PERÚ

Paraguay, con Guillermo Barros Schelotto como DT, recibe a Perú en las Eliminatorias Sudamericanas

Compartí esta noticia !

El seleccionado de Paraguay, dirigido por el mellizo Guillermo Barros Schelotto, recibirá hoy a Perú en uno de los partidos que darán inicio a la primera fecha de las Eliminatorias Ssudamericanas rumbo al Mundial de 2026 que se desarrollará de manera simultánea en Estados Unidos, México y Canadá.

El encuentro se jugará desde las 19.30 (hora de Argentina) en el estadio Antonio Aranda Encina, ubicado en Ciudad del Este, será arbitrado por el uruguayo Andrés Matonte y televisado por DSports.

Los paraguayos no se clasificaron al Mundial de Qatar 2022, en el que Argentina consiguió su tercera estrella con Lionel Messi como figura saliente, y tampoco estuvo Perú.

No obstante, ambos seleccionados confían en que estarán en la próxima Copa del Mundo que ofrece como aliciente seis plazas directas y un repechaje, debido a que elevará su cantidad de participantes de 32 seleccionados a 48

El historial entre Paraguay y Perú registra un total de 56 enfrentamientos, entre Eliminatorias, Copa América y amistosos, con 23 triunfos de la “Albirroja”, 18 de Perú y 15 empates.

En la segunda fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, Paraguay visitará a Venezuela, mientras que Perú recibirá a Brasil.

– Probables formaciones –

Paraguay: Santiago Rojas o Carlos Coronel; Robert Rojas, Fabián Balbuena, Gustavo Gómez y Blas Riveros; Miguel Almirón, Mathias Villasanti, Andrés Cubas o Diego Gómez y Ramón Sosa; Gabriel Ávalos y Alejandro Romero. DT: Guillermo Barros Schelotto.

Perú: Pedro Gallese; Luis Advíncula, Miguel Araujo, Luis Abram y Miguel Trauco; Renato Tapia, Yoshimar Yotún, Christofer Gonzales y André Carrillo; Andy Polo y Paolo Guerrero. DT: Juan Reynoso.

Árbitro: Andrés Matonte (Uruguay).

VAR: Leodán González (Uruguay).

Cancha: Antonio Aranda Encina, en Ciudad del Este.

Hora de inicio: 19.30.

TV: DSports.

Compartí esta noticia !

Líderes debaten sobre la Amazonía mientras los pueblos indígenas enfrentan presiones

Compartí esta noticia !

Escribe Jack Lo Lau de Dialogo Chino – Mientras los mandatarios se reúnen en Colombia, analizamos algunas de las grandes luchas de los pueblos indígenas amazónicos en la actualidad

Durante esta semana, del 6 al 8 de julio, se está desarrollando en Leticia, Colombia, la reunión denominada Camino a la Cumbre Amazónica 2023. La cumbre reunió a delegados de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, junto con el presidente del país anfitrión, Gustavo Petro, y el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dos de los jefes de Estado que más interés están mostrando en proteger estos bosques tropicales, considerados la selva más grande del planeta, y donde viven más de un millón de indígenas.

La reunión de Colombia, que reúne a representantes de gobiernos, sector privado, academia y sociedad civil, espera concluir con una serie de propuestas y compromisos al 2025 y 2030, que se tendrían que firmar en la Cumbre Amazónica de Presidentes que se llevará a cabo en la ciudad brasileña de Bélem de Pará durante los primeros días de agosto.

Entre las cuestiones que probablemente ocuparán un lugar destacado en la agenda del evento figura el bienestar de los aproximadamente 400 pueblos indígenas que viven en la Amazonía  y que se enfrentan a continuas amenazas a sus tierras y modos de vida, en gran parte relacionadas con intereses económicos externos que pretenden explotar los recursos naturales.

“Esta podría ser nuestra última oportunidad para revertir la destrucción del Amazonas, y requerimos acciones ambiciosas, coordinadas y a gran escala a lo largo de los países de la región”, dijo hace unas semanas Juan Bello, Director Regional y Representante para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Para mostrar el panorama actual, reunimos algunos sucesos que resumen la vulnerabilidad de los pueblos amazónicos, quienes están exigiendo que los tomen en cuenta en la reunión en Belém de Pará.

Perú: leyes que protejan

En todos los países amazónicos existen marcos legales que promueven la protección del medioambiente, de los bosques y por ende de las poblaciones. A pesar de ello, “sufrimos persecución, nos denuncian, y pretenden promover normas que promoverían en genocidio de los pueblos indígenas en aislamiento”, dijo Julio Cusurichi, dirigente indígena de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), que representa a los pueblos indígenas en Perú, y que exige el cumplimiento de las leyes y normas que protegen a sus poblaciones.

Un ejemplo de ello, fue la tensión que vivieron los representantes indígenas durante los últimos días de junio en Perú. En el Congreso de este país se debatió el Proyecto de Ley 3518, que pretendía quitar funciones al Ministerio de Cultura ―que protege a las poblaciones indígenas― y entregárselas a los gobiernos regionales que buscan promover actividades económicas y construcción de infraestructura en reservas indígenas y en territorio protegido para los Pueblos Indígenas en situación de Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI). Luego de muchos pedidos para evitar esta ley, incluidos los de la activista Greta Thunberg y el actor de Hulk, Mark Ruffalo, la misma fue archivada, pero las organizaciones indígenas aseguran que las presiones no se detendrán.

Colombia: víctimas de violencia

2022 fue el año donde más violencia se registró contra las comunidades indígenas en Colombia. Según la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), se reportaron 453.018 víctimas de confinamiento (vinculado a conflictos armados en curso), desplazamiento, afectaciones a territorios, amenazas y muertes. A estas cifras, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), añade que en ese mismo año 42 líderes indígenas fueron asesinados.

A pesar de estos números y los discursos pro Amazonía de Gustavo Petro, la situación se sigue agravando en este año. En las últimas semanas, cinco mil indígenas awá han sido desplazados de sus territorios al suroeste de Colombia debido a la violencia entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), agrupación que se disolvió formalmente tras un acuerdo de paz en 2017. En medio de esta violenta situación, las poblaciones indígenas son de las más afectadas: 19% de las víctimas del conflicto armado son indígenas.

Ecuador: lucha por hidrocarburos

El próximo 20 de agosto se llevará  a cabo la consulta popular en Ecuador para decidir si se continúa con la explotación de las reservas de petróleo del Parque Nacional Yasuní o se paralizan. Este es el área natural protegida más grande de Ecuador y a su vez uno de los lugares con mayor biodiversidad en el planeta.

Este tema ha sido durante mucho tiempo motivo de controversia y conflicto en Ecuador. Representantes indígenas denuncian que las empresas petroleras están dividiendo a las comunidades que se ven impactadas por los trabajos en el Bloque 43-ITT (Ishpingo, Tambococha y Tiputini), que representa el 11% de la producción nacional.

Hasta el momento se sabe que dos de las siete comunidades están a favor. “Nos ha dado desarrollo, salud y educación”, dijo a la agencia EFE hace unas semanas Lauro Papa, representante de la comunidad Boca Tiputini, que junto con la comunidad de Kawymeno quieren que la actividad se mantenga.

Por otro lado, Juan Bay, presidente de la Nación Waorani y a favor de la paralización de la actividad petrolera, se mostró preocupado por “la mala costumbre de la industria petrolera al dividir (a las comunidades). Llamamos a la unidad de los pueblos”, sostuvo, reafirmando que “el Yasuní es un estandarte de la biodiversidad amazónica y tierra de pueblos en aislamiento voluntario”.

Bolivia: contaminación alarmante

Un reciente estudio en Bolivia ha demostrado que existe población indígena contaminadas por mercurio debido a la minería de oro en la Amazonía de La Paz. La investigación, organizada por la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP) y desarrollada por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), analizó a 302 personas de las etnias Esse Ejjas, T´simanes, Tacanas, Mosetenes, Lecos y Uchupiamonas, impactadas por la actividad minera. Al 74,5% de las personas les detectaron cantidades de mercurio encima de lo aceptable.

“Urge tomar medidas sanitarias que ayuden a controlar estos efectos”, declaró el líder del CPILAP, Gonzalo Oliver, que además pidió ayuda para revertir esta situación y exigió al gobierno “luchar contra la minería ilegal y destructiva”.

A esto se suma otro estudio recién publicado en la revista Environmental Research: Health, que destacó que las poblaciones indígenas amazónicas tienen el doble de probabilidad de morir de forma prematura a causa de los incendios forestales que en otras zonas de Sudamérica. Según los investigadores, las partículas del humo generadas por estos eventos son responsables de dos muertes prematuras por cada 100.000 personas al año en Sudamérica. Cifra que se duplica en las comunidades indígenas.

Brasil: infraestructura polémica

En Brasil, los pueblos indígenas están preocupados por la posible construcción del Ferrogrão, un proyecto de ferrocarril que transportaría principalmente granos de soja y maíz, uniendo a Mato Grosso con el puerto de Miritituba, cruzando por el estado de Pará. Estos mil kilómetros cruzarán territorios indígenas y además impactará en el Parque Nacional Jamanxim.

Es considerado uno de los proyectos antiambientalistas de Lula, que meses atrás dijo que “vamos a demostrar una vez más que es posible generar riqueza sin destruir el medioambiente”.

También conocido como EF-170, viene siendo impulsado hace muchos años y por distintos gobiernos. En 2016 se propuso durante el gobierno de Dilma Rousseff, pero no salió adelante. Jair Bolsonaro tampoco pudo avanzar con ello. Y ahora el gobierno de Lula, que busca apoyar al sector agrario, también está intentando hacerlo realidad.

“Mi impresión es que la Corte Suprema aprobará el avance de este proyecto, pero, aunque este se destrabe dentro del gobierno, enfrentará temas complejos”, dijo Luis Baldez, presidente de la asociación de transporte de carga ANUT, que además confirmó que este proyecto ha dividido a sectores dentro del gobierno por el impacto que ocasionaría en la Amazonía y su población.

Para Márcio Astrini, del Observatorio del Clima, Ferrogrão “es una contradicción porque sucede en un gobierno que dice tener una agenda ambiental diferente, que pretende ser líder en esta materia”.

Jack Lo Lau es editor de Diálogo Chino para la región andina.

Compartí esta noticia !

Cuánto tiempo puede permanecer resistente la economía peruana

Compartí esta noticia !

Por Luis Miguel Castilla* – La crisis política prolongada está generando más pobreza, inversiones pospuestas y el riesgo de una recesión aún peor .

La presidenta Dina Boluarte cumplirá próximamente seis meses en el cargo, superando un período inicial de gran convulsión social. Hoy Perú se encuentra en un estado de relativa calma, pero el espectro de la inestabilidad política permanece. El gobierno es débil e impopular —su índice de aprobación en las encuestas es de apenas un 25 %— y, aparte de las medidas de recuperación económica, carece de una agenda política coherente e integral. Abordar este último punto se ha vuelto cada vez más urgente, ya que las tasas de pobreza aumentaron durante el último año.

El gobierno tiene como objetivo desarrollar una agenda para mejorar su legitimidad social y política mientras enfrenta un intenso escrutinio por parte de la comunidad internacional tras la publicación de un informe reciente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Los hallazgos del informe incluyen múltiples instancias de fuerza excesiva y represión empleadas por las fuerzas de seguridad para sofocar la violencia política en las primeras semanas de la administración. La investigación de la oficina del fiscal general sobre los presuntos abusos está en curso, y cualquier violación de la ley debe perseguirse correctamente. Sin embargo, cualquier análisis de esta situación exige una visión equilibrada, libre de las limitaciones de los sesgos políticos e ideológicos.

Perú vio cómo el ex presidente Pedro Castillo intentaba permanecer en el poder a través de un golpe de estado fallido, que precipitó una escalada de violencia que no se había visto en 30 años. Los ecos de la violencia política del pasado han incitado a la mayoría de los peruanos a reducir sus demandas a la estabilidad sociopolítica. Sin embargo, estas demandas seguirán sin cumplirse si los políticos continúan socavando las instituciones democráticas y sometiendo los deseos de sus electores a los suyos propios.

Aunque no existen alianzas formales, existe una relación simbiótica entre el Congreso y el ejecutivo. Ambos aspiran a permanecer en el poder hasta 2026. Los intentos de hacer que las elecciones anticipadas sean constitucionalmente viables han sido saboteados por los titulares que intentan permanecer en el poder dentro de sus respectivas ramas del gobierno. Además, los partidos de derecha y de centro-derecha en el Congreso han mantenido activamente a flote al gobierno actual.

Sin embargo, la estabilidad política sigue siendo frágil. El Congreso está en las encuestas más bajo que el ejecutivo, ya que continúa promoviendo una legislación interesada. Peor aún, facciones radicales en extremos opuestos del espectro ideológico están entrando en pactos políticos, obsesionados con asegurar nombramientos en instituciones cruciales, como la Oficina del Defensor del Pueblo y la Corte Constitucional. Las prioridades de los ciudadanos, como la lucha contra la corrupción, el crimen y la violencia, siguen en gran medida desatendidas por las autoridades públicas, de las que se sigue desconfiando profundamente.

En este contexto, vale la pena abordar si la recuperación económica será deshecha por una crisis política prolongada acosada por ciudadanos privados de sus derechos. La economía registró un crecimiento prácticamente nulo en el primer trimestre. Esta desaceleración es el resultado del impacto negativo de la convulsión social, especialmente en el sur de Perú, seguida de lluvias torrenciales e inundaciones en el norte provocadas por una actividad ciclónica anormal. Peor aún, el riesgo de un El Niño de magnitud significativa frena las perspectivas económicas.

Incluso con estas contingencias, el pesimismo parece estar cediendo gracias a la reducción de la incertidumbre asociada con las elecciones anticipadas. Una tregua política y la menor probabilidad de que se apliquen políticas estatistas perturbadoras (a través de una Asamblea Constituyente) han mejorado la confianza de los inversores. Sin embargo, las previsiones de crecimiento del PIB para lo que resta del año se mantienen en torno al 2%, por debajo de las estimaciones oficiales e insuficientes para mejorar el bienestar de la mayoría de los peruanos. Un crecimiento más rápido es crítico a la luz del deterioro de los indicadores sociales.

La tasa de pobreza aumentó del 25,9% en 2021 al 27,5% en 2022, muy por encima de la tasa registrada antes de la pandemia. Esto corresponde a precios más altos de los alimentos, que afectan particularmente a los más pobres, y una economía lenta. La tasa de pobreza urbana se ha disparado, habiendo crecido 10 puntos porcentuales del 14,6 % en 2019 al 24,1 % en 2022. Esto equivale a tres millones de pobres urbanos adicionales, muchos de los cuales participan en la economía informal como trabajadores independientes y migrantes. El gobierno no está preparado para emprender políticas de apoyo a los pobres de las zonas urbanas, quienes, a diferencia de los pobres de las zonas rurales, no se benefician de los programas de transferencia de efectivo específicos. Ahí radica el desafío político de ampliar las redes de seguridad social que sean financieramente sostenibles (incluida la reforma de las pensiones). Aún así, la principal prioridad es restaurar tasas de crecimiento económico más altas y acelerar la creación de empleo. Vale la pena recordar que durante las últimas tres décadas, el crecimiento sostenido del PIB representó más del 80 % de la reducción de la pobreza en Perú, ya que la tasa de pobreza cayó del 60 % en 1990 al 20 % en 2019. Esto representó una de las mayores reducciones de pobreza en América Latina. Historia americana.

Es fundamental que Perú retome una actividad económica vigorosa en un entorno en el que los precios de las materias primas se mantienen elevados, especialmente los precios del cobre impulsados por las perspectivas de transición energética. Sin embargo, esta meta es virtualmente inalcanzable considerando la ausencia de nuevos proyectos mineros importantes. La persistencia de los altos costos, los retrasos injustificados en la aprobación de los permisos sociales y ambientales, y la reticencia de algunas nuevas autoridades regionales y locales a apoyar proyectos por temor al rechazo de ciertos movimientos antiextractivistas reducen la competitividad del Perú. Si se consolida la confianza empresarial, la inversión privada en sectores no mineros podría recuperarse, especialmente en sectores de infraestructura pública priorizados por el gobierno. Pero hasta ahora, las perspectivas de crecimiento de la inversión siguen siendo sombrías. Las políticas fiscales expansivas, particularmente en obras públicas, no están compensando suficientemente la menor inversión privada.

El consumo privado, por su parte, seguirá apoyando el crecimiento, pero con menor dinamismo. El sector informal y los segmentos socioeconómicos más bajos impulsarán el crecimiento del gasto del consumidor privado a medida que mejore su capacidad de compra de ingresos laborales. Esta mejora se producirá a medida que las tasas de interés más altas en consonancia con la política monetaria restrictiva del Banco Central reduzcan las presiones inflacionarias.

Incluso con la vorágine de crisis políticas que se han producido, los fundamentos macroeconómicos siguen siendo sólidos, como lo demuestra un sol apreciado considerado como una “moneda fuerte” exigida por los vecinos de Perú. Las políticas de mercado abierto, un marco constitucional que respalda una economía de mercado y una fuerza laboral emprendedora y una comunidad empresarial también contribuyen a que la economía peruana sea resiliente. Aún así, el principal desafío sigue siendo construir instituciones más sólidas, responsables y más fuertes. Arreglar el sistema político roto es una tarea urgente que las élites deben llevar a cabo. De lo contrario, las crisis políticas recurrentes afectarán gravemente el progreso social y económico del Perú y la resiliencia económica será un recuerdo del pasado.

Castilla es economista. Se desempeñó como ministro de Hacienda (2011-14) bajo el presidente Ollanta Humala y como embajador de Perú en los EE. UU.

Fuente Americas Quaterly

Compartí esta noticia !

El presidente del Congreso de Perú dijo que el adelanto de las elecciones no está descartado

Compartí esta noticia !

El presidente del Congreso unicameral de Perú, José Williams, afirmó hoy que entre marzo y julio “se puede volver a tratar el tema” del eventual adelantamiento de las elecciones generales, reclamado por la opinión pública y rechazado hasta ahora por el parlamento, pero advirtió que las diferentes bancadas “no se ponen de acuerdo”.

“De aquí a julio se puede volver a tratar el tema, no solamente en esta legislatura que ya terminó el 17, sino también a partir del 1 de marzo podemos ver el tema con un nuevo dictamen”, dijo Williams en declaraciones a periodistas.

Las elecciones generales están previstas para 2026 y su anticipo es reclamado por gran parte de la opinión pública y por los manifestantes que protestan en las calles desde el 7 de diciembre pasado, pero depende de un complejo proceso legal.

La Constitución establece que la modificación de la fecha de elecciones implica una reforma constitucional y solo puede ser aprobada por dos tercios del Congreso en dos períodos legislativos consecutivos o una sola vez con mayoría simple, pero en este caso debe ser ratificado por un referendo.

Al haber finalizado el viernes pasado la legislatura 2022-23 sin aprobar el adelanto de los comicios, la única posibilidad de que se efectúen este año quedó limitada a la aprobación por mayoría simple y la realización de un referendo.

Desde el comienzo del año, el parlamento debatió más de media docena de iniciativas destinadas a adelantar las elecciones, algunas a 2023 y otras a 2024, y en algunos casos con el agregado de un llamado a referendo sobre la necesidad de reformar la Constitución, pero ninguna obtuvo el número necesario de votos para ser aprobada.

Williams sostuvo que los congresistas deben llegar a un consenso antes de volver a presentar una propuesta de adelanto de comicios que pueda prosperar.

“Es necesario un tiempo de meditación, un tiempo para que los congresistas puedan pensar bien en el asunto y no nos apresuremos con un proyecto a 2023, 2024, otros a 2026, creo que una calma es conveniente para analizar bien las cosas”, dijo.

“Hay congresistas que quieren que sea en 2023 pero con constituyente, otros abril 2024 y otros 2026; cada uno de ellos tiene sus razones y no llegan a un consenso porque son políticos, no se ponen de acuerdo”, apuntó, según la agencia de noticias Andina.

Perú vive una ola de protestas antigubernamentales desde el 7 de diciembre, cuando el Congreso destituyó al presidente Pedro Castillo después de que este anunciara la disolución del parlamento y la formación de un gobierno excepcional con supresión de garantías constitucionales.

Los manifestantes reclaman esencialmente la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, que sucedió a Castillo por ser hasta entonces su vice, y el adelantamiento de las elecciones generales.

En esas protestas murieron 49 personas (48 civiles y un policía) en enfrentamientos y otras 11 como consecuencia de los cortes de rutas, y al menos 1.298 personas (entre ellas, 333 policías y seis militares) resultaron heridas, según el último balance de la Defensoría del Pueblo, publicado ayer.

Compartí esta noticia !

Perú, el Estado que nunca fue

Compartí esta noticia !

Tensión, presión, intensidad, incertidumbre y violencia, son algunas de las palabras que pueden describir lo acontecido desde diciembre hasta la actualidad en Perú. Situación que se acrecentó esta semana con la autodenominada “toma de Lima”. Una marcha multitudinaria que vuelve a poner en debate la fragilidad institucional del país incaico. 

Pedro Castillo, hace un tiempo, fue barrido del poder político en Perú. Su reemplazante fue Dina Boluarte, quien supo ser su vicepresidenta. En paralelo a la detención del ex presidente electo democráticamente, comenzaron las manifestaciones que tenían como foco común la liberación del mismo e inclusive el hecho de que se retracte la decisión del parlamento. Por otro lado, la respuesta de Boluarte ante este llamamiento popular fue una ardua represión, la cual ya lleva más de un mes y provocó más de 50 fallecidos. 

La “toma de Lima” termina siendo la expresión del hartazgo de varios sectores sociales de Perú contra un régimen represivo. Casi sin banderas políticas definidas, miles de ellos de abalanzaron sobre la capital peruana en busca de alguna respuesta, pero solamente recrudeció las rispideces con las fuerzas de seguridad que maneja Dina Boluarte y su ministro de Seguridad. 

Sin embargo, esta cuestión que vive actualmente Perú, no es algo fortuito ni instantáneo. Es un caldo de cultivo de descontento popular que viene creciendo en la última década, en donde los mandatarios que la población pone a cargo, terminan siendo echados por la puerta de atrás, desde las decisiones de un parlamento sumamente fuerte. Es un dejo de malestar, no solamente hacia la figura de Dina Boluarte o a la de Pedro Castillo (quien las sufrió durante su mandato), sino ante su sistema. Un parlamente que maneja a gusto y piaccere lo acontecido con el poder político, inclusive rozando los autogolpes de Estado. 

Este descontento peruano, además, se cristaliza en los sectores más desfavorecidos, aquellos a quienes la clase dirigente los deja de lado. El sur, particularmente, es la región de Perú que mayores movilizaciones presentó en el último mes, como así también los productores e inclusive las comunidades originarias. Ellos veían en Pedro Castillo a un par que, más allá de sus errores a cargo del Estado, era una persona simbólicamente más cercana a la que representaron los presidentes peruanos en las últimas décadas. Aunque esta premisa desconoce de parámetros ideológicos. Aquí no hay ni izquierda ni derecha que valga. Constantemente, las protestas se presentan desde varios arcos políticos, sin demasiado rumbo más del que elevar su queja ante el imponente contexto de descomposición política. Y justamente ese el concepto: Perú es un país bajo una grave situación de descomposición política e institucional. Un país donde no importa quien asuma ni quien gobierne, los hilos siguen estando bajo las manos de los titiriteros del parlamento. 

Un tema a tener en cuenta es la situación económica de Perú. En este país, como en todas partes del mundo existe la desigualdad y la falta de redistribución de las riquezas, y puntualmente de las tierras. Sin embargo, es uno de los países con mayor estabilidad económica. Esto también puede influir, entendiendo que aquel quien puede, aunque sea mínimamente desafiar al sistema en cierto cambio o viro en la economía peruana, puede transformarse en un enemigo del establishment. De hecho, no sorprenden los lazos del empresariado, el turismo, los medios de comunicación y el poder político. 

Esta novela peruana pareciera ser que no tiene fin. Sin importar el nombre de quien gobierne y el partido político que maneje al país desde Lima, las protestas están. Sin importar la cierta estabilidad económica, las protestas están. Sin importar lo positivo que pueda tener una gestión, las protestas están. Esta huella imborrable de desasosiego social, tiene como explicación a un país con una clase dirigente que disolvió la institucionalidad y donde la democracia se transformó en un simple sustantivo. Esta situación se derramó sobre la ciudadanía, y sobre generaciones completas que ven, gobierno tras gobierno, la impunidad de la falta de estabilidad que se genera, y que provoca que la protesta sea la única arma para defenderse, en un país que terminó por pisotear la institucionalidad. Perú, la nación con el Estado ficticio y la rabia social a flor de piel.  

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin