PICHETTO

Encuesta revela que crecieron las chances de Macri con la incorporación del peronista Pichetto

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La decisión del presidente Mauricio Macri de ofrecerle a Miguel Ángel Pichetto que lo acompañe como precandidato a vicepresidente para las elecciones 2019 fue casi tan sorpresiva como el lanzamiento de Fernández-Fernández, y también generó reacciones enfrentadas a un lado y otro del arco político.

Las primeras mediciones tras el lanzamiento de la fórmula de Juntos por el Cambio (ex Cambiemos) muestran una mejora en las posibilidades del oficialismo de ganar en los comicios. Además, la mayoría de los encuestados cree que el senador nacional “garantiza” la gobernabilidad de un segundo mandato de Macri. 

Un relevamiento de la encuestora D’Alessio IROL Berensztein —que midió 500 casos online entre el 11 y 12 de junio de 2019— examina que el 48% de los consultados cree que el jefe de Estado tiene más probabilidades de ganar las elecciones con Pichetto como vice.

En el mismo sondeo, otro 29% considera que el anuncio no cambia nada, mientras que el 18% ve como “menos probable” un triunfo oficialista. Como suele ocurrir, la encuesta está marcada por la grieta: la diferencia de percepción es abismal si se separan los resultados según a qué partido votó cada encuestado: el 78% de quienes eligieron a Cambiemos cree que la inclusión de Pichetto “hace más probable que gane”, en contraste con el 16% que piensa lo mismo entre quienes optaron por el Frente Para la Victoria (ahora Frente Todos). 

 

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Boleta corta, estrategia larga

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Cuando Cristina anunció a Alberto Fernández como candidato a presidente, se corrió ella del eje y de la centralidad que alimentaba la grieta. Se jugada, en segundo plano, permitía discutir sobre políticas y economía con todos. Corrió el eje y al mismo tiempo, pero no perdió protagonismo.

Miguel Ángel Pichetto llega para volver a correrlo. Al centro, al centro de la grieta, al extremo de los extremos. Pichetto no le aporta votos a Mauricio Macri -perdió casi todas las elecciones en su terruño, Río Negro-, sino que fortalece el perfil antikirchnerista. ¿O se puede ser antiperonista de los últimos 70 años con un candidato peronista de 68? Ya no se trata entonces de peronismo, sino más bien de la última versión de ese peronismo.

Pichetto le aporta a Macri la versión peronista friendly con los mercados, el viejo peronismo menemista. Pichetto trae consigo conocimiento parlamentario, donde es empleado desde hace más de 20 años y una absoluta fidelidad al modelo, cualidad casi exclusiva. A fin de cuentas, el rionegrino fue fervoroso menemista, útil duhaldista, soldado de la primera hora de Néstor y eficiente gestor de Cristina hasta el último día en la Rosada. Pichetto es un eterno oficialista y es curioso que para evitar el regreso del pasado, se recurra a quien mejor lo representa.

Ya en las pocas horas en Cambiemos se ubicó en el ala dura y mostró que es capaz de ser mucho más audaz que los socios radicales: “El peronismo de Buenos Aires lleva como candidato a gobernador a un comunista”, acusó, sobre Axel Kicillof, el ex ministro de Economía que amenaza el liderazgo suizo de María Eugenia Vidal. Macartismo siglo XXI. No es el único argumento de la guerra fría: el relato de Cambiemos es “reelección” o autoritarismo. Nada que ver con la profunda crisis, la creciente pobreza, la pérdida de puestos de trabajo y poder adquisitivo por una inflación galopante. No. Reelección o autoritarismo.

Sin embargo, la inclusión del senador no deja de ser una jugada maestra de Macri y sus pensadores. En una sola movida dejó huérfana de líderes a la aguada Alternativa Federal, que se ilusionaba con disputar un tercio del electorado. Obligó a Sergio Massa a definirse por los Fernández. Juan Manuel Urtubey -quien rechazó la oferta que aceptó gustoso Pichetto-, no tuvo más que unir fuerzas con Roberto Lavagna en una fuerza que casi sin fuerzas, semi testimonial.

Con el reacomodamiento de piezas, Macri se aseguró disputarle votos a Fernández-Fernández en la primera vuelta y, eventualmente, arrastrar los de Lavagna-Urtubey -y el resto- en una segunda vuelta. Solidificó posiciones y ahondó la grieta. Nuevamente, quedan dos lados bien definidos. El resultado de las urnas dirá si fue una genialidad o el neoperonismo forzado no logró enamorar a los desencantados del cambio unidos todos por el espanto.

Por lo pronto, calmó (un rato) la voracidad de los mercados y la volatilidad del dólar. Pero la euforia del Gobierno y de los “mercados” contrasta con los datos económicos que siguen siendo negativos. La inflación de mayo fue de 3,1 por ciento y acumula el 57 por ciento interanual, lo que representa un enorme agujero para el bolsillo y la olla de millones de argentinos. El precio de los alimentos está entre lo que más sube: “En un año se duplicó el precio de la leche y el consumo tuvo una caída histórica. Hoy se toma un 21% menos que en 2016. Y la ingesta de lácteos cayó al nivel más bajo en 16 años”, relató el diario Clarín. El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) calculó que, en enero y febrero el consumo de leche -directo y vía derivados- cayó a un nivel equivalente a 183 litros anuales por habitante. Fue el más bajo registrado desde 2003. Y, sacando ese año, el menor desde 1991. Estiman, en tanto, que el primer cuatrimestre de 2019 tuvo una media de 180 litros, muy lejana a los 193 litros por cápita consumidos en todo el 2018, los 197 de 2017, los 201 de 2016 y los 217 de 2015.

Los pibes son los que más sufren.

La economía no levanta cabeza y el único atisbo de recuperación se aprecia en los dólares del agro sojero. La deuda pública volvió a crecer y ya alcanzó 89,2% del PBI en el primer trimestre del año (había sido de 86,2% en el último trimestre de 2018).

La incorporación de Pichetto en la fórmula cumple con una de las demandas de los integrantes de la alianza, que pedían mayor apertura. Pero los radicales, que se enteraron por los medios, según admitió Luis Pastori, el frustrado candidato a vicegobernador de Misiones, querían que ese lugar sea reservado para ellos. “En mi corazón esperaba que el vice de Macri sea radical”, admitió, desolado, el veterano legislador. Pero al mismo tiempo, celebró que como quedaron fuera de las candidaturas centrales, “el radicalismo puede aspirar a otros cargos que puedan ser muy importantes (…) aunque lo más importante no son los cargos, sino que es un proyecto que consolide el país”.

Después de los resultados conseguidos en Misiones, el radicalismo exige internas para dirimir las candidaturas a diputados nacionales. La matemática es exacta. De los 115 mil votos que sacó Juntos por el Cambio, los radicales aportaron 63 mil mil votos, el PRO 42 mil y Activar, el partido de Ramón Puerta, menos de diez mil. En Posadas, la diferencia es más abultada: de 45 mil votos, 33.500 fueron radicales, 9.600 del PRO y 2.900 de Activar. Esos números alimentan la cruzada  de los más jóvenes, como Ariel Pianesi, Martín Arjol o Gustavo González. Eso sí, la rebeldía les nació ahora. Nunca antes contra la política económica a la que ahora responsabilizan por la aplastante derrota en Misiones.

Pero aunque no le falte razón al pataleo, en su visita a Posadas, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dejó claro que en Cambiemos se espera “buscar consensos” en todas las provincias y recién en última instancia, recurrir a las primarias. Para fortalecer el mensaje, después cenó con los referentes PRO en Misiones, cara a cara con Alfredo Schiavoni, el candidato puesto para la lista nacional. La señal fue visible. Hubo fotos sonrientes.

Como si fuera poco el desplante, Ramón Puerta, en a su ocaso político en Misiones, se presentó como el negociador clave para el desembarco de Pichetto en Juntos por el Cambio, el nuevo nombre con el que se bautizó a Cambiemos, heredado de la identificación de la alianza en la tierra colorada, tras la incorporación del embajador en Madrid. “Esperemos que sea sólo el nombre y no el resultado”, bromean los macristas de primera hora, en referencia al escaso 17 por ciento obtenido en Misiones.  

Con más del 70 por ciento de los votos, en la otra punta, la Renovación confirmó una decisión que a los lectores de Economis, no sorprendió: irá con boleta corta.

¿Qué es la boleta corta? No tener en la oferta electoral a ninguno de los candidatos a presidente. ¿No es muy arriesgado? Si. Pero es una apuesta a la coherencia de sostener la retórica en los hechos. La Renovación hizo foco -y logró- imponer el sello del misionerismo, que significa, antes que nada, las necesidade de los misioneros.

La conducción política entiende que el centralismo porteño, asentado en la grieta, hace poco y poco entiende las demandas de las provincias. Y que son las provincias las que deben fortalecer esas demandas para que se conviertan en algún momento, en respuestas. Córdoba y Neuquén fluyen en la misma lógica. No debería sorprender que el argumento federal comience a ganar terreno en las discusiones centrales.

No quiere decir que no haya simpatías individuales, ni que los candidatos presidenciales no hagan pie en Misiones. Por el contrario, abundan y abundarán los contactos. El equipo de Alberto Fernández mantuvo diálogos de primer nivel, al otro día llegó Rogelio Frigerio a tantear el ambiente, Lavagna vendrá en la segunda semana de julio, Juan Manuel Urtubey desembarcará el 20 de junio y la propia Cristina vendrá a presentar Sinceramente. También José Luis Espert prepara un regreso después de venir a presentar su libro, según contó Marcelo Delgado, su base local y posible candidato a diputado nacional.

A todos ellos, la Renovación les hará una recepción “misionerista”, con un decálogo de reclamos, fundamentalmente económicos y fiscales, a atender para quien llegue al sillón de Rivadavia. Por eso es vital que quienes representen a Misiones, entiendan los planteos y no defiendan únicamente los intereses de la Rosada, como ocurre ahora con los legisladores de Cambiemos, que obedecen dictados de allá, en lugar de escuchar argumentos de acá.

No queremos votar un no a alguien, sino un sí a un proyecto de provincia. En la grieta no hay voto positivo. Que cada uno tome la decisión de votar al Presidente que quiera, pero que piense que lo que más importa es el voto del misionero, que por eso nos acompañó el 2 de junio”, argumentó Ricardo Wellbach, uno de los hombres fuertes de la Renovación.

En el Gobierno entienden que hay que dar vuelta a la lógica de que todo depende de una oficina en Buenos Aires. El riesgo es alto, pero la convicción es más importante que la conveniencia electoral.

Los resultados electorales obtenidos hasta ahora marcan una verdad ineludible. Gane quien gane, deberá conseguir el respaldo de los gobernadores, porque es ahí donde está el poder político territorial. Este domingo habrá elecciones en Santa Fe -gobernador, intendentes, concejales, diputados y senadores provinciales-, con una pulseada mano a mano entre el peronista Omar Perotti y el socialista Antonio Bonfatti. También votarán San Luis, en una disputa entre los hermanos Rodríguez Saá y en Tierra del Fuego, donde Rosana Bertone no tendría problemas para conseguir su reelección. En Formosa, Gildo Insfrán podría conseguir su séptima reelección, en un choque contra Adrián Bogado, quien cerró un acuerdo con el PRO y la UCR, para encabezar la lista a gobernador bajo el sello Frente Amplio.

Hasta ahora, Cambiemos sumó más de una docena de derrotas y el frente de Todos, se alimenta de los votos conseguidos por los gobernadores. La mayoría, salvo en Jujuy, donde gobierna Gerardo Morales, obtuvo más del 50 por ciento de los respaldos locales, con el récord en manos de Oscar Herrera Ahuad, que conquistó más del 70 por ciento de los votos. 

La Renovación tendrá, sin embargo, el desafío de remarcar esa diferenciación a la hora de entrar al cuarto oscuro. Hacer entender que para fortalecer ese misionerismo, hacen falta diputados nacionales que lo entiendan y defiendan. Que el concepto de misionerismo no es un simple eslogan, sino una forma de entender la política, el futuro y las raíces.

Quedan pocos días para la definición de los nombres, pero algunos ya trascendieron. En la Renovación son números puestos el intendente de Alem, Diego Sartori, la ministra de Educación Ivonne Aquino, Chela Leyes, militante de Derechos Humanos y la aparición del árbitro internacional Néstor Pitana, por estas horas una de las estrellas de la Copa América que se disputa en Brasil y que lo tuvo como protagonista en el partido de apertura entre el local y la Bolivia de Evo Morales.

Juntos por el Cambio, obviamente llevará a Macri en la boleta. Alfredo Schiavoni es el candidato del PRO. El radicalismo apuntará a varios y surgen algunos nombres que incluso no son muy entusiastas del modelo, como Mario Pegoraro. Suena también, aunque nadie lo da por seguro, que Ramón Puerta quiera anotarse en la lista. 

El Frente de Todos los Fernández, estará representado por el peronismo, el Frente Grande y Kolina, Nuevo Encuentro y el Movimiento Nacional Alfonsinista. Todavía hay posibilidades de que se sume el partido Agrario, que anotó su frente en soledad ante la traba a las Primarias que exigía para dirimir las candidaturas nacionales. Aparentemente el veto vino de Buenos Aires y hay buena sintonía en Misiones. El martes se sabrá. Cristina Britez buscará su reelección. Héctor “Cacho” Bárbaro quiere ser candidato si hay interna.  

Lavagna y Urtubey serán representados por el partido Socialista, Libres del Sur y el Partido Barrios Unidos, que tendrán a Fernando Fernández como candidato a diputado nacional. El socialista fue el más votado en Posadas del Frente Popular, Agrario y Social. Compartirá con los de Cambiemos, el sinsabor de hacer campaña por otro peronista.

Pero ninguno de ellos arriesga mucho. Es la Renovación la que pone en juego cuatro bancas -una ocupada por la kirchnerista Cristina Britez- y aunque el medio millón de votos es caudal suficiente para retenerlas, el desafío es enorme. Pero el posicionamiento político de cara a una eventual segunda vuelta o ante el nuevo Gobierno, marcará una fortaleza inédita.

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Es todo una cuestión de confianza

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Vamos a imaginarnos una pequeña historia: tengo un programa de radio en una ciudad donde me escucha mucha gente y en plena transmisión comienzo a decir que me llegó el dato de que el fin de semana no va a haber nafta por alguna razón que no viene al caso. Se empieza a correr el rumor más y más, la gente empieza a creerlo y se dirige al surtidor a llenar el tanque.

A las horas, la cola de la estación de servicio es de media cuadra, los que pasan se asombran y preguntan qué pasa. -Parece que el fin de semana que viene no habrá nafta-, responden en la fila. Todos en la ciudad recurren a llenar el tanque y horas más tarde ¿qué sucede? Adivinaste, las estaciones de servicio se quedaron sin nafta y tuve razón.

¿Cuál fue el problema? No era la escasez de combustible, porque había suficiente para abastecer la demanda habitual, sino que la demanda se multiplicó por un rumor que se difundió de manera contundente, la gente lo creyó y terminó sucediendo.

Sé que el ejemplo es bastante tonto y poco probable que suceda, pero muchas veces los mercados funcionan igual. Yo no creo en esa teoría que dice que los mercados son siempre eficientes, porque no tengo dudas de que tanto el pánico como la euforia son un factor muy importante en los precios.

A fines de abril Argentina parecía que explotaba por los aires. Recuerdo ese último viernes mirando la cotización del dólar, eran las 14, faltaba una hora para que cierre la semana y mi expresión fue: “Una hora, parece una eternidad”. En esa hora podría haber pasado cualquier cosa: nadie vendía, compradores asustados pagaban muy caro, el tipo de cambio volaba y hablaban del dólar hasta en los programas de cocina.

¿Qué pasó durante el fin de semana? Se convenció al FMI de poder intervenir en el mercado cambiario, algo totalmente contrario a las reglas de los préstamos que otorga dicha entidad. Sin embargo al darse cuenta de que somos un país algo especial, con una mentalidad totalmente bimonetaria, cedieron.  

Podemos Intervenir: dos palabritas mágicas que cambiaron todo el humor del mercado y produjeron un efecto “plancha” en el tipo de cambio, lo que a su vez acomodó todas las otras variables.

Bueno ¿Entonces ya está? ¿Todo solucionado? Vamos por el mundo generando expectativas y listo. No, no amigues, esto no es así: las expectativas se generan con orden, paciencia, responsabilidad y sobre todo mucho tiempo. Aquello sirvió para frenar un desmadre, pero ahora hay que seguir trabajando.

Esta semana se conoció la formula “Macrichetto” y a los mercados al parecer les encantó. Pasamos de la depresión a la normalización ¿y ahora? ¿Euforia total por una fórmula que ni se sabe si va a ganar? Mejor analicemos un poco.

 

Luego de que se calmara un poco el dólar, Cristina anunció su fórmula con Alberto Fernández. Primera medida que al mercado le cayó bien: una CFK más moderada, buscando alianzas más hacia el centro (cada uno podrá creerle o no, es una cuestión personal). Luego, pasaron las semanas y todas las listas se fueron definiendo. El mercado termina volando con la apertura de Cambiemos a Pichetto. Entonces sí, el dólar bajó fuerte esta semana, ocasionando que también bajen las tasas de interés y el riesgo país.

¿Pasó algo diferente en la economía real como para justificar semejantes movimientos? No mucho. La confirmación de un leve descenso de la inflación, una leve recuperación en algunos sectores, pero no mucho más. Se trató simplemente de una cuestión de confianza. Lógicamente, con un dólar calmo y tasas a la baja, la reactivación puede ir mejorando. Pero tampoco nos pasemos de eufóricos; esto recién empieza. Hasta octubre falta muchísimo, pero es muy importante controlar las emociones extremas.

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De la grieta al cráter y de las sorpresas a la incertidumbre

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Si las elecciones fueran los Juegos Olímpicos, venimos de cosechar una enchapada en oro, varias de plata y muchas de bronce, le dije a Jaime durante la charla telefónica que tuvimos el domingo por la noche.

¡Tenés razón! -me contestó el ecuatoriano- ¿Cómo no me avivé de instruir a TN de semejante notición? En esta época hay que ser creativos -le dije- y disfrazar las decepciones en conquistas a como dé lugar.

Por ejemplo, estamos difundiendo por las redes sociales noticias de obras realizadas en el país; así, menos a los que viven en Misiones, sólo le decimos al resto que hicimos obras de agua potable en Posadas, sino nos deschabamos. Por supuesto que es una mentirita total, el que vive en la Patagonia ¿qué sabe? Y así vamos mandando noticias por redes salvo a las provincias donde supuestamente se hacen las obras.

La verdad es que el 90 por ciento de esos trabajos son continuación de las iniciadas en la anterior gestión o con fondos compartidos con las jurisdicciones. Pero repito, mucha gente “no sabe ni debe saber”. Nosotros siempre subestimando y que se coman el verso.

Hace unos días, la ministra de economía de nuestro país, Christine Lagarde, en consonancia con nuestro esquema de desaciertos, reconoció que se equivocó y que subestimó la realidad del país y, consecuentemente, el programa de austeridad y reformas –ponele-. Una verdadera lástima porque nos prestaron la mayor cantidad de guita de la historia del país, sino no pasaba nada.

El dato más significativo -y vean cómo lo escribo- es el “aumento” del encogimiento o contracción o apocamiento de esa “lluvia” de inversiones, la que “acumuló un alza” de su rotunda caída del 20,8 por ciento.

La inversión cae porque la actividad económica está en el fondo del pozo, los costos financieros son muy caros y las perspectivas a futuro son inciertas o no lucen muy bien.

Por eso, es hora de que los “cambiemos una chota” o “juntos por la nada misma” nos pongamos las pilas. Si bien nunca trabajamos mucho, es momento de ponerse los cortos y salir a full a la cancha. Tenemos que hacer entrar en la gente eso que surgió de las entrañas del marketing político de Marquitos Peña: la plataforma electoral es y será “la defensora del cambio”.

El tema es que esta “propuesta” o “plataforma electoral” no está pegando en la gente. Más bien le está cagando a palos a la mayoría de los argentinos, que se expresaron en las urnas con total contundencia contra el modelo de cambio valija por maleta, en aquellas provincias que ya están “eligiendo su camino”.

En términos comparativos, es más o menos como haber promocionado y vendido gaseosa a base de azúcar para diabéticos y que luego de tres años y medio haya varias muertes por coma hiperglucémico. O sea, el grueso de los consumidores se enteró que en realidad la bebida era ciento por ciento azucarada. Y que -a esa gente- le hayamos dicho, siga tomando nuestro dulce néctar y sea un “defensor del almíbar”.

Por otro lado, en el armado nacional de frente a lo que se viene, Massa perdió en el último tiempo -a mi modo de ver- todo crédito que supo cosechar. Sólo le faltó tantear a Nicolás del Caño para ver si acordaba con él y lo único que logró fue casi destruir el germen de una alternativa a la polarización.

Pareciera que Sergio siempre llega muy tarde al asado, cuando todos comieron, y le dan lo que quedó en la parrilla, ya sea un chori o un pedazo de vacío medio seco.

Ahora con Pichetto en la fórmula, el Mauricio le metió -más vale tarde que nunca- la tan detestada “política partidaria y de tracción” al Gobierno.

Antes que él aceptara sondeamos a muchos; el senador era el último de la lista y por suerte dijo que sí “inmediatamente”. Los UCR, por su parte, terminaron de fulminar el centenario partido, por no hacer política y dedicarse a juntarse para no convenir nada. Algo así como meterte solo al horno, y con papas…

Calculo que, con esta amarilla jugada, no tienen tiempo de rajar de nuestro espacio de “cambiamos para empeorar” y que reñirán -por el apoyo electo/ territorial al gato- alguna dirección general en la “secretaria de corte y confección” de un eventual futuro gobierno; y si no, irán a pedir puestos –tal cual su costumbre- en Jujuy, Corrientes o Mendoza, aunque con menos chances en este último. Señores, expiró parte de la letra del himno: “Que se rompa pero que no se doble” y ha quedado en el pasado.

Los contundentes triunfos electorales de algunas provincias opositoras son una clara señal de que los gobernadores electos ya se pronunciaron adhiriendo a la formula F&F.

Entonces, el anuncio de Pichetto como vice de Macri, nos permite ver -en principio- otra vez un escenario de bifurcación electoral. Papita para el gato ¿Suma votos? No. ¿Hace grieta? Si. ¿Puede terminar en cráter? También, y marca el lugar donde cayó la bomba y los que pueden terminar adentro.

Quienes hasta hace dos días se decían de todo y se puteaban, ahora se juntan por el “bien común”. Eso sí, ninguno habla de cómo cornos se soluciona el brete en que nos han metido a todos, todas, todes y todys.

Sobre el filo del cierre de frentes electorales se sumó la dupla Lavagna – Urtubey para competir en las PASO de agosto próximo. Veremos que pasa, -dijo el aduanero-. Les tengo fe.

La política es territorial y hoy la llave de los territorios la tienen los gobernadores y líderes provinciales. Algunas provincias, como Misiones o Córdoba, se tuvieron que enfrentar al dilema electoral -y no tanto- de ser coherentes con sus adherentes compitiendo con “boleta corta”, evitando tener referentes nacionales y enviando un mensaje claro de hartazgo a la famosa “grieta” y al centralismo con que se gobierna el país cada vez más.

Lo concreto es que las tres principales fórmulas presidenciales tienen peronistas. La disponibilidad y necesidad de los compañeros es indiscutible y se ve amplificada por la desidia política de los PRO, radicales, etc. para advertir las señales de alerta generadas por las idas y venidas.

Mis amigos seguidores, el escenario político electoral es complejo. Entiendo que no tienen la menor idea para dónde agarrar, aunque todavía hay tiempo. Este es sólo el comienzo de la historia que termina con alguien adentro del cráter. De esto sí estoy seguro.

Como siempre digo, “del otro lado de la reja está la realidad y de este lado también. Lo único irreal es la reja”.

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Pichetto toma las riendas de la campaña y promete “mucho peronismo detrás de Macri”

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El senador envió mensajes a dirigentes peronistas y se preguntó si en la Provincia de Buenos Aires van a votar a un candidato del Partido Comunista

Miguel Ángel Pichetto, precandidato a vicepresidente por el frente Juntos por el Cambio, comenzó a ubicarse al frente de la campaña oficialista y envió mensajes a los dirigentes del justicialismo, a los que convocó para sumarse a la coalición oficialista que encabeza el presidente Macri.

Pichetto almorzó durante el mediodía del viernes con el ala peronista del PRO, quienes le dieron la “bienvenida” al frente y, allí, aseguró que su misión será sumar más dirigentes justicialistas.

En ese sentido, Pichetto se mostró optimista y prometió que “va a haber mucho peronismo detrás del presidente Macri”.

Además, anunció que pondrá en marcha “una convocatoria nacional” a dirigentes del peronismo que “van a acompañar esta propuesta que se van a integrar a un planteo de unidad nacional”.

“La convocatoria es para todas aquellas personas del peronismo que quieran sumarse. Va a haber mucho peronismo detrás del presidente Macri”, sostuvo el senador.

Pichetto aseguró que no tendría problemas de debatir con la ex presidenta Cristina Kirchner, precandidata a vicepresidente por el Frente de Todos, y consideró que “la centralidad del poder, el poder político y los votos están en su figura”.

“Si se da el debate, lo haría con gusto. Puede ser interesante discutir con ella. Es una figura muy interesante”, dijo tras almorzar con los dirigentes del PRO.

El senador aprovechó la oportunidad para cuestionar la designación de la fórmula kirchnerista para la provincia de Buenos Aires, encabezada por el ex ministro de Economía Axel Kicillof, sobre quién dijo “tienen sus orígenes en el Partico Comunista”.

Al respecto, afirmó que la candidatura de Axel Kicillof a la gobernación bonaerense “es una de las grandes distorsiones” porque se trata “de un hombre del PC (Partido Comunista) y va a representar al peronismo”, por lo que “los compañeros del peronismo tienen que reflexionar sobre eso”, dijo al retirarse del almuerzo en la Costanera. “¿Los peronistas de la Provincia de Buenos Aires van a votar a un candidato del Partido Comunista?”, se preguntó.

“Estamos en una diagonal en la historia donde podemos volver al pasado o podemos ir hacia un capitalismo moderno con mejores salarios con menos gente de sin trabajo. Perón decía que los verdaderos hombres son los que trabajan o los buscan trabajo”, remarcó.

Asimismo, el precandidato a vicepresidente consideró exagerado hablar de “efecto Pichetto” en los mercados y afirmó que se trata del “efecto Macri”.

Al respecto, elogió al Presidente “porque su decisión fue de apertura y valentía que tiene el sentido de unir a los argentinos e ir por las grandes transformaciones”.

“Los votos los tiene el presidente yo voy a sumar experiencia en el Congreso”, indicó.

Antes del almuerzo, en una reconocida parrilla de la Ciudad de Buenos Aires, ponderó la figura del jefe de Gabinete, Marcos Peña, a quien consideró “el hombre más importante del Gobierno”.

Además, descartó que vaya a influir en la decisión del diputado Emilio Monzó de dejar su banca tras el 10 de diciembre y destacó el “valor” que tiene como dirigente y admitió que se reunió con el asesor presidencial Jaime Durán Barba, con quién empezó a “analizar la campaña”.

“Vengo a encontrarme con mis compañeros”, indicó Pichetto al ingresar al restaurante, en donde lo esperaban el ministro del Interior de la Nación Rogelio Frigerio, de Educación, Alejandro Finocchiaro, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó y los secretarios de Ambiente, Sergio Bergman y del Interior, Sebastián García de Luca.

Además asistieron al encuentro el presente el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, los ministros bonaerenses Cristian Ritondo (Seguridad), Federico Salvai (Jefatura de Gabinete), Gustavo Ferrari (Justicia), Santiago López Mendrano (Desarrollo Social) y Joaquín de la Torre (Gobierno), el secretario del Interior de la Nación, el ministro de Gobierno porteño, Bruno Screnci y los diputados nacionales Daniel Lipovetsky, Eduardo Amadeo, Silvia Lospenatto y Álvaro González.

El cuadro se completó con el intendente de Quilmes, Martiniano Molina, la ministra de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, Guadalupe Tagliaferri, el vicepresidente del Banco Ciudad, Fernando Elías, el subsecretario de Articulación y Fortalecimiento de la Ciudad, Roberto Quatromanno, el legislador Agustín Forchieri y el subsecretario de Fortalecimiento Familiar y Comunitario porteño, Maximiliano Corach, hijo del histórico dirigente menemista.

En el marco del almuerzo, al senador Pichetto le ofrecieron un vino con identidad “peronista”, a tono con el color del encuentro. La botella pertenece a la bodega del empresario justicialista Carlos Spadone.

El almuerzo peronista fue ideado horas después del anuncio oficial del martes por el sector peronista del PRO, que recibió el desembarco del senador con alegría.

El encuentro se trata de la “bienvenida formal al compañero Miguel Angel Pichetto” al espacio oficialista, precisaron fuentes vinculadas con esa ala del Gobierno nacional.

El senador rionegrino renunció a la presidencia del bloque Justicialista de la Cámara alta para compartir la fórmula presidencial de “Juntos por el Cambio”, acompañando a Macri.

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