PERÚ

Perú, el país sin presidente

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Durante una década tuvieron 8 presidentes. Si uno lee ese dato o esa cifra sin contexto alguno podría pensar que se trata de un país ahogado en algún tipo de crisis humanitaria o envuelto en algún conflicto, en donde la institucionalidad se caracteriza por ser endeble y problema de último orden. Sin embargo, pese a eso, Perú sigue funcionando. 

Debilidad presidencial 

José Jerí fue el último cesanteado de su cargo como máximo mandatario. Como con casi todos sus antecesores, las causas y escándalos relacionados a hechos de corrupción han golpeado sus puertas y la destitución terminó atendiendo. José Maria Balcázar fue quien lo reemplazó aunque a horas de asumir, pesa sobre sus hombros una petición de declaración en la justicia por una serie de irregularidades, lo que sigue motivando a un problema a futuro para su continuidad. Dicho sea de paso, hay elecciones el 12 de abril en Perú, dónde buscarán, democráticamente, elegir a su futuro presidente destituido.

Una de las mayores curiosidades de Perú es lo poco que vale la investidura presidencial. Quizás por costumbre, pero en Argentina desfilaron y desfilan presidentes con innumerables causas judiciales en su haber y no pagaron con su cargo. Desde la causa Correo Argentino de Macri hasta la criptoestafa del actual presidente Milei, son algunas de las cuestiones que llevan a nuestro asombro. Quizás los argentinos somos los que no comprendemos a Perú por la naturalización de escándalos relacionados a la corrupción en el poder. 

Sea como sea, en Perú se conjugan dos particularidades que intentan explicar la razón de los constantes cambios en el sillón del Palacio de Gobierno. Por un lado, un Congreso fuerte. Es sabido que existen estas características en varias democracias globales, en donde el Congreso tiene tanto o más poder que la figura presidencial. Nuevamente nos trae a comparar con nuestra experiencia Argentina, dónde el exceso de presidencialismo histórico en el poder puede moldear nuestro imaginario colectivo sobre cómo percibimos la política exterior. La fortificación del Congreso peruano en la última década puede explicarse por las facultades de control agresivas y de bajo costo político, lo que termina transformando al órgano legislativo más en un árbitro o en un verdugo político que es un poder del Estado. 

La otra cuestión que explica la omnipresencia política del Congreso es el lobby económico del poder concentrado. Sectores como la minería, agroexportación, banca, zonas económicas especiales e incluso empresas chinas han estado relacionados a situaciones de lobby o presión sobre el Congreso para la toma de decisiones políticas o inclusive el favorecimiento en leyes o derogaciones de las mismas. Desde reuniones privadas, financiamiento indirecto de campañas, presión vía gremios hasta blindajes a proyectos de interés son algunas de las tácticas más extendidas del lobby económico que presiona en todo el mundo, pero donde pega fuerte es en Perú y donde también termina tumbando presidentes como piezas de dominó. 

Ideología a marzo 

Ese vaivén constante de nombres en el poder, la cuestión ideológica termina siendo materia de debate de estudiantes universitarios de primer año. El único partido al cual parecen responder es al del lobby económico explicado previamente. 

Esta situación toma mayor relevancia cuando uno se da cuenta de que el actual presidente proviene de la izquierda política, con mucha cercanía al ex gobernante Pedro Castillo (también destituido) y que distaba de Jerí y Boluarte, otros predecesores cesanteados. 

Más allá de los protocolos del Congreso y demás cuestiones meramente institucionales, llama poderosamente la atención como en Perú la procedencia ideológica parece no importar o no primar. Sin entrar en teorías o visiones propias de la sociología, uno puede pensar rápidamente que el lobby económico, financiero y empresarial es el que termina decidiendo en pos de sus intereses propios, sin correlación ideológica alguna. 

Si uno va a las estadísticas, sitios o consultoras como Datum Internacional, Ipsos, IEP y CPI muestran una tendencia clara. El nivel de desaprobación hacia el Congreso es fuerte, excepto cuando el nivel de aprobación al candidato es alto. Las vacancias hacia los presidentes suelen tener entre un 80 a 90% de aprobación siempre que un candidato padezca tan solo un 10 o 20% de aprobación total. Es decir que la institucionalidad o la percepción que la gente tenga de ello está atada a cuanto aprueban o no la gestión de un gobernante. Ya no su ideología ni tampoco el cuidado de la “democracia” sino simplemente el disgusto con la clase política. 

Cabe preguntarse si Perú no es el futuro de la aceptación política mundial. En un mundo cada vez menos ideologizado y con exceso de consumo basura en redes sociales, tal vez el hartazgo con la clase política puede resolverse o canalizarse a través de apoyar las destituciones sin importar procedencia alguna, sino condenando el accionar corrupto del funcionario en cuestión. Tal vez y solo tal vez, eso que no entendemos de la flexible pasarela de presidentes de Perú sea el verdadero sentimiento de aquel ciudadano no inmerso en la política “intelectual” pero donde el día a día le vive pasando factura. El problema es, que en el medio, quien saca provecho es el empresario que más tiene. 

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Misiones presentó en Perú el vuelo Lima–Iguazú y fortaleció el posicionamiento internacional del destino

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La provincia, a través de la marca internacional Visit Misiones, presentó en Perú la nueva conexión aérea Lima–Puerto Iguazú, en una acción estratégica destinada a fortalecer el posicionamiento del destino en mercados regionales de alto potencial, y como continuidad del trabajo iniciado en la convención del Grupo GEA desarrollada previamente en Iguazú.

La actividad reunió a más de 120 operadores turísticos, agencias minoristas y mayoristas, y prensa especializada, en el marco de una agenda que integró promoción, capacitación comercial y vinculación directa entre actores del sector.

La presentación fue organizada de manera conjunta por el Ministerio de Turismo de Misiones, el Ente Municipal de Turismo de Puerto Iguazú, la Municipalidad de Iguazú, el sector privado, el grupo GEA y la aerolínea Flybondi.

En la apertura, el intendente de Iguazú, Claudio Filippa, destacó el valor del trabajo articulado entre el sector público y privado para la consolidación internacional del destino.

A su vez, el presidente del ITUREM, Leopoldo Lucas, realizó una exposición integral de la ciudad de las Cataratas, destacando la diversidad de experiencias disponibles durante todo el año.

La conectividad aérea fue abordada por el gerente Senior Comercial de Flybondi, Javier Soto, quien subrayó el carácter estratégico de esta ruta aérea para la integración turística regional.

Por su parte, el subsecretario de Marketing y Promoción de Eventos de Misiones, Eduardo Scherer, presentó la campaña “Conexión Lima–Puerto Iguazú”, diseñada específicamente para el mercado peruano, con acciones orientadas a fortalecer la visibilidad del destino y estimular la comercialización.

Como parte central de la agenda, se desarrolló un Workshop comercial que permitió el contacto directo entre más de 120 agencias peruanas y operadores turísticos misioneros —incluyendo representantes que viajaron especialmente desde Iguazú—. La instancia continuó con una ronda de negocios que favoreció la generación de acuerdos, el intercambio de información y la construcción de alianzas estratégicas para potenciar la venta del destino.

La presencia de Visit Misiones en Perú refuerza la política de promoción internacional de la provincia, orientada a consolidar nuevos mercados y fortalecer la conectividad aérea como motor del desarrollo turístico.

A través del hub de Lima, Misiones amplía su acceso a mercados de América del Norte, América Central, Europa y Asia, integrándose a una red que conecta con más de 23 países y alrededor de 70 destinos internacionales.

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Banda cambiaria indexada: límites del esquema y lecciones de Perú

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Las modificaciones al esquema de bandas cambiarias que entran en vigencia el 1ro de enero de 2026 tienden a contribuir a dos objetivos relevantes de política económica: por un lado, generar condiciones para que el Banco Central pueda comprar dólares en el mercado; por el otro, comenzar a salir del estancamiento del nivel de actividad de los últimos dos trimestres, resignando la meta de una rápida desinflación.

Aun así, el régimen monetario-cambiario sigue siendo de transición y, más allá que puedan lograrse esos objetivos inmediatos, subsisten limitaciones que deberían removerse en aras de lograr crecimiento sostenido. La indexación del techo de la banda cambiaria en función de la inflación pasada habrá de complicar la configuración de la “curva de tasas” y la extensión del plazo de las operaciones a tasa prefijada, al tiempo que el esquema no parece contemplar el levantamiento del cepo para personas jurídicas, también relevante para la dinámica de la inversión.

Esas dos limitaciones podrían comenzar a resolverse en caso que se avance hacia un régimen bimonetario formalizado, al estilo del vigente en Perú.

Vale subrayar que un régimen monetario-cambiario que pueda ser considerado permanente, y no de transición como el actual, es clave en la dimensión de las variables financieras, pero también en el plano de la economía real, por la ampliación del horizonte que conlleva. Con “flotación administrada” del tipo de cambio, es posible morigerar el impacto de los eventuales choques externos sobre el nivel de actividad, a la vez que un esquema de metas de inflación, en donde manda la tasa de interés de referencia fijada por el Banco Central, es el más apropiado para estirar el plazo de contratos pactados a tasa prefijada, permitiendo salir del cortoplacismo financiero.

Son cuestiones relevantes cuando se aspira a romper el “techo de cristal” que opera sobre la inversión, que por supuesto también sufre el lastre de los problemas de organización de la economía y de las reformas estructurales pendientes.

En ese sentido, el tercer trimestre encendió una alerta amarilla, ya que el ajuste de la economía se concentró en la caída de 1,3 puntos de la tasa de inversión, desde 20,3 por ciento del Producto Interno Bruto en el segundo trimestre. Así, la tasa de inversión del tercer trimestre fue de 19,0 por ciento del Producto Interno Bruto, en un contexto de déficit externo de 5,5 por ciento del Producto Interno Bruto (diferencia entre importaciones y exportaciones de bienes y servicios), lo cual habla de un muy limitado volumen de ahorro interno.

Focalizando en la tasa de inversión en máquinas y equipos, el tercer trimestre marcó 12,8 por ciento del Producto Interno Bruto, sin poder traspasar la barrera de los 13 puntos contra la que chocó en 2011 y 2012, cuando se impusieron los cepos, y también en 2017 y 2018, cuando comenzó a desestabilizarse la macro.

El repaso de estos indicadores ilustra sobre un punto clave: el régimen monetario-cambiario no sólo debe facilitar el funcionamiento transaccional de la economía, sino también ser base para canalizar crecientes volúmenes de ahorro e inversión, haciendo que el bimonetarismo sea funcional a ese objetivo, y no un problema a resolver.

Es cierto que el 2026 está empezando con un horizonte más despejado, con el riesgo país en torno a 570 puntos, por condiciones políticas que acercan la agenda de reformas estructurales, la posibilidad de volver a colocar deuda en el mercado, al tiempo que se amplía el espectro de opciones de inversión, saliendo de la mera pulseada “dólar versus tasa”.

No es sencillo que el Banco Central pueda equiparar al período de mayo a diciembre de 2024, cuando la fuerte remonetización de la economía le permitió adquirir 6,9 mil millones de dólares a un ritmo de 42 millones diarios.

Focalizando en el mercado cambiario, para acercarse a esa referencia, el 2026 debería lograr que la entrada de capitales privados se duplique respecto de 2025 y que la demanda de dólares de personas físicas se achique a la mitad. Aun con esa exigencia, el arranque de 2026 podría mostrar resultados del nuevo esquema, con el techo de la banda deslizándose de acuerdo a la inflación pasada.

Este régimen habrá de funcionar “normalmente” si el tipo de cambio observado permanece a cierta distancia del techo de la banda, que se ubicará en 1.565 pesos a fin de enero y en 1.870 pesos tentativos a fin de 2026.

Pero hay algo de bruma por una inflación a la que, por un tiempo, le costará perforar el piso del 2,0 por ciento mensual, y también porque no está definido cómo habrá de reaccionar el Banco Central ante eventuales desvíos de trayectoria.

Con tipo de cambio flotante, sin techo explícito, una merma en el ritmo de compras diarias podría desencadenar un “nuevo equilibrio” de dólar y tasas de interés. Pero, en este esquema, cuando el tipo de cambio rebote contra el techo, el Banco Central debería vender, no comprar dólares.

Dos preguntas surgen a propósito de ese escenario:
a) ¿estará el gobierno dispuesto a subir las tasas de interés “lo que sea necesario” para “normalizar” el circuito de oferta de dólares?
b) ¿qué ocurrirá con la trayectoria de la demanda de dinero si se deterioran las expectativas?

Este tipo de interrogantes es lo que abona la idea de transitoriedad del actual esquema, y refuerza los argumentos acerca de la conveniencia de avanzar hacia un régimen bimonetario como el de Perú, donde hay “flotación administrada” del tipo de cambio y es la tasa de interés de política monetaria la que guía las expectativas de inflación.

En Perú, el crédito en moneda local (el sol) pasó del equivalente a 5,9 por ciento del Producto Interno Bruto en 1996 a 28,5 por ciento del Producto Interno Bruto en el presente, mientras que los préstamos en moneda extranjera hicieron el recorrido inverso, del 16,8 por ciento al 8,9 por ciento del Producto Interno Bruto.

Vale decir, el bimonetarismo en Perú fue sinónimo de monetización en moneda local, no de dolarización. Algo que perfectamente podría lograrse en la Argentina.

Uno de los secretos del “triunfo” del sol sobre el dólar en la operatoria del sistema financiero peruano reside en la convergencia entre las tasas de interés en moneda local y en moneda extranjera, un fenómeno asociado a la solvencia fiscal del país, una inflación que tiende a ser inferior a la de Estados Unidos y también por el diferente tratamiento de soles y dólares en la política de encajes.

De acuerdo a datos recientes, un préstamo hipotecario se obtiene a una tasa de interés del orden del 8,0 por ciento anual en soles, y del 7,0 por ciento en dólares. Lo acotado de la diferencia explica la preferencia de las familias peruanas por endeudarse en la moneda local, tanto que hace treinta años los créditos hipotecarios se pactaban 90 por ciento en dólares y 10 por ciento en soles, y ahora esa relación es exactamente la inversa.

Pese a las turbulencias políticas de los últimos años y a conservar cierto grado de dolarización, en Perú las tasas de interés están cada vez más asociadas al ciclo económico y cada vez menos a la volatilidad del tipo de cambio.

El régimen de “flotación sucia” del bimonetarismo peruano no tiene por objetivo cambiar la trayectoria del tipo de cambio real, sino simplemente morigerar sus oscilaciones. Con ese mecanismo y políticas anticíclicas se ha logrado neutralizar el impacto de choques externos y o internos (de origen político) sobre el sector real.

En lo que va del siglo, la cotización del dólar contra el sol peruano en términos nominales registró un pico de 4,15 en 2021 y un piso de 2,55 en 2013, oscilaciones del orden del 25 por ciento hacia arriba y hacia abajo en torno al promedio.

En el presente, las exportaciones de Perú alcanzan a 87,0 mil millones de dólares, una cifra semejante a la de la Argentina, pero superior cuando se la mide por habitante: 2.536 dólares per cápita en el vecino país, versus 1.890 dólares en el nuestro.

Esta publicación es propiedad del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL). Se autoriza la reproducción total o parcial citando la fuente.

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El estado de Paraná y Perú discuten una alianza para fortalecer la promoción del turismo

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El vicegobernador del estado de Paraná, Darci Piana se reunió este lunes (3), en el Palacio Iguaçu, con el embajador del Perú en Brasil, Rómulo Acurio, para analizar acciones destinadas a fortalecer la promoción turística entre Paraná y el país sudamericano. Curitiba es sede de la Peru Week Brasil, una campaña promocional que incentiva a los brasileños a visitar el Perú.

El evento, que llega a su 12ª edición, es organizado por la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (PromPerú) en varios estados brasileños. Entre el 3 y el 20 de septiembre, la iniciativa ofrece pasajes aéreos y paquetes turísticos con precios promocionales, además de menús gastronómicos especiales en restaurantes peruanos ubicados en distintas ciudades de Brasil, incluida la capital paranaense.

Viaje Paraná, organismo de promoción turística del estado, también planea realizar eventos similares para difundir los destinos paranaenses en el Perú. Además, en diciembre se reanudará la ruta aérea entre Foz do Iguaçu y Lima, lo que fomentará el intercambio de turistas entre dos de los principales destinos de América del Sur. Curitiba ya cuenta con tres vuelos semanales directos a la capital peruana.

“Es una ruta importante porque puede traer a Paraná turistas extranjeros, especialmente asiáticos, que viajan a nuestro continente teniendo al Perú como puerta de entrada”, afirmó el vicegobernador. “Mientras Foz tiene las Cataratas del Iguazú, una de las Siete Maravillas de la Naturaleza, Machu Picchu, en Perú, es un patrimonio de la humanidad que despierta gran interés. Por eso es muy interesante mantener esta conexión entre las maravillas de nuestro continente”.

“La Peru Week es una campaña para todo Brasil, y elegimos Curitiba para el lanzamiento por la importancia y el cariño que tenemos por la ciudad y por Paraná”, señaló el embajador Acurio. “Es una acción conjunta con restaurantes y agencias de turismo para promover al Perú como destino turístico, pero también queremos ayudar a Paraná y Curitiba a promocionarse en nuestro país, aprovechando los vuelos directos que ya existen y conectan ambas regiones”.

Además de la cooperación turística, Paraná será sede el próximo año de una rueda de negocios entre empresas alimentarias peruanas y paranaenses. También existe interés en replicar en Lima el modelo de transporte público de Curitiba, reconocido internacionalmente.

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El Congreso de Perú destituyó a Dina Boluarte como presidenta y nombró a José Jerí

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El legislativo había citado a la jefa de Estado para que ejerciera su defensa antes de proceder con la votación, pero Boularte rechazó hacerlo al considerar “inconstitucional” el procedimiento.

Es “sencillamente violatorio a cualquier procedimiento. ¡No lo convalidaremos!”, dijo en su nombre Juan Carlos Portugal, uno de los abogados.

Tras esperar a Boluarte por 20 minutos y ver que no llegaba, procedieron inmediatamente a la votación, al considerar que tras un día de debate ya no había más que decir. Y los congresistas apoyaron la vacancia por unanimidad, con 118 votos a favor y ninguno en contra, y sin abstenciones.

El presidente del Congreso, José Jerí, juró como nuevo presidente del país por sucesión constitucional y tras no aprobarse una moción de censura presentada contra la mesa directiva que encabezaba.

“Debemos declararle la guerra al crimen. Los enemigos son bandas criminales en las calles”, dijo al poco de colocarse la banda presidencial, y prometió liderar un gobierno de reconciliación.

Será el encargado de dirigir el país hasta las próximas elecciones, previstas para abril de 2026, y el relevo presidencial, fijado para el 28 julio.

Vacancia por “permanente incapacidad moral” de Boluarte

Legisladores de varias bancadas habían presentado cuatro propuestas de vacancia por “permanente incapacidad moral” de Boluarte, que fueron aceptadas por holgada mayoría y gracias a los votos de los partidos de derecha y el fujimorismo que hasta ahora la habían apoyado.

El proceso de destitución se puso en marcha la mañana del jueves por iniciativa de la bancada de Renovación Popular, la formación liderada por el alcalde de Lima, el ultraconservador Rafael López Aliaga, alias Porky.

Las mociones de vacancia llegaron tras una crisis de violencia y criminalidad que afecta al país sudamericano, apenas un día después de que la popular banda de cumbia Agua Marina sufriera un atentado durante su actuación en un recinto militar en el distrito limeño de Chorrillos. Cuatro integrantes del grupo recibieron disparos en el tórax y en la pierna.

Distintas fuerzas políticas habían exigido al gobierno que dé respuesta a la “impunidad” con la que parecen operar las bandas criminales dedicadas a la extorsión.

Que cambio para lograr la destitución

Anteriores propuestas de vacancia habían sido rechazados debido al apoyo de partidos conservadores y algunos aliados de izquierda.

Ahora la destitución fue apoyada por influyentes partidos como Fuerza Popular, de la excandidata presidencial Keiko Fujimori, y Renovación Popular, del también excandidato presidencial Rafael López Aliaga, actual alcalde de Lima.

Ambos líderes políticos de derecha son considerados posibles candidatos y lideran las encuestas para los comicios del 2026.

“Ha crecido la extorsión, la criminalidad, pero ella sigue viviendo en una fantasía. Merece ser vacada esta señora presidenta, merece ser castigada”, dijo la legisladora conservadora Norma Yarrow, durante el debate de la moción de censura y previa a la votación de destitución.

Boluarte asumió el cargo el 7 de diciembre de 2022 en sustitución del presidente Pedro Castillo, quien fue detenido y acusado de un intento de golpe de Estado.

El país ha tenido hasta seis presidentes desde 2018 debido a destituciones o renuncias de sus líderes. Tres exmandatarios están en prisión por casos de corrupción o abuso de poder.

José Jerí, asumió como presidente interino de Perú

José Jerí, el nuevo presidente interino

Tras la vacancia de Boluarte, José Jerí, quien hasta hace pocas horas era el presidente del Congreso, asumió como presidente interino de Perú.

Jerí, un abogado de 38 años nacido en Lima, está afiliado al partido político Somos Perú desde 2013 y actualmente es su vicepresidente.

Se postuló al Congreso en las elecciones parlamentarias de 2021 por la lista electoral de Lima Metropolitana.

Fue elegido para el periodo parlamentario 2021-2026 tras la inhabilitación del expresidente Martín Vizcarra, quien había obtenido más votos que él.

Como congresista, votó a favor de la vacancia contra Pedro Castillo en el 2022.

Pero su carrera política se ha visto manchada por escándalos.

Ha estado bajo investigaciones debido a denuncias de abuso sexual, pero estos señalamientos fueron archivados por la fiscalía del país sudamericano.

También se le atribuyen presuntos hechos de corrupción, que él ha desestimado como campañas de desprestigio.

El ataque que colmó el vaso

La noche del miércoles, en un concierto en que participaban varias bandas y artistas en el Círculo Militar de Chorrillos, ocurrió un ataque contra el grupo musical Agua Marina.

Fue el ataque que colmó el vaso de la violencia.

Cuando los cantantes se hallaban en el escenario, una rápida ráfaga de disparos interrumpió su actuación.

Según relataron varios de los asistentes a los medios peruanos, muchos confundieron al principio el ruido de los disparos con el de un cortocircuito.

Los videos compartidos por asistentes en redes sociales mostraron como, pocos instantes después, uno de los músicos alcanzado por las balas era auxiliado en el escenario y toda la banda se retiraba entre gestos de dolor.

Los asistentes tomaron entonces conciencia de lo ocurrido y muchos se echaron al suelo a la espera de desalojar el recinto.

El general de la Policía Nacional del Perú, Felipe Monroy, informó que las primeras investigaciones apuntan a que el ataque fue perpetrado por dos individuos a bordo de una motocicleta en movimiento desde terrenos aledaños del recinto.

La Policía encontró hasta 27 casquillos de bala en el lugar. El general Monroy señaló que serían proyectiles de pistola 9 milímetros Parabellum.

El doctor Ricardo Villarán, del Hospital Nacional Guillermo Almenara, informó que César More y Wilson Ruiz, miembros de Agua Marina, atendidos en el centro sanitario “se encuentran estables” y “no tienen un riesgo de que vayan a morir”.

Por su parte, el Hospital de Emergencias Casimiro Ulloa dio cuenta en un comunicado de que había atendido a un varón de 50 años por una “herida leve” por proyectil de arma de fuego. El hombre había sido dado de alta.

Con información de BBC Mundo

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