizó y luego cambió de manos. Cuenta cada etapa con orgullo sincero. Y hay mucho para contar. Hoy Papel Misionero es carbono positivo, con diez mil toneladas de carbono captadas más de la que emiten, según las certificaciones de FSC y PEFC. Con residuos forestales, la planta se autoabastece de energía con un ahorro de 20 mil toneladas de fuel oil al año. Esos logros se traducen en la emisión de 355 mil bonos de carbono colocados en el mercado.
Guillermo Muller, Gerente General de Packaging del Grupo Arcor, repasó el presente de la planta, su impacto económico regional y la importancia de sostener una mirada estratégica de largo plazo.
Papel Misionero comenzó trabajando con el raleo de la producción forestal local y hoy es un actor relevante en la producción de papeles kraft y sack kraft. ¿Qué representa este recorrido de 50 años? Es un recorrido muy significativo. Haber transitado 50 años en una industria como esta no es un dato menor. Papel Misionero pasó de ser una empresa vinculada al aprovechamiento del raleo forestal a convertirse en un jugador importante en la producción de papeles kraft y sack kraft. Creo sinceramente que es un orgullo para la Argentina contar con una empresa de estas características, con esta trayectoria y con este nivel de desarrollo industrial.
¿Cómo describiría hoy a la planta en términos de empleo y capacidad productiva? La planta, junto con la planta de bolsas industriales, genera de manera directa más de 350 empleos. Pero cuando uno analiza el impacto real, hay que sumar todo el empleo indirecto, que tranquilamente multiplica ese número por más de cinco. Desde el punto de vista económico, esto tiene un efecto muy significativo en la región. Además, hay un aspecto clave: transformar los activos forestales de la provincia en valor agregado industrial. Ahí hay un eje central del aporte de Papel Misionero.
Más allá del empleo directo, ¿cómo se mide el aporte económico de Papel Misionero a la provincia? Es difícil cuantificar con precisión, porque Papel Misionero tiene un impacto económico muy amplio. No se trata solo de la venta de papel o de bolsas. Hay que considerar a los servicios forestales, el transporte, los proveedores, los servicios de mantenimiento y todo el ecosistema que permite que la industria funcione. En una parada de planta, por ejemplo, directa e indirectamente trabajan más de mil personas.
Durante los períodos de parada, la capacidad hotelera se ocupa de manera muy significativa y eso derrama sobre las localidades cercanas, que experimentan un aumento general de la actividad. Es un impacto concreto y visible en la economía regional.
En materia de exportaciones, ¿a cuántos mercados llega hoy Papel Misionero? Actualmente estamos llegando a 40 países. Exportamos a todos los continentes: Asia, África, Europa, muchos países de América. Es el resultado de un camino de 50 años. En los últimos tiempos, además, empezamos a trabajar con mayor foco en generar más valor agregado, exportando bolsas, lo que nos permitió ingresar a mercados muy sofisticados y abrir oportunidades aún mayores.
¿Qué implica competir en esos mercados internacionales? Implica una visión de largo plazo. Somos parte del país y como tal tenemos que adaptarnos a distintas circunstancias, pero no se puede pensar solo en el corto plazo. Ganar un mercado externo lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo. Tomar la decisión de salir por una cuestión circunstancial es muy costoso y, en muchos casos, volver es imposible. Por eso, si hay algo que caracterizó a Papel Misionero a lo largo del tiempo es la continuidad en apostar a políticas de mediano y largo plazo.
¿Qué rol juegan las políticas públicas en ese proceso? Todo lo que sea financiamiento para nuevas inversiones, promoción de exportaciones y el trabajo de la Cancillería para facilitar el acceso a mercados internacionales es clave. Pero no beneficia solo a Papel Misionero: juega a favor de toda la industria y, en definitiva, de todo el país.
Papel Misionero, empresa líder en la producción de papel Kraft (papel marrón de alta resistencia utilizado para embalajes, bolsas y cajas) y de bolsas industriales, es la única planta integrada del país que abarca todo el proceso productivo: forestación, producción de celulosa, fabricación de papel (Kraft Linerboard y Sack Kraft) y desarrollo de bolsas industriales. Es el único productor de papel Kraft elaborado 100% con fibra virgen de pino.
Tiene un enorme impacto económico en toda la zona, ya que solo el 40 por ciento de la demanda de madera se cubre con producción propia, mientras que el resto proviene de productores locales.
Desde su incorporación a Grupo Arcor en 2017, la compañía ha mantenido un desarrollo continuo, acompañado por un proceso de inversión y diversificación que reforzó su competitividad. Entre sus inversiones recientes, en 2021 la compañía destinó 20 millones de dólares a la construcción de una nueva planta de bolsas industriales con una capacidad productiva de más de 80 millones de bolsas por año, que además de abastecer el mercado interno, se exportan a Estados Unidos, Paraguay, Colombia, Chile y Bolivia.
A su vez, el papel Kraft de Papel Misionero ha llegado históricamente a más de 40 países de América, Europa, África y Asia, consolidando su presencia internacional en los principales mercados del mundo.
En materia de sustentabilidad, la compañía cuenta con certificación de carbono positivo; es decir, absorbe más carbono del que emite, gracias a una gestión forestal responsable y a la conservación activa de la biodiversidad, también avalada por la certificación PEFC.
El complejo de Papel Misionero abarca más de 22 mil hectáreas, donde se encuentra la Reserva Natural y Cultural Papel Misionero, que se extiende por 10.300 hectáreas y alberga familias de la comunidad Mbya guaraní con las que se realizan proyectos de desarrollo productivo y educativo, y especies de fauna en peligro de extinción. En este espacio, y también en las zonas productivas, la empresa realiza tareas de regeneración ambiental, reforestación y monitoreo de fauna. En la reserva, ubicada en El Soberbio, se encontraron 29 tipos de animales, el 75 por ciento de las especies esperables.
De forma complementaria, mantiene un vivero forestal que produce plantines de más de 30 especies nativas, destinados a proyectos de recuperación ambiental y forestación, contribuyendo así a la preservación activa del entorno natural, explicó Andrés Garde, gerente industrial Papel Misionero del del Grupo Arcor, aunque con pasado como gerente de la planta de Puerto Leoni.
El vivero de pino produce 700 mil plantas, suficientes para cubrir 500 hectáreas de plantación por año. En total, Papel Misionero tiene siete mil hectáreas forestadas propias.
La planta consume mil toneladas diarias de madera y cuenta con reservas para 30 o 40 días. Por día entran a la planta un centenar de camiones.
Además, Papel Misionero consolidó un modelo productivo circular que aprovecha los subproductos del proceso industrial para generar energía renovable a través de una caldera de biomasa. Este mecanismo permitió reemplazar el uso de combustibles fósiles y reducir 20.000 toneladas de consumo anual de fuel oil, y contribuyó a la obtención de más de 355 mil bonos de carbono.
La caldera genera 110 toneladas de vapor por hora, suficientes para generar 8 megas de energía. Por cada tonelada de papel se utilizan actualmente 100 m3 de agua. Hace unos años se usaban 120. El objetivo es bajar a 80 m3.
El vínculo con la comunidad es otro pilar fundamental de su gestión. La empresa sostiene alianzas con instituciones educativas, como la Tecnicatura en Celulosa y Papel, impulsada junto a la Universidad Nacional de Misiones y la Municipalidad de Puerto Rico. Estas iniciativas alcanzan a más de 400 estudiantes por año y promueven la formación técnica y profesional favoreciendo la empleabilidad de los jóvenes. Hoy el 45 por ciento del personal de planta es femenino, con un 22 por ciento de mujeres en roles jerárquicos, contó Rocío Pérez, gerente de Recursos Humanos, quien se sumó al grupo Arcor hace once años.
Al mismo tiempo, Papel Misionero brinda un horizonte laboral real para muchos de ellos, permitiendo que jóvenes misioneros puedan crecer profesionalmente y proyectar su futuro en su lugar de origen.
Ceo fotógrafo. Muller y los jóvenes operarios compartieron un brindis por los 50 años de Papel Misionero.
Del mismo modo, la empresa acompaña el desarrollo del entramado productivo a través de iniciativas que buscan fortalecer a toda la cadena forestal. En este marco, trabaja junto al INTA para obtener árboles con mayor rendimiento y mejor calidad de fibra que se traducirán en un papel con los más elevados estándares de calidad. Los resultados de esta alianza beneficiarán a toda la cadena forestal, ya que las nuevas variedades podrán ponerse a disposición de productores locales, favoreciendo un abastecimiento más eficiente, sustentable y competitivo. Esta alianza fortalece el ecosistema forestal regional, ayudando a elevar la productividad de los bosques que abastecen a la industria del papel.
Muller marca que “estos 50 años reflejan el esfuerzo y la evolución de una industria que hoy es sinónimo de innovación y calidad. Nuestra mirada está puesta en el futuro: seguir modernizando procesos, ampliando mercados y reafirmando nuestro compromiso con el crecimiento de Misiones. Argentina tiene una gran oportunidad de seguir desarrollando la industria celulósica papelera, dado que tiene las condiciones de competitividad a nivel mundial”.
La inabarcable planta exhibe un movimiento constante. Camiones con madera que ingresan, camiones con cargas que salen. Cientos de operarios dentro de las naves. Solo en Puerto Esperanza se mueven cinco mil toneladas de madera por día, en unos 200 camiones. Arauco produce pasta celulosa y pasta Fluff -para pañales y productos de limpieza-, con una precisión que no admite fallas: un tercio va al mercado interno, otro poco a Brasil y un tercio se exporta a China.
Por día, trabajan en la planta de Puerto Esperanza de Arauco entre 600 y 800 operarios, entre personal propio y contratistas. Cada uno tiene una misión específica y clave en el mecanismo de relojería que culmina en las enormes planchas de papel y en las bobinas listas para cargar en los containers y tomar rumbo al mercado externo.
“Los operarios son en su mayoría locales, de Puerto Esperanza, Piray o Wanda. Hay algunos puestos específicos que cubrimos con especialistas de afuera, pero en su mayoría son locales”; explica a Economis, Sebastián Ascat, gerente de Personas y responsable de Seguridad y Salud Ocupacional en todas las operaciones de Arauco en Argentina.
Arauco es el principal empleador privado de Misiones y también el principal exportador. Y se está preparando para dar un salto de calidad con alto impacto en la economía. Es una de las metas más ambiciosas de su historia ambiental y productiva: alcanzar el objetivo de Residuos Cero para el año 2030. Tras varios años de investigación y pruebas de campo, la compañía culminó el diseño de un plan integral que busca reciclar absolutamente todos sus desechos industriales y transformarlos en insumos útiles para la producción local, la generación de energía y la restauración de suelos.
Si bien la compañía se ha certificado desde 2020 como carbono neutral, la primera en su rubro a nivel global en alcanzar esa certificación, hoy lleva su compromiso un paso más allá, con el compromiso de cero residuos y una reducción de sus emisiones en aproximadamente 1,5 millón de toneladas de CO2 al 2030. Esto equivale a sacar de circulación aproximadamente 330 mil autos o a las emisiones anuales de 400 mil habitantes.
En esa línea, el programa presentado el jueves en una audiencia pública en Puerto Esperanza, marca un punto de inflexión en la estrategia de sostenibilidad de la empresa forestal más grande del país. La iniciativa espera la aprobación definitiva del Ministerio de Ecología de Misiones, paso que permitirá iniciar su implementación plena.
El objetivo de Arauco es redefinir el concepto de residuo, sustituyendo la idea de desecho por la de recurso renovable dentro de un esquema de economía circular, definió María Paula Balla, Especialista Senior en Medioambiente y Sostenibilidad y Coordinadora Corporativa Medio Ambiente de Arauco.
“Hemos terminado una linda instancia de intercambio y de comunicación con la comunidad. Hemos presentado los proyectos de valorización de residuos de la forestaindustria. Agradecidos del intercambio, agradecidos de la presencia de mucha gente hoy y con expectativas para seguir generando alternativas de economía sostenible, economía circular”, detalló Balla al finalizar el encuentro realizado en el Centro Cultural Ladislao Ziman, en el centro de la ciudad.
“Queremos cambiar el modelo obsoleto de basura por un modelo de aprovechamiento integral, donde cada subproducto tenga una nueva utilidad”, explicaron los técnicos durante la audiencia que convocó a vecinos, especialistas y representantes de otras empresas forestales.
La propuesta se apoya en tres pilares:
Conservación y restauración ambiental: más de 500.000 hectáreas bajo manejo sostenible.
Reemplazo de plásticos por fibras naturales, con desarrollos que incluso alcanzan a la industria de la moda.
Revalorización de residuos industriales a través de innovación tecnológica aplicada en las plantas de Piray y Puerto Esperanza.
Desde 2020, Arauco trabaja junto al INTA y Papel Misionero en proyectos de Investigación y Desarrollo (I+D) para validar el uso agrícola de sus residuos. Los estudios abarcan la ceniza de caldera, el lodo de clorato, la escoria del licor verde, el lodo de cal y la corteza de árboles, materiales que, una vez tratados, se transforman en enmiendas minerales de alto valor agronómico. Los resultados de las investigaciones están disponibles para otras empresas que quieran utilizarlos o incluso sumarse al programa.
Entre sus múltiples aplicaciones, estos subproductos permiten corregir el pH de los suelos -en especial aquellos degradados o acidificados por el uso intensivo-, mejorar la estructura y aumentar la retención de nutrientes, generando un impacto directo en la productividad agrícola. Incluso, hay demanda creciente de carbón activado, para sistemas de refrigeración, insumo que también puede obtenerse del proceso industrial de las plantas de celulosa y papel.
Cada día en el comedor de Arauco, más de 600 operarios disfrutan de un almuerzo en tres pasos que nada tiene que envidiar a un restaurante.
Los resultados han sido contundentes: en ensayos supervisados por el INTA, las aplicaciones de estos materiales mejoraron significativamente los rindes de cultivos de zapallo, maíz, mandioca, tabaco y yerba mate, con plantas más vigorosas, raíces más profundas y una mayor capacidad de respuesta a condiciones de estrés hídrico. En la audiencia se exhibió la foto de un zapallito llamativamente más grande que los habituales de una chacra.
En paralelo, se concretaron experiencias con la Cerámica Garuhapé, que incorporó lodo de carbonato, cenizas y aserrín en la fabricación de ladrillos, y con Hormisa, que utiliza lodos para la producción de cemento. Otros desarrollos incluyen pinturas celulósicas junto al Parque Tecnológico de Misiones, asfaltos para Vialidad Provincial y lana mineral aplicada a placas tipo durlock. El carbón activado es otro residuo que puede ser aprovechado para sistemas de refrigeración y tiene una alta demanda en el exterior.
El plan “Residuos Cero 2030” no solo busca reducir el impacto ambiental de las operaciones industriales, sino también generar valor económico y social en las comunidades cercanas. Los subproductos serán entregados sin costo a productores y empresas locales, con la condición de que les incorporen valor agregado antes de su comercialización.
“Será gratuito, pero no para especular. Quien reciba un residuo debe convertirlo en algo útil para la comunidad: energía, fertilizante, materiales o productos con valor ambiental”, explicaron los representantes de la empresa. Quien se lleve los subproductos, debe costear el transporte y garantizar la trazabilidad.
Hoy, alrededor del 60% de los residuos industriales de Arauco ya se reciclan o reutilizan, especialmente los pellets de biomasa. Queda un 40% por recuperar -unas 40.000 toneladas anuales-, cifra que el plan 2030 busca llevar a cero mediante sistemas de segregación, tratamiento y valorización. Se estiman unas diez mil toneladas al año por producto.
El programa forma parte de la estrategia global de la empresa para potenciar Arauco más allá de la celulosa, con metas alineadas al Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Entre sus líneas de acción destacan:
Generación de energía renovable a partir de biomasa.
Captura y almacenamiento de carbono en su patrimonio forestal.
Producción de bioinsumos y carbón activado para uso agrícola e industrial.
Corrección de pH y restauración de suelos degradados mediante minerales derivados del proceso industrial.
Aseguramiento ambiental, con coberturas de Sancor Seguros para ambas plantas.
Este modelo de gestión posiciona a Arauco como una referencia en economía circular aplicada a la industria forestal latinoamericana, combinando innovación, conservación y desarrollo local. La experiencia más cercana es Chile, donde ya está en marcha un programa similar.
Uno de los eslabones claves del plan es el benchmarking, un sistema permanente para comparar prácticas y medir progresos con otras industrias y municipios. La meta es clara: minimizar el desperdicio, reutilizar materiales y transformar residuos en recursos, replicando las mejores estrategias del mundo y consolidando un nuevo paradigma productivo desde Misiones hacia la región, en línea con el modelo productivo que impulsa la Provincia, con cuidado ambiental y chacras multiproductivas.
Como se ha señalado en más de una ocasión, Misiones cuenta con una fortaleza en sus características productivas y exportadoras que la distingue dentro de la región del NEA: un perfil marcadamente agroindustrial, en contraste con la matriz primarizada de las otras provincias del nordeste. Históricamente, productos como la pasta para papel y celulosa, el té, la yerba mate, el tabaco Burley y los productos forestales han sobresalido en el catálogo exportador misionero. A esto se suma un rasgo distintivo: si bien se trata de bienes de origen natural, en su mayoría atraviesan procesos de industrialización que les otorgan un mayor valor agregado.
Sin embargo, junto a estas ventajas, también persisten ciertos desafíos. La matriz exportadora provincial muestra una alta concentración: más del 80% de las ventas externas se explica por menos de cinco posiciones arancelarias. Aún más relevantes son las dificultades logísticas, que no solo complejizan el proceso de exportación, sino que además lo encarecen. En este sentido, la reactivación del Puerto de Posadas comienza a corregir parte de estas distorsiones y abre una oportunidad para mejorar la competitividad de las exportaciones misioneras.
Dicho esto, volvamos sobre la principal característica misionera: un perfil industrializado que es superior en la región del NEA. Este punto es relevante por más de una razón. En primer lugar, un perfil manufacturero agroindustrial conlleva mayor valor agregado y mejores ingresos, debido a que los productos industrializados incorporan procesos productivos que aumentan su valor de mercado, lo que equivale a decir que por la misma cantidad de materia prima, se obtiene más ingreso. A la par, se produce mayor generación de empleo más calificado y sostenido: la producción agroindustrial requiere más mano de obra que la producción primaria, un empleo que además suele ser más formal, mejor remunerado y estable. Una economía más industrializada tiende a crear puestos de trabajo más diversos, desde operarios hasta técnicos e ingenieros.
Desde el punto de vista de la exposición a los escenarios internacionales, un perfil mayormente agroindustrial tiene menor (aunque no nula) vulnerabilidad a los precios internacionales.
Las provincias con alto perfil primarizado están altamente expuestas a fuertes oscilaciones de precios en los mercados internacionales, como la soja, donde si bien hay tiempos de fuerte bonanza, también hay las de fuertes caídas.
En cambio, los productos con valor agregado tienen precios más estables. Si bien no están exentos de volatilidades de precios, como pasó esta temporada en Misiones por caída en precios internacionales, están algo menos expuestos que otras economías.
Desde el punto de vista del “derrame”, los procesos agroindustriales generan mayores efectos multiplicadores en la economía local: demanda insumos, servicios logísticos, tecnología, transporte, energía, etc., que fortalecen el tejido productivo provincial y generan mayores oportunidades para pequeñas y medianas empresas.
Hay muchas más razones para indagar pero, en resumen, un perfil exportador agro industrializado no solo mejora las condiciones económicas generales sino que crea condiciones para un desarrollo más equilibrado, inclusivo y sustentable. En ese sentido, Misiones tiene una ventaja relativa frente a otras provincias del NEA.
¿Cómo vemos reflejado esto en los datos? Hay dos formas directas de ratificar la posición agroindustrial misionera en la región. En primer lugar, su importancia relativa en las exportaciones manufactureras. En el primer cuatrimestre, Misiones concentró el 57% de las manufacturas agropecuarias del NEA y el 79% del total regional en las industriales.
Por ende, Misiones explicó el 64% del total de manufacturas exportadas por el NEA, ratificando y fortaleciendo al mismo tiempo su perfil exportador en la región. Este grado de participación manufacturera misionera sobre la región no es nuevo, sino que es constante a lo largo de los años.
En segundo lugar, el impacto del valor agregado se da por el lado de los precios promedio de exportación, un indicador clave para entender la calidad, el posicionamiento y el valor de lo que la provincia vende al mundo. No se trata solo de cuánto se exporta en términos de volumen, sino de cuánto se gana por cada unidad exportada. Un precio promedio alto suele indicar que el producto exportado no es simplemente una materia prima, sino que ha pasado por procesos de industrialización, mejora de calidad, empaque, diseño o certificación.
Además, son un indicador de posicionamiento competitivo en mercados internacionales, a la par que tener mayores precios promedio suele traducirse en mejoras de recaudación y en mayor rentabilidad para las empresas, entre otras cosas.
Los datos de 2025 muestran que Misiones lidera la región en este indicador, con un precio promedio de USD 667,5 por tonelada. En comparación, Chaco alcanza USD 317,5, Corrientes USD 535,6 y Formosa USD 399,9. La diferencia con Chaco es especialmente significativa: mientras esa provincia exportó USD 110 millones y 347 mil toneladas, Misiones vendió USD 147 millones con solo 221 mil toneladas.
Es decir, Chaco exportó mayor volumen, pero Misiones generó ingresos mucho mayores por tonelada, con una brecha de USD 350,1.
A nivel nacional, Misiones sigue siendo un actor menor en volumen y monto, condicionado por su ubicación y la falta de infraestructura, una problemática recurrente en el norte argentino por años de abandono. Sin embargo, en términos de precios promedio de exportación, su posicionamiento es destacado.
En el primer cuatrimestre, el precio promedio argentino fue USD 575,3 por tonelada. Misiones lo supera con USD 667,5, ubicándose como la provincia con el undécimo mayor precio promedio del país, la más alta del NEA y la quinta en el Norte Grande.
Incluso, este valor de Misiones supera a provincias líderes en volumen exportador como Buenos Aires (USD 617,6), Santa Fe (USD 508,1) y Córdoba (USD 422,5).
Dada esta situación, continuar impulsando el crecimiento y la diversificación de las exportaciones es clave para el desarrollo sostenible de Misiones. No solo contribuye a generar divisas que alivian las restricciones externas del país, sino que también fortalece el entramado productivo local, impulsa empleo calificado y estimula innovación e inversión. En un contexto nacional e internacional complejo, profundizar la inserción internacional de su agroindustria y avanzar hacia una mayor sofisticación exportadora permitirá a Misiones consolidar su perfil diferenciado en el NEA y ampliar su influencia en el escenario nacional.