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Wado de Pedro llamó a pensar “el nuevo rol de un Estado, a la par de la innovación y que nos de soberanía”

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El ministro del Interior Wado de Pedro, aseguró hoy en Mendoza que el futuro del Partido Justicialista pasa por “la libertad y la creatividad de las nuevas generaciones, libres de prejuicios y de condicionamientos”.

Así lo expresó al participar en esa provincia del encuentro “Peronismo futuro”, donde además llamó a “pensar en la educación del futuro y reconvertir el sistema educativo argentino” así como “pensar cuál es el rol del Estado qué para generar felicidad: moderno, inteligente y a la par de la innovación tecnológica, que nos de soberanía e integración en el uso de datos”.

“Todavía somos un país unitario y el desafío del peronismo es construir una Argentina federal. El federalismo es real si hay trabajo genuino privado que dignifique a la familia argentino, sino seguiremos siendo un gran puerto”, dijo de Pedro.

En ese sentido, dejó en claro que “para nosotros el federalismo es trabajo, si no hay trabajo, a lo largo y ancho de la Argentina, seguimos siendo un país unitario, porque si queremos diagnosticar, si queremos cambiar las cosas y si queremos una Argentina mejor, tenemos que partir de un diagnóstico certero y tenemos que decir que todavía somos un país unitario”.

Sin esa nueva visión, dijo, “seguimos siendo un país con un puerto, el Puerto de Buenos Aires, con casi el 40% de la población alrededor del puerto de Buenos Aires, y con los gobernadores y gobernadoras hemos discutido mucho a lo largo de la pandemia algo que hace el peronismo que siempre lo hizo, le propusimos al Presidente hacer una Agencia Federal de Planificación y hemos encontrado muchísimas coincidencias entre las políticas, los gremios y el sector privado”.

En su discurso, el titular de la cartera de Interior valoró las “decisiones valientes” que tomó Cristina Fernández de Kirchner cuando fue Presidenta, y ejemplificó: “en materia de energía, gracias a su decisión de recuperar YPF, sin tener miedo de tomar decisiones que no le gustan a un grupo minúsculo de la Argentina, volvimos a tener a YPF y hoy el Estado nacional participa de las decisiones estratégicas en la administración del gas y Vaca Muerta”.

Por eso, dijo, “tenemos que tomar decisiones desde del gobierno nacional y que YPF y las petroleras tributen en la Patagonia. Basta de atender en Buenos Aires y que todos los recursos tributen en CABA. Vamos a construir una Argentina un poco más justa”.

En otro tramo, el ministro destacó la “decisión valiente de Cristina Kirchner de recuperar la administración de los fondos de los jubilados y con esos fondos poder financiar el programa Conectar Igualdad, que le dio conectividad a muchos jóvenes del país”.

Según de Pedro, “el federalismo necesita de una Argentina multipolar, con muchos polos productivos, una Patagonia sede de la pesca, el petróleo, el gas y las carnes rojas. Y un norte pujante, que puede alimentar al mundo si podemos solucionar cuestiones de logística”, afirmó en otro tramo de su mensaje.

Finalmente, llamó a “pensar en la educación del futuro y reconvertir el sistema educativo argentino” así como “pensar cuál es el rol del Estado, qué Estado se necesita para generar felicidad, un estado moderno, inteligente a la par de la innovación tecnológica, que nos de soberanía e integración en el uso de datos”.

“Vamos a recuperar una Argentina del futuro, una Argentina igualitaria para todos y que reine el amor y la igualdad”, arengó De Pedro en el final de su discurso.

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El peronismo recordó a Eva Perón con mensajes de unidad y en búsqueda de más justicia social

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Ministros, gobernadores, intendentes y referentes de distintos sectores del Peronismo recordaron hoy a Eva Duarte de Perón en el 103° aniversario de su nacimiento, con diferentes frases históricas y coincidieron en que su figura “convoca” a la “unidad” del Frente de Todos (FdT) para “luchar por un país con mayor justicia social”.

A minutos de cumplirse un nuevo aniversario del nacimiento de Evita, las redes sociales se colmaron de mensajes recordando a “la abanderada de los humildes” y, desde diferentes miradas, plantearon el desafío del Gobierno nacional a futuro.

En Twitter, el Partido Justicialista (PJ) nacional, a cargo del presidente Alberto Fernández, escribió: “Hace 103 años nacía Evita, responsable de forjar una enorme parte de la filosofía peronista, encarnada fuertemente en la Justicia Social”, y destacó la reconocida frase de Eva Perón: “Cuando elegí ser Evita sé que elegí el camino de mi pueblo”.

A su turno, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, señaló: “Ella vive eternamente en el corazón del pueblo. Hoy la recordamos como símbolo de lucha por la justicia social y la ampliación de derechos”.

“Una sonrisa que contagió a miles y transformó la vida de millones. Un día como hoy nacía Evita, que supo hacer de la solidaridad una bandera que llevó toda su vida. Por su amor y su entrega con los más humildes vive para siempre en el corazón del pueblo trabajador. #EvitaEterna”, publicó, por su parte, el ministro del Interior, Eduardo ‘Wado’ de Pedro.

En tanto, el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, señaló que “la abanderada de los humildes nos convoca a construir un país con trabajo, salud, vivienda y educación” y añadió: “En cualquier lugar donde se luche por la justicia social Evita estará presente porque volvió siendo millones”.

Con la etiqueta #EvitaEterna y #EvitaCumple, el canciller Santiago Cafiero se sumó a los mensajes al señalar que la esposa del creador del movimiento justicialista y tres veces presidente Juan Domingo Perón “fue reconocida como la abanderada de los humildes, jefa espiritual de los trabajadores y las trabajadoras y embajadora de la paz”.

Por su parte, la ministra de Gobierno bonaerense y sobrina nieta de Evita, Cristina Álvarez Rodríguez, destacó que “escuchó a quienes nunca habían sido escuchados. Sintió propio el dolor de los humildes y nos enseñó que frente a las adversidades, la lucha es irrenunciable”.

Con un video sobre un fragmente de un discurso de Eva Perón en el que desafía a “los enemigos del pueblo”, el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y secretario general de La Cámpora, Andrés Larroque, destacó la reconocida frase de Evita: “Nunca les tuve miedo porque yo siempre creí en el pueblo”.

Gustavo Bordet, gobernador de Entre Ríos, señaló que “Evita vuelve a nacer cada vez que nos unimos para enfrentar la desigualdad y las injusticias, para dejar atrás las divisiones y construir el país que soñaron Perón, ella misma y ese pueblo que les brindó abrazo, cariño y reconocimiento”.

“Evita es presente y es un mañana por construir. Su ejemplo y su palabra son el motor que nos impulsa a hacer realidad ese futuro de desarrollo, grandeza y justicia social”, remarcó.

Asimismo, la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, escribió: “Un día como hoy nacía quien cambió la historia política del país. La compañera que nos abrió las puertas a las mujeres que militamos por la patria que ella soñó: con igualdad, derechos laborales y justicia social”.

Por su parte, el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, manifestó: “Recordamos a Evita con su ejemplo de lucha. Una mujer revolucionaria e inolvidable que hizo de la política un verdadero acto de amor y solidaridad”.

Para, el mandatario santafesino, Omar Perotti, “sus ideas, y su trabajo valiente por una sociedad más justa, siguen vigentes. Honramos ese legado único que logró conseguir derechos para transformar realidades, como las transformó el voto femenino en 1947”.

Asimismo, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, sostuvo que “en un nuevo aniversario de su natalicio, la recordamos en cada política que llevamos adelante porque nos impulsa a seguir trabajando con las mismas banderas del Justicialismo y de ese amor que vence todo”.

En el mismo sentido, el mandatario formoseño, Gildo Insfrán, consideró que “su voz cargada de potencia, amor y solidaridad nos impulsa a seguir trabajando todos unidos por la felicidad del pueblo y por la grandeza de nuestra patria, guiados por las banderas históricas de la independencia económica, la soberanía política y la justicia social”.

El intendente de La Matanza y nuevo presidente de la Federación Argentina de Municipios (FAM), Fernando Espinoza, también remarcó que “el legado de la abanderada de los humildes siempre nos impulsará a seguir trabajando por la felicidad de nuestro pueblo”.

María Eva Duarte de Perón, más conocida como Evita, nació el 7 de mayo de 1919, en el pueblo bonaerense de Los Toldos, cabecera del partido de General Viamonte, a 247 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.

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Daniel Scioli respaldó a Alberto Fernández y a Martín Guzmán

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Daniel Scioli respaldó a Alberto Fernández y a Martín Guzmán

El embajador en Brasil y ex gobernador Daniel Scioli participó en una entrevista en el programa Verdad Consecuencia de TN, conducido por Maru Duffard y Luciana Geuna. Durante la nota, las periodistas le consultaron a Scioli su opinión sobre los dichos sobre la inflación del Secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, y él escogió contestar desde la moderación, aunque respaldó a Alberto Fernández y a Martín Guzmán.

“Es un momento para bancar al Presidente sobre todas las cosas y en que él confía llevar adelante la conducción de la economía. Eso no significa no tener opiniones ni debate interno”, indicó Daniel Scioli, quien además aseguró que la inflación “es un tema que está dentro de la agenda del Presidente y que para el Ministro de Economía es prioridad”.

Las conductoras le consultaron a Daniel Scioli qué opinión le merecían las declaraciones de Feletti, quien le endilgó a Martín Guzmán la responsabilidad de controlar las subas de precios. Al respecto, el embajado r respondió, evitando caer en posicionamientos: “Yo creo que sería conveniente muchas veces en ámbitos un poco más técnicos, reservados, debatir estas cuestiones. Pero dentro del Frente de Todos hay estilos, muchas veces distintas definiciones que se dan”.

Yo comparto que la inflación es un tema de agenda de la mayoría de los países, es una preocupación prioritaria de la gente

Además, agregó: “En este caso, que (la inflación) es un tema tan sensible para la gente, que lo que quiere es tranquilidad, que lo que quiere es certidumbre, que lo que quiere es confianza y que resuelvan los problemas y que no le agreguemos más situación a la que hay. La cuestión de fondo es que se está abordando este problema”

Hace unos días, Scioli inició gestiones en Brasil y encaminó un acuerdo junto al Ministerio de Economía con el ministro de Minas y Energía brasileño Bento Costa Lima, de modo que el país vecino que pueda aportar algunos millon es de metros cúbicos más durante el invierno que más tarde serán compensados.

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¿Se abre un escenario de tres tercios con los libertarios en alza?

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En pocas oportunidades el contexto político y social argentino había estado tan complejo e influenciado por diferentes factores: la agenda internacional, los problemas económicos y la crisis de representación política.

En Argentina los temas de política internacional no suelen impactar de forma local. En general, la agenda pública es extremadamente endogámica: discutimos lo que pasa en Argentina y no mucho más. Los eventos de estas semana implican un quiebre en esa tendencia. La guerra en Ucrania, sus consecuencias económicas, los alineamientos entre los distintos bloques, entre otras cuestiones causaron que la política exterior ocupe el centro de la escena por primera vez en mucho tiempo.

Zuban & Córdoba se propuso medir cual es la percepción al respecto, con un nutrido bloque de preguntas sobre política internacional en general y sobre la crisis en Ucrania en particular. 

Algunos datos: un 69% cree que la posición del gobierno con respecto al conflicto es confusa y un 50% dice que Argentina debería apoyar a Ucrania pero sin intervenir directamente en el conflicto.

Resulta interesante ver la vigencia de la grieta aún en este punto: los votantes de Juntos por el Cambio muestran una mayor tendencia a la idea de que Argentina debería alinearse con Estados Unidos en la arena internacional, mientras que los del Frente de Todos valoran más la idea de neutralidad absoluta.

Un 77% está de acuerdo en general con la idea de recibir refugiados en nuestro país

Los problemas económicos son la gran bomba de tiempo en nuestro país. La tremenda inercia inflacionaria que arrastra el país desde hace años, la falta de crecimiento y la desvalorización sistemática de los salarios hacen que las expectativas económicas de los argentinos están en un piso absoluto: El acuerdo con el FMI aparece aquí como el tema central: aunque un 59% apoya el entendimiento, sólo un 16% está absolutamente de acuerdo con la idea de que dicho acuerdo ayudará a estabilizar la economía. Niveles alarmantes de escepticismo.

La crisis económica alimenta la desafección política. Nunca jamás ha habido una distancia tan grande entre las elites políticas y la gente de a pie. Todas las imágenes del del ecosistema oficialista mantienen un diferencial negativo que se sostiene en el tiempo. Los actores de JxC mantienen imágenes estables o con pequeñas tendencias alcistas, pero se muestran incapaces de hablar más allá de su espacio electoral.

La idea de un posible escenario de tercios empieza a aparecer en el horizonte. Los partidos libertarios alcanzan un 18% de intención de voto a nivel nacional. Hay una tendencia de crecimiento en ellos que empieza a ser innegable. Sin embargo, falta mucho tiempo para la elección, y en Argentina algunos fenómenos políticos tienden a ser efímeros, será cuestión de seguir de cerca sus proyecciones en los próximos meses para ver si ese crecimiento continua, si empieza a estancarse o si se desinfla.

Si la primera opción es la que ocurre, el escenario que se abre en términos electorales no tiene precedentes en la historia democrática de nuestro país.

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Eduardo Grüner: “Sin el marxismo no se puede pensar, pero con el marxismo solo no alcanza”

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(Por Nicolás Mavrakis) Reconocido y premiado por su extensa labor como ensayista, el sociólogo Eduardo Grüner presenta “Lo sólido en el aire. El eterno retorno de la crítica marxista”, un volumen de más de 800 páginas en el que compila sus intervenciones en la crítica marxista a lo largo de 30 años y donde se muestra tan dispuesto como siempre a la disputa de ideas: “Me parece bien que haya un Ministerio de la mujer. No veo por qué no hay un Ministerio del obrero, del negro, del indígena”, sostiene.

Hace casi cuarenta años en Sitio, la revista en la que participaban, entre otros, Ramón Alcalde, Luis Gusmán y Jorge Jinkis, Grüner, contra cualquier inocencia del lenguaje, elaboraba algunas ideas sobre qué es y hace el ensayo. “Género culpable”, escribía el sociólogo y crítico cultural, que identifica un error, inaugura una conversación sobre su sentido y, a partir de lo que el ensayista lee, piensa y escribe, avanza a través de una “deslectura creativa” por un camino cuya utilidad no consiste en dar respuestas, sino en buscar “huellas fuera de lugar”, capaces de modificar lo que el propio camino intelectual tiene de previsible e incuestionado.

A los 75 años, hoy el sociólogo sigue “leyendo huellas” y escribiendo con el mismo rigor. De hecho, en 2020 publicó el ensayo “La obsesión del origen” (Ubu Ediciones), donde analiza los puntos de contacto entre la filosofía de Martin Heidegger y la Escuela de Frankfurt, y ahora presenta “Lo sólido en el aire. El eterno retorno de la crítica marxista” (Clacso), que recopila sus artículos sobre corrientes y figuras de la izquierda. A propósito de esto, al definir el “rol” de los intelectuales, Grüner se confiesa poseedor de “una fobia neurótica grave hacia todo lo que huela a poder”, lo cual potencia la sagacidad de su lupa sobre la cultura, la sociedad y la política, pero también sobre varias modas del pensamiento académico de los últimos veinticinco años. Esta actividad como escritor, por otro lado, es paralela a sus colaboraciones en la revista Topía. Nada mal para los años de pandemia de uno de los más lúcidos intelectuales argentinos de la generación de León Rozitchner, Nicolás Rosa, David Viñas, Nicolás Casullo y Horacio González, entre otros nombres frente a los cuales, dice Grüner en retrospectiva, casi no siente que haya nuevos interlocutores ni por dentro ni por fuera de las fronteras argentinas. “Estamos en un momento de ausencia de efectos, donde uno publica porque tiene la necesidad de hacerlo, pero no se puede tener demasiadas esperanzas en provocar efectos”, explica en entrevista con Télam.

A la hora de repasar sus lecturas más recientes a la búsqueda de nuevos debates, Grüner suena tan preciso como pesimista: “De lo que yo he leído en los últimos veinte años, por decir algo, me cansé de Slavoj Žižek. Lo conozco personalmente bastante, pero alguien que publica quince libros por año no puede tener tantas ideas, aunque en su momento fue un pequeño deslumbramiento. Peter Sloterdijk es alguien con un par de cosas que me interesaron. Me parece que ha derivado más bien hacia la derecha, pero es alguien que sirve para pensar. Por suerte sigue vivo Fredric Jameson, que hizo una intervención a mi juicio muy inteligente de la tradición de la Escuela de Frankfurt desde autores tan aparentemente disímiles como Sartre, Lacan o Althusser. No hay mucha gente que pueda hacerlo impunemente sin que parezca un pastiche prefabricado o forzado. Diría que éstos son los nombres”.

Sin duda, la cuestión de los interlocutores es fundamental para todo ensayista, ya que no es gracias al aquietado imperio del relativismo y la neutralidad como se llega a pensar. Sin embargo, esta búsqueda, que en su versión polémica también puede llamarse discusión, es clave en el despliegue de la obra de Grüner y particularmente recurrente al pensar qué es un intelectual y por qué razones su “función”, que encierra la paradoja de mantenerse “dis-funcional e in-enrolable”, es la de ser crítico ante el poder. Presentados en un abanico representativo de sus muchas áreas de interés, se trate de Karl Marx, Sigmund Freud, Jean-Paul Sartre, Louis Althusser o Žižek (del que fue un introductor en la Argentina), pero también de Bartolomé de las Casas o Juan Ginés de Sepúlveda, para Grüner lo distintivo del intelectual es su “no-lugar”, es decir, su posición de negatividad opuesta a la complacencia que exige el poder, que por su naturaleza requiere respuestas obedientes en lugar de interrogaciones. “No es tarea del intelectual, ni tendría capacidad para hacerlo, transformar la realidad: eso lo harán los pueblos, la sociedad, la lucha de clases, etcétera, o no se hará. Mucho menos, entonces, es su tarea confirmar lo existente: para eso ya está el poder en serio, que es mucho más eficaz. A lo máximo que puede aspirar el intelectual es a poner ‘el dedo en la llaga’, como se dice. A resistir y denunciar las mezquindades del poder, y sus maldades, claro”, escribe.

Es en este punto donde su propia trayectoria en el ámbito político, que incluye una candidatura a diputado por el Partido Socialista de los Trabajadores en los años setenta y por el Frente de la Democracia Avanzada en los noventa (y que estuvo cerca de volver a repetirse en las últimas elecciones por el Frente de Izquierda), se distancia de las de varios de sus reconocidos colegas y amigos, quienes, sobre todo en los últimos tramos de sus carreras, se acercaron al peronismo, a veces como funcionarios, renovando un viejo debate sobre la “distancia crítica” del intelectual y su papel “orgánico” en los mapas del poder real. Es por esto por lo que “el lugar del intelectual se transformó casi te diría en un lugar imposible”, dice Grüner, que a la luz de experiencias recientes como “Carta Abierta”, advierte sobre “la dificultad que supone el tener que estar defendiendo algunas cosas que a mí me constan que muchas veces ellos no estaban seguros de defender. Es lo que decía Viñas: un intelectual nunca puede ser oficialista. ¿En qué sentido? En el sentido de que no puede ser decidida e incondicionalmente oficialista. Por supuesto, tiene todo el derecho de afiliarse a un partido o militar en un movimiento. Pero siempre desde esta perspectiva crítica”.

A propósito de esto, con cierta ironía, escribe también en “Lo sólido en el aire…”: “Uno prefiere la posición cómoda de quedarse en esa distancia, en lo posible mezclado con los que sufren el poder. Trata, eso sí, de no engañarse: también con estos hay inevitable distancia, es una fatalidad sociológica. Pero al menos, mimetizándose ficcionalmente con esa perspectiva, uno puede apreciar mejor que las ‘batallas culturales’ que realmente importan no son las que se libran entre las facciones del poder, sino contra todas ellas -de distinta manera en distintos momentos, lo admito- y contra los límites de lo que se llama ‘cultura'”.

De estas reflexiones, que pueden rastrearse hasta libros fundacionales como “Un género culpable” (Godot), se deduce que las pertenencias ideológicas o partidarias no deberían limitar los alcances de lo que, al menos en los ámbitos todavía interesados por la realidad concreta bajo sus pies, suele llamarse “pensamiento nacional” (o, en una escala superior, “pensamiento latinoamericano”). Autor de “La oscuridad y las luces” (Edhasa), un ambicioso análisis del impacto sobre el pensamiento europeo de la primera revolución en América, protagonizada por los habitantes de la isla de Haití en 1804, Grüner sabe que un verdadero pensador debe apropiarse, servirse y reescribir, bajo la lógica de su propia situación, cualquier teoría extranjera. De ahí su crítica a los llamados “estudios culturales” o “teorías poscoloniales”, que aún con buenas intenciones, ramificadas luego en la reivindicación de todo tipo de minorías, reafirman bajo una sensibilidad progresista el equívoco de que entre los europeos y los latinoamericanos (o entre los colonizadores y los colonizados), a pesar de los discursos de aparente igualdad, existen barreras insalvables que disuelven toda auténtica tensión. “Si se trata de identidades, hay para tirar para arriba”, agrega Grüner respecto a los frecuentes equívocos de esta corrección política. “Me parece bien que haya un Ministerio de la mujer. No veo por qué no hay un Ministerio del obrero, del negro, del indígena. Incluso cualquiera de estas identidades es en sí misma discutible. Logré hacer enojar a alguien hace poco porque le dije que yo estaba en contra del concepto ‘pueblos originarios’, porque me parece que llamarlos así es privarlos de su historia. Esa gente no está como en el origen, no está como en 1491. Les pasaron por encima 500 años de esclavitud, de explotación, de denigración, de humillación, así que no son los mismos, no son nada originarios”, precisa.

Lo cierto es que, a la hora de activar discusiones de verdadero tenor intelectual, más allá de los análisis y la vasta opinología alrededor de las circunstancias extraordinarias de la pandemia de Covid-19, “que ha servido para acelerar un poco no sólo la realidad sino la percepción y la conciencia de la crisis terminal en que está el mundo capitalista en que vivimos”, dice Grüner, la carencia de interlocutores a la altura de las circunstancias también resulta sintomática. Pero, ¿de qué? “De la decadencia del pensamiento en general, y eso incluye a la derecha y a la izquierda”, aclara, “y por eso yo me preocupo por insistir en que sin el marxismo no se puede pensar, pero con el marxismo solo no alcanza. Es lo que hago en el libro: dialogar críticamente. Pero ni en la derecha ni en la izquierda veo hoy a alguien del que uno pueda decir ‘este tipo es absolutamente imprescindible, no puedo no pensar a partir de él'”.

Ahora bien, respecto a los motivos por los cuales esta abulia se extiende también al pensamiento de derecha, su diagnóstico es claro: aquella burguesía culturalmente dominante del siglo XIX, esa burguesía que construía su ascenso histórico junto al desarrollo de ideas, ya no tiene dónde ascender. Al contrario, ha caído a lo más bajo. “Primero no tiene nada que conquistar, porque ya ha conquistado el mundo entero, pero además está en una crisis terminal, entonces no hace más que producir porquería”, dice Grüner sin miedo a provocar. “Por lo tanto, no hay con quién discutir. Este es el grave problema. ¿En quién yo voy a pensar para hacer grandes polémicas? ¿En Marcelo Tinelli? ¿Fernando Iglesias? No puedo discutir con esa gente porque sinceramente no los entiendo. Sí entiendo su posición política, ideológica, pero no entiendo su discurso”, concluye.

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